La especialidad de las medidas cautelares en violencia familiar

Violencia Domest.Autor: Ortiz, Diego O.

Fecha: 26-may-2015

Cita: MJ-DOC-7230-AR | MJD7230

Sumario:

I. Introducción. II. Algunas razones de la especialidad. III. Como sugerencia y conclusión.

Doctrina:

Por Diego O. Ortiz (*)

I. INTRODUCCIÓN

Una de las maneras de poner freno legal a las situaciones de violencia familiar es mediante la existencia de mecanismos específicos y expeditivos que resguarden los derechos personalísimos de las víctimas de violencia familiar. Uno de esos mecanismos son las medidas cautelares.

Las medidas cautelares en violencia familiar son especiales y totalmente diferentes de otras medidas cautelares en el orden civil. La diferencia parte de su naturaleza, su concepto, sus presupuestos de admisibilidad, la interpretación de ellos, requisitos de las medidas, la existencia de medidas específicas, enfoque interdisciplinario, etcétera.

La idea de este artículo va ser explicar el fundamento de la especialidad de las medidas cautelares. Como una manera didáctica, voy a dar algunas razones para hablar de «especialidad de las medidas cautelares en situaciones de violencia familiar».

II. ALGUNAS RAZONES DE LA ESPECIALIDAD

1. Las medidas se encuentran enmarcadas en leyes especiales de protección

La legislación especial es una de las razones.

Hay una frase de Scalabrini Ortiz sobre las leyes, que nos sirve para expresar la finalidad de las leyes de protección contra la violencia, al decir que:

«Todo lo que no se legisla explícita y taxativamente en favor del más débil, queda implícitamente legislado en favor del más fuerte. No es el poderoso el que necesita el amparo legal. Él tiene su propia ley, que es su propia fuerza» (1).

Lo primero que podemos decir es que estas medidas cautelares se enmarcan en leyes especiales de protección contra la violencia familiar.

Las leyes especiales son la Ley 24.417 de CABA (Decr. reglamentario 235/96 ), Ley 12.569 de Pcia. de Buenos Aires (modificada en junio del año 2013 por la Ley 14.509 , cuyo Decr. reglamentario es el 2875/2005) y la Ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, de aplicación territorial (Decr. reglamentario 1011/2010 ). Por otro lado, la creación de leyes especiales no cesa.Se siguen creando leyes especiales como la última ley de provincia de Buenos Aires, Ley 14.657 de fines del año 2014, referente al régimen provincial de armas de fuego en situaciones de violencia familiar (2).

Desde el punto de vista del modo de aplicación de las leyes, estas se complementan sin derogación alguna y tienen aspectos sustanciales como procedimentales. Por ejemplo, si un caso es de CABA, se aplican dos leyes: la Ley 24.417 y la Ley 26.485. Si un caso es de Pcia. de Buenos Aires, se aplican en cambio las siguientes: la Ley 12.569 y la Ley 26.485 (con excepción de la parte procedimental que sigue a la ley de provincia).

La medida cautelar es uno de esos aspectos procesales contenidos en las leyes, junto con la forma de la denuncia, la legitimación activa, la enumeración de medidas cautelares especificas, la prórroga, etcétera.

2. Las distintas plataformas fácticas

«De las normas a la realidad, hay una distancia semejante a la que existe entre el remedio en la estantería de la farmacia y el remedio aplicado al cuerpo del enfermo». Bidart Campos (3)

Bidart Campos, con esta frase, marca la diferencia que existe entre las leyes existentes (los remedios en la estantería de la farmacia) y la aplicación de esas leyes en el caso concreto (los efectos del remedio en el cuerpo).

Otra de las razones que hacen especiales estas medidas es que cada situación presentada ante los estrados judiciales es particular y la adopción de la medida va a depender de esa plataforma fáctica.

No hay un ABC para aplicar medidas ni una tabla de multiplicar. Todos los supuestos presentados son diferentes; por lo tanto, las medidas que hay que tomar (tipo, duración, cantidad, etcétera) también lo van a ser.La particularidad de estos supuestos se da, ya sea por lo siguiente:

– La conformación familiar (familias monoparentales, ensambladas, etcétera).

