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Despido del trabajador que escupía e insultaba a sus compañeros de trabajo, realizando bromas pesadas.

Partes: R. M. D. c/ Taller Bastistella SRL. y otros s/ ordinario – despido

Tribunal: Cámara del Trabajo de Córdoba   Sala/Juzgado: Segunda

Fecha: 31-may-2012

Cita: MJ-JU-M-73847-AR | MJJ73847 | MJJ73847

Procedencia del despido del trabajador que escupía e insultaba a sus compañeros de trabajo, realizando bromas pesadas, pues es un acto que causa repulsión moral o física, a lo que debe adicionarse que no hay elementos en la causa que permitan entender que los compañeros del actor consentían este actuar agraviante.

Sumario:

1.-Corresponde declarar que se ajustó a derecho el despido del trabajador decidido por la empleadora, por haber sido acreditado que aquél escupía e insultaba a sus compañeros de trabajo, pues la entidad del hecho injurioso está dada por la agresión que significa para una persona recibir un escupitajo en la cara o ser insultado, aún cuando ello sea a modo de broma.

2.-El acto de escupir a otra persona es apreciado normalmente como un acto asqueroso en los términos de la quinta acepción del diccionario de la RAE, esto es un acto que causa repulsión moral o física, a lo que debe adicionarse que no hay elementos en la causa que permitan entender que los compañeros del actor consentían este actuar agraviante; por el contrario, de los testimonios se desprende que se solían suscitar discusiones que culminaban en agresiones físicas.

3.-Ningún empleador puede tolerar una conducta como la endilgada al actor, en primer término porque constituye una agresión a otros dependientes respecto de los cuales está obligado a proteger física y moralmente, y un acto de esta naturaleza afecta la dignidad del sujeto agredido; además, también afecta el buen funcionamiento de la empresa, pues se genera un ambiente de trabajo enrarecido por la falta de respeto que debe primar y genera situaciones violentas que deben evitarse.

4.-Debe desestimarse la demanda incoada contra las personas físicas codemandadas, pues el accionante se ha limitado a demandar a los tres sujetos sin exponer hechos que considerados jurídicamente presentaran una actuación ajena a lo que involucran sus actividades en el carácter que ostentan dentro de la sociedad y su funcionamiento.

5.-En cuanto a la remuneración debe indicarse que si bien en la demanda no se ha explicitado adecuadamente el motivo del distinto monto, la mera circunstancia de haberse computado la jornada distinta a la cumplida importa el deber de la empleadora de ajustar los montos consignados como haberes a lo que corresponde por una jornada completa.

6.-Siendo la remuneración una obligación que debía constar documentada, la empleadora era quien tenía a su cargo el reflejo real de la que le correspondía al actor, extremo que no se ha cumplimentado; así, considerando que el trabajador no se encuentra en condiciones de documentar la remuneración a efectos de conformar un elemento que le permita demostrar objetivamente el monto, debe, en función del art. 9 LCT., tomarse como cierta la consignada en demanda.

 

Fallo:

En la ciudad de Córdoba, a treinta y un día del mes de mayo del año dos mil doce, previa deliberación se constituye en audiencia pública y oral, en ausencia de las partes, el Tribunal de la Sala Segunda de la Excma. Cámara Única del Trabajo, integrada unipersonalmente por la señora Vocal de Cámara Silvia Díaz, en presencia de la actuaria Rosanna Campazzo a los fines de dar lectura a la sentencia dictada en autos «R., M. D. C/ TALLER BASTISTELLA SRL Y OTROS. ORDINARIO. DESPIDO. EXPTE. 112499/37», de los que resulta: I. que a fs. 1/4 compareció el señor M. D. R., e inició formal demanda laboral en contra de Taller Batistela SRL y en contra de los señores Juan Batistella y Roberto Batistella, persiguiendo la suma de treinta y dos mil trescientos sesenta y cuatro pesos. Dijo que ingresó a trabajar en relación de dependencia el día quince de septiembre de dos mil siete hasta el día veinticinco de octubre de dos mil ocho, fecha en la que se le notificó un despido con causa. Mencionó que realizó tareas de «oficial múltiple de chapa y pintura» en el taller de los demandados ubicado en Av. Malagueño dos mil novecientos cuarenta de Barrio José Hernández. Informó que su remuneración era de dos mil cuatrocientos pesos y su horario era de lunes a viernes, de ocho y treinta horas a dieciocho y treinta horas. Agregó que con fecha veintiséis de junio de dos mil ocho intimó a la demandada para que registre la relación laboral.Denunció que con fecha veintitrés de julio de dos mil ocho, la demandada lo obligó a mandar telegrama obrero retractándose de la intimación formulada y con fecha veintinueve de agosto de dos mil ocho los demandados recién registran al actor con la categoría «medio oficial», de media jornada y como empleador «Taller Batistella SRL». Informó que con fecha veinticinco de octubre de dos mil ocho, la demandada le envió una carta documento por la cual se le comunicó el despido con causa, misiva que rechazó con fecha seis de noviembre de dos mil ocho. Denunció que la demandada lo despidió aduciendo una causa falsa, inexistente y totalmente arbitraria, que la verdadera causa fue la intimación a la accionada para que registrase la relación laboral. Reclama indemnización por antigüedad, indemnización sustitutiva de preaviso, haberes de noviembre de dos mil ocho e integración del mes despido, vacaciones de dos mil ocho proporcionales, sueldo anual complementario segundo semestre dos mil siete, sueldo anual complementario primer semestre y proporcional del segundo semestre de dos mil ocho, indemnización de los Arts. 9 y 15 LNE, indemnización del Art. 2 ley 25.323, la entrega de la certificación de servicios y remuneraciones y de afectación de haberes y la multa del Art. 80 de la LCT, lo que hace un total de treinta y dos mil trescientos sesenta y cuatro pesos. II. Celebrada la audiencia de conciliación (Art. 47 , Ley 7987), no fue posible lograr el avenimiento de las partes, por lo que la actora ratificó su demanda y la accionada la contestó (fs. 18). La accionada en su memorial (fs. 13/17). Negó que el actor se haya desempeñado en relación de dependencia con los señores Juan Batistella y Roberto Batistella, que haya ingresado con fecha quince de septiembre de dos mil siete y que su categoría haya sido la de oficial múltiple de chapa y pintura.Negó que la remuneración haya sido de dos mil cuatrocientos pesos y que su horario de trabajo haya sido de ocho treinta horas a dieciocho treinta horas de lunes a viernes. Negó que el actor haya asistido el derecho a requerir la registración laboral y que se le haya impuesto alguna condición al actor. Negó que la causal de despido haya sido desproporcionada, injustificada y en represalia, también negó los rubros reclamados e impugnó la planilla acompañada. Agregó que el actor trabajó en relación de dependencia con la empresa, Taller Batistella SRL, desde el veintinueve de agosto de dos mil ocho, con la categoría de medio oficial. Mencionó que la relación se encontraba registrada y percibió salarios conforme a derecho, y que era cierto que el actor remitió carta documento pretendiendo la registración laboral, pero aduce que en junio de dos mil ocho, la relación ocasional que pudo haber existido entre el actor y los demandados, por sus características, no era una relación de dependencia, ya que no prestaba tareas. Informó que la actora dejó sin efecto dicha comunicación, y se decidió tenerlo en cuenta para cuando se produjese una vacante en la firma, lo que ocurrió a fines de agosto del dos mil ocho, fecha ésta en que incorporó al actor a la empresa.Aclaró que el actor fue despido el día veinticinco de octubre de dos mil ocho, mientras estaba vigente el periodo de prueba, sin perjuicio, para justificar la extinción del contrato, dijo que el accionante adoptó una postura remisa y de poca contracción al trabajo, lo que se traducía en una evidente falta de colaboración; se lo instó para que depusiera esa actitud, pero no lo hizo por lo que extinguió la relación laboral y se lo hizo en los siguientes términos «Atento su falta de contracción al trabajo y quita de colaboración con la empresa, actitud está de su parte que mayueta en su bajo rendimiento, negativa sistemática a llevar a cabo su labor diaria, incumplimientos reiterados en relación al horario de ingreso, sumado a una conducta impropia reiterada de su parte durante su jornada de trabajo agraviando a sus compañeros de labor con actitudes tales como escupitajos, no obstante los reiterados llamados de atención que se le efectuaran constantemente para que cese su in conducta y por el contrario ha hecho caso omiso a ello, repitiendo las conductas reprochables, notificamos queda despedido a partir del día de la fecha con justa causa. Córdoba, veinticinco de octubre de dos mil ocho.» Negó la procedencia de cada uno de los rubros reclamados. III. Que abierta a prueba la causa, la actora ofreció: confesional, testimonial, documental, presuncional e informativa (fs. 23/24). La demandada por su parte ofreció: documental, informativa, confesional y testimonial (fs.25). El Tribunal se planteó dos cuestiones a resolver. PRIMERA CUESTIÓN: ¿Resulta procedente el reclamo pretendido por el actor? SEGUNDA CUESTIÓN: ¿Qué resolución corresponde dictar?

