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#Fallos Broma de mal gusto: Es legítimo y proporcional el despido por justa causa de un trabajador que filmó a un compañero mientras se duchaba y viralizó el video

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Partes: B. A. J. c/ C. S.A. s/ Cobro de Pesos e Indem. de Ley

Tribunal: Cámara de Apelaciones de Trelew

Sala / Juzgado / Circunscripción / Nominación: III

Fecha: 29 de septiembre de 2022

Colección: Fallos

Cita: MJ-JU-M-139424-AR|MJJ139424|MJJ139424

Es legítimo y proporcional el despido por justa causa de un trabajador que filmó a un compañero mientras se duchaba y viralizó el video.

Sumario:
1.-Es legítimo el despido con causa del trabajador pues su defensa desatiende el testimonio de su compañero que tuvo en cuenta la jueza, la angustia, humillación y vergüenza que sintió, al ser filmado por el actor, mientras se duchaba y viralizado el video, lo que se vio agravado por sus convicciones religiosas, amén de que aun cuando esta aflicción no hubiera sido experimentada, de todas maneras, la empresa debía velar por la integridad psicofísica y la dignidad de sus dependientes de acuerdo al art. 75 de la LCT.

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2.-Carece de asidero lo expuesto por el quejoso en cuanto a la desproporción de la sanción, dada la falta de antecedentes de su parte, atento a que más allá de la trayectoria de un dependiente en la empresa, puede incurrir en algún incumplimiento cuya gravedad autónoma permite calificar su comportamiento dentro del estándar del art. 242 de la LCT.

3.-La crítica no presta atención a la angustia, humillación y vergüenza que el compañero del actor reconoció en su testimonio de acuerdo a la entidad del hecho y sus características personales, lo que fuera ponderado por la Juzgadora, la humillación y vergüenza que sintió al ser filmado desudo, ni tampoco – independientemente de lo anterior- se hace cargo de la facultad invocada por la empresa de proteger el ámbito laboral y sus dependientes de este tipo de acciones en el marco del art. 75 de la LCT (del voto del Dr. Walter).

Fallo:
En la ciudad de Trelew, a los 29 días de septiembre del año dos mil veintidós, se reúne la Sala “B” de la Cámara de Apelaciones de la Circunscripción Judicial III con asiento en la ciudad de Trelew, con la presidencia del Dr. Sergio Rubén Lucero y presencia de los Sres. Jueces del Cuerpo Dres. Guillermo Nicolás Walter y Aldo Luis De Cunto, para celebrar Acuerdo y dictar sentencia definitiva en los autos caratulados: “B., A. J. c/ C. S.A. s/ Cobro de Pesos e Indem. de Ley” (Expte. Nro. 426 – Año 2022 CAT) venidos en apelación. Los Sres. Magistrados resolvieron plantear las siguientes cuestiones:

PRIMERA: ¿Es técnicamente suficiente el recurso planteado?

SEGUNDA: en su caso, ¿Es justo el fallo apelado? y

TERCERA: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar? y expedirse en orden al sorteo practicado a fs. 62.

A LA PRIMERA CUESTIÓN, el Dr. De Cunto dijo:

Vienen estas actuaciones a conocimiento de la Alzada con motivo del recurso de apelación interpuesto por la parte actora en el ID 752159 contra la sentencia de fs. 49/55 vta., recurso concedido a fs. 56. La sentencia apelada hizo lugar parcialmente a la demanda entablada por A. J. B. contra C. S.A., condenando a esta última a que abone a aquél la suma de $ 58.781,40, con más intereses y capitalización de los mismos.

Asimismo impuso las costas a la demandada por la porción del reclamo que prospera, y al actor por la que se rechaza.

La expresión de agravios del actor obra en el ID 767021, confiriéndose traslado de la misma a fs. 57, 1er. párrafo, el que es contestado por la demandada en el ID 776081.

