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La actora no acreditó que las tareas de docente realizadas para su empleadora constituyeran una labor propia y específica de la Municipalidad demandada.

DemandaPartes: Barberis Marisa E. c/ Cinhca y/o Municipalidad de Casilda y/o quines resulten responsables s/ demanda laboral

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Laboral de Rosario

Sala/Juzgado: Segunda

Fecha: 4-nov-2014

Cita: MJ-JU-M-91397-AR | MJJ91397 | MJJ91397

La actora no acreditó que las tareas de docente realizadas para su empleadora constituyeran una labor propia y específica de la Municipalidad demandada.

Sumario:

1.-Cabe confirmar el rechazo de la demanda deducida contra la Municipalidad codemandada, pues la pretensión de que la tarea docente que la actora llevaba a cabo en el Centro privado demandado -que funcionaba en el lugar facilitado por el hospital provincial de la localidad- era una labor propia y específica de la Comuna no alcanza a ser más que una suposición de la parte que no ha sido comprobada.

2.-Sin perjuicio de que la extensión de la jornada laboral no se ha acreditado y existen distintas versiones sobre la misma, lo que sí resulta una fuerte presunción es que la carga horaria que ostentaba la actora era reducida y, por ende, no existen elementos aportados por ésta que persuadan que el monto tenido en cuenta por el a quo resultara insuficiente a los fines de la remuneración por las tareas cumplidas.

Fallo:

En la ciudad de Rosario, a los 4 días del mes de noviembre del año dos mil catorce, se reunieron en Acuerdo las Juezas de la Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo Laboral, Dras. Roxana Mambelli, Lucía María Aseff y Adriana María Mana, con el fin de dictar sentencia en los autos caratulados: «BARBERIS, MARISA E. c/ CINHCA Y/O MUNICIPALIDAD DE CASILDA Y/O QUIENES RESULTEN RESPONSABLES s/ DEMANDA LABORAL» (Expte. Nro. 53/2012), venidos para resolver los recursos de nulidad y apelación interpuestos por la actora contra el fallo Nro. 1477 del 12 de noviembre de 2010, dictado por el Juez de Primera Instancia de Distrito en lo Civil, Comercial y Laboral Nro. 2 de Casilda. Efectuado el estudio de la causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

1. ¿ES NULA LA SENTENCIA RECURRIDA?

2. EN SU CASO ¿ES JUSTA?

3. ¿QUÉ PRONUNCIAMIENTO CORRESPONDE DICTAR?

Practicado el sorteo de ley, resultó el siguiente orden de votación: Dras. Mambelli, Aseff y Mana.

A la primera cuestión, la Dra. Mambelli dijo:

El recurso de nulidad interpuesto a fs. 173 por la actora no ha sido fundado explícitamente en esta instancia y no se advierten vicios extrínsecos en el procedimiento ni en la resolución que autoricen su declaración de invalidez ex officio.

Voto, pues, por la negativa.

A la misma cuestión, las Dras. Aseff y Mana dijeron: Atento lo expuesto precedentemente, votamos en idéntico sentido.-

A la segunda cuestión, la Dra. Mambelli dijo:

Contra la sentencia de fs. 171 y ss. expresa sus agravios la actora a fs. 199 y ss., los que fueron respondidos por la codemandada Municipalidad de Casilda a fs. 214; han quedado los presentes en estado de resolver.

1.La sentencia impugnada

El pronunciamiento impugnado, a cuyos íntegros fundamentos de hecho y derecho remito en mérito a la brevedad, resolvió: a) hacer lugar a la demanda enderezada contra el CENTRO DE INTEGRACIÓN DE NIÑOS HIPOACÚSICOS DE CASILDA (C.I.N.H.CA.) y receptar los rubros indemnización por despido, sustitutiva de preaviso omitido, integración mes de despido, vacaciones proporcionales, SAC proporcional, SAC por el período no prescripto, indemnización art. 15 de la ley 24013, los que «se calcularán sobre el monto de $ 300»; en cambio, rechazó las diferencias salariales; impuso las costas a la vencida; b) rechazó la demanda enderezada contra la Municipalidad de Casilda, con costas a la vencida.

