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Responsabilidad de la Municipalidad por el accidente sufrido por una menor al caer dentro de una fuente ubicada en una plaza, al pisar una baldosa rota.

water-fountain-park-5496806Partes: L. J. A. y otro P. S. H. M. c/ Municipalidad de Godoy Cruz s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza

Sala/Juzgado: Segunda

Fecha: 28-sep-2015

Cita: MJ-JU-M-94795-AR | MJJ94795 | MJJ94795

Responsabilidad de la Municipalidad por el accidente sufrido por una menor al caer dentro de una fuente ubicada en una plaza, al pisar una baldosa rota. Cuadro de rubros indemnizatorios.
Sin título

Sumario:

1.-Cabe confirmar la sentencia que condenó a la Municipalidad demandada a resarcir los daños sufridos por la hija de la actora, al caer dentro de una fuente ubicada en una plaza por haber pisado una baldosa floja y lastimarse con un hierro-, pues el accionar de la niña de siete años, que caminaba por el borde de la fuente es una mera condición en la producción del daño, pero no la causa adecuada o concausa del daño causado por la posición anormal de la cosa inerte (baldosas rotas).

2.-La culpa in vigilando de los padres no constituye una eximente de responsabilidad civil por cuanto su función, según los arts. 1114 , 1115 y 1116 del CCiv., es constituir un factor de atribución de responsabilidad para trasladar las consecuencias dañosas del hecho de los hijos menores de dieciocho años a sus padres.

3.-La culpa in vigilando, como factor de atribución subjetivo, ha sido superado por factores de tipo objetivo que tienen en cuenta otras razones para responder, y en este sentido el CCivCom. de la Nación consagra que la responsabilidad de los padres es objetiva, debiendo distinguir cuando el niño es dañado o cuando es el dañador.

4.-Es equivocado aplicar la culpa in vigilando del art. 1114 del Código Civil en la hipótesis de un menor que sufrió daños, ya que la norma citada establece dicha responsabilidad con relación a los daños causados por los hijos, por lo cual en la especie no se daría tal responsabilidad sino el hecho de la víctima.

Fallo:

En la ciudad de Mendoza, a los veintiocho días de setiembre de dos mil quince se reúnen en la Sala de Acuerdos de la Excma. Cámara Segundo de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributario, los Sres. Jueces titulares de la misma Dres. Delia Marsala, María Teresa Carabajal Molina y Silvina Del Carmen Furlotti, y traen a deliberación para resolver en definitiva la causa N° 41.425/51.000, caratulados: «L. J. A. Y OT. AMBOS P.S.H.M. C/ MUNICIPALIDAD DE GODOY CRUZ P/ D. Y YP.» originaria del Décimo Juzgado Civil, Comercial y Minas, de la Primera Circunscripción Judicial, venida a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 283, por Fiscalia de Estado (desistido a f.s 298), contra la sentencia de fecha 01 de setiembre de 2014, obrante a fs. 267/275, la que decidió: hacer lugar parcialmente a la demanda, imponer las costas a la demandada por lo que prospera la demanda y a la actora por lo que la misma se rechaza, regular los honorarios a los profesionales intervinientes, rechazar el incidente de tacha interpuesto por la Municipalidad de Godoy Cruz, costas a su cargo.

Habiendo quedado en estado los autos a fs. 310, se practicó el sorteo que determina el art. 140 del C.P.C., arrojando el siguiente orden de votación: Dres. Furlotti, Marsala y Carabajal Molina.

De conformidad con lo dispuesto por el art. 160 de la Constitución de la Provincia, plantearonse las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA: ¿Es justa la sentencia apelada?

En su caso ¿qué pronunciamiento corresponde?

SEGUNDA: Costas

SOBRE LA PRIMERA CUESTION, LA DRA. FURLOTTI DIJO:

1.a fs. 281 la demandada interpone recuso de apelación y a fs. 283 Fiscalía de Estado (desistido a fs. 298) en contra de la sentencia de la sentencia de fs.267/275 que hace lugar parcialmente a la demanda, impone costas y regula honorarios.