– Por encontrarse la víctima embarazada.

– Por encontrarse la víctima enferma.

– La existencia o no de niños / niñas y adolescentes.

– En caso de existencia, la cantidad de niños menores de edad u adolescentes.

– La edad de los niños / niñas y adolescentes.

– La existencia de padecientes mentales (también hay que ver cuál es el padecimiento y en qué calidad de parte está, si como denunciante o como denunciado).

– El tipo de violencia ejercida (física, psicológica, sexual, económica) en donde puede o no haber concurrencia de estos tipos.

– Antecedentes de violencia en la familia de origen o en parejas o noviazgos anteriores.

– La existencia o ausencia de redes de familiares y sociales.

– El nivel de riesgo que surge del informe de los profesionales, etcétera.

– Denuncias anteriores civiles o penales (por delitos lindantes con la violencia familiar como lesiones, amenazas, hostigamiento, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad).

Todos estos supuestos dan cuenta de la cantidad de situaciones que se pueden dar, y las medidas para tomar dependen directamente de esas situaciones. Un juez no puede tomar medidas sin ver los hechos de violencia suscitados y el marco para tomarlas.

3. El tipo de proceso en el que se enmarcan las medidas

A. La urgencia

Kemelmajer de Carlucci dice lo siguiente:

«El tema de la violencia intrafamiliar es motivo de preocupación en todo el mundo, por lo que es necesaria la toma de medidas urgentes para combatirla». Aída Kemelmajer de Carlucci (4)

Ya Kemelmajer de Carlucci advierte que las situaciones de violencia intrafamiliar requieren la toma de decisiones urgentes y no admiten demora o dilación alguna.La celeridad en la respuesta del servicio de justicia y la necesidad de satisfacción urgente o, para algunos, la existencia del derecho patente o evidente en cabeza del individuo que pretende, implican la asunción de un proceso simplificado en el que las manifestaciones habituales del derecho de contradicción, se ven modificadas (5).

Esta es otra de las especialidades que se da en la temática, con respecto al procedimiento. Este es urgente (6). La categoría de proceso urgente engloba una multiplicidad de procedimientos en los que el factor tiempo posee una relevancia superlativa (7). Su nota característica es la prevalencia del principio de celeridad, que conduce a reducir la cognición y a postergar la bilateralidad a fin de asegurar una tutela eficaz (8).

El nuevo Código Civil y Comercial, dentro de los principios procesales en las relaciones de familia, habla de tutela judicial efectiva en el art 706 .

B. La consideración de las circunstancias

Peyrano y Eguren proponen pensar -cuando hablan de medidas autosatisfactivas- en un proceso circunstanciado; esto es, aquel que se adapte a las circunstancias de tiempo, modo y naturaleza del derecho a proteger. «Significa responder a situaciones excepcionales de modo excepcional, lo cual equivale a concebir procesos «conectados» con la medida necesaria de celeridad y eficacia que cada caso particular reclama» (9).

C. Lo multidisciplinario y cautelar «En otras palabras, cuando el juez tiene entre manos la sola versión unilateral de la presunta víctima, ¿debe permanecer de brazos cruzados, pese a la simple posibilidad de que la violencia familiar ocasione perjuicios quizá irreparables?». Toribio Sosa

Con esta frase, Sosa se pregunta cómo debe actuar el juez cuando tiene frente a sus ojos una situación que puede ocasionar daños irreparables.

Otras de las características del procedimiento es que es cautelar (con sus propias reglas) y le da facultades al juez para adoptar las medidas adecuadas correspondientes a las circunstancias del caso, ya sea de oficio o a petición de la parte interesada.

