fbpx

Se rechazó la demanda de disolución y liquidación de una supuesta sociedad de hecho, pues el hecho de la existencia de concubinato no prueba la de una sociedad de hecho.

Contrato rotoPartes: Martinoli Sigrid Cecila c/ Chein Jorge Jose s/ disolución y liq. de sociedad

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de San Isidro

Sala/Juzgado: Primera

Fecha: 7-oct-2014

Cita: MJ-JU-M-89689-AR | MJJ89689 | MJJ89689

Se revocó la sentencia apelada y por lo tanto se rechazó la demanda incoada por la que el actor pretendía la disolución y liquidación de una supuesta sociedad de hecho, pues el mero hecho de la existencia de un concubinato no prueba la de una sociedad de hecho, quedando en cabeza de quien afirma su existencia la prueba de tal aserto, cosa que no ocurrió en el caso.

Sumario:

1.-Corresponde revocar la sentencia apelada y por lo tanto rechazar la demanda incoada por la actora por la cual esta pretendía la disolución de la sociedad de hecho, rendición de cuentas y nombramiento de liquidador respecto de un negocio consistente en la administración de varios locales en una galería comercial, pues la sola existencia de un concubinato no prueba de por sí la existencia de una sociedad de hecho, estando la carga de dicha prueba en cabeza de quien lo afirma, existiendo al respecto en el caso una total orfandad probatoria.

2.-Se encuentra reconocido que las partes convivieron en concubinato por un período aproximado de diez años. La relación de concubinato, por si misma no implica la existencia de una sociedad de hecho, pues para tenerla por acreditada, más allá de las contribuciones que cada uno de ellos haya hecho para mantener la convivencia, es necesario que se pruebe que los aportes efectuados se hallaban destinados a desarrollar una gestión económica con miras a obtener una utilidad traducible en dinero, participando en ganancias y pérdidas de una empresa común.

3.-Si bien el concubinato permite presumir la existencia de una comunidad de intereses, resulta insuficiente para considerar presumida la existencia de una sociedad de hecho, toda vez que son situaciones bien distinguibles.

4.-El concubinato presupone de parte de sus integrantes una serie de actividades y desembolsos necesarios para la convivencia que se estiman realizados con espíritu de liberalidad, pues son derivación de la comunidad de vida y no pueden valorarse económicamente ni ser motivo de compensación. Esa comunidad de intereses debe contar, además, con la demostrada existencia de ánimo societario que presida la gestión económica común, tratando de obtener alguna utilidad apreciable en dinero (art. 1648 del CCiv).

5.-Para que quede configurada la sociedad de hecho entre los concubinos, se exige que ambos hayan realizado esfuerzos y efectuado aportes con el objetivo de obtener utilidades y participar en las ganancias y pérdidas que se originen.

6.-La existencia de la sociedad de hecho y sus presupuestos debe ser probada por quien la alega. Ello no es motivo para sostener que la interpretación de la prueba sea restrictiva o liberal; ni una cosa, ni la otra, pero es menester que sea efectiva, lo que se dificulta cuando se trata entre concubinos, ello debido a que por su relación afectiva se omite dejar constancias por escrito.

7.-Del análisis en conjunto de la prueba producida de conformidad con el principio de la sana crítica, surge que la actora no ha logrado acreditar en forma fehaciente, la existencia de la sociedad de hecho alegada; no logró acreditar el sustento fáctico de su pretensión, carga que le venía impuesta, por lo que la demanda debe ser desestimada.

Fallo:

En la Ciudad de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, a los 7días de Octubre de 2014, se reúnen en Acuerdo los señores Jueces de la Sala Primera de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de San Isidro, Dres. Carlos Enrique Ribera y Hugo O.H. Llobera (artículos 36 y 48 de la ley 5.827), para dictar sentencia en el juicio: «MARTINOLI SIGRID CECILIAC/ CHEIN JORGE JOSE S/DISOLUCION Y LIQ.DE SOCIEDAD (INC.SOC. DE HECHO)» y habiéndose oportunamente practicado el sorteo pertinente (arts. 168 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y 263 del Código Procesal Civil y Comercial), resulta que debe observarse el siguiente orden: Dres. Llobera y Ribera, resolviéndose plantear y votar la siguiente:

CUESTIÓN

¿Es justa la sentencia apelada?

VOTACIÓN

A LA CUESTIÓN PLANTEADA EL DR. LLOBERA,dijo:

I. La sentencia apelada

La actora inicia demanda por disolución de sociedad de hecho, rendición de cuentas y nombramiento de liquidador respecto de los diversos negocios comerciales que describe.

