Culpa de la víctima embestida por un ómnibus, que en horas de la madrugada transitaba a pie por la calzada de circulación de una ruta nacional.

Autopista 3Partes: Irala Clara L. y o. c/ López Ramón O. y/u otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Sala/Juzgado: 4º circ.

Fecha: 12-ago-2014

Cita: MJ-JU-M-89799-AR | MJJ89799 | MJJ89799

Rechazo de la pretensión resarcitoria por los perjuicios sufridos por quien fue embestido por un ómnibus, pues la aptitud letal de la conducta de la propia víctima que en horas de la madruga transitaba a pie por la calzada de circulación de una ruta nacional surge incontrovertible y exime de responder al demandado.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda de daños y perjuicios derivadas de un accidente de tránsito, cuando de todos los elementos colectados en el medio de la calzada -restos de mica, vidrios, plásticos y fibra de vidrio del micro- constituyen claros indicios de que tanto la caminata del actor como el impacto han sido por el medio de la ruta, resultando el siniestro de su exclusiva culpa pues circulaba en zona rural por la ruta, de noche, sin elementos retroreflectivos.

Fallo:

En la ciudad de Reconquista, a los 12 de Agosto de 2014, se reúnen los Jueces de esta Cámara, Dres. María Eugenia Chapero, Aldo Pedro Casella y Santiago Dalla Fontana para resolver el recurso interpuesto contra la resolución dictada por el señor Juez de Primera Instancia de Distrito de la Segunda Nominación de la ciudad de Reconquista (Santa Fe), en los autos: “IRALA, CLARA LUISA y otros c/ LOPEZ, RAMON OSVALDO y/u otros y/o y/o q.r.j.r s/ DAÑOS Y PERJUICIOS”, Expte. N°151, AÑO 2013. Acto seguido el Tribunal establece el orden de votación conforme con el estudio de autos: Chapero, Dalla Fontana y Casella y se plantean las siguientes cuestiones:

PRIMERA: Es nula la sentencia apelada?

SEGUNDA: Es justa la sentencia apelada?

TERCERA: Que pronunciamiento corresponde dictar?

A la primera cuestión la Dra. Chapero dice que: No habiendo sido sostenido en esta instancia el Recurso de Nulidad interpuesto, y no advirtiendo vicios procedimentales que hagan necesario su tratamiento en forma oficiosa, voto por la negativa.

A la misma cuestión, el Dr. Dalla Fontana vota en igual sentido.

A la misma cuestión, el Dr. Casella se abstiene de votar de acuerdo al art. 26 de la LOPJ.

A la segunda cuestión, la Dra. Chapero dijo:

1.- La sentencia aqua (fs. 282 a 283) rechaza íntegramente la demanda por cuanto el juez a quo arriba a la conclusión que en el caso el único responsable del evento ha sido la propia e infortunada víctima, habiéndose roto el nexo causal.

2.- La parte actora se alza contra dicho pronunciamiento, expresando sus agravios a fs. 291 a 296. Previo a expresar agravios, la recurrente puntualiza una “cuestión previa y trascendental omitida íntegramente por el a quo, consistente en el exceso de velocidad del ómnibus embistente, en violación a las leyes de tránsito.En un primer agravio se queja por la parcialidad con que fueron analizadas las pruebas en la baja instancia, en particular porque tuvo en cuenta el croquis labrado por autoridad policial, y porque excluye del análisis de la responsabilidad a la velocidad en que circulaba el ómnibus -116,10 km por hora según pericia fs. 170 a 184- , mientras que circunscribe toda la misma a la conducta de la víctima. Se queja porque además del yerro en el lugar donde supuestamente fue el del impacto, se omitió analizar la evitabilidad del siniestro si el conductor (profesional) hubiera obrado con prudencia y previsión, lo cual para el recurrente no aconteció, teniendo en cuenta la declaración del mismo Gomez (chofer) y los testimonios de los pasajeros que demuestran -según la visión del recurrente- que el chofer no realizó maniobra evasiva alguna ni que activó los frenos. En un segundo agravio fundado más que con críticas concretas al fallo, con transcripciones doctrinales y jurisprudenciales, critica que el juez a quo haya equiparado situaciones incomparables -un simple peatón y un chofer de ómnibus de gran porte en cuanto al deber de cuidado que debían guardar, en especial cuando el anterior asevera que “. puede decirse sin temor a equivocación que si el chofer del ómnibus advirtió previo al embestimiento la presencia del peatón en la ruta, éste con mucha antelación -por tratarse de noche- debió advertir la presencia del ómnibus que se aproximaba a sus espaldas, producto de la gran iluminación de los faroles del colectivo.”, cuando no se conoce la efectividad de los faroles o luces del colectivo, el mismo chofer declara haber circulado con las luces bajas y se trataba de un tramo de la ruta sin iluminación artificial. Achaca al fallo la valoración parcial del testimonio de la hija de la víctima en lo referente a la ingesta de bebidas alcóholicas por parte de su padre, a la que el juez hace hincapié como causante del siniestro el día 26.01.06.Por último, reiterando los argumentos anteriores critica que el juez aquo haya invocado la ruptura del nexo causal por culpa exclusiva de la víctima, sosteniendo que si bien ambos protagonistas violaron normas de circulación, la falta cometida por Irala es de mayor entidad, cuando según su postura la cometida por chofer que conducía por encima a la velocidad permitida para ese tramo de la ruta, es una grave infracción, que sin duda ocasionó la pérdida de dominio del vehículo.

