fbpx

El hecho de que la hija visite y pernocte cada tanto con su mamá no vuelve simétrica la ayuda económica con respecto al padre

shutterstock_128856175Partes: A. G. F. por la menor A. A. y ots. c/ C. A. C. s/ alimentos

Tribunal: Cámara de Familia de Mendoza

Fecha: 11-jun-2013

Cita: MJ-JU-M-79464-AR | MJJ79464 | MJJ79464

El hecho de que una de las hijas visite más a su mamá y a veces se quede a pernoctar en su casa no vuelve simétrica la ayuda económica con respecto al padre con el que conviven, debiéndose fijar en un 10% de su haber mensual la cuota alimentaria que debe abonar por cada hijo la demandada.

Sumario:

1.-Corresponde fijar la cuota alimentaria en cabeza de la madre y a favor de los hijos en el 10%, para cada uno, de los haberes mensuales, incluido el SAC que perciba la demandada, calculado sobre el sueldo bruto, menos los descuentos obligatorios de ley, teniendo en cuenta que la madre realiza aportes en dinero y en especie a favor de sus hijos, ello resulta justo y razonable.

2.-Asiste razón al apelante cuando señala que la juez y la Asesora de menores hacen una errada interpretación de la prueba, pues de la misma se desprende que respecto a los hijos el sostén económico es el padre con quien conviven; y el hecho de que una de las hijas visite más a su mamá y a veces se quede a pernoctar en su casa no modifica tal realidad ni vuelve simétrica, en comparación al padre, la ayuda económica que ésta realiza para con dichos hijos, tanto en dinero como en especie.

Fallo:

En la ciudad de Mendoza, a los once días del mes de Junio del año 2.013, se reúnen en la Sala de Acuerdos de la Excma. Cámara de Apelaciones de Familia los Sres. Jueces titulares de la misma Dres. Germán Ferrer, Carla Zanichelli y Estela Inés Politino, y traen a deliberación para resolver en definitiva la causa N° 732/8/5F/544/11 caratulada «A. G. F. POR LA MENOR A. A. Y OTS. CONTRA C. A. C. POR ALIMENTOS, originaria delQuinto Juzgado de Familia de la Primera Circunscripción Judicial, venida a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto por el actor a fs. 117, contra la sentencia de fs. 113 y vta., por la que la juez de grado rechaza la demanda de alimentos deducida por el señor G. F. A., en representación de sus hijos menores de edad A., J. M., F. A. y M., contra la señora A. C. C.; impone las costas al actor y regula honorarios.

Habiendo quedado en estado los autos se practicó el sorteo que determina el art. 140 del C.P.C. arrojando el siguiente orden de votación: Dres. Ferrer, Zanichelli y Politino.

De conformidad con lo dispuesto por el art. 160 de la Constitución de la Provincia, se plantearon las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA: ¿Es justa la sentencia apelada?

SEGUNDA: Costas.-

SOBRE LA PRIMERA CUESTION EL DR. GERMAN FERRER DIJO:

I. El actor, a través de mandatario, funda agravios a fs.125/130. Sostiene que la juez a quo ha realizado una errónea interpretación de los hechos probados debido a que, si bien es cierto que la madre tiene a su cargo a la hija mayor de edad, el resto de los hijos menores están a cargo del padre. En este sentido refiere lo manifestado por sus hijos a fs.92 última parte, en el sentido que visitan a su madre con frecuencia, pero sólo ocasionalmente pueden pernoctar en su casa.Por ende, considera errónea la interpretación de la juez cuando dice que los hijos están en la casa de sus padres en forma alternada, por lo que ambos se hacen cargo por igual de la manutención de los hijos. Expresa que se equivoca la Asesora de Menores en su dictamen cuando afirma que la madre les presta asistencia activa a sus hijos, cuestión que puede ser real respecto a su hija A. que convive con ella. Que del informe de fs. 92vta. surge que la madre tuvo una conducta negligente en cuanto a la contención de sus hijos. Que ha quedado acreditada la posibilidad económica de la demandada. En definitiva, argumenta que, salvo A., los otros tres hijos viven con el padre quien se hace cargo de satisfacer sus necesidades.

