«Doping».

doping-sport-500-500x334Autor: Cardone, Federico

Fecha: 14-jul-2016

Cita: MJ-DOC-9952-AR | MJD9952

Sumario:

I. Introducción. II. Conceptos generales. III. ¿Por qué es importante combatirlo? Bien jurídico tutelado. IV. ¿Cómo podemos combatir al «doping»? Medios de control. V. Sanciones. VI. Responsabilidad. VII. Conclusión.
Doctrina:

Por Federico Cardone (*)

I. INTRODUCCIÓN

En la actualidad, el deporte dejó de ser solamente un entretenimiento o una forma de esparcimiento, para pasar a ser parte de un negocio que otorga grandes beneficios económicos a diferentes sectores.

Debido a esos grandes montos económicos, cada deportista, cada institución busca lograr reconocimientos, no solamente nacionales, sino también internacionales; y para alcanzar dichos reconocimientos, se buscan diferentes formas de destacarse en cada una de sus disciplinas, extendiéndose muchas veces a medios poco razonables o fuera de lo que es lo propiamente deportivo. Es decir que el deporte se vio desvirtuado e impulsado por el éxito y la repercusión social y comercial que dicho éxito conlleva.

En ese ámbito, nos encontramos con diferentes conceptos cuyas entidades fueron tomando mayor relevancia con el paso del tiempo, y con el cambio de ideales no solamente de los deportistas, sino también de empresarios, instituciones y de la propia sociedad. Uno de estos conceptos es el tema central de esta nota.

II. CONCEPTOS GENERALES

Para poder centrarnos en el tema especifico del dopaje, tenemos que entender qué es claramente el «doping».

Podemos nombrar muchas definiciones de lo que es el «doping», pero no creo que sea necesario hacer un análisis cronológico de cómo fue cambiando la idea hasta la actualidad. Sí creo que es importante tener en cuenta que al respecto existen diferentes normas que han establecido los alcances del concepto, entre ellas la Declaración de Copenhague (Código Mundial Antidoping), reglamentos de las federaciones de cada disciplina (como por ejemplo FIFA), etc.En nuestro país, el marco legal fue establecido en un primer momento por la Ley 24.819 y su modificatoria, la Ley 25.387 , aparte también de los diferentes reglamentos de transgresiones y penas de las federaciones de las distintas disciplinas deportivas (por ejemplo AFA, UAR, etc.). La finalidad que nuestros legisladores han tenido en cuenta al momento de la redacción de la ley fue «resguardar la lealtad y el juego limpio en el deporte, tomando en consideración la preservación de la salud». Como vemos, para nuestra ley lo más importante son los deportistas en sí mismos, y el deporte como tal, no como un negocio y espectáculo; sin negar que ya desde hace varios años muchos eventos deportivos se han convertido en ese aspecto.

Estas normas adoptadas por nuestra legislación eran bastante acertadas y muy adecuadas a la realidad, sobre todo por el hecho de que eran concretamente establecidos el espacio y el tiempo del «doping», a diferencia de otras conceptualizaciones adoptadas por algunas federaciones.

La nueva norma que establece el Régimen Jurídico para la Prevención y el Control del Dopaje en el Deporte es la Ley 26.912 (actualizada y completada por la 27.109 de enero de 2015). Se establecen cuáles son las infracciones:

– Presencia de una sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en la muestra de un atleta: Es obligación del atleta asegurarse de que ninguna sustancia prohibida sea introducida en su metabolismo. La negligencia o uso no consciente no son causales de liberación de la responsabilidad.

La cantidad de la sustancia que se corrobore en una muestra no es importante para la configuración de la infracción.

Puede verse atenuada y directamente eliminada la responsabilidad en caso de que se traten de sustancias prohibidas que también sean generadas de manera endógena.

– Uso o intento de uso de una sustancia prohibida o de un método prohibido.

– Negativa o resistencia, sin justificación válida, a una toma de muestras.- Incumplimiento de la localización o paradero del atleta: cualquier combinación de tres incumplimientos o controles fallidos en el lapso de 12 meses, configura la infracción.

– Manipulación o intento de manipulación de cualquier parte del procedimiento de control de dopaje: incluye obstaculizar o intentar obstaculizar al agente de control, entregar información fraudulenta, etc.

– Posesión de sustancias o métodos prohibidos: salvo que el atleta demuestre que esa sustancia prohibida la tiene en posesión por recomendación terapéutica.

– Tráfico o intento de tráfico de cualquier sustancia prohibida o método prohibido.

– Administración o intento de administración, participación y asociación prohibida.

