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#Fallos No robarás: Es justificado el despido por pérdida de confianza si el trabajador fue encontrado retirando mercadería de la empresa

Partes: F. M. P. A. c/ Molino Cañuelas s/ despido

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: I

Fecha: 29-dic-2021

Cita: MJ-JU-M-135937-AR | MJJ135937 | MJJ135937

Es justificado el despido por pérdida de confianza si el trabajador fue encontrado retirando mercadería de la empresa.

Sumario:

1.-Es procedente rechazar la demanda laboral porque la demandada justificó el despido en la comisión de un ilícito penal y laboral y el actor fundó sus reclamos en la inexistencia de esa causa, afirmando haber recibido órdenes de dos superiores directos para decomisar mercadería en mal estado y que fue sorprendido por personal de seguridad, quien lo acusó de estar ‘robando’, y las reglas de la sana crítica indican que se trató de una maniobra compleja, con la intervención irregular de un camión no contratado por la empresa, frente a lo cual resultó acertado concluir que el incumplimiento contractual quedó comprobado, configuró una injuria de tal gravedad que no admitía el sostenimiento del vínculo (art. 242 , LCT) y justificó el despido causado.

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2.-Corresponde confirmar la sentencia pues resultó acertado concluir que el incumplimiento contractual del actor quedó comprobado, configuró una injuria de tal gravedad que no admitía el sostenimiento del vínculo (art. 242 de la LCT) y justificó, entonces, la decisión patronal del despido causado, sin que conmueva lo expuesto la circunstancia de que en sede penal la causa haya sido archivada toda vez que tal decisión resultó motivada en la insignificancia de los bienes afectados desde la óptica de esa rama del derecho.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la fecha de registro que figura en el Sistema Lex 100, la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, procede a dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo al correspondiente sorteo, se procede a votar en el siguiente orden:

La Dra. María Cecilia Hockl dijo:

I. La sentenciante de grado rechazó la demanda iniciada por el actor, quien reclamó las indemnizaciones previstas en la LCT, la sanción y la entrega de certificados establecidas en el art. 80 de dicha norma, la liquidación final, como así también el incremento previsto en el art. 2° de la ley 25323.

Entendió la Sra. Jueza a-quo que la falta cometida por el actor configuró un indiscutible agravio contra la empleadora, el que constituyó «una injuria de tal gravedad que no admitía el mantenimiento del vínculo (art. 242 de la LCT) y que justific[ó], entonces, la decisión patronal de despedirlo» (fs. 324). Así, desestimó los reclamos basados en las normas enunciadas e impuso las costas a cargo del accionante.

II. El Sr. F. alegó en su escrito inicial -a fs. 5/10- haber ingresado el 21/04/2014 a prestar tareas a favor de la demandada como supervisor de líneas de producción. Relató que el día 02/09/2016, cumpliendo órdenes de los Sres. Pablo Amestoy y Santiago Mateoda, procedió a retirar mercadería «en mal estado», entre ella, quesos mozzarella, «los cuales tenían hongos» (fs. 5). Los alimentos que se encontraban en tales condiciones eran transportados en un camión de la empresa Don Gumer S.A. para el decomiso de la misma. que al cumplir los mandatos de su empleador y estar retirando las provisiones referidas fue interceptado por sus superiores, quienes le atribuyeron estar robando hormas de queso muzzarella; en tales condiciones, es trasladado a la comisaría acusado de hurto de mercadería.Manifestó que la denuncia penal por «hurto simple en grado de tentativa» fue desestimada por la fiscalía actuante; y que de todas maneras fue extinguido el vínculo con causa sin considerar que jamás había sido merecedor de sanción previa alguna, siendo que se trató de encubrir un abusivo despido sin causa.