II. La demanda contesta los agravios a fs.134/135 solicitando el rechazo del recurso incoado.

III. A fs.145 A.; J. M. y F. A. A., se hacen parte y constituyen domicilio legal. A fs.150 lo hace M. A. Todos, por haber alcanzado la mayoría de edad.

IV. La juez de la primera instancia funda el fallo en las encuestas ambientales de fs. 92 y 96 y en el acta de fs.88, de las que surgiría que los hijos están en casa de sus padres en forma alternada por lo que ambos contribuyen su subsistencia y educación, asumiendo los dos progenitores su manutención. Por último, adhiere al dictamen de la Asesora de Menores, quien también infiere, de la prueba producida, que los hijos van y vienen de las casas de ambos padres en forma asidua, recibiendo atención de sus necesidades de ambos por igual, en lo demás, la juez reitera lo dicho por la Asesora.

V. Ingresando al análisis de los agravios vertidos, corresponde hacer una aclaración previa y es que a la fecha del presente, J. M. y A. han cumplido los 21 años por lo que a su respecto el deber alimentario emergente de la patria potestad y el vínculo filial ha cesado.Asímismo a esta fecha, M. cuenta con 18 años y F. A. con 20 años. También debo señalar que, cuando comparecen ante la Cámara, lo hacen sin rechazar ni ratificar la presentación que oportunamente hiciera su padre en su representación, reclamando alimentos a la madre de los mismos. De todos modos, el art. 374 del C. Civil establece que el derecho a alimentos no puede renunciarse, si bien sí es factible la renuncia de un reclamo concreto a través del desistimiento del proceso (Cf. Bossert, G. «Régimen jurídico de los alimentos , Astrea 2004, p.7) pero, el desistimiento del proceso debe ser expreso y en el caso, requeriría la conformidad de la contraria (art.82 C.P.C.), por lo que el silencio debe interpretarse como confirmatorio del reclamo oportunamente efectuado por el padre en su representación (arts.57 inc.2 y 919 del C. Civil).

Hechas estas salvedades, corresponde merituar si el argumento central utilizado por la juez y la Asesora de Menores, en el sentido que serían ambos progenitores por igual e indistintamente los que cumplen en especie con la obligación alimentaria que les compete hacia sus hijos, se corresponde con los hechos probados en el proceso, respecto a M. y Federico.

De la audiencia mantenida con la Asesora de Menores a fs. 88 se infiere que M. y Federico viven con su papá, que M. visita más a su mamá y suele estar una semana con cada uno y Federico en menor medida.

El informe de la encuesta ambiental realizada en el domicilio paterno ( fs.92 y vta.), da cuenta que, salvo A. que vive con su madre, los otros tres hijos lo hacen con el padre. Según el padre la única colaboración de la madre es con respecto al pago de las cuotas escolares de Federico. Refiere que la madre percibe las asignaciones familiares sin aportarle nada para los gastos de sus hijos. Frente a pedidos puntuales de sus hijos la madre realiza otros gastos.Debido a que la accionada ha formado una nueva pareja y que éste tiene dos hijos adolescentes, sólo ocasionalmente pueden pernoctar con la madre los fines de semana. De la historia familiar se desprende que la demandada habría dejado a los hijos al cuidado del padre quien ha sido el sostén económico de los mismos con alguna ayuda materna. Trabajaría en una lavandería del hermano.

De la encuesta ambiental llevada a cabo en el domicilio materno (fs.96/97), se confirma que solo A. vive con la madre, quien dice colaborar con los gastos escolares de M., quien la vistaría casi todo los días. A Federico lo ayudaría económicamente con el abono escolar, útiles, ropa y , zapatillas, cuando éste lo solicita o lo necesita. La señora Chavero percibiría $1.800,00 como empleada del Hipercerámico. Ve a la madre comprometida afectiva y materialmente con sus hijos.