La última definición que voy a agregar es la adoptada actualmente por FIFA, que nos dice que el «doping» es el «intento de lograr un incremento no fisiológico del rendimiento mental y físico de un jugador o la eliminación, sin justificación médica y con la finalidad de poder participar en una competencia deportiva, de una enfermedad o lesión mediante la utilización, ingestión, inyección o la administración, respectivamente, suministración de una sustancia prohibida, por parte del deportista o de una persona auxiliar durante o fuera de una competición deportiva».

Es importante destacar que el Comité Olímpico Internacional ha publicado un listado de sustancias prohibidas en su uso, al mismo tiempo que ha desarrollado un programa especifico para la detección de drogas en los Juegos Olímpicos y sus competencias relacionadas. Dicho listado de sustancias prohibidas incluye entre otras a los estimulantes, narcóticos, beta bloqueantes, diuréticos, esteroides, anabólicos, etcétera.

Un dato curioso es aquel impartido por FIFA, que emite una advertencia respecto de los suplementos alimenticios, especialmente aquellos fabricados en los Estados Unidos. Respecto de ellos se ha demostrado que una de sus materias primas son los esteroides anabólicos – andrógenos.Pero lo verdaderamente curioso del caso es que hace responsable al propio deportista del control de dichos alimentos, dato que no es menor desde el punto de vista de que no él no cuenta con los conocimientos científicos suficientes para resolver la cuestión.

1. WADA – Código Mundial Antidoping

Dentro del ámbito del Comité Olímpico Internacional, es importante destacar la actividad de la WADA (World Antidoping Agency). La WADA es un cuerpo independiente, que no está bajo el control del COI ni de los comités olímpicos nacionales ni de las federaciones internacionales, pero interactúa y coopera con ellas. Tiene como principales actividades el desarrollo de investigaciones científicas, la educación, el desarrollo de las capacidades de lucha contra el dopaje y el seguimiento del Código.

Lo que se busca mediante el Código es lograr una armonización y coordinación de legislaciones que luchan contra el «doping». En él se fijan las reglas y principios que deberán seguir las autoridades a la hora de controlar y penar un posible caso de «doping» positivo, además de las herramientas preventivas.

En cuanto a lo que se entiende por «doping» para el Código, este establece en su art. 2.1 que se da «por la ocurrencia de una o mas de las violaciones a las reglas anti-doping» las cuales a modo ejemplificativo pueden ser:

– Presencia de una sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en la muestra de un atleta.

– Uso o intento de uso de una sustancia prohibida o de un método prohibido.

– Negativa o resistencia, sin justificación válida, a una toma de muestras.

– Incumplimiento de la localización o paradero del atleta.

– Manipulación o intento de manipulación de cualquier parte del procedimiento de control de dopaje.

– Posesión de sustancias o métodos prohibidos.

– Tráfico o intento de tráfico de cualquier sustancia prohibida o método prohibido.

– Administración o intento de administración, participación y asociación prohibida.

Actualmente, el Código se encuentra complementado por cinco Estándares Internacionales, entre los que se encuentran:a) el control del «doping»; b) el trabajo de los laboratorios; c) lista de sustancias y métodos prohibidos; d) las autorizaciones de uso con fines terapéuticos; e) protección de datos personales. Además de estos Estándares, también cuenta con los Modelos de Buenas Prácticas.

Tanto los comités y federaciones, como la WADA, han acordado someter las disputas sobre «doping» al Tribunal de Arbitraje Deportivo.

III. ¿POR QUE ES IMPORTANTE COMBATIRLO? BIEN JURÍDICO TUTELADO

El dopaje, tanto de deportistas, como de animales que participen de disciplinas deportivas, es un problema muy serio, dado que deja en evidencia la total intención de superarse y llegar a logros en competencias, sea cual fuere el medio. El «doping» es un concepto que va en contra de las estructuras éticas, como así también de la lealtad deportiva, ya que si tomamos al deporte como una actividad que tiene como fin el desarrollo de la persona en la libertad y en la dignidad, al utilizarse medios ilícitos se corrompe esa finalidad de la que hablo y se convierte al deportista en un objeto «utilizado» y «moldeado» solamente para la victoria. A fin de entender claramente lo que es la ética para el deporte, necesario es mencionar lo establecido por el Código Mundial Antidoping:

«Los programas de antidoping buscan preservar lo que es intrínsecamente valioso del deporte. Este valor intrínseco es frecuentemente aludido como el “espíritu del deporte”: es la esencia de las olimpiadas, es como jugamos el juego. El espíritu del deporte es la celebración al espíritu humano, su cuerpo y mente, y se caracteriza por los siguientes valores: ética, juego limpio y honestidad; salud; excelencia en el desempeño, carácter y educación; diversión y felicidad; trabajo en equipo; dedicación y compromiso; respeto por las reglas y el derecho; respeto por sí mismo y los demás participantes; valor; comunidad y solidaridad. El doping es fundamentalmente contrario al espíritu del deporte».