La sentencia, hace lugar a la demanda sólo con respecto al negocio consistente en la administración y atención de diversos stands ubicados en la galería sita en la avenida Vélez Sarfield n° 1433, de la localidad de Munro. Desestima la existencia de una sociedad de hecho y del resto del reclamo efectuado por la requirente. Impone las costas en un 15% al demandado y en un 85% a la actora (fs. 353/365).

II. La apelación

El demandado apela la sentencia (fs. 366) y expresa agravios (fs. 385/393), los que no fueron contestados por la contraria.

III. Los agravios

a) El planteo

El demandado cuestiona la decisión del Juez de primera instancia; peticiona que se la revoque y se desestime la pretensión de la actora. Sostiene que el fallo no se condice con la realidad, ni con las pruebas arrimadas, ya que no existió entre las partes, sociedad de hecho alguna.Señala que es importante remarcar que de los ocho negocios comerciales en que supuestamente existía una relación societaria, se logró acreditar en uno sólo de ellos, por lo que el agravio se limita a dicho negocio. Puntualmente, sostiene que no se produjo ninguna prueba fehaciente de la administración y atención de los diversos stands de la galería sita en la avenida Vélez Sarfield n° 1433, de la localidad de Munro.

Señala que para acreditar una sociedad de hecho se debe probar la existencia de aportes, la participación en los beneficios o pérdidas y la intención de celebrar un contrato de sociedad, elementos éstos que, entiende, no han sido justificados.

Dice que la actora no produjo prueba para determinar las utilidades habidas en la supuesta sociedad y únicamente se limitó a exteriorizar la existencia de varias actividades comerciales, que no fueron probadas y que el propio sentenciador se encargó de desvirtuarlas. Argumenta, que de la declaración testimonial de Ruetter se desprende que la actora trabajaba en relación de dependencia, ya que se le pagaba por la ropa que vendía y que nunca intervino en su calidad de socia; ello se compadece con los dichos del testigo Langer. En cuanto al testimonio de De Luca, afirma que no hay ningún elemento probatorio que lo avale.

Alega que la demanda fue imprecisa cuando se señaló que se trataba de tres o cuatro locales comerciales, de los cuales no se acompañó constancia o movimientos bancarios de cuentas corrientes, propio de un emprendimiento comercial, no se presentó a proveedores, ni se adjuntó documentación respaldatoria. Destaca que conforme a la escritura acompañada, la propiedad de dichos comercios corresponde al padre del demandado.

Señala que el magistrado consideró extinguida dicha sociedad en el año 2001 y que la disolución se produjo el 17/11/2011 con la notificación de la demanda, decisión que considera errónea, toda vez que la supuesta sociedad ya se encontraba disuelta y prescripto el plazo para pedir la disolución.Agrega que tampoco puede exigirse la rendición de cuentas ni el nombramiento de un liquidador; entiende que no se ha acreditado la existencia de la sociedad de hecho.

Cuestiona la imposición de las costas.

b) El análisis

i. La controversia planteada en la Alzada

El análisis de la controversia planteada en esta Alzada, se encuentra limitada a la supuesta existencia de sociedad de hecho con motivo de la administración y atención de diversos stands ubicados en la galería comercial de la avenida Vélez Sarfield N° 1433, de la localidad de Munro, que el Juez tuvo por probado. Las restantes explotaciones comerciales que han sido denunciadas por la reclamante, fueron expresamente analizadas por el sentenciador y desestimadas, sin que ello diera motivo a agravios por parte de la actora, lo que limita el análisis del recurso (art. 272 del CPCC).

ii. El concubinato y la sociedad de hecho

Se encuentra reconocido que las partes convivieron en concubinato por un período aproximado de diez años, comenzando en el año 1998.

La relación de concubinato, por si misma no implica la existencia de una sociedad de hecho, pues para tenerla por acreditada, más allá de las contribuciones que cada uno de ellos haya hecho para mantener la convivencia, es necesario que se pruebe que los aportes efectuados se hallaban destinados a desarrollar una gestión económica con miras a obtener una utilidad traducible en dinero, participando en ganancias y pérdidas de una empresa común (fallos SCBA, Ac. N° 39.482 del 7/6/88, public. en Ac. y S. 1988-II-374; Ac. N° 47.116 del 23/6/92, public. en Ac. y S. 1992-II-432; Ac. N° 61.572 del 10/9/96; Ac N° 84.913 del 14/03/2007; Ac. 98.862 de 10/12/2008, entre otros; CNCom., Sala D, marzo 9 de 2001, ED 193-33; esta Sala I, causa n° 94.890 del 22/4/2004, Reg.N° 222).