Cabe dejar aclarado que la demandada también interpuso recurso de apelación en el ID 753564, mas a fs. 57, 2do.párrafo se declaró desierto el mismo.

I.- Comenzaré por reseñar los agravios de la actora y la contestación de la demandada.

1) La apelante comienza por señalar que demandó por el despido incausado, arbitrario y verbal del 13/02/20, el que le fuera notificado fehacientemente el 09/03/20. Destaca que allí se invocó un hecho protagonizado en ocasión del trabajo por él y el Sr. V., a quien señala como amigo, compañero y “cómplice”, relatando que cuando éste se fue a bañar, luego de la jornada laboral, con otro compañero, le hicieron una broma habitual entre ellos. La misma consistió en apagarle y prenderle la luz mientras lo filmaban, siempre en un tenor alegre, agregando que ese tipo de videos eran habituales y eran subidos a un grupo de Whatsapp. Remarca la desproporcionalidad de la sanción de despido impuesta por la accionada, ya que en doce años de trayectoria no había recibido ningún tipo de sanción y que V. era parte de estas bromas, ya que tenía un canal de You Tube. Cita los testimonios de P. y C., quienes manifiestan que ese tipo de bromas era habitual entre los compañeros de trabajo, de allí que considera que la sanción fue desmedida y desproporcionada, enumerando ejemplos de sanciones menores que pudo haber recibido. Insiste en que no se respetó el principio de proporcionalidad en el despido dispuesto y culmina con el petitorio de estilo.

2) La demandada contesta el memorial, señalando, en primer lugar, que el mismo no cumple con la debida suficiencia técnica por lo que debe ser declarado desierto. Cita extensa jurisprudencia al respecto, y expresa que la contraria se limita a realizar consideraciones vagas y abstractas. Para el caso de que se considere que los agravios superen el umbral de suficiencia, destaca que el fallo de la jueza de grado se basó en una consideración muy concreta: la gravedad de la falta como fundamento del despido, resaltando lo humillante que fue para V.la situación de que se lo filmara bañándose y que luego se difundiera el video. Entiende que la apelante no refutó estas consideraciones, como tampoco lo referido por la jueza en cuanto al deber del empleador de proteger a sus dependientes, por lo cual concluye que la sanción fue proporcionada.

Finaliza reiterando que el video es claramente humillante y el empleador no podía tomar otra decisión que extinguir el vínculo. Termina con el petitorio de estilo.

II.- Delimitada la materia sobre la cual habrá de ejercer este Cuerpo la facultad revisora, pasaré analizar los agravios, a los fines de establecer si son suficientes técnicamente.-

1) Como se dijo más arriba, la recurrente considera que el despido resultó desproporcionado por cuanto considera que el hecho que lo motivó fue una broma habitual entre los compañeros de trabajo, de hecho enfatiza que V., quien fue el sujeto pasivo de la broma, era no sólo amigo y compañero del actor, sino “cómplice” ya que también era parte de ese tipo de acciones y protagonizaba videos, lo que es ratificado por dos testigos. En suma entiende que, en todo caso, la sanción debió haber sido menor, sin llegarse a la extinción del vínculo laboral.

El razonamiento dirimente de la jueza radicó en que V. vivió con suma angustia la filmación del video y su posterior divulgación en su ámbito laboral, lo que se vio acrecentado por sus convicciones religiosas. Destacó que de su testimonio se desprende que la broma no fue consensuada ni reaccionó risueñamente, tanto al momento de la grabación como de la difusión del video, por el contrario lo vivenció como una situación angustiante, vergonzosa y humillante, lo que fue corroborado con la declaración del gerente M. Tuvo en cuenta que el propio actor consideró que se trató de una broma de mal gusto y todos los testigos dan cuenta de la divulgación del video, al menos en el ámbito laboral. A todo ello, la sentenciante agregó que aun cuando V.no hubiera sufrido aflicción alguna por la situación ocurrida, la decisión rupturista de la demandada habría sido igualmente acertada y proporcionada ya que la conducta del actor importó un atropello a la intimidad de otra persona, a su dignidad, una falta de respeto que justificó el ejercicio legítimo de la empleadora de su poder jerárquico y de disciplina (ver sentencia a fs. 53 vta., último párrafo/54). Asimismo, antes de reseñar la prueba analizada, la a quo había adelantado que la demandada había ejercido correctamente sus facultades disciplinarias dado que tiene la obligación de velar por la integridad psicofísica y dignidad de sus dependientes, de acuerdo a lo dispuesto por el art. 75 de la LCT (ver sentencia a fs. 52, último párrafo).

