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Empleadora debe responder por daños que un dependiente le ocasionó a un trabajador al burlarse de una cualidad personal

TerapiaPartes: Lifschitz Osvaldo Javier c/ Kraft Foods Argentina S.A. s/ accidente – acción civil

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: VIII

Fecha: 30-sep-2013

Cita: MJ-JU-M-82415-AR | MJJ82415 | MJJ82415

La empleadora debe responder en los términos del art. 1113 CCiv. por haberle ocasionado al actor, daño material y psíquico a través de un dependiente que se burló sobre una cualidad personal.

Sumario:

1.-Corresponde responsabilizar a la empresa demandada ante el actor no sólo por la aplicación del art. 1113 del CCiv., -ya que se ha producido un daño material y psíquico a través de un dependiente de ésta-, sino también por el incumplimiento del genérico deber de seguridad que sobre ella pesa por ser quien ha tenido el poder de organización y control respecto de los trabajadores.

2.-Toda vez que resulta difícil pensar que una persona a la que supervisan de cerca diariamente, mientras cumple con sus tareas, pueda desplegar su tarea libremente, y siendo que no se ha acreditado que se le haya brindado al actor el soporte apropiado a los fines que pudiera superar los problemas que le impedían acceder al objetivo planteado, no cabe admitir que el despido haya ocurrido porque éste no cumplía con los objetivos.

3.-Si bien nuestro derecho recepta el animus jocandi , para que sea tal, debe ser compartido y objetivamente apreciado como tal, caso contrario, la broma realizada por un superior sobre alguna cualidad física, por una elección sexual, por la adhesión a un culto, por una ideología política, importa una burla, en su más literal sentido.

4.-Atento que se ha acreditado la existencia de una persecución al actor y el estrés causado por ello pudo desencadenar la aparición de enfermedades y síntomas de origen físico y psicológico, y siendo que en oportunidad del ingreso el demandante fue declarado apto para trabajar y a su despido no tiene las mismas aptitudes con las que contaba antes, cabe responsabilizar a la demandada por este daño.

5.-No corresponde condenar a la ART en virtud de la ley especial, puesto que la parte actora no lo ha solicitado en la demanda y por el contrario, requirió la declaración e invalidez de la ley 24557 sin plantear en forma subsidiaria el pago tarifado; y por su parte, la demandada, -si bien citó a la ART en garantía-, no acreditó incumplimientos por parte de la ART por los que deba responder.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 30 días del mes de septiembre 2013, se reúnen en acuerdo los jueces de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y, de acuerdo con el resultado del sorteo realizado, proceden a votar en el siguiente orden:

EL DOCTOR VICTOR A. PESINO DIJO:

I.- La sentencia de primera instancia rechazó la demanda instaurada contra Kraft Foods Argentina S.A. y la citada en garantía Mapfre ART S.A. entablada por enfermedad laboral con fundamento en el derecho civil. Ello suscita la queja de la actora a tenor del memorial presentado a fs. 614/618. Asimismo, el perito médico cuestiona los honorarios regulados a su favor por bajos.

II.- La actora se agravia por la valoración de las conductas dispensadas al actor por sus superiores y como hechos de los dependientes de la demandada, y por la evaluación de las pericias médicas de autos.

III.- Sostiene la parte actora en su demanda que ha sido víctima de acoso por parte de su superior jerárquico y que, como consecuencia de ello, padece un daño físico, psicológico y moral que lo incapacita en un porcentaje que estima, para trabajar. Al ofrecer prueba, intima a la demandada a la presentación del back up diario y de los mails del actor, los que adjunta en copia a la demanda. Dichos mails fueron desconocidos por la demandada en su escrito de responde, y posteriormente no fueron acompañados como prueba, no obstante la intimación realizada, lo que mereció la solicitud de aplicación de lo establecido en el art. 388 C.P.C.C.N. por parte de accionante. Amén de ello, se adjuntó documental, se produjo la testimonial y la pericial médica.

