No son responsables los médicos demandados por error de diagnóstico de un embarazo ectópico si en dos oportunidades realizaron a la actora los estudios correspondientes

Partes: R. L. B. c/ Instituto Médico de Obstetricia S.A. y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: I

Fecha: 11-abr-2017

Cita: MJ-JU-M-104921-AR | MJJ104921 | MJJ104921
Sumario:

1.-Corresponde rechazar la demanda por diagnóstico médico erróneo, ya que la detección de un embarazo ectópico se hace mediante las hormonas gonadotrofina coriónica en sangre u orina y ecografía y dichos estudios le fueron indicados a la actora en dos oportunidades, y la mayoría de éstos se diagnostican luego de la rotura tubaria por lo que el tratamiento es quirúrgico, máxime si del examen físico realizado no se evidenció dato positivo para el diagnóstico final por lo que no se advierte reproche alguno que pueda endilgársele a los galenos tratantes.

Fallo:

En la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 11 días del mes de abril del año dos mil diecisiete, reunidas en acuerdo las señoras juezas de la Sala “I” de la Cámara Civil, para conocer de los recursos interpuestos en los autos: “R., L. B. c/ Instituto Médico de Obstetricia S.A. y otros s/ daños y perjuicios” respecto de la sentencia corriente a fs. 750/768 de estos autos, el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada? Practicado el sorteo resultó que la votación debía hacerse en el orden siguiente: Dras. GUISADO, CASTRO y UBIEDO.

Sobre la cuestión propuesta la Dra. GUISADO dijo:

I. La sentencia dictada a fs. 750/678 rechazó la demanda entablada por L. B. R. contra Instituto Médico de Obstetricia SA, Federación Médica Gremial de Capital Federal, Susana B. Maggi, Nisim Adolfo Darío Didia y Viviana Edid Grassi, con costas a su cargo. Contra la misma se alza la actora quien expresó agravios a fs. 798/806 los que fueron contestados a fs. 808/9, 811/14, 816/18 y fs. 820/24.

El hecho que motivó la presente tuvo lugar en circunstancias en que R., sospechando un posible embarazo, realizó un test que dio positivo. Así a los pocos días comenzó con pérdidas de sangre por lo que concurrió el 15 de julio de 1996 a la guardia del IMO. Allí fue atendida, ordenándosele una ecografía cuyo resultado, según le dijo el ecógrafo, indicaba que no estaba embarazada o que de haberlo estado lo había perdido. Al día siguiente, el 16 de julio se dirigió al consultorio de la Dra. Maggi quien le ordenó la realización de análisis para confirmar el embarazo, los que dieron resultado positivo, por lo que le ordenó reposo y que a la semana siguiente los repitiera.

Así el 25 de julio realizó nuevos análisis que reafirmaron el resultado anterior.Pero el 30 de ese mes al tener fuertes dolores en el bajo vientre se dirigió a consultar nuevamente a la citada profesional quien le recetó Duvadilán y reposo.

El 1 de agosto comenzó a sentirse mal con severos dolores en toda la parte izquierda del bajo vientre que se extendía hasta el riñón y la pierna. Así concurrió a la guardia donde fue atendida por la Dra. Grassi quien la revisó, le informó que el cuello del útero estaba cerrado, le recetó Prolutón y Buscapina y que continuara con el reposo.

Alega que ante la persistencia de los dolores se comunicó telefónicamente con la Dra. Grassi quien le reiteró el tratamiento indicado. Afirma que a las 21 horas ya con dolores insoportables volvió a la guardia siendo atendida por el Dr. Didia quien según sus dichos le dijo que continuara con el tratamiento.

Tras dichas recomendaciones regresó a su hogar, se acostó, se levantó y desmayó y al recomponerse habían cedido un poco los dolores por lo que regresó al reposo.

Manifiesta que el 6 de agosto luego de haber estado en reposo absoluto se realizó una ecografía, con cuyos resultados concurrió a ver a la Dra. Maggi quien al verla le ordenó una inmediata internación para operación de urgencia con diagnóstico de embarazo ectópico. Se realizó la misma en el Hospital Italiano con extracción de sangre y la trompa de Falopio izquierda por haber ésta estallado.

Imputa responsabilidad a los demandados refiriendo que de haberse diagnosticado en tiempo oportuno se hubiera podido realizar una operación programada evitando la extracción de una de sus trompas.

El Sr.magistrado luego de encuadrar jurídicamente la cuestión y de un exhaustivo análisis del material probatorio aportado en la causa, resolvió rechazar la demanda de que se trata por considerar que pese a los infortunios padecidos por la actora en las circunstancias descriptas, no existen elementos de juicio que permitan tener por acreditada la responsabilidad medica producto de una mala praxis profesional ni de la institución demandada.

En este orden se agravia la actora de que se haya resuelto la inexistencia de responsabilidad de los médicos. Manifiesta que la pericia presentada en autos es parcial y tendenciosa, y concluye que ante la presencia de un embarazo ectópico lo reprochable es la falta de detección temprana.

II. Ante todo cabe destacar que por imperio del art. 7 del nuevo Código, la normativa aplicable para el tratamiento de las quejas relativas a la responsabilidad resulta aquella vigente al tiempo de la ocurrencia del hecho. Ello es así porque es en esa ocasión en la que se reúnen los presupuestos de la responsabilidad civil, discutidos en esta instancia (conf. Aída Kemelmajer de Carlucci, “La aplicación del Código Civil y Comercial a las relaciones y situaciones jurídicas existentes”, ed. Rubinzal Culzoni, doctrina y jurisprudencia allí citada).

Sentado ello puedo señalar que de la lectura de la pieza bajo análisis se advierte una clara disconformidad de la parte con la valoración probatoria efectuada por el a quo, que en principio resulta insuficiente para controvertir la decisión adoptada, lo que sellará la suerte recursiva en estudio.

La recurrente pese a su insistencia no logra demostrar la razón por la que asegura que el informe técnico rendido en autos es parcial y tendencioso. Por el contario a mi criterio aparece dotado de los conocimientos técnicos científicos necesario para arribar a la misma solución adoptada en la anterior instancia (conf. arg.art 477 del ritual). De allí que no pueda más que coincidirse con el criterio expuesto por el magistrado en cuanto a que la mera opinión o disconformidad de las partes no puede prevalecer por sobre las conclusiones periciales, máxime si como en el caso, no se encuentran refutadas siquiera con valoraciones profesionales.

De la pericia obrante a fs. 472/80 surge acreditado que la actora concurrió el 15 de julio de 1996 a la guardia del IMO presentando un primer embarazo, escasa metrorragia, indicándosele la realización de una ecografía para el día. Que al día siguiente (16 de julio) concurrió con la misma a la consulta con la Dra. Grassi quien le indicó reposo y la ingesta de antiespasmódicos.

Asimismo el 1 de agosto concurrió a la guardia por padecer fuertes dolores, donde se le indicó continuar con la medicación referida y la realización de una nueva ecografía. Dicho estudio recién fue efectuado el 6 de agosto consultando nuevamente con la Dra. Grassi quien le diagnostico embarazo ectópico, derivándola al Hospital Italiano para la realización de una intervención quirúrgica que se llevó a cabo mediante sección de la trompa izquierda por encontrarse estallada.

El experto al analizar el material aportado refiere que de acuerdo a la lectura del libro de guardia los síntomas que presentaba la actora el 15 de julio y el 1 de agosto eran compatibles con “amenaza de aborto”, concluyendo que la atención brindada por los médicos se ajusta a lex artis (respuesta nro 9 de fs. 474 vta).

Continúa diciendo que a la actora se le solicitaron análisis el día 16 de julio, los que arrojaron resultado normal, reiterándose días después. Asimismo se realizó ecografía el día 15 de ese mes repitiéndose el pedido el 1 de agosto.