2) Del confronte de los argumentos brindados por la quejosa con el razonamiento de la juzgadora, he de concluir que aquélla no se hizo cargo de dicho razonamiento dirimente. Es que el actor insiste en que se trató de una broma habitual entre compañeros de trabajo, que el afectado por dicha broma también las realizaba, y que la sanción fue desproporcionada dado que no tenía antecedentes. Además se basa en los testimonios de P. y C. para demostrar que ese tipo de bromas era habitual. Todo ello desatiende el testimonio de V. que tuvo en cuenta la jueza, la angustia, humillación y vergüenza que sintió, lo que se vio agravado por sus convicciones religiosas, amén de que aun cuando esta aflicción no hubiera sido experimentada, de todas maneras la empresa debía velar por la integridad psicofísica y la dignidad de sus dependientes de acuerdo al art. 75 de la LCT.

Es de recordar que la juzgadora tuvo en cuenta todos los testimonios, cuya grabación también he podido visualizar, siendo la reseña que se efectúa en la sentencia fiel a los mismos (ver sentencia a fs. 52 vta./53 vta.). Es de destacar básicamente los sentimientos experimentados y verbalizados por V.en su declaración, sobre lo cual nada dice el recurrente en su expresión de agravios. Al respecto habré de recordar que la prueba debe ser valorada en su conjunto, tratando de vincular armoniosamente sus distintos elementos de conformidad con las reglas impuestas por el art. 386 del CPN (art. 390 del CPCCChubut), puesto que el proceso debe ser tomado en su desarrollo total y ponderado en su múltiple unidad: las pruebas arrimadas unas con las otras y todas entre sí. Las pruebas en general no son susceptibles de fraccionarse para que la parte que las invoca aproveche lo que le es útil y deseche lo que la perjudica, ni de fragmentar el todo integrado por la reunión de los elementos probatorios. En apoyo de la doctrina expuesta, la Corte reiteradamente ha casado sentencias por omitir valuar en conjunto las pruebas, o bien al interpretarlas parcialmente o en forma aislada de los elementos aportados a la causa; es decir, sin integrarlos ni armonizarlos en su totalidad, al expresar que “la valoración de la prueba exige una apreciación global e integradora de los elementos de juicio incorporados al proceso” (conf. CSJN, 2/10/90, LL, 1991-B280) (conf. Fenochietto- Arazi: “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación Comentado”, Ed Astrea, 1993, T° 2, págs. 343/344).

En la especie la sentenciante tuvo en cuenta no sólo la totalidad de la prueba testimonial, de la cual la quejosa cita sólo la que supuestamente le es favorable, sino que además consideró el propio video filmado por el actor (ver sentencia a fs. 54, 5to. párrafo), el que también fue visualizado por el suscripto, del que se desprende que V. fue filmado desnudo en la parte posterior de la totalidad de su cuerpo, lo cual desmiente lo manifestado en la demanda en cuanto a que el accionante no filmó partes “íntimas” de aquél (ver fs. 03 vta., 4to.párrafo).

Asimismo, y a mayor abundamiento, dado que la expresión de agravios no supera el umbral de suficiencia técnica, resulta acertada la decisión de la juzgadora al considerar que la empleadora sancionó de manera correcta al actor por cuanto debe velar por la seguridad de sus empleados de acuerdo a lo dispuesto por el art. 75 de la LCT. Al respecto cabe tener en cuenta que esta norma plasma el derecho constitucional del trabajador a “condiciones dignas y equitativas de labor” (conf. art. 14 bis de la Const.

