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#Doctrina Columna de Actualidad: ¿Por qué a nosotros? El caso Fernando Báez Sosa

Autor: Monzón, José M.

Fecha: 13-01-2023

Colección: Doctrina

Cita: MJ-DOC-16983-AR||MJD16983

Voces: LOCAL BAILABLE – HOMICIDIO – HOMICIDIO AGRAVADO – AUTORIA PENAL Y PARTICIPACION CRIMINAL – GRADUACION DE LA PENA – CULPABILIDAD – PERSONALIDAD DE LA PENA – JUECES PENALES – FISCAL PENAL – DEFENSOR OFICIAL EN LO PENAL – MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Doctrina:
Por José M. Monzón (*)

Se dice -y no tengo dudas que es cierto- que no hay peor dolor para los padres que ver morir a una hija o un hijo. Más si esto ocurre de manera violenta como en el caso Fernando Báez Sosa. Hipermediatizado al extremo, en este proceso la sociedad puede observar el desarrollo en tiempo real de un drama en el que conviven las estrategias de los abogados, los relatos fuera del tribunal, las crónicas periodísticas y la opinión que cada ciudadano-espectador difunde por las redes, sobre todo el reclamo por una justicia absoluta.

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Mientras se habla de culpabilidades y de posibles penas, lo cierto es que pocos conocen el expediente como para poder opinar fundadamente. Pero lo que importa recordar es que todo proceso judicial es un combate ritualizado delimitado por las fronteras constitucionales, en particular por las normas que conforman las garantías del debido proceso. Todo lo cual se expone en el caso que comentamos en las siguientes líneas.

A tal fin nos focalizaremos en cuatro aspectos que estimo relevantes (aunque por supuesto me puedo equivocar) que muestran, al momento de escribir esta crónica, una situación que se va complejizando cada vez más para todos los intervinientes, aunque para la sociedad esté claro quiénes son culpables y cuál es la sanción que les corresponde.

Lo primero a tener en cuenta es el contexto. Sobre este punto los medios y la sociedad están de acuerdo en que los procesados son autores de una conducta reprochable y que merecen la máxima pena, con lo cual concuerdan los ciudadanos. ¿Cuándo comienza esto? El 18 de enero de 2020 los medios narran que Báez Sosa fue asesinado a golpes por un grupo de jugadores de rugby a la salida de un boliche en Villa Gesell. De los cuales, solamente ocho enfrentan el juicio en Dolores en el TOC N° 1 integrado por los jueces María Claudia CASTRO, Christian RABAIA y Emiliano LÁZZARI.

¿Incide la calidad de los procesados de ser rugbiers?Página 12 informa que el fundador del club, donde los procesados jugaban, sostiene que ellos «no son asesinos» y que la muerte de Báez Sosa «fue un accidente». Y agrega que «peleas hubo, hay y va a seguir habiendo» (12/1/2023). Para Tiempo Argentino (27/12/2022) este caso «quedará en la historia como uno de los crímenes más cobardes, crueles e injustos, en donde al menos ocho amigos rugbiers golpearon al joven de 18 años hasta dejarlo sin vida solo para divertirse». Así se va conformando la idea de que enfrentamos un caso excepcional. ¿Requiere esto medidas también excepcionales?

El segundo aspecto a considerar proviene del relato de la periodista Florencia ILLBELE. En su crónica del juicio (INFOBAE online, 2 de Enero de 2023) ella narra que la presidenta del tribunal la Dra. CASTRO -en el inicio del proceso- dijo unas frases que deben ser tenidas en cuenta a lo largo de proceso hasta su final: «La función del Tribunal es que todos tengan un juicio justo y que los padres de la víctima tengan un juicio justo. Por los planteos y contestaciones empiezo a entender que nos vamos de lo sustancial del debate. De lo contrario se va a hacer eterno. Lo que les pido a las partes es que cuando se les da la palabra es para que se expidan por la incidencia».

La advertencia es clave para cualquier proceso judicial. Porque ¿qué se busca en un proceso penal: venganza o justicia? Tal vez ambas cosas. Cuando VON LISZT en su obra La idea de fin en el Derecho Penal indaga en la historia del Derecho Penal nota que «la pena primitiva constituye, por ello, la aniquilación del delincuente.Lo es en la venganza de la sangre, que encuentra su meta sólo en el efectivo agotamiento de la fuerza; lo es en la proscripción, como total segregación de la comunidad jurídica; lo es también en las primeras formas de la pena estatal, casi siempre inmediatas al rechazo de la proscripción, que se nos presentan como aniquilamiento de la personalidad física, jurídica y económica».

