La falta de confianza no justifica un despido: Es injustificado el despido del trabajador por pérdida de confianza al haber comercializado productos de la competencia a un cliente del empleador

Partes: A. G. P. c/ Air Liquide Argentina S.A. s/ cobro de pesos

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Laboral de Rosario

Sala/Juzgado: I

Fecha: 14-mar-2019

Cita: MJ-JU-M-119486-AR | MJJ119486 | MJJ119486

Es injustificado el despido del trabajador por pérdida de confianza por haber comercializado productos de la competencia a un cliente del empleador, pues no surge acreditada la existencia de una investigación interna que permita entender que ha cumplido con el recaudo de contemporaneidad.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que consideró injustificado el despido del actor, ya que si bien se acreditó que comercializó productos o insumos de la competencia a un cliente de la empleadora, no surge acreditada la existencia de una investigación interna, la que debió ser acompañada a fin de situar temporalmente los hechos, por lo que no puede determinarse cuando efectivamente la demandada tomó conocimiento de la imputación que a la postre le efectuaran al actor y que permita entender que ha cumplido con el recaudo de contemporaneidad exigido para justificar la ruptura del contrato de trabajo.

2.-No todo incumplimiento constituye justa causa de denuncia del contrato de trabajo, sino sólo aquel que configure injuria en los términos previstos en el art. 242 L.C.T., es decir, obrar contrario a derecho que tenga la magnitud suficiente como para desplazar el principio de conservación del contrato establecido en el art. 10 L.C.T., comprobando la concurrencia de los recaudos de causalidad, oportunidad y proporcionalidad.

Fallo:

En la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, a los 14 días del mes de marzo del año dos mil diecinueve, se reunieron en Acuerdo el Sr. Vocal de la Sala Primera de la Cámara de Apelación en lo Laboral, Dr. Sergio Fabián Restovich, e integrada con las Sras. Vocales de la Sala Segunda Dra. Lucía M. Aseff y Dra. Adriana Mana a fin de dictar sentencia en los autos caratulados: “A. G. P. C/ AIR LIQUIDE ARGENTINA SA S/ COBRO DE PESOS” – 21-03630217-5 (481/2017), venidos para resolver recurso de apelación interpuesto contra el fallo dictado por el Juzgado de Primera Instancia de Distrito Laboral Nº6 de Rosario. Efectuado el estudio de la causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

I) ¿ Resulta ajustada a derecho la sentencia apelada?

II) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

Practicado el sorteo de ley, resultó el siguiente orden de votación: Dra. Mana, Dra.Aseff y Dr. Restovich.

A la primera cuestión la Dra. Mana dijo: La sentencia Nro. 891 del 23 de junio de 2017, a cuyos fundamentos de hecho y de derecho me remito en mérito a la brevedad, resuelve lo siguiente:

“1.- Hacer lugar parcialmente a la demanda y en consecuencia CONDENAR a AIR LIQUIDE ARGENTINA S.A. a pagar al actor, dentro del término de CINCO días de que quede firme el presente fallo, las sumas que resulten en concepto de capital e intereses conforme el rubro admitido, según planilla a practicarse oportunamente. Conforme al éxito obtenido, impongo las costas en su totalidad a la actora (arg. Art. 102 CPL).”. (fs. 124 vta.).

Contra la sentencia de fs. 116/124 se alza en apelación parcial la actora a fs. 126. Concedido el recurso y elevadas las actuaciones, expresa sus agravios a fs. 138/141, los que son contestados por la demandada a fs. 143/152, quedando los presentes en estado de resolver.

Agravios

Los reproches vertidos por la actora se enderezan a cuestionar la sentencia en cuanto afirma:1) no se han controlado los requisitos de validez del despido del actor y así, se ha tenido por justa la ruptura de la relación laboral pese a que no guarda la debida relación temporal con la causa invocada; 2) ha existido una absurda valoración de la prueba colectada.

Trataré los agravios en forma conjunta ya que la materia recursiva se ciñe en determinar si el despido ha sido justificado, como concluyó la sentenciante o si por el contrario los agravios de la actora tienen suficiente andamiento critico como para modificar lo decidido en la instancia anterior.

Critica el quejoso que en el caso no ha existido la contemporaneidad exigida entre la injuria y la ruptura de la relación laboral.

El art. 242 de la Ley de Contrato de Trabajo señala que la extinción del contrato de trabajo por justa causa se posibilita a las partes en caso de inobservancia por parte de la otra que configure “injuria y que, por su gravedad, no consienta la prosecución de la relación”; estableciendo que “la valoración deberá ser hecha prudencialmente por los jueces, teniendo en consideración el carácter de las relaciones que resulta de un contrato de trabajo, según lo dispuesto en la presente ley, y las modalidades y circunstancias personales en cada caso”.