III. La parte actora se agravia ante lo decidido; sostiene -en su presentación del 9- 12-2020- que «el Juez de grado funda el rechazo de la demanda en la interpretación del testimonio de los testigos Miglionico, Mateoda y Burgos, prueba informativa y pericial contable, apreciación de la prueba que para esta parte es errónea». Considera que la valoración de la prueba producida -como la de testigos- se basó en la apreciación de las declaraciones de quienes son empleados de la demandada, como así también que no se encuentra demostrado «por la demandada que los quesos en cuestión se encontraban en buen estado, ya que jamás se pudo individualizar y/o identificar los quesos mozzarella, para poder determinar si las mismas se encontraban en buen estado, como así lo sostuvo la demandada».

Fundamenta su pretensión recursiva, básicamente, en los dichos de Miglionico (fs. 136), único testigo que declaró a propuesta de la parte actora: observo que, más adelante, se tuvo a la recurrente «por desistida de las declaraciones de los testigos Ortega Javier e Hidalgo, Darío Ezequiel» -este último ofrecido a fs. 110- sin réplica al respecto (fs. 300) y sin insistencia con relación al testigo Lena, propuesto en el escrito inaugural (énfasis agregado).

La apelante explica que Miglionico realizó por mucho tiempo las mismas tareas que el actor, en el mismo sector. Remarca que, según sus dichos, «los productos para decomisar se encuentran en el lateral del pabellón durante todo el largo, que había varias puertas donde se podían sacar el producto decomisado dependiendo del producto. que al momento y durante el transcurso del período que el dicente trabajó nunca se estableció un protocolo por escrito para realizar decomisos.que haya las ordenes eran verbales. y que todo descarte también dependía de la orden del gerente». Destaca todo aquello que considera relevante, a su entender, en cuanto afirmó el testigo la inexistencia de un protocolo para supuestos como el que se discute: «que nunca hubo nada por escrito; las órdenes para decomiso dependían de los gerentes, y que por lo general eran de forma verbal, y que también los productos salían por las distintas puertas (como sucedió en el caso de autos, donde el actor recibió la orden de su superior, para sacar los quesos de la cámara de congelados por la puerta más cercana a dicha cámara donde se encontraban las muzzarellas)».

Afirma el apelante que «si en caso estaba establecida en los protocolos de descarte que pueda tener la empresa, no se cumplía de tal manera (.) el testigo afirma por haber realizado en muchas ocasiones la misma tarea por mucho tiempo». Remarca el recurrente que el actor «recibió instrucciones de decomiso de los quesos que se encontraba en la cámara de congelados, ya que siempre todo decomiso era ordenado por los jefes del actor, y se retiraban no por una puerta especifica destinada a ello, sino que se hacía por la puerta más próxima a la cámara donde se encontraba el material a descarte».

En relación con este aspecto, más adelante expresa -en cuanto a la pericia contable- que «el experto (.) solo se limita a transcribir, (copiar y pegar) el protocolo que la misma demandada le entregó para que realice su informe pericial, cosa que resulta lógico que toda empresa deba tener un protocolo, en este caso de descarte, lo tenga por escrito, ya sea a fin de obtener los permisos pertinentes como así de inspecciones; pero resulta que en la práctica no se cumplía, como así lo manifiesta el testigo Miglionico».

Interpela el apelante: «¿[c]ómo se explica que fue que el camión de Don Gumer entro a las instalaciones de la demandada el día del hecho?Porque por lógica no pudo haber entrado sin que alguien haya dado la orden para que entre a retirar material de descarte, y que, para el ingreso a la planta, debió sortear control por el personal de seguridad, ¡¡y que asimismo iba a ser controlado a su salida del lugar!! Ya que como la planta contaba con personal de seguridad y monitoreo por cámaras en todas las instalaciones, por lo que un camión de semejante tamaño, no podría haber pasado desapercibido en la entrada y menos aún en la salida».

Controvierte lo dicho por el testigo Burgos, empleado de seguridad de la demandada; destaca que afirmó «. al rato aparece la policía, la policía pide que lo buscara al actor, que el dicente va y lo busca al actor en producción y lo conduce y acompaña hasta una oficina en administración que esta en la planta baja , que después el dicente ya no tuvo intervención no sabe que paso con el actor.» y que ello es falso porque el Sr. Burgos, fue a la comisaria, en el momento en que la policía se llevaba detenido al actor y al chofer del camión, asentando en la comisaria la denuncia de robo, entre otras intervenciones posteriores.