Pero la mentalidad legal contemporánea resuelve esto adoptando la concepción -no siempre comprendida ni aceptada por la sociedad- de la necesidad de contar con un proceso justo, un tema que remite a cuestiones de orden constitucional, y sobre todo a la idea de Estado de Derecho. Por eso VANDERBILT en La justicia emplazada a reformarse señala que «Cada pleito merece que se le dedique todo el tiempo y la atención individual requeridos para una decisión justa que tome en consideración todas las circunstancias del caso; pero ni un solo minuto para tácticas dilatorias», lo que coincide con lo expuesto por la presidenta del Tribunal.

El tercer aspecto es de naturaleza militar: la elaboración de una correcta estrategia. Sin ella el cliente queda sometido a todas las tormentas que un juicio despierte. Si bien para los ciudadanos el caso parece «fácil», por la existencia de los vídeos y de los audios, los abogados saben que la realidad puede ser diferente. Los hechos no siempre son como aparecen o muestran. Es tarea del juez reconstruir una historia con base a lo aportado por todas las personas intervinientes. Dentro de este marco se comprenden las palabras que la periodista transmite: «el querellante Fernando Burlando tomó la palabra. En sus lineamientos, el abogado de los padres de la víctima sostuvo que el crimen fue «una lisa y llana ejecución». «Cada golpe aplicado tenía un destino y un fin: matar». Ésta es la finalidad de la estrategia de la querella.En tanto que a la defensa le corresponderá -como explica CARNELUTTI en Las miserias del proceso penal- razonar a partir de la parcialidad que es el precio que ésta y el acusador deben pagar para lograr la imparcialidad del juez, lo que puede escandalizar a algunos.

Por eso, la solicitud de la pena máxima por parte de BURLANDO muestra la finalidad de su tarea: logra que los procesados sean condenados. Como en un combate, se muestra cual es el objetivo. Hacia esa meta se encaminan todos los medios que legalmente se puedan emplear. Lo que interesa es la reconstrucción de la historia del homicidio que justifique por qué hay que sancionar penalmente o no a los imputados.

El cuarto y último aspecto se centra en la mediatización del juicio. Una situación que no es nueva ni excepcional que ha sido objeto de numerosos estudios cuyo resultado común es -aunque parezca molesto o chocante decirlo- exponer que el juicio penal se convierte en un espectáculo. Y esto es un dato importante porque es a través de los medios que la sociedad evalúa las pruebas, las recolecta y las difunde, aunque el resultado no coincida con el de los jueces. Pero la cuestión crucial es que hoy es casi imposible que los medios no intervengan sea para bien o para mal. De ahí que importe recordar que existen límites en cuanto a la publicidad de la información. Porque si por un lado, la confidencialidad vincula de un modo grave la relación entre el abogado y su cliente, por el otro, también existe un límite ético con relación a la información que puede recibir la sociedad. Esto no quita que una buena relación de los abogados con los medios puede ayudar al cliente a ganar.

Con relación a esto último, importa citar a la periodista ILLBELE quien informa lo dicho por los padres de la víctima ante el tribunal: «Me incomodó mucho cuando me miraron y no bajaron la mirada.Sentí, como madre, que no estaban arrepentidos para mirarme de esa manera». Y el padre sostuvo: «Señores jueces, acá están escuchando el relato de un padre que ha perdido todo: ha perdido la felicidad, las ganas de vivir, de luchar, y perdió lo mejor de todo, que es el abrazo de su hijo».

¿Pueden estas palabras influir en todos los que intervienen en este juico? No olvidemos que presenciamos un proceso penal donde se exhiben las miserias humanas. Se busca un arrepentimiento que quizás no se manifieste. Algo que compense lo que no se puede compensar. Lo que pasó entró en la historia y no se puede modificar. Si para la sociedad este juicio se convirtió en un espectáculo, para los imputados, los familiares de la víctima, los fiscales y los jueces no. La sociedad ya tiene una sentencia, los jueces no. Esta historia aún no ha terminado. ¿Podrá finalizar?

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(*) Abogado (UCA). Doctor en Derecho (UAJFK). Profesor de Teoría General y Filosofía del Derecho (UBA). Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales «Ambrosio L. Gioja» (UBA). Autor de numerosos artículos en publicaciones nacionales y extranjeras.

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