¡Alpiste, perdiste!: Exclusión hereditaria del ex cónyuge de la causante ante la conducta ausente de la cotidianeidad, incluso, en la etapa de enfermedad de aquella

Partes: C. L. G. T. y otros c/ A. E. A. s/ ordinario

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza

Fecha: 7-may-2019

Cita: MJ-JU-M-118843-AR | MJJ118843 | MJJ118843

Exclusión hereditaria del ex cónyuge de la causante ante una conducta ausente de la cotidianeidad que evidencia la inexistencia de un propósito compartido de unión matrimonial.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que hizo lugar a la demanda y declaró la exclusión del derecho hereditario invocado por el demandado, pues independientemente de las circunstancias que exponen la existencia de una proximidad entre los ex cónyuges, éstas no alcanzan virtualidad para superar lo concebido como una ruptura de la vida en pareja y del proyecto común que se manifiesta a partir del matrimonio celebrado, con impedimento de ligamen, entre el accionado y la causante; a ello se agrega una conducta ausente de la cotidianeidad que evidencia la inexistencia de un propósito compartido de unión matrimonial, lo que se hizo aún más incuestionable en la etapa de enfermedad de la causante, ya que no fue su cónyuge quien le brindara la asistencia obligada.

Fallo:

En Mendoza, a los siete días del mes de mayo de dos mil diecinueve, reunidas en la Sala de Acuerdo las Juezas de Cámara Alejandra Orbelli, Silvina Miquel y Marina Isuani, trajeron a deliberar para resolver en definitiva los autos «251.996/54.425», caratulados «C. L. G. T. Y OTS. C/ A. E. A. P/ ORDINARIO», originario del 15° Juzgado Civil, Comercial y Minas, de la 1° Circunscripción Judicial de Mendoza, venidos a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto por la actora, a fs.828; contra la sentencia de fs. 821/5.

Practicado el sorteo de ley, queda establecido el siguiente orden de estudio: Juezas de Cámara: Orbelli, Miquel e Isuani En cumplimiento de lo dispuesto por los artículos 160 de la Constitución Provincial y 141 del C.P.C., se plantean las siguientes cuestiones a resolver:

Primera cuestión: ¿Es justa la sentencia apelada?

En su caso, ¿qué solución corresponde?

Segunda cuestión: costas.

Sobre la primera cuestión propuesta la Sra. Juez de Cámara Alejandra Orbelli dijo:

I.- En primera instancia se estimó procedente la demanda instada por los Sres. G. T. C., M. V. T. B. L., M. C. T. L. y M. A. T. L., y, en consecuencia, se declaró la exclusión del derecho hereditario invocado por el Sr. E. A. A. en autos N° 251.629, caratulados «C. V. P/ SUCESION». Se impuso costas y se difirió honorarios.

En su sentencia la Juez de grado consideró que, el derecho prevé que la ruptura definitiva de la convivencia afectiva entre los cónyuges (aún subsistente el vínculo formal), conlleva a la extinción de la vocación hereditaria entre ellos. Sin importar la separación judicial y el divorcio, probado este dato fáctico, la vocación hereditaria decae.

En este entendimiento y luego de la selección de la prueba que permite orientar la decisión de conformidad a la citada normativa pudo adelantar que se ha constatado el estado de separación en el sentido previsto por la norma (Art.2437) para dar por extinguida la vocación sucesoria del demandado.

De la prueba reunida, en especial las declaraciones testimoniales, se extrae que el fallecimiento de la Sra. C. se produjo durante la separación de hecho. Independientemente de las circunstancias que exponen la existencia de una proximidad entre los ex cónyuges estas no alcanzan virtualidad para superar lo concebido como una ruptura de la vida en pareja y del proyecto común que se manifiesta a partir del matrimonio celebrado, con impedimento de ligamen, en fecha 11 de julio de 2009, entre el accionado y la Sra. S. B.

A ello se agrega una conducta ausente de la cotidianeidad que evidencia la inexistencia de un propósito compartido de unión matrimonial. Es más, ello se hizo aún más incuestionable en la etapa de enfermedad de la causante ya que no fue su cónyuge quien le brindara la asistencia obligada.