Afirma que de las fotos de los quesos dentro de la cabina del camión de Don Gumer, tomadas por el testigo, y que fueran agregadas en la causa, no surge, de ninguna manera la identificación de las hormas de los quesos decomisados, ya sea por código de barras, producto origen, línea productiva, fecha de vencimiento y/o lote de producción para la individualización de los mismos; «impugna el informe de Molfino Hermanos S.A., ya que esta parte considera que al no haberse identificado los quesos decomisados, NO SE PUEDE tener como ciertos que los quesos en cuestión estuvieran dentro del lote que habría sido sometido al control de calidad, que dijo haber realizado en ese periodo de tiempo dicha empresa».

IV.Sentado lo anterior, y aún ante la innegable fuerza argumental del recurso, la impugnación es ineficaz y en tal sentido me explicaré.

Creo necesario remarcar, ante todo y en síntesis, que la motivación del despido dispuesto por la demandada radicó en la pérdida de confianza con relación al dependiente, con base en el retiro injustificado de mercadería por parte de este último, desde la cámara frigorífica de la empresa hasta un camión de la Transportista «Don Gumer S.A.» La demandada comunicó al actor que «[r]eitera la maniobra descripta 4 (cuatro) veces, siendo que en la última, no logra dejar las barras cargadas al advertir la presencia del personal de seguridad de la empresa y las devuelve a la cámara, saliendo nuevamente de allí sin carga alguna pero no devolviendo las que ya había retirado, total de 18 barras que luego son encontradas dentro del camión mencionado. Sin perjuicio de lo expuesto, conversado con el Sr. Sebastián Di Pierro, Gerente de Recursos Humanos de Molinos Cañuelas, en ocasión de otorgarle la posibilidad de que usted efectúe su descargo, en relación a los hechos indicados en el párrafo precedente reconoció haber realizado la conducta imputada, afirmando a su vez que era consciente de lo que implicaba semejante accionar.

Le hacemos saber que esta grave irregularidad detectada no hace más que poner en evidencia la inobservancia de las prestaciones a su cargo y del deber de buena fe, diligencia, colaboración y fidelidad, desbastando la confianza en Ud. depositada y defraudando a su empleador con semejante accionar (art.62,63,84,85,86 de la LCT)».

En suma: la demandada endilgó al actor la comisión de un ilícito penal y laboral; y el actor, por su parte y -como adelanté- fundó sus reclamos en la inexistencia de esa causa: sostuvo que recibió órdenes de dos superiores directos para decomisar mercadería en mal estado, y que fue sorprendido por personal de seguridad, quien lo acusó de estar «robando» hormas de queso muzzarella.

Pues bien, el testigo Miglionico (fs.136), como expresó la Sr. Jueza que me antecedió, manifestó que «nunca se estableció un protocolo por escrito para realizar los decomisos» (fs. 137) y agrego a ello -además- su afirmación relativa a que las órdenes «eran verbales». Sin embargo, aun considerando esto último como auténtico, se explayó con relación al pes aje de la mercadería en mal estado, a los remitos necesarios para un formal procedimiento del decomiso de mercancía y -además- fue contundente y detallado al afirmar que «uno lo debía cargar en el sistema de gestión como decomiso, que esto lo cargaba el dicente en un momento». Expresó que el material a decomisar podía ser sacado por varias puertas, -a las que individualizó- mas jamás expresó que aquél podría ser expelido mediante la puerta de emergencia, lugar en el que las demás pruebas rendidas colocaron al actor (v. fs. 136/138).