Si bien permite presumir la existencia de una comunidad de intereses, resulta insuficiente para considerar presumida la existencia de una sociedad de hecho, toda vez que son situaciones bien distinguibles. El concubinato presupone de parte de sus integrantes una serie de actividades y desembolsos necesarios para la convivencia que se estiman realizados con espíritu de liberalidad, pues son derivación de la comunidad de vida y no pueden valorarse económicamente ni ser motivo de compensación. En el segundo supuesto, esa comunidad de intereses debe contar, además, con la demostrada existencia de ánimo societario que presida la gestión económica común, tratando de obtener alguna utilidad apreciable en dinero (art. 1648 del Código Civil).

iii. Las circunstancias a probar

Para que quede configurada la sociedad de hecho entre los concubinos, se exige que ambos hayan realizado esfuerzos y efectuado aportes con el objetivo de obtener utilidades y participar en las ganancias y pérdidas que se originen. Es decir, son caracteres generales que se requieren para tener demostrada cualquier sociedad: a) aportes comunes; b) contribución en las pérdidas y ganancias; y c) affectio societatis, traducido este último elemento, como el propósito de lucro dentro de una comunidad de intereses (doct. arts. 1648, 1662 y concs., Cód. Civil; arts 1, 2, 21, 22, 25 37 y concs., ley 19.550; SCBA, Ac. N° 105.724 del 06/06/2011).

Es menester acreditar que al lado de la comunidad de vida (habitación, lecho y techo), fidelidad y posesión de estado de los concubinos, haya germinado también un patrimonio común (que puede o no coexistir con otras parcelas patrimoniales propias de cada uno de ellos o que cada concubino comparta con terceras personas) que tenga las características de la sociedad de hecho que regla el art. 1663 del Código Civil, siempre que se conjuguen en ella los elementos constitutivos de toda sociedad: comunidad de aportes, pérdidas y ganancias (SCBA, Ac.N° 108.049 del 02/03/2011).

Para considerar que medió sociedad de hecho entre concubinos, es necesario producir prueba indubitable de que se realizaron aportes ciertos y efectivos, dirigidos a la explotación del objeto social, con el fin de obtener utilidades y participando de las pérdidas que pudieran registrarse.

Al conceptualizarse una sociedad de hecho y sin dejar de tener presente la relación concubinaria que ha ligado a los contendientes durante un tiempo considerable, existe la necesidad de que por fuera de los aspectos comunitarios pero tan sólo íntimos, personales o sociales, opere la existencia de esfuerzo y aportes acumulados con miras de obtener utilidades traducibles en dinero participando ambos de las ganancias y pérdidas que la empresa común produzca. Dichos aportes en bienes o en trabajo, son constitutivos esenciales de toda sociedad – art. 1648, Código Civil- ya que su ausencia importa la inexistencia de la misma; sólo habrá que valorar a los fines pretendidos por la demandante las contribuciones que hagan a la supuesta sociedad comercial, lo que no habrá de confundirlo con la prestada en el marco de una relación de vida y afecto compartido con el aquí demandado.

iv. La carga de la prueba

Los convivientes pueden constituir entre sí una sociedad de hecho, pero para ello es necesario que en caso que ésta sea desconocida, como aquí ocurre por parte del demandado, es imprescindible que se aporte prueba que acredite la existencia de la alegada sociedad (art. 1663 Cód. Civil).

La existencia de la sociedad de hecho y sus presupuestos debe ser probada por quien la alega (conf. SCBA Ac. N° 108.049 del 02/03/2011), en este caso la actora.Ello no es motivo para sostener que la interpretación de la prueba sea restrictiva o liberal; ni una cosa, ni la otra, pero es menester que sea efectiva (SCBA, Ac N° 61.052 del 4/6/96, N° 38.225 del 1/9/87, N° 42.400 del 27/11/90; Sala II Departamental, causa N° 96.479 del 21/4/2005), lo que se dificulta cuando se trata entre concubinos, ello debido a que por su relación afectiva se omite dejar constancias por escrito. El análisis de la carga de la prueba fue analizada por esta Sala I en la causa N° 95.866 del 8/3/2012, Reg. N° 29, con voto preopinante del Dr. Ribera.

La Suprema Corte de Justicia de esta Pr ovincia señaló que la prueba de la sociedad de hecho entre convivientes no debe ser desmenuzada de modo «atomístico», es decir que los elementos probatorios no pueden ser considerados en forma individual sino enlazados con los demás; no corresponde utilizar la sana crítica a través de una aislación de elementos sino proceder por síntesis valorativa. Agregó que valorar la prueba no es descomponer individualmente cada uno de los medios rendidos, investigando si por sí solos arrojan acabada convicción aislada; antes bien, importa entrelazarlos acumulativamente con los restantes elaborando un plexo, un tejido de hechos que se compenetran recíprocamente. En ese contexto, dijo debe apreciarse como prueba suficiente de los aportes de las partes al emprendimiento comercial, tanto la declaración del demandado, testimoniales, incluyendo a empleados del mismo comercio, actas de constatación, informes de cuentas bancarias y bursátiles a la orden conjunta de las partes y cartas misivas, entre otras documentales (SCJBA, «B.D. c. S.M.R.», 6/6/2011, LLBA 2011 (julio), pág. 639, con nota de María Magdalena Galli Fiant, LLonline: AR/JUR/27802/2011).

