Incumplimiento de la empresa de medicina prepaga de las prestaciones que madre e hijo requerían para el tratamiento de la hipoacusia

Partes: M. P. V. y otro c/ Galeno S.A. s/ incumplimiento de prestación de obra social/medicina prepaga

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal

Sala/Juzgado: III

Fecha: 17-may-2018

Cita: MJ-JU-M-111798-AR | MJJ111798 | MJJ111798

Procedencia de la demanda por los daños y perjuicios derivados del incumplimiento de la empresa de medicina prepaga en las prestaciones que madre e hijo requerían para el tratamiento de la hipoacusia. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda por los daños y perjuicios padecidos por los actores -madre e hijo- a raíz del incumplimiento de la demandada de las prestaciones médicas que requerían con motivo del diagnóstico de hipoacusia que padecían ambos, ya que se acreditó que la demandada no otorgó la cobertura del tratamiento de estimulación auditiva de su hijo y del audífono que ella necesitaba.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 17 días del mes de mayo del año dos mil dieciocho, hallándose reunidos en acuerdo los Señores Vocales de la Sala III de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal a fin de pronunciarse en los autos “M. P. V. y otro c/ Galeno S.A. s/ incumplimiento de prestación de obra social/medicina prepaga”, y de acuerdo al orden de sorteo, el doctor Ricardo Gustavo Recondo dijo:

I. El señor juez de primera instancia hizo lugar parcialmente a la demanda interpuesta por P. V. M. y B. F. y, en consecuencia, condenó a Galeno S.A. al pago de $ 30.000, monto al que agregó intereses a la tasa activa del Banco de la Nación Argentina y el 70% de las costas del juicio; ello, en concepto de los daños y perjuicios padecidos por los actores -madre e hijo- a raíz del incumplimiento de la demandada de las prestaciones médicas a su cargo.

Contra dicho pronunciamiento se alzó la parte actora a fs. 498, recurso que fue concedido a fs. 499, fundado a fs. 515/522 y replicado a fs. 524/526.

Median asimismo recursos de apelación por los honorarios regulados en la instancia de grado, los que serán tratados – de así corresponder- por la Sala en conjunto al finalizar el presente Acuerdo.

La recurrente cuestiona la sentencia en punto al rechazo de la indemnización de los rubros “daño emergente” (fs. 519/vta., punto a) y “daño psicológico”.

II. Surge de las constancias de autos que la señora M. y su hijo B. eran afiliados a Galeno S.A. y ambos tenían certificado de discapacidad con diagnóstico de hipoacusia. A raíz de dicha patología, la señora M. solicitó a Galeno la cobertura del tratamiento de estimulación auditiva de su hijo y del audífono que ella necesitaba, lo cual no fue reconocido por la empresa de medicina prepaga (ver documental de fs. 11/95; reconocimiento de la demandada de fs.292, punto IV, apartado 2; informativa de fs. 387; y peritaje de fs. 402/411 y 412/422).

Es en este contexto fáctico en el que corresponde tratar las quejas de la recurrente, para lo cual comenzaré con el análisis del daño emergente que reclama en el escrito de inicio, consistente en la suma de $ 20.000 en concepto de “gastos para solicitar la afiliación de una nueva prepaga, medicación, tratamientos” (fs. 194, punto IV, apartado a).

A los fines de resolver este punto, comienzo por destacar que la actora no detalla cómo se desglosa el monto pretendido, ni tampoco acompaña prueba en punto al reclamo de “la afiliación de una nueva prepaga”. Sin embargo, a fs. 47/93 lucen copias de las facturas de los gastos que debió realizar, los cuales se corresponden con las prescripciones médicas relativas a la patología de la señora M. y de su hijo que obran a fs. 14/46 (ver originales reservados en sobre, que en este momento tengo a la vista). Estos comprobantes constituyen elementos de juicio de entidad suficiente para tener por acreditados los gastos efectivamente realizados, los cuales se componen de la siguiente manera: factura 958, $ 50 (fs. 47); factura 27707, $ 16,80 (fs. 48); factura 916, $ 100 (fs. 49); recibo de fs. 50, por la suma de $ 50; factura 949, $ 25 (fs. 51); factura 1237, $ 30 (fs. 52 y 54); factura 1451, $ 50 (fs. 53); factura 1729, $ 50 (fs. 55); factura 1394, $ 448 (fs. 56); factura 1357, $ 512 (fs. 57); factura 1345, $ 352 (fs. 58); factura 1344, $ 288 (fs. 59); factura 1343, $ 416 (fs. 60); factura 1342, $ 352 (fs. 61); factura 1341, $ 192 (fs. 62); factura 1340, $ 352 (fs. 63); factura 1339, $ 192 (fs. 64); factura 5682, $ 48 (fs. 71); factura 392, $ 130 (fs. 72 y 95); factura 358, $ 130 (fs. 74); factura 58959, $ 24 (fs. 75); factura 59425, $ 26 (fs. 84); factura 58888, $ 16,80 (fs. 85); factura 14949, $ 80 (fs. 86); factura 15156, $ 18 (fs. 87); factura 16257, $ 18 (fs. 88); factura 54862, $ 16,80 (fs. 89); factura 53420, $ 33,60 (fs.90); y factura 1750, $ 50 (fs. 93).

