Se declaró nula la compraventa inmobiliaria efectuada admitiendo la prueba basada principalmente en presunciones

inmuebles-en-ventaPartes: Illoz Sandra Fabiana c/ Del Mónaco Norma Magdalena s/ simulación

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: J

Fecha: 1-sep-2012

Cita: MJ-JU-M-75763-AR | MJJ75763 | MJJ75763

Se hizo lugar a la demanda y se declaró nula la compraventa inmobiliaria atacada por la actora, pues si bien la prueba se valoró principalmente en presunciones, en este tipo de procesos la prueba es fundamentalmente en base a aquellas.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda y declarar nula por simulación la compraventa de inmuebles atacada, pues se ha acreditado tanto la causa simulandi -el juicio de alimentos que le iniciara la madre de la accionada- como la ilicitud del acto -que se basa en la sustitución de la persona del comprador en perjuicio de los derechos hereditarios de la actrora-, habiéndose acreditado hechos que por su número, precisión y concordancia permiten el acogimiento de la acción.

2.-La simulación es la declaración de un contenido de voluntad no real, emitida concientemente y de acuerdo entre las partes, para producir con fines de engaño la apariencia de un negocio jurídico que no existe o es distinto de aquel que realmente se ha llevado a cabo. existen, entonces, un acto simulado que es ostensible, y un acuerdo simulatorio, que es oculto y contiene la auténtica intención de las partes.

3.-El acto simulado no es inexistente sino, por el contrario, real, de allí que se trata de una acción de nulidad peculiar puesto que tiende a dejar sin validez los artificios jurídicos que no por artificiosos son menos existentes- que ocultan un engaño, es decir, hay un contraste entre la forma externa y la realidad querida por las partes; el negocio que aparentemente es serio y eficaz es en sí ficticio y mentiroso o constituye una máscara para ocultar un negocio distinto.

4.-Desde el punto de vista estrictamente procesal, los litigantes deben probar los presupuestos que invocan como fundamento de su pretensión, defensa o excepción, y tal imposición no depende de la condición de actor o demandado, sino de la situación en que cada litigante se coloque dentro del proceso.

5.-Prueba es tanto la demostración de la existencia de un hecho ignorado o no afirmado, como la confirmación de un hecho supuesto previamente afirmado, la prueba apunta a la reconstrucción histórica o lógica (prueba indiciaria) de hechos sucedidos en el pasado, y que pueden subsistir en el presente, a través de leyes jurídicas que gobiernan dicho proceso y delimitan el campo de la búsqueda, sus tiempos y los medios para conducirla.

6.-Los hechos podrán preexistir con abstracción del proceso, pero en la medida en que de aquellos se pretenda extraer consecuencias jurídicas e interesen a la litis, menester será que se los pruebe, de forma que adquieran vida propia, se exterioricen y existan judicialmente para el juez, para las partes y el proceso, en razón de que para el método judicial un hecho afirmado, no admitido y no probado, es un hecho que no existe, pues para ello se requiere un mínimo contenido objetivo en el material con el que se opera.

7.-Si bien se parte del principio de que las convenciones entre particulares deben reputarse sinceras hasta que se pruebe lo contrario, pesa sobre el demandado un deber de colaboración, aportando la prueba de descargo pertinente, tratando de convencer de la seriedad y honestidad del acto en que intervino, demostrando así su buena fe y el sincero propósito de contribuir en la averiguación de la verdad, ello lleva a considerar que la actitud pasiva del demandado debe interpretarse como indicio en su contra, produciéndose un alejamiento del concepto genérico de la carga de la prueba y más aún de su imposición rígida al actor, exigiéndose, en cambio, el deber de colaboración.

8.-En particular, y al margen del principio cuya noción se compendia en la expresión de cargas dinámicas , de acuerdo a la directiva del art. 377  CPCCN., en materia de simulación, se le impone al demandado la demostración de solvencia y de capacidad económica que justifiquen verdaderamente que estaba en auténtica posibilidad de pagar la suma que se dijo abonada.-

9.-En el juicio de simulación la carga ordinaria de la prueba resulta en alguna medida modificada produciéndose lo que se califica como redistribución del onus probandi , en virtud de la cual al demandado por simulación le incumbe el deber moral de aportar los elementos tendientes a demostrar su inocencia y los hechos por él invocado, tratando de convencer de la honestidad y seriedad del acto y colaborando con la justicia en el esclarecimiento de la verdad.

10.-En esta clase de procesos, cuando la acción es ejercida por quien no ha sido parte en el acto simulado, difícilmente se cuente con un contradocumento, por lo que se puede recurrir a todos los medios de prueba ya que no puede exigírsele la demostración directa, inequívoca y concluyente, toda vez que siempre que la simulación apunta al propósito de perjudicar a terceros, se trata de rodear al acto de todas las apariencias de realidad y se ocultan indicios comprometedores, por ello se admite la prueba indirecta y las presunciones adquieren especial relevancia.

11.-En la acción por simulación, con relación a los terceros, casi la única prueba que tienen a su disposición es la de presunciones, dado que el éxito de la acción dependerá de la demostración de hechos materiales, cumplidos sin la voluntad de constituir los efectos jurídicos aparentes, respecto de los cuales el acreedor defraudado ha permanecido ajeno.-

12.-La prueba indirecta es siempre la más difícil, porque la simulación no es un vicio de la voluntad que deje gruesas señales, sino un vicio del acto que a veces resulta penoso descubrir; no hay voluntad más despierta y activa que la del simulador y es obvio que su preocupación esencial tiende a borrar los rastros que denuncian la verdad relegada y oculta bajo la apariencia de un acto verdadero, de ahí que las presunciones graves, precisas y concordantes sean el medio idóneo y en ciertas oportunidades el único, para demostrar la simulación.

13.-La prueba de testigos es una de las pruebas indirectas , por cuanto llega al magistrado a través de personas que han conocido de alguna manera la ocurrencia del hecho que es objeto de controversia, y lo transmiten al tribunal, los hechos controvertidos-salvo los notorios y los presumidos por ley que como tales no son objeto de prueba-,se desconoce en la mayoría de los casos para el juez, son las partes tiene la carga de representar o recrear los hechos para el juez y para el proceso.-

14.-La apreciación de la prueba y en especial de la testimonial, conforme el art.386  del CPCCN., exige al juzgador que se realice conforme a los principios de la sana crítica, siéndole totalmente lícito apreciar oportuna y justamente si el testimonio en cuestión parece objetivamente verídico, no solamente por la congruencia de sus dichos, sino, además, por la corroboración de ellos con el resto de las pruebas que pudieran obrar en el expediente, lo cual es una facultad privativa del magistrado.