De la prueba colectada en autos surge que el actor estuvo trabajando bajo las órdenes de un superior de nombre Federico Llorens quien dirigía y controlaba el trabajo del actor.Tanto de los mails, como de la testimonial obrante, surge que el trato para con los empleados por parte de Llorens, era dispar. Aparentemente con algunos subordinados tenía un trato gentil y distendido y con otros podía volverse hostil, como el caso del actor. Los testigos que fueron empleados de la empresa hablaron de «objetivos a cumplir» respecto de la venta de productos (entendiendo por venta todo lo relacionado con el mercadeo de productos). Ahora bien, los productos debían ser exhibidos y vendidos -finalidad última de la empresa- en distintos puntos comerciales. No existen pruebas de que la exigencia haya sido equivalente entre quienes cumplían con dichos objetivos y quienes no, ya que no debe resultar el mismo esfuerzo imponer el producto en un barrio con un poder adquisitivo alto, que en uno de clase media o baja, lo que impide evaluar si la valoración que se hacía del trabajo del actor respecto de los objetivos cumplidos/incumplidos, era coincidente e imparcial respecto de los objetivos que se encomendaban y cumplían a los demás compañeros de trabajo. En este sentido, el testigo Brusco (fs. 312/313) manifestó que «.puede hablar del trato de un superior de la Kraft a un empleado por conocimiento propio de la presión que se ejerce para llegar a los resultados, que si llegas sos Gardel y si no llegás no servís, que en cuanto al actor, respecto de sus superiores se puede imaginar que si llegaba al objetivo siempre iba a estar todo bien y si no se llegaba al objetivo iba a estar todo mal, que no siempre depende de un analista llegar al objetivo que influye el mercado.».

Por su parte, de los propios dichos de una superior del actor surge con claridad que el mismo fue víctima de acoso, ya que sostiene Cajaraville (fs. 575/576) que fue su jefa luego de Llorens, que el actor no lograba cumplir con los objetivos, sin mencionar si antes los cumplía.Describe la práctica de la empresa ante los incumplimientos de los empleados manifestando que se le hace referencia de que no alcanzó los objetivos «.y si después de un determinado tiempo y después de haber ultimado los esfuerzos y el soporte para que pueda alcanzar los objetivos y cumplir con las tareas que se le asignan si después de todo esto no logra o bien se le asigna otra posición o bien se lo desvincula de la compañía porque no está cumpliendo con su trabajo . la desvinculación del actor fue porque no cumplía con su trabajo, que a la dicente le consta porque lo supervisaba, hacía seguimientos, no sólo los ha hecho la dicente si no su superior, se le asignaban taras para que cumpla en determinado tiempo y cumpla el trabajo una vez, dos veces, que fue un proceso muy largo, que se lo supervisaba en forma diaria, que se lo supervisaba estando al lado. que no era algo puntual, sino que era en todas las tareas que realizaba no estaban en tiempo, no estaban en forma, que la dicente desconoce cuáles eran las causas por las cuales el actor no cumplía con los objetivos». Es difícil pensar que una persona a la que supervisan de cerca diariamente, mientras cumple con sus tareas, pueda desplegar su tarea libremente. Tampoco se ha acreditado que se le haya brindado el soporte al que hace referencia la declarante, a los fines que el actor pudiera superar los problemas que le impedían acceder al objetivo planteado. Y lo más llamativo de dicha testimonial es que, no obstante reconocer que efectuó un control de las actividades diarias del trabajador, no puede determinar el por qué el mismo no podía cumplir con los objetivos impuestos.

Olivares (fs. 319/220) sostuvo que Llorens era una persona extrovertida, muy humana, de hacer algunas bromas, con la que se podía hablar, no obstante de los mails adjuntados surge que el actor requirió hablar con el jefe pero no le brindó esa posibilidad, y Duarte (fs.324/325) declaró respecto de las discusiones que mantenían los jefes del actor con este, las que calificó como de elevadas de tono y agresivas, y que además de ello, vio los mails que Llorens remitía al actor. Debe tenerse presente que la «broma» es definida por la Real Academia Española como chanza o burla, siendo ésta última una acción, un ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a algo o a alguien. Por su parte, si bien nuestro derecho recepta el «animus jocandi», para que sea tal, debe ser compartido y objetivamente apreciado como tal. La «broma» realizada por un superior sobre alguna cualidad física, por una elección sexual, por la adhesión a un culto, por una ideología política, importa una burla, en su más literal sentido.

Por su parte, la pericial psicológica (fs. 455/460) y médica (fs. 487/498) establecieron un 20% de incapacidad, haciendo un detallado relato de las causas y el proceso por los que se llega a la enfermedad o al síntoma. Como dicho porcentaje tiene una base personal que permitió el desarrollo de las patologías tanto físicas como psicológicas, y así lo manifestaron también los expertos, entiendo que sólo podrá atribuirse al trabajo el 10% de la t.o.

