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Es erróneo que el empleador encuadre como enfermedad inculpable -art. 208 LCT- un accidente ocurrido en el ámbito laboral

Despido empleadoPartes: Cifuentes Miguel Angel c/ Pioltino Maria Isabel s/ demanda laboral

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Venado Tuerto

Fecha: 7-abr-2014

Cita: MJ-JU-M-86697-AR | MJJ86697

Se juzga que la conducta de la empleadora fue errónea al encuadrar la situación del actor en lo dispuesto por el art. 208 LCT, cuando este había sufrido un accidente de trabajo.

Sumario:

1.-Se ajustó a derecho el despido indirecto, pues ha sido realmente injuriosa la actitud de la empleadora al utilizar una figura equivocada ante el accidente sufrido por el actor, ya sea inocente o intencionalmente, y en base a ella no darle tareas efectivas y dejar de abonarle el salario al trabajador con el subterfugio de reservarle el puesto de trabajo sin goce de sueldo, precisamente por aplicar una normativa que no correspondía a la situación del actor.

2.-La conducta de la empleadora ha sido errónea al encuadrar la situación del actor en el art. 208 LCT, cuando éste había sufrido un accidente de trabajo, pues el art. 6 del Decreto 1694/09 sólo dispone que se calculan, ajustan y liquidan del modo indicado en el art. 208 LCT para establecer o determinar las remuneraciones del trabajador, y no para aplicar la normativa de enfermedades y accidentes inculpables.

3.-Producido el accidente de trabajo, comienza el periodo a partir del cual se abre lo que se conceptualiza como incapacidad laboral temporaria, estando el trabajador subordinado a las prescripciones médicas de los galenos de la ART y a los tratamientos que se le indican, hasta que cese esta situación, sea por alta médica, declaración de incapacidad permanente, transcurso de un año desde la primera manifestación invalidante o muerte del damnificado.

Fallo:

En la Ciudad de Venado Tuerto, a los 7 días del mes de Abril del año 2014 se reunieron en Acuerdo los Señores Vocales Doctores Héctor Matías López, Carlos Alberto Chasco y Juan Ignacio Prola, de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral, para resolver en los autos CIFUENTES MIGUEL ANGEL C. PIOLTINO MARIA ISABEL S. DEMANDA LABORAL Expte. Nro. 11-2013, venidos en apelación del Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Laboral. Hecho el estudio del juicio, se procedió a plantear las siguientes cuestiones:

1°) ¿ES NULA LA SENTENCIA APELADA?

2°) ¿ES JUSTA LA SENTENCIA RECURRIDA?

3°) ¿QUE PRONUNCIAMIENTO SE DEBE DICTAR?

Practicado el sorteo de ley, resultó que la votación debía efectuarse en el siguiente orden: Dres. Chasco, Lopez y Prola.

A la primera cuestión el Dr. Chasco, dijo.

El recurso de nulidad que interpusiera la demandada (fs.144) y concedido (fs.149) no es mantenido ante ésta Alzada. Conforme a la normativa específica del Código de Procedimientos Laboral, tanto la nulidad cuanto la apelación deben interponerse y fundarse en forma autónoma (arg art.113 CPL. Santa Fe). Además, no se observan vicios o irregularidades procesales que ameriten un control oficioso de este Tribunal, motivo por el cual el recurso debe ser desestimado.

A la misma cuestión el Dr. López, dijo:

Votamos tambien por la negativa.

A la misma cuestión el Dr. Prola, dijo:

Habiendo efectuado el estudio de la causa y existiendo dos votos coincidentes, invoco la aplicabilidad al caso de lo dispuesto en el art. 26 Ley 10160, no emitiendo opinión.