Para así decidir el Sr. Juez tuvo en cuenta que el Sr. J.A. L. y la Sra. F. B. C.R., en representación de su hija menor A. F. L., promueve demanda por daños y perjuicios en contra de la Municipalidad de Godoy Cruz y solicita se la condene al pago de $ 58.580 o lo que en más o en menos resulte de las pruebas a rendirse en autos e intereses legales desde la fecha del hecho hasta el efectivo pago. El hecho que motiva estas actuaciones tiene su origen en el accidente que sufrió la menor A.López R. el 31 de marzo del 2011, aproximadamente a las 18:30hs., en la plaza departamental de Godoy Cruz, Provincia de Mendoza. Expresa que ese día la Sra. F. R. retiró a la menor de la Escuela Rawson, ubicada en calle Azopardo 76 y que se dirigieron a buscar el auto que estaba estacionado en uno de los laterales de la plaza. Indica que cuando transitaban por la parte central de la misma, la menor pisa una baldosa rota y no adherida al cemento, resbala y cae en el interior de la fuente, incrustándose en la pierna uno de los hierros que se encuentran en su interior, lo cual le causó lesiones por debajo de la rodilla izquierda que debieron ser suturadas con aproximadamente cincuenta puntos en el Hospital Notti. Se refiere a la responsabilidad de la demandada y a los rubros y montos por los que reclama indemnización. Ofrece pruebas y funda en derecho. A su turno contesta la demandada y Fiscalía de Estado.

Luego se produce la prueba, alegan las partes y el magistrado dicta sentencia por los siguientes fundamentos:

Encuadra el caso en el art. 1.113, 2ª,2ª parte del CC, por tratarse de una cosa inerte que intervino activamente.Que el municipio tiene la obligación de mantener en condiciones de ser utilizados, sin riesgos, aquellos espacios de su dominio público y destinado al uso y goce de los particulares, ya que, conforme su calidad de propietaria y guardián de calles, veredas y espacios públicos, tiene el deber de asegurar que los mismos tengan un mínimo y razonable estado de conservación, ya que estos, que de por sí no son una cosa riesgosa, pueden convertirse en tales si el municipio no hace las tareas de conservación adecuadas y no prevé los accidentes que, razonablemente pueden sufrir los transeúntes.

Rechaza la tacha de la Testigo Planinsek, y explica que la misma refirió que la nena iba caminando por la orillita de la fuente y había una baldosa rota, con la cual se resbala y se lastima. Explica que en ese momento ella transitaba por la plaza, en compañía de sus hijos que había retirado del colegio, dirigiéndose a buscar el auto que había dejado estacionado frente al cine «Plaza». Dice que en esos momentos siente un grito de la nena, se da vuelta para ver que había pasado y ve que se había resbalado hacia adentro de la fuente y que se tomaba la piernita que la tenía abierta, con una herida bastante profunda. Aclara que en realidad la nena no cae dentro de la fuente, sino que ella va caminando y se resbala, que no sabe si habrá quedado con las dos piernas adentro o con una sola, pero que no se cae dentro de la fuente. Refiere que en ese momento ella se encontraba a una distancia de un metro o un metro y medio y que la madre de la nena estaba a la misma distancia, sentada y en compañía de otra persona. Luego sostiene la testigo que el lugar donde se resbala la nena no es un lugar destinado al tránsito peatonal, pero que el problema es que todos los niños lo hacen y ese es el peligro.

Que a fs.94/98 se encuentran agregadas copias certificadas de la denuncia policial del hecho ante la Comisaria Séptima de Godoy Cruz (Causa 294/11), de la cual surge que el 31-03-2011, siendo aproximadamente las 19:30hs., se toma conocimiento a través del CEO que en la plaza departamental de Godoy Cruz una menor había sufrido un accidente cuando se resbaló sobre unos escalones al llegar al sector de la fuente, causándose lesiones en la pierna izquierda, por debajo de la rodilla.

Estas pruebas le arriman la convicción suficiente como para tener por acreditado el hecho que motiva la acción interpuesta por los padres de la menor A. F. L., el cual ocurrió el 31 de marzo del 2011, aproximadamente a las 18:30hs., cuando la misma se resbaló con una baldosa, partida y suelta (ver también el acta de constatación notarial de fs.12/17), que se encontraba emplazada en el borde que circunda a la fuente de agua ubicada en el sector central de la plaza departamental de Godoy Cruz.

