El empleo y las plataformas. UBER, RAPPI y otras. El presente

Autor: Binstein, Gabriel

Fecha: 10-abr-2019

Cita: MJ-DOC-14869-AR | MJD14869

Sumario:

I. Introducción. II. Plataforma virtual. III. Uber. IV. Rappi y otras plataformas. V. La OIT y las plataformas VI. Ejes indicativos que las plataformas cuestionan para la tipificación del contrato de trabajo. VII. Corolario

Doctrina:

Por Gabriel Binstein (*)

I. INTRODUCCIÓN

El empleo formal se ve fuertemente afectado por la llegada impetuosa de las plataformas. En efecto, las contrataciones en ellas buscan el desarrollo de los emprendedores, en su caso monotributistas.

Cabe señalar que la autenticidad de muchos mal llamados «emprendedores» está severamente cuestionada por ocultar un vínculo o relación laboral con todas sus implicancias. En todo caso vale puntualizar con carácter preliminar acerca de algunos conceptos para descodificar la complejidad jurídica. Veamos.

II. PLATAFORMA VIRTUAL

Plataforma: Es un concepto con varios usos. Por lo general se trata de una base que se encuentra a cierta altura o que brinda un soporte físico o simbólico. El término virtual, por su parte está vinculado a lo que existe de manera aparente o simulada, no físicamente. Sentado lo básicamente expuesto es posible precisar que una PLATAFORMA VIRTUAL es un sistema que permite la ejecución de diversas aplicaciones bajo un mismo entorno, dando a los usuarios la posibilidad de acceder a ellas a través de internet. Por ende, el usuario no necesita de un espacio físico determinado; solo requiere contar con una conexión a la Web que le permita ingresar a la plataforma de mentas y utilizar los servicios.

Es precisamente a través de las plataformas que han tomado enorme uso las contrataciones laborales. Ello plantea incógnitas que el mundo jurídico tradicional no acierta a veces a responder. Ponemos especial énfasis en el ámbito laboral, en tanto hay sustentados intentos de disminuir cuando no eliminar las barreras protectoras de los dependientes. En efecto, a través del mundo digital se simulan servicios que ocultan un real contrato de trabajo, por cierto, con singulares característicos que lo apartan de la normativa de la LCT. Sin duda el camino es redefinir y resignificar el trabajo contratado a través de los medios digitales. La consecuencia directa sería precisar los derechos de aquellos que trabajan mediando las plataformas.

III. UBER

Es una empresa internacional que ofrece al público una red de transporte con características especiales.Opera mediante una aplicación propia obligatoria tanto para el conductor como para el pasajero. Así entonces conecta a ambas partes a través de sus dispositivos móviles. Ha provocado en el país una fuerte oposición del gremio de taxistas y se discurre acerca de la legalidad operativa de la misma. Es a través de una plataforma virtual que se conecta a pasajeros y conductores; también mediando una plataforma se contrata a los conductores a los que se les niegan derechos laborales basado en que son «emprendedores», es decir empresarios autónomos. También esto produce disquisiciones jurídicas para entender de qué tipo de contrato se trata. Por cierto merece también un serio trabajo de investigación que nos ocupará en otro momento. En todo caso suele ser exhibido como «economía colaborativa» que implica transformar al prestador del servicio en autónomo.

IV. RAPPI Y OTRAS PLATAFORMAS

Lo expuesto guarda similitud y aplica a otras plataformas. RAPPI es una de ellas. Fue creada como una star up que ofrecía el delivery a domicilio en Colombia. De la mano de la «economía colaborativa» se elevó rápidamente como una aplicación (apps) y ha tenido fuerte desarrollo en nuestro país. También aquí se plantea el tipo de vínculo contractual y el apartamiento de la protección tuitiva del derecho del trabajo.

Es urgente la necesidad de analizar cómo confronta el universo en crecimiento de las plataformas y el de la Ley de Contrato de Trabajo y toda la normativa coincidente. En efecto luce en primera instancia un camino que apunta a disminuir o variar los niveles protectorios y tuitivos de los dependientes. Frente a ello hay que pensar en salidas imaginativas amén de actualizar y modificar la LCT, pero teniendo como objetivo mantener esos niveles protectorios. En cualquier caso no olvidar la plena vigencia del art. 23 de la LCT y su mecanismo operativo y también el principio de la supremacía de la realidad sobre los hechos del art. 2 del Código Civil y Comercial.

V.LA OIT Y LAS PLATAFORMAS

Un informe reciente de la OIT titulado «Trabajar para un futuro más prometedor» recomienda establecer garantías de protección social y de ingresos mínimos así como también el espectro de soberanía sobre el tiempo de las personas extendiéndose a la denominada economía de plataforma. Advierte que en caso contrario se produciría un retroceso a prácticas laborales de antaño. Dicho informe enfatiza la necesidad de establecer horas garantizadas y compensación por tiempo de espera inactivo; el mismo no ignora la importancia de las economías de plataforma y la cambiante realidad tecnológica. Sin embargo, puntualiza la necesidad de establecer «sistemas de gobernanza de las plataformas digitales de trabajo que garanticen que estas plataformas y sus clientes respeten ciertas normas mínimas» y «revitalizar el contrato social» así como la «puesta en práctica de una garantía laboral universal».

VI. EJES INDICATIVOS QUE LAS PLATAFORMAS CUESTIONAN PARA LA TIPIFICACION DEL CONTRATO DE TRABAJO

A) El desempeñó libre, no sujeto a órdenes. La posibilidad de interrumpir la prestación en cualquier momento, sin expresión de causa o motivo.

B) La inexistencia de exclusividad en la prestación.

C) Asunción del riesgo por el sujeto de la actividad y de los gastos inherentes.

Los ejes indicados son a título enunciativo. La modernidad y en partículas los ámbitos virtuales, llevarán a nuevos aspectos que funcionarán como disruptivos del clásico contrato de trabajo. Ejemplo de ello es la prestación «in house» con el libre uso de horarios y teniendo a la vista usualmente la obtención de objetivos.

VII. COROLARIO

Las plataformas virtuales no constituyen un punto de llegada. Solo de partida. No tenemos idea remota alguna de como será el mercado laboral en 2030. Algunos insinúan intentar visualizar con mucha imaginación el lejanísimo 2050. Tarea ímproba sin duda. También es urgente abordar su adecuada reglamentación y la actualización contemporánea de la LCT.En caso contrario la nebulosa jurídica continuará y nada detendrá la innovación tecnológica.

Parafraseando a Tomas PIkketi – «El capital en el siglo XXI» – creemos indispensable la regulación, de lo contrario el mercado avanzará inexorablemente con las consecuencias del caso, precariedad en el trabajo y desocupación».

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(*) Abogado (UBA), Egresado con Honores, Suma Cum Laude. Posgrado en Asesoría legal de Empresas (Facultad de Derecho, UBA). Profesor consulto, UBA, UNLM. Profesor Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social (UBA). Asesor Académico del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires. Jurado del Consejo Nacional de la Magistratura. Sub Director del Instituto del Derecho del Trabajo -Colegio Público de Abogados de la Capital Federal CPACF-. Ha dictado cursos, seminarios y conferencias en la Argentina, los Estados Unidos, Cuba, Brasil, Uruguay y en Chile. Es autor de libros y de más de un centenar de artículos en diarios y en revistas especializadas.