Lenguaje inclusivo: una herramienta de visibilización, un desafío a los paradigmas lingüísticos

Autor: Turdó, Karina S.

Fecha: 7-nov-2018

Cita: MJ-DOC-13709-AR | MJD13709

Sumario:

I. Introducción. II. La transformación del lenguaje y la gramática. III.Gramática e Ideología. IV. La Real Academia Española. V. Los nuevos paradigmas. VI. El lenguaje inclusivo, las limitaciones y la verdad. VII.Conclusión. VIII. Bibliografía.

Doctrina:

Por Karina Soledad Turdó (*)

I. INTRODUCCIÓN

Este trabajo, abordará el análisis de la evolución del lenguaje y cuales son las tensiones que encontramos en la actualidad a la hora de llevar la transformación social a las reglas de la lengua. Observaremos así, como la desigualdad entre el género masculino y el femenino viene incorporado, y con que frentes de oposición nos encontramos cuando queremos cuestionar esos paradigmas, no solo por parte de las instituciones, sino también entre distintos sectores de la sociedad.

El lenguaje, como tal, se define como un sistema de comunicación estructurado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. A partir de él, los humanos expresan sus experiencias, y las pueden comunicar a través del uso de símbolos, señales y sonidos que son registrados por los sentidos. La conducta lingüística o el desarrollo del lenguaje en los humanos, no tiene que ver con algo instintivo, sino más bien con una adquisición que se lleva a cabo por el contacto o transmisión con otros seres humanos, sobre todo en los primeros años de vida. Principalmente, el lenguaje humano es de tipo verbal, porque esta constituido por palabras, pero consta además, de una faceta paraverbal, que tiene que ver con los gestos y expresiones corporales. Tal como lo plantea Alain Supiot(1), la sociedad no se constituye únicamente por los sujetos, sino que también se conforma por los lazos que vinculan a unos hombres con otros.

Ahora bien, el lenguaje, lejos de ser algo estático, responde a adaptaciones evolutivas de la sociedad y en consecuencia, se mantiene en continuo cambio y transformación. Muchas de las palabras que hoy son de uso común, son distintas a las que usaban nuestros antepasados, evolucionaron y lo seguirán haciendo por distintas causas, procesos y factores. Y muchos de esas causas, no responden a cuestiones del propio lenguaje, sino más bien a factores externos de distintas índoles como políticos, deportivos, sociales, históricos, religiosos, geográficos, económicos, tecnológicos, etc.A lo largo de la historia, hubo distintos estudios sobre la evolución, los primeros de ellos fueron «The Origin and Progress of Man and Language» de Lord Monboddo en 1829, y «On the Origin of Species». En los mismos, se intentaba explicar y teorizar sobre el surgimiento y la evolución del lenguaje humano mediante distintos procesos.

Sin entrar en detalles sobre toda la evolución, intentaremos en este trabajo, dilucidar cuales son las modificaciones y adaptaciones que se están observando en el lenguaje en la sociedad actual. Por otra parte, veremos que recepción existe de la evolución en la propia sociedad y en las instituciones, y cuáles son las limitaciones que se imponen de forma interna y externa, aún – en muchas oportunidades – inconcientemente.

II. LA TRANSFORMACIÓN DEL LENGUAJE Y LA GRAMÁTICA

Como ya mencionamos, las lenguas cambian continuamente. A veces de forma más paulatina, a veces de forma intempestiva. Podemos observar un abanico muy extenso de causas para el cambio, que responden a distintos motivos, pero que comparten un denominador común, el factor social y cultural. La interacción con otras lenguas, las decisiones políticas y económicas de un país, la utilización de nuevas tecnologías, son solo algunos ejemplos que nos hacen ver la transformación del lenguaje.

En nuestro país, por ejemplo, existió como consecuencia de la inmigración, distintas jergas y sociolectos populares como el lunfardo y el cocoliche. La lengua principal actualmente es el español, pero coexisten otras autóctonas.

Todas las lenguas son regidas por reglas y principios, conocidas como gramática. El problema es dilucidar como se imponen esas reglas y a que intereses responden, identificar porque la sociedad tiene incorporado que deben cumplirse y no se pueden cuestionar.

Existe una institución cultural, la Real Academia Española, que se dedica a una regularización lingüística mediante la promulgación de normas que tienden a fomentar la unidad idiomática de los países de habla hispana.Buscan evitar que los cambios quiebren la unidad esencial que existe, y en tal sentido, van funcionando como un órgano rector, que fija líneas y pautas sobre las reglas gramaticales y las palabras aceptadas para su uso.