Por su parte la contestación a dichos agravios es efectuada por el apoderado de los demandados y la citada en garantía a fs. 298 a 301, abogando por la confirmación en su totalidad de la sentencia en crisis.

Con la contestación de agravios y consentida la providencia de pase al Tribunal, el proceso quedó concluído para definitiva.

Corresponde el tratamiento del quid traído a revisión a esta Alzada consistente en si ha sido correcta la valoración del anterior de la existencia en el sub-lite de una eximente de responsabilidad consistente en la “culpa de la propia víctima”. Adelanto desde ya que la respuesta a tal interrogante medular no puede ser más que afirmativa a la luz de las pruebas colectadas y de las normas aplicables. Explico las razones.

En primer término y a los fines de ir delimitando correctamente la plataforma fáctica y normativa de autos, luce necesario señalar que el accidente de marras acaecido en horas de la madrugada, en el km. 921,500 de la Ruta Nacional 11, a seis kilómetros de la localidad urbana de Florencia (fs. 12, sumario prevencional), se produce en lo que técnicamente ha de ser considerado zona rural por oposición a zona urbana (conf. art.51 ley de tránsito, 24.449, a la cual adhirió la Provincia de Santa Fe por ley provincial N° 11.583, publicada en el Boletín Oficial el 14.10.98) ) sobre la cual la velocidad máxima para un óminibus es de 90 km por hora, no siendo de aplicación por el horario de acaecimiento -hora de la madrugada- el límite máximo especial del art. 51 inciso e) 3) en la proximidad de establecimientos escolares (v. fotografías cartel indicador de Escuela Prov. N. 507, pericia, fs. 170 a 184), por cuanto el mismo rige durante su funcionamiento.

Ahora bien, y ya inmersa en el tratamiento del cuerpo recursivo del quejoso, debo señalar que tal aclaración previa respecto al límite máximo de velocidad autorizada del vehículo embistente, -90 km por hora- complementada con la velocidad de “evitabilidad física” del siniestro -60 km por hora- consignada por el perito a fs. 180, constituyen elementos esenciales para la valoración de la nula incidencia causal de la conducta del chofer en la causación del accidente, toda vez que ni siquiera una conducción dentro del límite de velocidad autorizada hubiese podido evitar la fatalidad del accionar de Irala, tal como lo consigna el perito al señalar que recién a 60 km por hora el accidente “teóricamente” hubiera podido ser evitado.

Y por el contrario, la aptitud letal de la conducta de la propia víctima que en horas de la madruga, transita de a pie por la calzada de circulación de una ruta nacional, surge incontrovertible. En este sentido, no advierto fisura alguna en el razonamiento del magistrado anterior, en cuanto considera que el accidente se produjo por la culpa de la propia víctima, que ha roto el nexo causal.

Ya desde el Digesto en texto de Pomponio, que expresa que “el que por su culpa sufre un daño, se entiende que no sufre daño alguno” -Quod quis ex culpa sua damnun sentit non intelligitur damnum sentire- se viene receptando tal eximente contenida en nuestro ordenamiento en forma expresa en el art.1111 c.civ.