Siendo facultad de este tribunal discernir si los hechos o las omisiones imputadas por la demandada para despedir al actor constituyen injuria se debe tener en cuenta si las faltas existieron, si la sanción responde al principio de proporcionalidad para ser considerada razonable teniendo en cuenta antecedentes, antigüedad del actor e intencionalidad y además la cesantía justificada requiere de un hecho contemporáneo que origine la injuria.

Por lo que no todo incumplimiento constituye justa causa de denuncia del contrato de trabajo, sino sólo aquel que configure injuria en los términos previstos en el artículo 242 L.C.T., es decir, obrar contrario a derecho que tenga la magnitud suficiente como para desplazar el principio de conservación del contrato establecido en el artículo 10 L.C.T., comprobando la concurrencia de los recaudos de causalidad, oportunidad y proporcionalidad.

Siendo carga de la demandada acreditar los hechos injuriosos que invoca para despedir al actor.

En el caso, la demandada despidió al actor en fecha 10 de marzo de 2010 alegando como justa causa de despido: “.respecto de los hechos acontecidos en el mes de enero del corriente año, en que se detecta que ud. ha comercializado en nombre ajeno a esta firma empleadora y en su propio provecho, productos y/o insumos de la marca argenflow entre otros, a los siguientes clientes integrantes de la cartera Air Liquide Argentina S.A., en forma directa o intermediaria como ser Chiaza SA, Bunge Argentina SA; Petrobrás Energía SA; Máquinas Agrícolas Ombú SA; entre otros, resultando esta conducta un grave incumplimiento de su función laboral e incurriendo en grave falta en tanto sustituir con su gestión directa nuestra figura de proveedor de insumos y/o productos, entre otras acciones: configurando esto no solo un grave perjuicio económico y productivo a la empleadora sino también una pérdida de confianza y una conducta inadmisible en el marco de la buena fe contractual.”.

En cuanto a la pérdida de confianza -alegada por la accionada en el despacho transcripto precedentemente- como factor subjetivo que justifica la ruptura del vínculo debe necesariamente derivar de hechos objetivos de por sí injuriantes y quien la invoca carga con la prueba de tales imputaciones, como que las mismas tornaban imposible la continuidad del vínculo, atento que en el proceso laboral no se alteran las reglas del “onus probandi”.

Analizando las probanzas rendidas, cabe observar que a fs. 30 la empresa Mainero&Cía S.A.I.C.I.F.I. informó que es cliente actualmente de Air Liquide Argentina S.A. (punto 1), que G. A. G. A. y A. R. eran quienes intervenían en la comercialización por parte de la demandada (punto 3), que G. A.comercializó con dicha empresa productos de la empresa ARGENFLOW (punto 4), que fueron reguladores de presión, arrestallamas, válvulas stop flow (punto 5), agregando que dichos productos también los comercializaba normalmente la demandada (punto 7), agregó que existió solo una operación comercial con el actor de productos ARGENFLOW (punto 8), con relación a dicha operación comercial informó que “consultado en una oportunidad por una necesidad de la empresa, el ofreció la solución con los elementos arriba consultados, ARGENFLOW, el resto de las veces, lo hacía por AIR LIQUIDE ARGENTINA SA” (punto 9), que la misma ocurrió en el Mes de Junio de 2007, válvulas y reguladores de presión (punto 12). Respecto al ser consultada si ARGENFLOW resulta ser competidora en el campo comercial con AIR LIQUIDE ARGENTINA SA contestaron “No lo sabemos con precisión, estimamos que sí” (punto 13).

El testigo D. A. A. (fs. 50) vicepresidente de TECNOWEL SA al ser preguntado: “.si la mercadería que fabrica Tecnowel y la que fabrica Air Liquide, son mercaderías complementarias o competitivas” dijo “que depende del mercado, que pueden ser mercaderías complementarias como en gases o competitivas en el rubro medicinal” (respuesta octava).

Por lo que conforme la prueba examinada en determinados rubros son empresas competitivas entre sí, del objeto social del contrato social de la demandada (fs. 86) luce corroborado que la demandada se dedica a dicho rubro medicinal.

De manera que tal como lo receptara la a quo luce acreditado que el actor comercializó productos o insumos Argenflow (competencia de la demandada en el rubro medicinal) a un cliente de Air Liquide Argentina S.A. (Mainero&Cía S.A.I.C.I.F.I.) en junio de 2007.

Ahora bien, corresponde examinar la concurrencia del recaudo de contemporaneidad.