III. GRAMÁTICA E IDEOLOGÍA

Tal como mencionamos anteriormente, las reglas gramaticales son una serie de reglas y principios que gobiernan el uso de una lengua. En tal sentido, existen reglas respecto del uso de letras, fonética, tildes y acentos, y de género, entre otras.

Una de las reglas gramaticales existentes, y sobre la que nos detendremos más, tiene que ver con el uso del género masculino para designar a todos los individuos de la clase que se quiere mencionar, sean varones o mujeres. Ello fue así históricamente, se observa desde las lenguas indoeuropeas, en especial en el latín y en las lenguas románicas (el latín vulgar moderno) que, en gran parte del lenguaje, el uso del género masculino es la única forma de referirse a un grupo mixto. En las sociedades patriarcales, y donde existe una mentalidad machista muy arraigada, nunca han surgido cuestionamientos acerca de utilizar el lenguaje en masculino como regla general. Pero, en estos años, en donde se han empezado a deconstruir los paradigmas establecidos, parte de la sociedad, afortunadamente, ha comenzado a plantearse por que debe ser así. ¿Porque el género masculino debe incluir al femenino? Y aún más, ¿porque es necesario ponerles género a las palabras?, ¿porque no utilizar un lenguaje no sexista, que incluya a todas las personas sin diferenciar género o sexo?

Pero otra parte de la sociedad, que defiende a rajatablas el uso del género masculino, entiende que no es necesario ningún cambio, y plantean a las reglas gramaticales como una verdad absoluta que no podrían nunca cuestionarse. Ahora bien, ¿es una cuestión netamente gramatical utilizar el lenguaje masculino y hacerlo prevalecer, o trae consigo una cuestión mucho más profunda, ideológica, donde siempre se sitúa al hombre un escalón más arriba que la mujer?Es claro que decidir que el término hombre incluye a la mujer, o que se utilice el género masculino frente a un auditorio de 99 mujeres y un hombre por ejemplo, nada tiene de gramática, sino que responde a intereses políticos, sociales e ideológicos.

IV. LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

La Real Academia Española, es una institución que como ya mencionamos, promueve la unidad idiomática, garantizando normas comunes, a los países de habla hispana. En el artículo primero de su estatuto, dispone que «tiene como misión principal velar por que los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico. Debe cuidar igualmente de que esta evolución conserve el genio propio de la lengua, tal como ha ido consolidándose con el correr de los siglos, así como de establecer y difundir los criterios de propiedad y corrección, y de contribuir a su esplendor».(2)

Fue fundada en 1713 a propuesta de Juan Manuel Fernández Pacheco, y está compuesta por académicos, existiendo una Junta de Gobierno que supervisa todos los asuntos relativos a la buena operación. Una de sus obras prioritarias, es el Diccionario de lengua española, en donde también participan el resto de las academias de la Asociación de Academias de La Lengua Española. Allí, se plasman todas las palabras de uso común que la RAE considera válidos, e incluye arcaísmos y vocablos que ya no se utilizan, pero son de utilidad a la hora de entender la literatura castellana antigua.

Esta Institución, fue conformada desde el inicio por hombres, principalmente de familias reales, religiosas y conservadoras. Recién en 1978, se admitió la presencia femenina y, aun así, hasta la actualidad no ha habido ninguna directora mujer en la academia. Entonces, no parece difícil observar cual va a ser la postura de esta institución frente al requerimiento de utilizar un lenguaje inclusivo.Desde el año 2011, y frente a las necesidades y el desarrollo de la sociedad, la RAE inició una vía de información y respuesta a consultas a través de Facebook y Twitter. Pues parece que, en algunos aspectos, se ha dado cuenta que hay que evolucionar.

V. LOS NUEVOS PARADIGMAS

Tal como vinimos desarrollando, la sociedad actual ha iniciado hace ya algunos años un proceso de deconstrucción, que le ha hecho replantearse muchas cuestiones respecto a la desigualdad de géneros. Es una tarea difícil, muchas reglas y sistemas vienen incorporados en nosotros de una forma casi invisible, y poder identificarlos y cambiarlos es una ardua tarea.