En consecuencia, escrito o aún -por mera hipótesis- verbal, existía un formalismo reglamentado, que en nada fue considerado por el actor aquel 2/09/2016, Según la contundente prueba rendida, mediante una modalidad emplazada al margen de las pautas señaladas por el mismo testigo, cuyas expresiones se destacan como concluyentes en el memorial. Sólo por abundar, pongo de relieve que el deponente afirmó que «el pesaje» de lo decomisado era la regla -advierto que no se comprobó tal ponderación de la carga en cabeza del actor- y también es trascendente que el testigo nada presenció acerca de lo ocurrido en la ocasión de los hechos: «no trabajaba en la empresa en ese momento»; se enteró de la desvinculación y de las vicisitudes ocurrridas por comentarios de terceros.De tal modo, toda su descripción se vinculó con la mecánica de los decomisos -y más allá de la existencia o no de autocontradicción- explicó que casi en un 99% iba en la parte trasera en la batea de Don Gumer; que en la cabina podía cargarse pizzas «ovaladas», que se podían consumir.

Al respecto, pongo de relieve que el actor alegó haber retirado, por órdenes de sus superiores, ¨hormas de queso mozzarella, los cuales tenían hongos» (fs. 5). Al respecto, Mateoda (fs. 139) explicó el procedimiento que debió haber cumplido el actor para consumar los pasos determinados por la empresa. Ante la exhibición del video, el testigo manifestó que observa es el actor extrayendo los quesos por una salida de emergencia.

Ninguna «salida de emergencia», advierto y reitero, fue aludida por el testigo Miglionico en su declaración como posible «salida» del scrap.

Burgos (fs. 278), al momento de los hechos, fue el dependiente que observó, por las cámaras, la sustracción de la mercadería, y expresó que al encontrase observando la cámara que enfoca el depósito donde se encontraba guardada la mozzarella observa al actor retirando elementos de allí. Expuso -con marcado detalle- las circunstancias que protagonizó y que pasaron por sus sentidos; que se encontraban observando dicha zona con especial atención ya que habían detectado varios faltantes de mozzarella en barras. El testigo dijo que vio abrir la puerta de salida de emergencia al actor, «le ve las barras de mozzarella» y un camión «pegado» a esa salida, y las maniobras con el conductor del camión.Reconoció los videos y las fotos que le fueran exhibidos, señalando que él fue quien tomo dichas fotografías.

