Ir a tomar mate y a rezar el rosario no acredita haber prestado tareas domésticas.

Partes: Palacios Marta Teresa c/ Impini de Alem Marta s/ diferencias salariales – indemnizaciones

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Gualeguaychú

Fecha: 4-abr-2012

Cita: MJ-JU-M-72714-AR | MJJ72714 | MJJ72714

Rechazo de la demanda, pues la actora no logró acreditar haber prestado tareas domésticas para la demandada, siendo que los testigos ofrecidos por esta última manifestaron en forma coincidente que la reclamante iba a tomar mate y a rezar el rosario.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar el rechazo de la demanda incoada en el marco del dec. ley 326/56 , pues más allá de los detalles puntuales en los que los testigos ofrecidos por la reclamante concordaron de modo llamativo y hasta sospechoso, y de que hayan atribuido a la demandada el carácter de empleadora de la actora, ninguno de ellos mencionó haberla visto a ésta realizar las tareas en la intimidad del hogar de la accionada, que fueron indicados en la demanda.

2.-Los testimonios ofrecidos por la actora no resultan verosímiles, pues muestran un inusitado recuerdo de aspectos puntuales del relato actoral, desde donde se aprecia la ausencia de espontaneidad en las afirmaciones, además de no resultar buena parte de las mismas producto de sus propias apreciaciones sino, más bien, de lo que pudieron haber escuchado de parte de la accionante.

3.-Para calificar el contrato de trabajo de servicio doméstico debe atenderse, además de la existencia de subordinación jurídica y económica, la índole de las tareas y lugar donde se desarrollan y también que la prestación debe dirigirse a satisfacer necesidades personales del dueño de casa y sus familiares, mediante una relación entre quien se desempeña profesionalmente como doméstica en tales servicios en el hogar de otro, que abona por los mismos una remuneración con las facultades de contralor de las labores.

4.-Aún cuando se coincida con la apelante en cuanto a la vigencia en el ámbito del dec. ley 326/56, de los principios generales del trabajo, lo cierto es que para los trabajadores del servicio doméstico no resultan aplicables las presunciones de la ley del contrato de trabajo y, por ende, la del art. 23 .

Fallo:

En la ciudad de Gualeguaychú, Provincia de Entre Ríos, a los cuatro días del mes de abril de dos mil doce, se reúnen los Señores Miembros de la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Gualeguaychú, Dres. Gustavo A. Britos, Ana Clara Pauletti y Guillermo Oscar Delrieux para conocer del recurso interpuesto en los autos caratulados: «PALACIOS MARTA TERESA C/ IMPINI DE ALEM MARTA S/ DIFERENCIAS SALARIALES -INDEMNIZACIONES» respecto de la sentencia de fs. 165/168.- De conformidad al sorteo oportunamente realizado la votación tendrá lugar en el siguiente orden: PAULETTI, DELRIEUX y BRITOS.-

Estudiados los autos el Tribunal propuso las siguientes cuestiones a resolver:

¿Es justa la sentencia apelada? y, en su caso ¿qué pronunciamiento corresponde dictar?

A LAS CUESTIONES PLANTEADAS LA SRA. VOCAL DRA. ANA CLARA PAULETTI, DIJO:-

I.-Apeló la actora Marta Teresa Palacios la sentencia dictada a fs. 165/168 que rechazó la demanda promovida por ella contra Marta Impini de Alem y le impuso las costas.-