Corresponde, en consecuencia, modificar el pronunciamiento apelado en el aspecto que se examina y reconocer a la actora la suma de $ 4.067 en concepto de daño material.

III. En punto al daño psicológico, la recurrente pretende que éste sea resarcido en forma autónoma e independiente del daño moral, incluyendo en su reclamo la reparación de consecuencias nocivas de orden extrapatrimonial (alteraciones psíquicas) y material (tratamiento psicológico).

Pues bien, la línea jurisprudencial de esta Cámara sostiene, como regla general, que las alteraciones de índole psíquica no constituyen una categoría autónoma en relación al daño material o al daño moral, pues la incapacidad que se invoca bajo esta denominación proyecta su influencia tanto en una u otra esfera o en ambas a la vez. En efecto, en la mayoría de los casos, él puede traducirse en un daño material, por importar una limitación o restricción a la capacidad de desarrollar actividades generadoras de riquezas; también es un modo específicamente determinado de sufrimiento que se experimenta en el plano moral y que, por ende, exige ser indemnizado (conf.Sala II, causa 12371/94 del 4/04/95; esta Sala III, causas 3698/97 del 2/03/00, 29.969/95 del 22/04/03, 2388/97 del 12/12/03, 9.518/00 del 24/02/05).

Y los extremos antedichos han sido adecuadamente valorados por el a quo al analizar la procedencia del daño moral y su cuantificación, por lo que reconocerlos en forma autónoma implicaría una doble indemnización del mismo daño, lo cual atenta contra el principio de la reparación integral que pretende -en la medida de lo posible- volver las cosas al status quo ante de la producción del daño, sin que la víctima se enriquezca indebidamente.

Independientemente de ello, no puede soslayarse que el peritaje psicológico practicado en autos da cuenta de la inexistencia – respecto tanto de la señora M., cuanto de su hijo- de alteración psíquica alguna, por lo que tampoco corresponde la realización de un tratamiento psicológico (ver informes de fs. 402/411 y 412/422).

Ello me lleva -sin más- a confirmar el decisorio en crisis en este aspecto.

IV. Resta agregar que las expresiones que lucen a fs. 520/521vta. del memorial de agravios respecto del daño moral son meras consideraciones relativas a ese rubro que no revisten entidad suficiente para atacar los fundamentos y conclusiones del pronunciamiento apelado en dicho aspecto.

Por los fundamentos que anteceden, corresponde modificar la sentencia apelada en los términos que se desprenden del considerando II de la presente. En consecuencia, la demanda prospera por la suma final de 34.067, con más los intereses fijados por el juez de grado. Costas de primera instancia a cargo de la demandada (arts. 68, primera parte, y 279 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Por la instancia de Alzada, dado el modo en que prosperan las quejas de la recurrente, las costas se distribuyen por mitades (art. 71 del ordenamiento ritual citado).

Así voto.

El doctor Guillermo A. Antelo, por análogos fundamentos, adhiere al voto precedente.Con lo que terminó el acto de lo que doy fe.

Buenos Aires, 17 de mayo de 2018.

Y VISTO: lo deliberado y conclusiones establecidas en el acuerdo precedentemente transcripto, el Tribunal RESUELVE: modificar la sentencia apelada en los términos que se desprenden del considerando II de la presente. En consecuencia, la demanda prospera por la suma final de 34.067, con más los intereses fijados por el juez de grado. Costas de primera instancia a cargo de la demandada (arts. 68, primera parte, y 279 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Por la instancia de Alzada, las costas se distribuyen por mitades (art. 71 del ordenamiento ritual citado).

Difiérese la regulación de honorarios hasta tanto haya liquidación definitiva.

La Dra. Graciela Medina no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (art. 109 del RPJN).

Regístrese, notifíquese, publíquese y devuélvase.

Ricardo Gustavo Recondo

Guillermo A. Antelo