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Rechazo de la pretensión de cobro de horas extra por parte del trabajador ya que las mismas deben ser alegadas con precisión y probadas convincentemente

Horas ExtrasPartes: Cracogna José M. c/ Virili Mario A. s/ laboral

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Sala/Juzgado: 4º circ.

Fecha: 12-ago-2014

Cita: MJ-JU-M-89798-AR | MJJ89798 | MJJ89798

Rechazo de la pretensión de cobro de horas extra por parte del trabajador ya que las mismas deben ser alegadas con precisión y probadas convincentemente.

Sumario:

1.-Corresponde acoger el recurso de nulidad deducido por el demandado contra la sentencia que había acogido la demanda tendiente al cobro de diversos rubros laborales, toda vez que, pesando sobre el demandado la prueba de la realización de horas extras que pretendía cobrar, no alcanzó a hacerlo, desde que las horas extras reclamadas deben ser alegadas con precisión y probadas convincentemente.

2.-Tratándose de hechos controvertidos la realización de horas extra por parte del trabajador, no existe ningún fundamento para otorgar una mayor rigurosidad en la prueba de horas suplementarias que en la de otros hechos, desde que no existe norma legal alguna que establezca que su valoración deba ser realizada con mayor estrictez, o que la convicción que arroje la prueba producida deba ser más contundente que la necesaria para administrar cualquier otro hecho litigioso, pudiendo el horario puede ser probado por cualquiera de los medios de prueba expresa o implícitamente admitidos por la ley orgánica y la valoración de la prueba debe ser realizada conforme los principios de la sana crítica.

Fallo:

En la ciudad de Reconquista, Provincia de Santa Fe, a los 12 días de Agosto de 2014, se reúnen los Jueces de esta Cámara, Dres. Santiago Andres Dalla Fontana, María Eugenia Chapero y Aldo Pedro Casella para resolver los recursos interpuestos contra la resolución dictada por el Señor Juez de Primera Instancia de Distrito Nº 4 en lo Laboral de la ciudad de Reconquista, Provincia de Santa Fe, en los autos: CRACOGNA, JOSÉ MARÍA C/ VIRILI, MARIO ALFREDO S/ LABORAL, EXPTE. Nº 102, AÑO 2009. Acto seguido, el Tribunal establece el orden de votación conforme con el estudio de autos: Dalla Fontana, Chapero y Casella, y se plantean para resolver las siguientes cuestiones:

Primera: ¿Es nula la sentencia?

Segunda: Caso contrario, ¿Es justa?

Tercera: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

A la primera cuestión el Dr. Dalla Fontana dijo: la sentencia de Primera Instancia (fs. 181/183) hizo lugar a la demanda y en consecuencia condenó a Mario Alfredo Virili a abonar a José María Cracogna horas extras por el período no prescripto, indemnizaciones art. 76 incs. a) y b) de la ley 22.248, e indemnización art. 16 ley 25.561 (80%), lo que implicó hacer lugar íntegramente a la demanda donde se había planteado la realización de 106 horas extras mensuales, a razón de 90 al 50% y 16 al 100%. Ordenó practicar la liquidación de capital e intereses por pericial contable o por las partes, e impuso las costas a la demandada. Para así decidir el juzgador referenció lo sucedido en la absolución de posiciones de las partes y los testimonios, así como la informativa evacuada por la AFIP. Luego entendió que «el actor con sus probanzas, logra acreditar la relación jurídica laboral invocada en el escrito de inicio. El actor trabajó para el accionado en todo el período señalado en la demanda como peón general de campo. Relación jurídica laboral que se extinguió por culpa del accionado. Que el actor hacía horas extras.El trabajo extraordinario es aquel que excede el tiempo diario de trabajo acordado por el empleador.» (fs. 182 vto.)

Virili se alza contra la sentencia atacándola primeramente de nulidad. Dice que no cumple con la exigencia constitucional expresa (art. 95 de la Const. Prov.) de fundamentación suficiente, la que hace implícitamente también al derecho de propiedad y a la garantía del debido proceso. Entiende que el fallo no se relaciona con lo que ha sido materia de la litis, a excepción de dos afirmaciones dogmáticas y arbitrarias: «Relación jurídica laboral que se extinguió por culpa del accionado. Que el actor hacía horas extras.» Denuncia que la sentencia no sólo viola el art. 97 inc. d) del C.P.L., sino que también no satisface los recaudos mínimos del derecho a la jurisdicción del que goza todo justiciable, apareciendo como un acto completamente discrecional e inmotivado del sentenciante.

La actora se opone al progreso del recurso de nulidad, en el entendimiento que el a-quo tuvo en cuenta las pruebas aportadas y que ha fallado en base a ellas.