A la segunda cuestión el Dr. Chasco, dijo:

1. El Sr. Juez de Primera Instancia de Distrito en lo Laboral de ésta ciudad, dictó la sentencia N° 648-12 (fs.136-142), en la que decidió: 1. Hacer lugar parcialmente a la demanda, condenando a la accionada, Sra. María Isabel Pioltino, a abonar al actor, Sr.Miguel Angel Cifuentes, los rubros que resultaran acogidos, cuyo monto devengará un interés según lo explicitado en los considerandos, desde la mora y hasta su efectivo pago, 2. Impone las costas del proceso a la demandada vencida (art.101 CPL).

El resolutorio fue apelado por la accionada (fs.144), siéndole concedido el recurso con efecto suspensivo (fs. 149).

Se elevaron los autos a este Tribunal de Alzada (fs.154). A fs. 159-162 expuso sus agravios la apelantes, los que fueron contestados por la apelada a fs. 166-168. Se convocó el expediente a la Sala (fs.171), proveído notificado y firme (v.fs. 172), quedando los presentes en estado de ser examinados por este Cuerpo.

La sentencia alzada trae un relato claro y suficiente de las cuestiones debatidas, que no ha sido observado, razones que me llevan a efectuar remisión a aquella a los fines del dictado de este pronunciamiento.

2. La actora se agravia de la sentencia por lo siguiente: a. Por la absurda valoración de la normativa aplicable al caso y de la prueba, incluso apartándose de la normativa legal y de prueba decisiva, el a.quo consideró justificado el despido indirecto provocado por el trabajador y, por ende, hizo lugar a diferencias de remuneraciones de mayo del 2009, 29 días de junio del 2009, S.A.C y vacaciones proporcionales, indemnización por preaviso y despido e indemnización art. 2° ley 25323. Que incurrió en un serio error el juzgador al entender que los plazos del art. 208 LCT, no resultan aplicables al caso de autos. Que existe absoluta coincidencia en doctrina y jurisprudencia que los plazos de licencia por enfermedad de la norma citada, corren aun en los supuestos de accidentes o enfermedades profesionales y, por tanto, a su vencimiento, corresponde colocar al trabajador bajo el periodo de reserva del puesto de trabajo, según lo dispone el Dec.1694-09 que remite al 208 LCT; que los haberes devengados durante el plazo de licencia y de conservación del empleo son siempre adeudados por la ART, por lo tanto la empleadora actuó correctamente y ninguna deuda de haberes generó respecto del actor. Que, pasado los tres meses desde la primera manifestación invalidante, conforme a la antigüedad del trabajador, fenecía el periodo de licencia y entraba en la etapa de conservación del puesto de trabajo con los haberes por incapacidad laboral temporaria hasta la fecha del alta a cargo de la ART, siendo esa la situación que la demandada comunicó a la actora el 20.05.09. Si bien persistía la obligación de pagar las prestaciones dinerarias, esa obligación estaba a cargo de la ART; b. La segunda causal de despido que el sentenciante toma en cuenta en que la demandada habria denegado la reincorporación al trabajo, lo cual resulta tambien arbitario y desajustado a la verdad de los hechos. Que el actor presentó el 29.05.09 un certificado de «alta con tareas diferenciales», sin especificar que tareas debia desempeñar, ni la comunicación provenía de la ART que tenia a su cargo el tratamiento y rehabilitación del actor. Ante esa confusa situación la demandada procedió a designar un médico control de su parte, quien, finalmente dictaminó que el actor no se encontraba en condiciones de reincorporarse al manejo del camión. Que el accionante no sufría perjuicio alguno si no se lo reincorporaba ya que sus haberes por incapacidad debian seguir siendo pagados por la ART. Además, expresa el a.quo que a la empleadora le fue comunicada el alta mediante carta certificada con aviso de retorno, pero éste carece de firma, aclaración, fecha de recepción y de todo dato que acreditara la entrega de la misiva aludida.Por lo tanto, la demandada, al momento en que el actor se consideró despedido, no estuvo nunca oficialmente al tanto del alta médica dispuesta por la ART y del consiguiente deber de reincorporarlo a prestar tareas, por lo tanto, resulta absolutamente gravoso hacerle cargar a su parte con las consecuencias de un despido indirecto producido en forma apresurada y abrupta por el actor.

