Aun en el supuesto de considerarse que existió una falsa denuncia, no se viola la clausula de la póliza de seguro que indica que el vehículo debe ser conducido por un único chofer, por omitirse en la denuncia quién conducía el vehículo al momento del siniestro.

auPartes: Traversa Gustavo c/ Orbis Cía. Argentina de Seguros S.A. y otros s/ ordinario

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: E

Fecha: 2-oct-2015

Cita: MJ-JU-M-95570-AR | MJJ95570 | MJJ95570

Aun en el supuesto de considerarse que existió una falsa denuncia, no se viola la clausula de la póliza de seguro que indica que el vehículo debe ser conducido por un único chofer, por omitirse en la denuncia quién conducía el vehículo al momento del siniestro. Cuadro de rubros indemnizatorios.bn

Sumario:

1.-De la propia denuncia del siniestro, no se advierte que haya existido una falsa declaración susceptible de producir la pérdida del derecho del asegurado, cuando la propia aseguradora reconoció que el vehículo tenía: …daños por incendio en su parte delantera que afectaron parte de la carrocería, mecánica, electricidad, revistiendo importancia… (y posteriormente al contestar las cartas documento del actor no fundamentó el rechazo de la cobertura en la existencia de una falsa declaración, máxime cuando el siniestro, además, resultó constatado por el escribano al labrar el acta por el peritaje del jefe de la división de siniestros realizado en sede penal y por el informe de la división de bomberos.

2.-Aun en el supuesto de considerarse que existió una falsa denuncia del siniestro por omitirse en ella quien conducía el vehículo al momento del siniestro o al realizarse el cotejo con la exposición que el actor efectuó en sede policial, no se advierte que en estos autos ello hubiera tenido incidencia causal en considerar al siniestro excluido de la cobertura por no haberse cumplido con la cláusula 10 de la póliza del contrato de seguro que previó que el vehículo sea conducido por un único chofer.

3.-La operatividad de las cláusulas del contrato de seguro han de ser interpretada conforme los principios de buena fe, y no en forma aislada sino en relación a su conjunto a fin de que asegure los propósitos perseguidos en el contrato de seguro.

4.-Si el interés de las partes fue excluir de la cobertura supuestos en los cuales el vehículo sea conducido por otra persona que no fuera su chofer, si el siniestro se ocasionó cuando el automóvil luego de llevarse al mecánico para ser reparado por problemas de temperatura, éste lo probó, hizo una contraexplosión y se incendió su motor, no se advierte que se haya incumplido con tal cláusula, sino antes bien que existió un supuesto fortuito de quien tenía en ese momento la guarda del vehículo en forma excepcional y transitoria.

5.-El lucro cesante, implica una falta de ganancia o de acrecentamiento patrimonial que el acreedor habría podido razonablemente obtener de no haberse producido el incumplimiento, de modo que incumbía al afectado comprobar la entidad y extensión del daño. Ello así dado que …el lucro cesante consiste en ganancias dejadas de percibir sobre una base real y cierta y no sobre una pérdida probable.

6.-La pérdida de chance ha sido caracterizada como la posibilidad de obtener ganancias que resulta frustrada por el incumplimiento de una obligación o un hecho ilícito. Tal pérdida en sí misma, constituye un daño cierto que debe ser resarcido por quien lo provocó; empero la indemnización no se asimila al beneficio dejado de percibir, sino la suma que determine el Juez, de acuerdo a las probanzas que se aportaron a la causa y a la regla de la sana crítica.

7.-Si conforme se desprende de los medios de prueba producidos en la causa, el vehículo asegurado se encontraba afectado al servicio de taxi, circunstancia que no fuera controvertida por las partes, es, en ese orden, que ha de estimarse la pérdida de chance, en tanto la actividad comercial a la que se hallaba afectado impidió a su propietario obtener ganancias que le son propias de su actividad, lo cual constituye un daño cierto que debe ser indemnizado.