 

A LA PRIMERA CUESTIÓN PLANTEADA, LA SEÑORA JUEZ DE CÁMARA SILVIA DÍAZ DIJO: conforme los términos en que ha quedado trabada la litis no hay discusión acerca de la existencia de relación laboral y su extinción.El disenso radica en primer término respecto de quienes fueron los sujetos integrantes del vínculo, la fecha de ingreso, categoría, remuneración, jornada, derecho a una registración diferente y justificación de la causa del despido. En la causa se recepcionó: 1) documental consistente en misivas intercambiadas por las partes y recibos de haberes; 2) audiencia a los fines de la

 

exhibición por la demandada de los recibos de sueldos, libro de sueldos y jornales, constancia de pago de los aportes jubilatorios y a la obra social, diagrama de francos y servicios, libro del Art. 52 LCT, legajo personal del actor y en especial constancias de sanciones aplicadas al actor, y planilla de horarios de entrada y salida del personal. En la oportunidad «Taller Batistella SRL», exhibió el libro de sueldos y jornales del Art. 52, planilla de horarios y descansos, documentación que se halla rubricada y sellada por la autoridad de aplicación, de donde surge registrado el actor, en un todo de acuerdo con los dichos esgrimidos en la contestación de demanda. Exhibió también, integrando el legajo personal del accionante, tres recibos de haberes, telegramas y cartas documentos, Formulario AFIP 931, con los debidos comprobantes de pago sin perjuicio de lo cual puso a disposición del Tribunal de Sentencia para cuando lo requiera. Los codemandados Juan Batistella y Roberto Batistella, dijeron que atento a la inexistencia de relación laboral entre el actor y ellos, no poseían documentación laboral alguna a los fines de su exhibición. El accionante manifestó que atento a ser la planilla de horarios y descansos exhibida en fotocopia simple, debiera tenérsela por no exhibida y aplicársele los apercibimientos de ley. Subsidiariamente se impugnó la documentación por consignar una fecha de ingreso posterior a la real, una categoría inferior a la real y una jornada de cuatro horas diarias cuando en la realidad el actor laboraba diez horas diarias, impugnó el libro del Art. 52 exhibido por contener fecha de ingreso, categoría, jornada y salario distinto a la realidad de los hechos.A su vez se impugnó los Formularios F931 exhibidos por ser insuficientes y consignar datos que no se condicen con la realidad de los hechos. Impugnó el contenido de los recibos de haberes exhibidos por contener datos que no se ajustaban con la realidad como fecha de ingreso, categoría, jornada y haberes. A la falta de exhibición del legajo personal solicitó se le aplicasen los apercibimientos de ley; 3) audiencia a los fines de que la demandada reconozca recepción, envío, firma y contenido, según corresponda, de la prueba documental instrumental ofrecida. En la oportunidad «Taller Batistella SRL», reconoció la recepción de los telegramas y la emisión de las cartas documentos. Por último, reconoce la suscripción de los recibos de haberes acompañados por la parte actora; 4) Se recepcionó también audiencia a los fines de que el accionante reconozca contenido y recepción de las misivas ofrecidas al punto 2), y contenido y emisión de las misivas indicadas a los puntos 3) y 4), contenido y firma de la documental 5). En la oportunidad el actor reconoció la firma inserta en los recibos de haberes exhibidos haciendo mención de que ellos han sido debidamente impugnados en la audiencia respectiva. Asimismo reconoció el envío de los telegramas que se le exhiben y la recepción de las cartas documentos, haciendo expresa mención que el envío del telegrama CD 894487215, de fecha veintitrés de julio de dos mil ocho, fue efectuado, por expresa orden de los demandados, bajo apercibimiento de dejar al actor sin trabajo. Por su parte el «Taller Batistella SRL» dijo, que atento el reconocimiento efectuado por la parte actora respecto a la firma inserta en los recibos de haberes debía tenerse por reconocido su contenido, en cuanto a la pieza postal emitida por el actor, que aduce habría sido producto de directivas emanadas de la empresa, dejó negada dicha circunstancia; 5) Informativa a Correo Argentino (fs. 36/40) y a SMATA (fs. 46/47); 6) audiencia de debate en la que se recepcionó la confesional del señor Roberto Batistella.En la oportunidad el absolvente respondió en forma afirmativa a las posiciones uno a tres y siete y en forma negativa a las demás, con excepción de las posiciones seis, siete, nueve y doce que no se formularon. Al responder a la posición octava el absolvente aclaró que el horario era de ocho y treinta a diecisiete horas, con una hora para almorzar; 7) en la audiencia de debate se recepcionó también la declaración testimonial de Leonardo Ezequiel Gorosito: el testigo dijo que conoce al actor y a los demandados. Conoce a los demandados porque solicitó trabajo a fines del año dos mil siete y el señor Roberto Batistella lo tomó, se fue los primeros meses del dos mil ocho, en marzo aproximadamente. R. trabajó con él en el taller, el testigo trabajaba de ocho treinta a trece horas y de