Por lo tanto, determinada la existencia del hecho en la forma relatada en la demanda y el comportamiento anormal de la cosa inerte (baldosa rota y suelta), que produjo el resbalo y caída de la menor dentro de la fuente, para poder eximirse de su responsabilidad objetiva, el municipio demandado debe probar que el daño se produjo por el caso fortuito, la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder (conf. Zabala de González, «Responsabilidad por Riesgo», Hammurabi, Buenos Aires, 1987, ps.41/42), restando definir si se presentan en el sub lite alguna de las eximentes de responsabilidad que aquel argumenta en su defensa y que no son otras que el hecho de la propia víctima y la culpa in vigilando de su madre al permitir que esta transitara por un lugar no habilitado para ello.

La víctima del accidente que motiva este proceso, tenía en ese momento 7 años, por lo que no resulta posible imputarle responsabilidad en el evento, ya que, tratándose de un menor de diez años, no tiene discernimiento y no es computable su voluntad jurídica, la que debe recaer en sus progenitores, lo que lleva a concluir, compartiendo la opinión mayoritaria en este sentido, que la clave debe buscarse en el vínculo causal, más precisamente en la incidencia de una causal ajena que pone la condición que es causa adecuada del daño. Indaga si la conducta del menor interrumpió o no el encadenamiento causal entre el hecho y el daño .

Es cierto que, apunta el magistrado, como también lo reconoce la Sra. F. Rosales, al absolver posiciones (fs. 239/240) y lo manifiesta la testigo Sra. Planinsek, el lugar por donde transitaba la menor cuando se cayó dentro de la fuente, no es un lugar apto para el tránsito de las personas, ya que constituye el borde de dicha fuente, pero al mismo tiempo, también lo es, que resulta ser un hecho habitual y cotidiano que ese borde sea utilizado para caminar por los menores que concurren a la plaza, como también lo indican ambas deponentes.Esa habitualidad, pública y notoria, más allá que no sea un espacio destinado al tránsito de personas, implica un deber de seguridad y resguardo aún mayor para el municipio en lo que atañe a las condiciones que el borde debe presentar, máxime si pensamos en que, como ocurrió en el caso concreto, de perder el equilibrio un menor que por allí transite, generalmente jugando con otros niños, puede caer dentro de la fuente que cuenta con hierros, como los con los que se golpeó A.L., que pueden causar daños de gravedad.

Por ello, si el municipio pretende que los niños que habitualmente transitan por la plaza departamental o que van allí a jugar, no caminen por el borde de la fuente, debería colocar las medidas de seguridad (vallas, rejas, etc.) que lo impidan o, en el peor de los casos, carteles que indiquen el peligro de transitar por allí.

No considera, atento a lo expresado anteriormente, que permitir a la menor circular por dicho borde, lo cual reitero es habitual, constituya un obrar culpable o una omisión al deber de vigilancia de la madre, ni mucho menos que esa conducta haya contribuido causal o concausalmente con el riesgo que presentaba la cosa, ni tampoco que dichas acciones, tanto la de la menor, como la de vigilancia de la madre, puedan ser consideradas como hechos imprevisibles o inevitables que permitan la eximición, total o parcial, de la responsabilidad que se le atribuye y que le corresponde al municipio demandado por incumplir con la obligación de seguridad que debe garantizar a quienes transitan por un espacio público.

Con respecto al rubro incapacidad sobreviniente se reclamó la suma de $ 47.580. Los actores, en su demanda, argumentan que la menor A.L. sufrió una herida cortante en el miembro inferior izquierdo, la cual no solo requirió de 50 puntos de sutura, sino que, además, le genera dolores agudos. A fs.96 se deja constancia por parte del personal policial actuante que la menor presentó una lesión por debajo de la rodilla izquierda, por la cual se la trasladó al Centro de Salud n° 30 y luego al Hospital Notti, donde se le realizó la sutura con aproximadamente 50 puntos. A fs. 204/207, se encuentra agregada la pericia médica traumatológica presentada por el Dr. Lorenzo Daziano, quien luego de referirse a los antecedentes de la causa, concluye en que la menor sufrió una importante herida al caerse dentro de la fuente de la plaza de Godoy Cruz, habiéndole quedado como secuela una cicatriz viciosa muy ostensible y que le provoca una incapacidad parcial y permanente del 6%. La cicatriz es advertible fácilmente en la foto acompañada por el perito médico a fs. 204 (parte inferior).

