#Doctrina Conciliar desde el hogar en tiempos de crisis

Autor: Binstein, Gabriel – Henriques, M. Roxana

Fecha: 29-01-2021

Cita: MJ-DOC-15738-AR | MJD15738

Sumario:

I. Introducción. II. La conciliación. III. Conciliar desde el hogar. IV. Conclusión.

Doctrina:

Por Gabriel Binstein (*) y M. Roxana Henriques (**)

I. INTRODUCCIÓN

Sin duda, la pandemia generada por el «COVID 19» ha impactado en el planeta ocasionando una crisis que quedará en la historia como una de las más importantes. Somos los protagonistas de un cambio abrupto que nos enfrentó a un sinnúmero de problemas, obligándonos a aislarnos y a revertir -entre tantas otras cosas- el modo de comunicarnos y relacionarnos.

El universo del trabajo -en sus diversas formas- también se ha transformado. Es apresurado afirmar qué características o rasgos distintivos tendrán los puestos de trabajo en el futuro, pero hay casi una coincidencia mundial en relación a que el mundo laboral será distinto y que tendremos que adaptarnos directa o indirectamente a otras formas, entre ellas, el trabajo remoto, que está tomando un protagonismo mucho más intenso.

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Pero hablar de crisis es también hablar de oportunidades. Las crisis nos obligan a pensar lo no pensado e imaginar lo no imaginado. Entonces, en este artículo les proponemos reflexionar sobre una oportunidad que surgió con la pandemia: la posibilidad de comunicarse utilizando como aliada a la tecnología y llevar adelante la audiencia de conciliación de manera virtual, en el hogar, algo que hasta no hace tanto considerábamos imposible.

II. LA CONCILIACIÓN

Una gran solución que implica una gran responsabilidad.

Un conflicto vivo o una causa inconclusa, de alguna manera significa una crisis para los involucrados.Concretamente, en el trámite de cualquier reclamo laboral, el trabajador está sumergido en una aguda angustia y ansiedad porque además de haber perdido su trabajo o padecer una incapacidad a causa de un accidente, no tiene una solución rápida a su reclamo, mientras que el demandado se encuentra en una situación de incertidumbre, que seguramente le condiciona su economía, frente al temor de no poder sortear con estabilidad su situación económica.

Aquí es donde la conciliación toma protagonismo, porque puede ser una herramienta útil para transformar esas emociones nocivas que afectan a los involucrados.

Hablar de conciliación, entonces, es hablar de un proceso que se inicia con un conflicto y finaliza con la solución de este conflicto.

Nuestra normativa no opone reparo alguno a los acuerdos conciliatorios sobre derechos no reconocidos o litigiosos, lo que Justo López citando a Ferro denomina «pretensiones» (1).

Las partes encontrarán el límite en el art. 12 de la Ley de Contrato de Trabajo, en este «principio de irrenunciabilidad» que resulta el valladar que no puede ser vulnerado por ningún acuerdo.

El art. 80 de la ley 18.345 actualmente dispone que el juez intentará obtener de las partes un acuerdo conciliatorio en la primera audiencia oral y en cualquier estado del juicio. A su vez, el art. 15 de la Ley de Contrato de Trabajo impone dos requisitos que le dan garantía al acto de la conciliación: 1) debe intervenir la autoridad administrativa o judicial y 2) debe ser homologado.

Nos parece importante resaltar que el acto de homologación implica una gran responsabilidad, porque el juez o la jueza deben analizar lo que se discute y valorar la entidad de la solución a la que se arriba. De manera tal que, no sólo trabajará activamente para ayudar a encontrar la mejor alternativa al conflicto, sino que también deberá analizar si se ha alcanzado una justa composición de los derechos e intereses de las partes, homologando el acuerdo con autoridad de cosa juzgada (art.15 LCT.).

III. CONCILIAR DESDE EL HOGAR

Convencidos estamos, entonces, de los beneficios que vienen acompañados del proceso de conciliación. Pero volvamos a la realidad de este año. El 16 de marzo la Corte Suprema de la Nación, por medio de la Acordada 4/2020 , decidió suspender la atención al público, declarar inhábiles los días 16 a 31 de marzo (art. 1) y dispuso -en el ámbito de la justicia nacional y federal- que en los asuntos en los que no se admitía demora las presentaciones se hicieran -completamente- en formato digital a través de la Identificación Electrónica Judicial registrada en cada una de las causas.

El objetivo fue evitar, frente a la situación de riesgo imperante, la afluencia de público, abogados, empleados, funcionarios y jueces a los tribunales.

Forzados por las circunstancias, los abogados y las partes comenzaron a ver cómo se cerraban las puertas del ingreso a sus expedientes físicos y a ese universo judicial de largas filas, mientras que los operadores judiciales dejaron sus puestos de trabajo con la expectativa de volver prontamente, sin imaginar que esto no era más que una idea que aún -ya entrando en el fin de año- no se concretó.

Distintas agrupaciones de abogados y abogadas, que litigan ante la Justicia del Trabajo, comenzaron a trabajar para mejorar el sistema y el acceso a la justicia, requiriendo a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al Consejo de la Magistratura y a los Jueces y Juezas del fuero que se activen protocolos que permitan mejorar el servicio (a pasos de entrar en el año 2021 no han declinado en sus reclamos para que se adopten las medidas necesarias y comience el funcionamiento pleno de la Justicia Nacional del Trabajo).