Considero que asiste razón al apelante cuando señala que la juez y la Asesora de menores hacen una errada interpretación de la prueba pues, de la misma se desprende que respecto a Federico y M. el sostén económico es el padre con quien conviven. Que M. visite más a su mamá y a veces se quede a pernoctar en su casa, no modifica tal realidad ni vuelve simétrica, en comparación al padre, la ayuda económica que esta realiza para con dichos hijos, tanto en dinero como en especie.Estos aportes y el hecho que los hijos ocasionalmente se queden a comer y dormir en su casa, sirven como elementos para cuantificar la cuota alimentaria a establecer pero no para negarles a los hijos el derecho que se fije la misma.

Tal como lo sostuvimos en otro precedente de esta Cámara «No puede soslayarse que Ludmila, nacida el 22 de marzo de l990 tenía a la fecha de promoción de la demanda, 04/04/2008, 18 años, es decir que era, conforme a la legislación vigente a esa fecha, menor de edad y que a la fecha del decisorio impugnado, 19 de abril de 2010 y a la fecha de este decisorio, rige en el país la ley 26.579 que si bien reduce la edad para la mayor edad de los 21 a los 18 años, extiende la obligación alimentaria desde los 18 a los 21 años, en tanto agrega un segundo párrafo al art. 265 del Código Civil, instaurando -respecto de los hijos- una nueva categoría alimentaria en la franja etérea de 18 a 21 años: los alimentos extendidos (prorrogados) de la responsabilidad parental a las personas mayores de edad. Para LLoveras y Faraoni, a partir de la ley 26579 puede afirmarse que el agregado al art. 265 del Código Civil crea respecto de los hijos- una categoría distinta en lo que a la obligación alimentaria se refiere, pues se le confiere al hijo mayor de edad un derecho alimentario derivado de la menor edad, en la franja comprendida entre los 18 y los 21 años. (LLoveras y Faraoni, La Mayoría de Edad Argentina, Análisis d ela ley 26.579/2009).Conforme a lo dispuesto por los arts.265, 267 y 271 del Código Civil pesa sobre los padres el deber alimentario de sus hijos, mucho más estricto en la ley que el existente entre los parientes y ello se traduce no sólo en la obligación de proveer lo atinente a su asistencia integral, sino también en realizar todo los esfuerzos que resulten necesarios a los fines de cumplir acabadamente con dicho deber emergente de la patria potestad. El cumplimiento de la obligación alimentaria va más allá de la situación económica del alimentante quien deberá arbitrar las medidas necesarias para efectivizar el cumplimiento alimentario, sin que pueda excusarse de cumplir invocando falta de trabajo o de ingresos suficientes. «.En este lineamiento queda claro entonces que lo dirimente no es tanto que el alimentante cuente con medios económicos, sino más bien con aptitud para obtenerlos y así cumplir con su deber. (Cámara de Familia de 2da. Nominación de Córdoba, Actualidad Jurídica de Córdoba, Nro. 57, pág. 6179). Los padres, a los fines de proveer a la asistencia de sus hijos, deben realizar todos los esfuerzos que resulten necesarios realizando trabajos productivos sin que puedan excusarse de cumplir con su obligación alimentaria invocando falta de trabajo o ingresos insuficientes, cuando ello no se debe a imposibilidades o dificultades prácticamente insalvables. «Ello, aún cuando el progenitor reconozca realizar determinado trabajo cuyo ingreso no es suficiente para atender las necesidades del hijo, está en el campo de la responsabilidad paterna dedicar parte de sus horas libres, en una medida que resulte razonable, a tareas remuneradas con las cuales poder completar la cuota, y hasta tiene el deber de reemplazar el trabajo escasamente remunerado por otro que signifique un mayor ingreso, aunque ello implique también un mayor esfuerzo. Según este deber del progenitor, la cuota deberá fijarse sobre la base del cálculo de los que podría obtener como ingresos regulares el demandado, conforme a su capacitación laboral, edad, estado de salud, etc. (Bossert, Gustavo A, Régimen Jurídico de los alimentos, p.207).No se ha controvertido que la madre abonó el preuniversitario de Ludmila, sin perjuicio de lo cual la pretensión del pago de una cuota alimentaria de su parte resulta razonable y ajustada a derecho.El hecho que la alimentante tenga otros hijos o deba afrontar gastos del hogar, le exige un mayor esfuerzo de su parte, pero estas circunstancias no pueden ir en detrimento del cumplimiento de su obligación alimentaria para con alguno de ellos. (Expte. n°342/10 «Reta Cantos L. c/Cantos Nancy p/Alim. , 2-12-2010, L.A. 1-142).