Entiende que las secuelas están acreditadas, más allá de las lesiones que en su momento sufrió la menor y los dolores que durante un tiempo pudo haber tenido que soportar, son de tipo estético.Tanto la doctrina, como la jurisprudencia mayoritaria, consideran que el daño estético no constituye una categoría de daño independiente, prevaleciendo la opinión de que si bien en el plano de las ideas no se puede dudar de su autonomía conceptual, debe desecharse a los fines indemnizatorios que estos daños constituyan un tertium genus, que implique su resarcimiento en forma autónoma.

Sin dudas que un daño estético como el acreditado a través de la pericia médica y que, aun luego de varios años, presenta una cicatriz de importancia manifiesta, que acompañará a la menor por el resto de su vida, genera un daño patrimonial que debe ser resarcido ya que implica una alteración del aspecto habitual que tenía la persona con anterioridad al hecho generador de la lesión estética.

Ahora bien, sobre las dolencias físicas se enrola con la postura que sostiene que para cuantificar la magnitud del perjuicio, no debe asignársele un valor absoluto a los porcentajes de incapacidad informados por los peritos médicos, sino que es menester compulsar la efectiva medida en que dicha mengua física ha repercutido patrimonialmente en la situación de la víctima, tanto sea en la disminución de sus aptitudes para el trabajo, como en otros aspectos de su vida que, de manera indirecta, le hayan impuesto limitaciones en su vida social y la forma en que esto afectó sus perspectivas de evolución material, reiterando que «Ni la edad de la víctima ni la circunstancia de que se trate de una persona que actualmente no trabaja, constituyen impedimentos u obstáculos para que le sea reconocida indemnización por incapacidad física».

Por lo que, valorando no sólo las lesiones sufridas, sino otros elementos igualmente importantes que hacen a la vida en relación, tales como edad, sexo, estado civil, disminución del porvenir económico, sin condicionar los importes que en definitiva se manden pagar tanto a fórmulas rígidas matemáticas, como a cuadros de valoración de la disminución de aptitudes, aunqueno se desconozca su valor orientador, atendiendo a las condiciones particulares de la menor actora en este sentido; que conforme la edad (7 años) que tenía al momento del accidente no tenía ninguna ocupación laboral en ese momento, ni la puede tener al momento del dictado de esta sentencia, por lo que debe tomarse como parámetro orientador el salario mínimo, vital y móvil, desde que la misma adquiera aptitud laboral, estimo razonable que el rubro prospere por la suma de $45.000, a la fecha de esta resolución, con más los intereses previstos por la Ley 4087 desde la fecha del hecho hasta su dictado y desde allí en adelante y hasta su efectivo pago la tasa activa cartera general nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina (T.N.A.).

2. a fs. 290/292 expresa agravios la Municipalidad de Godoy Cruz, por intermedio de apoderado, quien se queja porque la sentencia hace una errónea valoración de los hechos y de la prueba obrante en la causa, lo que implica que se condene al municipio. Al contestar demanda su parte planteó que el accidente se debió en el incumplimiento del deber de vigilancia de los padres de la niña, lo cual contribuyó de manera determinante en la producción del daño, porque de haberse encontrado la niña bajo el atento cuidado de sus padres el accidente no se habría producido. Ni la fuente, ni sus muros constituyen cosas peligrosas. Esto está demostrado con los testimonios de Silvina Planinsek y de la madre de la víctima al absolver posiciones. El accidente se produjo porque la niña caminaba por el borde de la fuente ornamental de la plaza del municipio. Solicita que se atribuya el 50% de responsabilidad a los padres de la niña.

Además, se agravia de la suma otorgada en concepto de incapacidad sobreviniente por excesiva. Se admitió el rubro por $45.000, cuando está acreditada una incapacidad del 6%, es decir leve. Cita jurisprudencia.Solicita que se reduzca el monto a $7.500.

3.A fs. 294/296 contesta agravios la parte apelada quien solicita su rechazo por las razones que allí expone.

4.Anticipo al Acuerdo que propiciaré el rechazo del recurso en análisis. En efecto, la apelante no ha podido destruir los sólidos argumentos tenidos en cuenta por el Juzgador. La sentencia es clara al explicar que, según las pruebas rendidas, no surge probada una causa ajena que exima total o parcialmente de responsabilidad al Municipio. El magistrado para analizar la eximente tiene en cuenta especialmente la habitualidad que marca la testigo y la absolvente sobre la conducta de los niños en la plaza ya que era frecuente que caminaran por el borde la fuente, de tal modo señala esa conducta habitual de los niños puede ser causa adecuada del daño ni tampoco la falta de vigilancia de los padres, y agrega, que ninguno de estas acciones puede ser calificadas como imprevisibles o inevitables.