Con respecto a las objeciones relativas a la presencia del camión, Burgos afirmó que «allí reconoce que el camión mencionado es de la empresa Don Gumer, que se encarga de transportar el decomiso de la fábrica, todos los productos de decomiso porque son varios los productos de decomiso, que le llama la atención que dicho camión esté parado allí, primero porque no es un lugar donde deba estar para dicho camión, que no es un lugar de decomiso ni asignado para tal fin mencionado, que en la filmación ve que la puerta del chofer del camión se abre porque justo hay un charco de agua debajo que le hace de espejo o reflejo, que allí el dicente ya está viendo los dos monitores mencionado para ver que hace el actor, que allí el dicente lo vuelve a ver al actor en el primer monitor mencionado, que de la puerta de emergencia ingresa nuevamente a la fábrica el actor al sector de la cámara donde está alojada la muzzarella que es para producción, y lo ve al actor que toma 4 barras más de muzzarella en barra y se dirige nuevamente hacia la puerta de emergencia mencionada y sale de nuevo el actor hacia el exterior de la fábrica, hacia donde está el camión mencionado estacionado y otra vez se ve el reflejo de la misma puerta del conductor que se abre, que esto se vuelve a repetir de nuevo, que vuelve a ingresar el actor a la fábrica, y a esa altura el dicente teniendo en cuenta que el lugar de donde saca la muzzarella que es la camara de almacenamiento de producto para producción y en vez de ir el actor para la linea de producción, que el actor sale por la puerta de emergencia nombrada, y para el dicente las muzzarellas se las está entregando al chofer del camión nombrado de Don Gumer, el dicente en ese momento sale corriendode la oficina ya con la idea del dicente que las estaba hurtando, (.) se dirigen a la calle lateral corriendo el dicente y Ríos, donde se encontraba estacionado el camión de Don Gumer mencionado, que cuando va llegando al camión el dicente y Rios que iba a tras del dicente a unos 10 metros, el dicente ve primero que el camión mencionado está estacionado y en marcha con la puerta entreabierta y justo cuando va llegando a unos 30 o 40 metros aprox, ve que se abre la puerta de emergencia mencionada y lo ve al actor asomarse por dicha puerta, que le ve medio cuerpo al actor y le ve las barras de muzzarellas en las manos, que no puede precisar en ese momento cuantas eran, pero si ve que eran muzzarellas por la forma que tenían, por verlas anteriormente y saber como era la muzzarella y por haber visto la secuencia de los monitores, que en ese momento el actor vuelve sobre sus pasos para atras, no es que se da vuelta, cree el dicente que en ese momento el chofer le avisa o algo que venían alguien corriendo, que allí en ese momento el actor ingresa nuevamente a la planta, que allí lo pierde de vista al actor, que cuando llega a la altura de la cabina del chofer del camion de Don Gumer, le grita al chofer que pare el camión de esa manera, porque el camión hace como que quiere salir del lugar como que quiere irse de donde estaba estacionado, allí le pega el grito mencionado, le dice al chofer que se baje, el chofer se baja y le dice a Ramón Rios que se quede con el chofer, allí el dicente intenta abrir la puerta de emergencia desde afuera, pero es imposible dado que las salidas de emergencias se abren desde adentro, accionando una tipo manija barra palanca dispuesta para eso, empujarlas y salir, ya perdido de vista el actor pregunta que estaban haciendo al chofer, el chofer empieza a titubear en lo que decía, como que se traba en las palabras y ledijo titubeando el chofer al dicente que «M. me dijo que me parara acá» refiriéndose al actor cuando dice M. el chofer, que el dicente no se acuerda el nombre del chofer mencionado, que el chofer solo le dice eso y allí como que se pone reacio a contestar preguntas el chofer, que se cruza de brazos y no le contesta nada al dicente, que el chofer ya estaba debajo del camión, que el chofer solo hacía con la cabeza que como diciendo o lamentándose dicente el gesto de que no, que en ese momento el dicente se sube a como un terraplen de hormigón allí, y logro ver que dentro de la cucheta del camión había apiladas barras de muzzarella, que allí habla con el chofer el dicente y le dice «me puedo subir al estribo y mirar?» que le responde que sí el chofer que no tenían nada que ver el chofer, que allí se sube el dicente al estribo y le saca fotos con su celular el dicente a la muzzarella que estaba en la cucheta que vendría a ser la parte donde descansa el chofer o se guardan cosas en la cucheta que es como un espacio que el dicente lo llama así, que allí se da cuenta que esas eran las mismas barras de muzzarellas que eran para producción que estaban dentro de la cucheta de la cabina del chofer mencionado, que en ese momento le dice palabras mas o palabras menos que estaban robando y el chofer hacía con la cabeza como que no, como que se lamentaba pero no le contestaba nada (.) al rato aparece la policía, la policía pide que lo buscaran al actor . (énfasis agregado).

Claramente, ante o dicho por este testigo y por los demás contestes con él, las reglas de la sana crítica indican se trató de una maniobra compleja, con la intervención irregular de un camión no contratado por la empresa, según se verá; y en cuanto a la participación en la denuncia policial por parte de Burgos, ello ennada se contradice con la expresión «no sabe qué pasó con el actor». No es razonable enervar la contundencia de sus afirmaciones y la validez probatoria de su desempeño activo en los hechos debatidos. Ese concepto pudo remitir a las consecuencias de los vicisitudes protagonizadas; empero, jamás podría invalidar una declaración corroborada sobradamente por otros deponentes.

El testigo Rios (fs. 282) dijo apersonarse con Burgos al camión, ratificó sus dichos contando los pormenores de su participación; explicó que vio las hormas dentro del vehículo. La idoneidad de este testigo, al igual que la de Burgos, no fueron cuestionadas en el momento oportuno por el ahora recurrente.