En este contexto, se impuso ser creativos, porque el ámbito por excelencia que es la oficina judicial, en donde se tienen que resolver los conflictos, comenzó a ser el hogar.Adoptamos nuevas formas de trabajo, la tecnología trajo todo lo nuevo, dejando a un lado el expediente de papel para darle paso al expediente digital. Operadores judiciales y letrados empezamos a utilizar muchas herramientas nuevas que estaban allí, en el lex 100 y apenas utilizábamos y comenzamos a hablar integrando el lenguaje de la máquina.

Como anticipamos, antes de esta crisis nunca nos habíamos planteado la posibilidad de llevar adelante una audiencia de modo virtual, sin embargo, la pandemia lo impuso como una necesidad. Es esto o nada.

Entonces, comenzaron los jueces y juezas laborales a convocar a las partes a celebrar audiencias utilizando la plataforma Google Meet, zoom, Whats app, Skype o aquélla con la que se sintieran más familiarizados para emprender este nuevo desafío.

La audiencia virtual tiene ventajas y desventajas. Vamos a centrarnos en alguna de las ventajas: para algunos trabajadores significa la posibilidad de asistir a la audiencia desde sus lugares de trabajo o desde donde se encuentren, incluso si están a varios kilómetros de distancia, evitando el costo de sumas extras de dinero derogadas en traslados, por otro lado, las partes pueden asistir a la audiencia sin tener que ausentarse a sus trabajos para concurrir al tribunal, en este año muchos trabajadores han participado de las audiencias con sólo conectarse desde el celular; ya no hay que esperar la media hora (una costumbre que obligaba a algunos a permanecer inquietos en un pasillo hasta el llamado de viva voz de la audiencia) y es mucho más fácil comunicarse con los letrados cuando tienen un link o un teléfono celular donde ubicarlos.

Muchas veces las partes quieren ver al juez y que éste los escuche, esto no se debe perder, lo importante es no olvidar lo emocional y considerar que la tecnología no puede reemplazar al ser humano ni solucionar los conflictos sin la presencia de los interesados, porque la máquina no se conecta con el caso que se trata en ese momento.La empatía, la solidaridad, el altruismo, son valores que por ahora no pueden incorporarse a ninguna máquina. La inteligencia artificial aún no está preparada para reemplazar al hombre en estas emociones y eso está muy bien.

Entonces, sin olvidar los valores humanos y el derecho de defensa, ayudados por la tecnología, los interesados llegarán a una justa composición de sus derechos e intereses, trabajando desde el hogar.

IV. CONCLUSIÓN

Reflexiones

El 2020 ha sido un año difícil y nos deja cansados y abrumados por tantas dificultades, pero también nos presenta nuevos desafíos.

Nos gusta pensar en el concepto de resiliencia, esta capacidad que tenemos frente a una crisis para recuperarnos y salir fortalecidos.

El juez o la jueza, como directores del procedimiento, tienen un objetivo abstracto: llegar a la verdad. Pueden resolver el conflicto con una sentencia, pero también tienen otra función otorgada por la ley, que es la de invitar a las partes a conciliar, y es ahí, en ese acto, donde también se puede tornar valioso su trabajo, porque pueden ayudar a disipar los conflictos sugiriendo opciones que puedan no haberse apreciado hasta entonces.

Esta nueva manera de trabajar en la audiencia obliga a que haya una presencia activa del juez en estrecha colaboración con los abogados. No hay duda de que el protagonismo de quien dirige el procedimiento ha cambiado tanto como el rol de los abogados y las partes, todos nos estamos adaptando a una nueva manera de intervenir y comunicarnos en el proceso.

Frente a la necesidad de las personas de ser oídas en sus intereses no hay mejor respuesta que una justicia que dé una respuesta rápida.

Creemos que esto es posible.Si, por ejemplo, entre países de distintos continentes casi a diario se celebran acuerdos comerciales millonarios por teleconferencia, no parece que pueda ser imposible llevar adelante el proceso laboral o la audiencia de conciliación desde el hogar de cada uno de los involucrados.

En definitiva, custodiando los principios del derecho laboral y cuidando de no atropellar el principio de irrenunciabilidad, con reglas claras y un protocolo notificado previamente, se pueden resolver los conflictos de las partes en este contexto. «Se puede conciliar de manera virtual y desde el hogar».

Una frase del premio nobel de la paz, Nelson Mandela, nos parece un buen estímulo: «Siempre parece imposible, hasta que se hace».

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(1) LÓPEZ JUSTO, Centeno O. N. y FERNANDEZ MADRIDI, J.C.: «Ley de Contrato de Trabajo comentada». T. I pág. 209.

(*) Abogado (UBA) Egresado con Honores, Suma Cum Laude. Posgrado en Asesoría legal de Empresas (Facultad de Derecho, UBA), Profesor consulto, UBA, UNLM. Profesor titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social (UBA). Asesor Académico del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires. Jurado del Consejo Nacional de la Magistratura. Sub director del Instituto de Derecho del Trabajo -Colegio Público de Abogados de la Capital Federal CPACF-. Es autor de libros y de más de un centenar de artículos en diarios y en revistas especializadas.

(**) Abogada, Egresada de la Universidad de Buenos Aires. Secretaria del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nro. 23. Docente de Derecho de las Relaciones Individuales del derecho del trabajo UBA – derecho-.

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