El beneficio de litigar sin gastos en la modernidad líquida. Comentario al fallo «G. S. c/ Google Inc. s/ beneficio de litigar sin gastos».

Buscadores internetFecha: 11-nov-2015

Cita: MJ-MJN-89803-AR
Por Ana M. Saucedo (*)

Un día de octubre de 2014, publiqué un comentario , siguiendo al maestro R. Von Ihering (1818-1892) en «Jurisprudencia en broma y en serio», sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) «R. M. B. c/ Google Inc. s/ daños y perjuicios» . En esa ocasión, me di el gusto, siguiendo al maestro Kelsen, de expresar mis pensamientos metajurídicos (éticos, antropológicos, sociológicos) y mi experiencia ante el transcurso inexorable del tiempo…

Mi primera reflexión fue la siguiente: esta causa se refiere al reclamo que inicia una muchacha por el uso inconsulto de una obra fotográfica con su imagen, en un sitio web de pornografía. El tema del fallo de la Corte «R. M. B. c/ Google Inc. s/ daños y perjuicios» se refiere a la responsabilidad de los buscadores por un uso ilícito, a la protección a la dignidad de la persona y al derecho a la imagen, ahora regulada también por el nuevo Código Civil y Comercial (CCivCom) en el art. 53 .

El trámite judicial tardó 8 años. La joven invirtió tiempo y recursos para reclamar ante nuestra justicia. El Poder Judicial es caro para los ciudadanos si tarda tantos años en cumplir su misión de impartir justicia. La muchacha perdió el juicio.

La empresa Google Inc. nos inundó con información en medios gráficos, televisivos, especializados y no tanto, anunciando su victoria.

Sin embargo, la CSJN me pareció razonable en el análisis de la solución de fondo. Perdón por opinar sobre miembros que atienden en un edificio al que llamamos «Palacio», pero… el tema de la libertad de expresión genera entusiasmo (art. 14 de la CN).

Según la CSJN, en el fallo «R. M. B. c/ Google», anoticiado el buscador, debe suprimir el contenido ilícito y tener una «conducta diligente», en especial cuando el motivo de la infracción se refiera a pornografía infantil, datos que faciliten la comisión de delitos, que pongan en peligro la vida de las personas, apología del genocidio, del racismo, entre otros.

El mecanismo debe ser eficiente, rápido, diligente y económico.

Los viejos presupuestos de la responsabilidad civil y comercial se mantuvieron vigentes (legitimaciones, factores de atribución, causalidad, entre otros).

En aquel momento (hace un año), le reproché al Poder Judicial su lentitud y burocracia. En fin, nada nuevo… El maestro Discépolo sigue teniendo razón con «Cambalache».

Hoy el Poder Judicial me volvió a sorprender en su actuar frente a Google Inc. (por cierto, más poderosa que muchos Estados nacionales juntos).

El tema es que la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, en «G. S. c/ Google Inc.» , rechaza un beneficio de litigar sin gastos de un particular, una persona individual (G. S.), ante un reclamo a Google por daños y perjuicios.

Explico: El servicio de justicia en la Argentina es prestado por el Estado, pero no es gratuito, sino que está arancelado. Quienes pretenden litigar judicialmente deben afrontar una tasa de justicia y, además, diversos costos (honorarios de abogados y peritos).

La idea de acceso a la justicia implica que la igualdad frente a la ley no sea solo una expresión de deseo y pura formalidad. Los Estados nacionales comienzan, a mediados del siglo XX, a realizar esfuerzos para ampliar los servicios de asistencia jurídica a los carentes de recursos y para la población en general. En la Argentina, una vasta jurisprudencia avaló que se otorgue este beneficio de litigar sin gastos a todo aquel que demuestre que no está en condiciones de pago sin comprometer su propia subsistencia y la de su familia. En síntesis: no es que debo demostrar que soy indigente o pobre. El beneficio de litigar sin gastos, siguiendo a Enrique Falcón, es un paliativo a que no existe un sistema de consulta extrajudicial gratuita instalada (a pesar de los esfuerzos de los colegios profesionales, Universidades o del Ministerio de Justicia de la Nación).

Si el proceso «G. S. c/ Google Inc.» fuera un reclamo preparado, propio de una mente inclinada a las teorías conspirativas, diría que logró su cometido; Google Inc. puede festejar una nueva victoria. Desalienta que le inicien reclamos judiciales. Demasiado poder, en una sola empresa.

Se olvidan de las declaraciones, derechos y garantías de la Constitución Nacional, de 1853, de los nuevos derechos y garantías y, en especial, de la tutela de los derechos humanos recogidos en la reforma de 1994.

Zygmunt Bauman nos señala que se pueden perder años de lucha por derechos con una sola firma. En tiempos idos, Santiago Kovadloff expresó que al hombre lo va a salvar la conciencia del sufrimiento diseminado y el don de la indignación.

Ahora la Cámara niega a un ciudadano una institución, el beneficio de litigar sin gastos, que posibilita que el débil reclame al poderoso. G. S. no tendrá este beneficio. Para iniciar su reclamo deberá pagar la tasa de justicia (3% del monto del reclamo a Google), los honorarios de su abogado (debe alimentarse), y si pierde, deberá pagar a los abogados de Google Inc. El representante del Fisco (encargado de velar por los intereses del Estado) no se opuso a que se le conceda el beneficio de litigar sin gastos, pero… la Cámara se lo negó.

¿David contra Goliat?

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(*) Abogada, UNL. Especialista en Derecho de Daños, UB. Especialista en Derecho de Autor, Universidad Notarial Argentina. Docente, UBA y UNDAV (Universidad Nacional de Avellaneda). Participante en congresos. Autora de trabajos sobre temas de su especialidad.