Mercosur. Bodas de plata…

mercosurPor Roberto F. Bertossi (*)
El peor modo de cumplir los 25 años del Mercosur fue con la interrupción institucional del gobierno electo por el pueblo del Brasil. Dicho Mercado Común del Sur es un proceso de integración regional, conformado inicialmente mediante la suscripción del Tratado de Asunción el 26 de marzo del año 1991 entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay al cual, en fases posteriores, se han incorporado Venezuela y Bolivia, esta última en proceso de adhesión.
La corrupción ha manchado recurrentemente y como nada peor, a casi todos sus países integrantes, siendo ese “casi” aún patrimonio de la ética uruguaya.
El “impeachment” como resultado de que el Senado brasilero acaba de suspender a su presidente democrática y constitucional,  Dilma Rousseff, se sostiene en que tal mandataria habría incurrido en la manipulación de las cuentas públicas de ese país.
Vaya paradoja, hace una década ya, precisamente el día 20 de julio de 2006,  en la página 13A del diario cordobés La Voz del Interior, publicamos un artículo titulado: “¿Foto o proyecto común?” en el cual, además de postular los principios cooperativos para construir un proyecto común de Mercosur, advertimos que dicha agrupación en Sudamérica, no era solo para hacer negocios (¡menos que menos, corrupción!) o sumar votos, sino, fundamentalmente, tendiente a lograr beneficios, vinculaciones y oportunidades compartibles entre todas las personas humanas y familias mercosurianas.
Para ello era ineludible promover, enriquecer, complementar e integrar,  recíproca, transparente y duraderamente, el desarrollo humano, los acervos identitarios, el multiculturalismo, las economías y mucho más, tanto en términos tangibles como intangibles.
Lamentablemente y sin omitir en lo concerniente a esto último, los magros resultados acreditados a la fecha por el Mercosur en sus bodas de plata, sin duda, la suspensión institucional en cuestión impactará negativamente, no solo a nuestro Mercosur sino al propio futuro del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como a los eventuales frutos de la Cumbre Mercosur-Unión Europea prevista casualmente para esta semana, luego de que la Administración argentina saliente se negara por una década a usufructuar oportunidad internacional tal.
Lo dicho explica (¿y predice?) también por qué el Mercosur siempre fue observado y hasta participado con recelo como lo ratifica convergentemente hasta la ralentización de algunos parlamentos en unos países para aprobar el ingreso pleno de otros al mismo bloque, etc.
Nadie podría dudar de que el Mercosur inicial, tuvo propósitos loables pero, habiendo transcurrido ya veinticinco años de su fundación,  es momento de que extirpemos y condenemos toda corrupción, dejando atrás meras declaraciones, jornadas, foros, conferencias, encuentros, ferias reuniones, etc., para pasar de una buena vez a disfrutar cooperativamente de genuinos y palpables logros sostenidos, que justifiquen la eficacia y eficiencia de semejante emprendimiento subcontinental.
Finalmente, ojala que este mercado común del sur ahora no resulte  alcanzado por otro escéptico interrogante como, v. gr., ¿sello o proyecto común?, singularmente cuando su carísima e irrepresentativa burocratización, posterga e impide un genuino y auténtico Mercosur, más leal, más dinámico, más innovativo, productivo, competitivo, solidario; pero, por encima de todo,  un mercado común del sur que todos  lo percibamos como algo propio, accesible, útil y “cercano”.
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(*) Investigador CIJS / UNC. Experto CoNEAU/Cooperativismo.

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