2. Los agravios

2.1. Los reproches vertidos por la actora apunta a cuestionar, respecto de la condena contra C.I.N.H.CA, que se tomara en cuenta para el cálculo de los rubros receptados, la suma de $ 300, reprochando que no se hubiera tenido en cuenta la normativa en materia de remuneraciones ni las disposiciones de convenios colectivos de trabajo, que son de orden público, soslayando que se había desempeñado como docente especializada y que con la remuneración que le corresponde a esa categoría debían calcularse los rubros, sin mencionarse tampoco el SMVM y sin tener en cuenta el tiempo transcurrido; con el mismo argumento se queja del rechazo del ítem diferencias salariales.

2.2. En cuanto a la liberación de la codemandada Municipalidad de Casilda, en suma, reprocha al pronunciamiento que:a) omitiera ponderar la verdadera trama que vinculaba a las demandadas, sin adentrarse a analizar los hechos en su totalidad; b) señala que era el Área de Asistencia Social de la Municipalidad de Casilda quien se reservaba la decisión acerca de la habilitación de ingreso de los niños y efectúa el seguimiento del avance de los tratamientos; en tal sentido, puntualiza que se ha omitido que las labores prestadas por la actora están íntimamente vinculadas a la actividad normal y específica de ese sector de la Municipalidad aportando soluciones en casos extremos, por lo que resulta solidariamente responsable la codemandada; c) omitió un pormenorizado análisis de lo considerandos de la resolución 455/1993, de la que surge que ha sido la propia Municipalidad quien destacó la necesidad de contar con personal especializado en el tratamiento de niños con afecciones auditivas; d) considerara insuficientes los testimonios rendidos acerca de la injerencia que tenía la Municipalidad en el seguimiento de los tratamientos, la que se valió del trabajo de la actora para brindar servicios que son propios del ente, como resultan ser la asistencia y tratamiento social para personas con ciertas capacidades diferentes o afecciones de salud.

3. Tratamiento de los agravios

La reseña efectuada precedentemente conduce al tratamiento de las siguientes cuestiones: a) la base de cálculo de los rubros admitidos; b) reclamo por diferencias salariales; c) la responsabilidad de la Municipalidad de Casilda.

3.1. La base de cálculo de los rubros admitidos. Diferencias salariales

La queja no tiene ninguna posibilidad de prosperar.

En efecto, adviértase que en la demanda la actora ni siquiera menciona cuál era la jornada cumplida por ella en el C.I.N.H.CA. , incumpliendo -de tal guisa- con la carga de afirmación de hechos; a su turno, la demandada sostuvo en el responde que la actora y demás profesores concurrían dos veces por semana en un horario de una sola hora (fs.37). Y de las constancias de la causa es posible verificar que tal versión cuenta con asidero, ya que en el TLC cuya copia obra a fs. 3, la misma actora comunicó que asistiría a los lugares de trabajo «como habitualmente lo hacía en las fechas martes 30/10/01 desde las 15.30 a las 19.30 hs. y martes 6/11/01 desde las 15.30 hasta las 19.30». Esto es, sin perjuicio de que la extensión de la jornada laboral no se ha acreditado y existen distintas versiones sobre la misma, lo que sí resulta una fuerte presunción es que la carga horaria que ostentaba la actora era reducida y, por ende, no existen elementos aportados por ésta persuadan que el monto de $ 300 resultara insuficiente a los fines de la remuneración por las tareas cumplidas, máxime cuando tampoco se estimó en la demanda cuál era la remuneración que debía haber percibido ni se identificó el CCT o escala salarial que pretendía aplicable.

A partir de allí, ninguna diferencia salariales podría receptarse en la medida en que a lo recién expresado se agrega que la demanda carece también de una mínima estimación de a cuánto ascendería la remuneración que le correspondería por las funciones cumplidas.

En suma, los reproches vertidos contra este tramo del pronunciamiento no pueden receptarse.

3.2. La responsabilidad de la Municipalidad de Casilda

3.2.1. Francamente, no persuade el recurrente que la actora se desempeñara como dependiente de la Municipalidad de Casilda llevando a cabo labores propias del ente y que la codemandada deba responder por la relación laboral sí demostrada con el C.I.N.H.CA.