15.-La valoración de la prueba testimonial constituye una facultad propia de los magistrados, quienes pueden inclinarse hacia aquellas declaraciones que les merecen mayor fe para iluminar los hechos de que se trate; la concordancia que puede descubrirse entre el mayor número y en definitiva, las reglas de la sana crítica, han de señalar caminos de interpretación del juzgador.

16.-En el caso, la accionante es un tercero respecto de la simulación que se alega, ello desplaza la carga probatoria a la demandada quien tiene que convencer de la realidad del negocio jurídico en cuestión; tal sucede por cuanto la actora no puede ser obligada a rendir una prueba negativa en tanto que la accionada dispone o hubiera debido disponer de los medios para acreditar que el acto es real, como por ejemplo, la solvencia económica para adquirir los inmuebles que forman parte del litigio.

17.-La existencia de la relación concubinaria de larga data de la accionada con el causante, la ocupación del bien por parte del occiso desarrollando su tarea profesional de odontólogo, la constitución de usufructo vitalicio a su favor, así como su ulterior venta a un tercero, previa a la iniciación de las medidas precautorias, configuran presunciones graves, precisas y concordantes que llevan a concluir sobre la existencia del acto simulado.

18.-La difícil prueba de una simulación, no empece a que el juzgador en base a su propia experiencia y conocimiento de la realidad social en la que se desenvuelve y apoyado en indicios de diversos ángulos y perfiles del caso, con apoyo jurisprudencial y doctrinario de peso, pueda fallar con convicción sobre un caso en que la justicia material supera a la justicia formal, meta final de toda controversia en justicia.

Fallo:

Buenos Aires, a los días del mes de septiembre de 2012, reunidas las Señoras Jueces de la Sala “J” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a fin de pronunciarse en los autos caratulados: ” Illoz Sandra Fabiana c/ Del Mónaco Norma Magdalena s/ simulación”.- La Dra. Marta del Rosario Mattera dijo:

I.- La sentencia obrante a fs. 475/486 hizo lugar a la demanda de simulación promovida por Sandra Fabiana Sabina Illoz, respecto de los inmuebles sitos en la calle Conesa N° 874/76/80 y 84 piso 4° unidad 36 matricula 17- 13556/36 nomenclatura catastral C17,S37 M 96, P 5 (depto “A1/3”) y en la calle Bonpland 2262/64 piso 6° A unidad 48 matricula 17-2025/48 nomenclatura catastral C17,S 35, M 101 P 42 (depto “B 1/4) ordenando la transferencia del primero a nombre del progenitor de la parte actora, Roberto David Illoz, y en relación al segundo, y teniendo en cuenta la venta efectuada a un tercero,se la condena al pago de su valor, todo ello con costas a su cargo.- Contra dicho pronunciamiento interpone recurso de apelación la accionada, el cual funda en el escrito obrante a fs. 506/510, cuyo traslado es respondido a fs. 512/518.- A fs.520 se dicta el llamado de autos a sentencia, providencia que se encuentra firme.-

II.-La accionada manifiesta en su agravio la arbitraria valoración efectuada por el sentenciante de grado de la prueba producida, con respecto a la testimonial señala que no fueron tenidos en cuenta los testigos ofrecidos por su parte, que no se valoró adecuadamente la prueba informativa de la Anses, que desconoció sus actividades económicas y que los argumentos esgrimidos en la sentencia en torno la preexistencia de un ánimo simulatorio, atentan contra la seguridad de los negocios jurídicos y la autonomía de la voluntad de la partes, pues en materia de simulación se requiere prueba inequívoca, y en cuanto a las presunciones, éstas han de ser plenas y convincentes, añade que la actitud deljuzgador debe ser de prudencia siendo de aplicación las reglas de la sana critica, cita doctrina y jurisprudencia del fuero.-

III.- Se ha definido a la simulación como la declaración de un contenido de voluntad no real, emitida concientemente y de acuerdo entre las partes, para producir con fines de engaño la apariencia de un negocio jurídico que no existe o es distinto de aquel que realmente se ha llevado a cabo (Conf. Ferrara, Francisco, “La simulación de los negocios jurídicos”, 3a. edición, Madrid, 1953, p. 56).- Existen, entonces, un acto simulado que es ostensible, y un acuerdo simulatorio, que es oculto y contiene la auténtica intención de las partes (Conf. Mosset Iturraspe, Jorge, “Negocios simulados”, Tomo I, p. 15).- El art.955  del Código de Vélez establece que “la simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas interpuestas, que no son aquéllas para quienes en realidad se constituyen o transmiten”.- El acto simulado no es inexistente sino, por el contrario, real, de allí que se trata de una acción de nulidad peculiar puesto que tiende a dejar sin validez los artificios jurídicos que no por artificiosos son menos existentes- que ocultan un engaño, es decir, hay un contraste entre la forma externa y la realidad querida por las partes; el negocio que aparentemente es serio y eficaz es en sí ficticio y mentiroso o constituye una máscara para ocultar un negocio distinto (Borda, Guillermo, Tratado de Derecho Civil. Parte General, t. II, 10° ed. actualizada, Abeledo Perrot, pág. 330/332; Conf CNCiv esta sala 29/5/2007 Expte. N° 128.224/1998, “Sesano, Patricia Cecilia y otros c/ Propato, Daniel Alfredo y otros/Simulación”).- Zannoni, por su parte, se expide sobre la conveniencia de caracterizar el “acto simulado”, ostensible, y del “acuerdo simulatorio”, oculto, que contiene la auténtica intención de las partes (Ineficacia y nulidad de los actos jurídicos, Astrea, 1996, pág. 351). Cuando se alude a la simulación como vicio de los actos jurídicos coexisten la apariencia negocial -aspecto externo del proceso simulatorio- y la oculta intención real de las partes que han concluido el negocio simulado -la apariencia negocial- con una intención práctica diferente de aquélla que el negocio simulado tiende a realizar. Es una discordancia entre la voluntad interna y su manifestación. Surgen así los elementos del acto simulado:a) la contradicción consciente entre la voluntad interna y la declarada; b) el acuerdo de partes que le sirve de causa; c) el propósito de engañar, ya sea inocuo o en perjuicio de terceros o de la ley (Zanonni, ob. cit., pág. 372).).- Ahora bien, cuando la simulación es absoluta, las partes no tienen intención de celebrar el acto o negocio, de modo que tras la apariencia nada ocultan de real, verdadero o serio. Generalmente se utiliza esta figura para defraudar a los acreedores, por ejemplo, ocultando un activo con el traspaso ficticio de bienes (Conf. Cifuentes, Santos, “Negocio jurídico”, p. 507).- El fin principal que persiguen las partes al realizar el acto simulado es el de producir una disminución ficticia del patrimonio o un aumento aparente del pasivo para, de ese modo, frustrar la garantía de los acreedores e impedir su satisfacción. Este tipo de negocio es el medio más frecuente y más terrible a que acuden los deudores para hacerse insolventes en apariencia y escapar así al cumplimiento de sus obligaciones (Conf. Ferrara, ob. cit., p. 174).- Cabe señalar que la simulación es ilícita cuando se realiza en perjuicio de terceros o con un fin ilícito, por ejemplo, cuando el deudor enajena sus bienes para impedir que sus acreedores puedan ejecutarlos.-

