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Los periodos de ausencia por enfermedad inculpable forman parte de la antigüedad y se adquieren todos los beneficios de la misma

shutterstock_131496734Partes: Lescano Lidia Beatriz c/ Floor Clean S.R.L. s/ despido

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: VI

Fecha: 28-feb-2014

Cita: MJ-JU-M-85668-AR | MJJ85668 | MJJ85668

Los períodos de ausencia por enfermedad inculpable deben computarse a los efectos de la antigüedad, pues esta sigue su curso y por lo tanto se adquieren todos los beneficios derivados.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la procedencia del despido indirecto ante la comunicación de la reserva del puesto pasados seis meses de licencia por enfermedad inculpable dado que le correpondía una licencia de doce, pues a los efectos de la antigüedad deben considerarse como tiempo de servicio los lapsos en los cuales el trabajador esté eximido de prestarlo por causa que no le es imputable, con independencia de que durante esos períodos perciba o no remuneración, lo que incluye, -entre otros-, los períodos de ausencia por accidente o enfermedad inculpable y el año de reserva del puesto -arts. 208 y 211 LCT.-, pues la antigüedad sigue su curso.

2.-Corresponde desechar la interpretación que efectúa la empleadora de los requisitos del art.208 de la LCT., referida puntualmente a que el período de reserva del puesto no debe considerarse como tiempo de servicios, pues no se entiende por qué, en el caso de licencia por cumplimiento del servicio militar obligatorio (art. 214 ) o para ocupar cargos electivos (arts. 215 ) o desempeñar cargos gremiales (art. 217 ) el tiempo de la respectiva licencia debe ser considerado tiempo de trabajo a los efectos del cómputo de la antigüedad y por qué, en cambio, no habría de ser computado, a ese efecto, el tiempo de licencia por enfermedad.

3.-Si durante la licencia por enfermedad la actora adquirió una antigüedad superior a los cinco años, la decisión de la demandada de reconocerle a la actora un período de licencia paga de tan sólo 6 meses y notificarle con posterioridad la reserva de puesto constituye una injuria de tal gravedad que justifica la decisión de rescindir el vínculo en lo término del art. 246 y 246 de la LCT.

4.-Si durante la enfermedad el trabajador adquiere una antigüedad superior a cinco años, la solución debe ser favorable al reconocimiento de un mayor período pago, pues la antigüedad sigue su curso y se adquieren todos los beneficios que de ella deriven (v gr.: bonificaciones, o mejoras en los cómputos de distintas prestaciones) y que también se incorporan al patrimonio del trabajador.

Fallo:

Buenos Aires, 28 de FEBRERO de 2014

En la Ciudad de Buenos Aires reunidos los integrantes de la Sala VI a fin de considerar los recursos deducidos en autos y para dictar sentencia definitiva en estas actuaciones, practicando el sorteo pertinente, proceden a expedirse en el orden de votación y de acuerdo con los fundamentos que se exponen a continuación.

EL DOCTOR JUAN CARLOS FERNANDEZ MADRID DIJO:

I. Llegan los autos a esta alzada con motivo de los agravios que, contra la sentencia de primera instancia de fs. 345/350, interpusiera la parte demandada y su representación letrada -por derecho propio- a tenor de los memoriales obrantes a fs.356/360 y 361, respectivamente.

Corrido el pertinente traslado, contesta la parte actora a fs. 363/365vta.

II. La queja de la apelante está dirigida a cuestionar la decisión de grado que tuvo por acreditada la antigüedad superior a 5 años, que con más la existencia de cargas de familia, le otorgaba a la trabajadora el derecho a gozar de un plazo de licencia por enfermedad de 1 año. En ese entendimiento, consideró justificado el despido indirecto decidido por la accionante, motivado por la notificación en torno a que cumplido el pazo de 6 meses de licencia paga comenzaba el inicio del periodo de reserva de puesto.

Cuestiona a tal fin la valoración de la prueba relativa al cómputo de la antigüedad en el empleo y la interpretación de los requisitos del art.208 para el otorgamiento de la licencia paga por enfermedad, como para la procedencia del período de reserva de puesto. Asimismo, se alza contra la imposición de costas y la regulación de honorarios.

III. En primer lugar, corresponde desechar la interpretación que efectúa el apelante de los requisitos del art.208 de la L.C.T., referida puntualmente a que el período de reserva del puesto no debe considerarse como tiempo de servicios.

No comparto esa interpretación, pues no se entiende por qué, en el caso de licencia por cumplimiento del servicio militar obligatorio (art.214) o para ocupar cargos electivos (arts. 215) o desempeñar cargos gremiales (art.

217) el tiempo de la respectiva licencia debe ser considerado tiempo de trabajo a los efectos del cómputo de la antigüedad y por qué, en cambio, no habría de ser computado, a ese efecto, el tiempo de licencia por enfermedad (López, Justo, en López – Centeno – Fernández Madrid, «Ley de contrato de trabajo comentada», 2ª edición, t. I, p. 232).