Encontró en la propia contestación de demanda algunos fundamentos para confirmar este hecho. Así, no expone ni pretende probar el accionado, ninguna circunstancia relacionada a su permanencia en la Provincia de Mendoza en las épocas previas al 23 de setiembre de 2.015, no obstante ser este un argumento central de la demanda y un aspecto que prioriza la ley a partir de la vigencia del nuevo ordenamiento civil.

Por el contrario, a partir de la prueba testimonial se destaca su ausencia compatible con la separación de hecho que se pregona. Así, del testimonio de la Hermana D. J., que dice conocer a la Sra. V. C. desde el año 2010, surge que ella siempre manifestó dolor por la separación y por el nuevo matrimonio A.-B.

En la visita al hospital solo vio a sus hermanos.

La Sra. G. F. testimonia que conocía a V. por ser amiga de su madre desde hace 30 años y que asistió a una o dos celebraciones de cumpleaños, pero no vio en esas ocasiones al Sr. A., que siempre la vio sola y que esta decía que estaba separada. Conoció a los hermanos de C.en esas reuniones y también los vio en el hospital y velorio de la causante.

El Sr. J. A. P. relata que conoció a A. cuando era pareja de V., más o menos en 2005 y 2006, porque tenían una perrita que dejaban a su cuidado. Luego de la separación, señala que siguió cuidando al perro de V. y que por dichos de ella sabe que él estaba casado nuevamente. Destaca su amistad con la causante, su malestar por la separación y afirma que siempre ingresaba al departamento de la Sra. C. a buscar al perro y que nunca más vio al Sr. A. No lo vio en el velorio y afirma «yo llevé el cajón».

La Sra. Damacia Cárdenas sostuvo que conoce a los Sres. A. y C. desde cuando vivían juntos en Chacras de Coria. Que luego siguió trabajando con ella cuando ya estaba sola en el departamento de calle 25 de Mayo. Dice que siempre estaba triste porque él la llamaba y no la dejaba tranquila, que estaba siempre sola y que nunca vio pertenencias masculinas en el lugar.

Por su parte, el Dr. A. L. A. describe la relación profesional con A. y C. Recuerda que ella estaba casada con E. A. y fue citada como testigo en una causa en la que este estaba imputado. Que fue aconsejada de decir que era separada pues tenía temor de una imputación en su contra. No le consta si estaban separados, pero puede afirmar que él nunca se desentendió de V. y que no era ajeno a la vida de ella.

El Sr. R. G. G. quien afirma haber sido amigo de la pareja, dice no saber si estaban separados porque siempre los vio juntos. Que él y su esposa se encontraron por última vez con la pareja hace 8 años. Es decir, en 2010.

Por último, O. O. M. relata que conoció a V. como la señora de A., que alrededor de 2.013 la llevó en su coche a Córdoba, a una casa de fin de semana.No sabe si su esposo dejó de vivir en el departamento que ella habitaba, pero sí sabe que viajaba mucho a Córdoba. Él lo llamaba para hacer los arreglos del departamento por eso el cree que vivía allí.

De estos testimonios advierte que quienes compartieron con la Sra. V. C. más íntimamente subrayan el hecho de su separación la que no era expuesta para quienes tuvieron una relación de mayor como es el caso del Dr. A. o de los Sres. G. y M. Estos testigos no conocían de su enfermedad hasta que se enteraron de su fallecimiento y desconocen acerca de la separación porque los vieron juntos en ocasiones puntuales, tales como compartir una cena solos o con amigos. (Testimonios grabados en audiencia final).

La misma particularidad en cuanto a la expresión testimonial puede advertirse en las declaraciones recibidas en el expediente N° P-88138/16/24ª «Fiscal C/ T., María A. p/ Estafa Genérica» que ha sido incorporado como AEV N° 3021. Allí la Sra. C. I. A. dice inicialmente que A. es su vecino, que vivía en el departamento con la Sra. V., aunque luego aclara que por tener solo una relación de vecindad no sabe si vivían juntos o si él la visitaba, que «iba y venía» y que ella hablaba del Sr. Lalo (A.) en tiempo presente (fs. 400).