IV. Prueba Desde el punto de vista estrictamente procesal, los litigantes deben probar los presupuestos que invocan como fundamento de su pretensión, defensa o excepción, y tal imposición no depende de la condición de actor o demandado, sino de la situación en que cada litigante se coloque dentro del proceso.- En este sentido, prueba es tanto la demostración de la existencia de un hecho ignorado o no afirmado, como la confirmación de un hecho supuesto previamente afirmado.La prueba apunta a la reconstrucción histórica o lógica (prueba indiciaria) de hechos sucedidos en el pasado, y que pueden subsistir en el presente, a través de leyes jurídicas que gobiernan dicho proceso y delimitan el campo de la búsqueda, sus tiempos y los medios para conducirla (Kielmanovich, Jorge L. “Teoría de la prueba y medios probatorios”, pags. 20/21, Ed. Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2001; C. N. Civ., esta Sala, 29/09/2005, Expte. Nº 101.190/1999, “Kolsestein, Adolfo Roberto c: Cons. de Prop. Salta 1157 s/ cobro de sumas de dinero”).- Los hechos podrán preexistir con abstracción del proceso, pero en la medida en que de aquellos se pretenda extraer consecuencias jurídicas e interesen a la litis, menester será que se los pruebe, de forma que adquieran vida propia, seexterioricen y existan judicialmente para el juez, para las partes y el proceso, en razón de que para el método judicial un hecho afirmado, no admitido y no probado, es un hecho que no existe, pues para ello se requiere un mínimo contenido objetivo en el material con el que se opera (conf. Kielmanovich, Jorge L. “Teoría de la prueba y medios probatorios”, pag. 37, Ed. Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2001; C.N.Civ., esta Sala, Expte. 84737/2007, 14/5/2010, “Macchi, Daniel Roberto c/ Autopistas del Sol S. A. s/ daños y perjuicios”, entre otros).- El concepto de “carga procesal” es el centro de la responsabilidad y función de las partes que persiguen, naturalmente, una sentencia favorable, y para ello necesitan conducirse en el debate judicial, con cuidada eficacia y oportunidad. La teoría del proceso como “situación jurídica” justamente ha puesto en el tapete el rol de los litigantes visto a la luz de sus chances, expectativas, posibilidades y riesgos que irán marcando la distancia con la posible suerte del derecho se somete a la decisión judicial.Especialmente, en esa concepción, las partes están pesadas con “cargas” o sea imperativos del propio interés para cumplir los actos procesales No son obligaciones, ya que su contraparte no podrá forzar al interesado a cumplirlas y, por el contrario, quedará en ventaja si el mismo omite liberarse bien y en tiempo propio (Eisner, Isidoro, “Planteos procesales”, Ed. La Ley, 1984; pags. 57/58 y 94; C. N. Civ., esta Sala, 10/12/09, Expte. Nº 85.249/04, “Cons. De Prop. Callao 710/16 c/ Rodríguez, Mónica s/ rendición de cuentas”; Idem., id., 09/02/2010, Expte. Nº 108.095/2005, “Muñoz, Mónica Andrea c/ Expreso General Sarmiento S.A. Línea 176 y otros s/ daños y perjuicios”; Id., id., 11/05/2010, Expte. Nº 75.058/2000 “Peralta, Carlos Raúl y otros c/ Coronel Vega, Carlos Javier y otros s/ daños y perjuicios”; Id., id., 12/05/2010, Expte.Nº 7.184/2006 “Cauda de Devoto, Elisabeth Jacqueline y otros c/ Marani, Claudio Daniel y otros s/ daños y perjuicios”).- En un excelente trabajo sobre el tema, Saux recuerda que tal como lo declarara la Comisión que trabajara sobre el tema (“Desplazamiento de la carga probatoria”) en el XVII Congreso Nacional de Derecho Procesal (Las Termas, Santiago del Estero, mayo de 1993), “la temática del desplazamiento de la carga de la prueba reconoce hoy como capítulo más actual y susceptible de consecuencias prácticas a la denominada doctrina de las cargas probatorias dinámicas, también conocidas como principio de solidaridad o de efectiva colaboración de las partes con el órgano jurisdiccional en el acopio del material de convicción”. Ello implica un nuevo reparto en las reglas de imposición probatoria ceñida a las circunstancias del caso y renuentes a enfoques apriorísticos, haciendo recaer el onus probandi en cabeza de quien está en mejores condiciones técnicas, profesionales o fácticas para hacerlo.- Ello en sí supone un acotamiento de los alcances tradicionales del principio dispositivo, una corporización de la regla de solidaridad dentro del proceso -en expresión tan cara al maestro Morello-, y el reconocimiento de que el juez necesita de ambas partes en el expediente para que reconstruyan el iter fáctico que es la premisa sobre la que desarrollará su labor cognoscitiva, a cuyos efectos la mera situación de negativa, cuando se está en condiciones privilegiadas de aportar prueba, deviene insuficiente (Saux, Edgardo I. , “La dinámica de las cargas probatorias y el activismo judicial en un proceso por simulación” L. L.Litoral 1997, 7).-

