Cómo reducir las consecuencias del Impuesto al Cheque.

chequesFecha: 24-feb-2016

Cita: MJ-MJN-91397-AR

Por José L. Ceteri (*)

El Impuesto al Cheque cumple 15 años entre nosotros: nació en el 2001 como impuesto transitorio, pero se volvió definitivo. Aporta, en promedio, el 10% de la recaudación impositiva nacional a pesar de no tener justificada la categoría de tributo, según lo que define la teoría impositiva. El fin original fue que funcionara como un indicador que le permitiera al Estado, en función de los movimientos bancarios de los contribuyentes, anticiparse de fondos para luego autorizar el descuento del total abonado en los demás impuestos. No encaja dentro de la clasificación tributaria aceptada, porque no grava al patrimonio, ni la renta y tampoco el consumo. Solo se dispara, aplicando la tasa del 0,6%, detrás de cada movimiento bancario que hacen las personas y las empresas.

La Ley Antievasión, que obliga a bancarizar todos los pagos mayores de mil pesos, contribuye a la recaudación del Impuesto al Cheque. Como ocurre con toda la legislación impositiva, el tope autorizado de pago en efectivo no se ajustó desde el año 2001, cuestión que entorpece y encarece las relaciones comerciales entre las empresas. En la actualidad únicamente se permite computar el 34%, del impuesto cobrado por las acreditaciones bancarias (depósitos), como pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias y de Mínima Presunta. El impuesto no se limita a los movimientos bancarios, porque si por ejemplo se realiza un pago depositando el importe en la cuenta del proveedor, mecanismo autorizado por la ley 25.345 , también debería abonarse impuesto «al Cheque».

Cómo reducir el costo:

Los monotributistas, que están exentos en Ganancias y en el IVA, abonan la alícuota reducida del impuesto del 0,25% por cada movimiento bancario (depósito o retiro). Para obtener la reducción deben presentar una nota en el banco donde tienen registrada la cuenta (el modelo figura en el anexo de la Resolución de la AFIP 2111).

Las entidades exentas en IVA y Ganancias, como por ejemplo las obras sociales y las fundaciones, también abonan la tasa reducida del 0,25%, y deben informar al banco de esta situación por medio de una nota. En cambio, los consorcios de propietarios, como no están formalmente exentos de Ganancias, según la AFIP tienen que pagar «injustamente» el 0,6% por cada movimiento a pesar que no realicen actividades gravadas por otros impuestos (cfr. Dictamen de AFIP DAT 51/11).

Los empleados en relación de dependencia no lo tributan en sus cuentas sueldo, hasta el importe que se deposita por las remuneraciones. Pero si tuvieran una cuenta corriente, pueden descontar de lo que pagan de retenciones de Ganancias anualmente, hasta el 34% del Impuesto al Cheque abonado por los depósitos (en este caso tienen que informarlo a fin de año en el sistema «SIRADIG»). Los autónomos y las empresas pueden computar como pago a cuenta, de las declaraciones juradas anuales y de los anticipos del Impuesto a las Ganancias y de Mínima Presunta, el crédito del 34% que les retuvo el banco del impuesto por sus movimientos.

Operaciones excluidas:

La Resolución de la AFIP 2111 enumera los movimientos que están exentos y no alcanzados por el Impuesto a los débitos y créditos, algunos de ellos son:

1. Las compensaciones de los saldos deudores y acreedores entre empresas.

2. El pago de obligaciones tributarias, inclusive recursos de la seguridad social, mediante depósito en entidad financiera.

3. El abono, en efectivo, de servicios públicos ante la entidad financiera.

4. Los débitos en caja de ahorro destinados a pagos de servicios públicos o privados, como por ejemplo luz, gas, teléfono, cuotas de colegios, tarjetas de crédito, seguros, todos relacionados con consumo particular.

5. La gestión de cobranza de títulos públicos y de dividendos.

6. Las cobranzas efectuadas a nombre de terceros, sin intervención de una entidad financiera (inmobiliarias y mandatarios).

7. Los depósitos en efectivo realizados por el adquirente en la cuenta corriente del vendedor, correspondiente a la compra de bienes para uso y consumo particular.

8. La transmisión de cheques por endoso.

9. Los pagos que se hagan por caja chica o fondos fijos.

10. Los movimientos en caja de ahorro, en la medida que no se realicen en el marco de un sistema de pago organizado, en sustitución del uso de la cuenta corriente.

Prorrogado hasta el 2017, por la importancia y facilidad en su recaudación se sabe que este impuesto vino para quedarse. Pero en contraposición, su existencia alienta a muchos a caminar por el circuito informal de la economía.

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(*) Contador Público Nacional, UBA. Periodista Económico, UBA. Docente universitario, UBA y UNLP. Autor de obras relacionadas con temas tributarios.

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