catorce a dieciocho horas de lunes a viernes, los sábados trabajaban de vez en cuando. Estaba en negro, no tenía recibo de sueldo. El actor hacía el mismo horario. El señor R. ya estaba trabajando cuando ingreso. El actor preparaba piezas, hacia de todo un poco, le dijeron que no había más trabajo y lo echaron. Trabajaban en el taller de siete a ocho personas, todos hacían el mismo horario. Había empleados que iban cada tanto, que solían ir los sábados a ayudar, iban a cumplir tareas específicas, iban a terminar trabajos que habían quedado. Trabajó aproximadamente cinco o seis meses y cuando se fue el actor continuaba trabajando. En el taller apenas entraban estaba la oficina, había patio que lavaban los autos, estacionaba los autos y luego entraban al galpón. F.M.G.: el testigo dijo que conoce al actor y los demandados, porque entró a trabajar allí, lo hizo desde enero hasta marzo, el taller no cerraba por vacaciones, no recuerda el año en que trabajó, ingresó cuando tenia diecisiete años, él hacía tareas de armado y desarmado, trabajó dos meses y medio aproximadamente.el actor fue quien lo llevó a trabajar allí. El horario era de ocho y treinta a trece y de trece y treinta a dieciocho. R. hacia el mismo horario de lunes a viernes, los sábados él no trabajaba, no sabe si los demás trabajaban los sábados. El taller tiene un portón, las oficinas y pasillo. Adentro del taller se armaba y desarmaba autos. Estuvo en negro. Había gente que iba a trabajar algunos días solamente. Había seis o siete empleados. El actor trabajaba de forma fija. Hugo Lencinas: el testigo dijo que conoce al actor y a los demandados. Trabajaba en taller Batistella. Trabajó hasta el año dos mil once, trabajó unos quince o veinte años. No sabe porqué se fue R. El actor tuvo algún incidente con sus compañeros de trabajo, discusiones con otro compañero que se llamaba F. o F., por chistes que pasaron a mayores, no sabe quien empezó, el testigo presenció agresiones, cachetazos, chirlos entre R. y F. F. habrá tenido diecisiete o dieciocho años, no conoce que R. haya tenido otro incidente aparte de ese, el actor era medio juguetón, charlaba a los otros compañeros, les hacía chistes que luego podían pasar a discusiones. A veces le llegaban quejas de R. por otros compañeros, pero no se juntaba mucho con los demás compañeros porque era el más grande. Los dueños del taller le llamaron la atención a R. un par de veces, era por su forma de ser. Cuando estaba R. trabajan seis o siete personas más o menos. Franquito trabajo el mismo tiempo que el actor, cree que fue en el año dos mil ocho, pero sólo trabajó unos meses dos o tres. Le hicieron aportes, pero no desde el inicio de la relación laboral, el periodo en negro fue con el padre de los demandados. No tenía mucho contacto con los demás compañeros. R.hacía el horario que hacían todos, el testigo trabajaba cuatro horas mañana y cuatro horas a la tarde. Sebastián Manuel Trejo: el testigo dijo que conoce al actor y a los demandados, que ingresó a trabajar a principios de dos mil siete, el actor ya estaba trabajando, allí lo conoció, reparaban autos. No conoce que R. hubiera tenido un incidente con alguien, pero si sabe de discusiones que el actor tuvo con sus compañeros. El actor ha insultado muchas veces, sabe que R. escupía a los compañeros, no recuerda a quienes. No sabe porque se fue el actor del taller. Cuando él entró, R. ya estaba trabajando, habrá trabajado dos años con R., el testigo ingresó a principios de dos mil siete. Eran cinco empleados, trabajaban de ocho a dieciocho horas de lunes a viernes, los sábados no trabajaban. No conoce a Gorosito, pero sí a F.G., F. estuvo trabajando muy poco tiempo. La mayor parte de las bromas pesadas las hacía R. Siempre estuvo en blanco, pero lo registraron mas tarde en junio de dos mil siete, allí le empezaron a dar recibos, antes estuvo a prueba. No sabe si han sancionado al actor, pero si le llamaban la atención, le llamaron muchas veces la atención por la forma de charlar a los compañeros, tenía por costumbre tirarte un escupitajo en la cara cuando estaba trabajando o insultarte, el testigo dijo que era una de las víctimas de R., él también recibía escupitajos e insultos. No sabe que las bromas de R. se hayan ido a las manos, pero sí discutían fuerte, porque cuando R. los escupía o los insultaba los compañeros se enojaban. R. iniciaba y F.G. lo seguía en la broma, G. y R. eran amigos, dice que eran amigos porque iban y venían juntos. Reseñada la prueba incorporada en la causa la que resulta válida atento su falta de impugnación corresponde ingresar al tratamiento de los puntos en discusión.El primero de ellos refiere a los sujetos que han intervenido en la relación en carácter de empleadores. Al respecto debe indicarse que conforme la documentación ingresada en autos, quien asume el carácter de empleador del accionante resulta ser el Taller Batistella SRL, sociedad que conforme constancia obrante a fs. 12, se encuentra regularmente constituida. A lo expresado debe adicionarse que los señores Roberto A. Batistella y Juan Marcelo Batistella revisten el carácter de socios gerentes.