V.- En el caso particular de la simulación reiteradamente se ha sostenido la aplicación de la doctrina de las cargas probatorias dinámicas antes referida.- Si bien se parte del principio de que las convenciones entre particulares deben reputarse sinceras hasta que se pruebe lo contrario, pesa sobre el demandado un deber de colaboración, aportando la prueba de descargo pertinente, tratando de convencer de la seriedad y honestidad del acto en que intervino, demostrando así su buena fe y el sincero propósito de contribuir en la averiguación de la verdad. Ello lleva a considerar que la actitud pasiva del demandado debe interpretarse como indicio en su contra, produciéndose un alejamiento del concepto genérico de la carga de la prueba y más aún de su imposición rígida al actor, exigiéndose, en cambio, el deber de colaboración (Mosset Iturraspe, Jorge, “Negocios simulados, fraudulentos y fiduciarios”, t. I, p. 243).-

En el mismo sentido se ha pronunciado Morello cuando, refiriéndose a algunos litigios engorrosos como el de simulación, expresa que la doctrina y jurisprudencia han sentado criterios de vanguardia en torno al desplazamiento de la carga de la prueba; al rigor y preferencia del juego de indicios y presunciones y al afinamiento de la libertad crítica del juez para formarse el juicio valorativo y arribar razonablemente a conclusiones ciertas, cabiendo hablar de una suerte de principio de facilidad probatoria se llega a adosar al adquirente simulador, la carga de la prueba de su capacidad económica para pagar el precio, reflexionando sobre los criterios que se han ido consolidando jurisprudencialmente según los cuales el demandado por simulación no puede hacerse el desentendido cobijándose en que la regla es que sobre el actor pesa la carga de la prueba, puestiene el deber moral de aportar los elementos tendientes a demostrar la seriedad del acto, existiendo al respecto una responsabilidad probatoria compartida (“La prueba, tendencias modernas”, ps. 127 y siguientes).- Así también lo han sostenido otros autores:”en materia de simulación rige la teoría de las cargas probatorias dinámicas, en virtud del cual si ambas partes suministran versiones diferentes del mismo hecho, incumbe a cada una de ellas acreditar la veracidad de sus respectivos dichos” (Ghirardi, Juan Carlos, “¿Fraude o simulación?”, LLC 2011 (febrero), 18).- En particular, y al margen del principio cuya noción se compendia en la expresión de “cargas dinámicas”, de acuerdo a la directiva del art. 377  C. Procesal, en esta materia de simulación, se le impone al demandado la demostración de solvencia y de capacidad económica que justifiquen verdaderamente que estaba en auténtica posibilidad de pagar la suma que se dijo abonada (ver, entre otros, Rivera, Julio César, “Instituciones de Derecho Civil, Parte General”, t. II, p. 868, N° 1432; Borda, Guillermo A., “Tratado de Derecho Civil, Parte General”, t. II, p. 339, N° 1188 y sigtes.; C. N. Civ., Sala B, 11/06/1996, “Cordo, O. R. c. Pataro, M.”, La Ley, 1997-D, 423 con nota de Xanthos; Idem., id.20/02/2002, “A., D.”, DJ 2002-2, 739; La Ley 2002-D, 925).- La idea se corresponde con aquella que señala que en el juicio de simulación la carga ordinaria de la prueba resulta en alguna medida modificada produciéndose lo que se califica como “redistribución del onus probandi”, en virtud de la cual al demandado por simulación le incumbe el deber moral de aportar los elementos tendientes a demostrar su inocencia y los hechos por él invocado, tratando de convencer de la honestidad y seriedad del acto y colaborando con la justicia en el esclarecimiento de la verdad (Zeus, t 38-R-60, citado por Peyrano, Jorge, “Doctrinas de las cargas probatorias dinámicas”, La Ley, 1991-B, 1034 y por Valente, Luis Alberto, “Inoponibilidad del negocio aparente”, La Ley 2002-D, 924).- Saux, por su parte, afirma que esta moderna -y elogiable- asignación de la carga probatoria en función de la “disponibilidad de la prueba”, ha sido singularmente requerida por la doctrina autoral y judicial en materia de simulación, recordando a Héctor Cámara, (“Simulación en los actos jurídicos”, p. 135,2ª ed., Ed. Depalma, Buenos Aires, 1958) cuando señalaba hace ya muchos años que en la prueba del carácter simulado del acto no debe interpretarse el principio del actor incumbit probatio de manera “cerrada y estricta”, porque “tiene excepciones que es necesario aceptar”,. “imponiendo al demandado producir la prueba de descargo pertinente, tratando de convencer de la seriedad y honestidad del acto en que intervinieron” (Saux, ob. Cit; CNCiv esta sala 29/12/2011 Expte. Nº 82.325/2008 “Figueroa, Mariana Andrea c/ Danesi, Federico s/ división de condominio”).-

VI.- En relación al ejercicio de la acción de simulación, cabe diferenciar según que ella sea deducida por las partes del negocio simulado o por terceros.- Como principio general, la carga de la prueba corresponde a quien invoca la simulación. No existiendo contradocumento, sólo se admitirá la acción si median circunstancias que hagan inequívoca la existencia de la simulación (art.960 segundo párrafo ).- En esta clase de procesos, cuando la acción es ejercida por quien no ha sido parte en el acto simulado, difícilmente se cuente con un contradocumento, por lo que se puede recurrir a todos los medios de prueba ya que no puede exigírsele la demostración directa, inequívoca y concluyente, toda vez que siempre que la simulación apunta al propósito de perjudicar a terceros, se trata de rodear al acto de todas las apariencias de realidad y se ocultan indicios comprometedores.- Por ello, se admite la prueba indirecta y las presunciones adquieren especial relevancia.- En relación a los terceros, casi la única prueba que tienen a su disposición es la de presunciones, dado que el éxito de la acción dependerá de la demostración de hechos materiales, cumplidos sin la voluntad de constituir los efectos jurídicos aparentes, respecto de los cuales el acreedor defraudado ha permanecido ajeno.(Conf CNCiv, Sala A, 2/2/ 2012, libre N° 579.897, “Segovia, María Teresa c/ Fernandez, Jorge Benjamín y otro s/ Simulación” ).- Por consiguiente, el medio frecuentemente utilizado por los terceros es la prueba de presunciones o indicios suficientes para llevar al ánimo del juzgador la convicción de que ha ocurrido la simulación, siendo la apreciación de esa prueba una cuestión de hecho librada al recto criterio judicial (Conf. Borda, G.A. “Tratado de Derecho Civil Argentino. Parte General”, T° II, n° 1188, pág. 365; Llambías, J. J., “Tratado de Derecho Civil. Parte General”, T° II, n° 1826, pág. 536).-

