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Faz probatoria del mobbing. Comentario al fallo ‘C. A. F. c/ Casa Hutton’

Autor: González Pondal, Tomás I.

Fecha: 18-abr-2013

Cita: MJ-DOC-6219-AR | MJD6219

Doctrina:

Por Tomás I. González Pondal (*)

Uno de los temas más discutidos tocantes a la moderna figura del acoso psicológico laboral es el relativo a la cuestión probatoria. Sabido es que -y en otras oportunidades ya hemos hablado al respecto-, para gran parte de la doctrina, dar pruebas de la existencia de mobbing es algo que reviste una interesante cuota de dificultad, y acaso a veces se lo ve como algo medio imposible. Esta postura no la he compartido. La razón está en los fallos emanados de distintos tribunales que dan cuenta de que en verdad la prueba del acoso no es tan esquiva como se pretende.

Vamos a convenir que la revisión que haga un superior jerárquico sobre la tarea de un subordinado es algo bien lícito y hasta exigido, a los efectos de llevar un cierto orden en la labor que se realice. Todo ello, desde luego, dentro de los límites debidos a una normal revisión. Pero también vamos a convenir todos en que es bastante sospechosa la conducta de un superior que se dedique a controlar la cantidad de papel higiénico que utilizaba determinada empleada a su cargo (1). En el cálculo casi indubitable de que la subordinada de seguro no se dedicaba a empapelar las habitaciones con el referido papel, deviene complicada la situación de quien se dedica a llevar a cabo un control sobre un elemento que, es de sentido común, no será utilizado para perjudicar a nadie, mucho menos a un superior. ¿Por qué entonces la preocupación de un director con un rollo de papel higiénico?

La actora laboraba como secretaria del directorio de la Casa Hutton S.A. El caso es que uno de los directores se complacía en maltratar psicológicamente a la mujer aludida como también al resto del personal. No caben dudas de que el desarrollo del mobbing, aproximadamente desde que se ingresó a trabajar (7/7/2008) hasta el despido sin causa (17/10/2010), vale decir, más o menos dos años, no deja bien a nadie.Es por ello que la dama en cuestión comenzó con problemas físicos, psíquicos y, como si fuera poco, con problemas en su seno familiar. Realizó consultas psicológicas y tratamientos psiquiátricos. Demandó a la Casa Hutton S.A., obteniendo resultado favorable tanto en primera como en segunda instancia (2).

Como lo destaca Abajo Olivares en su obra sobre mobbing, es muy frecuente que quien concurre en consulta psicológica o psiquiátrica por problemas relacionados a vivencias de acoso psicológico laboral obtenga informes errados sobre la causa que da origen a los distintos problemas sufridos. No obstante ello, la demandante de la patronal citada fue a parar en buenas manos. La licenciada Gutiérrez, en su informe psicológico, da cuenta de que la actora padecía «un cuadro de estrés producto de la deficiente relación laboral y malos tratos recibidos a diario» (3). A su vez la envió a un psiquiatra. El Dr. Patiño diagnosticó depresión mayor prescribiendo medicación y, finalmente, prescribió licencia por quince días. El perito médico psiquiatra determinó una incapacidad laboral del 8% (4).

Tocante a la prueba testimonial, todos los testigos dan cuenta del trato hostil que su superior jerárquico tenía, no solo para con la accionante, sino también para con todo el resto del personal. Afirman que el acosador era «soberbio, irrespetuoso e intolerante […]; que controlaba todo el tiempo a la actora, incluso cuando iba al baño y la cantidad de papel higiénico que usaba; que le revisaba el escritorio cuando no estaba; que le gritaba delante de todos los empleados» (5). Luego del período de licencia psiquiátrica, el acosador divulgó ante todo el personal que la actora era una loca y desequilibrada mental.

Debo destacar algo muy importante y que se desprende de la prueba testimonial. La Dra. Gabriela A. Vázquez indica que el acosador se comportaba malamente «no solo con la actora sino con todo el resto del personal […]; tenía un trato hostil para con todos». Ahora, ¿por qué es relevante destacar el acierto de la Dra. Vázquez?Porque nos hemos encontrado con causas (6) en donde, sin fundamento de peso, se han rechazado situaciones de mobbing porque se sostuvo que el ataque generalizado no es acoso psicológico laboral, el cual, según también se sostuvo, solo se daría cuando el acosado es una sola persona. Lo hemos advertido en otra oportunidad y volvemos a hacerlo ahora: ¿hay fundamento real para sostener doctrinalmente eso? Si una persona en vez de acosar a uno acosa constantemente a siete: ¿será acaso por eso menor el daño que sufra uno porque otro u otros también sufren? No tiene en verdad sentido sostener eso. Un daño esparcido en general no es sino un daño absorbido por particulares. De modo tal que bien puede cada uno de ellos reclamar por el acoso particular sufrido.

Hacer una puesta en escena de una película falsificada, lleva tiempo e implica un gasto por demás considerable; y convengamos que hoy las personas no tienen ni tiempo ni dinero para andar armando inexistentes sucesos. El ritmo acelerado de vida que hoy se lleva, la presión por el trabajo y la dificultad cada vez más apremiante por la consecución de un pago digno no dejan espacio para las patrañas que muchos imaginan se hacen con el mobbing. En razón de ello, ante un descargo testimonial conteste, ante pruebas psicológicas y psiquiátricas que ven una misma causa de origen de un mal, las dificultades probatorias no son tantas como algunos las quieren ver, sino que, son más asequibles y fáciles de obtener, conforme lo enseña la realidad.

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(1) «C., A. F. c/ Casa Hutton S.A. s/ Mobbing», Sentencia Definitiva 88.266, Causa 2586/11, Juzgado Nº 62, Sala I.

(2) Íd.

(3) Íd.

(4) Íd.

(5) Íd.

(6) «R. F. c/ Cablevisión S.A. s/ despido» y «T. A. M. E. c/ Residencia para Abuelos Mi Refugio S.R.L. y otros s/ despido».

(*) Abogado, UCA San Luis. Posgrado de Epistemología, UNSL. Profesor de Lógica y Epistemología. Profesor a cargo del seminario de Mobbing (acoso psicológico laboral), UNSL. Profesor a cargo del ciclo de conferencias Filosofía de El Principito, UNSL. Ensayista.

 

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