Sí bien la parte impugnó la aptitud de Di Pierro (fs. 309), nada expresó en lo relativo a un tema medular y que formó parte del intercambio telegráfico: el testigo – gerente de recursos humanos- afirmó haber interrogado al actor «[por qué] motivo había hecho dicha situación mencionada» y que el Sr. F. «le dijo al dicente que sabía que estaba mal lo que hizo» y que luego de expresar que quería ir a su casa, se retiró del establecimiento (fs. 307). Nada de todo esto observo resistido en el memorial.

La sentenciante reveló el resultado de la contestación de oficio de Molfino Hermanos S.A. (fs.157), «el laboratorio de control de calidad de la demandada, donde consta el buen estado de los quesos obrantes en la cámara en ese período de tiempo, rebatiendo la defensa adoptada por el actor en lo que respecta a que los quesos que estaría retirando se encontraban en situación de degradación» (fs.323/324). Es ge nérico lo expresado por el apelante al respecto, y es insuficiente aquello que enunció frente al fundamento relativo a «la contestación de oficio de Don Gumer S.A., quien fuere la firma propietaria del camión donde se encontraban los quesos, donde manifiestan que no hubo relación comercial entre dicha firma y la demandada durante el año 2016, no encontrando constancia del motivo de la presencia de dicha unidad en el lugar del hecho (fs. 324).

Tampoco hallo eficazmente controvertida la conclusión de la sentenciante en lo relativo a «la contestación de oficio de la comisaría Ezeiza 3ra – Carlos Spegazzini (fs.174) donde consta la denuncia efectuada por los dependientes de la demandada, donde se observa que personal de dicha comisaria fue comisionado hacia la planta de la demandada a fin de constatar la comisión del delito denunciado. Resulta fundamental el acta labrada por el Oficial Subinspector Vega quien acredita que una vez llegado al lugar e inspeccionado el camión, en presencia de los testigos presentes, detecta la presencia de 18 hormas de mozzarella ubicadas dentro de la cabina del camión» (fs. 324). Al respeto, es endeble el argumento relativo a la «identificación» de las hormas, que intenta contradecir, además, la contestación de Molfino Hermanos S.A: esa minuciosidad contrasta con los dichos del Sr. F. cuando afirmó, genéricamente, que Amestoy y Matteola le ordenaron que retire «la mercadería en mal estado, no solo la correspondiente a la línea de producción que éste supervisaba, sino también de las hormas de los quesos mozzarella, los cuales tenían hongos que no contaban con los estándares de calidad» (fs.5).

Francamente, no encuentro correlación entre una orden que descansó -por poco- en la discrecionalidad del actor acerca de cuál era la mercadería malograda, y en dos sectores de producción, uno ajeno al actor, y la escrupulosidad que la recurrente exige con respecto a la hallada en el camión, según lo afirmado por los testigos; a la sazón, en un automotor que -por entonces y por no mediar contrato- no debía ingresar al establecimiento.

Con relación a la experticia contable, (fs. 219/226), la formulación escrita de las formalidades de los decomisos fue comprobada, y no observo impugnación oportuna a ese medio de prueba por parte de la apelante. Con todo, ya me expedí con relación a los dichos del único testigo que se intentan encumbrar: las pautas eran estrictas y lo expresado no logra conmover el valor del medio probatorio genéricamente cuestionado.

Lo resuelto, pues, ha de quedar al abrigo de la revisión y deberá confirmarse la sentencia, pues resultó acertado concluir que el incumplimiento contractual del actor quedó comprobado, configuró una injuria de tal gravedad que no admitía el sostenimiento del vínculo (art. 242 de la LCT) y justificó, entonces, la decisión patronal del despido causado.

En nada conmueve todo lo expuesto, la circunstancia de que -en sede penal- la causa haya sido archivada. Digo así, pues esta última decisión, adoptada por el Fiscal interviniente, resultó motivada en la insignificancia de los bienes afectados desde la óptica de esa rama del derecho; más aún:lo cierto es que los hechos no fueron investigados.

Además, y sin perjuicio de ello, lo anterior no implica -de modo alguno- que tales sucesos – calificados de insignificantes para el derecho punitivo- no hayan podido configurar un incumplimiento contractual en el marco de nuestra disciplina que impida la prosecución del vínculo.