Se ha dicho que la prueba indirecta es siempre la más difícil, porque la simulación no es un vicio de la voluntad que deje gruesas señales, sino un vicio del acto que a veces resulta penoso descubrir. No hay voluntad más despierta yactiva que la del simulador y es obvio que su preocupación esencial tiende a borrar los rastros que denuncian la verdad relegada y oculta bajo la apariencia de un acto verdadero (Conf.Risolía, Marco Aurelio, “Colación y simulación. La extensión analógica de una presunción legal “juris et de jure”, LL 1981-B-324; CNCiv, sala G, 26/3/2012, Expte N° 106.174/2005 “Kambourian, Santiago Alberto y otro c/ Voskian Alejandro Marcelo y otro s/Nulidad de acto Jurídico”).- La prueba del acto ficticio tiene como objetivo demostrar la inexistencia de causa en la simulación absoluta o la virtualidad de otra causa en la relativa (arts. 956 y 958  Cód. Civil). Obviamente, aquellos que se proponen encubrir un acto jurídico, procuran no dejar rastros. De ahí que las presunciones graves, precisas y concordantes sean el medio idóneo y en ciertas oportunidades el único, para demostrar la simulación.- Es que sobre la base de las presunciones es posible resolver esta clase de procesos por ser la única prueba que los terceros tienen a su disposición: así, la causa simulandi entendida como el interés que lleva a las partes a realizar un acto simulado o el motivo que las induce a dar apariencia a un negocio jurídico que no existe, reviste gran relevancia, a la que pueden sumarse el vínculo de parentesco o la amistad muy íntima entre las partes, la imposibilidad económica del comprador para adquirir el bien vendido, las circunstancias y el momento en que se realizó el acto, la declaración de haber recibido el precio con anterioridad, etc. El vínculo de parentesco muy estrecho o la amistad íntima entre las partes suelen ser un indicio importante, ya que la gravedad que reviste el acto cuando perjudica a terceros exige una gran confianza recíproca (Conf CNCiv esta sala 29/5/2007 Expte.N° 128.224/1998, “Sesano, Patricia Cecilia y otros c/ Propato, Daniel Alfredo y otros s/ Simulación”).- Cabe señalar que muchas veces la simulación reconoce móviles inciertos, imprecisos, ambiguos, de contornos indefinidos, no se puede exigir la prueba de ellos, ya que es muy difícil penetrar en la intimidad del pensamiento humano, sobre todo cuando las partes han tratado de ocultarla poniendo en ello todo su ingenio. Basta que la simulación tenga o pueda tener un motivo razonable (Conf. Borda, Guillermo, “Parte General”, T. II, p. 318). Las circunstancias, el momento y las peculiaridades del acto cuestionado, constituyen elem entos de importante ponderación para meritar la realidad.-.

VII.- En el presente caso la actora demanda por interposición de persona y simulación relativa contra Norma Magdalena del Mónaco, con el fin de que se declaren simulados los actos de trasmisión de dominio a su favor, efectuados por su padre Roberto David Illoz, quien falleciera el 24/7/2004.Manifiesta que sus padres habían contraído matrimonio el 14 de Febrero de 1963, produciéndose su separación en el año 1967, que su madre se hizo cargo de ella y de su hermano, y que su padre de profesión odontólogo, inició una relación de concubinato en el año 1974 con la demandada, quien provenía de una familia humilde y que durante los años de convivencia se desempeño exclusivamente como ama de casa.- Señala que la causa simulandi es el juicio de alimentos que le iniciara su madre, y sustenta la ilicitud del acto, en la sustitución de la persona del comprador en perjuicio de sus derechos hereditarios y los de su familia.- Por su parte la accionada niega los extremos de hecho de la demanda, afirmando que su padre era músico y que dejó bienes, ofreciendo su sucesión como prueba, que trabajó en una escribanía asociada con participación de honorarios, luego en el Anses, y mas tarde formó una sociedad de hecho, en un video club, actividad a la cual se dedicó hasta el año 1989, fecha en que decidió venderlo, asimismo invoca que fue propietaria de un taxi y que por falta de rentabilidad decidió venderlo y que luego se dedico a la venta de ropa actividad que continúa hasta la fecha.- Con respecto al Sr. Illoz, padre de la actora, señala que era muy buen profesional aunque no siempre tuvo un alto rendimiento como odontólogo, que trabajo siempre en un barrio y que el consultorio era modesto, que cobraba precios accesibles y que si bien tenia ingresos que le permitían vivir dignamente nunca fue un hombre de fortuna, que tenia el vicio de asistir semanalmente al hipódromo donde perdía gran parte de sus ingresos.- Que en el año 1994 y debido a que se debilitó su salud se acogió al beneficio de la jubilación, percibiendo hasta su fallecimiento el haber mínimo jubilatorio.- Afirma la demandada que el inmueble de la calle Conesa lo compró en 1990 con ahorros personales y el producido de la explotación y venta del fondo de comercio del video club, que sobre el mismo constituyó un usufructo, pues la convivencia ya llevaba dieciséis años, y en cuanto al bien situado en la calle Bonpland donde tenia el consultorio Illoz, si bien perteneció en primera instancia a la hermana de Illoz, lo adquirió con producto de su trabajo y en relación al usufructo vitalicio a favor del occiso, obedecía a la existencia de herederos forzosos que pudieran dejarlo desprotegido, señala asimismo que eldivorcio vincular se había decretado en 1988 por lo que no existía causa simulandi que justificara la compra a nombre de un tercero ni hijos menores ni deudas alimentarias.-