En el sub-exámine sin esfuerzo alguno la “temeridad” del actuar de quien alcoholizado (o no) transita en una ruta nacional, de noche, sobre la calzada de circulación, se subsume íntegramente en la eximente en cuestión, en virtud de la cual la víctima actúa como agente material del hecho ilícito, constituyéndose en causa exclusiva del mismo, ya que según el curso natural y ordinario de las cosas (art. 901 c.c.) resulta razonable inferir que un accionar de tal naturaleza compromete sin más la propia vida del autor, aún frente al cumplimiento de la velocidad reglamentaria por parte del embistente, tal como lo revela el dato de la pericia accidentológica (fs. 170 a 184) acerca de la “velocidad de evitabilidad física del accidente”. Es decir que pudiéndose sensatamente considerar materialmente imposible – frente a un obstáculo como lo es una persona en el medio de la calzada divisado alrededor de 40 metros antes- detener o frenar desde una circulación a velocidad reglamentaria para ruta en zona rural, un vehículo de las características y porte como los del embistente -ómnibus de dos pisos cargado con 51 pasajeros- se advierte fuertemente reducido el margen de maniobrabilidad de éste, encontrándose dentro de tal acotado margen de acción sin lugar a dudas el intento de esquive dentro de la misma calzada sin tocar la banquina, acreditado en autos, a través de las coincidentes testimoniales de los pasajeros- fs. 17 a 22- que relatan el “balanceo del colectivo” previo al impacto.

En este estadio del análisis tampoco resulta ocioso puntualizar que si bien todos los elementos colectados en el medio de la calzada-restos de mica, vidrios, plásticos y fibra de vidrio del micro- (fs. 12 y fs.13) constituyen claros indicios de que tanto la caminata de Irala como el impacto han sido por el medio de la ruta, sin embargo tampoco advierto que merezca en principio distinta respuesta desde lo jurisdiccional -en cuanto a la imputación exclusiva culposa de la víctima en la causación del accidente- el hecho de que la vícitma haya ido camimando por el borde derecho de la calzada, teniendo en cuenta que según el art. 38 inc. b) ley 24.449 los peatones deben transitar en zona rural “…por sendas o lugares lo más alejado posible de la calzada. Cuando los mismos no existan, transitarán por la banquina en sentido contrario al tránsito del carril adyacente. Durante la noche portarán brazaletes u otros elementros retroreflectivos para facilitar su detección…”.

Es decir, que de compartir el voto mis colegas, respecto a la configuración en el sub -lite de la culpa de la víctima y atento que el hecho ilícito en estudio se encuentra subsumido en el marco de la responsabilidad objetiva del art. 1113, 2da. párrafo, 2da. parte del Código Civil que prescribe tal supuesto como eximente de responsabilidad por la ruptura de nexo adecuado de causalidad, he de proponer al Acuerdo que se confirme en todas sus partes el decisorio aquo. Voto por la afirmativa.

A la misma cuestión, el Dr. Dalla Fontana vota en igual sentido.

A la misma cuestión, el Dr. Casella se abstiene de votar de acuerdo al art. 26 de la LOPJ.

A la tercera cuestión, la Dra. Chapero dijo: Que atento al resultado precedente, corresponde adoptar la siguiente resolución: 1) Desestimar el recurso de nulidad interpuesto. 2) Rechazar el Recurso de Apelación interpuesto. 3) Imponer las costas de la segunda instancia a la parte actora. 4) Regular los honorarios profesionales de segunda instancia de los letrados actuantes en el 50% de la regulación firme de primera instancia.

A la misma cuestión, el Dr. Dalla Fontana vota en igual sentido.

A la misma cuestión, el Dr. Casella se abstiene de votar de acuerdo al art. 26 de la LOPJ.

Por ello, la

CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL

RESUELVE: 1) Desestimar el recurso de nulidad interpuesto. 2) Rechazar el Recurso de Apelación interpuesto. 3) Imponer las costas de la segunda instancia a la parte actora. 4) Regular los honorarios profesionales de segunda instancia de los letrados actuantes en el 50% de la regulación firme de primera instancia.

Insértese, notífiquese y bajen.

CHAPERO

Juez de Cámara

DALLA FONTANA

Juez de Cámara

CASELLA

Jueza de Cámara

Abstención

WEISS

Secretario de Cámara

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