D.La oficiosidad

La oficiosidad en la actuación judicial para adoptar medidas, es otra de las aristas especiales del procedimiento. Esta condice con el ideario de un paradigma procesal donde intervenga un juez con un rol activo, impulsor de medidas. Más cuando, en el proceso, se encuentran involucrados niños, niñas y adolescentes y/o padecientes mentales, en donde el juez tiene que ser garante de los derechos de los involucrados mediante el dictado de medidas que los cobijen.

4. La naturaleza de las medidas

A. La satisfacción y lo autosatisfactivo

Si bien es un tema que, desde el punto de vista doctrinario, está en discusión si las medidas en situaciones de violencia familiar son o no autosatisfactivas, varios autores -como Dutto, Kemelmajer, Peyrano- se enrolaron por sostener que las medidas tienen una naturaleza autosatisfactiva. De hecho, la Ley santafesina 11.529 de violencia familiar menciona, expresamente en el art. 5 , estas medidas como autosatisfactivas, mención que no ocurre con las leyes especiales de CABA y de Pcia. de Buenos Aires.

Una de las preguntas sería: ¿Dónde está la satisfacción? La satisfacción se produce cuando la medida anticipada por el juez coincide con el contenido de la sentencia de mérito que aún no se ha dictado (10). Peyrano esclarece, con cita de Morello, que la satisfacción definitiva se producirá «. en el supuesto en que la medida autosatisfactiva sea consentida o adquiera firmeza como resultado de la frustración de las vías impugnatorias interpuestas por el recipiendario de la misma» (11).

Lo autosatisfactivo significa que las medidas, con su solo pronunciamiento, son suficientes para agotar la pretensión, sin necesidad de esperar una ulterior decisión, o sea que no hay que iniciar una posterior petición, porque con la sola denuncia de violencia familiar y la posterior resolución de las medidas, ya alcanza. Esta innecesariedad de iniciación posterior de una acción de fondo echa por tierra el plazo de 10 días que plantea el Código Procesal para entablar la acción de fondo.

B.El concepto de medidas autosatisfactivas

El fundamento constitucional de estas medidas son el derec ho a la jurisdicción, el acceso a la justicia y el derecho de defensa de su destinatario, inclusive en los casos en que la bilateralidad se postergue (12). Esta medida permite el funcionamiento real de la tutela efectiva como garantía constitucional, arbitrando el proceso «proporcional» que sugiere el Pacto de San José de Costa Rica adecuando las formas a la materia de tutela. Posibilita así, el ejercicio de una jurisdicción oportuna (13).

Para dar un concepto de medidas autosatisfactivas, Peyrano expresa que son soluciones urgentes, autónomas, despachables, inaudita parte, y mediando una fuerte probabilidad de que los planteos sean atendibles, importan una satisfacción definitiva de los requerimientos de sus postulantes y constituyen una especie de tutela de urgencia que debe distinguirse de otras, como, por ejemplo, de las diligencias cautelares clásicas (14). El mismo autor dos años más tarde reformula el concepto, agregando que es un requerimiento urgente formulado al órgano jurisdiccional que se agota con su despacho favorable, no siendo, entonces, necesaria la iniciación de una ulterior acción principal para evitar su caducidad o decaimiento (15). De los Santos ha dicho que constituyen un proceso autónomo, urgente, que procede cuando existe un interés tutelable cierto y manifiesto que es menester proteger para evitar la frustración del derecho. Se trata de providencias definitivamente satisfactivas, cuya obtención se torna imprescindible, pues de lo contrario se malogra el derecho (16).

Barberio puntualiza que, al ser la medida autosatisfactiva definitiva, agotando el conflicto con su despacho, el juez deberá apreciar, si se quiere con criterio inverso, «que es prácticamente improbable que el peticionante no tenga el derecho» (17). Es el caso mismo que determinará cuán fuerte ha de ser esa probabilidad en lo concreto (puede ser «fuerte, muy fuerte o fortísima»), pero siempre -con mayor o menor grado- supera la mera apariencia o verosimilitud y se acerca a la certeza (18). El autor utiliza el concepto de proceso innecesario.Define a la autonomía como la posibilidad de que pueda resolverse y agotarse en su dictado sin necesidad de promover un proceso principal o sirviente. Para él existe: autonomía instrumental (un proceso que no tributa con otro) y autonomía con la resolución del conflicto (no requiere de otro proceso que la sostenga, sentencia que confirme lo decidido o declare un derecho más allá de la concreta postulación autosatisfactiva) (19).

