Las excusas de los jueces: Excusación motivada en razones de violencia moral, en tanto la continuidad de las intervenciones de los magistrados importan un riesgo a su imparcialidad

Partes: Desábato Oscar A. y otros c/ Pivac Nicolás y otros s/ prescripción adquisitiva

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Venado Tuerto

Fecha: 15-ago-2019

Cita: MJ-JU-M-121134-AR | MJJ121134 | MJJ121134

Procedencia de la excusación motivada en razones de delicadeza o violencia moral, en tanto los magistrados han hecho primar el decoro en su conducta ante la duda respecto de la capacidad para juzgar imparcialmente, por relaciones con las partes, sus mandatarios o sus letrados según el caso, de carácter tenso, recelosas o sospechosas.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la excusación motivada en razones de delicadeza o violencia moral, pues si bien, las mismas no se encuentran incluidas en la economía del Código de Procedimientos Civiles santafesino, han sido admitidas por la jurisprudencia, y si bien es factible ponderar que han hecho primar el decoro en su conducta y ello no puede aparecer como una conducta reprochable cuando ese concepto representa la duda respecto de la capacidad para juzgar imparcialmente, por relaciones con las partes, sus mandatarios o sus letrados según el caso, de carácter tenso, recelosas o sospechosas, basadas en hechos anteriores sucedidos entre ellas, que los colocan en una situación de conflicto emocional, quizás no contemplado dentro de las causales tasadas que surgen del ordenamiento adjetivo.

Fallo:

Venado Tuerto, 15 de agosto de 2019

Y VISTOS:

Los presentes caratulados «Desabato, Oscar y otros c/ Pivac, Nicolás y otros s/ Prescripción Adquisitiva» (Expediente N° 250/2018 – CUIJ N ° 21-24820597-8) de trámite por ante esta Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Venado Tuerto -integrada- y a los efectos de tratar sobre la excusación oportunamente formulada por los señores Vocales Dres. Juan Ignacio Prola y Héctor Matías López;

Y CONSIDERANDO:

Que oportunamente los Dres Prola (fs. 334) y López (fs. 335) hubieron de excusarse de entender en los presentes en razón de indicar que la intervención del Dr. Gabriel Bellón en estos actuados, quién los denunciara ante el Ministerio Público de la Acusación por la presunta comisión del delito de prevaricato, los colocaba en situación de violencia moral. Habiéndose dispuesto posteriormente (fs. 336) la integración del Tribunal de Alzada con vocales de la Excma Cámara de Apelaciones en lo Civil de Rosario, y efectuados que fueran los sorteos de rigor (fs. 338) fueron designados para la composición del órgano jurisdiccional los Dres Bentolila (fs. 340) y Chaumet (fs. 342). Ambos Magistrados hubieron de rechazar la integración para la que habían sido designados, entendiendo el primero que no se configuraría el supuesto invocado como que la causal de violencia moral no se encuentra prevista en el ordenamiento adjetivo; a la vez que el segundo, refirió que tampoco se concretaría la causal aludida por los Magistrados Prola y López.

De dichas manifestaciones se les hizo saber a los últimos referenciados, quiénes ratificaron su criterio en escritos glosados a fs. 344 (Dr. Prola) y fs. 345 (Dr. López).

En razón de lo anteriormente acaecido fue dispuesta la integración de la Sala con dos vocales de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario con objeto de resolver la cuestión suscitada (fs. 346). Conforme las actuaciones glosadas a fs. 347/350, fueron designados para dicho cometido los Dres. Baracat y Cifré (fs.349 y fs. 350). Posteriormente se hizo saber a las partes que el Tribunal que debería dirimir la incidencia de excusación de los Magistrados Dres. Prola y López resultaría integrado por el Suscripto y los Dres. Baracat y Cifré (fs. 352/353/354), no mereciendo objeciones, motivo por el cuál se encuentra en condiciones de emitir el acto jurisdiccional pertinente.

En este sentido, si bien la la hermeneútica que se desprende de la oposición manifestada por los Dres. Bentolila y Chaumet a la excusación de los vocales Dres. Prola y López aparece ceñida a la literalidad de la norma, no puede dejarse de lado que tanto la institución de la recusación como la de la excusación se vinculan esencialmente con la aptitud o capacidad personal del Juez para intervenir en un caso concreto, como una arista específica de su competencia y no de la jurisdicción.

Dicha situación acaecida, tal cómo lo ponen de manifiesto los vocales que se excusan, implica -en términos extraídos del precedente dictado por el Tribunal de Alzada de esta Circunscripción que fuera citado supra con cita de Alvarado Velloso- una incompetencia subjetiva del Juez, con lo cuál, tanto una como la otra, resultan un impedimento para la actuación concreta de un magistrado.

