El dueño del vehículo no responde frente a los daños causados al menor embestido por dos cuida coches que lo usaron contra su voluntad.

autoPartes: L. A. E. en j° 116.404/13.999 L. E. A. c/ Barbuzza Aldo s/ d. y p. (con exc. cont. alq.) s/ inc. cas,

Tribunal: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza

Sala/Juzgado: Primera

Fecha: 3-sep-2013

Cita: MJ-JU-M-81313-AR | MJJ81313 | MJJ81313

En tanto el vehículo del demandado fue usado contra la voluntad presunta de él, quien habría permitido el acceso al mismo de dos cuida coches de la cuadra sólo para su limpieza, resulta válida la causal de exoneración de responsabilidad, no constituyendo en el contexto un dato relevante la disponibilidad de las llaves del automotor.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar el rechazo de la demanda de daños y perjuicios incoada por el padre del menor embestido, pues resulta válida la causal de exoneración invocada por el demandado, en tanto la cosa fue usada contra la voluntad presunta del dueño, quien habría permitido el acceso al vehículo de dos cuida coches de la cuadra sólo para la tarea encomendada, su limpieza por dentro y por fuera, no constituyendo en el contexto analizado un dato relevante la disponibilidad de las llaves del automotor.

2.-La eximente del uso de la cosa contra la voluntad expresa o presunta del dueño o guardián es la que se refiere al realizado con oposición probada de éstos, no bastando la mera falta de autorización, debiendo aparecer como imprevisible o inevitable, de representación restrictiva y no mediar un actuar culposo del dueño o guardián, que tiene la carga de la prueba de la eximente, como ha ocurrido en el caso.

Fallo:

En Mendoza, a tres días del mes de setiembre del año dos mil trece, reunida la Sala Primera de la Excma. Suprema Corte de Justicia, tomó en consideración para dictar sentencia definitiva la causa n° 107.207, caratulada: “L. A. E. EN J° 116.404/13.999 L. E. A. C/ BARBUZZA ALDO P/ D. Y P. (CON EXC. CONT. ALQ.) S/ INC. CAS.”

De conformidad con lo dispuesto por los artículos 140 y 141 del C.P.C. y teniendo en cuenta las facultades conferidas por Acordada n° 5845, en el acto del acuerdo, quedó establecido el siguiente orden de estudio en la causa para el tratamiento de las cuestiones por el Tribunal: primero: DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE; segundo: DR. OMAR PALERMO; tercero: DR. JORGE H. NANCLARES.

ANTECEDENTES:

A fs. 4/14 vta. A. E. L. interpone recursos extraordinarios de inconstitucionalidad y casación contra la sentencia de fs. 352/358 dictada por la Quinta Cámara de Apelaciones en lo Civil en los autos principales N° 116.404/13.999, “L. E. A. C/ BARBUZZA ALDO P/ D. Y P. “.

A fs. 28 se admiten formalmente los recursos de inconstitucionalidad y casación, se ordena correr traslado a la contraria.

A fs. 32 se adjunta Acta de defunción del demandado recurrido Sr. ALDO BARBUZZA y a fs. 49/51 vta. contestan sus herederas Sras. LAURA CARINA y SANDRA MARCELA BARBUZZA quienes solicitan el rechazo de los recursos con costas.

A fs. 55/65 la COMPAÑÍA DE SEGUROS LA MERCANTIL ANDINA SA, también solicita el rechazo de los recursos y la confirmación del fallo de Cámara.

A fs. 70/71 vta. obra el dictamen del Sr. Procurador quien aconseja el rechazo de los recursos.

A fs. 75 se llama al acuerdo para dictar sentencia, a fs. 76 se deja constancia del orden de estudio de la causa.

De conformidad con lo establecido en el artículo 160 de la Constitución de la Provincia, esta Sala se plantea las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA CUESTION: ¿Son procedentes los recursos de Inconstitucionalidad y Casación interpuestos?

SEGUNDA CUESTION:En su caso ¿qué solución corresponde?

