Rechazo de la demanda de daños y perjuicios por la difusión de una noticia que vinculaba al actor con un hecho criminal del que fue sobreseído, dado que no se acompañó el original del ejemplar que lo habría agraviado en su honor

Partes: F. W. G. c/ Editorial Sarmiento S.A.y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: E

Fecha: 29-ago-2017

Cita: MJ-JU-M-106571-AR | MJJ106571

Rechazo de la demanda de daños y perjuicios por la difusión de una noticia que vinculaba al actor con un hecho criminal del que fue sobreseído, dado que no se acompañó el original del ejemplar del diario que lo habría agraviado en su honor, y la editorial demandada desconoció la copia simple acompañada.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda de indemnización de los daños y perjuicios supuestamente causados por la difusión de una noticia que habría sido publicada en un diario, que vinculaba al actor con un conjunto de hechos de orden criminal respecto de los cuales se decretó su sobreseimiento, toda vez que la editorial demandada desconoció la copia simple acompañada y el actor jamás solicitó que se librara oficio a dicha parte con la indicación de esa presunción con lo cual ningún apercibimiento puede aplicarse a la demandada frente a la desidia del actor en cumplir con ese cometido.

2.-La consecución de un ejemplar original del diario que difundió la noticia que vinculaba al actor con un conjunto de hechos de orden criminal respecto de los cuales fue sobreseído, no se trata de una prueba diabólica, puesto que fue el mismo actor quien señaló que era posible hallarlo sin mayores dificultades en una escribanía.

Fallo:

Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 29 días del mes de agosto de dos mil diecisiete, reunidos en Acuerdo los señores jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala “E”, para conocer en los recursos interpuestos en los autos caratulados “F., W. G. C. EDITORIAL SARMIENTO S.A. Y OTRO S/DAÑOS Y

PERJUICIOS” respecto de la sentencia corriente a fs. 325/333 el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

La sentencia apelada ¿es arreglada a derecho?

Practicado el sorteo, resultó que la votación debía efectuarse en el siguiente orden: señores jueces de Cámara Dres. Racimo, Calatayud y Dupuis:

A la cuestión planteada, el Dr. Racimo dijo:

El juez de primera instancia rechazó en la sentencia de fs. 325/333 la demanda promovida por W. G. F. por indemnización de los daños y perjuicios supuestamente causados por la difusión de una noticia que habría sido publicada en el diario Crónica del 9 de marzo de 2002. La noticia en cuestión vinculaba al actor con un conjunto de hechos de orden criminal respecto de los cuales se decretó su sobreseimiento en la causa n° 3782 caratulada “F., W. G. s/ inf. art. 189 bis CP” que tramitó ante el Juzgado Federal en lo Penal de la ciudad de Campana a la vez que se formulaban además, imputaciones injuriantes.

La demandada Editorial Sarmiento S.A. desconoció en su responde a la demanda la documentación acompañada por el actor que consistía en una fotocopia del mencionado periódico y negó que la publicación haya sido de autoría de dicha parte.La pretensión indemnizatoria fue desestimada por el magistrado con sustento en que el actor no acompañó el original del ejemplar correspondiente a la fecha de la noticia que lo habría agraviado en su honor, sin haber impulsado las medidas de prueba que habrían permitido eventualmente obtener la nota periodística con lo cual solo obran en el expediente copias simples que no autorizan a formar convicción sobre la autoría del hecho dañoso.

Contra dicho pronunciamiento el actor interpuso recurso de apelación a fs. 334 que fundó con la expresión de agravios de fs. 370/375 que fue respondida por la demandada con el escrito de fs.377/378.

Sostiene el demandante que se trasgredió en el sub lite un principio elemental probatorio como es el de las cargas dinámicas de la prueba, que un diario no es más que una pieza de papel de baja calidad que carece de todo rastro que dé señales de autoría, que contar con la pieza en cuestión indubitada es una prueba diabólica e imposible, que solo se pretendía que se reconociera un periódico que no pudo conservarse en papel y del que “existe una versión digital que provino de la propia demandada”, que la demandada no negó en forma categórica la documental y que no surge que el juez, en el auto de apertura a prueba, hubiera tenido por desconocida la documental.

Antes de ingresar a la materia teórica de las cargas dinámicas de la prueba sobre la cual hace hincapié nuevamente el apelante al concluir su memorial parece oportuno verificar cómo se desarrolló concretamente este proceso en relación al tema de la prueba documental ofrecida por el actor. a. El ofrecimiento de la prueba documental.

El actor ofreció prueba documental consistente en “copia reducida y otra ampliada de Nota periodística del diario “CRONICA”, publicación del día 9/03/02″ (ver fs. 35, pto. VII a). Nada se dijo aquí de medida preliminar alguna. b. El desconocimiento de la prueba documental.

Editorial Sarmiento S.A.manifestó al contestar la demanda que desconocía “la totalidad de los documentos anejados por la actora” por no constarle la autenticidad de los mismos (ver fs. 66, pto. II, ii). c. La prueba producida por el actor. c.1. La intimación subsidiaria.

El actor pidió a fs. 35, pto. VII a), párrafo final, que se intimara a la demandada en caso de desconocimiento para que se adjuntara el original del diario de referencia bajo presunción de lo dispuesto por los arts. 387 y 388 del Código Procesal. F. agregó que su parte se reservaba el derecho de acompañar un original u oficiar a la escribanía S., C. M., Independencia . Zárate “donde se encuentra el original”.

Editorial Sarmiento S.A. desconoció la copia simple acompañada y el actor jamás solicitó que se librara oficio a dicha parte con la indicación de esa presunción con lo cual ningún apercibimiento puede aplicarse a la demandada frente a la desidia del actor en cumplir con ese cometido que esa misma parte había anunciado en el escrito de inicio.

Tampoco se siguió adelante con una prueba que, a estar a lo afirmado por F., habría bastado al respecto como era el libramiento de oficio a la mencionada escribanía.

Este tema fue concretamente aludido en sus diversas aristas -la presunción y el oficio a la escribanía- en la sentencia recurrida (ver fs. 330 vta., párrafo segundo) sin que en la expresión de agravios se haya hecho alusión alguna a este punto. c.2. El ofrecimiento de prueba de la ampliación de la demanda.

El actor amplió su demanda mediante el escrito de fs. 59 en el cual se proponía prueba para que se solicitara al Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial n° 4 del Departamento Judicial de Zárate- Campana informe sobre la autenticidad de la copia simple acompañada por el actor. El juez de grado dispuso el libramiento de ese oficio a fs.200 sin que se hubiera confeccionado por parte del actor, punto que fue motivo también de tratamiento expreso en el pronunciamiento recurrido (ver fs.330 vta., párrafo tercero). Solo consta la recepción del expediente (ver nota de fs. 232) sin que se hubiera requerido al juez de aquella causa que se expidiera en los términos requeridos a fs. 59. Tampoco este tema fue objeto de tratamiento en la expresión de agravios. d. La medida preliminar.

El actor manifestó en su alegato a fs. 315 que el extremo de la publicación “luce acreditado mediante la medida preliminar realizada, que está agregada en autos -antes del traslado de la demanda- y de la que se desprende que Editorial Sarmiento S.A. acompaña la publicación digitalizada, señalando que ya no contaban con un ejemplar impreso del diario en cuestión”. Se vuelve sobre este tema en el memorial donde se dice que “de hecho, a la medida preliminar, el propio diario respondió con una versión digital, manifestando que no tenían ejemplar en papel” (ver fs. 372 vta.).

Sobre esta materia también recayó examen expreso por parte del a quo quien precisó que no fue ordenada medida preliminar alguna con anterioridad al traslado de la demanda y que las copias simples de fs. 55/58 corresponden a una ampliación de la prueba documental ofrecida en el escrito de inicio con documento que, según allí se expresaba, obraban en otro expediente.

Este tribunal ha reconocido el criterio planteado por el actor en referencia a las cargas probatorias en materia de responsabilidad médica que indican que en principio ambas partes -tanto el paciente como el médico- deben contribuir a conformar el plexo probatorio (ver Borda, Naturaleza jurídica de la responsabilidad médica, en L.L. 1985-A, 845, en especial, pág. 849, ap. III; CNCiv. Sala “D”, voto del Dr. Bueres, en L.L. 1992-D, 579 y nota al pie de Bustamante Alsina, Prueba de la culpa médica y asimismo CNCiv. Sala “D”, voto del Dr. Bueres antes citado, en L.L.1991-D, 466 y nota aprobatoria de Compagnucci de Caso, Responsabilidad médica y responsabilidad colectiva, al pie de dicho precedente, en esp. pág. 471 y ss., ap. III).