En primer lugar, se comenzó a utilizar el género femenino para dejar de usar el masculino como generalizador y contenedor del resto. Entonces, hemos empezado escuchar hablar de «hombres y mujeres», «todos y todas», «niños y niñas» y muchas expresiones más de ese estilo. Pero, yendo aún más profundo en la incorporación de la mujer y entendiendo también las vicisitudes que existen en cuanto a la identidad de género y sexual, se empezó a observar que muchas veces pueden existir personas que no se sienten definidas o definidos por el género femenino o masculino, y en consecuencia empezaron a existir formas de expresión y de lenguaje inclusivo, no sexista.

Al principio, se comenzó a utilizar la «x» o el «@», diciendo asi «todxs», «amig@s», y dado la dificultad en la fonética se fue mutando a la utilización de la letra «e», quedando por ejemplo «niñes», «diputades». Ahora bien, frente a este panorama, y teniendo en cuenta que la RAE responde diferentes consultas, se le han realizado reiteradas preguntas sobre la utilización de este tipo de lenguaje, pero ésta siempre ha sido reticente a incorporarlo.

De todo lo expuesto, se observa que el lenguaje no es solo tal, que trae aparejado un poder muy grande y, en consecuencia, la utilización del género mascu lino ha puesto de manifiesto la desvalorización y degradación de la mujer socialmente.Pero la RAE, no lo entiende así.

En los últimos años se han incorporado cientos de nuevos términos que son el resultado de cambios sociales, dando respuesta a las necesidades de la sociedad. La RAE ha reconocido como palabras cliquear, fair play, hacker, entre otras. Y ello tiene mucho sentido, pues ya son de uso común en la población hispanohablante. Pero cuando se intenta utilizar el lenguaje inclusivo, para visibilizar al otro, dar igualdad, romper estereotipos, se encuentra un rechazo constante por parte de la Institución y también de una parte de la sociedad.

En tal sentido, ha contestado por ejemplo a través de las redes sociales que «El uso de la letra e como supuesta marca de género inclusivo es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona en dicho sistema para aludir a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos». Además, publicó varios informes donde plasma esa misma postura y frente al reclamo de la Vicepresidenta de España, para que se incorpore el lenguaje inclusivo a su Carta Magna, uno de sus miembros – Arturo Pérez Reverte – amenazo con abandonar su cargo en la RAE si se hiciese lugar a tal pedido. En su pedido, Carmen Calvo considero que la incorporación del mismo es «un paso importante para avanzar en la igualdad porque el lenguaje es un elemento fundamental para que el cerebro deje de funcionar sólo con estereotipos patriarcales».

VI. EL LENGUAJE INCLUSIVO, LAS LIMITACIONES Y LA VERDAD

La postura de la RAE, si bien es claramente retrógrada, conservadora y sexista, no llama demasiado la atención. Responde a sus lineamientos e intereses, a su carga histórica y a su ideología.

Pero si es llamativo, que gran parte de la sociedad siga amparándose en la palabra de la RAE, como institución con autoridad incuestionable, para despreciar el lenguaje inclusivo, e insistir con el uso del género masculino como regla general.¿Por qué será que sucede eso?

Pues para poder encontrar alguna respuesta, será necesario entender como se encuentra limitado nuestro lenguaje. En tal sentido, Alejandro Nieto(3), ha expuesto que existen distintas limitaciones epistemológicas, lógicas, históricas y comunicacionales. Y veremos cómo es posible analizar y aplicarlas al caso bajo estudio.

Por un lado, y dentro de la limitación epistemológica, encontramos sin duda una contaminación subjetiva de los operadores. Esta parte de la sociedad reticente a la evolución, se encuentra condicionada a sus prejuicios, su carga histórica, su discurso incorporado y los dogmas y paradigmas establecidos. A veces de forma expresa, a veces aún inconcientemente se quedan en un lugar de prejuzgamiento y defensa del statu-quo. Se encuentran limitados también desde la lógica y la historia, no pudiendo apreciar las necesidades contemporáneas que respondan a la realidad de la sociedad actual.

Por otra parte, existen también limitaciones comunicacionales, en tanto y en cuanto, esta parte de la sociedad ha aceptado el mensaje y la autoridad que imponen las normas de la RAE, y no solo no intenta cuestionarlas, sino que las defiende. Según Alejandro Nieto, sería una aceptación irracional no por el mensaje en sí, sino por la referencia al autor. Pero esa misma gente seguro utiliza palabras en su lenguaje habitual como googlear, stalkear, spoilear, sin cuestionarse su validez. Parece que solo genera resistencia cuando se trata de visibilizar al otro.