 

En la causa el accionante se ha limitado a demandar a los tres sujetos sin exponer hechos que considerados jurídicamente presentaran una actuación ajena a lo que involucran sus actividades en el carácter que ostentan dentro de la sociedad y su funcionamiento. En tanto ello no se ha propuesto siquiera, la pretensión de responsabilizar a los señores Batistella como empleadores carece de sustento fáctico y normativo. Dilucidada esta situación corresponde ingresar al análisis de los puntos controvertidos vinculados con las condiciones en que se desarrolló la relación contractual. Corresponde en primer término examinar la disputa en orden a la fecha de ingreso, jornada, categoría y remuneración. En la causa la demandada cumplimentó con la obligación de exhibir la documentación requerida en la audiencia designada al efecto (fs. 33/34) y dejó constancia de que ella se encontraba debidamente rubricada y sellada por la autoridad de aplicación y que además era conteste con lo afirmado en el memorial de contestación de demanda. La exhibición efectuada fue impugnada por la parte actora por no corresponder con la realidad en cuanto a a la fecha de ingreso, categoría salario y jornada. La exhibición de la documentación requerida, goza de una presunción de legitimidad asigna, y en principio, asigna veracidad a los dichos de la demandada en orden a los datos que allí constan.La discusión respecto de los datos allí consignados, impone a la parte que los controvierte la carga de acreditar que los hechos son distintos a los que obran en los asientos de la documentación exhibida. Si ello acontece, en función del Art. 14 LCT deberá privilegiarse los datos de la realidad por sobre los documentados. En autos, el accionante conforme ya se relatara ha discutido la fecha de ingreso, categoría, remuneración y jornada consignada en la documentación exhibida, y denunciado en demanda una diferente, por lo que, conforme lo expuesto, a él corresponde la carga de acreditar que los extremos cuestionados. A fin de verificar si ha cumplimentado con dicha carga se examinará la prueba testimonial, y en tal sentido debe señalarse que los dichos de los testigos corroboran la posición del actor. Los testigos Gorosito y Trejo declararon que prestaron servicios en el año dos mil siete y que en dicha época el accionante ya estaba trabajando, el conocimiento del período en el que ubican trabajando a R. se justifica en la circunstancia de haber trabajado juntos. A su vez todos los testigos han declarado que el accionante cumplía igual horario que todos, y en este punto han declarado que cumplían una jornada completa. En cuanto a la categoría, cabe indicar que en tanto el accionante no ha denunciado el convenio que considera aplicable, conforme lo exige el

 