Por su lado, la actora apelada, dio oportuna y frontal respuesta a las quejas, rebatiendo los argumentos de la apelante y bregando por la confirmación del decisorio.

3. Habiendo procedido a confrontar los escritos fundantes del proceso, pruebas, alegaciones y sentencia, con el libelo de agravios de la recurrente, desde ya anticipo que no lleva razón la apelante.

En primer término avalo totalmente lo considerado y resuelto por el a.quo.

En segundo lugar, entiendo que la postura de la demandada resulta errónea al confundir y entremezclar las normativas provenientes de la ley 24557 y de la ley 20744.

En la Ley de Contrato de Trabajo, en su titulo X, «De la suspensión de ciertos efectos del contrato de trabajo» Capítulo I, «De los accidentes y enfermedades inculpables», norma, precisamente las conductas a seguir para el caso de enfermedades y accidentes inculpables.

Por el contrario, la Ley 24557, es el régimen legal aplicable a los accidentes o enfermedades derivados del trabajo, y para definir el ámbito de aplicación de ésta, deberá atenderse a la relación de causalidad o de ocasionalidad existente entre el trabajo y el daño. Cuando no la hay, entonces «se ingresa en el ámbito propio de los patologías inculpables» previstas por la LCT (Conf.Jose Daniel Machado, «El doscientos ocho» en Revista de Derecho Laboral N° 2003-I p.358)

En el caso de autos resulta evidente y comprobado que el actor habia sufrido un accidente de trabajo -reconocido por ambas partes- lo que originó la denuncia y atencion de dicho infortunio por parte de «Prevención ART».

Es así que, producido el accidente de trabajo, comienza el periodo a partir del cual se abre lo que se conceptualiza como incapacidad laboral temporaria, estando el trabajador subordinado a las prescripciones médicas de los galenos de la ART y a los tratamientos que se le indican, hasta que cese esta situación que esta descripta en la ley 24557, art. 7, inciso 2; alta médica, declaración de incapacidad permanente, transcurso de un año desde la primera manifestación invalidante o muerte del damnificado.

Continuando el análisis, el art. 13 inc.1, LRT, establece que: a partir del día siguiente a la primera manifestación invalidante y mientras dure el periodo de Incapacidad Laboral Temporaria (ILT), el damnificado percibirá una prestación de pago mensual, de cuantía igual al valor mensual del ingreso base. La prestación dineraria correspondiente a los primeros diez días estará a cargo del empleador. Las prestaciones dinerarias siguientes estaran a cargo de la ART la que, en todo caso, asumirá las prestaciones en especie. El pago de la prestación dineraria deberá efectuarse en el plazo y en la forma establecida en la Ley 20.744 y sus modificatorias para el pago de las remuneraciones a los trabajadores.

Por su lado el Decreto 1694/2009, art. 6°, establece que las prestaciones dinerarias por Incapacidad Laboral Temporaria (ILT) o permanente provisoria mencionadas en el art. 11, inciso 2, se calcularan, liquidarán y ajustaran de conformidad con lo establecido por el articulo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20744 y sus modificatorias.

Esto último es lo que confunde a la empleadora: el Decreto 1694-2009, art.6°, ha venido a revisar un criterio perjudicial para los damnificados, al establecer para las prestaciones por ILT e IPP, que las mismas se deben calcular, ajustar y liquidar de acuerdo con lo establecido por el articulo 208 de la LCT (el subrayado me pertenece).

Sólo se calculan, ajustan y liquidan del modo indicado en el art. 208 para establecer o determinar las remuneraciones del trabajador. Sólo para eso y no para aplicar la normativa de enfermedades y accidentes inculpables.