II.-En sus fundamentos expuso el juez de grado que debía establecer si entre las partes medio o no un contrato de trabajo dentro del marco del decreto Nº 326/56, contemplando que según el relato de la actora, ingresó a laborar como empleada doméstica en el domicilio de la demandada el 01/09/07, cumpliendo tareas de lunes a viernes de 14 a 20 horas, cuando limpiaba la vivienda, hacía las compras, cocinaba y planchaba y hacía el aseo personal de la madre de la demandada, percibiendo por ello una suma mensual de $300 y que no estaba registrada. Comentó que, según la accionante, reclamó verbalmente por esa circunstancia; que luego de ser intervenida quirúrgicamente, al intentar retornar su trabajo, se le negó el acceso y que intimó para que se le aclara la situación laboral, provocando un intercambio ante la negativa de la requerida, que terminó con el despido indirecto de la accionante.Se anotó también que, según la demandada, la actora nunca prestó servicios a su favor, sino que era amiga de una persona que la cuidaba. Señaló de la carga de la prueba pesaba sobre la actora y que, si bien podía alcanzar la testimonial, los relatos debían permitir formar convicción, lo cual dijo no aconteció en el juicio, resultando insuficientes a ese fin, valorados conforme a las reglas de la sana crítica y la jurisprudencia provincial sobre el tema, a cuyo fin especificó los detalles de las narraciones que impedían tener por probada la versión actoral a través de esa prueba, que resultaba vaga y con serias contradicciones. Concluyó que no estaba acreditada la existencia de un contrato de trabajo en el marco del dec. Nº 326/56 y que la demanda debía rechazarse íntegramente.-

III.-Luce a fs. 171/175 vta., el memorial de la recurrente, quien sostiene que la sentencia contiene una arbitraria y contradictoria valoración de la prueba y que el juez renunció a descubrir la verdad jurídica objetiva. Se calificó de parcializada y tendenciosa la ponderación efectuada, cuando los testigos abonaron los hechos relatados en la demanda, y se pasó revista de todos los errores de apreciación en que se cree incurrió el sentenciante. El segundo agravio se destinó a la violación del principio de la sana crítica, el de primacía de la realidad, que descartara el uso de presunciones, a partir de la circunstancia que una persona en silla de ruedas con un hijo discapacitado, necesita de atención permanente, y que surge de las testimoniales que a partir de la acreditada enfermedad de cáncer de la actora, ésta empezó a faltar y la dejaron sin trabajo. Así, con más descalificaciones del fallo, se pidió sea revocado haciendo lugar al reclamo con costas.-

IV.-A fs. 179/182 vta.contestó el traslado la parte demandada, quien apuntó los defectos del recurso, que se trata de una crítica parcial, que tergiversa las declaraciones de los testigos que cita y que no es acertada la afirmación de las reglas de la sana crítica. Que las testimoniales -única prueba del juicio- fueron bien apreciadas por el sentenciante, que no se aplican las presunciones de la Ley de Contrato de Trabajo al servicio doméstico; se repasaron los dichos de los testigos para reafirmar lo decidido, insistiendo con que la apelante intentó hacerles decir lo que no dijeron. En definitiva, marcando el acierto del juzgador, se pidió el rechazo del recurso, con costas.-

V.-Dado el alcance de los agravios propuestos y el tipo de relación laboral invocada por la recurrente, comenzaré por apuntar que para calificar el contrato de trabajo de servicio doméstico debe atenderse, además de la existencia de subordinación jurídica y económica, la índole de las tareas y lugar donde se desarrollan y también que la prestación debe dirigirse a satisfacer necesidades personales del dueño de casa y sus familiares, mediante una relación entre quien se desempeña profesionalmente como doméstica en tales servicios en el hogar de otro, que abona por los mismos una remuneración con las facultades de contralor de las labores (SCBA, 05/11/1985, «López, Estela María C/ Foussats, Horacio S/ Despido Y Salarios», en JUBA).-

