La prueba en el «mobbing»

mobbing1Autor: Carriaga, Hugo R. – Ver más Artículos del autor

Fecha: 20-oct-2016

Cita: MJ-DOC-10345-AR | MJD10345

Doctrina:

Por Hugo R. Carriaga (*)

Se presenta en los juzgados de todo el país la problemática de la prueba en los casos de «mobbing». La doctrina analiza asimismo los casos en los cuales se presenta una situación de acoso, su grado o nivel de hostigamiento, para luego avanzar en los requisitos probatorios. Se ha señalado, en numerosos fallos, que la prueba debe ser concreta y no solo indirecta, y esto se presenta en contra de los derechos de las víctimas, debido a que dicho acoso se realiza en la mayoría de los casos en secreto o sin testigos. Por ello, es necesario que haya una ley a nivel nacional que establezca los medios probatorios básicos y habilitados para llevar adelante un caso de «mobbing» en sede judicial. En esta situación, el proyecto que llegó hace unos años a estado de comisión contemplaba la protección de testigos, cuando establecía un tiempo o período en que el testigo en los casos de «mobbing», gozaba de estabilidad en su puesto laboral, con el fin legislativo de apoyar y fomentar los testimonios ante un juez. Dicha practicidad de la ley hoy no existe. He mantenido el pedido ante los legisladores de una ley que regule a nivel nacional la prueba en los casos de hostigamiento y persecución laboral, a la fecha sin éxito.

Nos encontramos también con los casos en que los representantes del sindicato en el lugar de trabajo, en lugar de apoyar la denuncia del «mobbing», se suman a lo que los autores denominan la «comparsa», o sea a los que acompañan al hostigador, al agresor, de tal modo que estos mismos cómplices al suceder un juicio, se presentan como testigos del acusado, para compensar su silencio ante el hostigamiento.

Recordemos que el «mobbing» comprende a todas aquellas conductas ilícitas e inapropiadas en el ámbito laboral que son dirigidas a una víctima, a la cual se le causa un daño psicológico, físico o ambos, más allá de dañar también su prestigio y / o buena reputación.Por ello, los abogados se encuentran ante la labor de llegar a probar, por ejemplo, un hostigamiento por teléfono, amenazas, insultos, críticas infundadas, intercambio de «e-mails», la puesta en aislamiento, la incomunicación, las calumnias, la ridiculización, los gritos, las burlas, la falta de asignación de trabajo, el pedido de tareas absurdas o inútiles, la falta de participación en reuniones de trabajo y / o a cursos de perfeccionamiento, etc. Por tales razones, tanto los jueces como los abogados deben trabajar en ordenar lo que -en la actualidad- la ley no ordena.

Es decir, no solo es difícil la recopilación de pruebas, debido a que los actos se hacen sin testigos o sin dejar rastros, sino que la jurisprudencia aún no ha ampliado su criterio para posibilitar el ingreso de nuevas pruebas con mayor eficacia como grabaciones en celulares, o videos, que en reiterados casos las víctimas pueden obtener y que, luego, los tribunales por variados argumentos descalifican.

El tema en estricto análisis es de difícil delimitación; por ello, al tomar un caso, el abogado deberá ampliar su criterio en cuanto a considerar prueba a todo indicio que pueda desarrollarse en el ámbito judicial; ello posibilitará el análisis posterior por los tribunales superiores. El resolver caso por caso torna lento el avance en este sentido, pero también ocurre que, al presentarse numerosos casos con las mismas «nuevas» pruebas, obliga a los jueces a reconsiderar sus posiciones formalistas y limitadas al analizar y valorar el plexo probatorio.

Es cierto también que, en muchos casos, se ha denunciado penalmente al acosador, y la prueba que en la causa penal se produce luego es vital para un reclamo en sede de los juzgados laborales.

La historia clínica de la víctima sigue siendo una señal clara para determinar la continuidad del deterioro psicofísico del acosado. Los jueces valoran dicha documentación, que es la que permite «a posteriori» que se abra la posibilidad de hacer intervenir a un perito médico y / o psicólogo.

La gestión judicial no solo llevará justicia a casos donde está en juego la salud, la reputación y el lugar de trabajo de una víctima, sino que atenderá el pedido de la sociedad en poner fin a este nuevo modo de violencia psicológica.

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(*) Abogado. Egresado de la Facultad de Posgrado de la Universidad Dr. René Favaloro, Curso de psiquiatría y psicología forense en el siglo XXI: Una orientación de la psiquiatría y psicología forense con los aportes de las neurociencias.