Bien dijo el Director General de la Vuelta de España al presentar esta competencia en el año 2006:«Hay que alejar a los que quieran conseguir sus objetivos por atajos y no con el esfuerzo».

Como comenté al principio de este relato, el hecho de que actualment e los deportes produzcan grandes beneficios económicos, inclusive montos millonarios en algunos casos, como por ejemplo el fútbol, el básquet o el fútbol americano, entre otros, hace que los deportistas traten de dar el máximo de sus posibilidades dentro de cada competencia. No solo es la finalidad de los deportistas, sino también de todos aquellos que rodean al deporte, ya sean las instituciones a las cuales los mismos deportistas representan, como así también los empresarios y organizadores de las competencias.

Esto no es solamente una cuestión económica, sino también una cuestión social, ya que para la sociedad en general el mejor no es el que más se esmera, sino es el que más gana; es decir, es la misma sociedad la que «exige» al deportista superarse continuamente en su rendimiento deportivo. Dado que se trata de un problema social, es menester otorgarles participación en la lucha contra el «doping» a los gobiernos y a las organizaciones intergubernamentales.

Por otro lado, hay una total infracción a la igualdad de oportunidades que deben existir entre participantes de las disciplinas.

Por último, pero no menos importante, corresponde destacar el peligro que la utilización de sustancias prohibidas puede conllevar a la salud del deportista de manera aguda o crónica, inclusive llegar a poner en peligro la vida de la persona. Pero no todas las sustancias nocivas a la salud de los deportistas se encuentran prohibidas (por ejemplo, la nicotina), o de estarlo se encuentran prohibidas dependiendo de la cantidad que se verifiquen en un control (por ejemplo, la cafeína). Lo relativo a la salud del atleta requiere mencionar que el dopaje es también contrario a la ética médica, según la cual los medicamentos se utilizan para prevenir o curar enfermedades, y ese efecto terapéutico no tiene que modificarse con el fin de que un deportista pueda obtener beneficios extras.

IV.¿CÓMO PODEMOS COMBATIR AL «DOPING»? MEDIOS DE CONTROL

Como aclaré, el «doping» lejos está de ser solamente un problema deportivo, también es un problema social. Es por eso que los gobiernos estatales son los primeros que deben comenzar con la lucha «antidoping», a través de sus dependientes (Secretarias de Deportes, Comité Olímpicos locales, etc.), como así también deben hacerlo las asociaciones deportivas que se encuentren en sus jurisdicciones.

Actualmente, muchos de los gobiernos y federaciones han decidido realizar planes y programas en pos de eliminar la utilización de sustancias prohibidas en el deporte.

Estas medidas se clasifican en tres grupos, según el momento en el que se adoptan:

Acciones preventivas: se ejercen mediante de divulgación, información y educación. Están dirigidas a todos aquellos que se relacionan con el deporte: deportistas de todos los niveles competitivos, niños escolares, jóvenes, profesores de educación física, médicos (deportólogos, de familia), entrenadores, dirigentes, etc.

Pero es claro que la sociedad está poco informada y se debe conseguir que la ignorancia no se convierta en una excusa.

Acciones controladoras: Los controles «antidoping» permiten conocer el alcance del «doping» en un deporte, además reducen, por su efecto disuasorio, el consumo de drogas. También es útil la vigilancia en el comercio de medicamentos y la inspección de equipajes de los deportistas.

Acciones sancionadoras: Son complementarias a los exámenes «antidoping». Sin sanciones en los casos deportivos, los controles serían inútiles. Las sanciones deben ser justas y equitativas. La tendencia actual es extender las sanciones a otras personas responsables además del deportista (entrenador, médico, etc.).

En este punto es importante focalizarse en los métodos que se utilizan y que se pueden utilizar para un mejor control del «doping».

Desde un principio, en la mayoría de las disciplinas deportivas, se ha instalado el método del control por medio de la orina como herramienta para revelar y sancionar el dopaje.Este test ha sido un gran avance para detectar las sustancias exógenas (es decir, aquellas que son originadas en el exterior de un organismo) que el cuerpo humano no es capaz de sintetizar. Entre ellas se destacan la mayoría de los narcóticos, esteroides, anabólicos, etcétera. Pero el control por este medio tiene una falla, y es que no determina con claridad la dosificación de las sustancias endógenas (aquellas que produce el cerebro humano), además de ser ineficaz en aquellos casos en que las sustancias son introducidas al cuerpo por medio de la sangre. Por dicha razón es común que actualmente los deportista utilicen productos hormonales (corticoides, testosterona, etc.), los cuales ya se encuentran en el organismo y su concentración es difícilmente detectable por medio de los análisis.