Al respecto la doctrina y la jurisprudencia han sido concordantes al sostener que “.debe existir una proximidad temporal entre la reacción de la parte afectada por la injuria y el momento en que su producción o comisión llega a su esfera de conocimiento.Debe existir una reacción oportuna del ofendido, de modo tal que no se entienda que ha existido un consentimiento tácito de la inconducta, aspecto temporal que no es dable nominar en abstracto porque su determinación dependerá de las circunstancias del caso”. (Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Antonio Vázquez Vialard, Ed. Antrea, Buenos Aires, 1978, Tomo III, pág. 362/363).

La Sala que integro, con parcial anterior integración en autos: “AINBINDER, ROBERTO c/ NUEVO BANCO DE STA. FE s/ COBRO DE PESOS” (Expte. Nro. 3/08), Acuerdo N° 151 de fecha 04 de julio de 2008 ha dicho: “Ya es posible considerar un clásico lo que Enrique Herrera analizó como “condiciones de regularidad de la denuncia” (cfr. Extinción de la relación de trabajo, Ed. Astrea, 1986, p. 293 y ss.). En efecto, tras destacar el autor que la violación de las obligaciones que resultan del contrato de trabajo configura, en todos los casos, un ilícito contractual -en la medida en que el hecho no se ajuste al comportamiento que implícita o expresamente resulta del contrato- concluye que “empero, estas violaciones no siempre legitiman sin más el ejercicios de las facultades rescisorias”.

“Es así que la regularidad del despido está subordinada al cumplimiento de las condiciones de justa causa, proporcionalidad y contemporaneidad entre injuria y denuncia (principio de oportunidad).En torno a la última de las condiciones mencionadas, refiere Herrera que la facultad rescisoria sólo puede ejercerse regularmente cuando el mantenimiento de la relación se torna imposible; enfatiza, entonces, que esta situación, por su misma naturaleza es de carácter instantáneo, lo que actúa en los hechos como un verdadero plazo de caducidad y si la reacción del injuriado no se manifiesta coetáneamente con el incumplimiento contractual, lucirá como consentida y sin aptitud para ser considerada causa legítima para el distracto; todo ello, en aras de la preservación del principio de conservación del contrato”.

“En suma, si la afectación no impidió la prosecución del contrat o, debe entenderse que no resultaba de tanta magnitud e importanciacomo para desplazar el principio de continuidad, ya que un empleador medio y razonable no permitiría que el dependiente continuara cumpliendo sus labores a pesar de la existencia de una injuria grave que, por su magnitud, justificaría -en principio- la adopción de una decisión rupturista, extendiendo la relación más allá de lo que razonablemente fuera necesario para verificar la configuración de la conducta reprochable y su incidencia en el contrato (paralelamente, el mismo criterio se aplica cuando se trata de un incumplimiento patronal). De lo contrario, debe reputarse que la falta, aunque hubiera existido y al margen de su mayor o menor gravedad, ha sido dispensada o disculpada por el afectado”.

“En el Tratado de Derecho del Trabajo dirigido por Mario E. Ackerman (T. IV, capítulo XV -“Terminación de la relación de trabajo”-, Ed. Rubinzal Culzoni, 2005, p. 197) se expresa que el punto de partida para juzgar la temporaneidad es el momento en que el empleador toma conocimiento del hecho, y si es necesario indagar previamente las circunstancias que lo rodearon, el tiempo que la investigación demande no se computa a tales efectos (excepto que de la misma indagación resulte la desidia o la actividad insuficiente del empleador para averiguar y determinar los hechos)”.

“Destacan allí los autores que si resulta necesaria la indagación, el tiempo por ella insumido es tolerado siempre que una vez que los hechos sean esclarecidos la respuesta pueda juzgarse razonablemente inmediata, lo que no ocurre -según la jurisprudencia citada- si la desvinculación “se decidió algunos meses después de la finalización del sumario sin que en ningún momento el trabajador fuera apartado de sus tareas”.

Conforme a lo expuesto, ha quedado acreditado que el actor comercializó productos en el mes de junio 2007 (fs. 31), pero en el caso se sancionó al actor en marzo de 2010.

Se establece como excepción a la falta de contemporaneidad entre el hecho y la sanción que el empleador se haya enterado después de ocurrido el hecho.En el caso, la demandada alega como causal de despido que “de conformidad con las probanzas recogidas por esta empleadora respecto a los hechos acontecidos en el mes de enero del corriente año.”, ello sería en el año 2010. Sin embargo no existe prueba suficiente y eficaz que permita establecer que efectivamente haya llegado a conocimiento de la patronal los hechos invocados en el despacho rescisorio, puesto que por una lado, el pedido de explicaciones formulado por la demandada al actor lo fue en fecha 10 de marzo de 2010, esto es concomitante a la fecha de extinción del contrato.