Se sustituyó el anterior inciso 2 del art. 11 LRT, que establecía que las prestaciones dinerarias por ILT o permanente provisoria se ajustarán en función de la variación del AMPO definido en la ley 24.241, de acuerdo a la norma reglamentaria. Entonces, la referencia para la determinación del monto ya no será la remuneración sujeta a aportes y contribuciones con destino al sistema previsional, esto es el salario previ sional identificado de acuerdo con las reglas del art. 9 de la ley 24241, y sus normas reglamentarias, sino el salario laboral, que surge de los artículos 103 y siguientes de la LCT.

De tal modo, la conducta de la empleadora ha sido errónea al encuadrar la situación de Miguel Cifuentes en el art. 208 LCT, cuando éste había sufrido un accidente de trabajo. Tal encuadre ha sido específicamente establecido por la actora no sólo en su demanda, sino también en el intercambio postal prejudicial.

Atento a todo ello, ha sido realmente injuriosa la actitud de la empleadora al utilizar una figura equivocada, ya sea inocente o intencionalmente, y,e n base a ella, no darle tareas efectivas y dejar de abonarle el salario al trabajador con el subterfugio de reservarle el puesto de trabajo sin goce de sueldo, precisamente por aplicar una normativa que no correspondía a la situación del actor.

Si bien los salarios durante el período de incapacidad laboral temporaria deben ser abonados por la ART, en la práctica eran pagados por el empleador.Pero, más allá de ello, la empleadora ha sido injuriosa en toda su consideración con relación a su dependiente, tratando de encuadrarlo en un dispositivo que no era el que debía hacerlo.

Entonces, siguiendo el análisis del sentenciante, quien ha dicho que hasta el alta médica persistió la obligación de pagar las prestaciones dinerarias, no se logra entender porque la demandada sólo le abonó al actor 20 días del mes de mayo del 2009, siendo su obligación ineludible pagar el salario a su trabajador durante todo el mes de mayo del 2009, configurando de tal modo un grave incumplimiento contractual, pues el pago de la retribución constituye una de las principales obligaciones del empleador en atención a la naturaleza alimentaria de la remuneración.

4. Con lo expuesto considero haber dado suficiente respuesta al quejoso, siendo éste quien hace una interpretación absurda y arbitraria, y no el magistrado sentenciante.

Habiéndose -como se dijo- configurado el despido indirecto por culpa del empleador, no resulta necesario abordar la segunda queja pues no quitará ni agregará nada a lo ya definido.

En ese orden, cabe destacar que nuestro más Alto Tribunal ha decidido que los jueces no estan obligados a analizar todas y cada una de las argumentaciones de las partes, sino tan sólo aquellas que sean conducentes y posean relevancia para decidir el caso (CSJN Fallos: 258-304; 262-222; 265-301; 272225, etc) Pero, a más de ello, el análisis realizado por el sentenciante no logra ser conmovido por la crítica del apelante habida cuenta que, como lo dice el a.quo, se negaron injustificadamente el otorgamiento de tareas a su trabajador.

Traigo aquí tambien a colación los términos empleados por la accionante en el escrito introductorio de la acción, a fs. 3:»Resulta insostenible la conducta asumida por la patronal, pretendiendo ignorar que el actor se encontraba con licencia como consecuencia de un accidente laboral, cuando ella misma es quien formula la denuncia del infortunio en fecha 5/3/09 y en los recibos de sueldo correspondientes a los periodos Febrero y Marzo/09, consta que se encontraba bajo el régimen de Ley 24557 c/ ART».

El giro posterior pretendiendo variar de accidente de trabajo a enfermedad o accidente inculpable la situación del trabajador, sin normativa ni probanzas que lo avalaran, aparecen como una notoria contradicción del empleador con sus propios actos anteriores, ejerciendo, de tal manera, una conducta incompatible con la anterior, de modo deliberado, jurídicamente relevante y plenamente eficaz (Conf. Fallos 275-235; 458; 294; 220; 300, 480; 307; 1602 y 313; 367)

Esa conducta de la demandada no ha sido inducida por la actuación de la ART, sino de motu propio, por lo tanto debe soportar las consecuencias jurídicas negativas de su accionar.