En virtud de las pruebas colectadas en autos, soy de la idea que se ha acreditado la existencia de una persecución al actor y, tal como explicaron con conceptos científicos tanto el perito médico y la perito psicóloga, el estrés causado por ello pudo desencadenar la aparición de enfermedades y síntomas de origen físico y psicológico. En mi opinión, la experticia médica presenta claridad y seriedad científicas que le confieren pleno valor probatorio y no alcanza a ser relativizada por las impugnaciones vertidas a fs.500/505 desde que, por un lado el dictamen ha sido elaborado sobre la base de los exámenes médicos y estudios complementarios practicados al trabajador, se sustenta en fundamentos, bases científicas y técnicas propias de la profesión del galeno (cf. arts. 346 y 477 del C.P.C.C.N.), y por el otro, lo cierto es que en oportunidad del ingreso el demandante fue declarado apto para trabajar y a su despido no tiene las mismas aptitudes con las que contaba antes.

En síntesis, ha quedado evidenciado que fueron vulnerados derechos inherentes a la persona (dignidad, integridad psicofísica, honor, tranquilidad, bienestar, etc), por lo que con independencia de la repercusión que en la esfera espiritual pudiera traer aparejada la rescisión contractual en sí misma (daño que encuentra su reparación en el marco de las indemnizaciones tarifadas contempladas en la L.C.T. y que fuera abonado oportunamente por la demandada), lo cierto es que se configura en el sub lite la responsabilidad de la demandada, pues se advierte un perjuicio concreto en la salud psicofísica del trabajador como consecuencia de las condiciones de trabajo, condiciones que -huelga decir- se advierten con aptitud para lesionar su dignidad y su derecho a un ambiente laboral libre de violencia.

Como consecuencia del trato dado al actor, la empresa Kraft Foods Argentina S.A.deberá responder ante el actor no sólo por la aplicación del artículo 1113 del Código Civil, ya que se ha producido un daño a través de un dependiente de ésta, sino también por el incumplimiento del genérico deber de seguridad que sobre ella pesa por ser quien ha tenido el poder de organización y control respecto de los trabajadores, tal como ratificare la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso «Mosca».

En relación al quantum, cabe puntualizar que sobre este aspecto esta Sala ha traído a colación lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en cuanto a que «El valor de la vida humana no resulta apreciable tan sólo sobre la base de criterios exclusivamente materiales, ya que no se trata de medir en términos monetarios la exclusiva capacidad económica de las víctimas, lo que vendría a instaurar una suerte de justicia compensatoria de las indemnizaciones según el capital de aquéllas o según su capacidad de producir bienes económicos con el trabajo, puesto que las manifestaciones del espíritu también integran el valor vital de los hombres» (A. 436. XL; Recurso de hecho: «Arostegui, Pablo Martín c/Omega Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A.y Pametal Peluso y Compañía SRL, del 8 de abril de 2008), en la cual el Alto Tribunal también señaló que «La incapacidad del trabajador, por un lado, suele producir a éste un serio perjuicio en su vida de relación, lo que repercute en sus relaciones sociales, deportivas, artísticas, etc., y debe ser objeto de reparación, al margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo de la actividad productiva y por el daño moral, pues la integridad física en sí misma tiene un valor indemnizable».

En ese marco, es decir tomando en consideración lo ya expuesto por la Corte Suprema (CSJN «Arostegui» del 8-4-08 cit.) en el sentido de que cuando -como ocurre en estas actuaciones- se requiere el resarcimiento de los daños sufridos por la vía civil, cabe tomar en consideración no solamente el déficit laborativo, sino también los perjuicios que se derivan para la vida de relación del afectado y que repercute en sus inclinaciones sociales, artísticas, deportivas, etc.(esta Sala «Murray, Alejandro c. Lloyd Aéreo Boliviano S.A. y otro s/accidente» del 23-4-12), se estima que los importes fijados en la instancia de grado resultan adecuados.

Para arribar a esta conclusión cabe tomar en consideración todos los «ítems» mencionados precedentemente, su grado de incapacidad física y síquica, su edad (37 años a la fecha del despido) y el tenor de la lesión descripta por las pericias adjuntas a autos.

En base a todo ello, sugiero determinar el mismo en la suma de $150.000, compresivo del daño material y psicológico.

A fin de cuantificar el daño moral en su adecuación a las aflicciones espirituales que pueden inferirse a la víctima, estimo prudencial elevar el monto de la reparación a la suma de $30.000, en uso de las facultades conferidas por el art. 165 del CPCCN y los lineamientos del Alto Tribunal (Fallos: 326:820 ; 330:653).

Dichas sumas llevarán intereses desde la fecha de iniciación de la reclamación ante el SECLO, que debe considerase como de mora, ante la inexistencia de evidencias de que la accionada conoció desde antes su deber de indemnizar. Los mismos se calcularán según la tasa activa que determina el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos.