Art. 8 LCT, no resulta factible confrontar si las tareas que el accionante cumplía para la demandada deben encuadrarse en la categoría registrada o en la que pretende el accionante. A ello debe sumarse que en la demanda el trabajador no describió la actividad que cumplía, sino que se limitó a señalar que eran las de oficial múltiple. Las falencias indicadas impiden demostrar una categoría distinta a la asignada por la accionada.En cuanto a la remuneración debe indicarse que si bien en la demanda no se ha explicitado adecuadamente el motivo del distinto monto, la mera circunstancia de haberse computado la jo rnada distinta a la cumplida importa el deber de la empleadora de ajustar los montos consignados como haberes a lo que corresponde por una jornada completa. El cómputo del monto que correspondería deberá determinarse teniendo en cuenta la escala salarial incorporada a fs. 47, mediante informativa al SMATA . En tales condiciones debe tenerse por cierto que la fecha de ingreso y la jornada de trabajo es la que denuncia el trabajador en su demanda. En cuanto a la remuneración, siendo una obligación que debía constar documentada, la empleadora era quien tenía a su cargo el reflejo real de la que le correspondía al actor, extremo que no se ha cumplimentado. En esta perspectiva, considerando que el trabajador no se encuentra en condiciones de documentar la remuneración a efectos de conformar un elemento que le permita demostrar objetivamente el monto, debe, en función del Art. 9 LCT tomarse como cierta la consignada en demanda. Resueltos estos aspectos de la controversia corresponde examinar el distracto. La accionada para asumir la conducta extintiva invocó «Atento su falta de contracción al trabajo y quita de colaboración con la empresa, actitud esta de su parte que se manifiesta en su bajo rendimiento, negativa sistemática a llevar a cabo su labor diaria, incumplimientos reiterados en relación al horario de ingreso, sumado a una conducta impropia reiterada de su parte durante su jornada de trabajo agraviando a sus compañeros de labor con actitudes tales como escupitajos, no obstante los reiterados llamados de atención que se le efectuaran constantemente para que cese en su inconducta, y por el contrario ha hecho caso omiso a ello, repitiendo las conductas reprochables, notificamos queda despedido a partir fecha con justa causa.Córdoba 25 de octubre del 2.008» (sic). Examinados los testimonios rendidos en la causa debe indicarse que de los hechos invocados como causa para justificar la medida, sólo se ha demostrado la inconducta del trabajador respecto de sus compañeros, tanto Lencina como Trejo dieron cuenta del comportamiento impropio del actor respecto de sus compañeros. Lencina hizo alusión a incidentes que el actor tuvo con

 