En relación a la demostración de los presupuestos objetivos fijados por el art. 1º del dec. Nº 326/56, para este Tribunal, los empleados del servicio doméstico encuadrables en dicha norma son los que acumulan antigüedad no inferior a un mes y su jornada de trabajo es, por lo menos, de cuatro días a la semana y cuatro horas por día (dentro del mínimo precitado de éstos), de modo que los recaudos para estar incluidos en el estatuto se acumulan (conf.: REVIRIEGO, J.M.: «Trabajadores del Servicio Doméstico», p.37), aspecto en el que existe coincidencia en los tribunales provinciales (CApel3ª, TrabParaná, 15/05/1995, «Verbauede Sara M. C/ Caffa Alberto Y Otros S/ Diferencias Salariales», mismo tribunal, 05/07/2001, «Cantero Blanca Rosa C/ Faba De Desantis Noemí S/ Cobro De Pesos Y Entrega De Certificado», entre otros), como del resto del país (SCBS, 06/08/2003, «Franquez, Nélida I. c/ Spadotto, Adalberto y otra», cit.en GRISOLIA, J.A.: «Derecho del Trabajo y la Seguridad Social», T.II, pág. 1455; CNTrab, Sala II, 09/06/2006, «Fernández, Estefanía Lorena c. Galarza, Raul Enrrique y otro», en LL Online; CNTrab, Sala X, 28/04/2003, «M. S., R. V. c. C., A.», LA LEY 2003-D, 657 – DT 2003-B, 1030 – IMP 2003-B, 2611; TSCordoba, Sala Laboral, 09/12/2004, «Contreras, Ilda L. c. Ferrer, Elena y/u otro s/rec. de casación» , en: LLC 2005,abril, 317); y este Tribunal en «Arredondo Dominga c/Salas de Berisso Sara Jovita y/o La Conchera S.A. y/o quien resulte responsable»; Expte. Nº 618/L, 12/12/07.-

Debo decir además, tal como lo apunté entre otros antecedentes en autos «ESCALANTE NORMA BEATRIZ C/REPETTO CARINA Y/O OTROS S/ DESPIDO-DIFERENCIAS SALARIALES», del 21/11/2008, que compete a las partes la carga de probar los hechos que la norma jurídica por aplicar contempla como presupuesto para que surtan los efectos jurídicos (DEVIS ECHANDIA, H.: «Teoría General de la Prueba Judicial», T.I, p.156) y que, aún cuando se coincida con la apelante en cuanto a la vigencia en el ámbito del dec. Nº 326/56, de los principios generales del trabajo, lo cierto es que para los trabajadores del servicio doméstico no resultan aplicables las presunciones de la ley del contrato de trabajo y, por ende, la del art.23, interpretación esta que tiene apoyatura en la jurisprudencia que emana del STJER (Sala Trab, 27/10/1999, «García, Zulma Inés C/ Muñoz, Reinaldo S/ Recurso De Inaplicabilidad De Ley») y la doctrina nacional (VAZQUEZ VIALARD, A.: «Tratado de Derecho de Trabajo», T.6, p.1136, entre otros).-

Bajo esos parámetros debe ser reexaminada la prueba del juicio, la cual se limita a prueba testimonial, en cuanto el certificado de fs. 3 y el informe de fs. 149/156 no están referidos a los hechos principales que la actora tenía la carga de acreditar: esto es, el desempeño de tareas domésticas dentro del hogar que individualizó por el lapso temporal arriba descripto, recibiendo órdenes de la accionada y abonados sus servicios por ésta.-

Analizados los testimonios con los que insiste el recurrente bajo las reglas de la sana crítica (que es lógica más máximas de experiencia), debo decir, que comparto con el juez de grado que no se trata de aportes verosímiles, pues muestran un inusitado recuerdo de aspectos puntuales del relato actoral, desde donde se aprecia la ausencia de espontaneidad en las afirmaciones, además de no resultar buena parte de las mismas producto de sus propias apreciaciones sino, más bien, de lo que pudieron haber escuchado de parte de la accionante. Incluso, ninguno de los deponentes describió haber presenciado de modo concreto a Palacios desarrollando las tareas que fueron enunciadas en la demanda.-

El caso de Blanca Nélida Torres -fs. 110/111 vta.-, muestra directamente la aludida parcialidad. Dijo que trabajó con Palacios para la accionada desde septiembre de 2007 hasta fines de 2009, dando detalles de las tareas y horarios respectivos, aunque no supo el domicilio laboral en cuestión y reconoció tener interés en beneficiar a una amiga en las generales de la ley y -más aún- al ser ello explicado -décima segunda-, aludió a un ofrecimiento económico de la reclamante, todo lo que menoscaba la credibilidad de su aporte.-