Y por el otro, la declaración de Leonardo Esteban Ameriso (fs. 41/43) no sitúa temporalmente los hechos motivos de distracto, ello así por cuanto al responder la séptima pregunta sostuvo que recibió un llamado telefónico de un ex empleado comercial de la firma y que “.la persona que hace el llamado me consulta si sabía que G. A. estaba comercializando productos de otra empresa yo le contesto que no. Le solicito información para comenzar una investigación. Yo fui la investigación. Respecto a los datos aportados mantengo entrevista con algunos clientes. Algunos negaron que existía, otros si, y aportaron más datos. Puse en conocimiento a la Directora de Recursos Humanos de lo que sucedía y de lo que había investigado. Me piden la información completa, que envío, y la dirección de recursos humanos toma las medidas disciplinarias que cree conveniente. Se interpretó la violación del contrato laboral y procedió a su desvinculación” (Cf. resp. 7ma. fs.42).

Como se vislumbra de las constancias de autos no surge acreditada la existencia de una investigación interna, la que debió ser acompañada a fin de situar temporalmente los hechos, ni los datos que aportaron los clientes que fueron entrevistados, con lo cual no surge con la evidencia necesaria cuando efectivamente la demandada tomó conocimiento de la imputación que a la postre le efectuaran al actor y que permita entender que ha cumplido con el recaudo de contemporaneidad exigido para justificar la ruptura del contrato de trabajo conforme los lineamientos antes expuestos.

Por lo que no acreditado el recaudo de contemporaneidad el despido decidido por la patronal se torna injustificado, debiendo la empleadora responder indemnizatoriamente, por lo que corresponde hacer lugar a los rubros: indemnización por antigüedad, indemnización sustitutiva de preaviso.

El resultado arribado conlleva la modificación del régimen de costas impuesto en el fallo de origen, las que deberán imponerse en su totalidad a la demandada.

Teniendo en cuenta que es jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que no resulta necesario seguir a las partes en todas y cada una de sus argumentaciones, bastando hacerse cargo de las que resulten conducentes para la resolución del litigio (cfr. Fallos, 272:225; 274:113; 276:132, entre otros) las razones hasta aquí expuestas me conducen a receptar la pretensión recursiva de la parte actora, revocando la sentencia en cuanto rechaza los rubros indemnizatorios reclamados por el actor: indemnización por antigüedad e indemnización sustitutiva de preaviso.

Voto, pues, por la negativa parcial.

A la misma cuestión la Dra. Aseff dijo: Adhiero a los fundamentos y conclusiones de la Dra. Mana, y voto en idéntico sentido.

A la misma cuestión el Dr. Restovich dijo: Que habiendo tomado conocimiento de los autos y advirtiendo la existencia de dos votos totalmente coincidentes que hacen sentencia válida, me abstengo de emitir opinión.

A la segunda cuestión la Dra. Mana dijo: Los fundamentos que anteceden me llevan a proponer:I) Receptar el recurso de apelación deducido por la actora y consecuentemente revocar la sentencia de primera instancia en cuanto rechaza los rubros: indemnización por antigüedad e indemnización sustitutiva de preaviso y en su lugar disponer la procedencia de los mismos. II) Costas de ambas instancias a cargo de la demandada. III) Fijar los honorarios profesionales en un cincuenta por ciento de los que en definitiva sean regulados en Primera Instancia.

Así voto.

A la misma cuestión la Dra. Aseff dijo: Visto el resultado obtenido al votarse la cuestión anterior, corresponde dictar pronunciamiento en la forma propuesta por la Dra. Mana.

A la misma cuestión el Dr. Restovich dijo: Que se abstiene al votar por análogas razones a las expresadas respecto a la primera cuestión.

A mérito del Acuerdo que antecede, la Sala Primera de la Cámara de Apelación en lo Laboral de Rosario, RESUELVE: I) Receptar el recurso de apelación deducido por la actora y consecuentemente revocar la sentencia de primera instancia en cuanto rechaza los rubros: indemnización por antigüedad e indemnización sustitutiva de preaviso y en su lugar disponer la procedencia de los mismos. II) Costas de ambas instancias a cargo de la demandada. III) Fijar los honorarios profesionales en un cincuenta por ciento de los que en definitiva sean regulados en Primera Instancia. Insértese, hágase saber, y oportunamente bajen. (Autos:”A. G. P. C/ AIR LIQUIDE ARGENTINA SA S/ COBRO DE PESOS” – 21-03630217-5 (481/2017). Juzgado de Primera Instancia de Distrito Laboral nº6 Rosario.

MANA

ASEFF

RESTOVICH

(Art.26 L.10160)

ORTA NADAL