Carbone, al perfilar el concepto de fuerte probabilidad, lo distingue del recaudo de verosimilitud exigido para las medidas cautelares sosteniendo que esta última «es siempre superficial y es superada en el grado de conocimiento por la probabilidad exigida para las medidas autosatisfactivas, estas no se proponen asegurar la eficacia práctica de la sentencia de mérito, sino que son el centro mismo del derecho reclamado» (20).

5. La necesidad de interdisciplina cuando se adoptan medidas «No incurráis en el error de buscar en la ley escrita el remedio de un mal que está en los hábitos, porque vuestro trabajo será inútil». Carlos Pellegrini (21).

La frase de Pellegrini nos enseña que no nos podemos plegar exclusivamente al derecho, para solucionar un tema de tanta complejidad (como lo son las situaciones de violencia familiar); si no, incurriríamos en un craso error.

Las situaciones de violencia familiar tienen otros ingredientes que exceden del ámbito jurídico y tienen un fuerte contenido afectivo; por eso, las medidas tomadas deben tener en cuenta un enfoque interdisciplinario (es decir, varias disciplinas actuando de manera intencionada sobre un caso particular) que pueda contribuir a la apertura de soluciones más justas y duraderas.

Generalmente en todos los casos de violencia familiar (y tendría que ser así), intervienen profesionales de todas las disciplinas; abogados/as, psicólogos/as, trabajadores sociales y médicos/as; los que al trabajar en forma conjunta suelen motivar el inicio del cambio para la víctima. Sin embargo, muchas veces la falta de asignación de recursos materiales y profesionales, lleva a convertir la necesidad de un trabajo interdisciplinario en un simple anhelo o pauta por seguir.No obstante este enfoque de trabajo interdisciplinario, debe ser el norte que deben tener en cuenta los operadores que trabajan con víctimas de violencia familiar.

Eduardo Galeano decía que: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo». Con esto (pensado en la temática), el escritor nos enseña, que muchas veces los cambios en el mundo no pasan por los recursos asignados, sino por la realización de pequeñas acciones que contribuyan en la atención de la víctima.

En los lugares de atención, es fundamental cuando se atiende a víctimas de violencia familiar, hablar de trabajo interdisciplinario. Me refiero a los puntos de vista de profesionales de distintas disciplinas sobre un caso para diseñar una estrategia de ayuda y acompañamiento para la víctima.

Cuando hablo de trabajo interdisciplinario, no me refiero a que cada uno opine con su disciplina por separado redactando un informe o que en un solo informe haya distintos párrafos por disciplina, sino que se tome lo que opine cada uno para un plan de acción conjunta e individual para ayuda de la víctima.

Una medida sin enfoque interdisciplinario sería como desconocer que el hecho actual que amerita tomar medidas de protección tiene un «antes» y un «después», y la idea es que esa medida tenga en cuenta ese «después» con ayuda de otros profesionales.

6. El concepto de medidas cautelares en violencia familiar

Otra de las razones de su especialidad, se encuentra en el propio concepto de medidas cautelares en violencia familiar.

El concepto es peculiar, ya que es una herramienta jurídico-procesal que tiende a resguardar de manera rápida y expedita, los derechos personalísimos de la víctima de violencia familiar (como por ejemplo, el derecho a la libertad, derecho al honor, derecho a preservar incólume la integridad física y psíquica). Estos derechos son irrenunciables, inalienables, incesibles, fuera del comercio, inalterables.

Creo que este es el fundamento de fondo por el cual se dictan medidas cautelares en este contexto.El «porqué» de apurarse en este procedimiento, el argumento para rebatir cuando el letrado del denunciado discute la adopción de estas medidas, la innecesariedad del traslado, etc. De los Santos plantea que es premisa fundamental del proceso actual la efectividad de los derechos sustanciales (menciona el principio de efectividad del proceso).