Nacional), habiéndose señalado que esta cláusula es tan amplia que por sí sola, abastece un contenido que, a lo mejor, hace superabundante otras partes del artícul o. Puntualiza que condiciones dignas y equitativas se refieren al ambiente, al lugar, al descanso, a la retribución, al trato respetuoso (el destacado me pertenece), a la índole misma del servicio que se presta. Lo justo, lo decente, lo decoroso, lo adecuado, es lo que prescribe la norma, no sólo durante el tiempo de trabajo y en el lugar de trabajo, sino aún más allá para asegurar, mediante las aludidas condiciones, la existencia de la persona humana (conf. Livellara, Carlos A., en Rodríguez Mancini-Barilaro: “Ley de Contrato de Trabajo Comentada, anotada y concordada”, Ed. La Ley, 2007, T° II, pág. 930).

Por último, y también a mayor abundamiento, habré de considerar que carece de asidero lo expuesto por el quejoso en cuanto a la desproporción de la sanción, dada la falta de antecedentes de su parte, atento a que más allá de la trayectoria de un dependiente en la empresa, puede incurrir en algún incumplimiento cuya gravedad autónoma permite calificar su comportamiento dentro del estándar del artículo 242 de la LCT. Ello perfila la llamada injuria cualitativa, ya que es la densidad del incumplimiento lo que compromete la posibilidad de continuación del vínculo. Obviamente, ha de tratarse de casos en que siquiera resulte pensable que puede darse respuesta proporcionada desde el poder disciplinario.Las agresiones físicas, las deslealtades, las infracciones a la propiedad, los daños intencionales, por ejemplo, pueden dar motivo a un despido prescindiendo de que el trabajador tenga, tal vez, un legajo y una carrera intachables (conf. Machado, José Daniel, en Ackerman-Sforsini: “Ley de Contrato de Trabajo Comentada”, Rubinzal-Culzoni Editores, 2016, T° III, pág.165). En la especie, cabe destacar que se trató de una conducta intencional del actor que causó una grave aflicción en la intimidad y dignidad de un compañero de trabajo.

3) Sentado todo lo anterior, es sabido que crítica concreta se refiere a la precisión de la impugnación, señalándose el agravio; lo de razonada alude a los fundamentos, bases y sustanciaciones del recurso, se debe trasuntar un razonamiento coherente que demuestre, a la vez, el desacierto del razonamiento contenido en la sentencia que se impugna (conf. CN. Civ., Sala D, 12/9/79, ED, 86-442). La crítica razonada no se sustituye con una mera discrepancia, sino que debe implicar el estudio de los razonamientos del juzgador, demostrando a la Cámara las equivocadas deducciones, inducciones y conjeturas sobre las distintas cuestiones resueltas (conf. FenochiettoArazi, op. cit., Tº 1, pág. 941). En el mismo sentido es sabido que carece de contenido el escrito de expresión de agravios que no ataca concreta y frontalmente los verdaderos fundamentos del fallo (conf. C. 1era. Apel. San Nicolás, 29/4/71, LL, 143-100); así como el que se limita a hacer afirmaciones de carácter general (conf. CN. Civ., Sala A, 12/2/87, LL, 1987-B-123; íd., Sala F, 14/2/85, LL, 1985-C-644, 36.876-S; íd., Sala G, 26/5/85, LL, 1985-D-386; entre otros); o el que contiene afirmaciones genéricas sobre las pruebas, sin precisar el yerro o desacierto en que incurrió el sentenciador en sus fundamentos o la referencia, también genérica, a prueba insuficiente o imprecisa (conf. CN. Civ., Sala C, 4/7/85, LL, 1986-A- 184; C. 1era. Civ. y Com.Mar del Plata, 30/11/67, LL, 131-1198, 18.252-S; entre otros).