El Sr. M. M. P. que también conocía a los Sres. C. y A. del consorcio de 25 de Mayo 945, asegura que ella vivía sola desde hacía, más o menos dos o tres años antes de fallecer y que actualmente (29 de junio de 2.018) vive allí el demandado (fs. 408/409 del AEV antes mencionado).

También personas de más acercamiento, con diferentes grados de amistad, como las declarantes de fs.412 y 417 de la causa penal citada, testimonian acerca de la separación de los cónyuges y, por último, el guardia de seguridad del edificio, declara que los conoce viviendo juntos en 2014, aunque afirma también que «.él viajaba a Córdoba seguido.» y que cuando ella falleció él no estaba (v. fs 420).

Interpretó a partir de esta reseña que los actores han logrado acreditar que existió, al momento del fallecimiento, una separación definitiva, caracterizada por la ausencia de voluntad de unirse. De manera tal que para evitar la extinción de la vocación sucesoria debió el demandado probar que si bien hubo una separación y un matrimonio posterior, esta fue una situación transitoria, pasajera, consentida por su cónyuge y que ambos tenían voluntad de continuar con el proyecto de vida en común, todo ello a partir de hechos y acciones ejecutadas después de la separación.

Así lo intenta el accionado acompañando profusa instrumental, acerca del pago de expensas del departamento que supuestamente habitaban en común, informe de OSDE del que surge que conformaban un grupo familiar (fs. 477). Sin embargo, entendió que tales antecedentes no alcanzan a conformar más que la prueba de una ayuda económica que el supérstite pueda haber brindado a su ex cónyuge.

Tampoco tienen mayor significación para destruir el hecho fáctico de la separación los encuentros que ambos puedan haber programado o salidas solos o con amigos ya que ello está lejos de constituir un plan de vida en común. Es más, ello es así, aunque la ruptura fuera por un breve lapso antes del fallecimiento ya que la ley no le da trascendencia al dato del tiempo para aplicar el efecto sancionatorio, aún, cuando el vínculo jurídico subsista. (Conf.Perez Gallardo, ob.cit, Cita Online AR/DOC/699/2018).

Con las diferencias conceptuales de la nueva normativa civil, las citas son ilustrativas de la orientación que ha seguido en la interpretación de la prueba reunida y que lleva a la conclusión de que existe en el caso el presupuesto previsto por el art. 2437 del C.C.y C.

A sus efectos dejó aclarado que solo ha analizado las argumentaciones de las partes que ha entendido conducentes y relevantes para decidir el caso, como así también, ha ponderado las pruebas que estimó apropiadas para tal fin pues no todas las invocaciones ni la prueba reunida son decisivas para aportar una solución a la controversia.

Por todas estas consideraciones estimó que la demanda de exclusión debe prosperar, con costas al demandado, pues la separación de hecho de los cónyuges sin voluntad de unirse que ha sido acreditada en estas actuaciones lleva necesariamente a la pérdida de la vocación sucesoria sostenida por el heredero declarado en los autos N° 251.629, caratulados «C., V. P/SUCESIÓN».

II.- A fs. 850/1 expre sa agravios el demandado.

Pretende la revocación de la sentencia de primera instancia, rechazando la pretensión de los actores de excluir a su mandante como único y universal heredero de V. C.

Sostiene que, la causal mencionada por los actores se desploma en forma inmediata con la presencia en el Tribunal del expediente de divorcio de A. con la Sra. A., cuya sentencia es obtenida mucho antes de la data en que A. contrae matrimonio con V. C. Considera que esta prueba instrumental es tajante y definitoria.

Sobre la segunda causal, expone que, ha tratado de probarla la contraria con declaraciones testimoniales que no tienen sustento en hechos por ellos percibidos, sino que narran hechos percibidos por terceros.