7. La especialidad de los presupuestos de admisibilidad

Cuando hablamos de medidas cautelares, a los que estudiamos Derecho se nos vienen a la mente los presupuestos de admisibilidad; es decir, cuáles son los requisitos que se tienen en cuenta para tener por admitidas las medidas.

Se habla de tres presupuestos de admisibilidad: la verosimilitud en el derecho, el peligro en la demora y la prestación de una caución, es decir, una garantía o aval para el denunciado.

En la temática (como en el derecho de familia en general), podemos encontrar que no se aplican todos los presupuestos de admisibilidad como en otras medidas cautelares, sino que se aplican con una interpretación diferente de cada presupuesto, y también la interpretación en conjunto de los presupuestos es diferente.

Con respecto a la no aplicación de todos los presupuestos, ya del derecho de familia heredamos que la caución se dispensa; es decir que no se pide garantía para acceder a tal derecho.

La interpretación de los presupuestos también cambia.La verosimilitud en el derecho y el peligro en la demora tienen en cuenta los bienes jurídicos por proteger, la situación presentada, la orfandad probatoria (como por ejemplo, la dificultad de producir prueba por hechos que ocurren en el ámbito familiar), el relevamiento de cualquier error cuando antes está en juego la seguridad de las víctimas, etcétera.

Con respecto a la verosimilitud del derecho, se sostiene que el despacho de la medida requiere fuerte probabilidad de que el derecho material alegado asista al postulante (22). El magistrado debería además de analizar la fuerte probabilidad de la atendibilidad del derecho invocado, formular alguna suerte de análisis del perjuicio irreparable a su recipiendario (23). El grado de convicción que debe alcanzar el magistrado debe fundarse en dos cuestiones: a) La fuerte probabilidad de que asista razón al recurrente y b) la urgencia en que sea atendido su pedido so riesgo de sufrir un daño inminente e irreparable (24).

En un fallo cordobés, se sostiene que el juez tiene que resolver con un gran margen de error, pero tiene que resolver al fin, porque lo peor que puede pasar es que, por no disponer de las medidas en el momento adecuado, se repita un caso de violencia que -incrementada por el hecho de la interposición de la denuncia- llegue a una peligrosidad (paroxidad) mayor (25).

Con respecto a la interpretación en conjunto de los presupuestos de admisibilidad, previo al despacho de estas medidas, Peyrano plantea una manera de explicar gráfica con la doctrina de los vasos comunicantes entre los presupuestos, como líquidos que van pasando de un tubo a otro, de un presupuesto a otro. Esto quiere decir que el análisis de los presupuestos no se puede realizar de manera separada, sino como formando parte de un todo.Esta doctrina asevera que los recaudos cautelares clásicos se encuentran interrelacionados por lo que, cuando es intensa la presencia de uno de ellos, puede eclipsarse y hasta desaparecer la exigencia de otros (26) (es el ejemplo de la caución).

García Solá particulariza ese análisis distinguiendo clases de situaciones. Entre ellas, menciona situaciones fácticas en las que se conjugan la mayor dosis de urgencia y la necesidad de prevenir y asegurar derechos o libertades medulares, aquellos que registran forzada protección constitucional: la vida, la salud, la calidad de esta última. Integra también en esta categoría a los casos de violencia familiar. En estos supuestos, se registra la máxima tensión entre el valor eficacia y el valor igualdad de las partes, inclinándose la balanza a favor del primero, la urgencia es extrema y la restricción del contradictorio inevitable (27).

Barberio destaca que nada impide ese balanceo, sino que seguramente habrá circunstancias que así lo aconsejen dejando apuntado que no debe desconocerse que la medida autosatisfactiva requiere ineludiblemente el cumplimiento de algunos de sus presupuestos que no pueden dejarse a un lado puesto que hacen a su esencia de medida autónoma, pero que sí pueden presentarse con diversos grados de intensidad (28).