En efecto, efectuándose una mirada más exhaustiva del asunto, debe señalarse que desde antaño la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha indicado en torno al instituto de la excusación, que éste ha de ser juzgado con amplitud de criterio, teniéndose para ello en cuenta que debe hacerse honor al escrúpulo siempre respetable del Magistrado, el cuál es de presumir sincero.

Es más, incluso ante situaciones en las que el Juzgador ejercía su derecho a inhibirse en la cuestión a elucidar, tampoco consideró que dicha virtualidad fuera superada por la manifiesta conformidad de las partes con la intervención del mismo en el juicio.

Claramente, dentro del contexto que ha sido enunciado por los vocales que proceden a suexcusación, es factible ponderar que han hecho primar el decoro en su conducta y ello no puede aparecer como una conducta reprochable. Aditar a lo anterior que ese concepto representa la duda respecto de la capacidad para juzgar imparcialmente, por relaciones con las partes, sus mandatarios o sus letrados según el caso, de carácter tenso, recelosas o sospechosas, basadas en hechos anteriores sucedidos entre ellas, que los colocan en una situación de conflicto emocional, quizás no contemplado dentro de las causales tasadas que surgen del ordenamiento adjetivo. Se ha indicado, en el mismo orden descriptivo de la cuestión, que «.si todas las legislaciones, antiguas o modernas han considerado injusto someter al litigante al fallo de su enemigo o a la decisión del amigo o pariente del adversario, pues tales pasiones pueden conducir, aún inadvertidamente, a la parcialidad, para lo cual existe el derecho de recusar, no puede exigirse a un magistrado que siga entendiendo en el proceso cuándo existen razones que decorosamente se lo impiden.».

De tal manera, y más allá de la época de la denuncia a la que se alude, no puede dejarse de lado que, dada la entidad de la conducta endilgada, es válido estimar que ambos Magistrados han estado sometidos a una situación que encuadra dentro del concepto de violencia moral, ergo, que la continuidad de sus intervenciones importan un riesgo cierto de que su tolerancia o admisión habrá de suscitar dudas o sospechas respecto a la objetividad o imparcialidad; al propio tiempo que ésta actuación puede verse trabada por la eventual reacción popular -en el caso que el hecho concite la atención pública- o al menos forense, proclives ambas en no pocas oportunidades a creer encontrar como trasfondo de las decisiones del Juzgador supuestas influencias que, como tales, si bien inexistentes, harán ver en aquéllas, según su sentido, un rigor excesivo o un favoritismo chocante, aunque nada de ello luego acaezca en la realidad.Por lo tanto, no podría evaluarse como imprudente la actitud que ambos concretan, excusándose en mérito a dicha causal, de seguir entendiendo en las presentes.

Aditar a lo expresado que la excusación motivada en las razones a las que se ha hecho referencia -por delicadeza o violencia moral- si bien, cómo lo ha mencionado el Dr. Bentolila, no se encuentra incluida en la economía del Código de Procedimientos Civiles santafesino, también es cierto que ha sido admitida por la jurisprudencia, y dimana de otros ordenamientos procesales (a modo de ejemplo, artículo 30 del CPCN 7). En relación a la jurisprudencia, ha calificado a este tipo de virtualidades como «causas íntimas» que incluyen motivos graves de decoro o delicadeza; e indicó que «.el decoro representa la duda respecto de la capacidad para juzgar imparcialmente, por relaciones con las partes, sus mandatarios o sus letrados, de carácter tenso, recelosas o sospechosas, basadas en hechos anteriores sucedidos entre ellas, que las hayan colocado en una situación de conflicto emocional, no comprendido en las causales.» agregando también que «.en materia del derecho de abstención de los jueces, la ley adopta una fórmula flexible que, con remisión a las motivaciones subjetivas del Juez, tiende a respetar todo escrúpulo serio que éste manifieste en orden a una posible sospecha sobre la objetividad de su actuación.». A nivel provincial se ha dicho que «.en el presente, los hechos generadores de la excusación por parte del Magistrado, tienen su origen en los términos e imputaciones volcados por la parte actora adjudicándole resentimiento (Artículo 10 inc.9° del CPCC). y es así que a pesar de las razones invocadas por éste último para excusarse no se encuentran legisladas y conforme los fundamentos precedentemente expuestos, debe destacarse que quien mejor puede apreciar las circunstancias que le impidan una total libertad para emitir un pronunciamiento absolutamente imparcial es el propio magistrado, y por ello cuánto cabe es admitir la excusación invocada.».

Por ende, y teniéndose en estima lo expuesto, se entiende -cómo hubo de adelantarse- que las razones esgrimidas para separarse del conocimiento de los presentes actuados por parte de los Dres. Prola y López, han de considerarse como suficientes para justificar el apartamiento, y por lo tanto corresponderá que continúen interviniendo los Dres. Juan José Bentolila y Mario Chaumet.