En efecto, dice la actora que comenzó a desempeñarse en el año 1990, mas recién desde el 15 de abril de 1993 se resolvió otorgar el subsidio, lo que evidencia que su remuneración era abonada de algún modo distinto. También resulta relevante -para avalarlo- el testimonio de Meniquelli (fs.73), quien refirió que a la docente primeramente le pagaban los padres y cuando llegaron chicos que no podían abonar la Municipalidad libró subsidio para ellos (2da.) y que algunos papás le pagaban directamente a ella (7ma.).

3.2.2. Asimismo, se advierte en los considerandos de la resolución nro. 455/1993 (ver fs. 93) que se había iniciado un expediente previamente a partir del pedido del C.I.N.H.CA. solicitando apoyo para solventar los servicios profesionales que se brindaban para el funcionamiento de la institución (que funcionaba en un espacio cedido por el hospital provincial San Carlos), a lo que se accedió con un subsidio de $ 300 que se destinaría al pago de los honorarios de la profesora Barberis. Empero, ella misma en la demanda manifestó que la sumas que ella percibía «no siempre han sido las mismas ya que si bien se ha destinado el mismo importe, al aumentar la cantidad de profesores del Centro, la suma total no se modificaba» (fs. 11), de lo que resulta fácil colegir que el destino del subsidio -más allá de la imputación- era decidido por su empleadora.

Por otra parte, no advierto relevante ni definitorio que el área de servicios sociales debiera verificar la situación socio económica de los grupos familiares de los niños que concurrían al Centro (art.2), dado que no se desprende de ello que la actora cumpliera con funciones o tareas propias de la Municipalidad sino que ésta pretendía estar al tanto de la composición social de quienes asistían al mismo, previsiblemente para actuar concretamente en caso de ser necesario en atención a la situación de discapacidad de los niños y sus necesidades básicas, cuestión distinta a la tarea específica del Centro la que -reitero- venía llevándose a cabo desde hacía casi tres años antes y era solventada con recursos propios.

En suma, no logra el recurrente remontar los argumentos vertidos en el pronunciamiento y la adecuada interpretación de las constancias de la causa que efectuó el a quo, ya que la pretensión de que la tarea docente que la actora llevaba a cabo en el Centro privado -que funcionaba en el lugar facilitado por el hospital provincial de la localidad- era una labor propia y específica de la Municipalidad no alcanza a ser más que una suposición de la parte que no ha sido comprobada en autos.

3.3. Teniendo en cuenta que es jurisprudencia de la CSJN que no resulta necesario seguir a las partes en todas y cada una de sus argumentaciones, bastando hacerse cargo de las que resulten conducentes para la decisión del litigio (cfr. Fallos 272:225; 274:113; 276:132, entre otros), las razones hasta aquí expuestas me conducen a propiciar que se confirme la sentencia impugnada

Voto, pues, por la afirmativa.

A la misma cuestión, las Dras. Aseff y Mana dijeron: Atento lo expuesto por la Vocal preopinante, votamos en idéntico sentido.-

A la tercera cuestión, la Dra. Mambelli dijo:

Los fundamentos que anteceden me llevan a rechazar los recursos de nulidad y apelación interpuestos por la actora, con costas; los honorarios se fijan en el 50% de los que en definitiva se regulen en baja instancia.

Así voto.

A la misma cuestión, las Dras. Aseff y Mana dijeron: Corresponde votar el voto propuesto por la Dra. Mambelli, así votamos.-

En mérito al acuerdo que antecede, la Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo Laboral;

RESUELVE: Rechazar los recursos de nulidad y apelación interpuestos por la actora, con costas; los honorarios se fijan en el 50% de los que en definitiva se regulen en baja instancia.

Insértese, hágase saber y oportunamente bajen.- (Autos: «Barberis, Marisa E. c/ CINHCA y/o Municipalidad de Casilda y/o Quienes resulten responsables». S/ Demanda Laboral». Expte. N° 53/2012).-

(siguen las firmas.)

(Autos: «Barberis, Marisa E. c/ CINHCA y/o Municipalidad de Casilda y/o Quienes resulten responsables». S/ Demanda Laboral». Expte. N° 53/2012).-

MAMBELLI

ASEFF

MANA

NETRI

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