En conclusión, la materia prima del juez, es decir lo que va usar el juez como líquido, para hacer pasar por los tubos (presupuestos), va ser el relato del o de la denunciante. Si de ese relato surge la mera sospecha de maltrato o de una situación de riesgo ante la evidencia psíquica o física, bastará para que el juez se encuentre legitimado para el dictado de las medidas.

8. Algunos requisitos de las medidas cautelares

Podemos nombrar algunos de los requisitos de las medidas en este contexto. La flexibilidad, la provisoriedad, la oficiosidad y la posibilidad de prórroga.

Con respecto a la flexibilidad de las medidas, las mismas leyes dan lugar a que el juez las amplíe, las modifique, las levante cuando lo considere conveniente ante la situación que se presente.Esta facultad judicial tiene relación con captar el dinamismo de las relaciones familiares, donde un expediente de violencia familiar tiene que ser un verdadero cronista de los tiempos de la familia, un documental de los hechos suscitados. Cuestión dificultosa, ya que muchas veces el expediente no refleja la situación de la víctima por varias causas, como por ejemplo: el abandono de la causa, el incumplimiento de las medidas de protección dictadas, la inacción del letrado, inasistencia a los recursos derivados, como asistencia psicológica o patrocinio jurídico, etcétera.

Las medidas son provisorias, es decir temporales. Ellas no pueden quedar eternizadas, sino que deben durar un tiempo (30 días, 60 días o 90 días).

La oficiosidad, ya mencionada como nota caracterizante de estas medidas, exige la labor de un juez activo, impulsor de medidas, etc. Barman plantea que el juez debe: «Ejercer la labor judicial con un activismo razonable… y ser, entonces, realmente jueces; jueces y no repetidores de normas; jueces y no ideólogos de cualquier tendencia jurídico-política. Jueces capaces de enaltecer el plexo axiológico iluminándolo con situaciones justas».

La posibilidad de prórroga es ver que pueden suscitarse nuevos episodios de violencia antes de vencidas las medidas, y es necesario pedir la extensión del plazo de ellas y/o la modificación, antes que empezar todo de nuevo con el procedimiento. Razones de celeridad y economía procesal, justifican este pedido.

9. La existencia de medidas específicas

Otra de las cosas particulares de estas medidas, es que hay medidas específicas a pedir en esta temática. Son medidas que solo se piden cuando se denuncia por violencia familiar; como por ejemplo, la prohibición de acercamiento, la exclusión del hogar y el posterior reintegro, el cese de la violencia, etc.Por eso, es necesario el análisis y el estudio pormenorizado de cada una de ellas.

Desde que se sancionó la Ley 24.417, el concepto y la interpretación de las medidas específicas ha evolucionado, teniendo en miras la protección de las víctimas de violencia familiar. No es lo mismo el dictado de una prohibición de acercamiento en el año 1995 con la sanción reciente de la ley, que en la actualidad cuando ya han pasado varios años de implementación de dicha ley. En esto ha contribuido la sanción de nuevas leyes, doctrina, jurisprudencia, material específico, etcétera.

10. Los poderes de hecho que completen las medidas

El solo dictado de una medida no es suficiente, sino que tienen que estar las condiciones de hecho para que ellas se cumplan.

Los poderes de hecho de los jueces representa el cúmulo de previsiones que debe adoptar un juez para obtener una ejecución eficiente de su mandato. Peyrano plantea como ejemplo que no es suficiente con que el magistrado decrete un embargo sobre bienes muebles del demandado, sino además de facultar al oficial de justicia interviniente a allanar los domicilios y a cambiar cerraduras (si la necesidad se presenta).

Últimamente encontramos decisiones judiciales con las medidas y con instrucciones precisas para hacerlas efectivas.

