Aborto y conciencia médica

Autor: López Delgado, Floreal

Fecha: 31-jul-2018

Cita: MJ-DOC-13641-AR | MJD13641

Doctrina:

Por Floreal López Delgado (*)

El proyecto de ley sobre el aborto, recientemente aprobado por la cámara de diputados afecta gravemente la libertad de conciencia de médicos y directores de establecimientos. Y contiene algunos defectos de técnica legislativa con potencialidad suficiente para traer serios problemas.

EL MARCO DEL DEBATE

La excesiva ideologización perjudicó el debido debate de un tema trascendente.

De un lado se ubicó la militancia feminista en su variante más extrema.

Que lo considera un bien «en si» casi gozoso, actitud que fue calificada por el psicoanalista Mauricio Abadi como «patológica», más allá de la conveniencia de permitirlo, porque no dejaba de ser una exaltación de la muerte, no una solución, a veces despenalizada, pero convalidada por la práctica social (en voz muy baja).

Del otro, con más discreción las organizaciones no solamente (aunque sí mayoritariamente) católicas que lo negaban en todos los casos.

Con algunos «recortes» el proyecto aprobado adhiere en general a la primera.

En este artículo nos referiremos solamente a las imposiciones a los médicos y establecimientos.

¿QUÉ ES LA LIBERTAD DE CONCIENCIA?

Es la capacidad de cada uno, en su conciencia, de adoptar, mantener y cambiar cualquier pensamiento, opinión, ideología o creencia; y, en su caso, manifestarlos en sus diversos aspectos: de religión, ética, política, de cátedra, científica y de la libertad artística o libertad de creación.

Se la considera uno de los principales derechos y libertades; de los considerados derechos civiles y políticos o derechos humanos de primera generación. Históricamente está vinculada a la libertad religiosa o de culto, y a la libertad de opinión.

HISTORIA

El debate tiene «apenas» más de tres mil quinientos años.

Los filósofos griegos Platón y Sócrates tratan el tema; en el que abundan aristotélicos, estoicos, epicúreos y los continuadores de las diversas escuelas filosóficas en la época romana.el respeto y la estima a tu propio pensamiento harán de ti un hombre satisfecho contigo mismo, perfectamente adaptado a los que conviven a tu lado y concordante con los dioses, esto es, un hombre que ensalza cuanto aquéllos reparten y han asignado.

Aristóteles, trata el tema de la libertad intelectual no como algo que pueda concederse o no, sino como una característica del ser humano; y que es un requisito para la responsabilidad.

Schopenhauer los resume en «. tan pronto nos apartamos de esa libertad física y consideramos sus otros dos tipos, no nos la vemos ya con el sentido popular, sino con un sentido filosófico del término que, como es sabido, abre camino a muchas dificultades. Este sentido se divide en dos tipos diferentes: la libertad intelectual y la libertad moral».

Actualmente se encuentra fuera de discusión su vigencia que es consagrada por todos los tratados de derechos humanos.

En sus orígenes estaba ligada a la libertad religiosa y a las ideas políticas.

Sócrates fue ejecutado por dudar de la creencia en los dioses (griegos).

La Iglesia y su persecución de las herejías es el caso más difundido, aunque hasta el siglo XVIII casi todas las religiones y autoridades estatales se creían con derecho a perseguir y condenar a quien «pensara diferente», en su área.

Se creía que la negación de la libertad de conciencia era patrimonio de los sistemas conservadores, pero cuando llegaron a gobernar regímenes revolucionarios no se comportaron mejor:«Libertad, ¿para qué?» – Lenin, entrevistado por Fernando de los Ríos.

En el occidente democrático no se discute ya su vigencia en tanto y cuanto se trate de sostener ideas.

Los problemas comienzan cuando esas ideas generan conductas, sobre todo cuando ese obrar de acuerdo con las convicciones afecta a terceros.

LA MEDICINA

El ámbito de la salud tiene una alta potencialidad conflictiva ya que las convicciones del profesional pueden diferir con las del paciente y éste exigirle que realice una práctica médica contraria a la conciencia del profesional.

Y el aborto es una de ellas.

EL PROYECTO ORIGINAL

Era marcadamente «autoritario progresista» al estilo leninista.

Sancionaba con prisión e inhabilitación al profesional que se negare a practicar un aborto al solo pedido de la paciente, aunque no mediara urgencia.

Y al director médico del establecimiento que no estableciera un servicio de abortos.

EL PROYECTO APROBADO POR DIPUTADOS Y LOS MÉDICOS

Apenas mejoró el original.

Aparentemente suprimió la prisión para el médico.

Pero impuso requisitos para la «objeción de conciencia» que si no se dan lo hacen caer en ilicitud y hasta delito.

El objetor debe:

Manifestar su objeción previamente, de manera individual y por escrito.

Comunicarla a la máxima autoridad del establecimiento de salud.

Presentarla y mantenerla «en todos los ámbitos, públicos o privados, en los que se desempeñe».

Y si no lo hace o falta algún requisito registral cae en, al menos «ilicitud» que habilita a reclamarle indemnizaciones.

Y fácilmente puede ser considerado que como «no objetor» tiene la obligación de intervenir, por ejemplo, por la sola pertenencia al servicio de obstetricia de un establecimiento y tiene la obligación de:Garantizar el acceso a la práctica y no puede negarse a su realización.

Ni «objetar» la interrupción voluntaria del embarazo en caso de que la vida o la salud de la mujer o persona gestante estén en peligro y requiera atención médica inmediata e impostergable.

Y fácilmente ser considerado «copartícipe necesario» de delito del nuevo artículo 85 bis del Código penal que impone presión para el director del establecimiento.

LOS ESTABLECIMIENTOS

El nuevo artículo 85 bis reprime con prisión de tres (3) meses a un (1) año e inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena la autoridad de un establecimiento de salud o profesional de la salud que dilatare injustificadamente, obstaculizare o se negare a practicar un aborto en los casos legalmente autorizados.

Que son todos los practicados antes de la semana 15 o cuando medie peligro para la salud de la madre.

La ley prohíbe la «objeción de conciencia institucional y/o de ideario».

Con lo cual ningún establecimiento, inclusive los confesionales, manejados por religiosos profesos, corren riesgo de ser condenados por seguir sus convicciones.

NUESTRA OPINIÓN

El proyecto es claramente inconstitucional, contradice al menos a los arts. 19 , 28 y varios tratados de derechos y garantías incorporados por el art. 75 inciso 22 .

Crea delitos que sancionan a los profesionales que actúen conforme a sus convicciones morales, éticas o religiosas.

Y también a los que lo hagan conforme a tratados internacionales incorporados por el art. 75 inciso 22.

Está impregnada del espíritu autoritario propio del estalinismo y del fascismo.

Es de mala técnica legislativa.

Si lo que se quería era despenalizar el aborto voluntario hasta determinada fecha bastaba con un artículo o a lo sumo dos. Y para peor es innecesaria.

El aborto es una próspera industria en los países en que está despenalizado.

No faltarán profesionales e instituciones que rápidamente montarán estructuras para hacerlos «en serie», siendo así; para que criminalizar a quienes no quieran practicarlo.

Su sesgo autoritario se hace aquí más que evidente.

SÍNTESIS

El proyecto es inviable, el senado debe rechazarlo en su totalidad o realizar tantas modificaciones que entorpecerá su revisión.

Es tiempo de tratar seriamente el tema.

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(*) Abogado y asesor sanatorial

N. de la R.: Artículo publicado en la revista Médicos Nº 105 (Julio 2018).