Por eso, la recomendación de ciertas asociaciones deportivas es comenzar a utilizar el control por medio del análisis de sangre. Principalmente este método se utiliza en el ciclismo, esquí y atletismo, y considero que en el futuro se va a extender a otros deportes. Como todo punto en cuestión hay críticas al respecto por parte de los deportistas.

Debido a los avances tecnológicos y de comunicación, y en especial al hecho de que las organizaciones y federaciones deportivas intentan reducir a cero la utilización de sustancias, es que se comenzaron a utilizar nuevos medios de prueba. Una de estas nuevas modalidades es la prueba científica, pero como todo nuevo método se debe comenzar a utilizar de a poco y con mucho cuidado, dado que el «doping» es un tema muy serio y que requiere de certezas.Esto así aun cuando el CAS (Court of Arbitration for Sport; en español, Tribunal de Arbitraje Deportivo) ha establecido como estándar de prueba el de la «cómoda satisfacción», que es un estándar intermedio entre la «contundencia de la prueba» (no hay lugar a dudas, es muy utilizado en materia penal) y la «preponderancia de la evidencia» (muy utilizado en materia civil): «Lo que debe ser establecido a la cómoda satisfacción del Tribunal es que el procedimiento de prueba fue seguido de conformidad con los estándares y prácticas prevalecientes en la comunidad científica» («Muehlegg v. IOC» – CAS/2002/A/374).

Muy importante es citar un caso base sobre medios de prueba que ha sido resuelto por el CAS: «USADA v. Bergman» (CAS/2004/679); en autos, dicho Tribunal entendió que la base mínima de certeza que se debe tener a la hora de sancionar un «doping» es del 80 %.

El COI ha establecido también un listado de sustancias corrientes (cafeína, ciertos anestésicos y/o analgésicos, etc.) que pueden ser utilizadas por los deportistas pero siempre que se mantenga el uso dentro del límite permitido, ya que si ese límite es superado, también va a ser considerado «doping».

1. Control «antidoping»

Consiste en tomar, por orden de las federaciones internacionales, muestras de orina, o en algunos casos de sangre, de los atletas que son seleccionados y analizar dichas muestras en laboratorios especializados con el fin de detectar las sustancias prohibidas, sus metabolitos o sus marcadores.

Es fundamental que los controles se realicen en un marco reglamentario lo más preciso posible, dado que una vez que se toman las muestras se pueden afectar ciertos derechos de los atletas.

Todos los actores que estén involucrados en la lucha contra el «doping» (WADA; COI; federaciones y gobiernos nacionales) tienen que coordinar sus acciones en materia de control, en especial por el hecho de que los deportistas tienen que saber con claridad cuáles son las reglas que rigen la materia.El Código Mundial Antidoping establece un procedimiento a seguir a fin de cumplimentar con el proceso de control (arts. 5 a 7). En primer lugar se da la selección de un atleta, que va a ser notificado a través de un Agente de Control de Dopaje (ACD). Una vez que es informado sobre el control, el deportista debe aportar una prueba de identificación y firmar el formulario que confirma su voluntad de proporcionar una muestra, ya que en caso de incumplimiento o negativa de proporcionar la muestra es pasible de sanciones.

La toma de las muestras pueden ser de orina y/o de sangre (en general son solamente de orina, salvo en algunos deportes). El atleta en este caso tiene derecho a estar acompañado por un representante, a obtener un equipo para la toma de prueba que se encuentre precintado y a controlar la manipulación de la/s muestra/s. Es muy importante que el deportista aporte la lista de medicamentos, prescriptos o no, que utiliza; información sobre transfusiones sanguíneas recibidas en los últimos seis meses y cualquier comentario que considere necesario.

Una vez que las muestras son tomadas, se envían por correo de seguridad a un laboratorio acreditado y homologado por el COI y por WADA, en donde se analiza el contenido del frasco «A» para detectar la presencia de una eventual sustancia o método prohibido. Los resultados de los análisis se comunican a la federación internacional del atleta y a la WADA.

Si del control surge un resultado anormal, la federación debe proceder a una investigación para determinar si el atleta ha ingerido la sustancia por una autorización de uso con fines terapéuticos o se ha producido una diferencia aparente de los controles o análisis. Si por esa investigación se concluye que no se da ninguna de las dos circunstancias mencionadas, la federación debe comunicarle el resultado al atleta, quien tendrá derecho a exigir sin demora el análisis del frasco «B».

V.SANCIONES

En nuestro país, como ya dijimos, rigió la Ley 25.387, que fue modificatoria de la Ley 24.819.

Con anterioridad a estas dos leyes, las sanciones eran establecidas únicamente en el ámbito deportivo, ya que eran las asociaciones a través de sus reglamentes de transgresiones las que penaban a los deportistas.