11. La existencia de sanciones especificas ante el incumplimiento de las medidas

No solo hay medidas específicas, sino también en el orden civil, hay sanciones específicas ante el incumplimiento de las medidas cautelares (como por ejemplo, llamado de atención, comunicación de los hechos de violencia al organismo o lugar de trabajo del agresor, asistencia obligatoria del agresor a programas para modificar las conductas violentas, etc.). Ellas están previstas en las leyes de protección (como por ejemplo, en el art.32 de la Ley 26.485). En la rama penal, al no existir un delito de violencia de género (como sí ocurre en otros países, como en España), no hay sanciones específicas, sino penas por los delitos especiales o por la desobediencia judicial; es decir, ante el incumplimiento de la medida de protección. Cuestión que tampoco está exenta de debate.

El tema no pasa por la existencia de sanciones, sino por su efectividad.

12. El diseño de estrategias para el después de las medidas

En ese plazo decretado por el juez de duración de las medidas, alguna situación se debe haber modificado en comparación con el momento en el que se pidió la medida; si no, la adopción de la medida sería carente de sentido. Esto quiere decir que la medida que se toma no debe ser una «pausa», sino un «respiro para un hacer».

En ese hacer, se habla de la realización de un tratamiento psicoterapéutico o bien arbitrar los medios legales de fondo como por ejemplo, la iniciación de un juicio de divorcio, la liquidación de la sociedad conyugal; o si se trata de los hijos, un proceso de guarda y un régimen de visitas, de alimentos, tutela, etc. Sin embargo, sabemos que muchas veces los plazos legales no alcanzan para plantear otra cuestión procesal, y más en estas situaciones que se encuentran caracterizadas por penurias económicas del grupo familiar e incertidumbre de lo que ocurrirá después de vencida la medida.

III. COMO SUGERENCIA Y CONCLUSIÓN

Como sugerencia, se debe analizar seriamente la especialidad de este tipo de medidas para que repercuta en el abordaje de procedimientos de denuncias de violencia familiar.La necesidad de análisis no es un capricho académico, sino una pauta de trabajo para los profesionales intervinientes.

Como conclusión, no debemos olvidar que el norte de estas medidas debe ser la protección, ya que «una medida que no acompañe los hechos y los regule poniendo un freno no es efectiva si no protege los derechos en concreto».

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(1) La frase formaba parte de un trabajo llamado «La Ley Fundamental debe reformarse porque aherroja la libertad de acción del pueblo argentino», en donde resaltaba que la Ley Fundamental debía ser elástica para que no ahogue la eficacia posible de las generaciones posteriores y no distorsione su capacidad de acción, pero aclaraba que de ninguna manera auspiciaba con su opinión una legislación vagarosa, imprecisa o indeterminada.

(2) «Art. 1.- La presente Ley tiene como objetivo prevenir y reducir la violencia con armas de fuego en el territorio de la Provincia, en particular las consecuencias letales de su uso».

(3) BIDART CAMPOS, Germán: La realidad, las normas y las formas jurídicas, LL, 1990 E 680.

(4) KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída: «La medida autosatisfactiva. Instrumento eficaz para mitigar los efectos de la violencia intrafamiliar», en Medidas autosatisfactivas, (dir. Jorge Peyrano). Buenos Aires, Rubinzal Culzoni, 2002, p. 431.

(5) DOMÍNGUEZ, M. Cecilia: «Procedencia y justificación constitucional y normativa de las medidas autosatisfactivas. Las dimensiones de su posible extensión: Urgencia, daño y derecho patente o evidente», en Jurisprudencia santafesina, N.° 97, p. 79.

(6) Igualmente esta característica está discutida en la doctrina procesalista. También se habla de tutela diferenciada.

(7) PEYRANO, Jorge W.: La medida autosatisfactiva: forma diferenciada de tutela que constituye una expresión privilegiada del proceso urgente. Génesis y evolución, JA 1998-1-652, Lexis 0003/000582.

(8) DE LOS SANTOS, Mabel: Conveniencia y necesidad de legislar sobre las tutelas de urgencia, JA 1999-IV-992, Lexis nro. 0003/007426.