Específicamente la Municipalidad se agravia porque la sentencia no tiene en cuenta que el hecho se produjo por culpa de los padres, o por lo menos, tiene una influencia causal del 50%. Sobre esta tema he dicho en autos 114.819/50.934, caratulados: «ESQUIVEL PATRICIO ARIEL C/ GUEVARA JOSE LUIS P/ D. Y P. (ACC. DE TRANSITO)», del 21/5/1015: En primer lugar cabe aclarar que la «culpa in vigilando de los padres» no constituye una eximente de responsabilidad civil por cuanto su función, según los artículos 1.114, 1.115 y 1.116 del Código es constituir un factor de atribución de responsabilidad para trasladar las consecuencias dañosas del hecho de los hijos menores de 18 años a sus padres. Además, «la culpa in vigilando», como factor de atribución subjetivo en esta responsabilidad ha sido superado por factores de tipo objetivo que tienen en cuenta otras razones para responder. En este sentido el Código Civil y Comercial de la Nación consagra que la responsabilidad de los padres es objetiva.Dicho de otro modo, hay que distinguir cuando el niño es dañado o cuando es el dañador. En el primer caso, lo que opera como causal de liberación total o parcial del sindicado como responsable es que el hecho del damnificado niño rompa total o parcialmente el nexo de causalidad y no la «culpa» de los padres. Cuando el niño es el dañador, la supuesta «culpa in vigilando» de los padres, en caso de entenderse que es factor de atribución, operaría como una razón suficiente para trasladar las consecuencias económicas del daño causado por el niño a sus padres. Es decir «la culpa in vigilando» podrá ser factor de atribución, pero no constituye una eximente de responsabilidad.

En este sentido dice Knavs que: «no es la culpa in vigilando de los padres la que opera como eximente de responsabilidad en los términos del artículo 1113 del Código Civil, sino el hecho mismo del menor el que fractura el nexo causal y exime al demandado de responder. Estos conceptos, como se verá en los acápites siguientes, son diferentes aunque por aplicación de uno u otro se llegue a idéntico resultado: la no responsabilidad del sindicado como responsable.» ( Knavs, Verónica El hecho del menor como eximente de responsabilidad en el marco del artículo 1113 del Código Civil, DJ 07/10/2009 , 2797). Luego, precisa la autora citada que: «Es equivocado aplicar la culpa in vigilando del artículo 1114 del Código Civil en la hipótesis de un menor que sufrió daños, ya que la norma citada establece dicha responsabilidad con relación a los daños causados por los hijos, por lo cual en la especie, no se daría tal responsabilidad sino el hecho de la víctima.» Y señala que:»El artículo 1113 del Código Civil, tiene base en la relación causal y si se demuestra que el obrar del agente no es la causa del daño, no se configura con relación al demandado, uno de los presupuestos para que opere su responsabilidad. En otras palabras, la cuestión debe ser analizada bajo el prisma de la causalidad. No se trata de valorar la culpabilidad del menor ni la de sus padres, sino autorías materiales.» (op. Cit.).