Tampoco me parece convincente la narración de Carina Vanesa Vega -fs.112/113- quien dijo desempeñarse desde julio de 2007 hasta septiembre de 2008 aproximadamente, cubriendo el turno de la noche en la casa de Fiorotto, por lo que la veía a Palacios cuando ésta se iba. Si bien dio detalles confusos y contradictorios sobre la extensión temporal de su prestación de servicios, pudo puntualizar las tareas de la accionante, fechas de ingreso y egreso, remuneración e intervenciones quirúrgicas de Diciembre de 2008 y marzo de 2009, efectuadas cuando -según su versión- ya no estaban trabajando en el mismo lugar; y Sandra Romina Arellano -fs.114/115-, contó lo que sabía fundada en lo que le dijo su hermana, lo cual, sumado a sus imprecisiones, torna de casi nulo valor probatorio su audiencia.-

Por su parte, Horacio Daniel Ramírez -fs. 116/117-, declaró conocer a la actora por haberle realizado unos arreglos en su casa entre 2007 y 2008 y que iba a donde esta trabajaba a buscar la llave y, si bien no recordó el domicilio de Palacios, sí precisó el tiempo en que ésta se desempeñó, dónde vivía la madre de Impini, y que era ella su empleadora, quien le daba las órdenes y le pagaba $300 mensuales, todos detalles que no pudo percibir por sus propios sentidos, ya que según su posición, solo buscaba la llave allí, de modo que tampoco pudo haberla visto realizar tareas a favor de la reclamada o de la Sra.Fiorotto, mientras que lo relativo al horario, parece -a su vez- provenir de lo que pudo informarle Palacios.-

Destaco, como lo hizo el juez de grado, que más allá de los detalles puntuales en los que los testigos concordaron de modo llamativo y hasta sospechoso y de que hayan atribuido a la demandada el carácter de empleadora de la actora, ninguno de ellos mencionó haberla visto a ésta realizar las tareas en la intimidad del hogar de la señora Fiorotto, que fueron indicados en la demanda.-

Frente a ello, la posición de la accionada cuando explicó la presencia de Palacios en el lugar, tiene apoyo en el resto de las declaraciones. En efecto, Rosa Angélica González -fs. 81/83-, vecina de la demandada y de su madre y también conocida de la actora, dijo que si bien vio en algunas oportunidades a la Sra. Palacios en el domicilio de Dora Fiorotto de Impini, ésta era frecuentada por mucha gente. Comentó que Palacios «se sentía como una dama de compañía», porque se sentaba a charlar, rezaban el rosario y tomaban mate afuera, que estaba un rato y se iba y que le refirió que se sentía bien con ese trabajo porque nunca le decían nada, que la gente era buenísima y si faltaba no le decían nada.-

En el mismo sentido, Inocencio Ceferino Pedrozza -fs. 88/89 vta.-, afirmó haberla visto a la actora en la casa de Dora Fiorotto (a donde concurría a cortar el césped o hacer algún arreglo), como a otras personas que allí rezaban el rosario, pero no realizando tareas; y Carlos Kneeteman -fs. 84/85-, dijo conocer a las partes (por ser sus clientas) y también a la madre de la demandada y vecino de la actora y aseguró que, en cuanto a lo laboral de ésta, solo sabía que trabajaba en una rotisería, referencia que también hizo Amalia Susana Galván -fs. 86/87 vta.-, quien dijo desempeñarse hacía casi catorce años para la Sra.Impini, y descartó que Palacios trabajara para ella, además de asegurar no haberla visto nunca en la casa de la Sra. Dora Fiorotto de Impini, aunque aclaró que concurría a su casa en horarios de la mañana.-

Las pruebas tendientes a verificar la enfermedad de la Sra. Palacios, sólo abonan un hecho secundario del proceso y no sirven para corroborar los hechos que sustentan la pretensión (la índole del trabajo y su frecuencia), pues éstos carecen de prueba directa seria y concordante y no lo son los relatos testimoniales analizados los cuales, por su falta de seriedad, no permiten formar convicción acerca de la procedencia del reclamo.-