Teniendo presente que el informe en el que la madre unilateralmente dice percibir un sueldo mensual de $1.800,00 es del mes de marzo de 2010, es dable presumir que en estos tres años el mismo ha sido incrementado. Según las estadísticas del INDEC, conforme al índice de salarios base para empleados de comercio, desde el primer semestre de 2010 a febrero de 2013, se ha producido un aumento acumulado del 73,16%. Por ello, teniendo en cuenta que la madre realiza aportes en dinero y en especie a favor de sus hijos M. y Federico, considero justo y razonable fijar la cuota alimentaria en cabeza de la madre y a favor de M. Y Federico, en el 10% , para cada uno, de los haberes mensuales, incluido el S.A.C que perciba la demandada, calculado sobre el sueldo bruto, menos los descuentos obligatorios de ley.

VI. Las costas de la primera instancia deberán serle impuestas a la demandada por resultar vencida y ser la alimentante (art.36 I C.P.C.), debiendo modificarse la regulación de honorarios por ser un accesorio y a fin de hacerla coincidir, normativamente (ley 3.641) con la nueva imposición. Si bien la demanda no prospera respecto a A. y J. M., dado que se debe a un hecho sobreviniente previsto por la legislación de fondo, no puede considerarse a los hijos como vencidos.

Así voto.

Las Dras. Carla Zanichelli y Estela Politino adhieren al voto que antecede.

SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN EL DR.GERMAN FERRER DIJO:

Atento a como se resuelve el recurso de apelación, las costas de la segunda instancia corresponde imponerlas a la apelada vencida (art.36 I C.P.C.).

Así voto.

Las Dras. Carla Zanichelli y Estela Politino adhieren al voto que antecede.

Con lo que se dio por finalizado el presente acuerdo, procediéndose a dictar la sentencia que se inserta a continuación:

S E N T E N C I A:

Mendoza, 11 de Junio de 2.013.

Y V I S T O S: Por lo que resulta del acuerdo, precedente el Tribunal

RESUELVE:

I. Hacer lugar al recurso de apelación interpuesto por el actor a fs. 117, contra la sentencia de fs. 113 y vta., la que se revoca, quedando redactada de la siguiente forma: «.I. Hacer lugar parcialmente a la demanda y en consecuencia fijar cuota alimentaria a favor de M. y F. A. A. y a cargo de su madre, A. C. C., en el importe equivalente al diez por ciento (10%), para cada uno, del sueldo, mas el S.A.C., que perciba la alimentante, debiendo calcularse sobre los haberes brutos, menos los descuentos obligatorios de ley. II. No hacer lugar al pedido de fijación de cuota alimentaria respecto a A. y J. M. A., por tener ambos 21 años cumplidos. III. Declarar que la cuota es retroactiva a la fecha de interposición de la demanda (art.129 VI C.P.C.). III. Imponer las costas a la demandada (art. 36 I C.P.C.). IV. Regular los honorarios profesionales de la Dra. Patricia Zappala ad hoc- en la suma de pesos quinientos ($500,00), (Ac. SCJM n° 23719/2011). V. Diferir la regulación de los honorarios profesionales del Dr. Jorge Massetta, hasta tanto exista en autos base de cálculo (art. 9 inc.f ley 3.641). .

II. Imponer las costas de la alzada a la apelada vencida.

III. Regular los honorarios profesionales de Dra. La Patricia Zappala ad hoc- en la suma de pesos ciento cincuenta ($150,00), (Ac. SCJM n° 23719/2011).

IV. Diferir la regulación de los honorarios profesionales del Dr. Jorge Massetta, hasta tanto se regulen los de la primera instancia (art.15 ley 3.641).

CÓPIESE, REGÍSTRESE. NOTIFÍQUESE Y BAJEN.

Dr. Germán Ferrer

Juez de Cámara

Dra. Carla Zanichelli

Juez de Cámara

Dra. Estela Inés Politino

Juez de Cámara

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: