Quien sufrió el síndrome de latigazo cervical derivado de un accidente de tránsito, tiene derecho a una Indemnización por su incapacidad

Partes: V. R. A. c/ G. M. S. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza

Sala/Juzgado: III

Fecha: 21-dic-2017

Cita: MJ-JU-M-108573-AR | MJJ108573 | MJJ108573

Se otorga una indemnización por incapacidad y daño moral a quien sufrió el síndrome de latigazo cervical derivado de un accidente de tránsito, sin perjuicio que no se manifestó en forma inmediata.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que otorgó una indemnización por incapacidad y por daño moral a quien sufrió un accidente de tránsito, pues el hecho de que el actor no se mostró lesionado en el momento del accidente, no es determinante, pues el síndrome de latigazo cervical que sufrió no se manifiesta en forma inmediata y se encuentra acreditado que el tipo de accidentes de tránsito como el objeto de este juicio es causa inmediata de tal especie de lesiones en términos del art. 901 del Código Civil.

2.-Es suficiente a los efectos de la procedencia del resarcimiento por incapacidad y por daño moral, conocer que el actor presenta cervicalgia, dado que protagonizó un accidente de tránsito que es una causa frecuente de traumas que decantan en síndrome de latigazo cervical, que fue atendido al día siguiente del accidente por un médico traumatólogo que diagnosticó cervicobraquialgia, que -once días después de dicha atención médica- otro galeno indicó fisioterapia aludiendo a cervicalgia y que todos esos antecedentes fueron evaluados por el perito médico quien, junto con examen físico y anamnesis, enlazó esa cervicalgia con el trauma de accidente vial.

3.-La anamnesis o interrogatorio del paciente es el medio clínico principal para realizar un buen diagnóstico, para ello existen métodos de revisión y sujeción a control de validez del discurso de aquél y son los que se utilizan por los médicos clínicos al realizar el interrogatorio guiados por la semiología, esto se complementa con el examen físico del paciente, en el que el médico lo revisa a fin de tener un panorama completo, sometiéndolo a distintas pruebas para verificar lo que palpa o descubre.

Fallo:

En Mendoza, a los veintiún días del mes de diciembre de dos mil diecisiete reunidos en la Sala de Acuerdos, los Sres. Jueces de esta Excma. Tercera Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributario trajeron a deliberar para resolver en definitiva los autos N° 52.818 – 220.802 caratulados “V., R. A. c/ G., M. S. p/ daños y perjuicios” originarios del Vigésimo Juzgado en lo Civil, Comercial y Minas de esta Primera Circunscripción Judicial, venidos a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 220 contra la sentencia de fs. 212/219.

Llegados los autos al Tribunal, se ordenó expresar agravios, haciéndolo la apelante a fs. 226/229, sin respuesta a los mismos por parte del actor apelado a pesar de que le fue notificado el traslado de los mismos (ver fs. 230 y vta).

Practicado el sorteo de ley quedó establecido el siguiente orden de estudio: Dres. Márquez Lamená, Colotto y Mastrascusa.

En cumplimiento de lo dispuesto por los arts. 160 de la Constitución Provincial y 141 del CPC, se plantearon las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA CUESTIÓN:

¿Es justa la sentencia apelada?

SEGUNDA CUESTIÓN:

Costas.

A LA PRIMERA CUESTIÓN EL DR. MÁRQUEZ LAMENÁ DIJO:

I. Contra la sentencia que hace lugar a la demanda presentada por el Sr. R. V., deduce apelación la aseguradora citada en garantía en los siguientes términos:

Critica la sentencia en cuanto admitió los reclamos por incapacidad y por daño moral.

Sostiene que no está probada lesión alguna resultante del accidente de tránsito. Señala que Sanidad Policial no encontró lesiones visibles recientes, limitándose a dejar constancia que el actor refiere traumatismo de hombro y cervical, con lo que para el médico de Policía no había indicio objetivo de lesión.

