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Admisibilidad de la reconvención deducida por la esposa en el juicio de divorcio al resultar probado el abandono del hogar conyugal por parte del marido

shutterstock_132744659Partes: G. L. H. c/ B. R. E. s/ divorcio vincular

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Sala/Juzgado: 5ta circ.

Fecha: 27-ago-2014

Cita: MJ-JU-M-90080-AR | MJJ90080 | MJJ90080

Admisibilidad de la reconvención deducida por la esposa en el juicio de divorcio al resultar probado el abandono del hogar conyugal por parte del marido.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda de divorcio vincular interpuesta por la causal prevista en el art. 214 inc. 2° del CCiv., e hizo lugar a la demanda reconvencional, por la causal de abandono voluntario y malicioso en perjuicio de la esposa (arts. 214 inc. 1° y 202 inc. 5° del CCiv.), desde que la separación se produjo porque el marido se retiró del hogar conyugal, interrumpiendo la convivencia, sin poder demostrar motivos serios, valederos y justificados, o que medió acuerdo entre él y su esposa.

2.-El abandono voluntario y malicioso (art. 202 inc. 5 del CCiv.) trasunta la supresión de la vida en común de los cónyuges, con sustracción a los deberes y cargas del matrimonio, especialmente el deber de cohabitar (art. 199 del CCiv.), hecho que debe ser imputable al cónyuge que se aleja, ya que la ley habla de voluntariedad y malicia en su acción.

Fallo:

En la ciudad de Reconquista, Provincia de Santa Fe, a los 27 días de Agosto de 2014, se reúnen los Jueces de esta Cámara, Dres. Santiago Andres Dalla Fontana, María Eugenia Chapero y Aldo Pedro Casella para resolver los recursos interpuestos contra la resolución dictada por la Señora Jueza de Primera Instancia de Distrito Nº 13 en lo Civil, Comercial y Laboral de la Primera Nominación de la ciudad de Vera, Provincia de Santa Fe, en los autos: G., L. H. C/ B. , R. E. S/ DIVORCIO VINCULAR, EXPTE. Nº 369, AÑO 2012. Acto seguido, el Tribunal establece el orden de votación conforme con el estudio de autos: Dalla Fontana, Chapero y Casella, y se plantean para resolver las siguientes cuestiones:

Primera: ¿Es nula la sentencia?

Segunda: Caso contrario, ¿Es justa?

Tercera: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

A la primera cuestión el Dr. Dalla Fontana dijo: el recurso de nulidad no ha sido sostenido en esta Alzada por la recurrente, y no advirtiendo vicios graves que merezcan su tratamiento de oficio, voto por la negativa.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero vota en igual sentido.

A la misma cuestión, el Dr. Casella se abstiene de votar de acuerdo al art. 26 de la LOPJ.

A la segunda cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: la sentencia apelada (fs. 85/87 vto.) rechazó la demanda de divorcio vincular interpuesta por L. H. Giménez por la causal prevista en el art. 214 inc. 2° del Código Civil, e hizo lugar a la demanda reconvencional de R. E. B. , por la causal de abandono voluntario y malicioso en perjuicio de la esposa (arts. 214 inc. 1° y 202 inc. 5° del Código Civil), todo con costas al actor.Luego de hacer breves consideraciones acerca de la competencia y de la legitimación activa y pasiva, la Magistrada examinó la prueba ofrecida y producida por ambas partes, concluyendo que la separación se produjo porque el marido se retiró del hogar conyugal, interrumpiendo la convivencia, sin poder demostrar que ello obedeció a motivos serios, valederos y justificados, o que medió acuerdo entre él y su esposa. Por otra parte, descartó las causales de adulterio e injurias graves también invocadas por la reconviniente, por no haber sido probadas. En fin, entendió la anterior que los argumentos esgrimidos por Giménez en su descargo resultaron insuficientes como justificación, no quedando relevado de hacerse responsable de sus actos y de cargar con las consecuencias disvaliosas que le corresponden.

La sentencia fue apelada por el reconvenido, a quien se le concedió el recurso. Lo funda en esta sede.

Se agravia porque -según su entender- la causal subjetiva de abandono voluntario y malicioso ha sido admitida sin que exista prueba alguna que permita tener por acreditado tal extremo. Esgrime que la ruptura del deber de convivencia no llena por sí la exigencia de la causal invocada, requiriéndose además que sea maliciosa, sin causa valedera o justificada. Y es del caso -continúa- que el apelante ha justificado su conducta ante el «constante hostigamiento de su esposa, las agresiones verbales y mal trato del que era sujeto» (fs. 96 vto.). También se queja porque la a-quo valoró que sus argumentos de descargo resultaron insuficientes. Afirma que la constancia policial no es un elemento aislado y que los motivos en ella invocados fueron admitidos por la demandada al responder la tercera posición, lo que además coincide con las testimoniales logradas. Concluye en que la única causal del divorcio debe ser objetiva, por lo que pide que se revoque el fallo y se declare el divorcio por la causal del art. 214 inc. 2° del Código Civil.