El recurso de nulidad es de interpretación restrictiva. No procede cuando se ataca la fundamentación del fallo por errores de razonamiento que pueden ser subsanados por medio de la apelación, y así lo hemos dicho reiteradamente en precedentes de este Tribunal, aspecto sobre el cual no hay divergencia en doctrina y jurisprudencia.

Sin embargo, en el caso de autos considero que la recurrente señala acertadamente no ya una disconformidad con el razonamiento del Juez de grado (lo que sería un vicio in iudicando), o con una argumentación limitada en los considerandos, sino una sentencia carente totalmente de motivación, lo que frente al justiciable la torna caprichosa y subjetiva, y por tanto violatoria del art. 95 de la Carta Magna local (y del art. 97 inc.d) del C.P.L.). Es que no es posible desentrañar del decisorio en crisis siquiera una razón escueta o mínima de por qué el sentenciante resolvió como lo hizo, lo que se ve agravado por la circunstancia de que aparecen un par de consideraciones que no guardan relación absoluta con lo que es materia de la litis.

En efecto, el a-quo entendió que Cracogna hacía horas extras. Pero no explicó por qué llegó a ese entendimiento, ni qué cantidad de horas suplementarias realizaba, ni qué días de la semana, ni durante qué lapso. Y cuando mencionó las probanzas, afirmó que eran aptas «para acreditar la relación jurídica laboral» y que el actor «trabajó para el accionado todo el período señalado en la demanda», sin que ninguna de las dos cuestiones (existencia de relación de dependencia o duración de la relación laboral) hayan sido litigiosas.

No estamos aquí en presencia de una fundamentación criticable por somera o equivocada, porque en tales casos no cabría la nulidad, ya que el Juez en su tarea de reconstruir los hechos, determinar la norma aplicable y examinar los requisitos de procedencia de la acción (en eso consiste motivar una sentencia), no está obligado a desarrollos minuciosos, ni siquiera a hacerse cargo de todas y cada una de las alegaciones de las partes (CSJF, Rodeo SRL y ot. c. Consorcio Corrientes y Córdoba y ots. s. Tercería de dominio, 16/03/04, Zeus T. 71, J-280), y para los errores existe el remedio de la apelación. Pero ante la evidencia de un fallo que sólo contiene una apreciación subjetiva e incompleta sobre lo que tiene que juzgar, y que además discurre sobre asuntos ajenos a la materia del pleito, se impone su nulificación.

Es por ello que en el caso concreto, si bien mantengo mi postura restrictiva acerca de la procedencia del recurso de nulidad, propiciaré acoger el mismo con los efectos del primer párrafo del art.114 del C.P.L., por lo que corresponderá a esta alzada dictar la sentencia que corresponda.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella votan en igual sentido.

Atento el resultado que antecede no procede el análisis de la segunda cuestión, por lo que pasaré -de conformidad a la norma de rito- a dictar la sentencia correspondiente.

José María Cracogna afirmó en su demanda que durante la vigencia de la relación laboral que lo vinculó al demandado como peón general en la zona rural de Florencia realizaba horas extras que no se le pagaban; que el 19/08/05 intimó el pago de 24 horas extras semanales por el período no prescripto; que ante ese reclamo el empleador abonó 90 horas extras al 50% y 16 horas extas al 100% correspondientes al mes de julio de 2005, reconociendo así lo justo del reclamo; que a pesar de ello Virili rechazó la intimación referida, negando la realización de horas suplementarias; que ello motivó el despido indirecto cursado mediante telegrama de fecha 31/08/05, el que también fue rechazado por el accionado.

La relación laboral, su extensión temporal y la categoría de Cracogna fueron reconocidas por Virili. Sin embargo negó que el actor hubiera realizado una jornada laboral con horas extras, con la sola excepción de las liquidadas. Expresó que las reconocidas en el recibo de sueldo de julio de 2005 fueron abonadas sin reclamo del trabajador, por lo que no hubo «reconocimiento» alguno. Negó adeudar rubro alguno por no configurarse los presupuestos fácticos y legales para su procedencia. Invocó además que Cracogna realizaba otras actividades por su cuenta que le imposibilitaban cumplir horas extras, salvo excepcionalmente, que fue cuando se le pagaron.