Manifiesta que, se recurrió a oficiar a diferentes entes (O.S.D.E., Migraciones, etc.), para tratar de acreditar que los servicios que esta clase de instituciones brindan, eran abonados por V. C. En el caso de O.S.D.E., este informe dice que, desde que A.fue titular de la cuenta, V. C. fue socia adherente (a cargo del titular: A.) hasta marzo de 2015, o sea: durante todo el matrimonio y hasta cuatro meses antes de que falleciera. Lo que implica que la Sra. C. fue socia adherente de la cuenta de O.S.D.E. en la que A. era titular, y el cual abonaba mensualmente todos los gastos que se hubieran efectuado ya sea por el titular como la de su socia adherente. Este hecho, objetivo, prueba unión y no separación.

Aduce que, una prueba contundente, categórica, indudable, que no ha sido valorada por el a quo, son las declaraciones testimoniales que efectúan los Srs. A. F. y D. A., como la Sra. L. A.(testimoniales obrantes en el expediente penal caratulado Fiscal c/ T. María A. por Estafa Genérica), los cuales acreditan la convivencia del Sr. A. y la Sra. C.

Dice que, las testimoniales tenidas en cuenta por el a quo, ofrecidas por la actora, se basan exclusivamente en dichos de terceros, en supuestos, en deducciones, indicios, etc.

Acota que, no se han tenido en cuenta las testimoniales, que no se han referido a dichos, sino a hechos concretos presenciados y percibidos por los mismos testigos, los Sres.: R. G. , A. A., O. M.

Sintetiza, por el desarrollo del proceso a lo largo del tiempo y en sus distintas etapas, le parece que lo que se estaba tratando era de excluir su condición de heredero justipreciando la moral del Sr. Aguilar, y este es un proceso en donde no está en tela de juicio la moral del mismo. Sencillamente se cuestiona a favor o en contra el derecho que tiene el demandado como único y universal heredero de su esposa V. C.

III.- Corrido el traslado de ley a fs.856/62, contesta la parte actora, solicitando se declare desierto el recurso o en su defecto se rechace el mismo, por los argumentos que expone, que doy por reproducidos en honor a la brevedad.

IV.- La solución.

Con carácter previo a todo análisis, cabe señalar por lo pronto que el Cód. Civ. y Com. de la Nación aprobado por ley 26.994, contempla de manera expresa lo tocante a la «temporalidad» de la ley.

Es necesario interpretar coherentemente lo dispuesto por su art. 7° sobre la base de la irretroactividad de la ley respecto de las situaciones jurídicas ya constituidas, y el principio de efecto inmediato de la nueva ley sobre las situaciones que acontezcan, o relaciones jurídicas que se creen con posterioridad a su vigencia, así como a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes.

Por ello, corresponde ponderar que en el caso sub examine se trata de una relación o situación jurídica que ha quedado constituida conforme al Código Civil y Comercial ya que el fallecimiento de la Sra. V. C. ocurrió el día 23 de setiembre de 2.015.- El derecho sucesorio del heredero ab intestato se rige por la ley vigente al momento de la muerte del causante (Kemelmajer de Carlucci, Aída «Aplicación del Código Civil y Comercial a las Relaciones y Situaciones Jurídicas existentes», pág. 105, v. nota n° 76, ed. Rubinzal-Culzoni.- Antes de avanzar debo dejar en claro que analizaré las argumentaciones de las partes, conducentes y relevantes para decidir el caso, como así también, ponderaré las pruebas que estime apropiadas para tal fin (CSJN, Fallos: 258:304, 262:222, 265:301, 272:225, 274:113, 278:271; 291:390, 305:537, 307:1121, entre otros y remarcado por destacada doctrina: Fassi, S. – Yáñez, C. «Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado, Anotado y Concordado», t.1, pág. 825; Fenochietto, C. – Arazi, R. «Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado y Anotado» T.1, pág.620; Aragoneses Alonso «Proceso y Derecho Procesal», Aguilar, Madrid, 1960, pág. 971, párrafo 1527; Calamandrei, P. «La génesis lógica de la sentencia civil», en «Estudios sobre el proceso civil», págs. 369 y ss.).

Considero pertinente recordar que el escrito de expresión de agravios no es idóneo si respecto de cada manifestación contenida en el fallo, falta el necesario desarrollo argumental capaz de cerciorar sobre la pertinencia de lo aseverado y no se ingresa a un análisis integral de los presupuestos jurídicos y de hecho, que a su turno desarrolló el juez «a quo»; pretendiéndose, en cambio, suplir la crítica con una alegación de hechos, afirmaciones e impugnaciones de orden general.