En síntesis, por todo lo expuesto es que propongo la deserción del recurso deducido dado que los agravios expuestos resultan insuficientes técnicamente por no confutar el razonamiento dirimente de la juzgadora (conf. arts. 60 de la ley XIV N° 1, y 268 y 269 del rito).

III.- En consecuencia de lo expuesto y razonado, corresponderá propiciar al acuerdo que se declare desierto el recurso de apelación interpuesto por el actor, con costas a la recurrente (conf. art. 69 del CPCC).

En cuanto a la regulación de honorarios por los trabajos realizados ante la Alzada, ante la deserción del recurso declarada, no corresponderá regular emolumento alguno a la letrada apoderado del recurrente, por resultar inoficiosos sus trabajos en esta sede (conf. art. 3 de la ley XIII Nº 4); y atento el resultado del pleito, mérito y extensión de las tareas realizadas, entiendo apropiado regular los de los letrados apoderados de la demandada, Dres. D. E. F. y M. J., en conjunto, en un 6% sobre la porción del reclamo que se rechaza, con más el IVA (conf. arts. 5, 6, 8, 9, 13, 18 y 46 de la ley arancelaria; y leyes 23349 y 23871).

Voto entonces a esta cuestión POR LA NEGATIVA.

A LA PRIMERA CUESTIÓN, el Dr. Walter dijo:

I.- ACLARACIÓN PRELIMINAR.

El colega que me ha precedido con su voto ha realizado una correcta y suficiente reseña de los antecedentes del caso, la resolución apelada y los agravios que deben ser tratados por este Tribunal, por lo que me remito a dicha síntesis en honor a la brevedad y para no incurrir en innecesarias y tediosas repeticiones.

En este marco, también debo advertir preliminarmente que mi posición coincide con dicho par, tanto en el orden que ha tratado las quejas como en los fundamentos que ha desarrollado en consecuencia, por lo que realizaré las apreciaciones que siguen a los fines de fundar individualmente mi voto en la forma que me lo exige el art.169 de la Constitución de la Provincia del Chubut.

II.- CONSIDERACIONES DE LA SOLUCIÓN A PROPONER.

(i) Para responder a esta primera cuestión debo principiar recordando que la expresión de agravios es una carga procesal y es el acto mediante el cual, fundando la apelación, el recurrente refuta total o parcialmente las conclusiones establecidas en la sentencia en lo que atañe a la apreciación de los hechos, la prueba o la aplicación de normas jurídicas.

Por tanto, si la sentencia se apoya en distintos fundamentos, independientes entre sí y alguno de ellos no se critica o se lo hace deficientemente, el recurso debe ser declarado desierto (conf. Palacio, Lino E. “Derecho Procesal”, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1975, p. 266; Rosales Cuello, Ramiro, “Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires”, La Ley, 2014, Tomo III, pág. 197).

Ha reconocido el máximo tribunal provincial que criticar es muy distinto a disentir, ya que lo primero debe significar un ataque directo y pertinente a la fundamentación de la sentencia, tratando de demostrar los errores fácticos y jurídicos que ésta pudiera contener. En cambio, disentir es meramente exponer que no se está de acuerdo con la sentencia, con un criterio meramente divergente o paralelo (conf. STJCh, S.D. Nº 06/S.R.E./2010, expte. nº 21.854-S-2009, voto del Dr. Pasutti; esta sala, S.I.F. 43/2013).

Por tanto, se deben examinar los fundamentos de la sentencia impugnada, puntualizando de modo crítico -es decir, emitiendo juicio impugnativo- concreto y preciso, con una derivación lógica adecuada o sea razonada, del por qué (a juicio del impugnante) la decisión es arbitraria.No basta con dar una apreciación dogmática que trasunte un criterio diferente al del Tribunal de primera instancia o una mera disconformidad, sino que deben esgrimirse argumentos jurídicos fundantes de una opinión jurídicamente relevante en sentido opuesto al fallo (STJCh, SD N° 09/SRE/2008).

