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#Fallos Es urgente: Se ordena cautelarmente a la ART la continuidad del tratamiento del paciente con el médico con el cual se viene atendiendo normalmente hace 17 años

Partes: D. L. I. A. M. c/ Swiss Medical ART S.A. s/ acción de amparo

Tribunal: Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Laboral

Sala/Juzgado: 72

Fecha: 2-jun-2021

Cita: MJ-JU-M-132654-AR | MJJ132654 | MJJ132654

Se ordena cautelarmente la urgente continuidad del tratamiento del actor con su médico tratante con el cual se atiende hace 17 años.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la medida cautelar y ordenar la urgente continuidad del tratamiento del actor con el médico con el cual se atiende normalmente, pues la verosimilitud en el derecho es evidente ya que frente a una grave lesión ocular que lleva ya 17 años de tratamiento, el trabajador tiene derecho a ser tratado por aquél profesional que está a cargo de ese procedimiento y todo cambio debe ser consentido por el paciente; y en cuanto al peligro en la demora, el mismo resulta evidente por tratarse el caso del ejercicio del derecho a la salud y la integridad psicofísica del demandante.

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Fallo:

N.R: Se advierte que este fallo no se encuentra firme.

Tiénese presente el dictamen del Agente Fiscal que se incorpora en este acto.

VISTOS:

Estas actuaciones, de las que resulta:

a) Se presenta D. L. I. A. M. a los fines de requerir se decrete medida cautelar ordenando la urgente continuidad del tratamiento que se corresponda con la afección padecida y su evolución, con el Dr. Cremona, incluyéndose todos los tratamientos que el citado profesional disponga en el ámbito de su experticia, medicamentos, cirugías, como así también toda práctica que resulte pertinente administrar.

Refiere los antecedentes del caso de los que surge que el 26 de marzo de 2004 se encontraba desempeñando sus labores habituales cuando fue víctima de un siniestro que le provocó la pérdida de visión.

A partir del mes de mayo de ese año la ART de su empleadora (Liberty ART S.A por aquel entonces) le brindó prestaciones a través del Dr. Gustavo Cremona que lo atendió hasta el 2007 en que falleció y continuó el tratamiento con su hijo el Dr. Federico Cremona que integraba el mismo equipo de trabajo.

Sostiene que en virtud del tratamiento llevado a cabo de manera ininterrumpida con su médico tratante recuperó parte de la visión en un ojo (recién en el año 2012), y que a partir del año 2013 cada dos o tres meses concurre a control en su consultorio.Señala que los controles periódicos resultan vitales para la preservación de su ojo derecho, retina, córnea y demás órganos involucrados en el sentido de la vista, puesto que los controles no se reducen a la mera observación de dichos órganos, sino que – de resultar necesario – se procede allí a la realización de diferentes prácticas, como toilette quirúrgica, limpieza, etc.

Expone que el próximo control debería realizarse en el mes de Junio del presente año y que, repentinamente luego de casi 17 años de tratamiento, una empleada de la Aseguradora demandada le comunicó que ya no sería atendido por el Dr. Cremona sino por otro profesional.

Ello así, solicita el dictado de una medida cautelar que ordene a la ART demandada continuar el tratamiento en la forma ya indicada ut-supra.

Argumenta a tal efecto, que existe verosimilitud en el derecho y un grave peligro en la demora.

b) El Sr. Representante del Ministerio Público fiscal se expidió mediante el dictamen agregado a este expediente digital con la presente resolución.

c) Producido el dictamen, en el marco de la medida cautelar requerida, quedan los autos para resolver la misma, sin dejar de señalar que el suscripto es competente para entender en esta causa (arts. 20/21 y 24 de la ley 18.345).

Y CONSIDERANDO:

I. En autos se ha podido comprobar la verosimilitud de los hechos expuestos en el escrito inicial y que exige la norma ritual, dado que, la carta documento acompañada daría cuenta de la fecha de ocurrencia del siniestro padecido por el actor (26/03/2004), que el mismo posee un número identificatorio (02400011755), que la ART demandada (SWISS MEDICAL ART S.A) es quien se encuentra a su cargo y que el accionante posee turno para control médico oftalmológico en Junio de 2021.

Por su parte, del cotejo del historial médico adjunto se observa que efectivamente el accionante fue atendido por el Dr.Gustavo Cremona desde el 14/05/2004 hasta el 2007 y que a partir de allí prosiguió el tratamiento con el Dr. Federico Carmona lo que permaneció de ese modo hasta el último control en el mes de marzo 2021.

Por último, con la captura de pantalla acompañada en copia digital simple, puede observarse una comunicación en la que una Srta. de nombre Camila Suhurt le adelanta que el control correspondiente al mes de junio no se efectuaría ya con el Dr. Cremona sino con otro prestador y del telegrama acompañado surge que el demandante frente a ello intimó a la accionada para que aclaré dicha circunstancia y se pronuncie efectivamente sobre la continuidad del tratamiento a cargo del Dr. Cremona. Lo que, según advierte, no habría ocurrido.