En efecto, si durante la enfermedad el trabajador adquiere una antigüedad superior a cinco años, en mi opinión, la solución debe ser favorable al reconocimiento de un mayor período pago, pues la antigüedad sigue su curso y se adquieren todos los beneficios que de ella deriven (v. gr.: bonificaciones, o mejoras en los cómputos de distintas prestaciones) y que también se incorporan al patrimonio del trabajador.

En esta inteligencia, a los efectos de la antigüedad deben considerarse, también, como tiempo de servicio los lapsos en los cuales el trabajador esté eximido de prestarlo por causa que no le es imputable, con independencia de que durante esos períodos perciba o no remuneración, lo que incluye -entre otros- los períodos de ausencia por accidente o enfermedad inculpable y el año de reserva del puesto -arts. 208 y 211 LCT-.

En este orden de situación, aun otorgando veracidad a los supuestos interruptivos presentes durante el transcurso de la relación laboral (año 2005 y febrero 2006), de acuerdo a los términos del conteste la relación laboral se desarrolló por 5 años y 2 meses (del 5 al 12 del 2004, luego un mes en enero de 2006 y finalmente del 3 del 2006 al 8 del 2010), correspondiéndole a la trabajadora un período pago de de un (1) año -conf.art.208 L.C.T.-.

Por tanto, la decisión de la demandada de reconocerle un período de licencia paga de tan sólo 6 meses y notificarle con posterioridad la reserva de puesto constituye una injuria de tal gravedad que justifica la decisión de rescindir el vínculo en lo término del art.246 y 246 de la L.C.T.

IV. Por otra parte, el agravio dirigido a cuestionar el cómputo de la antigüedad en el empleo determinado por la magistrada de grado tampoco prosperará, pues las manifestaciones que se realizan en modo alguno logran modificar las sólidas argumentaciones expuestas en el decisorio.

Obsérvese que en virtud de lo previsto en el art.

377 del C.P.C.C.N. quien invoca un hecho tiene la carga de probarlo y la demandada en modo alguno ha logrado acreditar las interrupciones referidas en el conteste.

A través del escrito recursivo se limita a manifestar que de la prueba documental se desprenden las interrupciones del contrato de trabajo, sin embargo no invoca a cuales se refiere. Resalto que ni siquiera incluyó la demandada dentro de los puntos de pericia tales dilucidaciones, como asimismo que tampoco ofreció testigos al efecto.

En efecto, teniendo en cuenta que el escrito en este aspecto realiza meras manifestaciones de disconformidad con la valoración de la prueba efectuada por la jueza «a quo» sin logran modificar el decisorio de grado, corresponde también confirmarlo.

V. No advierto motivos que justifiquen apartarse del principio general de la derrota establecido por el art.68 del C.P.C.C.N., por tanto propicio su confirmación.

VI. Por otra parte, apela los honorarios regulados a favor de la representación letrada de la parte actora y del perito contador por considerarlos elevados, mientras que la representación letrada de la apelante -por su propio derecho- lo hace por estimar reducidos los regulados a su favor.Por ello, teniendo en cuenta la naturaleza, mérito, alcance, tiempo y calidad de las labores realizadas por los profesionales intervinientes, así como también atendiendo las pautas arancelarias vigentes; estimo justa y equitativa la regulación de honorarios cuestionada, razón por la cual se propicia su confirmación (conf. arts. 38, L.O. dec.-ley 16.638/57 y ley 24.432).

VII. Por lo expuesto precedentemente, de prosperar mi voto, propongo confirmar la sentencia de primera instancia en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio, con costas de alzada a cargo de la demandada vencida (conf. art. 68 C.P.C.C.N.) y, a ese fin, regúlense los honorarios de la representación letrada intervinientes en ésta alzada en el 25% de lo que en definitiva les corresponda por las labores de origen (conf. Art. 14 L.A.).

LA DOCTORA GRACIELA LUCÍA CRAIG DIJO:

Que adhiero al voto que antecede.

Por lo que resulta del acuerdo que antecede (art.

125 de la ley 18.345, el Tribunal RESUELVE: I. Confirmar la sentencia de primera instancia en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio. II. Imponer las costas de alzada a cargo de la demandada vencida. III. Regular los honorarios de la representación letrada intervinientes en ésta alzada en el 25% de lo que en definitiva les corresponda por las labores de origen.

Oportunamente, cúmplase con lo dispuesto en el art. 1º de la ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN Nº 15/2013.

Regístrese, notifíquese y vuelvan.

JUAN CARLOS FERNANDEZ MADRID

JUEZ DE CAMARA

GRACIELA L. CRAIG

JUEZ DE CAMARA

 

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