Además, hay que tomar en consideración, que nunca el procedimiento de reconocimiento de la RAE es previo. Por lo general, va acompañando y se va adaptando a la evolución de la sociedad. No se incorporó la palabra cliquear o hacker y luego se la empezó a usar, sino a la inversa. La RAE solo validó una palabra de uso común y extensivo, algo que no parece hacer con el lenguaje inclusivo.

Siguiendo al mencionado autor, consideramos que es necesario tomar conciencia de las limitaciones, y seguramente sea a partir de allí que podremos deconstruir el discurso y superarlas.Hay que «abandonar» los grandes relatos y cuestionarlos, sacar nuestras propias conclusiones y no quedarnos con el mensaje solo por ser de una autoridad. Es necesario cuestionar la «verdad» y desprenderse del dogmatismo.

Con respecto a la verdad, hay que tener en cuenta que la realidad no puede ser vista sino desde el punto de vista que cada uno ocupa en el universo. La verdad, lo real, se quiebra en facetas innumerables, cada una de las cuales da hacia un individuo. Las personas somos órganos de percepción cada uno distinto de los demás.(4).

Por otra parte, desde la perspectiva de Michael Foucault, hay que tener en cuenta como el concepto de verdad infiere en el conocimiento. Para poder conocer debemos alejarnos del objeto de estudio, y destruirlo, reírnos de el, serle irrespetuosos. El conocimiento es dominación entre los hombres, una tensión entre lucha y poder, la formación de los dominios de saber surge de las relaciones de fuerza y políticas de la sociedad. Pero no hay que confundir ideología con verdad, la ideología es el estigma de las relaciones políticas aplicadas a un sujeto de conocimiento, y a partir de esas relaciones se forman los sujetos y en consecuencia las relaciones de verdad.(5)

Así como las palabras, tienen el peso que los individuos y la sociedad le confieren, la verdad no es más que el valor otorgado por la autoridad, y aceptado por la comunidad(6). Parece entonces, siguiendo estos lineamientos, que si bien capaz no podemos cambiar desde nuestro punto el criterio de la RAE, si podemos cuestionarlo. Replantearnos su autoridad, desprenderse de su dogma, alejarse de su criterio y serle irrespetuosos. Dejar de aceptar su verdad solo por ser autoridad.

VII.CONCLUSIÓN

A lo largo de este trabajo, hemos hecho un recorrido sobre como ha evolucionado el lenguaje, como se transforma y adapta, y de que modo esto es receptado por la sociedad y por la institución rectora de la lengua hispana.

Es claro que la lengua se modifica constantemente, por diversos factores, y esos cambios van siendo receptados, haciendo de ellos un uso extensivo común.

El lenguaje inclusivo también es una modificación, pero ya no de una palabra aislada, sino de reglas gramaticales y de un sistema más profundo. Utilizar al género masculino para generalizar, regla que parece ser «la verdad» para la RAE y para gran parte de la sociedad que lo considera un relato indiscutible, conlleva sin dudas una ideología machista y patriarcal, y no hace más que seguir poniendo en desigualdad a los géneros, subordinando a la mujer y creando estereotipos.

Hemos analizado el actuar de la RAE y su carga histórica, llegando a la conclusión de que su negativa a incorporar este lenguaje es acorde a su contexto. Pero más allá de eso, el factor social siempre es más fuerte, con lo cual, si realmente se sigue desde cada individuo haciendo un uso común de este lenguaje, podría eventualmente llegar a revertirse esa postura.

¿Si han incorporado sin problemas palabras como «guasapear» o «bizarro», es la esencia de la lengua lo que se intenta mantener al no validar el lenguaje inclusivo, o solo se quiere sostener un sistema sexista desigual?

Por otro lado, y volviendo a hacer un paralelismo con las limitaciones comunicacionales de Alejandro Nieto, hay tres grandes grupos en la sociedad.Los que están en el proceso de deconstrucción y pueden cuestionar, hacer un esfuerzo por romper los estereotipos y por visibilizar al otro; los que se resisten a incluir pero por mero desconocimiento, o falta de capacidad de replantearse los paradigmas, por tener el sistema tan incorporado que no le es posible «alejarse y destruir» el objeto; y por ultimo, los que se resisten pero por propio entendimiento de que no es necesario, por querer seguir imponiendo la desigualdad y el patriarcado.