Para que la expresión de agravios sea procedente, el litigante debe seleccionar del discurso del magistrado aquél argumento que constituya la idea dirimente y que forme la base lógica de la decisión, y señalar punto por punto los pretendidos errores, omisiones y deficiencias que se le atribuyen al fallo. Es decir, deben refutarse las conclusiones de hecho y de derecho que vertebren la decisión del a quo, a través de la exposición de las circunstancias jurídicas por las cuales se tacha de erróneo el pronunciamiento (Ibáñez Frochman, Manuel «Tratado de los recursos en el proceso civil» Bs. As., 1969, pág. 152, Fassi, S. «Código Procesal Civil y Comercial de la Nación» Bs. As. 1971, pág. 473; Morello, Augusto «Códigos Procesal en lo Civil y Comercial de la Prov. de Buenos Aires y de la Nación, Comentado y Anotado» T.III, pág. 351; Colombo, C. – Kiper, C. «Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Anotado y Comentado», T. III, pág. 171/2).

Este Tribunal se ha guiado siempre por un criterio de amplia tolerancia para ponderar la suficiencia de la técnica recursiva exigida por el art.137 del rito, por entender que tal directiva es la que más adecuadamente armoniza el cumplimiento de los requisitos legales impuestos por la antes citada norma con la garantía de la defensa en juicio, de raigambre constitucional. Cuando contienen en alguna medida, aunque sea precaria, una crítica concreta (véase entre otros de esta Excma. Cámara: 13/09/2010, Expte.: 42422, «Martínez, Claudio I. c/ Dirección General de Escuelas de la Provincia de Mendoza y ots. p/ DYP», LS177 – 159 y 02/09/2009, Expte.: 39827, «Vera, Mario Dante c/ Garis, Gustavo W. y Gob. de Mza. p/ d y p.», LS 174 – 202) .- La presentación de fs. 850/851, comienza con un resumen de los puntos de la sentencia, y cuando refiere a los fundamentos que sustenta la crítica razonada de la sentencia indica las causales en las cuales se basó el rechazo de la pretensión .- En cuanto a las pruebas, reprocha la valoración de las testimoniales ofrecidas por la parte actora y la falta de apreciación de las testimoniales ofrecidas por su parte.- Enseña la doctrina que: «La exclusión de la herencia es una acción que se otorga a un coheredero o a un heredero de grado sucesivo para que, en virtud de las causales previstas por la ley, solicite la separación de su coheredero, o del heredero de grado preferente de la sucesión, y la pérdida a consecuencia de ello de los derechos que como tal le correspondían» (Goyena Capello, Héctor Roberto, Curso de procedimiento sucesorio, La Ley, Buenos Aires, 2000, p.267).- El mismo autor explica que la acción corresponde a los parientes que concurren a la sucesión con el excluido, o que son llamados a ella o falta de él (obra citada, p. 267).- Consiguientemente, como la acción corresponde a quienes beneficiaría la exclusión, cuando se pretende marginar al cónyuge están legitimados activamente para promoverla:»todos aquellos que tengan vocación hereditaria en concurrencia con el cónyuge a sean desplazados por éste» (Pérez Lasala, José L.- Medina Graciela, acciones Judiciales en el Derecho Sucesorio, Rubinzal Culzoni, Sta Fe, 2013, p.709).- La determinación del encuadramiento normativo del caso traído a consideración deviene insoslayable desde que el Código Civil y Comercial de la Nación que entró en vigencia el 1 de Agosto de 2015, en materia de relaciones familiares elimina la separación personal y lo referente al análisis de la culpa en la ruptura de la relación matrimonial, lo que repercute notablemente en el ámbito del derecho sucesorio y más específicamente en la sucesión del cónyuge, simplificando el régimen y evitando las discusiones doctrinarias que se habían suscitado en relación a la interpretación al art. 3575 del Código (texto según ley 23.264).