Por otro lado, decir que no se entendía que eran tareas diferenciales es tomar una posición intolerante y no comprensiva de la situación del trabajador. Además, el empleador debió actuar en base al principio de buena fe y coadyuvar en la solución dentro de sus posibilidades. No se exige que tuviera la solución, sino que intentara tenerla dentro de sus posibilidades empresarias.

Sin embargo, erróneamente insiste en su postura de la conservación del puesto de trabajo por aplicación de un dispositivo legal inadecuado.

Por todo ello se rechaza el recurso de apelación de la demandada.

A la misma cuestión el Dr. López, dijo:

Adhiero al voto precedente.

A la misma cuestión el Dr. Prola, dijo:

Me remito a lo expuesto en la primera cuestión.

A la tercera cuestión el Dr. Chasco, dijo:

Atento al resultado de la votación que antecede, corresponde: a. Desestimar el recurso de nulidad y rechazar el de apelación de la demandada, confirmándose la sentencia recurrida; b. Costas de alzada a la apelante perdidosa; c. Se deberan regular honorarios a los profesionales actuantes en el 50% de los que correspondan por las tareas de primera instancia.

A la misma cuestión el Dr. López, dijo:

Voto en igual sentido que el Dr. Chasco.

A la misma cuestión el Dr.Prola, dijo:

Me remito a lo expuesto en la primera cuestión.

Por todo ello, la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y laboral de Venado Tuerto,

RESUELVE:

I. Desestimar el recurso de nulidad y rechazar el de apelación que interpusiera la demandada, confirmándose la sentencia recurrida.

II. Costas de alzada a la apelante perdidosa.

III. Se deberán regular honorarios a los profesionales actuantes en esta Sede en el 50% de los que correspondan por las tareas de primera instancia.

Insértese, hagase saber y bajen.

Carlos Alberto Chasco

Héctor Matías López

Juan Ignacio Prola -art. 26 Ley 10160-

Andrea Verrone – Secretaria

 

  1. Como gerente de una planta mediana, y también ingeniero en seguridad, mi opinión es que el empleador no sabe muchas veces, si se trata de una enfermedad inculpable o de un accidente.
    Hace poco tuve un caso de un empleado que dijo lastimarse el hombro empujando un carro (no más pesado que el del supermercado). Estuvo un mes y medio con ILT. El médico de la ART sólo recetaba «reposo» y lo renovaba cada semana. ¿tratamiento?, ¿diagnóstico?, nada de eso. A lo sumo un «diagnóstico presuntivo» «desgarro», cosa que estudios posteriores no confirmaron. El operario se pasa un mes de vacaciones, mientras la ART dilata los tiempos no autorizando estudios ni tratamiento. ¿un médico auditor?, menos que menos. Las estadísticas de la empresa, índice de pérdidas y duración media de las bajas, se ven perjudicadas. «Tantos días sin accidente» vuelve a cero. Mientras a la ART le cierre el número, esta todo bien. Ante esta situación, al empleador le conviene encuadrar como accidente de trabajo y es la ART la que debería determinar si no lo es. Pero no lo hace, no conviene, es mucho trabajo.

  2. Jose Faivisovich 22 julio 2014 at 11:56 PM

    Aclara la situación. Muy buen aporte.

  3. La empresa me tiene en puesto de reserva.. por un accidente de trabajo, me operaron mal y ahora me quiere realizar otra cirugía.. si la acepto me echan y pierdo 12 años de trabajo .. Daría cualquier cosa por saber porque los empleadores mezclan accidente de trabajo con enfermedad inculpable..

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