Todo ello importa porque, al reconstruir el juez los hechos que conforman la verdad sobre la que debe aplicar el derecho para el caso, justificando su decisión, lo hace sobre la base de una narración construida sobre enunciados en cuatro niveles distintos, el primero donde se describen los hechos principales, un segundo nivel donde están los hechos secundarios, en el tercer nivel están los enunciados que resultan de las pruebas practicadas en el juicio y en el cuarto nivel están, de modo eventual, las inferencias relativas a la credibilidad o fiabilidad de los enunciados del tercer nivel.La conexión que vincula a esos niveles de narración construída por el juez es de naturaleza inferencial y se instaura entre una afirmación que inicialmente tiene carácter hipotético y las pruebas que confirman su veracidad, lo que depende de cuantas y cuáles se encuentran disponibles con respecto a todas las pruebas posibles, confirmación que también se puede obtener a través del concepto de probabilidad lógica, que justamente designa el grado de confirmación que las pruebas pueden atribuir a los enunciados relativos a los hechos en el caso (TARUFFO, M.: «Simplemente la verdad», p.232). Así, en el presente, las afirmaciones expuestas por la actora en su escrito promocional y que fueron controvertidas por la reclamada, lograron un débil o nulo nivel de confirmación.-

Entonces, aún cuando se analice el caso utilizando el principio de la carga probatoria como norma de clausura, concluyo que no se produjo prueba idónea sobre los hechos expuestos en la demanda por lo cual la valoración y conclusiones sentenciales realizadas por el juzgador han sido conforme a las circunstancias de caso y derecho aplicable y los agravios tratados merecen suerte adversa.-

VI.-Encontrándome, entonces, en condiciones de expedirme sobre las cuestiones propuestas lo hago por la afirmativa, dejando, desde ya, auspiciado se dicte sentencia rechazando el recurso tratado, con costas a la apelante vencida y se regulen honorarios profesionales por la labor desplegada ante este Tribunal.-

Aclaro que, no estando abierta la vía para el recurso en materia arancelaria deducido a fs. 168 vta., no corresponde que me proponuncie a su respecto.-

ESE ES MI VOTO.-

A LAS MISMAS CUESTIONES PLANTEADAS EL SR. VOCAL DR. GUILLERMO OSCAR DELRIEUX, DIJO:-

Que adhiere al voto precedente por iguales fundamentos.-

A LAS MISMAS CUESTIONES PLANTEADAS EL SR. VOCAL DR. GUSTAVO A. BRITOS, DIJO:-

Que existiendo mayoría hace uso de la facultad de abstenerse de emitir su voto, conforme lo autorizado por el art. 47 de la L.O.P.J.(texto según Ley 9234).-

Con lo que se dio por terminado el acto, quedando acordada la Sentencia siguiente:

ANA CLARA PAULETTI

GUILLERMO O. DELRIEUX

(Abstención)

GUSTAVO A. BRITOS

ante mi:

LEONARDO PORTELA

Secretario Subrogante

SENTENCIA:-

GUALEGUAYCHU, 4 de abril de 2012.-

Y VISTO:-

Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, por mayoría;

SE RESUELVE:-

1.-DESESTIMAR el recurso de apelación interpuesto -en diligencia, a fs. 168 vta.- contra la sentencia de fs. 165/168, la que se confirma en todas sus partes.-

2.-IMPONER las costas del recurso a la apelante.-

3.-REGULAR los honorarios profesionales del DR. ALFEO FERNANDO GETTE en la suma de ($.=19,34 juristas) y de la Dra. MARCELA MARIA IMPINI en la suma de ($.=27,63 juristas); valor jurista $65,00; arts. 3, 5, 30, 31, 64 y concs. de la Ley 7046.-

REGISTRESE, notifíquese y, oportunamente, bajen.-

GUSTAVO A. BRITOS – ANA CLARA PAULETTI – GUILLERMO O. DELRIEUX

ante mi:

LEONARDO PORTELA

Secretario Subrogante

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