TERCERA CUESTION: Costas.

A LA PRIMERA CUESTION EL DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE, DIJO:

I. LOS HECHOS RELEVANTES PARA LA RESOLUCIÓN DEL RECURSO.

1. A fs. 3/7 el Sr. A. E. L. interpone demanda por daños y perjuicios contra ALDO BARBUZZA CAVICCHIA por su calidad de propietario y guardián del automóvil Gol GGL 432 por la suma de $ 145.000. Relata que el 21/8/09 a las 14.30 hs. aproximadamente, su hijo, E. J. L. perdió la vida en un trágico accidente vial al ser embestido por el automóvil del accionado, cuando circulaba en bicicleta por calle Colombia de Guaymallén , Mendoza, a la altura municipal N° 2334; indica que el auto iba en la misma dirección que la bicicleta, al Sur. Sostiene que si bien el automotor no era conducido por su propietario, él conservaba su guarda y había posibilitado culposamente que otras personas condujeran el vehículo; que el uso contra la voluntad como eximente debe interpretarse de manera restrictiva. Cita doctrina. Reclama por daño moral $ 130.000, era el único hijo y vivían juntos; por daño material $ 15.000 por la gran ayuda que el fallecido prestaba a su padre, hombre soltero de 55 años que ganaba $ 2.500 en la Municipalidad de Guaymallén más un ticket canasta que pasaba íntegramente a su padre.

2. A fs. 30/32 el Sr. ALDO BARBUZZA, contesta niega los hechos expuestos, manifiesta que dejó el coche en calle López de Gomara aproximadamente a 30 mt. de Bandera de Los andes, lugar donde hay cuida coches y lo iban lavar por fuera; que fue a la Farmacia Guaymallén donde olvidó las llaves por lo que volvió a buscarlas; que advertido de la sustracción del auto hizo la denuncia en la Seccional 9°, que luego amplió cuando estaba más tranquilo. Niega la participación del rodado en el evento.

3. A fs.60/67 la aseguradora COMPAÑÍA DE SEGUROS LA MERCANTIL ANDINA, contesta la demanda, acepta la citación en la medida que su asegurado tenga algún grado de participación; sostiene que en virtud del art. 1113 del Código Civil habiéndole sustraído el auto al demandado éste no responde por los daños que pudiera haber causado, que había sido despojado de la guarda y posesión del auto en virtud de un delito, que fue usado contra la voluntad del accionado, niega la relación causal y cuestiona los montos.