VIII.- Corresponde por tanto adentrarse en la prueba producida en autos invocada por la quejosa en su expresión de agravios.- 1.-Expte N° 60083/2005 “Illoz Sandra Fabiana c/ Del Mónaco s/medias precautorias” Tal como señalara el sentenciante de grado obran los informes de dominio de los bienes motivo de la presente litis, los que dan cuenta que el inmueble de la calle Conesa fue adquirido por lademandada el 5 de febrero de 1990 y con respecto al de la calle Bonpland surge la titularidad de Ignacia Carmen Illoz de Marsano, por compraventa del 25 de setiembre de 1974 y su posterior venta a la aquí demandada el 27 de setiembre de 1988,como su ulterior venta a un tercero el 22 de abril de 2005.- Asimismo obran las declaraciones testimoniales de Rafaela Victoria Illoz, (ver fs. 9) Rosa Ida Illoz (ver fs. 10) tías paternas de la actora, y de Stella Maris Giannattasio, declaraciones que fueron ratificadas ante el Tribunal a fs 35,36 y 37 de la misma causa, en lo sustancial declararon que su hermano Roberto Illoz, vivió hasta su fallecimiento en la calle Conesa, que siempre se comportó como dueño del departamento que nada hacia sospechar que no lo fuera, que había tenido su consultorio primero en la calle Juan B Justo y luego en la calle Bonpland, que tenia muchos pacientes, de buen poder adquisitivo y que como odontólogo tenia muy buenos ingresos y que viajaba todos los veranos fuera o dentro del país, con relación a la Sra.Del Mónaco manifestaron la primera que desde que había hecho pareja con su hermano había dejado de trabajar, y la segunda que siempre le había dicho su hermano que no trabajaba, ambas señalaron el origen humilde de su familia y que sus padres trabajaban como encargados de un edificio de departamentos hasta que se jubilaron.- Con respecto al inmueble de la calle Bonpland Rafaela Victoria Illoz, declaró que en el año 1974 figuraba como dueña del departamento su hermana Ignacia, aclarando que por su conocimiento la misma no contaba con bienes suficientes como para adquirir ese departamento, y que carecía de sentido que su hermana le compre un departamento para que su hermano pusiera su consultorio, pero que sabia por otro lado que no lo iba a poner a su nombre porque tenia problemas por un juicio de alimentos que había iniciado la mamá de Fabiana, declara de manera coincidente Rosa Ida Illoz, que sabia que ese departamento estaba a nombre de su hermana Ignacia para evitar que la mama de Fabiana se lo embargara pues estaban en juicio, por su parte la testigo Stella Maris Giannattasio manifestó saber que los departamentos en que tenia su vivienda y su consultorio el Sr Illoz los había puesto a nombre de su pareja Norma, y que antes de eso le había propuesto transferir a su nombre los departamentos a lo que ella se negó y le manifestó que se ocuparía de hacer un contradocumento por intermedio de un escribano de la zona del Barrio River (ver fs. 11vta).- Asimismo a fs.25 luce la partida de nacimiento de la accionante que acredita su filiación y la partida de defunción de Roberto David Illoz de fecha 25 de Julio de 2004, divorciado de Mabel Nydia Guillan y profesión jubilado.- A fs 38 y a fs 49 se ordenó la anotación de la litis y prohibición de innovar respeto al inmueble de la calle Conesa, medida confirmada por este Tribunal a fs96.- 2.-Iniciada la presente causa de simulación y en virtud que en el acto simulado en relación al inmueble de la calle Bonpland 2262/64 piso 6° depto “A” ha intervenido la Sra Ignacia del Carmen Illoz quien ha fallecido la actora cita a todo evento como terceros a sus hijos Rita y Eduardo Manzano, quienes a fs,147 se allanan a la pretensión esgrimida por la parte actora, manifestando que resultan exactos los hechos vertidos por la actora y que era de su conocimiento que su tío a su muerte tenia dos inmuebles, su vivienda en la calle Conesa y su consultorio en la calle Bonpland, que su madre Ignacia era ama de casa y no tenia ingresos propios y que no dejó bienes a su fallecimiento en 1992 que ameritaran la apertura de sucesión.- El Registro de la Propiedad Automotor informa a fs. 15 y fs 18 no se han localizado automotores a nombre de Roberto David Illoz ni de la demandada.- Por su parte la demandada aporta constancias fotográficas de la actividad profesional de su padre como músico, un informe correspondiente a la Anses (ver fs 75) con una solicitud de fecha 1/8/2006 que consigna las distintas tareas desempeñadas entre los años 1970 y 2004. El informe acompañado señala que el mismo no implica otorgamiento de la prestación solicitada, en razón que se realizó en base a declaraciones verbales y/o telefónicaspor parte de la titular, por lo que el mismo queda sujeto a la presentación de la documentación respaladatoria.- Obran asimismo informes de la Anses a fs.221/23 318/325 y 377/82 que dan cuenta de la existencia de la demandada en la base de jubilados y pensionados informando al 25 /6/2008 haberes por la suma de $ 278,94 y $182 respectivmente (ver fs. 321 y fs. 325).- A fs. 223 y fs. 326 la Anses informa que todo dato relativo a aportes, contribuciones, inspecciones, cuit (autónomos) activos en relación de dependencia, altas y bajas de empleados debe solicitarse al ente recaudador Administración Federal de Ingresos Públicos(AFIP).- Acompañó la accionada a fs. 76 y fs. 77 constancia de inscripción en el monotributo en el año 1999, y una inscripción en la Afip como propietaria de taxi, asimismo diversos comprobantes del pago del monotributo entre los años 1999 y 2004 (ver fs. 80/100) las cuales -como bien señalara el aquo- son posteriores a la compra de los inmuebles tanto de la calle Bonpland en el año 1998 y el de la calle Conesa en el año 1990.- La Afip informa a fs 385/402 que la demandada no registra declaración jurada alguna y en cuanto al Sr. Illoz se encontraba registrado en el impuesto a las ganancias desde 1995 a 1998 indicando la baja en el mismo por inscripción en el monotributo en noviembre de 1998, en cuanto a bienes personales sólo hay una única presentación efectuada a su respecto en 1995.- Por otro lado, ni con respecto a la demandada ni al occiso se encontraron registros como clientes de entidades bancarias, a tenor de las contestaciones de los oficios diligenciados en autos.-

En cuanto al acervo hereditario de su padre, alegado por la accionada se extiende a un tercio del inmueble de la calle Juncal 2611 depto 15 5° “A” ( ver fs. 23 del Expte N° 24832/80 “Del Mónaco s/sucesion” ) conforme informe de registro (ver fs 42/54 de la causa referida) y tal como señalara el a quo sin que exista prueba alguna del cambio de dominio.- En cuanto a la prueba testimonial producida en autos a fs.267 declara Marta Micaela Nicolano, amiga de la accionada desde hace años, quien declaró que cuando conoció a la actora trabajaba en una escribanía cuyo nombre no recuerda, que también trabajó en un video club por bastantes años y luego vendió ropa hasta que se jubiló. Refirió que el Sr. Illoz era muy buen odontólogo, que su consultorio era sencillo que no tenia muchos pacientes y que tenia el vici o del hipódromo, que era un jugador importante, y que siempre fue preocupación de Mónica tener su casa por el tema que el marido jugaba, que ella siempre tuvo una vida independiente y fue juntando dinero con su trabajo, que siempre manejó dinero, que vestía bien, que compartieron vacaciones en la costa argentina y en Uruguay y señaló que ella iba al Hipódromo pero el Sr.Illoz iba a la Tribuna Oficial, no lo veía, pero sabia que iba con su esposo y otros amigos, y muchas veces se encontraron con Norma a la salida del Hipódromo para cenar, y a la pregunta si concurría al Hipódromo con la Sra del Mónaco respondió negativamente.-