II. La verosimilitud en el derecho es evidente. Frente a una grave lesión ocular que lleva ya 17 años de tratamiento, el trabajador tiene derecho a ser tratado por aquél profesional que estaba a cargo de ese procedimiento y todo cambio debe ser consentido por el paciente. Es muy clara en tal sentido la ley 26.529, que es prevalente a cualquier disposición que pudiera establecer la ley 24.557, sus reglamentaciones y actualizaciones. Es tal sentido el consentimiento del paciente, enunciado en el inciso e) del artículo 2° y regulado con detalle en su Capitulo III, debe prevalecer ante toda decisión de la A.R.T. obligada a otorgar la prestación en especie, puesto que ésta reviste el carácter de obligada -sin condiciones- en los términos del art. 20 de la ya mencionada ley de Riesgos del Trabajo. La disposición del apartado 2do del art.20 en cuestión, que autoriza a la ART a suspender las prestaciones dinerarias en caso de negativa injustificada del damnificado a percibir las presentaciones en especie de los incisos a) – asistencia médica y famacéutica-, c) -rehabilitación- y d) -recalificación profesional- es coherente con los derechos del paciente a los que me vengo refiriendo, por cuanto refiere a una resistencia INJUSTIFICADA, lindante con una conducta dolosa o de una grave negligencia, hipótesis que aquí no estamos tratando, ya que el actor manifiesta su deseo de continuar el tratamiento con el médico que conoce su caso.

Dicho de paso, cuando una ART desea efectuar un cambio sobre prestadores, especialmente aquéllos que tratan enfermedades de larga data, crónicos, como en este caso, debe requerir el consentimiento del damnificado y no imponerlo. Su carácter de gestor de prestaciones no lo transforma en titular del bien protegido, que es la vida y la salud.

Ese titular es el paciente, según las claras disposiciones de la ley 26.529, dentro de un marco de razonabilidad y ejercicio regular de los derechos (art. 10 CCC). Podría ser que el contrato entre el gestor y el prestador haya vencido, se rescindiera o sufriera cualquier otra contingencia que provocó su salida de la «cartilla»; es entendible que así pueda suceder pero hay que dejar en claro que ello es inoponible al damnificado que está en tratamiento, siempre y cuando la prestación sea razonablemente posible (no lo sería, por ejemplo, si el prestador se mudara de ciudad, entre otras). La única hipótesis de rescisión oponible al damnificado que puedo imaginar es la causada por condena de mala praxis del prestador, dada la responsabilidad mediata de la gestora, mas en esa situación, que debe ser claramente explicitada en el intercambio epistolar, la elección del nuevo profesional debe ser consensuada con el paciente.

III. En cuanto al peligro en la demora, el mismo resulta evidente por tratarse el caso del ejercicio del derecho a la salud y la integridad psicofísica del demandante.Al respecto, se ha dicho, que cabe estar a la revalorización de la persona humana por sobre las leyes del mercado o cualquier otro tipo de pauta mercantilista. El trabajador es sujeto de preferente tutela (C.S.J.N., «Vizzoti» , 14/9/04) y que «. el hombre es eje y centro de todo el sistema jurídico y en tanto fin en sí mismo – más allá de su naturaleza trascendente- su persona es inviolable y constituye valor fundamental con respecto al cual los restantes valores tienen siempre carácter instrumental.» (C.S.J.N., «Aquino» , 21/4/04); así también cabe decir que «el derecho a la salud se encuentra comprendido dentro del derecho a la vida y cabe destacar la obligación impostergable que tiene la autoridad pública de garantizar ese derecho con acciones positivas (C.S.J.N, » Campodónico de Beviaqua, A. C. c/ Ministerio de Salud y Acción Social», 24/10/00).

Por último, comparto la pertinente remisión efectuada por el Fiscal a lo sostenido por la Fiscalía General del Trabajo que en diversos dictámenes sostuvo que no podía verse controvertido la existencia de peligro en la demora cuando se trata de mantener una prestación de servicio de salud que, por las características del caso, evidencian la presencia de «humo de buen derecho» (Dictamen Nro. 22.316 del 2/4/97, in re «Meotto, Leopoldo c/ D.I.B.A. Dirección de Bienestar de la Armada Argentina s/ Acción de Amparo», Expte. Nro. 38.532/96, de Sala VIII; idem. Dictamen Nro.34267 de 10/7/02, autos » Fernández, Nilde María c/ Obra Social Unión Personal Civil de la Nación s/ Acción de amparo», Expte. Nro.20561/01 de Sala VI; etc.).

En definitiva, por las razones expuestas y por hallarse en el caso cumplidos los requisitos reseñados precedentemente, corresponde hacer lugar a la medida cautelar peticionada.

Las costas del juicio se imponen a la demandada por haber provocado el conflicto que derivó en la necesidad de este planteo.

Por lo discurrido y citas legales vertidas, RESUELVO:

1) Hacer lugar a la medida cautelar peticionada por D. L. I. A. M. y condenar, en consecuencia, a SWISS MEDICAL ART S.A. a mantener la continuidad del tratamiento médico del demandante a cargo del Dr. Federico Cremona, en la forma y con la cobertura médica (que incluye cirugías, medicamentos y todo tipo de práctica pertinente) que éste disponga; 2) Costas a cargo de la demandada (cfr. art. 68 del C.P.C.C.N.). 3) Regúlanse los honorarios de la representación letrada de la parte actora en la suma equivalente a . UMAS (Ley 27.423), cuyo importe se calculará de acuerdo a la fijación que efectúe la CSJN en la época del pago. 4) Cópiese, regístrese y notifíquese a la parte actora y al Sr. Fiscal por sist. notif. electr. y a la demandada en el domicilio real denunciado, por cédula (art. 49 LO, último párrafo).

Raúl Horacio Ojeda Juez Nacional Nacional del trabajo

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