4. A fs. 295/299 el Sr. Juez del Vigésimo Segundo Juzgado Civil rechazó la demanda interpuesta contra el Sr. Barbuzza y su aseguradora. Razonó el senteciante que en el caso existe certeza que el demandado no autorizó el uso del automóvil, sino que lo dejó estacionado pidiendo a los cuida coches que se lo lavaran por fuera, lo que implica que no es responsable del daño que el auto causara. Del expediente n° 64.728/09-14, Unidad Fiscal Departamental N° 4, Oficina Fiscal 9, la denuncia de fs. 1 del 21/9/09 a las 12:40 hs., el demandado expuso que a las 11:15 hs. dejó el auto estacionado en calle López de Gomara a 10 mts. de Bandera de Los Andes al cuidado de unos chicos que habitualmente están allí para que lo lavaran, que él fue a la farmacia y cuando regresó a las 11:50 el rodado ya no estaba, ni los cuida coches. El Acta es un instrumento público. La denuncia fue hecha antes que con el automóvil se atropelL. al hijo del actor, lo que ocurrió alrededor de las 14 hs., 14.35 hs. (Acta de fs. 2/4 autos N° P-64838/09/26 -“Fc p/ Averiguación Homicidio Culposo”); el conductor del Gol abandonó el vehículo luego de chocarlo y atropellar a Enrique L.El demandado no sería responsable, encargó a un cuida coche que le cuidaran y lavaran el auto, aunque les hubiera dejado las llaves no debía presumirse que los había autorizado a manejar un auto que se encontraba bien estacionado y menos aún llevárselo fuera del lugar. Casi simultáneamente a la denuncia se libró orden de secuestro del rodado, titulado el pedido como “correo de emergencia”; la denuncia de hurto juega en forma similar a la denuncia de venta contemplada en el art. 27 de la Ley 22.977, liberando de responsabilidad al propietario, la denuncia implica la voluntad expresa que el auto no siga circulando, pese a que el demandado no dejó el auto para que se lo usaran sino para que se lo lavaran con llaves o sin ellas. En el expediente de homicidio consta a fs. 5 el acta de secuestro, entre otras cosas, las llaves del auto, aunque a fs. 10 Barbuzza dijo que no había dejado las llaves que las tenía con él, aunque dice que dentro del auto quedó otro juego de llaves, llaves de su casa y documentación; es posible que esas fuesen las llaves que la policía secuestró (fs. 3 expediente homicidio); no es descartable que el demandado llevara unas llaves consigo y otras las guardara en el auto. Las decL.ciones de los dos testigos José Lázaro Puliafito (fs. 122) y María Luisa Mattos (fs. 186) (ver acL.toria fs. 307) concuerdan que el demandado fue a la farmacia, dejó las llaves en el mostrador y luego se volvió a buscarlas por lo que las tachas formuladas deben rechazarse. Es evidente que tenía dos juegos de llaves, uno dentro del auto y el otro lo llevaba consigo. El nexo de causalidad se encuentra roto, el demandado no es responsable del homicidio culposo que se cometió con su auto; tampoco debe responder la aseguradora cuya obligación es mantener indemne al asegurado y no resarcir a las víctimas si no hubo responsabilidad directa o indirecta de su cliente, menos por el hecho de un tercero.

5. A fs.304 apela el actor.

6. A fs. 352/358 la Quinta Cámara de Apelaciones en lo Civil rechazó el recur-so de apelación y confirmó la decisión del a-quo. Razonó el Tribunal:

– Se encuentra probado que el hijo del actor fue embestido el 21/9/09 a las 14.35 hs. con el auto Gol del demandado cuando circulaba por calle Colombia de Guaymallén en su bicicleta; que ese día a las 12.40 hs. (Acta fs. 1 Expediente “Fc c/NN p/ Hurto Simple”) Barbuzza Cavicchia manifestó que dejó el auto estacionado en calle López de Gomara a 10 mts de Bandera de Los Andes para ser lavado por unos chicos que habitualmente están allí con las llaves y al regresar a las 11.50 hs. no estaban ni los chicos ni el auto. A fs. 10 y vta. a las 16.30 hs. amplía la denuncia y acL. que las llaves del automóvil las tenía él, justifica la modificación por el estado de shock y que en el auto quedó otro juego de llaves.

– A fs. 2/4 del expediente N° 64838/09/26 surge que se entregó documentación perteneciente a Barbuzza, encontrada en la vía pública; que se secuestró 3 juegos de llaves, una correspondiente al vehículo y que se usó para cortar el contacto. De la testimonial de fs. 186 surge que el Sr. Barbuzza tenía en su poder otro juego de llaves olvidado en el mostrador de la farmacia.

– A fs. 6 del expediente n° 64.728 “Fc c/ NN p/ Hurto simple”, simultáneamente a la sustracción del vehículo se libró orden de secuestro.- Queda sin determinar si el actor dejó el vehículo para lavar, cerrado sin llaves o si lo dejó abierto o entregó las llaves; quedó probado que retiró un juego de llaves de la farmacia; sin embargo en el auto se encontró un juego de llaves; queda sin dilucidar si entregó o no voluntariamente las llaves para el lavado; no se probó que se haya violado la cerradura del automóvil (fs. 4, “Fc p/ Homicidio Culposo”).

– No surge del tercer párrafo del art. 1113 del Código Civil que para la configuración de la causal de exoneración de responsabilidad prevista, el hecho deba ser imprevisto e inevitable ni que el accionar dañoso deba ser el resultado de un actuar culposo.