Y aunque se estime que el empleo de este método de las cargas dinámicas se haga extensivo a supuestos de difícil prueba por cualesquiera motivos (Peyrano, Jorge W. y Chiappini, Julio, “Lineamientos de las cargas probatorias dinámicas”, ED 107-1005; Peyrano, Jorge W., “Doctrina de las cargas probatorias dinámicas”, LL 1991-B, 1034; Eisner, Isidoro “Carga de la afirmación y de la prueba en el juicio civil”, LA LEY, 1989-D, 105 y Colerio, Juan P., “La relatividad de las reglas sobre la carga de la prueba”, LL 1990-B, 298), considero que es absolutamente inaplicable en la especie.

En efecto, la accesibilidad de la prueba quedaba evidenciada de los propios dichos del actor con lo cual es improcedente recurrir a ese tipo de métodos a la luz de lo dispuesto por el art. 377 del Código Procesal.

No se trataba de una prueba “diabólica” como se indica en la expresión de agravios la consecución de un ejemplar original del diario puesto que fue el mismo actor quien señaló que era posible hallarlo sin mayores dificultades en una escribanía de la ciudad de Zárate. A ello se suma que por la falta de diligencia en el cumplimiento de su propia prueba tampoco pudo acceder a otros elementos que, a estar a su postura, habrían permitido superar esta dificultad mediante certificaciones a emitir por el titular del mencionado juzgado del Departamento Judicial de Zárate-Campana. Todo ello sin considerar que omitió seguir adelante con el curso de acción anunciado en el escrito de inicio para el caso de que la demandada desconociera, como ocurrió a fs. 66, la documentación acompañada con el escrito de inicio.

No puedo pasar por alto que resulta inexplicable la referencia a una medida preliminar supuestamente cumplida en este proceso salvo que con esa expresión técnica (ver art.323 del Código Procesal), el actor haya querido referirse, erróneamente, a las copias simples que acompañó con el escrito de ampliación de demanda. Y, finalmente, no he encontrado que la demandada hubiera acompañado la versión digital de la que se habla en la expresión de agravios.

El juez de grado no ha incurrido entonces en una perspectiva ritualista respecto a la producción de una prueba en tanto ha sido realmente ecuánime considerando que el ejemplar era fácilmente asequible según surge de una lectura completa de la demanda; y ello sin mencionar que no se ha acreditó en modo alguno la imposibilidad de su obtención en hemerotecas públicas.

Tal no es la hipótesis de autos según surge de la lectura completa del escrito de inicio en tanto el act or no ha proseguido secuencias en el orden procesal que le habrían permitido eventualmente obtener el ejemplar original respectivo o valerse de una presunción de orden procesal.

Por tales motivos y ante la falta de una adecuada crítica a las consideraciones formuladas por el juez de grado en torno a orfandad probatoria evidenciada en este expediente es que propongo que se confirme lo decidido en la sentencia recurrida con expresa imposición de costas al actor vencido (art. 68 del Código Procesal).

Los señores jueces de Cámara Dres. Calatayud y Dupuis por análogas razones a las expuestas por el Dr. Racimo, votaron en el mismo sentido. Con lo que terminó el acto. FERNANDO M. RACIMO.

MARIO P. CALATAYUD.

JUAN CARLOS G. DUPUIS.

Este Acuerdo obra en las páginas N° a N° del Libro de Acuerdos de la Sala “E” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.

Buenos Aires, 29 de agosto de 2017.-

Y VISTOS:

En virtud a lo que resulta de la votación de que instruye el acuerdo que antecede, se confirma la sentencia de fs. 325/333. Con costas al actor vencido.

En atención al monto reclamado en la demanda, a la calidad, eficacia y extensión de la actuación cumplida en esta instancia, resultado obtenido y lo dispuesto por el art. 14 del arancel, se regulan los honorarios del Dr. J. I. G., letrado patrocinante de la actora, en ($.) y los del Dr. S. C., letrado apoderado de la demandada, en ($.). Notifíquese y devuélvase.