sus compañeros por bromas que luego pasan a mayores. Particularmente recuerda un incidente en el que el testigo presenció golpes, cachetazos y chirlos entre R. y G. A su vez Trejo señaló que generalmente las bromas pesadas las hacía R., señaló también que el actor tenía el hábito de escupirlos en la cara y de insultarlos, particularmente él se presentó como una de las víctimas de R., por cuanto ha recibido escupitajos e insultos. Este testigo señaló también que no sabía si se fueron a las manos por las bromas de R., pero sí que discutían fuerte porque cuando R. los escupía o insultaba los compañeros se enojaban, R. era quien iniciaba y F. G. lo seguía. Ambos testigos señalaron que a R. se le llamaba la atención por la conducta, Trejo inmediatamente de señalar que le llamaban la atención, refirió al hecho de los escupitajos e insultos. Evaluada la testimonial rendida debe señalarse que el hecho referido debe tenerse por acreditado en los términos que fue afirmado por la accionada en su comunicación del distracto. Es jurisprudencia reiterada que «No es necesaria la demostración de cada una de las causales invocadas en el distracto, si se han denunciado varias, pues basta la acreditación de una que posea entidad válida para impedir la prosecución laboral. (CNAT, Sala I, 31/5/99, DT, 1999 -B -2281, citado por ETALA, Carlos Alberto,Contrato de Trabajo. 5° edición, Ed. Astrea, Buenos Aires, Año 2005, p.650). En autos se verifica la situación relacionada en el sumario citado, esto es el hecho precedentemente referenciado, no fue la única causa invocada por la empleadora. Sin embargo la entidad del hecho acreditado autoriza a calificarlo como un incumplimiento reprochable al accionante y de entidad suficiente para desencadenar el despido y de tal modo justificar la conducta extintiva asumida por la empleadora. La entidad del hecho injurioso está dada en primer término por la agresión que significa para una persona recibir un escupitajo en la cara o ser insultado, aún cuando ello sea a modo de broma. Adviértase que el acto de escupir a otra persona es apreciado normalmente como un acto asqueroso en los términos de la quinta acepción del diccionario de la RAE, esto es un acto que causa repulsión moral o física. A ello debe adicionarse que no hay elementos en la causa que permitan entender que los compañeros de R. consentían este actuar agraviante. Por el contrario los testigos Lencinas y Trejo expresamente mencionaron que se generaban disturbios, discusiones fuertes y el primero de ellos relató haber presenciado que la discusión fue a mayores, que hubo intercambio de golpes. Indudablemente, ningún empleador puede tolerar una conducta de esta naturaleza, en primer término porque constituye una agresión a otros dependientes respecto de los cuales está obligado a proteger física y moralmente y, un acto de esta naturaleza afecta la dignidad del sujeto agredido. En segundo término también afecta el buen funcionamiento de la empresa, pues se genera un ambiente de trabajo enrarecido por la falta de respeto que debe primar y genera situaciones violentas que deben evitarse. El hecho verificado no constituye cualquier incumplimiento, sino que resulta lo suficientemente grave como para disponer el despido, ello en cuanto contraviene el deber genérico de todo buen trabajador, de guardar buena conducta y cumplimiento diligente de sus obligaciones (Arts.62 y 63 LCT). Conforme todo lo expuesto entonces, la conducta extintiva perfeccionada por la empleadora con fecha veinticinco de octubre de dos mil ocho, resulta legítima y torna improcedente el reclamo de los conceptos indemnizatorios peticionados por el accionante, en función o derivados de un despido arbitrario. En lo atinente a los restantes créditos reclamados, debe señalarse que la carga probatoria del cumplimiento de dichas obligaciones correspondía a los demandados en virtud del imperativo consagrado en la norma contenida en el Art. 138 LCT y su aplicación extensiva consagrada en el Art. 149 ib , la que no habiéndose cumplimentado permite también tener por acreditada la legitimidad del reclamo por los distintos conceptos, en los supuestos que se ajusten a las normas que consagran el derecho. Conforme lo expresado y la evaluación de los elementos probatorios incorporados al debate, los conceptos que resultan procedentes son: 1) sueldo anual complementario por los períodos correspondientes al proporcional del segundo semestre de dos mil siete, primer semestre y proporcional del segundo semestre de dos mil ocho. Por cada uno de los períodos reclamados deberá computarse el monto remuneratorio para la categoría de medio oficial, establecido en la escala salarial incorporada a fs. 47, computándose a los fines de determinar la proporcionalidad en los semestres que corresponda, sólo el tiempo trabajado, todo de conformidad con los Arts. 1(LEG15799.1), ley 23.041 y 123 LCT; 2) vacaciones proporcionales correspondientes al año dos mil ocho, atento que se ajusta a las prescripciones contenidas en los Arts. 150, 154, 155 y 156 LCT.El monto por este concepto se determinará sobre la base de la antigüedad del trabajador, la remuneración que corresponda según la escala convencional y el tiempo trabajado; 3) Entrega de certificación de servicios y remuneraciones y del cese del servicio, obligación que no obstante la documentación acompañada en la causa, debe considerarse incumplida en los términos de la relación desarrollada entre las partes, por lo que corresponde ordenar que ella

 

sea confeccionada tomando las pautas establecidas en esta sentencia. Para evitar que la condena se torne ilusoria por la eventual renuencia de la demandada a cumplirla, corresponde imponerle como condenación conminatoria el pago a la actora de cincuenta pesos por cada día de demora en el cumplimiento de la obligación (Art. 666 bis del CC), por el plazo máximo de noventa días. Transcurrido éste, el Tribunal extenderá las constancias correspondientes en los términos expuestos precedentemente; 4) indemnización del Art. 80 LCT, toda vez que el trabajador cumplimentó con la intimación en los términos que lo requiere el Art. 3 del decreto 146/01. El trabajador cursó intimación con fecha dieciocho de marzo de dos mil nueve (TCL 74729155 CD96348950 5), esto es transcurrido más de cuatro meses de producido el distracto, sin que la empleadora hubiera hecho entrega de la documentación pertinente. El monto a computar será el que establece la norma en análisis, conformando la remuneración a considerar de acuerdo a las pautas fijadas en este pronunciamiento. Hasta aquí los conceptos que resultan procedentes. No corresponde igual decisión, atento lo ya indicado en orden a la decisión sobre el despido directo dispuesto por la empleadora, los conceptos derivados de una extinción incausada (indemnizaciones previstas en los Arts. 232, 233 y 245 LCT), ni aquellos que requieren para su procedenciade la formalización del acto extintivo de la manera indicada y rechazada en autos, tales las indemnizaciones previstas en el Art. 15 de la ley 24.013 y Art.2 de la ley 25.323.