La Ley 24.819 (denominada «Ley Antidoping») establecía una pena de dos años para aquel deportista que incurriera en «doping» por primera vez, y en caso de reincidencia, se estable cía la inhabilitación de por vida. Muchos autores criticaron estas sanciones, ya que en caso de reincidencia se estaba condenando al deportista al abandono de la disciplina. Por otra parte, esta ley sancionaba a los dirigentes o personal técnico con las mismas sanciones que a los deportistas, pero además se agregaba una sanción de prisión de un mes a tres años, la cual se vería acrecentada a de cuatro a quince años en caso de que lo que se encontrara fueran estupefacientes.

La Ley 25.387 modificó la cuestión de las sanciones, sobre todo basándose en las críticas que anteriormente comenté. Estableció una pena de tres mes a dos años en caso de ser el primer «doping» positivo, y en caso de reincidencia, la pena es de dos años de inhabilitación con un accesoria de pérdida de puntos o descalificación de la competencia de que se trate. Por último, esta ley incorporó un método que a mi entender es fundamental en estas circunstancias, en especial cuando entiendo que al deportista se lo tiene que reeducar y guiar hacia la continuación de la práctica del deporte. Esta norma incluye un tratamiento médico para su desintoxicación y rehabilitación, obligando a la institución deportiva a la cual el deportista pertenece a que lo lleve a cabo.

La actual Ley 26.912 establece diferentes sanciones para tomando en cuenta distintas circunstancias:

– Si se trata de primera infracción (presencia de sustancia prohibida; o uso, intento de uso o posesión): 4 años.Salvo que el atleta demuestre que no existió actitud intencional (maliciosa), en este caso se reduce a 2 años.

– Negativa o resistencia, sin justificación válida, a una toma de muestras: Sanción: 4 años. Reducción a 2 años si no hay incumplimiento intencional.

– Incumplimiento de la localización o paradero del atleta: Sanción: 2 Años. Se reduce a 1 año dependiendo del grado de culpabilidad del atleta. No se aplica por cambio de localización del atleta.

– Manipulación o intento de manipulación de cualquier parte del procedimiento de control de dopaje: Sanción 4 años. Reduccion a 2 años en caso de que no exista incumplimiento malicioso.

– Tráfico o intento de tráfico de cualquier sustancia prohibida o método prohibido: Sanción: mínimo 4 años hasta un máximo de suspensión de por vida, dependiendo de la gravedad de la infracción.

– Administración o intento de administración, participación y asociación prohibida: en caso de administración es igual al anterior. En caso de participación o asociación prohibida, es un mínimo de 2 años y máximo de 4 dependiendo de la gravedad de la infracción.

En caso de segunda infracción, la propia ley nos estableces que se aplicaran diferentes sanciones según el grado de culpabilidad del responsable, de la gravedad de la infracción.

En caso de tercer infracción, da lugar a la suspensión de por vida de la persona responsable.

En caso de deportes por equipo, si la infracción corresponde a 2 o más miembros de un equipo, corresponde al organismo que dirige dicho evento la aplicación de una sanción que puede ir desde la quita de 1 o más puntos a la descalificación de dicho equipo de la competencia correspondiente. Las asociaciones o federaciones respectivas tienen el derecho de establecer y aplicar sanciones más rígidas.La acción disciplinaria contra un atleta o cualquier persona responsable de infracción a la ley, prescribe a los diez años de cometida la infracción. Muy importante es destacar que por la Ley 25.387 se creó la Comisión Nacional Antidoping (dentro del ámbito de la Secretaria de Deportes de la Nación), órgano que está a cargo del dictado de normas y procedimientos mínimos que deben ser cumplidos por las federaciones nacionales y entidades deportivas. Otra de las funciones destacadas de este organismo es la de asesorar y educar en todo lo que respecta al «doping».

Pero no solo la Comisión tiene la obligación de difundir las sanciones previstas por la ley, sino que las mismas entidades deportivas y federaciones tienen la obligación de establecer en sus propios reglamentos los métodos de control adoptados, las sanciones y los medios preventivos básicos, a la vez que debe dárseles la publicidad necesaria.

Los deportistas que sean pasibles de sanciones establecidas en la ley, serán incluidos en el Registro Nacional de Sanciones Deportivas.

Por otra parte, también fueron creados otros dos organismos específicos en la materia. Por un lado, el Tribunal Nacional Disciplinario Antidopaje, cuya función es evaluar los casos de dopaje de manera justa, imparcial e independiente. Y por otra parte, Tribunal Arbitral Antidopaje (que va a entender en todas las instancias de apelación respecto de infracciones y sanciones), cuyo laudo tiene efectos vinculantes y definitivos.