Corrido el traslado de ley, B.contesta los agravios, abogando por su desestimación y por la confirmación de la sentencia de primera instancia.

Firme el llamamiento de autos, ha quedado la presente concluida para definitiva.

El abandono voluntario y malicioso (art. 202 inc. 5 del Código Civil) trasunta la supresión de la vida en común de los cónyuges, con sustracción a los deberes y cargas del matrimonio, especialmente el deber de cohabitar (art. 199 del Código Civil), hecho que debe ser imputable al cónyuge que se aleja, ya que la ley habla de voluntariedad y malicia en su acción. Hay gran coincidencia doctrinaria y jurisprudencial en que estos caracteres subjetivos del abandono se presumen en forma iuris tantum a partir de la acción abandónica: «el alejamiento se presume iuris tantum voluntario y malicioso, e incumbe al cónyuge que se aleja acreditar que tuvo causas legítimas y valederas para adoptar esa actitud.» (Belluscio, Augusto C., Manual de Derecho de Familia, T. I, 5° ed. actualiz., Depalma, pág. 386)

Giménez cuestiona la sentencia de grado porque -a partir de lo expuesto precedentemente- entiende que demostró causas valederas imputables a B. (hostigamiento, agresiones verbales y maltrato) que servirían de justificación a su decisión de ruptura de la vida en común. Considero que no ha sido así.

Tres de los testigos propuestos por el actor (fs. 46/48, en los que apoya su postura), al responder a las 5° y 6° preguntas del pliego de fs. 35, aludieron genéricamente que B. era mala con Giménez, y que aquélla siempre quería sobresalir (Silvana Pedroni), o dominar e influir en todo (Sonia Pedroni), pero no describen con precisión conductas que permitan ser encuadradas por el Tribunal como intolerables de la vida común, que -como dijimos- podrían funcionar como justificante del abandono decidido voluntariamente por el esposo. Lo que expusieron los testigos mencionados no pasa así de apreciaciones desfavorables de la personalidad de la apelada, pero en modo alguno contienen información suficiente para darle la entidad que pretende el recurrente.No cuentan en qué consistía la supuesta maldad, cómo eran los presuntos malos tratos o manipulación, datos indispensables para poder llevar a cabo una evaluación justa.

Es de notar por otra parte que en la exposición policial que Giménez hizo en octubre de 2005, cuando se alejó del hogar conyugal, invocó «que desde hace 5 meses atrás a la fecha viene teniendo problemas de convivencia con E., en virtud que la misma se le ha dado por tomar demasiado bebida alcohólica,» afirmación solitaria de su parte que no fue corroborada por prueba alguna en autos. Tampoco puede decirse que B. admitió los motivos de la exposición policial al responder afirmativamente que sabía por qué Giménez se retiró del domicilio que habitaban juntos (fs. 30/31), ya que no develó esas razones, y no podemos suponerlas realizando meras conjeturas en contra de la posición de la absolvente, sin asidero alguno.

En fin y por lo expuesto, coincido con lo decidido por la Jueza de primera instancia, ya que los esfuerzos de la recurrente no logran convencerme de que Giménez hubiera demostrado motivos de justificación para incumplir con su deber de cohabitación, por lo que voto por la afirmativa.

Las costas de esta instancia deberán ser soportadas por la vencida (art. 251 del C.P.C.C.).

A la misma cuestión, la Dra. Chapero votan en igual sentido.

A la misma cuestión, el Dr. Casella se abstiene de votar de acuerdo al art. 26 de la LOPJ.

A la tercera cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: atento al resultado precedente, corresponde adoptar la siguiente resolución: 1) Desestimar el recurso de nulidad; 2) Rechazar el recurso de apelación y confirmar en consecuencia la sentencia alzada; 3) Imponer las costas de segunda instancia a la recurrente; 4) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación en la instancia de grado.

A la misma cuestión, la Dra. Chapero vota en igual sentido.

A la misma cuestión, el Dr. Casella se abstiene de votar de acuerdo al art. 26 de la LOPJ.

Por ello, la

CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL

RESUELVE: 1) Desestimar el recurso de nulidad; 2) Rechazar el recurso de apelación y confirmar en consecuencia la sentencia alzada; 3) Imponer las costas de segunda instancia a la recurrente; 4) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación en la instancia de grado.

Regístrese, notifíquese y bajen.

DALLA FONTANA

Juez de Cámara

CHAPERO

Jueza de Cámara

CASELLA

Juez de Cámara

Abstención

WEISS

Secretario de Cámara

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