Cuestiona la pericia médica, señalando que no puede considerarse perito a un médico capaz de otorgar una incapacidad por limitación en los movimientos a una persona que había muerto un año antes.Cita un caso del Décimo Juzgado Civil.

El perito médico informa dolor y limitación, lo que aun suponiendo que sea cierto, no puede conectarse causalmente con un accidente ocurrido cinco años antes. El perito copia y pega el capítulo de un libro sin analizar la multiplicidad de causas, siendo las más comunes el exceso de trabajo, el estrés, las malas posturas, la tensión nerviosa, los esfuerzos y, por último, los traumatismos en accidentes viales.

Manifiesta que el perito no solo no revisa a los actores, sino que tampoco lee los puntos de pericia. Su labor fue oportunamente impugnada por su parte, lo cual no fue respondido por el perito.

La propia jueza señaló que la prueba es poca y, a pesar de ello, reconoce indemnizaciones en base a lesiones no probadas.

Las recetas médicas son de días posteriores al hecho y no fueron reconocidas, además de ser ininteligibles.

II. No hay respuesta a los agravios por parte del actor, lo que en instancia recursiva no produce ningún efecto jurídico particular.

III. Tenemos que resolver este caso en donde no se discute el accidente de tránsito ni su mecánica. Solo está en debate si el actor resultó lesionado en ese evento y, en tal caso, si dichas lesiones han dejado secuelas.

En la sentencia vemos que la Sra. Jueza expresa que tuvo presente la poca prueba acompañada, ya que solo pudo valorar la pericial, que se encuentra impugnada, los dichos del propio actor y las recetas obrantes a fs. 7/9 de fecha 15 de Septiembre de 2009 y 26 de Septiembre de 2009. De dichas pruebas, deduce que el actor sufrió lesiones aunque supone que las mismas no fueron de mayor gravedad no obstante lo cual, al haber menoscabado la integridad física del accionante, deben ser reparadas.

En cuanto al informe pericial, razona que carece de los elementos de convicción necesarios que le permitan tener por acreditado el nexo causal entre el accidente y el 8% de incapacidad que informa el perito.Luego de exponer sus valoraciones del material probatorio, la magistrada reconoce un 5 % de incapacidad.

No está el porcentual de incapacidad aquí en discusión. Lo que se debate es la lesión misma y si hay secuelas derivadas de ese accidente.

Veamos los documentos de fs. 7/9, una de las pruebas consideradas por la magistrada.

Ciertamente cuesta leer esas actuaciones médicas. Como suele suceder, están escritas con letra de médico. Así y todo, en el certificado de fs. 8, leo “El paciente V. A. fue asistido en el día de la fecha por cervicobraquialgia” Dr. Reinoso Javier E. Esp. En traumatología y Ortopedia M.P. 7922 15/09/09″. Es un certificado extendido el día posterior al accidente.

¿Qué valor tiene tal certificado?

La Sra. Jueza, en el auto de fs. 80 y vta., tuvo por auténtica la instrumental aportada por el actor, rechazando los reconocimientos ofrecidos por innecesarios (resolutivo n° 1). Entonces, la calificación de instrumentos no reconocidos -que la apelante acusa en su memorial no es determinante. Los instrumentos no se reconocieron porque el Juzgado los tuvo por auténticos. Ese auto de prueba quedó firme y no puede ya discutirse ese tópico.

La Quinta Cámara de Apelaciones de Mendoza estima que los certificados médicos acompañados con el escrito de demanda no pueden tomarse como plena prueba, pero sí pueden resultar un importante indicio de las lesiones que en aquél se denuncian (Expte. 52.133 “Espíndola, Fernanda Elizabeth C/ Transportes El Plumerillo S.A. p/ d. y p. (accidente de tránsito), sentencia del 24 de mayo de 2016). Es el mínimo valor que puede predicarse.

Por otra parte, el perito médico señaló que llega a su conclusión diagnóstica (cervicalgia con secuelas y omalgia izquierda), luego de anamnesis, examen físico y esos certificados de fs. 7/9 (ver fs. 109).

He leído esa sentencia del Décimo Juzgado Civil que el apelante invoca. Fue dictada el 17 de agosto de este año.En ella la jueza advierte que el perito Jorge Ganun no revisó a un coactor, a pesar de que afirmó haberlo hecho. Resulta que, según se lee en esa sentencia, ese coactor estaba fallecido al tiempo de la peritación y, así y todo, el perito dijo haberlo entrevistado.

La irregularidad descripta por la autora de esa sentencia es gravísima. Ahora bien, no puede de ello deducirse que este perito no haya revisado al aquí actor o que haya cometido otro tipo de irregularidad, más allá de que la situación genera razonables sospechas, de lo que la titular del Décimo Juzgado Civil se encarga dando aviso de lo sucedido a la Corte y a la Oficina de Profesionales.

Aun así, toda sospecha u oscuridad en cuanto a la prueba pericial puede deslindarse con una simple medida: citar al perito a audiencia ante el Juez y las partes (art. 191III, CPC). Comprendo que la pericia de fs. 109/111 es escueta y que las respuestas del perito (obrantes a fs. 117 y vta.) a las impugnaciones de la aseguradora no sean satisfactorias. Es más, advierto que este mismo médico, cuando responde a observaciones o impugnaciones de su dictamen, suele responder siempre lo mismo. Lo que no puedo dejar de señalar es que tenemos un perito médico, que en base a anamnesis, examen físico y certificaciones médicas del día siguiente al accidente, ha determinado cervicalgia y omalgia resultante de un traumatismo en hombro izquierdo y en latigazo cervical.

La anamnesis o interrogatorio del paciente es el medio clínico principal para realizar un buen diagnóstico, para ello existen métodos de revisión y sujeción a control de validez del discurso de aquél y son los que se utilizan por los médicos clínicos al realizar el interrogatorio guiados por la semiología. Esto se complementa con el examen físico del paciente, en el que el médico lo revisa a fin de tener un panorama completo, sometiéndolo a distintas pruebas para verificar lo que palpa o descubre (ver de esta Cámara:”Jara Quemada”, 26/noviembre/2015, LS 159034). No hay necesidad de radiografías para descubrir ese síndrome. Eso es lo que informó el perito al responder a las impugnaciones de la aquí apelante. Si a la citada en garantía no le convenció la explicación, bien pudo haber propiciado que se citara al perito a audiencia a fin de que brindara explicaciones, como ya señalé.

El hecho de que V. no se mostró lesionado en el momento del accidente, lo que él mismo reconoció ante la Unidad Fiscal el día después del siniestro, no es determinante, pues se señala que el síndrome de latigazo cervical no se manifiesta en forma inmediata (ver: Baños, Alejandro Vicente, “Diagnóstico, tratamiento y pronóstico del Síndrome de Latigazo Cervical”. En: Revista de Fisioterapia 2009, Volumen 8, pp. 528. Es una edición de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, España).

Debo decir también que es cierto que Sanidad Policial solo indicó que V. no tuvo lesiones visibles recientes (ver folio 20 del sumario penal). Pero también es cierto que, leyendo el artículo antes citado o cualquiera de su estilo, notaremos que tal mecánica de forzada flexo extensión de cuello no deja lesiones visibles. Es por otra parte lo que nos indica la experiencia como jueces, donde este tipo de lesiones son las que abundan en materia de accidentes viales. Esa experiencia nos indica no solo un componente de la sana crítica racional con la que valoramos la prueba (art. 207, CPC), sino que el tipo de accidentes de tránsito como el objeto de este juicio es causa inmediata de tal especie de lesiones en términos del art. 901 del Código Civil.

Interesa puntualizar que la decisión sobre la prueba de un hecho no siempre consiste en una comprobación fehaciente sino que, en la generalidad de los casos, se trata de una probabilidad prevaleciente, vale decir, que debe escogerse la hipótesis que reciba el apoyo relativamente mayor sobre la base de los elementos de prueba conjuntamente disponibles (ver:CNCivil, Sala M, “Mazzurco”, 23/abril/2012, Abeledo Perrot Nº: AP/JUR/801/2012).

El proceso judicial tiene como objetivo alcanzar la verdad. El problema, no solo para el juez sino para toda la ci encia, es que no hay verdades absolutas. La concepción que parece por muchas razones preferible, es la que entiende al proceso como un método para el descubrimiento de la verdad posible en torno a los hechos de la causa. Correlativamente, la prueba no resulta ser un mero instrumento retórico sino un instrumento epistémico, o sea, el medio con el que en el proceso se adquieren las informaciones necesarias para la determinación de la verdad de los hechos. La tendencia que actualmente prevalece es la que lleva a formular criterios distintos en el proceso civil y en el proceso penal: en el proceso civil el criterio es el de la probabilidad prevalente (más probable que no), mientras que en el proceso penal el criterio típico es el de la prueba más allá de toda duda razonable (ver: Taruffo, Michele, La Prueba, Artículos y Conferencias, Santiago de Chile, Editorial Metropolitana, 2009, pp. 98/102).

Es suficiente a los efectos de la procedencia del resarcimiento conocer que V. presenta cervicalgia, que protagonizó un accidente de tránsito que es una causa frecuente de traumas que decantan en síndrome de latigazo cervical, que fue atendido al día siguiente del accidente por un médico traumatólogo que diagnosticó cervicobraquialgia, que once días después de dicha atención médica otro galeno indicó fisioterapia aludiendo a cervicalgia (ver fs. 7). Todos esos antecedentes fueron evaluados por el perito médico quien, junto con examen físico y anamnesis, enlazó esa cervicalgia con el trauma de accidente vial.

¿Por qué hablamos en el proceso civil de verificación de los hechos por medio de probabilidad prevalente? Porque de otra manera la prueba del hecho sería una empresa imposible. Se necesitaría probar que V. nunca antes tuvo un accidente que afectara su columna cervical, lo que implicaría prueba de una cantidad incalculable de hechos negativos.Debería acreditarse que, previo al hecho, el actor no presentaba el síndrome cervical. Es por ello que se señala que la causalidad no admite prueba matemática. La teoría de la causalidad adecuada (estructurada bajo un sistema de regularidad estadística) no puede menos que contentarse con una fuerte o suficiente dosis de probabilidad. La valoración de la prueba es libre y parte de un juicio de probabilidades y deducciones que no siempre llevan a la verdad plena (véase: Prevot, Juan Manuel, “El problema de la relación de causalidad en el derecho de la responsabilidad civil”. En: Revista Chilena de Derecho Privado, N° 15, pp. 143178 [diciembre 2010]).

En base a los elementos relevados, encuentro que si hiciéramos lugar a la apelación de la compañía aseguradora dictaríamos una sentencia arbitraria. En este sentido, la Corte de Mendoza ha resuelto que “es arbitraria la sentencia que entiende no probada la relación de causalidad adecuada entre la cervicobraquialgia de la víctima dictaminada por el perito y el accidente protagonizado por ésta, cuando conforme la experiencia diaria, y según el curso normal y ordinario de las cosas, el daño característico proveniente de colisión entre automotores para el automovilista que es chocado desde atrás es el síndrome de latigazo cervical” (ver: Expte. 1300666639 – “Echevarría, María Julieta en J° 87.810/51.169 Echevarría María Julieta c/ Sáez Jofré, Miguel a. p/ D. y P. s/ inc.”, sentencia del 28 de agosto de 2015). Lo mismo cabría predicar en este caso de choque frontal. Esto ya lo señalé con anterioridad y ahora lo reitero (ver: Tercera Cámara Civil de Mendoza, autos Nº 51.840 – 117.428 caratulados “Asensio, Orlando Raúl c/ Baradit Véliz, Juan Pablo y otros p/ daños y perjuicios”, sentencia del 19 de septiembre de 2.016).