También se cuenta con un Anexo en el cual se establecen cuáles son las competencias oficiales en las cuales se debe realizar control «antidoping» (número de deportistas que controlar y eventos en cada competencia); un listado de sustancia prohibidas (es solamente ejemplificativo en algunas sustancias) y métodos prohibidos (entre los que se destaca el «doping» sanguíneo y la manipulación farmacológica, química o física).

El Código Mundial Antidoping establece diferentes rangos de sanciones contra el «doping» positivo:

– Descalificación del torneo en el cual se dio el control positivo.

– Inelegibilidad:en caso de ser una primera violación, es por cuatro años, mientras que si es una segunda violación, es de por vida.

– Inelegibilidad por sustancia específica: este es el caso de aquellas sustancias que dan como resultado un «doping» positivo pero por encontrarse en medicamentos de uso general, o que es poco probable que se utilicen para mejorar el rendimiento. En estas circunstancias la inelegibilidad es reducida. Para la primera violación la sanción es de una advertencia o de un año según la gravedad, de dos años en caso de ser segunda violación y de por vida en caso de tercera violación.

– Inelegibilidad por otras conductas punibles: por ejemplo, rehusarse a dar una muestra, etcétera.

La doctrina se encuentra dividida en cuanto a la rigidez de las sanciones establecidas en el Código. Por un lado, encontramos a los especialistas del derecho, además de los miembros de los tribunales deportivos, e inclusive miembros de la justicia ordinaria de los diferentes países, que consideran que las normas fijadas son acordes a derecho y acordes a lo que se busca con estas sanciones, es decir, la limpieza del juego, del deporte. Pero por otro lado hay opiniones muy duras de parte de los deportistas y sus equipos deportivos. Muchos de ellos consideran que las normas son demasiado rígidas y que la lucha contra el «doping» no tiene que ir por ese lado, sino que tiene que ir por un camino más solidario hacia el deportista, es decir que se le tendría que brindar una mayor ayuda y apoyo, en especial en lo que respecta a la parte psicológica.

Entiendo que el hecho de que las sanciones sean tan duras tiene una finalidad disuasoria, que cohíba y genere en los deportistas la sensación de que un mínimo desliz en su conducta puede conllevar graves consecuencias, además de que la falta de diligencia o conocimiento son factores de atribución de responsabilidad a un nivel similar al de la culpa. Bien lo establecía nuestro Código Civil en su art.902 : «Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos».

VI. RESPONSABILIDAD

¿De dónde surge la responsabilidad? En general, y siguiendo las sabias palabras del Dr. Mosset Iturraspe, podemos decir que «no hay responsabilidad sin una conducta del autor o agente contraria al ordenamiento jurídico». Esto me lleva a decir que quien realiza un acto riesgoso, debe saber las consecuencias de su conducta y por lo tanto debe «responsabilizarse» por dichas acciones.

El deporte en general se encuentra tan profesionalizado que hoy por hoy el deportista no está solo en su vida deportiva. Desde el momento que comienza su preparación y entrenamiento hasta la competición propiamente dicha se encuentra rodeado de su equipo (técnico, preparador físico, médico, kinesiólogo, masajista, psicólogos, etc.), además de la compañía de su federación y de la institución a la cual representa.

Tanto los reglamentos de las federaciones como las legislaciones nacionales (incluida la de nuestro país) establecen una responsabilidad amplia en cuanto al «doping»; es decir, no se considera responsable de «doping» positivo solamente al deportista, sino también a los auxiliares, asistentes, profesionales, etcétera.

En virtud de esta responsabilidad amplia adoptada, la pregunta que surge es: ¿hasta qué punto es responsable cada una de las partes? Esto dependerá del ámbito del cual estemos hablando, es decir, dependerá del deporte, de la competencia, de la categoría de deportista (profesional o «amateur»), además de aspectos sociales propios de cada país, etcétera.

El Código Mundial Antidoping establecía una responsabilidad objetiva, es decir que no era necesario que se demostrara la intención de cometer el hecho, sino que para que se configurara bastaba con el hecho generador.Adoptar este tipo de responsabilidad trae aparejada una ventaja fundamental a la hora de luchar contra el «doping», ya que si los organismos deportivos con competencia para aplicar sanciones tuvieran la obligación de demostrar la intención de los autores, se reducirían sus posibilidades de control. Ahora bien, hay dos formas de aplicar esta responsabilidad objetiva: a) en forma absoluta, la cual impacta sobre el resultado de la competencia en la cual se da el hecho, por lo cual este se anula, y el atleta pierde los premios y beneficios que haya obtenido; b) en forma relativa, que se refiere a las sanciones que son posteriores a la competencia en sí misma (por ejemplo, suspensión). En este caso, el atleta puede presentar pruebas y reducir la pena si demuest ra la falta de intención.