Al respecto es importante remarcar que el artículo 2437 del nuevo cuerpo legal al establecer que: «El divorcio, la separación de hecho sin voluntad de unirse y la decisión judicial de cualquier tipo que implica el cese de la convivencia, excluyen el derecho hereditario entre cónyuges», suprime la necesidad de indagar sobre la culpa de los integrantes de la pareja en la causación de cualquiera de estos supuestos de crisis familiares.

Se ha visto en esta solución que armoniza con otras innovaciones introducidas en la materia el propósito del legislador de que el proceso judicial no se convierta en el ámbito en que se ventilen cuestiones íntimas que pueden conspirar contra la pacificación de las relaciones familiares y el derecho de las personas a determinar libremente su proyecto afectivo.- Como presupuesto básico, primario y elemental a los fines de lograr la exclusión sucesoria del cónyuge supérstite, el interesado legitima do deberá probar que existió una separación de hecho voluntaria entre los cónyuges.

«Es sabido que la separación de hecho se concreta con el cese de la vida en común y que la falta de voluntad de unirse que menciona la norma se concreta cuando al menos uno de los cónyuges no desea continuar con la convivencia.La legislación actual ha retornado a la redacción original, ya que al haber eliminado la posibilidad de declarar la responsabilidad de uno de los cónyuges en el cese de la vida en común, no será posible pretender que se mantenga la vocación hereditaria. Esto significa, entonces, que cualquiera haya sido la causa por la que dejaron de convivir, ninguno de los cónyuges heredará al otro.» (AZPIRI, Jorge O.,en colección «Incidencias del Código Civil y Comercial – Derecho sucesorio», volumen 9, Hammurabi, Bs. As., 2015, p. 41).

Dicho de otro modo, a los efectos del art. 2437 del Código Civil y Comercial resulta indispensable que se acredite que los cónyuges estaban separados sin voluntad de unirse.

Y, el onnus probando de tal hecho pesa en cabeza de quien pretende la exclusión hereditaria del cónyuge supérstite.

En consecuencia a los fines de lograr la exclusión sucesoria del cónyuge supérstite el legitimado tendrá que probar que hubo una separación de hecho voluntaria entre ambos.

No es necesario, en cambio, probar la culpabilidad del causante (o su inocencia por el cónyuge supérstite) que exigía el art. 3575 del CC, desde que en el actual tratamiento de la figura -en una senda que había perfilado la ley 23515- la separación de hecho aparece en nuestra legislación como causal objetiva de exclusión de la vocación hereditaria conyugal.

Resulta así irrelevante indagar sobre quién, con su obrar reprochable, dio lugar a la interrupción del proyecto de vida en común basado en la cooperación, la convivencia, el deber moral de fidelidad y asistencia mutua que el matrimonio comporta (art.431 CCCN).

A los fines de acreditar la separación de hecho hay que probar un hecho y por tanto todos los medios de prueba son válidos.- Álamo, por ejemplo, ha entendido que el cónyuge que pretende tener vocación en la sucesión de su consorte debe probar que no hubo separación de hecho o que si la hubo, fue por circunstancias transitorias; los herederos, en cambio, deben probar que hubo separación, y que la misma fue definitiva, independientemente de quien tuvo la culpa en la separación (Álamo, Roxana, «La exclusión de la vocación hereditaria del cónyuge separado de hecho», DFyP 2016 (octubre), 185.).

Galli Fiant, por otro lado, ha sostenido que a quien pretende la exclusión le cabe demostrar la falta de convivencia de los cónyuges al tiempo de la apertura de la sucesión, y le conviene aportar todos los elementos de prueba para sostener que esa situación obedecía a un quiebre del proyecto de vida matrimonial; mientras que el cónyuge supérstite deberá acreditar que a pesar de no convivir con el difunto a la fecha del deceso, subsistía en plenitud el proyecto de vida en común, basado en la cooperación y la asistencia mutua. Sólo así podrá revertir la exclusión que resulta de la falta de convivencia con el causante (Galli Fiant, María Magdalena, «Exclusión hereditaria del cónyuge separado de hecho», La Ley, 08/06/2016 , 9.).