– No es necesario que el hecho sea imprevisto e inevitable pues el caso fortuito constituye una causal genérica y autónoma de liberación de responsabilidad.

– Si dejó el automóvil estacionado en la vía pública para que lo lavaran llevándose las llaves, no hubo intención de permitir su uso; la disponibilidad del vehículo estaba limitada exclusivamente a la tarea de lavado encomendada.

– La experiencia común indica que el conductor esperaba encontrar el auto a su regreso; que si en esas circunstancias un tercero con violencia o no, lo ponga en contacto y lo lleve a un lugar distinto constituye una violación al derecho de propiedad por lo que no puede pensarse que actuó con la voluntad del dueño, ni siquiera porque el propietario tuviera otro juego de llaves en su interior, los derechos del propietario se extienden a la no utilización de las cosas del interior del vehículo.

– Tampoco se presta la voluntad presunta en los casos que el vehículo se deja abierto o cuando se entregan las llaves para que lo laven por fuera y por dentro, en esos caso, salvo prueba en contrario, por un criterio de razonabilidad nada permite suponer que se autorizaba su uso porque no solo está en juego la responsabilidad civil sino la posibilidad del deterioro a un bien valioso.La disponibilidad del vehículo está limitada exclusivamente a la tarea encomendada.

– En ninguno de los casos se puede entender que se utilizó el vehículo con la conformidad de su dueño, como consecuencia debe entenderse que se utilizó contra la voluntad presunta.

– El art. 1113 establece una presunción contra el dueño o guardián por lo tanto él debe probar una de las causales que lo liberan. En el caso con las constancias de los expedientes penales, valorando los distintos momentos y, la decL.ción de la Sra. Mattos, el demandado ha acreditado debidamente la causal de exoneración que invocara a su favor, el automóvil de su propiedad fue usado contra su voluntad; la actora no produjo prueba que demuestre lo contrario.

– La causal de liberación del art. 1113 se relaciona con la voluntariedad, no con la culpabilidad y, no resulta correcto exigir que el dueño o guardián pruebe su no culpa cuando la responsabilidad que se pretende de él se funda en un factor objetivo. II. RECURSO EXTRAORDINARIO DE INCONSTITUCIONALIDAD.-

Aduce el recurrente:

– Violación del derecho defensa, carencia de las formas establecidas, irrazonabilidad en la apreciación de los hechos y causales de eximentes de responsabilidad.

– La sentencia evade una cuestión fundamental, que la pérdida de la guarda es imputable al demandado, en el expediente penal N° 64.728/09 relató que las llaves las dejó a los “trapitos” porque iban a lavar el auto; luego se desdijo, debe prevalecer lo dicho en forma espontánea por ser la decL.ción más cercana al hecho.

– A fs. 4 del expediente n° 64.838/09 surge que la policía encontró las llaves del auto en el asiento.

– A fs. 40/41 la policía hizo entrega al demandado de un juego de llaves del auto que encontró dentro del mismo; constancia que coincide con que efectivamente dejó las llaves a los trapitos y que los testigos mintieron.

– Nadie deja dentro del vehículo las llaves junto con otro manojo de llaves; el razonamiento es arbitrario.- Es arbitrario no considerar como impedimento de la eximente la pérdida culposa de las llaves por parte del dueño; se evade que la pérdida de la guarda se debe a un hecho culposo imputable al demandado; la inseguridad es un hecho notorio.

– Se menosprecia que el presunto responsable no adoptó las medidas concretas y adecuadas que las circunstancias exigían apara evitar el uso indebido del auto; hubo culpa del dueño.

– El auto quedó abierto en la vía pública a personas desconocidos (trapitos) con acceso a las llaves, sea porque se las dejó o estaban dentro del auto.

– Cita jurisprudencia.

III. RECURSO EXTRAORDINARIO CASACIÓN.

– Error de juzgamiento que tuvo una incidencia decisiva en la resolución del conflicto.