No corresponde en esta litis evaluar la debatida cuestión acerca de la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las resoluciones emanadas de la C.N.T.A. (en el caso la N° 21/04 para la Provincia de Santa Fe, de fecha 15/07/04) en torno a su razonabilidad (art.28 C.N.) y a su compatibilidad con una norma de rango superior, esto es los arts. 14 a 18 del R.N.T.A. (sobre tal temática puede verse: Pavlov, Federico, Trabajo rural: ahora la jornada de «sol a sol» es de 9 a 17, Rev. D.T., Año LXIX, N° IX, sept. 2009; Maiztegui Martínez, Horacio, El Trabajador Rural, Rubinzal – Culzoni, 2005, págs. 102 y ss.). Tal análisis no corresponde en las particularidades de este caso porque al haberse liquidado en el mes de julio de 2005 horas extras, queda evidenciado que las partes del contrato de trabajo habían acordado el pago de horas suplementarias en forma similar a las contempladas en el régimen general (art. 201 de la L.C.T. y ley 11.544). Esa convención, desde que fija un régimen más beneficioso para el trabajador que la limitación de la jornada contenida en los arts. 14 y ss. de la ley 22.248 (aún sosteniéndose la invalidez constitucional de la resolución N° 21/04, aplicable parcialmente al período reclamado por Cracogna), no puede ser ignorada y es válida entre las partes, por cuanto la autonomía individual laboral queda limitada sólo en el caso de constituir una regulación menos favorable para el trabajador (arg. art. 7 del R.N.T.A.). Creo que también las partes así lo demuestran con su conducta procesal, ya que ninguna se ha referido a la cuestión constitucional, pasando sus divergencias exclusivamente por la plataforma fáctica, es decir por si el actor realizó o no las horas extras cuyo pago reclama, lo que además derivó en la denuncia del contrato laboral.

Dicho ello, no comparto la posición de la actora de que el pago de las horas extras de julio de 2005 hubiera sido en respuesta a la intimación del 19/08/05, comportando un reconocimiento tácito de lo afirmado en ese telegrama, porque de conformidad al recibo de haberes (fs.9) éste se pagó el 30/07/05, por lo que al momento del reclamo obrero las horas extras de julio se encontraban liquidadas y pagadas. El comportamiento de la patronal no muestra para mí contradicciones de las que puedan extraerse presunciones en su contra, obrando además constancias en autos de la registración laboral con la antigüedad y categoría correctas (el mismo actor acompañó 88 recibos de haberes, la patronal presentó la certificación de servicios y hojas computarizadas en reemplazo del libro especial, aprobadas por la Secretaría de Trabajo). Cabe mencionar que la ley 11.544 e xcluye expresamente de su aplicación a los trabajos agrícolas y ganaderos, por lo que el empleador no tenía obligación de inscribir en un registro todas las horas suplementarias (art. 6 inc. c) sin que pueda -por esa razón- extraerse presunción alguna por no llevar tal registro.

Así las cosas, pesaba sobre Cracogna la prueba de la realización de horas extras. Sobre este tópico, este Tribunal -sin mi integración- ha sostenido la tradicional postura de que «las horas extras reclamadas deben ser alegadas con precisión y probadas convincentemente» (v. esta Cámara, 25/03/10, Bordon, Osvaldo A. c. Castañeda, Miguel Andrés, F. 471, A. y S. 55/10, T. 7). Creo que tal afirmación es válida para cualquier hecho controvertido cuyo acaecimiento no pueda presumirse en virtud del juego de una presunción legal u hominis, ya que no hay ningún fundamento legal para exigir mayor rigurosidad en la prueba de horas suplementarias que en la de otros hechos. Así se ha dicho que: «. no existe norma legal alguna que establezca que su valoración deba ser realizada con mayor estrictez, o que la convicción que arroje la prueba producida deba ser más contundente que la necesaria para administrar cualquier otro hecho litigioso.En otras palabras, el horario puede ser probado por cualquiera de los medios de prueba expresa o implícitamente admitidos por la ley orgánica y la valoración de la prueba debe ser realizada conforme los principios de la sana crítica.» (C.N.A.T., Sala X, 28/06/06, Fernández, Fernando G. c. Bruc & Bruc S.A.) Lo que sucede es que al ser el trabajo extra excepcional, o sea que no forma parte de lo que habitualmente sucede con la generalidad de los trabajadores, es esta razón la que torna su apreciación rigurosa, como sucedería con cualquier otro hecho no habitual.

Ahora bien, creo que Cracogna no logra convencer sobre lo que se propone. En primer lugar cabe advertir un defecto en su alegación. En efecto, en su intimación de fecha 19/08/05 invocó 24 horas extras semanales, sin especificar cuáles habrían sido al 50 y cuáles al 100%. Luego en la demanda toma como base lo percibido en julio de 2005 (que no coincide exactamente con lo reclamado extrajudicialmente) y lo extiende a todo el tiempo no prescripto, pero en ninguna parte afirma expresamente (para que forme parte de la litis, según el art. 243 del C.P.C.C.) haberse desempeñado 106 horas extraordinarias por mes durante los últimos 2 años, ni da pautas de cómo se distribuían esas horas durante la semana, para que su contrincante pueda replicar con precisión lo que se invoca.