Dicho de manera sintética, la sentencia definitiva basó su decisión principalmente (a) en la gravedad de la falta en que incurrió el Sr. B. para con su compañero de trabajo V.; (b) la angustia que ésta representó para el último e, independientemente de ello, (c) el ejercicio que hizo la empresa de la facultad disciplinaria en el marco de su obligación de velar por la integridad psicofísica y dignidad de sus dependientes. Es decir, independientemente de la subjetividad de quien sufrió la “broma”, la Jueza ponderó también la gravedad objetiva del hecho y la pretensión de la patronal de custodiar la integridad del lugar de trabajo y la dignidad de sus dependientes. El apelante, por el contrario, se limitó a relativizar la gravedad de la falta indicando que ésta era habitual y que V. era un amigo, compañero de trabajo y cómplice frecuente de este tipo de acciones.

De modo que, como destacó el Dr. De Cunto, es evidente que la crítica no presta atención a la angustia, humillación y vergüenza que el propio V. reconoció en su testimonio de acuerdo a la entidad del hecho y sus características personales, lo que fuera ponderado por la Juzgadora, la humillación y vergüenza que sintió, ni tampoco – independientemente de lo anterior- se hace cargo de la facultad invocada por la empresa de proteger el ámbito laboral y sus dependientes de este tipo de acciones en el marco del art. 75 de la LCT.De manera que asiste razón a la parte demandada cuando apunta que la recurrente no ha cumplido con la carga impugnatoria de incluir una crítica concreta y razonada a la sentencia definitiva, ya que -como ha dicho el Superior Tribunal- ello no se consigue sino se puntualiza, como en el caso, cada uno de los pretendidos errores, omisiones o demás deficiencias que se le atribuyen a la resolución, a través de un análisis pormenorizado de la resolución (conf. STJCh, SI N° 69/SCA/2014).

Por lo que, no habiéndose formulado agravios concretos y razonados sobre cada uno de los puntos que constituyen la estructura sobre las que se apoyan las conclusiones de la a quo, los mismos quedan consentidos ante el incumplimiento de la carga procesal que exige la concesión del recurso. La deficiencia de la expresión de agravios trae aparejada como consecuencia, en estos casos, que todos los puntos del fallo que han sido omitidos en el memorial queden consentidos. Deben consecuentemente tenerse por firmes todas aquellas conclusiones del fallo recurrido que no han sido eficazmente controvertidas por el apelante en la expresión de agravios (conf. CAPM, SDL N° 11/2016, con cita a Cám.1ª., Sala III, La Plata, JA, 1961, III, pág. 225; La Ley 150-339, 195.121, reg. sent. 124/80; Cám.Civ.Com.San Martín, Sala II, ED 105-236).-

No son aptos en materia impugnatoria, entonces, aquellos agravios que no se ha cen cargo de todos y cada uno de los argumentos dados por la resolución recurrida, si éstos son hábiles para sostenerla autónomamente. Es decir, si la decisión cuenta con distintos fundamentos que tienen la autonomía suficiente como para sostener la decisión, se deben conmover todos y cada uno de ellos en la apelación a fines de lograr su revocación (conf.SCBA, Sumarios JUBA B3952133, B3951822, B5064862 y B5064630, entre otros).

Adicionalmente, también debo coincidir en cuanto el apelante tampoco se ha hecho cargo de la valoración que hizo la Jueza de grado de la prueba producida, sino que solo ha referido -en un criterio paralelo- a aquel material que considera favorable para su posición. Por el contrario, si los agravios refieren a la prueba producida, es deber del recurrente puntualizar concretamente qué medio pertinente y atendible fue desechado; cuál de los invocados resulta inexistente, impertinente o inatendible; o las probanzas cuyas fuentes hayan sido desinterpretadas, suministrando los argumentos de prueba que patenticen el error y su relevancia para la suerte final de la pretensión u oposición (conf. CAT, Sala A, SDL N° 59/2016; con cita a Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial Sala I de Azul – RC J 2150/09, 05/09/2007, O., N. S. y otro vs. Z. de A., D. y otro s. Acción reivindicatoria).-

En consecuencia, vistos los términos de la presentación digital ID 767021, corresponde declarar desierta la pretensión recursiva por no haberse satisfecho la carga técnica del art. 268 del CPCC (conf. arts. 60 de la ley XIV N° 1, y 268 y 269 del rito).