8.-Si bien el destino comercial del taxi hace presumir tal perjuicio, pero sin embargo, ello no se asimila al beneficio dejado de percibir, sino que lo resarcible es la chance misma, la que debe ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de probabilidad de convertirse en cierta, sin que pueda nunca identificarse con el eventual beneficio perdido, tomando para ello importancia las presunciones judiciales (CPCCN., 163-5° ) y las constancias aportadas a la causa.

9.-Acreditado el daño, es facultad y deber de los jueces establecer su cuantía (art. 165 CPCCN. in fine).

10.-Para la fijación del monto indemnizatorio he de considerar que la remuneración mensual de su chofer a la época del siniestro ascendía a la suma de $2.000, por lo que corresponde estimar para fijar una ganancia mensual en concepto de pérdida de chance, de acuerdo con un criterio de estimación prudencial del daño, CPr., 165, la suma de $ 4.000.

11.-Correspondía a quien reclama la indemnización por daño moral la prueba de su existencia; es decir, la acreditación de las circunstancias fácticas susceptibles de llevar al ánimo del juzgador la certidumbre de que el incumplimiento u obrar antijurídico de su co-contratante provocó un efectivo menoscabo en su esfera espiritual; sin apreciarse objetivas evidencias de la producción de un sufrimiento de tal orden (CCyC., 1744 ).

12.-Si el demandado actuó en carácter de agente institorio en los términos de la L.S., 54 , debería aplicarse las reglas del mandato en tanto que éstos a diferencia de los dependientes no institorios representan a la compañía aseguradora y realizan no sólo actividades materiales sino que también jurídicas.

13.-Si la gestión del demandado fue realizada en nombre y representación de la compañía de seguros, siguiese de ello que aquel nunca pudo quedar obligada personalmente por su actuación en la celebración del contrato de de seguros, ya que los efectos de su intervención realizada en legal forma se trasladaron personalmente a la persona de su representado, en el caso, la compañía aseguradora demandada, sin que resulte personalmente comprometido el representante N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 2 días del mes de octubre de dos mil quince reunidos los Señores Jueces de Cámara en la Sala de Acuerdos, fueron traídos para conocer los autos seguidos por: «TRAVERSO GUSTAVO c/ ORBIS COMPAÑIA ARGENTINA DE SEGUROS S.A. Y OTRO s/ORDINARIO», en los que según el sorteo practicado votan sucesivamente los jueces Hérnán Monclá, Ángel O. Sala y Miguel F. Bargalló.

Estudiados los autos, la Cámara plantea la siguiente cuestión a resolver:

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 598/609?

El Juez Hérnan Monclá dice:

I. La sentencia de fs. 598/609 desestimó la demanda deducida por Gustavo Traverso contra Orbis Compañía Argentina de Seguros S.A. y Asociación Mutual de Conductores de Automotores (A.M.C.A.) por cumplimiento de contrato de seguro automotor.

Para resolver en el sentido indicado, el sentenciante comenzó por señalar que no se encontraba controvertido i) la relación contractual que vinculara a las partes, ii) la vigencia de la cobertura y el bien asegurado; iii) la existencia del siniestro y su denuncia, iv) que el contrato de seguro previó -como aconteció en el caso- la cobertura por incendio total o parcial, v) que como condición particular se previó que la prima a pagar contemplaba que el vehículo fuera conducido por un único chofer, dado que se encontraba afectado al servicio de taxi.

Sin perjuicio de ello, juzgó como elemento dirimente para desestimar la demanda, de acuerdo con los medios de prueba producidos en la causa, que el actor realizó una falsa denuncia que ocasionó, conforme lo establece L.S., 48, la pérdida del derecho a ser indemnizado. Refirió el a quo que el demandante -al igual que cuando hizo su presentación ante la comisaría n°49- denunció que el incendio en el taxi que era de su propiedad se ocasionó en la oportunidad que era manejado por su chofer.Estimó que esta presentación no resultó coincidente con las efectuadas por el propio chofer en sede policial quien al declarar manifestó que el siniestro se ocasionó cuando el mecánico, luego de reparar el vehículo que tenía problemas de temperatura y cambiarle el electroventilador, salió a probarlo, momento en el cual hizo una contraexplosión y se prendió fuego. Merituó, así, esta última exposición en tanto resultó precisa y concordante con lo expuesto en estos autos por el propio mecánico.