La Dra. Maggi diagnosticó el embarazo ectópico y derivó a la actora para su tratamiento al Hospital Italiano habiéndose adoptado las técnicas adecuadas para su tratamiento.La secuela quirúrgica fue la pérdida de la trompa de Falopio izquierda, no produciéndose incapacidad alguna toda vez que la actora tuvo dos partos normales con posterioridad, el primero a los 14 meses del episodio de que se trata.

Así las cosas teniendo en cuenta que se informa que el diagnóstico de un embarazo ectópico se hace mediante la detección de hormonas gonadotrofina coriónica en sangre u orina y ecografía (estudios que le fueron indicados a la actora en dos oportunidades), que la mayoría de éstos se diagnosticaban a la época luego de la rotura tubaria (ver respuesta nro 12 de fs. 477 vta), que el tratamiento es quirúrgico (respuesta nro 9 de fs. 477), que en definitiva del examen físico realizado el 16 de julio no se evidenció dato positivo para el diagnóstico final (respuesta nro 3 fs., 478) y que la conducta de la Dra. Maggi ante la sospecha fue la correcta (ver respuesta 9 fs. 478 vta), no se advierte reproche alguno que pueda endilgársele a los galenos tratantes.

Nótese que desde la indicación efectuada por el Dr. Didia el 1 de agosto hasta la realización de la ecografía y nuevo control con la Dra. Maggi (6 de ese mes) transcurrieron varios días. Sumado a ello que de haber sido intervenida la actora en fecha anterior no puede afirmase que no se hubiera teniendo que realizar una salpíngectomía pues aún cuando en un momento anterior a la ruptura, la trompa estaba indemne, lo cierto es que tampoco presentaba aquélla un cuadro clínico contundente como para ser sometida a una cirugía.

De lo expuesto conjuntamente con las aclaraciones que aportara el perito a fs.557/9, de las cuales surge que no puede aseverarse que de haberse conservado la trompa la actora no hubiera padecido otro embarazo ectópico toda vez que la anatomía patológica de la misma indicó la presencia de divertículos, lo que favorece la implantación ectópica del embrión, no puede sino compartirse la conclusión arribada por el magistrado de la instancia anterior.

Ninguno de los cuestionamientos formulados por la recurrente mediante los cuales pretende endilgar responsabilidad a los médicos tratantes, logra su cometido, pues resultan ampliamente contrarrestados por las conclusiones médicas a las que he hecho referencia.

No se acreditó tampoco una falta de detección temprana de la dolencia de la actora, máxime si en definitiva los análisis confirmaban la existencia de un embarazo, y el experto refirió como normal el primer control ecográfico dado el tiempo gestacional. Menos puede endilgársele tal falta si ante la indicación del 1/8 de la realización de una nueva ecografía, frente a la sintomatología descripta en la demanda, recién el 6 de ese mes concurrió a la consulta de la Dra. Maggi quien ante el diagnóstico la derivó en forma inmediata para su tratam iento, con las consecuencias detalladas.

En función de dichos fundamentos es que desestimaré las quejas en estudio y propiciaré la confirmatoria de la sentencia apelda.

Por ello voto porque se confirme la sentencia apelada en todo lo que manda y fuera materia de agravios, con costas de alzada a la recurrente perdidosa (art. 68 del ritual).

Por razones análogas, las Dras. CASTRO y UBIEDO adhieren al voto que antecede.

Con lo que terminó el acto.

Se deja constancia de que la publicación de la presente sentencia se encuentra sometida a lo dispuesto por el art. 164 2° párrafo del Código Procesal y art. 64 del Reglamento para la Justicia Nacional, sin perjuicio de lo cual será remitida al Centro de Informática Judicial a los fines previstos por las Acordadas 15/13 y 24/13 de la C.S.J.N.- MARIA L. RAGONI Secretaria Buenos Aires, de abril de 2017.

Por lo que resulta de la votación sobre la que instruye el Acuerdo que antecede, se resuelve: 1°) Confirmar la sentencia apelada en todo lo que decide, manda y fue materia de agravios 2°) Imponer las costas de alzada a la recurrente vencida.- Regístrese, notifíquese y devuélvase.

PAOLA M. GUISADO

PATRICIA E. CASTRO

CARMEN N. UBIEDO