La jurisprudencia de esta Cámara ha sostenido -en términos que comparto- que «no hay norma positiva alguna que establezca la obligación de seguir, inexcusablemente, la suerte de una decisión adoptada en el marco de un proceso penal, a tal punto que, incluso cuando el trabajador pudiera haber sido sobreseído en aquella sede, no sería vinculante ni decisivo para el juzgador laboral al momento de tener que analizar éste si existió o no injuria de gravedad suficiente que impida la continuidad del vínculo. (v. CNAT SVII Expte 5208/03 Sent.37.824 30/8/04 «Céspedes, María Alejandra c/ Alexvian S.A. s/despido» y SD N° 37.441 31/3/04, «Rezk, Gonzalo Martín Maximiliano c/ Trenes de Buenos Aires S.A. s/ salarios por suspensión») Ante la apelación examinada, y mediante la sana crítica, me he servido de la prueba que los litigantes han proporcionado, pero aplicando reglas de la lógica extraídas del conocimiento de la vida y de la experiencia. Este sistema de valoración exige al judicante que determine el valor de las pruebas haciendo un análisis razonado de ellas, y siguiendo – como ya se indicó- las reglas de la lógica, de lo que le dicta su experiencia, el buen sentido y el correcto entendimiento judicial. Por ello, reitero, ha sido acertada la solución adoptada sobre la base de los elementos reunidos y del derecho aplicable, por lo que propicio, insisto, confirmar lo decidido en la instancia previa.

V. En materia arancelaria, teniendo en cuenta el mérito, calidad, eficacia y extensión de los trabajos cumplidos, el resultado del pleito y lo normado por el art.38 de la LO y disposiciones arancelarias de aplicación y vigentes a la época de las tareas ponderadas a los fines regulatorios (arts. 1º, 6º, 7º, 8º, 9º, 19 y 37 de la ley 21.839 y art. 3° inc. b y g del dto. 16.638/57; cfr. arg. CSJN, in re Fallos: 319:1915 y 341:1063 ), estimo que los honorarios regulados a los profesionales intervinientes en autos lucen adecuados, por lo cual sugiero confirmarlos.

VI. En atención a la naturaleza de las cuestiones debatidas, estimo que las costas de Alzada deberían imponerse por su orden (art. 68 2º párr., CPCCN), y propicio regular los honorarios de la representación letrada de la parte actora y de la parte demandada en el (%) para cada una de ellas, de lo que -en definitiva- les corresponda percibir por su actuación en la anterior etapa (art.30, ley 27.423).

VIII. En suma, de compartirse mi propuesta, correspondería:1) Confirmar la sentencia de grado en todo lo que fuera materia de agravios y recursos; 2) Fijar las costas de Alzada por su orden; 3) Regular los honorarios de esta instancia de la representación y patrocinio letrado de la parte actora y de la demandada en el (%) y (%), respectivamente, de las sumas que les corresponda percibir por lo actuado en la instancia anterior.

La Dra. Gabriela A. Vázquez dijo:

Que adhiero al voto de la Dra. María Cecilia Hockl, por compartir sus fundamentos y conclusiones.

A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, SE RESUELVE: 1) Confirmar la sentencia de grado en todo lo que fuera materia de agravios y recursos; 2) Fijar las costas de Alzada por su orden; 3) Regular los honorarios de esta instancia de la representación y patrocinio letrado de la parte actora y de la demandada en el (%) y (%), respectivamente, de las sumas que les corresponda percibir por lo actuado en la instancia anterior y 4) Hacer saber a las partes que la totalidad de las presentaciones deberá efectuarse en formato digital (CSJN punto n°11 de la Ac. 4/2020, reiterado en los Anexos I y II de la Ac. 31/2020).

Regístrese, notifíquese, oportunamente comuníquese (art. 4º, Acordada CSJN Nº 15/13) y devuélvase.

María Cecilia Hockl

Jueza de Cámara

Gabriela Alejandra Vázquez

Jueza de Cámara

Ante mí:

Verónica Moreno Calabrese

Secretaria de Cámara

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