III.- CONCLUSIÓN.

En consecuencia de lo expuesto y razonado, corresponderá propiciar al acuerdo que se declare desierto el recurso de apelación interpuesto por el actor, con costas a la recurrente (conf. art. 69 del CPCC).

En cuanto a la regulación de honorarios por los trabajos realizados ante la Alzada, ante la deserción del recurso declarada, no corresponderá regular emolumento alguno a la letrada apoderada del recurrente, por resultar inoficiosos sus trabajos en esta sede (conf. art. 3 de la ley XIII Nº 4); y atento el resultado del pleito, mérito y extensión de las tareas realizadas, entiendo apropiado regular los de los letrados apoderados de la demandada, Dres. D. E. F. y M. J., en conjunto, en un (%) sobre la porción del reclamo que se rechaza, con más el IVA (conf. arts.5, 6, 8, 9, 13, 18 y 46 de la ley arancelaria; y leyes 23349 y 23871).

En suma, mi voto ante el primer interrogante es POR LA NEGATIVA.

A LA SEGUNDA CUESTIÓN, el Dr. De Cunto expresó:

Atento la forma en que se decidió la anterior pregunta, deviene abstracto pronunciarse sobre la presente cuestión.

A LA SEGUNDA CUESTIÓN, el Dr. Walter señaló:

Ante el acuerdo alcanzado al ocuparnos de la anterior cuestión, no corresponde expedirnos sobre ésta.

A LA TERCERA CUESTIÓN, el Dr. De Cunto manifestó:

En vista del acuerdo arribado acerca de la cuestión precedente, corresponde por tanto:

I.- Declarar desierto el recurso de apelación interpuesto por el actor.

II.- Imponer las costas en la Alzada a la actora apelante vencida.

III.- Regular los honorarios de los Dres. D. E. F. y M. J., en conjunto, en un (%) sobre la porción del reclamo que se rechaza, con más el IVA; sin regulación a la letrada del actor por resultar inoficiosa su labor en esta sede.

Así lo voto.

A LA TERCERA CUESTIÓN el Dr. Walter respondió:

El pronunciamiento que corresponde dictar es el propuesto por el Dr. De Cunto, fiel expresión de la decisión del Cuerpo que se ha formado por mayoría con la anterior votación.

Así lo voto.

Con lo que se dio por terminado el acuerdo, dejándose constancia que la presente se dicta por dos miembros del Tribunal por haberse logrado la mayoría (Art. 274 Ley XIII Nº 5 -C.P.C.C.-), pasándose a dictar:

S E N T E N C I A:

Y VISTO: Por los fundamentos del Acuerdo precedente, la Sala “B” de la Cámara de Apelaciones de la ciudad de Trelew; RESUELVE:

Declarar desierto el recurso de apelación interpuesto por el actor. Imponer las costas en la Alzada a la actora apelante vencida.

Regular los honorarios de los Dres. D. E. F. y M. J., en conjunto, en un (%) sobre la porción del reclamo que se rechaza, con más el IVA; sin regulación a la letrada del actor por resultar inoficiosa su labor en esta sede.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

ALDO LUIS DE CUNTO

JUEZ DE CÁMARA

GUILLERMO NICOLÁS WALTER

JUEZ DE CÁMARA

REGISTRADA BAJO EL N°_042_DEL AÑO 2022 – SDL – CONSTE.

PABLO SEBASTIÁN ETCHART

SECRETARIA DE REFUERZO DE CÁMARA

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