Por lo demás, expuso que los rubros reclamados por el actor tampoco prosperarían.

En cuanto al daño emergente fundamentado en «gastos que le ocasionó reparar el vehículo», estimó que si bien el vehículo fue reparado no se pudo determinar con certeza a cuanto ascendieron dichos gastos, en tanto el mécanico se contradijo al declarar en estos autos y en la causa penal: «Traverso, Gustavo s/ estafa» y tampoco pudo realizarse una pericia sobre el rodado pues luego de ser reparado el actor lo vendió.

En relación con los «gastos causídicos», expuso que no fue la demandada quien instó la acción penal sino la Fiscalía; no existió una relación causal entre el daño y la conducta antijurídica y tampoco se acompañó algún recibo o factura que acrediten tales gastos.

Desestimó, además, la pretensión de que se indemnice: i) el «lucro cesante», pues si bien el automóvil era utilizado como taxi, no existieron datos ciertos en relación al tiempo durante el cual el vehículo estuvo inactivo y afectado a tal servicio y ii) lo reclamado en concepto de daño moral al no resultar acreditado tal perjuicio.

Consecuentemente, concluyó que al no existir un incumplimiento en las demandadas, no resultó necesario analizar los restantes presupuestos de la responsabilidad civil ni la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por la codemandada A.M.C.A.

II. Apeló el actor. Su expresión de agravios obra a fs. 660/668, contestada a fs.671/673.

El recurrente se agravia porque el sentenciante analizó parcialmente los medios de prueba. Manifiesta que en la denuncia del siniestro efectuada ante la aseguradora al detallar los hechos ocurridos se expuso: «incendio parcial-circulando por Nuñez el vehículo comienza de repente a prenderse fuego el motor», es decir, no existió una falsa denuncia pues no se precisó quien conducía el automóvil en dicho momento y si se demostró que existió un daño que debe ser reparado. Señala, además, que la causa en sede penal fue iniciada por estafa en grado de tentativa y no por falsa denuncia, juicio en el que finalmente fue absuelto; por lo que la responsabilidad a cargo de la aseguradora deviene inexorable. En cuanto a los daños expuso que: i) acompañó a la causa los presupuestos de reparación y envió una carta documento a la compañía de seguros poniéndolos a disposición, que pese a ello se negó a recibir, ii)si bien procedió a reparar y luego vender el vehículo con anterioridad pidió autorización a la demandada quien prestó conformidad, iii) que es falso que no se haya podido peritar el auto, pues fue revisado por la Superintendencia Federal de Bomberos y la División Siniestros de la Policía Federal, dependencias que dieron cuenta de los daños e informaron su reparación posterior al siniestro. En cuanto al lucro cesante, manifiesta que el uso del vehículo asegurado como taxi genera un ingreso probable y determinado durante el tiempo en que aquél quedó inmovilizado hasta ser reparado y aun hasta su venta. Por último, expone que el inicio de una causa penal, la falta de fuente de ingresos, entre otras circunstancias generaron un perjuicio de índole moral que debe ser indemnizado.

III. No resulta controvertido en autos la existencia del contrato de seguro, su vigencia y el acaecimiento del siniestro: incendio del automóvil asegurado (ver demanda de fs. 102 vta. y su contestación de fs.170 vta.); mas lo cuestionado es a) a cargo de quien se encontraba la guarda del vehículo en dicho momento, circunstancia a considerar habida cuenta la existencia de una cláusula en el contrato de seguro referente a que: «el presente contrato contempla que el vehículo es conducido por un único chofer» y b) sí existió un supuesto de falsa de denuncia del siniestro.