A fs. 271 declara Rafaela Victoria Illoz, refirió haberse enterado que el consultorio de la calle Bonpland lo puso a nombre de su hermana pues se lo había comentado su madre, en cuanto a la vivienda sabía que él la había comprado pues se lo había dicho, que tenia un auto y un taxi que manejaba un peón, que iba al hipódromo con su papá inclusive pero que no era jugador compulsivo, que la relación con sus hijos era mala, que nunca les pasó alimentos, y que esto era un impedimento para poner el consultorio a su nombre.-

A fs.281 declara Enrique Eduardo Álvarez, de profesión economista y amigo del occiso, quien refirió que Illoz había sido un profesional exitoso, con mucha clientela y de muy buen nivel, que nunca vio trabajar a la Sra del Mónaco, que sabía que él contaba con dos propiedades, un coche, un taxi, dinero en caja de seguridad en el banco Santander, que iban a las carreras pero que era un hombre muy cuidadoso con su dinero, que el juego era para él un entretenimiento y no un medio de vida, y que al principio iba con su padre, y luego con sus amigos, y que conocía de los reclamos judiciales de su ex esposa.- A fs. 284 presta declaración Alicia Angélica Cedon, testigo de la parte demandada, con quien manifestó haber tenido relaciones comerciales primero vendían ropa en su departamento y luego en el año 1986 pusieron un video club en Ortega y Gasset al 1700 y luego se mudaron a Arce 488, que les iba muy bien, que tenían mucha clientela y muchos títulos, que eran inquilinas y tenían una sociedad de hecho en la que figuraba su hermana, aunque no recuerda quien figuraba como inquilina, que en esa época no había afip y su hermana hacia aportes para Anses e ingresos brutos, que para fines del año 1989 lo vendieron muy bien que retiraron por partes iguales y norma se compró un departamento, el de la calle Conesa, que luego siguieron vendiendo ropa y bijouterie en su departamento y que luego Norma se compro el taxi.- A fs. 300 depone, Juan Carlos Vilanova, amigo de la actora desde hace 25 años que la conoció por ser esposa del Dr. Illoz que tenia elconsultorio donde el vivió veintidós años, refirió que la propiedad estaba a nombre de la hermana Carmen, ya fallecida, y que el inmueble que habitaba como vivienda era de Norma porque el Dr.le había dicho que estaba a su nombre, que tenia mucha clientela, que nunca supo que la demandada trabajara, y que los fondos para adquirir el inmueble de Bonpland y de la calle Conesa provinieron del Dr Illoz, que la relación con sus hijos era mala y que concurría al hipódromo con amigos y también con el sobrino que era propietario de los caballos, pero que hacia 20 años que no jugaba mas.-

A fs.303 el testigo ofrecido por la parte demandada, Oscar Daniel Pérez, amigo y paciente del Dr. Iloz, refirió que el Dr había perdido mucho dinero en las carreras y que concurrió a ellas hasta el ultimo día de su vida, que la Sra. Norma trabajó toda la vida en una escribanía y ganaba muchas comisiones, que luego tuvo un videoclub y luego un taxi, que el nivel de la familia de la Sra. del Mónaco era bueno, y que el Dr Illoz económicamente estaba muy mal.-

A fs. 371 declara Ida Rosa Illoz, quien refirió la relación distante que la unía con a demandada y que sabe que el inmueble de la calle Consesa lo adquirió su hermano indirectamente por su hermana Rafaela, que tenia una relación mas estrecha con él y que le comentó que estaba muy contento porque volvería al barrio de Colegiales, que fue el barrio de su infancia, señaló que su hermano tenia afición por las carreras de caballos que concurría como un hobby los fines de semana y que jugaba moderadamente.- A fs. 383/384 declara Susana María Cendon, quien manifestó haber tenido actividad comercial con la Sra.del Mónaco en el video club, junto a su hermana Alicia, que les fue muy bien con la venta y que Norma se compró el departamento de la calle Conesa en el barrio de Colegiales, que Illoz era jugador de carreras que había perdido mucho dinero, y que ese era un tema de preocupación para Norma, incluso les pidió muchas veces dinero adelantado cuando tenían el video.- A fs. 405 declara Miguel Ángel Rodríguez quien declaró sobre la adicción al juego del Sr Illoz, que concurría periódicamente con él, pero que desconocía si tenia deudas de juego.-

A fs. 406/407 Blanca Azucena Tunni, quien declara en forma semejante al resto de los testigos ofrecidos por la demandada en cuento a la adicción al juego del occiso pero señaló que el departamento de Conesa lo compró Norma con sus ahorros, de la venta del video club, y lo sabe porque el video quedaba debajo del edificio de la calle Conesa.-

En principio, destaco que no es cierto que el sentenciante no haya valorado las declaraciones testimoniales, la quejosa sostiene que fueron sólo valoradas las declaraciones de los testigos propuestos por la parte actora, descartando los ofrecidos por su parte.-

Cabe señalar tal como lo hiciera el aquo que los testimonios prestados fueron favorables a las posturas de cada una de las partes que los ofreciera, en definitiva beneficiándolos, señala que no se aportaron elementos específicos y concretos en relación a la aficción al juego del occiso, ya que unos sostuvieron su mesura y otros todo lo contrario, y en cuanto a los ingresos de la demandada para la adquisición de los inmuebles, unos afirmaron su importancia y otros la inexistencia lisa y llana de los mismos.-

Cabe poner de resalto que la quejosa ninguna crítica concreta y directa formuló en esta instancia con relación a las razones expresadas por el a-quo en relación a los testimonios de Alicia y Susana Cendon, socias en el video club de la demandada, ya que ningún elemento de juicio concretoaportaron que permitiera cuanto menos presumir el nivel de ganancias obtenidas en dicha actividad, limitándose a señalar en su agravio que no se acompañó prueba instrumental respaldatoria, pues habiendo transcurrido mas de 16 años no tenia obligación de conservarla, nada dice en relación a las dos líneas telefónicas que denunciara como pertenecientes a Illoz, una de ellas dedicada al juego y la otra a su clientela, sin siquiera ofrecer prueba informativa de tal circunstancia.-