No obstante, la doctrina es conteste en sostener que los «elementos de juicio que se aporten para demostrar tal separación tienen que ser precisos; no basta la prueba de meras desavenencias conyugales» (énfasis añadido, PEREZ LASALA, José L. -MEDINA, Graciela, Acciones judiciales., Ob.cit., p.721).

La separación o desunión que resulta determinante es la que trasunta que ambos miembros de la pareja matrimonial (o al menos uno de ellos) no desean continuar desarrollando esa vida en común que se nutre y sustenta en el afecto, respeto mutuo, cooperación, asistencia y fidelidad, apartándose del plan de una existencia compartida.

No cualquier distanciamiento trasciende jurídicamente como causa objetiva de cesación del derecho de sucesión de los cónyuges entre sí, sino sólo aquel que evidencia la decisión íntima -y no un mero apartamiento físico-de iniciar un proyecto vital independiente.

En este marco teórico, examinadas las probanzas arrimadas, a criterio de este Tribunal se puede afirmar categóricamente, que existió esa voluntad de emprender vidas entre la Sra C. y el Sr. A. dejando de compartir un proyecto familiar entre ellos.- Destaco que el apelante nada ha dicho respecto del informe de OSDE que pone en evidencia que seis meses antes del fallecimiento por cáncer de ovarios de la Sra. C. (23/09/2015) cuando se encontraba haciéndose estudios médicos y tratamientos el señor A. la dejó afuera del plan de salud en fecha 31 de marzo de 2.015.- Señalo también que los testimonios ofrecidos por el señor A. y rendidos es en la causa se manifestaron respecto de hechos concretos ocurridos antes de la separación de las partes y ninguno de ellos conocía la cotidianidad y actualidad de la vida de la Sra. C. en los últimos años.- Otro hecho valorado por la juez de primera instancia y no rebatido en la alzada es que el apelante había contraído matrimonio tanto civil como religiosos en fecha 11 de julio de 2.009 con la Sra. S. B. con quien compartía un proyecto de vida en común.- La señora juez de grado luego del análisis y desarrollo de las pruebas rendidas en autos concluye que existe en el caso en estudio el presupuesto previsto por el art.2437 del C.C.y C.- Dicho razonamiento merece ser confirmado ya que de todas las pruebas obrantes en autos puede concluirse que las partes se encontraba separados sin voluntad de unirse y sin compartir un proyecto de vida en común. Un proyecto de vida en común es la estructura cuyos basamentos son la cooperación, la convivencia y el deber moral de fidelidad , situación que no existía entre las partes.- Reitero de las probanzas de la causa en especial la falta de acompañamiento del señora A. en la etapa de la enfermedad de la Sra C. surge la voluntad del primero de abandonar de manera definitiva el proyecto de vida afectiva en común con la Sra. C.- Por ello y si mi voto es compartido por mis colegas propiciaré el rechazo del recurso en trato y la confirmación de la sentencia en crisis.- Así voto.

Las Dras. Silvina Miquel y Marina Isuani adhieren, por sus fundamentos, al voto que antecede.

Sobre la segunda cuestión propuesta la Sra. Juez de Cámara Alejandra Orbelli dijo:

Las costas de alzada deben imponerse al apelante vencido (arts. 35 y 36 del CPCCYT).

Así voto.

Las Dras. Silvina Miquel y Marina Isuani adhieren, por sus fundamentos, al voto que antecede.

Con lo que se dio por concluido el presente acuerdo dictándose sentencia, la que en su parte resolutiva dice así:

SENTENCIA:

Mendoza, 7 de mayo de 2019

Y VISTOS: Lo que resulta del acuerdo precedente, el Tribunal RESUELVE:

1°.- No hacer lugar al recurso de apelación de fs. 828 y en consecuencia confirmar en todas sus partes la sentencia de fs. 821/825.

2°.- Imponer las costas de la segunda instancia al apelante vencido.

3°.- Diferir la regulación de honorarios hasta que la misma sea practicada en primera instancia NOTIFÍQUESE. BAJEN.

DRA. ALEJANDRA MARINA ORBELLI

Camarista

DRA. SILVINA MIQUEL

Camarista

DRA. MARINA ISUANI

Camarista

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