IV. De los elementos de prueba producidos en estos autos y en la causa penal que por estafa inició la Fiscalía en los autos: «Traverso, Gustavo s/ estafa» -en la cual se dictó su absolución- se advierte que:

i) Si bien el actor cuando efectuó la exposición de los hechos ante la Policía Federal Argentina el 13 de enero de 2009 manifestó que: «-fue anoticiado por su chofer, Arístides Lorenzo Murchio que en momentos en que estaba a bordo del taxi cumpliendo con sus tareas al llegar a la intersección de las calles Nuñez y Av. Triunvirato, siendo las 19.30 horas, nota que desde el capot del vehículo comenzó a salir abundante humo produciendo un foco ígneo, por lo que toma un matafuegos que poseía en el mismo y sin ayuda de los bomberos logra extinguir el foco ígneo. Luego el declarante observó el motor y sus laterales quemados-» (ver exposición de fs. 8, ratificada el 14-08-09 a fs.

10) y ello resultaría contradictorio con la denuncia policial que el chofer del taxi el 15-01-09 realizó al exponer: «- el día 12 del corriente mes y año el propietario se comunicó con el chofer, quien le comentó que el rodado se le había quemado en el mecánico-.» (ver acta de fs. 6); al efectuarse la denuncia del siniestro por el asegurado y relatar los hechos ocurridos no se denunció quien conducía el rodado al momento del siniestro. Véase que allí se expuso: «- incendio parcial- vehículo circulando por Nuñez, el vehículo comienza de repente a prenderse fuego el motor-» (ver denuncia de fs.283).

Es decir, de la propia denuncia del siniestro, no se advierte que haya existido una falsa declaración susceptible de producir la pérdida del derecho del asegurado. Véase que la propia aseguradora reconoció que el vehículo tenía: «-daños por incendio en su parte delantera que afectaron parte de la carrocería, mecánica, electricidad, revistiendo importancia-» (ver informe de la inspección de Orbis- Sección Automotores de fs. 136 de la causa penal: «Traverso, Gustavo s/ estafa») y posteriormente al contestar las cartas documento de fs. 42/3 a fs. 40 no fundamentó el rechazo de la cobertura en la existencia de una falsa declaración. El siniestro, además, resultó constatado por el escribano al labrar el acta el 17-03-09 (ver fs. 35 vta.), por el peritaje del jefe de la división de siniestros realizado en sede penal a fs. 282 de dicha causa y por el informe de la división de bomberos a fs. 412/15 de estos últimos autos.

Destaco que aun en el supuesto de considerarse que existió una falsa denuncia del siniestro por omitirse en ella quien conducía el vehículo al momento del siniestro o al realizarse el cotejo con la exposición que el actor efectuó en sede policial, no se advierte que en estos autos ello hubiera tenido incidencia causal en considerar al siniestro excluido de la cobertura por no haberse cumplido con la cláusula 10 de la póliza del contrato de seguro que previó que el vehículo sea conducido por un único chofer (ver constancia de cobertura de fs.46).

La operatividad de esta cláusula ha de ser interpretada conforme los principios de buena fe, y no en forma aislada sino en relación a su conjunto a fin de que asegure los propósitos perseguidos en el contrato de seguro (Stiglitz, Rubén, «Derecho de Seguros», Tomo II, LL, Bs.As., 2008).

Desde esta perspectiva se advierte que el interés de las partes fue excluir de la cobertura supuestos en los cuales el vehículo sea conducido por otra persona que no fuera su chofer, mas si el siniestro se ocasionó cuando el automóvil luego de llevarse al mecánico para ser reparado por problemas de temperatura, éste lo probó, hizo una contraexplosión y se incendió su motor, no se advierte que se haya incumplido con tal cláusula, sino antes bien que existió un supuesto fortuito de quien tenía en ese momento la guarda del vehículo en forma excepcional y transitoria.