En relación a la aseguradora de riesgos, cabe señalar que la parte actora reclamó, sólo a Kraft Foods Argentina S.A., la indemnización integral basada en la norma de fondo. Fue justamente la demandada quien solicitó que la aseguradora fuera citada en garantía, siendo una carga para aquella acreditar que los incumplimientos de la A.R.T. fueron imputables a Mapfre Argentina A.R.T. S.A., cosa que no ha sucedido en autos -no obstante lo cual, sería cuestionable que el obligado principal planteara el incumplimiento de la aseguradora-. No probado ello, no se puede condenar a A.R.T. en virtud de la ley especial, por cuanto la demanda no lo solicita, siendo, por el contrario, que sí requirió la declaración de invalidez de la Ley 24.557, sin plantear en forma subsidiaria el pago tarifado. Así lo voto.

IV.- En atención al resultado del proceso, corresponde emitir nuevo pronunciamiento sobre costas y honorarios (artículo 279 C.P.C.C.N.); las primeras sugiero imponerlas a la demandada (artículo 68, segundo párrafo, C.P.C.C.N.) y regular los honorarios de la representación y patrocinio letrado de la parte actora, demandada Kraft Foods Argentina S.A.; Mapfre Argentina A.R.T.S.A., y los correspondientes al perito contador; médico y psicóloga en el 19%, 15%; 17%; 5%; 5% y 6% a liquidarse sobre el monto del capital más los intereses desde la fecha de reclamación ante el SECLO (artículos 6, 7, 8, 19 y 33 de la Ley 21.839, artículo 3 del Decreto Ley 16.638/57 y artículo 38 de la Ley 18345).

V.- Por lo expuesto, propongo se revoque la sentencia apelada y en su mérito se condene a Kraft Foods Argentina a abonar al actor la suma de $180.000.- con más los intereses desde la iniciación del reclamo ante el SECLO, según la tasa activa que determina el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos, dentro del quinto día de quedar firme la liquidación que se practique en la etapa del art. 132 de la L.O.; se exima de responsabilidad a MAPFRE ARGENTINA A.R.T. S.A., a quien se absuelve de la condena; se impongan las costas a la demandada Kraft Foods Argentina S.A. (art. 68, segundo párrafo, C.P.C.C.N.); se regulen los honorarios de la representación y patrocinio de las partes de la representación y patrocinio letrado de la parte actor, demandada Kraft Foods Argentina S.A.; Mapfre Argentina A.R.T. S.A., y los correspondientes al perito contador; médico y psicóloga en el 19%, 15%; 17%; 5%; 5% y 6% a liquidarse sobre el monto del capital más los intereses (arts. 68, 71 CPCCN; art. 6º, 7º ,14 y 18 de la Ley 21.839). Las costas de Alzada se impongan a la demandada Kraft Foods Argentina S.A. vencida (art. 68 CPCC) a cuyos efectos se regulan los honorarios correspondientes a la representación letrada de cada una de las partes en el 25% de lo que le corresponda por las tareas cumplidas en la etapa anterior.

EL DR.LUIS ALBERTO CATARDO DIJO:

Que, por compartir sus fundamentos, adhiere al voto que antecede.

Por ello, el TRIBUNAL RESUELVE:

1) Revocar la sentencia apelada y en su mérito condenar a Kraft Foods Argentina S.A. a abonar al actor la suma de $180.000.- con más los intereses desde la iniciación del reclamo ante el SECLO, según la tasa activa que determina el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos, dentro del quinto día de quedar firme la liquidación que se practique en la etapa del art. 132 de la L.O. y eximir de responsabilidad a MAPFRE ARGENTINA A.R.T. S.A., a quien se absuelve de la condena; 2) Imponer las costas a la demandada Kraft Foods Argentina S.A. vencida; 3) Regular los honorarios de la representación y patrocinio de las partes de la representación y patrocinio letrado de la parte actor, demandada Kraft Foods Argentina S.A.; Mapfre Argentina A.R.T. S.A., y los correspondientes al perito contador; médico y psicóloga en el 19%, 15%; 17%; 5%; 5% y 6% a liquidarse sobre el monto del capital más los intereses; 4) Imponer las costas de Alzada a la demandada Kraft Foods Argentina S.A.; 5) Regular los honorarios correspondientes a la representación letrada de cada una de las partes en el 25% de lo que le corresponda por las tareas cumplidas en la etapa anterior.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.-

MJA VICTOR A. PESINO

JUEZ DE CAMARA

LUIS A. CATARDO

JUEZ DE CAMARA

Ante mí:

ALICIA E. MESERI

SECRETARIA

 

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