– La sentencia desinterpreta la norma al no exigir el rasgo de imprevisibilidad e inevitabilidad; se acreditó la pérdida culposa de la guarda.

– No es un dato intrascendente determinar si el dueño o guardián perdió culposamente la guarda.

– Se hace la reserva del caso federal.

IV. SOLUCION DEL CASO:

Razones de orden metodológico imponen el tratamiento conjunto de ambos recursos:

A) Como es sabido, la doctrina de la arbitrariedad, receptada desde antiguo por este Cuerpo, respeta ciertos lineamientos fundados en principios liminares para la validez de los fallos, cuya transgresión puede provocar, en determinadas condiciones, la nulidad de los mismos, pero que, por la misma razón, esto es la gravedad que implica la anulación de un acto jurisdiccional regularmente expedido, la verificación del vicio ha de juzgarse severamente a los efectos de no invadir jurisdicción extraña al remedio extraordinario. En este sentido adoctrina el Tribunal, siguiendo el pensamiento de la CSJN (LL 145-398 y nota), que la tacha de arbitrariedad en el orden local no importa admitir una tercera instancia ordinaria contra pronunciamientos considerados erróneos por el recurrente. En principio tal doctrina reviste carácter excepcional y su procedencia requiere de una decisiva carencia de razonabilidad en la fundamentación; por lo que, si la sentencia es suficientemente fundada, cualquiera sea su acierto o error, es insuceptible de la tacha de arbitrariedad.La tacha imputada a la sentencia entonces, como vicio propio del recurso de inconstitucionalidad, supone la existencia de contradicción entre los fundamentos del fallo y las constancias indubitadas de la causa o una decisiva carencia de fundamentación (L.A 101-447; 108-23). En sentido similar se ha dicho que la tacha de arbitrariedad en el orden local, reviste carácter excepcional, limitada a los casos de indudable ruptura en el orden constitucional en la motivación de los fallos, situaciones de flagrante apartamiento de los hechos probados en la causa, carencia absoluta de fundamentación o argumentos ilógicos absurdos o autocontradictorios.

B) En función de los criterios expuestos, y conforme surge de la prueba rendida en la causa, entiendo que la sentencia impugnada no adolece de los vicios imputados. Ello así en virtud que los razonamientos del pronunciante no se muestran como apartados de las constancias objetivas de la causa, no contrarían las reglas de la lógica, ni se apoyan en consideraciones dogmáticas o carentes de razonabilidad como lo exige la excepcionalidad del remedio intentado.

El recurrente, sólo manifiesta su discrepancia valorativa respecto a los fundamentos esenciales de la resolución recurrida, sin que ello pueda considerarse una crítica adecuada que amerite la nulidad de la sentencia en trato ni el error de juzgamiento proclamado.

En el caso ha de resolverse si es arbitraria o normativamente incorrecta la sentencia que rechazó la demanda por daños articulada por el padre de la víctima, cuyo hijo que circulaba en bicicleta falleció al ser embestido por el automotor de propiedad del demandado, conducido por una persona cuya identidad no pudo establecerse, el auto fue abandonado luego del luctuoso suceso y, con anterioridad su titular lo había dejado estacionado en la vía pública, para su cuidado y lavado a unos lava coches de la zona, mientras realizaba una compra en una farmacia cercana y, a su regreso no estaba el auto ni los lavacoches, motivo por el que de inmediato radicó la denuncia penal por robo.Para los jueces de grado el rechazo de la demanda se impone por resultar válida la causal de exoneración invocada por el demandado, pues la cosa fue usada “contra la voluntad presunta” del dueño, quien habría permitido el acceso al vehículo sólo para la tarea encomendada, su limpieza por dentro y por fuera, no constituyendo en el contexto analizado un dato relevante la disponibilidad de las llaves del automotor.

Contrariamente, el recurrente, insiste en la imposibilidad de invocar la causal de exención porque la pérdida de la guarda es imputable a un hecho culposo del demandado que relató dejó las llaves a los “trapitos”, cuando la inseguridad es un hecho notorio.