Esta circunstancia se encuentra probada con la declaración que el mecánico, Fabián Horacio Basile , realizó: «- el auto lo llevaron al taller del testigo por un problema de temperatura. Cambiaron el electroventilador porque estaba quemado. El auto se fue. Volvió a tener un problema de temperatura, lo llevaron a otro taller, siguió teniendo problemas de temperatura y se lo volvieron a llevar al taller del testigo. Se lo dejaron, el testigo revisó y solucionó el problema. Lo tuvo en marcha más de una hora y media, lo iba controlando y el auto andaba perfecto. Antes de entregarlo, salió el testigo a probarlo para ver si a ritmo de taxi todo seguía andando igual de bien, antes de llegar al taller hizo una contraexplosión, una falla y se prendió fuego. El testigo se bajó con el matafuego, levantó el capot, empezó a tirarle con el matafuegos, apareció una persona con un balde de agua que se lo tiró también y finalmente se apagó el fuego. Lo llevó hasta el taller y allí le comunicó al Sr. Traverso lo que había pasado.El auto se quedó en el taller unos días, vino un policía a constatar que el auto estaba ahí. Después se lo llevaron y al tiempo se lo vuelven a traer pintado de negro. El testigo lo desarmó, el dueño le llevó todos los repuestos que le pidió, lo armó y lo entregó-» (ver respuesta a la segunda pregunta a fs. 303/4 y su declaración en sede penal de fs. 286/7 de los autos: «Traverso, Gustavo s/ estafa»).

Ello resulta coincidente con lo señalado con el perito mecánico quien destacó: «- el vehículo objeto de la presente pericia es bi- combustible, es decir, que es impulsado por dos combustibles: Nafta y GNC (Gas Natural Comprimido) en donde cada combustible posee diferentes puntos de inflamación y diferentes grados de volatibilidad. El GNC posee un alto grado de volatibilidad de este combustible existente en el ambiente provocado por una pérdida de estanquiedad en el sistema produjo la ignición del mismo, por lo que resulta

factible (el subrayado pertenece al original) que un vehículo cuyo motor es propulsado a GNC se prenda fuego como resultado de una contraexplosión (se llama así al retorno de la llama por el múltiple de admisión) provocado por una mala puesta a punta, una falla en el sistema de incendio (bujías, cable de bujías, etc.) una fuga de vacío o problemas en los resortes de la válvula (-) todo accidente es producido de manera involuntaria, lo cual implica que un incendio se produce accidentalmente y de manera involuntaria por los motivos expuestos a lo largo del punto b) del informe pericial» (ver dictamen de fs. 459 y su contestación al traslado de impugna pericia de fs. 505/7).

Por todo lo expuesto, teniendo en consideración la absolución del aquí actor en sede penal (ver copia de la sentencia recaída en la causa:»Traverso, Gustavo s/

estafa» a fs.549/54), que i) el siniestro existió, ii)fue reconocido y iii) no medió un supuesto de exclusión de la cobertura, corresponde revocar la sentencia apelada y, en consecuencia, hacer lugar a la demanda.

V. Sentado ello, cabe analizar los daños alegados por el actor:

a) En cuanto al daño emergente fundamentado en los gastos que se ocasionaron para reparar el vehículo se ha de señalar:

i) de las constancias de este juicio y de la causa penal resulta que se encuentra probado que el rodado fue reparado. Véase, en este sentido: ia) el dictamen de la división de siniestros que al peritar el automóvil estableció que pudo establecerse indicios de un acontecer ígneo sobre los componentes ubicados en la cavidad del alojamiento del motor. Asimismo, y en el área indicada se pudo advertir materiales que podrían haber sido reemplazados; ib) declaración del mecánico en estos autos a fs. 303/4 y en la causa penal a fs. 286 que manifestó que el auto permaneció en el taller unos días y luego lo desarmó, el dueño le llevó los repuestos que le pidió, lo armó y lo entregó; ic) el peritaje realizado por los bomberos a fs. 412/15 de la causa penal que informara que de acuerdo a lo observado el motor en cuestión habría sido reparado con posterioridad al

suceso.

ii) Si bien existieron declaraciones contradictorias en cuanto al monto al que ascendieron dichas reparaciones, en tanto el mecánico que dijo haberlas efectuado en estos autos señaló que su costo osciló entre $24.000 y $25.000 (ver declaración de fs.

