“La sustentabilidad del sistema jubilatorio. ¿Debate próximo? Binstein, Gabriel “

Autor: Binstein, Gabriel – Ver más Artículos del autor

Fecha: 6-mar-2017

Cita: MJ-DOC-10635-AR | MJD10635

Sumario:I. Introducción. II. La sustentabilidad. III. La Ley 27.260.

Doctrina:

Por Gabriel Binstein (*)

I. INTRODUCCIÓN

El tema está latente en la gestión de gobierno, no solamente del actual, sino que la sustentabilidad del sistema merece debate en muchas partes del mundo. La respuesta difiere en general cuando se trata de sistemas públicos o de reparto y el privado. Sin duda que el público implica transferencia de recursos a los beneficiados del sistema. Ello es independiente de los aportes que los particulares y eventualmente las empresas hagan a las rentas generales del Estado, por distintas vías.

Cabe puntualizar que, en el país, el pago de las jubilaciones y pensiones están a cargo de la ANSeS y representa cerca de cuatro pesos de cada diez del presupuesto de la Nación, ergo es casi el cuarenta por ciento. La cuantía es muy significativa y apunta al sistema de reparto. Recuerda este autor el ruidoso fracaso de las AFJP y el sistema privado que intentó durante algunos años instalarse en el país. Vale puntualizar que defiendo el sistema de reparto, a pesar de errores de gestión, habida cuenta de su capacidad integrativa del entramado social. Está claro que esto nos apunta a una discusión sobre el modelo de país, tema que merece un capítulo aparte ajeno a esta publicación.

II. LA SUSTENTABILIDAD

La carencia de aportes a la seguridad social es una realidad en la actividad económica, y ella produce graves efectos. Pasa sin duda por el mundo informal y también por la pobreza, que, según las estadísticas del INDEC, afecta al 32,2% de la población. El progresivo envejecimiento de la población producido -entre otros factores- por el avance científico y por los cambios de conducta sociales, disminuyendo nacimientos, influyen sobre la sustentabilidad del sistema. Cabe recordar que los cálculos actuariales, sobre la base de los estándares de cada época, determinaron la obtención del beneficio jubilatorio originariamente a los 65 años en el hombre, con eventual opción para los 70 y los 60 años en la mujer con -también- eventuales extensiones.En realidad, se acercaban al promedio de la extinción de vida; esto hasta el presente ha cambiado, y los estudios científicos indican que se continuará y profundizará ese camino. El promedio de vida se extenderá.

Los compromisos de la ANSeS -en lo que se refiere a jubilaciones- aumentaron en los últimos años con las moratorias provisionales, que permitieron obtener ingresos mensuales a personas sin aportes o en su caso insuficientes. Sin duda, esas moratorias pretendieron reparar situaciones injustas; muchas de ellas, originadas en el trabajo informal o en la falta de políticas de Estado para promover y aumentar el empleo.

Del total de recursos coparticipables del Estado, la ANSeS recibió hasta 2015 un 15% en virtud del pacto fiscal de 1990. La proyección señala que en 2016 percibió 3 puntos menos y el presente año se reducirá otro tanto. La estimación indica que en 2020, ya no existiría esta fuente de ingresos.

Debemos tener presente que la Argentina tiene aguda desigualdad social y, por tanto, se necesita mayor tasa de crecimiento para sostener el sistema. Esto implica la necesidad de un empleo creciente; caso contrario la seguridad social no puede mantenerse. Cada beneficiario de la jubilación requiere al menos cuatro activos y la estadística sustentada del propio estado indicaría que en la actualidad tenemos aproximadamente menos de dos activos por pasivo; por tanto, los eventuales pasivos (jubilados) se financian a través de emisión lo que genera el conocido y cuestionado déficit fiscal.

III. LA LEY 27.260

Esta norma es del año 2016 y, en lo esencial, dispone un blanqueo fiscal y determina un plan de recomposición de haberes de algunos jubilados; ordena crear un Consejo de Sustentabilidad Previsional asignándole una concreta labor, elaborar un proyecto de reforma integral del régimen jubilatorio que debería estar listo en el año 2019.Un tema que subyace es el cambio de la edad jubilatoria que será motivo de análisis y discusión en el marco de la reforma mencionada y que, en Europa, actualmente se debate justamente para sostener económicamente la seguridad social; es un tema sensible que en el ámbito sindical y también el doctrinario produce enfrentamientos entendibles. Este autor cree que la variación de edad debe ser muy cuidadosa y que, en rigor, el sistema debe sostenerse fomentando el empleo formal. Si se produjera un importante crecimiento de este, el tema de la edad podría pasar a un segundo plano y postergarse en el tiempo.

Merece un análisis destacado el tema de la edad en la que se pueden retirar las personas en el mundo. En el caso masculino, la Argentina tiene un número similar a la edad promedio de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-, 64 años.

Recordamos que la edad jubilatoria promedio de las mujeres en los países desarrollados es de 63,1. Amerita puntualizar la excepcionalidad de Brasil, sin edad mínima para el beneficio, bastando acreditar un piso de 15 años de contribuciones. Allí también el tema jubilaciones está en plena discusión.

En síntesis, la cuestión es controvertida y se debe tener la mente bien abierta para imaginar soluciones de corto y mediano plazo. Son seres humanos, y es su salud lo que está en juego.

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(*) Abogado (Diploma de Honor), UBA. Posgrado en Asesoría Legal de Empresas. Profesor consulto, UBA y UNLM. Asesor Académico del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires. Ha dictado cursos, seminarios y conferencias en la Argentina, los Estados Unidos, Cuba, Brasil, Uruguay y en Chile. Es autor de libros y de un centenar de artículos en diarios y en revistas especializadas.