Por lo expuesto, la Cámara de Apelaciones Civil, Comercial y Laboral integrada ad hoc; RESUELVE. Tener por excusados a los Dres Juan Ignacio Prola y Héctor Matías López y en consecuencia separarlos del conocimiento de la presente causa; debiendo continuar interviniendo los vocales de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de la ciudad de Rosario que fueran desinsaculados para ese menester, es decir los Dres. Juan José Bentolila y Mario Chaumet.

Insértese, agreguése copia en autos y hágase saber.

Dr. Federico Gustavo Bertram Voto del Dr. Edgard Baracat:

Adhiero a la solución propuesta por mi colega preopinante el Juez Federico Gustavo Bertram por cuanto así he sostenido en una situación semejante a la presente como integrante de la Sala Cuarta de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario.

Siempre se exige que la denuncia materializada contra el juez tenga una vigencia temporal anterior a la intervención del magistrado en la causa; en caso contrario de ser sobreviniente resultaría fácil apartar al juez a modo de estrategia para aquél a quien no le resulta favorable su intervención, situación ésta que no deja de configurar un caso o de malicia procesal.Sin perjuicio de esta limitación al derecho de recusar, para el caso de que medie denuncia sobreviniente a la tramitación de la causa, nada impide la posibilidad de excusación que formule el Juez, pues su estado de ánimo podría quebrar su objetividad e incidir en su imparcialidad («Cám.Apel.Civil y Com.Sala 4a Resolución N° 8 del 14/02/2012 in re «Capelli Jorge c. Rosso Renato y otros s.Daños y Perjuicios» Expte 313/2011 y Resolución N° 215 del 15/02/2012 en autos: «Santinelli Maria c. Lingua Maria s.Pobreza» Expte 312/2011).

Dr. Edgard Baracat Voto en disidencia del Dr. Juan Pablo Cifré:

Coincido con el criterio que se desprende de lo expuesto en los votos precedentes en cuanto a la no taxatividad de las causales de excusación o bien a la amplitud con la cual corresponde que aquéllas sean evaluadas cuando un magistrado entiende encontrarse ante una situación que le impide mantener una «razonable objetividad».Ahora bien, aún desde dicho entendimiento, estimo que al no configurarse uno de los supuestos de hecho expresamente previstos en las normas que regulan el instituto o al encontrarse en dudas la configuración de aquéllos, la procedencia del apartamiento se encuentra sujeta a un mínimo análisis de la razonabilidad de los motivos invocados, razonabilidad que sólo puede ser evaluada a partir de datos precisos y concretos de las circunstancias en las cuales se sustenta el apartamiento requerido.No es causal entonces que se requiera al magistrado que se excusa en estas condiciones que funde su decisión precisando los motivos de la misma (CCCR.Sala 4ta, 09.03.10, JS.100-163; CCCSF, Sala 2da., 10.07.01,JS 45-90).

Puestos a analizar el presente caso advierto que si bien en principio el fundamento enunciado aparecería atendible, resultaría necesario contar con mayores precisiones respecto de las circunstancias de la denuncia invocada a los fines de evaluar la razonabilidad de la decisión adoptada, puesto que los magistrados intervinientes se han limitado a mencionar la existencia de una denuncia llevada a cabo por el apoderado de una de las partes (v.fs.334/335 y fs.344/345), pero sin brindar precisiones respecto de fechas, causas u otras circunstancias que permitan vislumbrar la seriedad de la mentada instancia o bien descarar que mediante la misma se haya pretendido el apartamiento de los jueces a quienes de ordinario les correspondería intervenir en la causa (CCCR, 4ta, octubre 2008, JS,88-156).

En estas condiciones, disiento con los vocales pre-opinantes pues entiendo que previo a emitir resolución correspondería requerir a los magistrados intervinientes que se expidan en el sentido indicado.

Así voto.

Dr. Juan Pablo Cifré Por todo ello la Cámara de Apelación en lo Civ il, Comercial y Laboral de Venado Tuerto, integrada y por mayoria, RESUELVE: Tener por excusados a los Dres. Juan Ignacio Prola y Héctor Matias López y en consecuencia separarlos del conocimiento de la presente causa; debiendo continuar interviniendo los vocales de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de la ciudad de Rosario que fueran desinsaculados para ese menester, es decir los Dres. Juan José Bentolila y Mario Chaumet.

Insertése, agréguese copia y hágase saber.

Dr. Federico Gustavo Bertram

Dr. Edgar J. Baracat

Dr. Juan Pablo Cifré

-en disidencia-

Dra. Andrea Valeria Verrone

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