Actualmente se fue dejando de lado la rigidez total del sistema, y cada vez se le otorgaron mayores beneficios de prueba a un posible infractor del Código.

Importante es el caso de las asociaciones e instituciones. Ninguna legislación vigente ni reglamento federativo las nombra como responsables de un posible «doping» positivo. Lo único que se estableció es que la misma federación, a través de su reglamentación, pueda sancionar a alguna institución a la cual representa.

1. Jurisprudencia

La jurisprudencia del CAS (Tribunal Arbitral en Materia Deportiva) ha sido consistente en cuanto a la aplicación de la responsabilidad objetiva adoptada por el Código. En general, el máximo tribunal arbitral ha establecido una suspensión de dos años para el caso de que sea un primer hecho, y la suspensión definitiva en caso de ser reincidente.

A. Caso «Andreea Raducan» (CAS OG 00/011 – 28/09/2000)

Raducan es una atleta rumana que se desempeña dentro de la gimnasia artística. Durante los Juegos Olímpicos disputados en Sídney en el año 2000 se le realizó un control a través del cual se le encontró una sustancia prohibida en su cuerpo.El COI tomó la decisión de descalificarla de la competición y quitarle la medalla de oro que había obtenido. La atleta confirmó que había consumido píldoras de nurofén que habían sido recetadas por el médico de su equipo y que la ingestión se debía a ciertos problemas de salud que padecía, entre ellos, dolores de cabeza, congestión y sangrado por nariz.

El Tribunal rechazó lo argumentado por la atleta, sosteniendo que lo que establece el Código es una responsabilidad de tipo objetivo, y que en virtud de tal fundamento no es necesario demostrar la culpabilidad o intención del deportista, sino solamente la presencia de la sustancia prohibida (ídem «Caso Weid»). Me es muy importante citar lo dicho por el CAS en uno de los pasajes de la sentencia: «El sistema de responsabilidad objetiva debe prevalecer cuando la justicia en el deporte está en juego. Esto significa que, una vez que una sustancia prohibida es descubierta dentro de la orina o sangre de un atleta, debe ser automáticamente descalificado de la competencia en cuestión, sin posibilidad alguna de refutar esta presunción de culpa. Sería en verdad desastroso incluir en un escaño a un atleta que no ha competido utilizando los mismos medios que sus oponentes por cualquier motivo. El resultado del evento ha sido objetivamente viciado».

Tampoco se tuvo en cuenta si la sustancia ingerida tuvo o no un efecto beneficioso en el desempeño de la atleta.

Con respecto a la edad de la Srta. Raducan (a la fecha del control tenía 17 años) y de su peso (38 kg), el tribunal entendió que tampoco eran temas relevantes, aun cuando el mismo control realizado a un deportista de mayor peso hubiera dado un resultado negativo.

Aun así, el tribunal entendió que no era necesario aplicar una sanción adicional a la desafectación de la competencia y la quita de la medalla dorada que había sido obtenida.

B.Casos sobre negativas a dar prueba

Como vimos anteriormente, el Código establece tres formas de no cumplir con la obligación de otorgar las muestras: a) Rehusar a dar la muestra; b) no presentar la muestra y no justificarlo; c) o de cualquier otra forma evadir dar la muestra.

Voy a citar un caso relevante al respecto: «Ina v. United States Anti-doping Agency» (AAA N° 30 190 0081402). En este caso, la atleta fue seleccionada para entregar una muestra para realizarse el control «antidoping», pero sus horarios no coincidían con los de los agentes oficiales. Ante la imposibilidad de cumplir con el primer control, los oficiales se presentaron en el domicilio de Kyoko Ina, en el horario que ella misma había fijado. Pero ante dicha circunstancia la deportista se negó a la entrega de la muestra argumentando que se configuraba una violación a su privacidad. Igualmente, la Federación la suspendió por cuatro años, por lo cual Ina recurrió al CAS. El Tribunal entendió que, si bien la atleta había tenido la intención de cumplir, había contradicciones entre las declaraciones de los agentes oficiales y además el resultado del control fue negativo, la violación al Código fue evidente y no se configuró una justificación contundente a la negativa de entregar la muestra.

Anteriormente, he comentado que tanto las federaciones como la WADA han acordado someterse a la competencia de este Tribunal. Aun así, en muchos casos existen sentencias de tribunales ordinarios locales en cada país que son contradictorias con lo establecido en el Código Mundial, a las cuales el CAS no tiene la obligación de acatar.