Kemelmajer, ha dicho que: «He explicado en otras ocasiones por qué es erróneo citar el artículo 1116 del Código Civil en apoyo de esta posición, norma que se refiere a los daños causados por los hijos menores a terceras personas, no a los sufridos por el niño.» Y señala que: «Otros autores, a los que adhiero, no exigen imputabilidad para que opere la reducción o la eliminación de la responsabilidad del dueño o guardián; basta que el hecho del inimputable haya sido «causa» o «concausa» de la producción del daño, pues entonces el perjuicio no puede ser atribuido al demandado, y por esa falta de causalidad (total o parcial) la pretensión indemnizatoria debe rechazarse (total o parcialmente) . En el Derecho argentino esta posición se funda en que: El artículo 1113 tiene base en la relación causal por lo que si se demuestra que el obrar del agente no es la causa del daño porque ella preexistía, no se da, con relación al demandado, un presupuesto de la responsabilidad que la ley le atribuye. En otros términos, el centro de la cuestión debe ser emplazado en el lugar que corresponde: la relación de causalidad, por lo que no se trata de ponderar culpas, sino autorías materiales;». (Kemelmajer de Carlucci, Aída, «La eximente del artículo 1113 del código civil y el niño inimputable, víctima de un accidente de tránsito», Revista: Revista de Derecho de Daños, Tomo: 2002 – 1. Accidentes de tránsito. Cita:RC D 119/2012.). También, Zavala de González ha dicho que: «En accidentes que afectan a una criatura hay un afán de encontrar culpables. Los padres lo serán casi siempre desde un enfoque ético, por el imperativo natural que soportan de cuidar a sus hijos. Sin embargo, lo que descarta un deber resarcitorio del demandado no es esa infracción, sino la situación objetiva de que el niño causó o cocausó el propio daño.» (Zavala de González, Matilde M., Problemas causales en accidentes de tránsito, RCyS 2011-X , 20).

De tal modo, es erróneo plantear como eximente «la culpa in vigilando de los padres», ello así, corresponde analizar la influencia causal del accionar de los niños inimputable en la producción del evento dañoso. La autora citada dice al respecto: «No corresponde pues, hablar de culpa de los padres -por omisión al deber de vigilancia o incumplimiento de los deberes que impone el ejercicio de la patria potestad – cuando ha sido la conducta de sus hijos el factor causal del daño que han sufrido, pues no existe norma ni ficción legal alguna que permita desplazar la autoría ni la relación causal. En tales supuestos, el perjuicio no podrá de todos modos adjudicarse al demandado -o sí, pero parcialmente de acuerdo a la incidencia que haya tenido -, pues el hecho del menor ha fracturado el nexo causal.» (Knavs, op.Cit.).

Teniendo en cuenta lo expuesto, es correcta la sentencia en crisis cuando señala que el accionar de la niña de siete años, que caminaba por el borde de la fuente es una mera condición en la producción del daño, pero no la causa adecuada o concausa del daño causado por la posición anormal de la cosa inerte (baldosas rotas, tal como se ve en la fotografías acompañadas en la demanda). En este sentido se rechaza el agravio.

En relación al segundo agravio, consistente en el excesivo monto fijado por incapacidad sobreviniente . Señala que el 6%, es una incapacidad leve, y fijar 45.000 es una suma elevada si se compara con otros precedentes de este Tribunal que cita. Este agravio no debe prosperar porque en los precedentes citados por la apelante las víctimas no sufrieron daño estético. La procedencia como daño patrimonial de las consecuencias resarcitorias de la lesión estética, una cicatriz en la rodilla, (por cuanto la niña recibió 50 puntos en la herida), fueron especialmente tenidas en cuenta por el Juzgador a la hora de cuantificar el daño. Reitero este aspecto (daño estético)no fue valorado en los casos citados, ello así se justifica plenamente el mayor valor cuantificado en este caso.

Por todo lo expuesto, propongo al Acuerdo, rechazar el recurso en trato, y confirmar la sentencia apelada. Asi voto.

Sobre la misma cuestión las Dras. Marsala y Carabajal Molina, dijeron que adhieren al voto que antecede.

SOBRE LASEGUNDA CUESTIÓN LA FURLOTTI DIJO :

Atento el resultado al cual se ha arribado las costas se imponen a la apelante vencida. Asi voto.

Sobre la misma cuestión las Dras. Marsala y Carabajal Molina, dijeron que adhieren al voto que antecede.

SENTENCIA:

Mendoza, 28 de setiembre de 2015.

Y VISTOS: Por lo que resulta del acuerdo, precedente el Tribunal

RESUELVO:

1) Rechazar el recurso de apelación interpuesto a fs. 281 en contra de la sentencia de la sentencia de fs.267/275, la que se confirma en todas sus partes.

2) Imponer las costas a la apelante vencida.

3) Regular los honorarios profesionales del Dr. Luciano Grimalt en la suma de pesos mil ochocientos ($.), más IVA en caso de corresponder. (art. 15 ley 3641).

NOTIFIQUESE Y BAJEN.

Silvina Del Carmen Furlotti

Juez de Cámara.

Gladys Delia Marsala

Juez de Cámara

María Teresa Carabajal Molina

Juez de Cámara

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