El accidente de tránsito ocurrió en la esquina de calles José Federico Moreno y Gobernador González de la Ciudad de Mendoza. V.conducía una camioneta Toyota Hilux y el impacto se produjo con su frente contra el automóvil que conducía la demandada (ver pericia mecánica de fs. 164). No sabemos a qué velocidades se produjo el impacto, pero a bajas velocidades se desarrollan los latigazos o whiplash.

En 1995 la Quebec Task Force (QTF) on Whiplash Associated Disorders (WAD) estableció una definición del esguince cervical que se ha mantenido hasta nuestros días, “el whiplash o latigazo cervical es un mecanismo lesional de aceleracióndesaceleración que transmite su energía al cuello. Puede ser el resultado de colisiones en accidentes de vehículos por impacto posterior o lateral, pero puede producirse también en accidentes de inmersión en el agua o en otros tipos de accidentes. El impacto produce una lesión de los huesos o de los tejidos blandos cervicales (lesión por latigazo) y se expresa en una variedad de manifestaciones sintomáticas (trastornos asociados al latigazo cervical o whiplash associated disorders o WAD)”. Como vemos, el denominado Grupo de Trabajo de Quebec no solo identifica impactos posteriores (para mayor estudio, véase: Regal Ramos, Raúl Jesús, “Síndrome de latigazo cervical. Características epidemiológicas de los pacientes evaluados en la Unidad Médica de Valoración de Incapacidades de Madrid”, Revista Medicina y Seguridad en el Trabajo N° 57, año 2.011, pp. 348360).

Ese artículo médico señala que no todos los tipos de impacto tienen la misma incidencia. Hay variaciones según que el impacto sea posterior, lateral o frontal. Con carácter general un autor que allí se cita (Mc Connell) lo establece en 8 km/h en impacto trasero, 16 km/h en el lateral y 24 km/h en el frontal. Es decir, a dichas velocidades de colisión, según como sea la embestida, se produce la flexoextensión lesiva. Lo claro es que impactos a bajas velocidades provocan el latigazo cervical, lo que refuerza la causalidad analizada.

Por todo lo analizado, encuentro que la sentencia es correcta, por lo que mi voto es por la afirmativa.

Los Dres.Mastrascusa y Colotto adhieren al voto que antecede, por los mismos fundamentos.

SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN EL DR. MÁRQUEZ LAMENÁ DIJO:

Las costas de la apelación articulada deben ser soportadas por el apelante, en virtud del principio de la derrota (art. 36I del CPC). Este es mi voto.

Sobre la misma cuestión los Dres. Mastrascusa y Colotto adhieren al voto que antecede.

Con lo que terminó el acto, procediéndose a dictar la sentencia que a continuación se inserta:

SENTENCIA:

Mendoza, 21 de diciembre de 2.017.

Y VISTO:

El acuerdo que antecede, el Tribunal

RESUELVE:

I.Desestimar el recurso de apelación de fs. 220.

II.Costas a cargo de la apelante.

III.Regular los honorarios de segunda instancia del siguiente modo: a los Dres. Vicente O. Ferrara en la suma de pesos ($ …) y Marcelo D. Moretti en la suma de pesos ($ …), sin perjuicio de los complementarios e IVA que correspondieren (arts. 3, 15 y 31, ley 3.641).

NOTIFÍQUESE Y BAJEN.

Graciela Matrascusa

Gustavo Alejandro Colotto

Sebastián Márquez Lamená

Alejandra Iacobucci – Secretaria de Cámara