En segundo lugar y más allá de la alegación genérica a que me he referido, el único testigo que refiere a una extensión anormal de la jornada laboral (de los 8 que declararon, entre los propuestos por la actora y la demandada) ha sido Luis Pablo Gobetti (fs. 151), quien adujo haber trabajado para Virili, y lo hizo de la siguiente forma:»el horario no se lo puedo establecer ya que se trabajaba domingos y feriados y no había fiesta, se trabajaba todos los días, hasta 24 horas llegué a trabajar y él al lado mío». Dicho relato adolece de varias fisuras que mellan su aptitud convictiva: Gobetti no aparece entre los mencionados por Mana (fs. 158) ni por Rouvier (fs. 159) ni por Aguirre (fs. 159 vto.) ni por Mussin (fs. 160) ni por Capelletti (fs. 160 vto.), entre las personas que vieron alguna vez trabajar en el campo, lo que hace dudar de su veracidad sobre el hecho de haber laborado junto al actor; una jornada de 24 horas es inverosímil (por no decir imposible); y a todo evento no describe cómo llegaban a realizar horas extras, ni de qué manera se extendía la jornada (cantidad de horas, días de la semana, etc.), todos ellos aspectos fácticos que deben probarse con precisión.

Los demás testigos propuestos por la actora (Benítez y Gauna, siendo necesario aclarar que éste último sí aparece mencionado entre el personal que era visto en el campo por los otros testigos, a diferencia de Gobetti) sólo narraron que empezaban temprano, agregando el último nombrado que «en el campo no se tiene hora» (fs. 151 vto.), lo que en modo alguno resulta suficiente a los fines probatorios pretendidos.

Si bien lo dicho hasta aquí es suficiente para tener por no acreditadas las horas extras alegadas, y con ello rechazar la demanda cuyo progreso depende totalmente de su existencia, cabe destacar además que Cracogna ha confesado (fs. 143 vto.) ser un pequeño productor agropecuario con campo propio a unos 16 ó 18 kilómetros del inmueble rural de Virili, explotación de la que era titular desde muchos años antes de empezar a trabajar para el demandado. Según el informe de vacunación del SENASA (fs. 168), se vacunaron 100 vacunos en 2004 y 111 en 2005 en el establecimiento del actor.El testigo Aguirre contó que en el campo del demandado hizo junto a Cracogna 3 ó 4 portones para el campo del actor, así como otros trabajos en beneficio del actor y que era el propio Cracogna quien se ocupaba de su explotación agropecuaria, para lo cual contaba con un tractor y una camioneta. Capelletti esbozó en el mismo sentido que era el accionante junto a su familia que se ocupaba de su explotación. Estos datos que revelan una explotación a título personal, si bien no impiden la realización de horas extras para otro (como incontestablemente existieron en julio de 2005) torna dificultoso que esa situación haya sido habitual o prolongada, ya que el emprendimiento propio o familiar le demandaba sin dudas a Cracogna cierta dedicación, la cual ha llevado a cabo -siguiendo a Aguirre- incluso en su lugar de trabajo dependiente para Virili.

En fin, no habiéndose acreditado la realización de horas extras más allá de las liquidadas por la patronal, el reclamo de su pago es improcedente. Asimismo, cabe concluir que no existió la injuria invocada por el trabajador en su comunicación rescisoria del 31/08/05, y que no se da el presupuesto de aplicación del art. 69 de la ley 22.248. Ello determina que la demanda deba ser rechazada, con costas en ambas instancias al actor vencido (art. 101 del C.P.L.).

Así voto.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella manifiestan que coinciden con lo expuesto por el Dr. Dalla Fontana, por lo que votan en igual sentido.

A la tercera cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: atento al resultado precedente, corresponde adoptar la siguiente resolución: 1) Acoger el recurso de nulidad y anular en consecuencia la sentencia de fecha 10/02/09, con los efectos del art.114, 1° párrafo del C.P.L.; 2) Rechazar la demanda impetrada, con costas en ambas instancias costas al actor; 3) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la Alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación en la instancia de grado.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella votan en igual sentido.

Por ello, la

CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL

RESUELVE: 1) Acoger el recurso de nulidad y anular en consecuencia la sentencia de fecha 10/02/09, con los efectos del art. 114, 1° párrafo del C.P.L.; 2) Rechazar la demanda impetrada, con costas en ambas instancias al actor; 3) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la Alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación en la instancia de grado.

Regístrese, notifíquese y bajen.

DALLA FONTANA

Jueza de Cámara

CHAPERO

Juez de Cámara

CASELLA

Juez de Cámara

WEISS

Secretario de Cámara

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