C) El recurrente invoca a su favor la aplicación de un criterio restrictivo por el que si bien en líneas generales puede aceptarse que la pérdida involuntaria de la guarda hace cesar la responsabilidad inherente a ésta, ello es así a condición de que no proceda alguna conducta negligente o imprudente. De lo contrario el dueño o guardián jurídico comparte indistintamente la responsabilidad con el guardián material u ocasional. En otros términos la privación más radical de la guarda impide la responsabilidad si el origen de la situación ha consistido en un acto culpable de quien la ejercía (Conf. MATILDE ZABALA DE GONZALEZ , “Personas, casos y cosas en el derecho de daños”, pág. 170/2, Ed. Hammurabi, 1991). Ejemplificando, la autora, trae a colación la opinión de Brebbia: “Hay culpa en la custodia si se facilita el apoderamiento o sustracción del vehículo por otro, v.gr., por haberlo dejado estacionado, con las llaves de contacto puestas, en un lugar accesible al público; o bien, si se dejó las llaves al alcance de un menor o en lugares donde tiene acceso el público en general, etc. En todos los supuestos anotados, los daños causados por el ocasional conductor deben ser indemnizados por el cedente o custodio del vehículo” (Ob cit., pág.171).

Como se advierte la solución, para exonerar de responsabilidad al dueño o guardián por la invocación de la eximente “utilización del automotor contra la voluntad expresa o tácita” no es pacífica. Ambos criterios, el restrictivo alegado por el recurrente y el amplio, sostenido por la sentencia venida en revisión encuentran apoyo jurisprudencial.

La eximente del uso contra la voluntad expresa o presunta del dueño o guardián es la que se refiere al realizado con oposición probada de éstos, no bastando la mera falta de autorización, debiendo aparecer como imprevisible o inevitable, de representación restrictiva y no mediar un actuar culposo del dueño o guardián, que tiene la carga de la prueba de la eximente, ello se daría en casos de desapoderamientos ilegítimos del rodado. Aunque existen también criterios amplios que exigen solamente que el dueño o guardián acredite que el uso ha sido efectuado contra su voluntad expresa o tácita y en estos supuestos se ha dicho que el uso por el pintor o chapista lo eximiría de responsabilidad, aunque la propia jurisprudencia en esa línea se encarga de acotar estos supuestos señalando que no procede la eximente cuando la reparación supone la prueba del automotor (JORGE MOSSET ITURRASPE- MIGUEL A PIEDECASAS, “Código civil Comentado”, pág. 342 /343; Rubinzal Culzoni, mayo 2007).

También expresa destacada doctrina que, el uso contra la voluntad es el realizado con oposición del dueño o guardián. No basta que el agente lo haya usado sin autorización o en ausencia del responsable, sino que debe haber oposición, expresa o tácita. Mientras tal oposición no exista, subiste la responsabilidad. Para algunos sólo es uso contrario a la voluntad aquel que ha sido posible gracias a una acción violenta o irresistible (por ej.un robo a mano armada). Para otros en cambio, es una noción más amplia que cubre los casos en que la cosa ha sido dada para una finalidad determinada y se usa para otra absolutamente distinta. Parecería que esta tesis amplia fuese la que responde al texto legal que admite la voluntad presunta; de lo contrario esta expresión quedaría vacía de contenido. En la configuración de la voluntad presunta serán elementos importantes el permiso anterior, la dependencia, el parentesco, o la amistad. El simple abuso que no modifica sustancialmente el destino para el cual fue otorgado el permiso no hace cesar la responsabilidad. Así por ej el dueño o guardián deben responder si facilitaron el vehículo para probarlo y recorrer unas cuadras y el usuario lo lleva por toda la ciudad durante todo el día (Código civil comentado, BELLUSCIO ZANNONI, pág. 571, Ed. Astrea, 1994).