 

Tampoco resulta procedente el reclamo de haberes del mes de noviembre de dos mil ocho, atento que el vínculo se extinguió el veinticinco de octubre de dos mil ocho. Finalmente, también debe declararse improcedente el reclamo de la indemnización prevista en el Art. 9 de la ley 24.013, toda vez que no medió intimación al empleador, ni comunicación a la AFIP, en los términos que requiere la norma. Al respecto debe señalarse que no puede considerarse cumplidos los recaudos exigidos por la intimación formulada y retractada conforme el relato de la parte actora, pues, además de que se la dejó sin efecto, el supuesto por e l que intima en esa ocasión es distinto al que contempla la norma cuya aplicación pretende. Así voto a esta cuestión para cuyo análisis he tenido en cuenta toda la prueba rendida en autos, aunque sólo he hecho referencia a la que considero dirimente a los fines de la decisión. A LA SEGUNDA CUESTIÓN PLANTEADA, LA SEÑORA JUEZ DE CÁMARA SILVIA DÍAZ DIJO: Conforme el análisis efectuado precedentemente corresponde rechazar la demanda interpuesta en contra de Roberto Batistella y Juan Batistella, con costas al actor, atento que resultó objetivamente vencido y no se advierte la

 

concurrencia de circunstancia alguna que autorice a eximirlo de ellas (Art. 28 , Ley 7987). Corresponde además, acoger la demanda en cuanto reclama, sueldo anual complementario proporcional al segundo semestre de dos mil siete, primer semestre y proporcional del segundo semestre de dos mil ocho, vacaciones proporcionales al dos mil ocho, entrega de la certificación de servicios prevista en el Art. 80 LCT y multa también prevista en dicha norma, pero rechazarla en lo demás y en consecuencia, condenar a la demandada Taller Batistella SRL a pagar al actor las cantidades que se determinen en la etapa de ejecución de sentencia, en el plazo de diez días hábiles a contar desde la notificación del auto aprobatorio de liquidación.Condenar a la demandada a entregar a la actora las certificaciones previstas en el Art. 80 LCT, en el plazo de diez días hábiles a contar desde hoy. Los créditos devengarán intereses desde que son exigibles y hasta el día de su efectivo pago, conforme lo resuelto por el Excmo. Tribunal de Justicia en «Hernández Juan Carlos c/ Matricería Austral SA – Demanda» (sentencia número treinta y nueve, del veinticinco de junio de dos mil dos), esto es el dos por ciento mensual, además de la media pasiva mensual. Las costas por la acción intentada en contra de Taller Batistella SRL, deben imponérsele a dicha parte, por haber resultado objetivamente vencida y no advertirse la concurrencia de

 

Sistema Argentino de Información Jurídica circunstancia alguna que autorice a eximirla de ellas (Art. 28, Ley 7987). El honorario de los abogados intervinientes se regulará cuando haya base a tal efecto (Art. 26 Ley 9459). Atento a lo establecido en el Art. 17 de la ley 24.013, oportunamente deberá practicarse la comunicación que prevé dicha norma. Así voto. Por los fundamentos expuestos el Tribunal Unipersonal de la Sala Segunda de la Excma. Cámara del Trabajo, RESUELVE: I. Rechazar la demanda intentada en contra de Roberto Batistella y Juan Batistella, con costas al actor. II. Acoger la demanda en cuanto reclama sueldo anual complementario proporcional al segundo semestre de dos mil siete, primer semestre y proporcional del segundo semestre de dos mil ocho, vacaciones proporcionales al dos mil ocho, entrega de la certificación de servicios prevista en el Art. 80 LCT y multa también prevista en dicha norma, pero rechazarla en lo demás y en consecuencia, condenar a Taller Batistella SRL, a pagar al actor las cantidades que se determinen en la etapa previa a la ejecución de la sentencia y en el plazo de diez días hábiles a contar desde la notificación del auto aprobatorio de la liquidación. II. Condenar a los demandada Taller Batistella SRL, a entregar a la actora las certificaciones previstas en el Art. 80 LCT, en el plazo de diez días hábiles a contar desde hoy y bajo el apercibimiento señalado en la primera cuestión. III. Imponer a Taller Batistella SRL, por la acción iniciada en su contra, las costas del juicio de conformidad a lo expresado en la segunda cuestión. III. Diferir la regulación de honorarios de los letrados intervinientes para cuando haya base suficiente al efecto. IV. Dar por reproducidas las citas legales efectuadas en los considerandos, por razones de brevedad. V. Oportunamente, librar oficio según lo establecido en el Art. 17 de la ley 24.013. Protocolícese. Con lo que se dio por terminado el acto, que previa lectura y ratificación firma la señora Vocal de Cámara Silvia Díaz, todo por ante mi, que doy fe.

 

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