(9) PEYRANO, Jorge W. y EGUREN, M. Carolina: Vigorosa recepción legislativa de las medidas autosatisfactivas.Santa Fe, Rubinzal Culzoni, 2014

(10) VARGAS, Abraham L.: Tutela judicial efectiva, acción, bilateralidad, prueba y jurisdicción en la teoría general de las medidas autosatisfactivas, JA- 1998-IV-652, Lexis 0003/000452.

(11) PEYRANO, Jorge W.: Reformulación de la teoría de las medidas cautelares: Tutela de urgencia. Medidas autosatisfactivas. Nuevas Propuestas. LL 16/02/92.

(12) PEYRANO Jorge W. y EGUREN, M. Carolina: Vigorosa recepción legislativa de las medidas autosatisfactivas.

(13) BARBERIO Sergio J.: «La Medida Autosatisfactiva». Panamericana, 2006, p. 78

(14) PEYRANO, Jorge W.: Vademécum de las medidas autosatisfactivas, JA 1996-II-709, Lexis N.° 003/001483.

(15) PEYRANO, Jorge W, La medida autosatisfactiva: forma diferenciada de tutela que constituye una expresión privilegiada del proceso urgente. Génesis y evolución, JA 1998-1-652, Lexis 0003/000582.

(16) DE LOS SANTOS, Mabel: Conveniencia y necesidad de legislar sobre las tutelas de urgencia, JA 1999-IV-992, Lexis nro. 0003/007426

(17) BARBERIO, Sergio J.: La Medida Autosatisfactiva, Panamericana, 2006, p. 33.

(18) Ibídem.

(19) Ibídem.

(20) CARBONE, Carlos A.: «Consideraciones sobre el concepto de fuerte probabilidad como recaudo de las medidas autosatisfactivas y su proyección hacia un nuevo principio general de derecho procesal», Medidas satisfactivas, op. cit., p. 169.

(21) Discurso de Carlos PELLEGRINI, en la Facultad de Derecho cuando era Presidente de la Nación, el 24 de mayo de 1892. PELLEGRINI observaba que los nuevos abogados se incorporaban a la vida profesional a fines del siglo XIX, destacando los esfuerzos que, durante el tiempo anterior, había exigido la organización de la patria.

(22) BALESTRO FAURE, Miriam: «¿Medida cautelar o medida autosatisfactiva?, La opción judicial frente al vacío legal», en Comentario al caso «Faiart Argentina S. A. s/ Medida cautelar innovativa» EDJ10010 . Cam Apel. Civ y Com de Rosario, Sala II, 18-9-98, Medidas Autosatisfactivas, op. cit., p. 703.

(23) Peyrano, Jorge W.: «Reformulación de la teoría de las medidas cautelares: Tutela de urgencia. Medidas autosatisfactivas», JA 1997-II-926. Lexis nro. 0003/001013.

(24) VARGAS, Abraham L.: «Teoría General de los Procesos Urgentes», Medidas autosatisfactivas, op. cit., p. 155.

(25) Cámara Civil, Comercial, Familia y Contencioso Administrativo, Villa María, 28/6/2006, «C. J. M.».

(26) PEYRANO, Jorge W.: «Un válido supuesto de medida autosatisfactiva sustanciada, postulada en el seno de una instancia superior originaria», ED Administrativo, t. 2003, p. 245.

(27) GARCÍA SOLA, Marcela: «Medidas autosatisfactivas: La excepcionalidad de su procedencia. Aproximaciones para su categorización. Particularidades de su trámite», en Medidas autosatisfactivas, p. 271

(28) BARBERIO, Sergio J.: La medida autosatisfactiva: Panamericana, 2006, p. 103.

(*) Abogado, UBA. Profesor Universitario en Ciencias Jurídicas, UBA. Especialista en violencia familiar, UMSA. Docente de Derecho de Familia y Sucesiones y de Contratos Civiles y Comerciales, UBA. Ex asesor legal del Centro Integral de la Mujer «Margarita Malharro». Letrado de la Oficina de Violencia Doméstica de la CSJN. Autor y disertante de su especialidad.

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