Creo que sobre este último grupo será muy difícil llegar a cambiar sus ideas, pero también considero que afortunadamente es un grupo que se va reduciendo. Las nuevas generaciones llegan con otros ideales y otras fuerzas para imponerse.

Pero, para los otros dos grupos, también es muy difícil deconstruir el sistema, darse cuenta de que somos nosotros los que hacemos el lenguaje y cada pilar de la sociedad, y que no debemos quedarnos en la comodidad de pensar en que es de tal manera, porque siempre lo fue, y por que lo dice tal o cual persona o institución. Es difícil identificar las desigualdades que existen en el día a día en todos los aspectos, incluso en el lenguaje. Quienes estamos de acuerdo con la utilización del lenguaje inclusivo, también nos vemos muchas veces utilizando lenguaje sexista. No porque lo decidamos, sino porque lo tenemos incorporado.

Aun así, los grupos que son reticentes a incorporarlo, usan a diario palabras como Googlear, stalkear, spoilear, sin entrar en reparos si la RAE lo incorporó o no. Entonces, ¿es ese el problema? ¿O el problema radica en querer seguir imponiéndose? Parecería que el planteo solo surge cuando se quiere visibilizar al otro, darle lugar, incluirlo. Además, aquellos que no están de acuerdo podrían simplemente no utilizarlo, pero no cuestionar o referirse despectivamente a su uso.

Volviendo a las palabras de Alejandro Nieto, debemos superar las limitaciones.Debemos ser tolerantes a la pluralidad y permitirnos desafiar y abandonar los grandes relatos, por el simple hecho de reconocer autoridad de sus emisores.

El proceso de deconstrucción tiene que gestarse, y expandirse. El camino es siempre replantearse los discursos, los paradigmas, los dogmas. Las instituciones no son más que el reflejo de parte de la sociedad, con lo cual, seguramente aunque sea tarde lleguen a receptar la evolución.

Los cambios en el lenguaje son solo un eje de la transformación social que se vive, que tiende a la igualdad y la inclusión, a la visibilización, al respeto, a romper estereotipos y la estigm atización. Está en cada uno de nosotros, continuar este camino, dejar de lado los relatos de verdad y desde nuestro pequeño lugar en el mundo, desafiar al sistema y deconstruirnos diariamente.

VIII. BIBLIOGRAFÍA

– DIANA, Nicolás: «Discurso jurídico y derecho administrativo: doctrina de facto y emergencia económica» Res Publica Argentina, 2009-2 y 3, Buenos Aires, RAP, pp.73-134.

– FOUCAULT, Michel: «La verdad y las formas jurídicas», 4°reimp., Barcelona, Gedisa, 1996.

– NIETO, Alejandro y GORDILLO, Agustín: «Las limitaciones del conocimiento jurídico», Madrid, Trotta, 2003.

– ORTEGA Y GASSET, José: «El Espectador», Navarra, Salvat, 1970.

SUPIOT, Alaín: «Homos Juridicus. Ensayo sobre la función antropológica del derecho», Buenos Aires, Siglo XXI Editores

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(1) La vida del hombre no solo se despliega en el universo de las cosas, sino también en un universo de signos. Dicho universo se extiende a todo lo que permite materializar o exteriorizar una idea, entre ello, el lenguaje. (SUPIOT, Alain: Homos Juridicus. Ensayo sobre la función antropológica del derecho, Buenos Aires, Siglo XXI Editores.)

(2) http://www.rae.es/sites/default/files/Estatutos_y_reglamento_nuevo.pdf

(3) NIETO, Alejandro y GORDILLO, Agustín: Las limitaciones del conocimiento jurídico, Madrid, Trotta, 2003.

(4) ORTEGA y GASSET, Jose: El Espectador, Navarra, Salvat, 1970.

(5) FOUCAULT, Michel: La verdad y las formas jurídicas, 4°reimp., Barcelona, Gedisa, 1996.

(6) NICOLAS, Diana: Discurso jurídico y derecho administrativo: doctrina de facto y emergencia económica, Res Publica Argentina, 2009-2 y 3, Buenos Aires, RAP, pp.73-134.

(*) Abogada, UNLaM. Especialización en derecho administrativo en curso, UNLaM. Auxiliar docente e investigadora de Derecho Administrativo, UNLaM.