La prueba de testigos es una de las “pruebas indirectas”, por cuanto llega al magistrado a través de personas que han conocido de alguna manera la ocurrencia del hecho que es objeto de controversia, y lo transmiten al tribunal.- Los hechos controvertidos-salvo los notorios y los presumidos por ley que como tales no son objeto de prueba-,se desconoce en la mayoría de los casos para el juez, son las partes tiene la carga de representar o recrear los hechos para el juez y para el proceso.- La apreciación de la prueba y en especial de la testimonial, conforme el art.386 del Código Procesal, exige al juzgador que se realice conforme a los principios de la sana crítica, siéndole totalmente lícito apreciar oportuna y justamente si el testimonio en cuestión parece objetivamente verídico, no solamente por la congruencia de sus dichos, sino, además, por la corroboración de ellos con el resto de las pruebas que pudieran obrar en el expediente, lo cual es una facultad privativa del magistrado.-En tal sentido el magistrado goza de amplias facultades: admite o rechaza la que su justo criterio le indique como acreedora de mayor fe, en concordancia con los demás elementos de mérito obrantes en el expediente (Conf. Fenochietto-Arazi, “Código Procesal Comentado”, Tomo 2, pág. 446).

En definitiva, la valoración de la prueba testimonial constituye una facultad propia de los magistrados, quienes pueden inclinarse hacia aquellas declaraciones que les merecen mayor fe para iluminar los hechos de que se trate.La concordancia que puede descubrirse entre el mayor número y en definitiva, las reglas de la sana crítica, han de señalar caminos de interpretación del juzgador (Conf. Falcón, Enrique “Código Procesal Civil y Comercial .”, T.III, pág.365 y sus citas).- Los cuestionamientos intentados por la recurrente en manera alguna desvirtúan la adecuada apreciación de la prueba testimonial efectuada en la instancia de grado.-

Cabe señalar asimismo que en el caso la accionante es un tercero respecto de la simulación que se alega, ello desplaza la carga probatoria a la demandada quien tiene que convencer de la realidad del negocio jurídico en cuestión. Tal sucede por cuanto la actora no puede ser obligada a rendir una prueba negativa en tanto que la accionada dispone o hubiera debido disponer de los medios para acreditar que el acto es real, como por ejemplo, la solvencia económica para adquirir los inmuebles que forman parte del litigio.- De la prueba colectada y conforme el desarrollo cronológico de los hechos efectuado en la instancia de grado, el occiso se divorció de la madre de la actora el 31 de diciembre de 1968, declarándose la culpa del esposo, la compra del inmueble de la calle Bonpland por su hermana Ignacia en septiembre de 1974,desmentida por sus propios herederos en el allanamiento efectuado a la demanda instaurada, permite tener por cierto que el divorcio, sus efectos y la minoría de edad de sus hijos explican este proceder y constituyen elementos suficientes para establecer la existencia de una causa para la simulación.-

En relación a este último inmueble el 17 de octubre de 1998 se inscribe la venta a favor de la demandad a sin que haya aportado elementos de juicio suficientes que justificara su compra, ninguna prueba respaldatoria ha aportado en torno a sus actividades comerciales de video club, o notariales en la escribanía de María Ángela Pietrani, conforme lo manifestara a fs 107 ni referida a su actividad de propietaria de taxi, mas allá de las declaraciones de los testigos ofrecidos por su parte,asimismo la circunstancia alega en su responde que por vía del acervo hereditario de su padre, constituyó sus ahorros, tampoco ha quedado demostrada ya que el único bien inscripto a su nombre es un tercio, del inmueble de la calle Juncal 2611 depto 15 5° “A”, ni la prueba informativa a la Anses da certeza de su capacidad económica. Por ello coincido con el aquo que no puede concluirse que contara con los ingresos suficientes para la compra de los inmuebles en cuestión.- Todo ello unido a la relación concubinaria de larga data con el causante, la ocupación del bien por parte del occiso desarrollando su tarea profesional de odontólogo, la constitución de usufructo vitalicio a su favor, así como su ulterior venta a un tercero, previa a la iniciación de las medidas precautorias, configuran presunciones graves, precisas y concordantes que llevan a concluir sobre la existencia del acto simulado.- De igual forma con respecto al inmueble de la calle Conesa adquirido por la demandada en 1990 se corroboran los mismos indicios, la relación intima entre las partes, la permanencia en el inmueble , el usufructo vitalicio a favor de su pareja, la falta de ejecución material del contrato, la ausencia de material probatorio de ingresos propios significativos, que pudiera hacer posible tal operación inmobiliaria, que en definitiva tendiera a demostrar la sinceridad del acto, permiten arribar a la misma solución dada en la instancia de grado.-.

En este sentido se ha dicho que la difícil prueba de una simulación, no empece a que el juzgador en base a su propia experiencia y conocimiento de la realidad social en la que se desenvuelve y apoyado en indicios de diversos ángulos y perfiles del caso, con apoyo jurisprudencial y doctrinario de peso, pueda fallar con convicción sobre un caso en que la justicia material supera a la justicia formal, meta final de toda controversia en justicia (González Elías, Hugo R., “Acto simulado. Inexistencia de contradocumento.Demostración de la “causa simulandi”. Sustento del fallo en la valoración de la prueba conducente y en el comportamiento de las partes en ocasión del negocio y en el proceso”, L. L. Litoral 2002, 1117; CNCiv, esta Sala, 29/12/2011, Expte. Nº 82.325/2008 “Figueroa, Mariana Andrea c/ Danesi, Federico s/ división de condominio”.- Entiendo que se han acreditado hechos que por su número, precisión y concordancia permiten el acogimiento de la acción de simulación incoada sin que la queja formulada por la apelante pueda conmover los fundamentos de la sentencia recurrida, por lo que cabe desestimarla.-

Por las consideraciones precedentemente expuestas propongo al acuerdo confirmar la sentencia recurrida en todas sus partes, con costas de alzada a la accionada vencida (art 68  del CPCC).- TAL ES MI VOTO

La Dra. Beatriz A.Verón adhieren al voto precedente.

Con lo que terminó el acto, firmando las Señoras Vocales por ante mí que doy fe.

Se deja constancia que la Dra.Zulema Wilde no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (art. 109  del R.J.N.).

Buenos Aires, septiembre de 2012.-

Y VISTOS: Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedentemente transcripto el Tribunal RESUELVE:

Confirmar la sentencia recurrida en todas sus partes, con costas de alzada a la accionada vencida (art 68 del CPCC).- Difiérase la regulación de los honorarios para su oportunidad.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.- Se deja constancia que la Dra. Zulema Wilde no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (art. 109 del R.J.N.)

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