Resulta de suma utilidad la ejemplificación que la citada obra trae respecto de algunos casos dudosos. Así respecto de los talleristas expresa: Es muy frecuente que los daños se produzcan al usar el tallerista o sus dependientes los vehículos que han sido llevados para ser reparados. La tesis amplia distingue según cuál haya sido la finalidad por la cual el vehículo entró en poder del tallerista , así por ej. si se lo ha entregado para reparar el limpiaparabrisas no habrá responsabilidad del dueño, pues hay una voluntad presunta en contra del uso fuera del taller mecánico; en cambio, si era necesaria la reparación de los frenos y el daño se produce cuando el vehículo salió para probar ese mecanismo, subsiste la responsabilidad del dueño o guardián que presuntamente autorizaron el uso del automóvil para el control respectivo. Es evidente pues, que el dueño no responde si el vehículo fue robado del taller mecánico (Código Civil comentado, BELLUSCIO ZANNONI, pág. 572, Ed.Astrea , 1994).

D) En nuestro caso, la solución arribada por los jueces de grado encuentra respaldo en el criterio amplio arriba reseñado, el que a su vez concuerda con las constancias objetivas obrantes en la causa.

Una acL.ción previa, el recurrente insiste en la actitud culposa del demandado porque dejó el auto con las llaves, para que lo lavaran por fuera y por dentro, así surge del Acta de fs. 1 del expediente n° 64.728 /09-14 p/ Hurto simple, efectuada ese mismo día 21/8/09 a las 12.40 hs., relató que dejó el auto a los chicos a las 11.15 hs. estacionado en López de Gomara a 10 metros de la intersección con Bandera de Los Andes mientras iba a la farmacia y cuando regresó a las 11.50 hs. no estaba ninguno de los chicos, a los que describió físicamente e incluso aportó el apodo de uno de ellos y el nombre de la persona con la que presumiblemente trabajaba, también dijo que no era la primera vez que encargaba el lavado del auto y describió la documentación que se encontraba en el auto y las llaves de su domicilio. A fs. 10, a las 16.30 hs., modifica la decL.ción, alega estado de shock y afirma que no había dejado el auto con las llaves, que él las tenía; reitera que dentro del auto también quedó otro juego de llaves del auto, las de su casa, las de la casa de otra persona y las de la playa de estacionamiento.

Sin embargo, y pese a que resulta extraño que el Sr. Barbuzza hubiese dejado la segunda copia de las llaves de su auto dentro del mismo, lo cierto es que la versión tendría cierto crédito. Me explico, el demandado alegó en su contestación que había dejado las llaves olvidadas en la farmacia a la que se volvió a buscarlas, hecho que se corrobora con la decL.ción testimonial de fs. 186 del expediente judicial en el que la Sra.Mattos, empleada de la farmacia, explicó que había dejado las llaves olvidadas en el mostrador, que eran varias llaves y también las de un auto; la tacha de la testigo fue desestimada por el Juez aquo a fs. 298. A su vez, a fs. 11 del expediente por hurto, en el Acta de Secuestro, figura la entrega de una llave correspondiente al auto. En el expediente n° 64.838/09/26 – “Fc en averiguación Homicidio culposo”, consta que el auto colisionó contra un árbol, el conductor se dio a la fuga y a fs. 4 que el auto había quedado encendido, que se apagó el motor y se dejó las llaves sobre el asiento; a fs. 5 consta en el Acta de Secuestro la documentación encontrada y 3 juegos de llaves, uno de los cuales pertenecería al vehículo.

Ello no obstante, meritúo que no es lo decisivo la entrega o no de las llaves a los cuida coches, pese a que reitero que en el caso se probó que un juego de llaves había quedado dentro del auto.

En efecto, aún en la hipótesis menos favorable al demandado, esto es, que habría dejado el auto con las llaves a los cuida coches, dadas las circunstancias de tiempo, modo y lugar considero que tal aspecto no varía la solución, a menos que se estigmatice a todos los cuida coches y considere que todos ellos son deshonestos.