«El Tribunal está dispuesto a aceptar que, bajo derecho colombiano, era posible que el Sr. Muñoz apelara al Comité General Disciplinario del Comité Olímpico Nacional. Sin embargo, hacerlo fue violatorio de su contrato con la UCI (International Cycling Union). En el mejor de los casos, la decisión del Comité General Disciplinario únicamente podría tener efecto dentro de Colombia. No le daría derecho al Sr.Muñoz a participar en las competencias organizadas bajo los auspicios de la UCI o evadir la aplicación del código disciplinario UCI» («Federico Muñoz Fernández v. Federación Colombiana de Ciclismo» – TAS 2005/A/872). Es evidente que la legislación y el poder jurisdiccional internacional está por sobre los aspectos locales y nacionales.

En los últimos meses se han suscitado diferentes hechos que dieron lugar a muchas páginas de opiniones a nivel nacional e internacional, en lo que refiere al «doping».

Uno de estos casos muy resonante a nivel internacional fue el de la tenista rusa Maria Sharapova, quien dio positivo en su análisis de enero de 2016 (durante la disputa del Abierto de Australia, uno de los cinco torneos grandes de la disciplina). La sustancia encontrada fue Meldonium, la cual tiene como efectos principales «ampliar la resistencia en los deportistas y mejorar la rehabilitación luego del ejercicio físico». Pero no era la primera vez que consumía dicha sustancia, ya que la tenista seguía un tratamiento controlado del consumo, dado que esta droga no se encontraba incluida en el listado de WADA hasta al mes de diciembre de 2015. Sus médicos y equipo, al no verificar la actualización de dicho listado, continuaron con la receta y su utilización.

Por ello, Sharapova fue suspendida por dos años para el ejercicio del deporte, más allá de que el Tribunal entendió que la sustancia no había sido utilizada con la intención de hacer trampa en el juego. Tal sanción fue apelada por la deportista ante el TAS, el cual de común acuerdo con la defensa, suspendió la resolución para septiembre de 2016.

Otra cuestión que se ha suscitado en los últimos meses, y que envuelve al mundo del fútbol, fue la utilización de la sustancia Dexametasona (OXAB12), la cual tiene como efecto principal el alivio de dolores musculares. Esta sustancia fue encontrada en los análisis de muchos futbolistas argentinos, tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores de América.Si bien en la actualidad todavía no hay una sanción definitiva, desde FIFA han llegado ordenes de aplicar sanciones, siguiendo el Código Mundial Antidoping.

VII. CONCLUSIÓN

Durante el desarrollo de esta nota transité por diferentes temáticas relativas al dopaje; desde los conceptos más generales, pasando por su prevención, hasta llegar a los casos positivos y sus sanciones.

Como hemos visto, el «doping» no es una cuestión simplemente deportiva ni exclusivamente de los deportistas, sino de todos los que se involucran en el desarrollo de una disciplina deportiva; y esto tiene un vínculo estrecho con el tópico de la responsabilidad. En lo relativo a esto ultimo, es muy adecuado lo adoptado tanto por el Código Mundial Antidoping como por la jurisprudencia del TAS.

Aun así, considero que en aquellos casos en los cuales los controles arrojen resultados positivos por sustancias recetadas por los médicos de equipos por circunstancias físicas (antinflamatorios, cuestiones de gripe, etc.), los atletas deberían tener un derecho de defensa más amplio.

Ejemplo de esto último se da en el Protocolo de FIFA para los controles «antidoping». Este establece que el médico de un club, ante el hecho de recetar un medicamento que pueda dar un resultado positivo, lo debe comunicar al tribunal médico del organismo, con la debida antelación, y será este organismo el que tome la decisión sobre si autoriza o no al futbolista.

Pero por otra parte, también existe una responsabilidad social, ajena a todos los actores del deporte. La sociedad misma es la que exige resultados y en virtud de los cuales los atletas son «amados» u «odiados». Entiendo que esto no tiene nada que ver con la profesionalidad o amateurismo del deporte, ya que en ambos casos los resultados son exigidos en mayor o menor medida, y en ambos casos se han suscitado casos de «doping» positivo.

Como sociedad, y como seguidores del deporte, tenemos que exigir que haya limpieza en el deporte, y no sobreelevar a un deportista por una victoria o «sepultarlo» por una derrota, ya que todo deporte da revancha. Y esto último es lo que hace a la belleza del deporte. El atleta tiene que dar lo máximo de sí, pero solo lograr sus metas a través del entrenamiento, de la vida sana y del esfuerzo. Son esos los medios que lo van a llevar a los más alto del deporte, además de lograr ganar el respeto de sus colegas y de la sociedad toda.

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(*) Abogado, UCA. Especialista en Derecho y Management del Deporte: FIFA – CIES (International Centre for Sport Studies), UCA. Profesor adscripto de Derecho Deportivo, UNR. Miembro de la Comisión de Derecho Deportivo, Colegio de Abogados de Rosario.