304) y en sede penal manifestó que ascendían entre $6000 a $7.000 pesos (ver fs. 520 vta.), he de tomar en consideración la primera de estas declaraciones por cuanto iia)al producirse el informe de inspección del vehículo por parte de la demandada en este se expuso:»- vehículo con daños por incendio en parte delantera que afectó parte de carrocería, mecánica y electricidad, revistiendo importancia (el subrayado me pertenece), se autoriza a lavar y despejar parte superior para poder presupuestar y después se solicita inspección (ver fs. 136), iib) ella resultaría más acercada a los presupuestos adjuntados por el actor a fs. 38/38, este último reconocido a fs. 390 y iii c) la propia demandada en la causa penal reconoció como «monto total para transar», la suma de $34.500 (ver fs. 309 de la causa penal).

Consecuentemente, de acuerdo con el principio de estimación prudencial del daño (CPr., 165), habida cuenta que tampoco el perito mecánico en autos pudo examinar el vehículo porque fue vendido (ver fs. 438), estimo por tal concepto la suma de $24.000, ello con más sus respectivos intereses desde la mora acaecida el 06.- 03-09 (45 días desde la denuncia del siniestro el 19-01.- 09, cfr. L.S., 49 y 56) a la tasa activa del Banco Nación y hasta el efectivo pago (receptando la doctrina sentada en el fallo plenario de este fuero, in re «S.A. La Razón s/ quiebra s/ incidente de pago de los profesionales», del 27-10-94); y ello así, en razón de que la tasa de interés prevista en el CCyC., 767 no se haya operativa a la fecha.

b) Lucro cesante.

El lucro cesante, implica una falta de ganancia o de acrecentamiento patrimonial que el acreedor habría podido razonablemente obtener de no haberse producido el incumplimiento (esta Sala, «Transportes Madryn S.R.L. c/ Liderar Cia. General de Seguros S.A.», del 6.10.10, entre otros).No se presume, por lo que corre a cargo de quien lo reclama su prueba (conf. Belluscio-Zannoni, «Código Civil comentado, anotado y concordado», t. II, pág. 720, Ed. Astrea, 1987). De modo que incumbía al afectado comprobar la entidad y extensión del daño.Ello así dado que «.el lucro cesante consiste en ganancias dejadas de percibir sobre una base real y cierta y no sobre una pérdida probable [cfr. fallos reseñados por Llambías en la obra «Código Civil Anotado», t. II-A, comentario al art. 519, «Jurisprudencia», nros. 10 a 13, págs. 162, 1989](esta Sala, «Rizzi, Luis Alejandro c/ Cía. de Teléfonos del Interior S.A.», 22.6.99).

En el sub examine se advierte que el actor no ha demostrado el «lucro cesante» en los términos descriptos. Sin embargo, advierto que acorde con la regla iura novit curia (fallos 308:778; 308:541) procede reencuadrar el rubro calificado por el demandante como «lucro cesante» por el de «pérdida de chance».

La «pérdida de chance» ha sido caracterizada como la posibilidad de obtener ganancias que resulta frustrada por el incumplimiento de una obligación o un hecho ilícito. Tal pérdida en sí misma, constituye un daño cierto que debe ser resarcido por quien lo provocó; empero la indemnización no se asimila al beneficio dejado de percibir, sino la suma que determine el Juez, de acuerdo a las probanzas que se aportaron a la causa y a la regla de la sana crítica (cfr. Belluscio -dir-, «Código Civil y leyes complementarias, comentado, anotado y concordado», t. II, Editorial Astrea, p. 716 y esta Sala, «Rius Gustavo Gabriel c/ Banco Francés S.A.», del 10-04-07).

