No procede la indemnización del art. 182 LCT por matrimonio para el trabajador varón pues resulta aplicable solo al trabajo de mujeres

RenunciaPartes: Diaz Andrés Dario c/ Sutec S.A. s/ indem. p/matim. arts. 182

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: VII

Fecha: 28-jun-2013

Cita: MJ-JU-M-81232-AR | MJJ81232 | MJJ81232

La indemnización agravada del art. 182 LCT. no resulta procedente para el trabajador varón pues correspondía a éste demostrar que el despido obedeció al matrimonio, siendo que además la presunción del art. 181 LCT. resulta aplicable solo al trabajo de mujeres.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar el decisorio de grado y no admitir la indemnización agravada establecida en el art. 182 LCT. a favor del trabajador varón pues incumbía al actor demostrar que el despido obedecía a su matrimonio, y la prueba arrimada en la causa con la finalidad de acreditar esta circunstancia resulta insuficiente; máxime siendo que el actor pretendió orientar su reclamo sobre la base de considerar a la presunción prevista en el art. 181 LCT. como iuris et de iure , mientras que resulta aplicable sólo al trabajo de mujeres.

2.-Sin perjuicio de que la Cámara en pleno fijó doctrina en el sentido de que la indemnización prevista en el art. 182 LCT. debe también ser abonada al trabajador varón despedido por causal de matrimonio, se decidió sólo eso y no que fueran aplicables a los trabajadores masculinos todas las normas del capítulo VII R.C.T., referido al trabajo de mujeres .

3.-No corresponde considerar que en el caso se hubiera alterado la causa del despido, pues la comunicación extintiva disponía prescindir de los servicios del actor abonando la correspondiente indemnización y esta invocación no ha variado al contestar demanda, porque la explicitación del hecho que motivara la decisión extintiva no importa eximirse de abonar las indemnizaciones por despido, sino que se encuentra dirigida a probar eventualmente que el despido ad nutum no tuvo como causa el matrimonio del trabajador.

4.-Corresponde confirmar el horario de trabajo del actor pues surge de la declaración testimonial del testigo propuesto por la demandada, y por lo tanto, no se trata de una presunción, sino que la verdad material se impone ante la contundencia de la declaración de un testigo que resulta ser empleado e ingeniero de la demandada.

5.-La condena a abonar la multa prevista en el art. 80 LCT. debe ser confirmada pues la demandada no logra desbaratar en primer lugar, que no alcanzaba con poner a disposición los certificados previstos en la norma, -sino que en todo caso debió consignarlos judicialmente-; y en segundo lugar, que no obran acompañadas a las actuaciones ni el certificado de trabajo, ni la constancia de aportes previsionales efectuado.

Fallo:

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 28 días del mes de junio de 2013, para dictar sentencia en los autos: “DIAZ, ANDRES DARIO c/ SUTEC S.A. s/ INDEM. P/MATRIM. ARTS. 182”, se procede a votar en el siguiente orden:

EL DOCTOR NÉSTOR MIGUEL RODRÍGUEZ BRUNENGO DIJO:

I. Contra la sentencia de primera instancia dictada en el expediente “prae manibus” que admitió parcialmente la demanda interpuesta se alzan las partes a tenor de los memoriales obrantes a fs. 239/242 (actora) y 245/248 (demandada).

II. La accionante critica la valoración de la prueba testimonial efectuada por el Juez “A quo”. También se queja porque el decisorio de grado omitió considerar la invariabilidad de la causal de despido. Asimismo, cuestiona el rechazo de las diferencias salariales reclamadas. Por último, controvierte lo decidido en materia de distribución de costas.

A su turno, la demandada se agravia del progreso del rubro reclamado como horas trabajadas en exceso. También cuestiona la condena a abonar la indemnización prevista en el art. 80 LCT.

Corrido el pertinente traslado de los agravios, la parte actora los contesta a mérito de la pieza obrante a fs. 252/253.

III. Por cuestiones de orden metodológico, me abocaré inicialmente al recurso que deduce la accionante.

En lo relativo a la indemnización agravada establecida en el art. 182 LCT, considero que el apelante confunde el enfoque de su análisis por cuanto insiste que por medio del juego de presunciones legales se tenga por demostrado que el despido en realidad habría obedecido por causa de matrimonio; hipótesis presuncional que no resulta aplicable para el caso de trabajador varón (Plenario “Drewes….”aplicado en el fallo).

Por otro lado, no advierte que cuando esta Cámara en pleno fijó doctrina en el sentido de que la indemnización prevista en el art. 182 L.C.T.debe también ser abonada al trabajador varón despedido por causal de matrimonio, decidió sólo eso y no que fueran aplicables a los trabajadores masculinos todas las normas del capítulo VII R.C.T., referido al “trabajo de mujeres”. El interrogante a decidir en aquella ocasión no incluía la presunción establecida en el art. 181 de la L.C.T. en similar sentido, esta Sala in re “Leiva, Marcelo A. c/ Manuel Tienda León S.A. s/ Despido”, S.D. nro.: 26.045 del 30.11.95, “Pancaldi, Marcelo c/ Cobranzas y Servicios S.A. s/ Despido”, S.D. nro.: 34.969 del 10.05.2001, Plenario nro.: 272 in re “Drewes, Luis A. c/ Coselec S.A.” (del 23.03.90 que se cita en el fallo).

Despejada esta cuestión, incumbía a su parte demostrar que el despido obedecía a que el actor había contraído matrimonio.

Al respecto, considero que la prueba arrimada en la causa con la finalidad de acreditar esta circunstancia resulta insuficiente.

