No se extiende la responsabilidad social por falta de aportes pues los fines extrasocietarios tienden a salvaguardar el objeto social

juridicoPartes: González Germán Gonzalo c/ Don Battaglia S.R.L. y otros s/ despido

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: VIII

Fecha: 15-dic-2014

Cita: MJ-JU-M-90758-AR | MJJ90758 | MJJ90758

No procede el corrimiento del velo societario ante la falta de ingreso de aportes previsionales, pues en la actualidad la actuación empresarial no puede tomarse con excesiva rigidez.

Sumario:

1.-La retención de aportes no amerita descorrer el velo societario, ni considerar que existió abuso de la personalidad o intención de perjudicar a un tercero, ya que en el mundo de los negocios modernos las pautas de actuación empresarial no pueden tomarse con excesiva rigidez, máxime si se piensa que a veces el encubrir la consecución de fines extrasocietarios puede obedecer a conveniencias societarias, salvaguardadoras finalmente del objeto social, en cuyo caso nada se viola y a nadie se perjudica.

2.-La falta de ingreso de aportes no autoriza a extender la condena a los socios, máxime cuando periódicamente suelen implementarse planes de regularización que permiten a las empresas subsanar las omisiones en que pudieran haber incurrido.

3.-Debe rechazarse el daño moral reclamado, pues las razones por las cuales se produjo el despido son típicos incumplimientos contractuales que tienen adecuada respuesta con la indemnización prevista en el art. 245 de la LCT.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 15 días del mes de DICIEMBRE de 2014, se reúnen en acuerdo los jueces de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y, de acuerdo con el resultado del sorteo realizado, proceden a votar en el siguiente orden:EL DOCTOR VICTOR ARTURO PESINO DIJO:

I.- Llegan las actuaciones a esta Sala, por los recursos de apelación planteados por las partes actora y demandada, contra la sentencia que hizo lugar parcialmente al reclamo.

II.-Por una cuestión de orden metodológico comenzaré el análisis por el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada.

Entiendo que los agravios sobre el despido y las horas extras deben ser declarados desiertos, ya que las consideraciones expuestas en la pieza en examen distan de constituir la crítica concreta y razonada de los fundamentos de la sentencia apelada, que el artículo 116 del ordenamiento, aprobado por la Ley 18.345, exige como pauta de suficiencia de una exposición que aspira a alcanzar la estatura de expresión de agravios, en sentido técnico-jurídico.

De su escrito en tratamiento, en lo que hace al fondo de la cuestión, no emanan manifestaciones que se dirijan a una propuesta concreta, amén de que no se impugnen debidamente las razones que dio la Jueza a quo para llegar a su decisión. El apelante se limita a exponer una mera disidencia subjetiva y generalizada, carente de elementos suficientes que sustenten su argumentación, soslayando el análisis y valoración de los elementos obrantes en la causa realizado por la sentenciante de grado. Concretamente en lo que atañe a la causal de despido, las manifestaciones nada tienen que ver con los argumentos esgrimidos por la sentenciante de grado centrado en la falta de pago de haberes.Y con respecto al reclamo sobre las horas extras, únicamente realiza meras apreciaciones subjetivas sobre la prueba testimonial y escuetas referencias a los testigos, que no son suficientes para desvirtuar el análisis de la juzgadora, máxime cuando la misma se basó solamente en la declaración de TOIMIL, sin que la apelante demostrara algún error en su apreciación ni en las circunstancias que llevaran a la sentenciante a admitir sus dichos.

En otras palabras, alude a pruebas que no analiza debidamente, ni indica en qué medida contribuirían a modificar el decisorio recurrido y no proporciona argumentos que rebatan adecuadamente las conclusiones que llevaron a la jueza a considerar que el despido fue justificado.

El artículo 54 de la ley de sociedades dispone en su artículo 3º que “La actuación de la sociedad que encubra la consecución de fines extrasocietarios, constituya un mero recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe o para frustrar derechos de terceros, se imputará directamente a los socios o a los controlantes que la hicieron posible”.

No puede extraerse de este expediente que la sociedad demandada encubra la obtención de fines extrasocietarios o constituya un mero recurso para violar la ley, el orden público y la buena fe o para frustrar derechos de terceros.

Determinar ese extremo requiere del juzgador el máximo esfuerzo de prudencia, como así también la ponderación de todas las circunstancias ocurrentes, pues se trata de salvaguardar el principio básico de la personalidad de las sociedades, prescindiendo de él sólo en aquellos casos donde se objetivice la abusiva utilización de dicha responsabilidad.

En este expediente solo se demostró la retención de aportes y esta circunstancia no amerita descorrer el velo societario, ni considerar que existió abuso de la personalidad o intención de perjudicar a un tercero ya que “en el mundo de los negocios modernos las pautas de actuación empresarial no pueden tomarse con excesiva rigidez, máxime si se piensa que a veces el encubrir la consecución de fines extrasocietarios puede obedecer a conveniencias societarias, salvaguardadorasfinalmente del objeto social, en cuyo caso nada se viola y a nadie se perjudica” (Verón, Sociedades Comerciales, Actualización, Edit. Astrea, pág. 34)

El no ingreso de aportes pudo tener diferentes razones (incluso económicas), que no rozan la clandestinidad, pero ninguna autoriza a extender la condena a los socios, máxime cuando periódicamente suelen implementarse planes de regularización que permiten a las empresas subsanar las omisiones en que pudieran haber incurrido.

Por ello auspicio se deje sin efecto la condena contra los Señores Lipovich y Andino.

III.- La parte actora se agravia por el rechazo de las multas de los artículos 1 y 2 de la ley 25.323, como así también por el rechazo de la sanción del art. 80 de la L.C.T.

En cuanto al rechazo de los artículos 2 de la ley 25.323 y 80 de la LS clara la sentenciante de grado cuando indica que la parte no cumplió con los requisitos formales necesarios para acceder a dichas multas. Ambos artículos requieren la intimidación fehaciente por parte del trabajador en los plazos establecidos por la ley y el decreto 146/01, aspectos que no han sido cumplidos. Por ello sugiero desestimar estos aspectos de la queja. .

Con respecto al rechazo de la indemnización del artículo 1 de la ley 25.323, a fs. 502 vta. la sentenciante de grado considera que no corresponde su aplicación ya que su procedencia se encuentra ligada a la verificación de los supuestos del artículo 7 y siguientes de la ley 24013.

La imposición de la sanción contenida en el artículo 1º de la Ley 25.323, prevé la “duplicación de la indemnización por antigüedad -art. 245, L.C.T.(o las que en el futuro las reemplacen)-, cuando se trate de una relación laboral que al momento del despido no estuviese registrada o lo esté de modo deficiente”.

Teniendo en cuenta el criterio mayoritario de la sala, en su actual integración en cuanto el incremento indemnizatorio aludido procede cuando el vínculo esté registrado en forma deficiente, lo que incluye cualquier tipo de deficiencia, como ser la falta de pago de horas extras, auspicio acoger la apelación en este punto, por razones de economía procesal, y diferir a condena la partida en cuestión cuyo importe asciende a $16.543,02

IV.- Por otra parte se agravia la parte actora por el rechazo del reclamo de la indemnización por daño moral, como así también de la pretensión de declaración de temeridad y malicia (art. 275 de la L.C.T).

Con respecto a la condena por daño moral, he de señalar que la indemnización del artículo 245 L.C.T. sea tasada, significa que la misma ley establece la fórmula de cálculo, excluyendo toda otra reparación por causa del despido, ya que es de su esencia que el titular carezca de legitimación para obtener una suma superior a la tarifa, demostrando que ha experimentado daños no contemplados en ella, y el obligado, a su vez, para pagar menos, o no pagar, aduciendo la inexistencia de todo daño, o que, de existir, la tarifa excede su valor real. A mayor abundamiento, el artículo 522 del Código Civil prevé que “en los casos de indemnizaciones por responsabilidad contractual el juez podrá condenar al responsable a la reparación del agravio moral que hubiere causado, de acuerdo con la índole del hecho generador de la responsabilidad y circunstancias del caso”. Conforme dicha normativa se entiende que los jueces no están obligados, sino facultados a condenar por la reparación del daño moral.El hecho generador de la responsabilidad es el incumplimiento, pero lo decisivo no es su gravedad sino la de los intereses que lesiona o la repercusión subjetiva en el acreedor, cuestión que no fue acreditada en autos; según el análisis realizado por la sentenciante de grado a fs. 501/502. Las razones por las cuales se produjo el despido y las mencionadas en el recurso, son típicos incumplimientos contractuales que tienen adecuada respuesta con la indemnización prevista en el art. 245 de la L.C.T.

Por lo tanto propongo rechazar el agravio.

Misma tratativa merece la queja por el rechazo de la declaración de temeridad y malicia. La parte actora funda su agravio en consideraciones que son cubiertas de manera íntegra por la L.C.T. no mediando argumentos convincentes para revocar lo decidido en grado. No se advierte en el caso de autos, ninguno de los supuestos a los que atiende el art. 275 de la L.C.T., por lo que propongo se rechace el agravio.

V.-Se agravia la parte actora por los defectos de la liquidación practicada por la sentenciante de grado al no incluir los salarios provenientes de los meses de Febrero y Marzo de 2012. Cabe advertir que dichos rubros no fueron incluidos en la liquidación de inicio, por lo que corresponde condenar a su pago, independientemente de su valoración como injuria, como fuera decidido en grado. Sugiero desestimar la queja.

VI.- Le causa agravio a esta parte que la sentenciante de grado no haya condenado de manera solidaria a los Sres. Méndez y Framiñan.

Al respecto señalaré que, el artículo 54, último párrafo, de la ley de sociedades (según ley 22.903) consagra la inoponibilidad de la personalidad jurídica, cuando la actuación de la sociedad encubra la consecución de fines extrasocietarios, constituyendo un mero recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe, o frustrar derechos de terceros.En estos casos se imputará directamente a los socios que lo hicieron posible, quienes responderán solidaria e ilimitadamente por los perjuicios causados.

Al respecto la responsabilidad del artículo 54 de la L.S. sólo alcanza a los socios y controlantes. Tal como lo analiza la sentenciante de grado, no media en autos prueba que acredite la existencia de dichas responsabilidades en cabeza de las personas demandadas. Es carga de la parte acreditar las situaciones que denuncia, considerando que las declaraciones testimoniales aportadas a la causa no dan argumentos para demostrar la calidad de socios o controlantes de los Sres. Méndez y Framiñan. Por lo tanto y argumentos propios de la sentencia apelada, propongo rechazar dicho agravio.

VII.- En virtud de lo dispuesto por el artículo 279 del C.P.C.C.N., corresponde emitir nuevo pronunciamiento sobre costas y honorarios siendo abstracto que me expida sobre los recursos introducidos al respecto. En cuanto a las primeras, sugiero mantener la forma de distribución efectuada en la instancia anterior, con excepción de las originadas en la intervención de los Sres. Lipovich y Andino que auspicio distribuir por su orden por considerar que el actor pudo creerse asistido de derecho a litigar (art. 68 C.P.C.C.N.). Los honorarios de los profesionales intervinientes por las partes actora, demandada Don Bataglia S.R.L., Lipovich, Andino y perito contador auspicio fijarlos en el 16%, 12%, 14%, 14% y 7% del monto de condena incluido intereses. Las costas de esta instancia auspicio imponerlas en el orden causado (art. 68 del C.P.C.C.N.).

VIII.- Por lo expuesto, auspicio se confirme la sentencia apelada en cuanto pronuncia condena con los intereses establecidos en grado; se fije su monto en la suma de $60.851,66; se rechace la demanda contra Lipovich y Andino; se mantenga la imposición de costas efectuada en la instancia previa; con excepción de las originadas en la intervención de los Sres.Lipovich y Andino que propongo se distribuyan por su orden; se fijen los honorarios de los profesionales intervinientes por las partes actora, demandada Don Bataglia S.R.L., Lipovich, Andino y perito contador en el 16%, 12%, 14%, 14% y 7% del monto de condena incluido intereses; se impongan las costas de alzada en el orden causado y se regulen los honorarios de las representaciones letradas intervinientes en esta instancia en el 25% de los que les corresponde por su actuación en la etapa previa.

EL DOCTOR LUIS ALBERTO CATARDO DIJO:

Que, por compartir sus fundamentos, adhiere al voto que antecede.

Por ello, el TRIBUNAL RESUELVE:

1) Confirmar la sentencia apelada en cuanto pronuncia condena, y fijar su monto en la suma de $60.851,66, al que accederán los intereses ordenados en grado;

2) Rechazar la demanda contra Sergio Daniel Lipovich y Jorge Alejandro Andino;

3) Mantener la imposición de costas efectuada en la instancia previa, con excepción de las originadas en la intervención de los Sres. Lipovich y Andino;

4) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por las partes actora, demandada Don Bataglia S.R.L., Lipovich, Andino y perito contador en un 16%, 12%, 14%, 14% y 7% del monto de condena incluido intereses;

5) Imponer las costas de alzada en el orden causado;

6) Regular los honorarios de las representaciones letradas intervinientes en esta instancia en el 25% de los que les corresponde por su actuación en la etapa previa;

Regístrese, notifíquese y, cúmplase con lo dispuesto en el artículo 4º Acordada CSJN 15/13 del 21/5/13 y oportunamente, devuélvanse.-

VICTOR ARTURO PESINO

JUEZ DE CÁMARA

LUIS ALBERTO CATARDO

JUEZ DE CÁMARA

Ante mí:

ALICIA E. MESERI

SECRETARIA

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