Conforme se desprende de los medios de prueba producidos en la causa, el vehículo asegurado se encontraba afectado al servicio de taxi, circunstancia que no fuera controvertida por las partes. Es, en ese orden, que ha de estimarse este rubro, en tanto la actividad comercial a la que se hallaba afectado impidió a su propietario obtener ganancias que le son propias de su actividad, lo cual constituye un daño cierto que debe ser indemnizado.El destino comercial hace presumir tal perjuicio.Sin embargo, ello no se asimila al beneficio dejado de percibir, sino que lo resarcible es la chance misma, la que debe ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de probabilidad de convertirse en cierta, sin que pueda nunca identificarse con el eventual beneficio perdido, tomando para ello importancia las presunciones judiciales (CPCC., 163-5°) y las constancias aportadas a la causa (esta sala, «Díaz, Gisela c/ Banco Río S.A.», del 07-10-05; Sala A «Patriarca, Marcelo c/ BBVA Banco Francés», del 02.11.06 sala D «Kovach Cristina c/ Plan Rombo S.A.», del 27.03.10, entre otros).

De acuerdo con el concepto antes transcripto, acreditado el daño, es facultad y deber de los jueces establecer su cuantía (art. 165 CPCC in fine).

Ahora bien, para la fijación del monto indemnizatorio he de considerar que la remuneración mensual de su chofer a la época del siniestro ascendía a la suma de $2.000 (ver fs. 219 de los autos: «Murchio, Arístides c/ Traverso s/ despido», que se tiene a la vista), por lo que corresponde estimar para fijar una ganancia mensual en concepto de pérdida de chance, de acuerdo con un criterio de estimación prudencial del daño, CPr., 165, la suma de $4.000.

Consecuentemente, desde la mora, 06-03-09 hasta que el vehículo fue enajenado el 29-10-09 (ver fs.438), cabe estimar la suma de $ 28.000; ello con más sus respectivos intereses desde la mora establecida precedentemente hasta al efectivo pago de acuerdo con la tasa fijada en el considerando anterior.

c) Gastos casuídicos.

En cuanto a dichas erogaciones que el demandante fundó en que debió contratar los servicios de abogados para actuar en la causa penal y en estos autos, debe considerarse que respecto del primero de los juicios, no existió una relación causal con el origen de los mismos y la conducta de la ase guradora, pues los gastos que dijo haber abonado el actor en defenderse en esa instancia se debieron a la actuación oficiosa de la Fiscalía y; respecto de lo aquí obrado, integra el concepto de condena en costas. Cabe pues, rechazar este rubro.

d) Propondré desestimar la reparación formulada a título de «daño moral», reglada en el CCiv., 522 y 1078, según la índole de la responsabilidad, y en el CCyC., 1738 con referencia a la violación de derechos personalísimos y, en particular a las afecciones espirituales, habida cuenta la inexistencia de prueba que lo acredite.

En efecto, correspondía a quien reclama la indemnización por tal concepto la prueba de su existencia; es decir, la acreditación de las circunstancias fácticas susceptibles de llevar al ánimo del juzgador la certidumbre de que el incumplimiento u obrar antijurídico de su co-contratante provocó un efectivo menoscabo en su esfera espiritual; sin apreciarse objetivas evidencias de la producción de un sufrimiento de tal orden (CCyC., 1744).

Sin embargo, ello no ocurrió en la especie, habida cuenta que el accionante no ha ofrecido prueba idónea tendiente a acreditar los padecimientos invocados al respecto.

Destácase, además, que la causa penal que por estafa fue iniciada contra el aquí actor -en la cual fue finalmente absuelto- no fue instada por la demandada en condición de querellante sino por la Fiscalía (ver fs.32 y 45/6 de la causa penal que se tiene a la vista). Es decir de estos autos y de los que iniciara el chofer del actor contra aquél «Murchio, Arístides Lorenzo c/ Traverso s/ despido», no se advierte que la conducta de la aseguradora haya tenido relación causal con el daño que aquí se reclama. Por lo demás, los alegados avatares económicos y financieros, incomodidades, pérdidas de tiempo, vicisitudes que vienen por la pérdida del «goce de un bien» (ver demanda de fs. 105 vta.) no han de ser referidas o incluidas en este rubro, en tanto no predican una afectación en sus sentimientos o afecciones de índole espiritual.