Me refiero a la testimonial que, producida a instancia de la parte actora, no logra acercar convicción para decidir de otro modo. Son muchas las inconsistencias que menciona el Juez “A quo”, la fecha de ingreso del actor, el desconocimiento de la ubicación del obrador, horario cumplido, por mencionar sólo algunas.

Pero lo más relevante es que como se dijera más arriba, el actor pretendió orientar su reclamo en este aspecto sobre la base de considerar a la presunción prevista en el art. 181 LCT (que resulta aplicable sólo al trabajo de mujeres) como “iuris et de iure”, lo cual se desprende del capítulo V. del escrito inicial.

Por esta razón, no introduce en la demanda ningún hecho relacionado con la amenaza de despido a la que aluden los testigos posteriormente en sus declaraciones.De haber existido esta coacción, cuyo conocimiento resultaría ineludible para el trabajador, el despido no le habría resultado “sorpresivo” como describe inicialmente.

Es precisamente esta cuestión la que da cuenta de la inconsistencia de los testigos cuya validez pretende la actora, que si bien no concuerdan con temas más simples como la ubicación de la obra, el horario del actor o la fecha de ingreso de éste, son capaces de coincidir en un hecho que el actor ni siquiera introduce.

Por lo expuesto, de prosperar mi voto sugeriré la confirmación de la pieza recurrida en este segmento bajo análisis.

IV. Tampoco considero que estemos frente a un caso en el que se hubiera alterado la causa del despido, pues la comunicación extintiva formulada el día 29.04.11 disponía prescindir de los servicios del actor abonando la correspondiente indemnización. Esta invocación no ha variado al contestar demanda, porque la explicitación del hecho que motivara la decisión extintiva no importa eximirse de abonar las indemnizaciones por despido, sino que se encuentra dirigida a probar eventualmente que el despido “ad nutum” no tuvo como causa el matrimonio del trabajador.

V. Con relación al tercer agravio, intitulado “rechazo de diferencias salariales”, considero que el apelante no concreta la medida de su pretensión, en primer lugar porque no logra comprenderse cuáles serían las denominadas diferencias salariales. La crítica expuesta se ciñe exclusivamente a disentir con el salario adoptado por el Juez de grado pero sin sugerir, mínimamente cuál sería a su criterio la suma que debería adoptarse en esta sede, lo cual obsta a considerar una solución distinta a su respecto.

VI. A continuación abordaré los agravios que deduce la demandada.

En cuanto al horario de trabajo del actor y sin perjuicio de su exposición recursiva, lo cierto es que deja incólume el fundamento central de la pieza de grado sobre el tema, que se basó en la extensión horaria descripta por el testigo Gorostizu (fs.132/134) que declarara a propuesta de la demandada. Textualmente el deponente refiere que “el horario del actor era de 7 a 17 horas”, luego más adelante reitera “que en general el horario es el indicado”.

La interpretación que ahora efectúa la demandada, en virtud de una decisión que en lo específico deviene desfavorable a su parte, se contrapone a todas luces con lo afirmado por Gorostizu, quien declaró en audiencia pública, acto al que concurrió la representación letrada de la demandada, pudiendo esta parte haber ejercido el derecho a repreguntar (art. 90 L.O.) en pos de aclarar cualquier concepto que estimara necesario.

Por ende, en mi opinión, no se trata de una presunción como pretende afirmar la demandada, sino que más allá de la actividad probatoria que no fuera ejercida por ésta, la verdad material se impone ante la contundencia de la declaración de un testigo que resulta ser empleado e ingeniero de la demandada.

Viene al caso el axioma proveniente del Derecho Romano que establece: “Falsa demonstratione mutari substantia veritatis minime potest” (No cabe alterar la esencia de la verdad con una falsa demostración) Código de Justiniano, Lib. I, Tít. XVIII, Ley 5ª.

Lo expuesto, determina la confirmación de este aspecto del fallo recurrido.

VII. La condena a abonar la multa prevista en el art. 80 LCT también será confirmada. Para así decir, tengo en cuenta que en su apelación, la recurrente no logra desbaratar los sólidos fundamentos sobre los que la sentencia se apoya para admitir el reclamo, esto es: en primer lugar que no alcanzaba con poner a disposición los certificados previstos en la norma, sino que en todo caso debió consignarlos judicialmente; y en segundo lugar, que no obran acompañadas a las presentes actuaciones ni el certificado de trabajo, ni la constancia de aportes previsionales efectuados, sellando así la suerte del recurso y consecuente desestimación del mismo.

VIII. Atento la existencia de vencimientos parciales y recíprocos conforme lo normado en los arts.68 2º párrafo y 71 L.O., sugiero también la confirmación de la distribución de costas efectuada en la anterior sede.

IX. Por análogos fundamentos sugeriré que las costas de Alzada se impongan en el orden causado. A tal fin propondré regular los honorarios de los firmantes de los escritos de fs. 239/242 y 245/247 en el 25% de lo que a cada uno de ellos les corresponda percibir por su actuación en origen (art. 14 ley del arancel).

LA DOCTORA ESTELA MILAGROS FERREIRÓS DIJO:

Por compartir los fundamentos, adhiero al voto que antecede.

LA DOCTORA BEATRIZ INÉS FONTANA: no vota (art. 125 de la ley 18.345).

A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, el Tribunal RESUELVE: 1) Confirmar el decisorio de grado en todo cuanto ha sido materia de agravios. 2) Imponer las costas de Alzada en el orden causado. 3) Regular los honorarios de Alzada de la representación letrada de las partes actora y demandada en el 25% (VEINTICINCO POR CIENTO) para cada una de ellas de lo que en definitiva les corresponda percibir por los trabajos realizados en la anterior sede.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

 

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