Evalúo, y es esto lo decisivo, que el auto fue dejado para una finalidad específica, el lavado del mismo, cuestión que como en el caso del tallerista que debía reparar el limpiaparabrisas, no necesitaba desplazar el auto motivo por el que existe la voluntad presunta del dueño en contra de su uso fuera del taller (ver jurisprudencia citada en el punto anterior).

En nuestro caso, también evalúo, en igual rango de importancia, que como se consigna en las Actas Policiales, el Sr.Barbuzza aportó una descripción de los cuida coches incluso el apodo de uno de los chicos que antes trabajaba con ellos y una referencia de su actual lugar de trabajo; que era la segunda vez que les había dejado el auto para limpieza; los conocía porque estaban en esa calle; el auto se estacionó un día de semana, en horas de la mañana (11.15 horas) en un radio céntrico de Guaymallén (López de Gomara intersección Bandera de los Andes); el tiempo fue escaso, media hora, lo que tardó en la farmacia; inmediatamente acudió a la Policía para denunciar la sustracción (12.40 hs.); se libró orden de secuestro del automóvil (fs. 6 del expediente por hurto); el accidente vial ocurrió a las 14.40 hs. (ver expediente penal por homicidio culposo), esto es, luego de la denuncia por hurto y estando pendiente la orden de secuestro del auto. Luego, aún en la hipótesis del razonamiento menos favorable al demandado, la alegada actitud culposa de Barbuzza que pregona el recurrente a los fines de responsabilizarlo de la dolorosa consecuencia, en el caso, no aparece configurada, a menos que, reitero, se parta de la conjetura que todos los cuida coches son deshonestos.

En definitiva, ninguna de las alegaciones vertidas tienen entidad suficiente para revertir el fallo adverso motivo por el que propicio, si mi voto es compartido por mis distinguidos colegas de Sala su confirmación.

Así voto.

Sobre la misma cuestión el Dr. PALERMO, adhiere al voto que antecede.

A LA SEGUNDA CUESTION EL DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE, DIJO:

Corresponde omitir pronunciamiento sobre este punto, puesto que ha sido planteado para el eventual caso de resolverse afirmativamente la cuestión anterior.

Así voto.

Sobre la misma cuestión el Dr. PALERMO, adhiere al voto que antecede.

A LA TERCERA CUESTION EL DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE, DIJO:

Atento el resultado al que se arriba en el tratamiento de las cuestiones anteriores, corresponde imponer las costas de la vía extraordinaria al recurrente vencido (arts.35 y 36 del C.P.C.).

Así voto.

Sobre la misma cuestión el Dr. PALERMO, adhiere al voto que antecede.

Con lo que terminó el acto, procediéndose a dictar la sentencia que a continuación se inserta:

S E N T E N C I A :

Mendoza, 03 de setiembre de 2.013.

Y VISTOS:

Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, la Sala Primera de la Excma. Suprema Corte de Justicia, fallando en definitiva,

R E S U E L V E:

I. Rechazar los recursos extraordinarios deducidos por el Sr. A. E. L. a fs. 4/14 vta. contra la sentencia dictada por la Quinta Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Minas a fs 352/358, la que se confirma.

II. Imponer las costas a cargo del recurrente vencido.

III. Regular los honorarios por la vía extraordinaria del siguiente modo: Dr. Antonio Adolfo PARRA, en la suma de pesos . ($ .); Dr. Elena María OJEDA y Joaquín R PERDICHIZZI, en la suma de pesos . ($ .) en conjunto; Dra. María Inés SILVA, en la suma de pesos . ($ .); Dr. Carlos Javier CRUZAT, en la suma de pesos . ($ .); Dr. Oscar A. LUI, en la suma de pesos . ($ .) (arts. 3, 15 , 13 y 31 LA).

Notifíquese.

DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE

DR. OMAR PALERMO

CONSTANCIA: Que la presente resolución no es suscripta por el Dr. Jorge H. NAN-CLARES, por encontrarse en uso de licencia (art. 88 ap. III del C.P.C.). Secretaría, 03 de setiembre de 2.013.

 

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