VI. En relación a la falta de legitimación pasiva opuesta por A.M.C.A., se ha de señalar que de acuerdo con lo que resulta del contrato adjuntado a fs. 471/6 y de la pericial contable de fs. 477/79, esta parte actuó en carácter de agente institorio en los términos de la L.S., 54, por lo que debería aplicarse al sub lite las reglas del mandato en tanto que éstos a diferencia de los dependientes no institorios representan a la compañía aseguradora y realizan no sólo actividades materiales sino que también jurídicas.

En ese orden, cabe concluir que la gestión de A.M.C.A. fue realizada en nombre y representación de Orbis Compañía Argentina de Seguros S.A.

Síguese de ello, que no existiendo atribución de ilicitud alguna por parte del actor (ver escrito de demanda de fs. 102/7) a A.M.C.A., ésta nunca pudo quedar obligada personalmente por su actuación en la celebración del contrato de marras, ya que los efectos de su intervención realizada en legal forma se trasladaron personalmente a la persona de su representado, en el caso, la compañía aseguradora demandada, sin que resulte personalmente comprometido el representante (CNCom., Sala A, «Jaime, Hugo c/ Río Uruguay Coop.De Seguros y otro» , del 09-09-13; Belluscio-Zanonni, «Código Civil y Leyes Complementarias», Tomo V, Ed. Astrea, Bs.As., pág. 783 y ss.). Por todo lo expuesto, cabe hacer lugar a la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por la demandada.

VII. Por ello, propongo al Acuerdo: i) revocar la sentencia apelada y, en consecuencia, hacer lugar a la demanda de conformidad con lo establecido en los considerandos IV, V a) b) que deberá satisfacerse dentro del plazo de diez días de quedar firme esta sentencia, con costas de ambas instancias a la demandada vencida (cfr. arts. 279 y 68 del CPr.); ii) hacer lugar a la excepción de falta de legitimación pasiva interpuesta por A.M.C.A., con costas de alzada por su orden por no mediar contradictor.

Así voto.

El Señor Juez de Cámara, Ángel O. Sala dice: Comparto los fundamentos vertidos por el Señor Juez preopinante por lo que adhiero a la solución por él propiciada. Voto, en consecuencia, en igual sentido.

Por análogas razones, el Señor Juez de Cámara, Doctor Miguel F. Bargalló, adhiere a los votos anteriores.

Con lo que termina este Acuerdo, que firman los Señores Jueces de Cámara doctores Ángel O. Sala, Miguel F. Bargalló y Hernán Monclá. Ante mí: Francisco J. Troiani. Es copia del original que corre a fs.del libro nº 35 de Acuerdos Comerciales, Sala «E».

FRANCISCO J. TROIANI

SECRETARIO DE CÁMARA

Buenos Aires, 2 de octubre de 2015.

Y VISTOS:

Por los fundamentos del acuerdo precedente, se resuelve: i) revocar la sentencia apelada y, en consecuencia, hacer lugar a la demanda de conformidad con lo establecido en los considerandos IV, V a) b) que deberá satisfacerse dentro del plazo de diez días de quedar firme esta sentencia, con costas de ambas instancias a la demandada vencida (cfr. arts. 279 y 68 del CPr.); ii) hacer lugar a la excepción de falta de legitimación pasiva interpuesta por A.M.C.A., con costas de alzada por su orden por no mediar contradictor.Notifíquese a las partes por cédula a confeccionarse por Secretaría. Comuníquese (cfr. Acordada C.S.J.N. N° 15/13).

ÁNGEL O. SALA

MIGUEL F. BARGALLÓ

HERNÁN MONCLÁ

FRANCISCO J. TROIANI

SECRETARIO DE CÁMARA

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