v.Análisis de los hechos

Al no existir prueba por escrito de la existencia de la sociedad de hecho denunciada, el sentenciador analizó otros medios de pruebas para formar convicción acerca de la explotación societaria de distintos stands en la galería ubicada en la avenida Vélez Sarfield N° 1433, de la localidad de Munro. En el caso puntual, analizó la declaración testimonial de dos testigos que consideró importantes, Gustavo Adrián Ruetter y Alfredo Alejandro De Luca.

Cabe apuntar que no todos los testigos son iguales, ni merecen la misma credibilidad y los Magistrados se encuentran habilitados en virtud de la norma del art. 456 del C.P.C.C. para apreciar las circunstancias que corroboren o disminuyan la fuerza de sus declaraciones. Es dable destacar que en el terreno de la apreciación de la prueba y en especial de la prueba testimonial, el juzgador puede inclinarse por lo que le merece mayor fe en concordancia con los demás elementos de mérito que puedan obrar en el expediente, siendo ello, en definitiva, una facultad privativa del magistrado.

La credibilidad de una prueba testimonial no depende del número de deponentes llamados a esclarecer a la justicia, sino de la verosimilitud de sus dichos, probidad científica del declarante, latitud y seguridad del conocimiento que manifiesta, razones de la convicción que declara, confianza que inspira, etc. Por ello, carece de importancia que uno de los testimonios sea individual o singular con relación a las circunstancias del caso, pues la verdad se examina ponderando todas las circunstancias que, analizadas con criterio objetivo, valoran el dicho de los declarantes (CNCiv. Sala H del 13-3-96, CNCiv., Sala J del 9/8/2007; esta Sala I, causa N° 15.498 del 28/2/2012, Reg. N° 23).

La prueba debe analizarse en conjunto y deben valorarse aquellas que sean conducentes a la solución del conflicto; el Juez no solamente está facultado, sino obligado a apreciar las circunstancias y motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de las declaraciones de los testigos – art.456 del CPCC- (causa n° 94.413 del 9/12/03 Reg. Nº 896).

El testigo Gustavo Adrián Ruetter (fs. 353/359) señaló que la actora vendía ropa en un local de la galería que era explotado por él y por el demandado; dijo que a la demandante en su condición de vendedora, se le otorgaba un reconocimiento por la ropa que vendía y que le pagaban por la actividad que desarrollaba, siendo el demandado quien se arreglaba con su mujer. De sus dichos, en modo alguno se puede inferir que actuaba en su calidad de socia de dicha explotación comercial, ni que participaba de las pérdidas o que realizaba aportes. En mi parecer, lo percibido pudo obedecer a una retribución por la actividad que desarrollaba, salvo que se acredite lo contrario, lo que no ha ocurrido.

La testigo Karina Roxana López (fs. 251/254), también señaló que la actora vendía ropa a comisión en dicha galería.

Alfredo Alejandro De Luca prestó declaración testimonial a fs. 159/169; señaló en forma expresa que existía una relación de sociedad entre las partes en la explotación de la galería. Dijo que la actora atendía tres o cuatro locales de diferentes rubros (ropa, calzados, carteras, jardinería y cristalería) que eran compartidos en sociedad con el demandado y que ello le consta porque en esos años, administraba la galería y se encargaba del cobro de las expensas y de solucionar cualquier problema. La actividad que desarrollaba el citado testigo fue considerada en forma particular por el sentenciador para tener por cierta la existencia de la sociedad de hecho.

Sin embargo, debo señalar que no concuerdo con dicha conclusión.La circunstancia de que sea administrador de la galería y practique las cobranzas de expensas, no le otorga un plus de credibilidad, toda vez que como lo señale, la existencia de una sociedad de hecho implica cumplir con determinados requisitos precisos y concordantes, que pueden dificultarse en función de la relación concubinaria entre las partes. La labor que desempeñaba el testigo, no conlleva a interpretar que debía tener conocimiento de los aportes que efectuaba la actora, las pérdidas asumidas y sus utilidades; de hecho nada dijo al respecto. En mi parecer, sus dichos son generalizados, tanto es así, que refiere a que atendía tres o cuatro locales sin dar mayores precisiones al respecto, sin que se encuentren avalados por ninguna otra prueba. No hay constancias, como ser cuentas bancarias que hayan sido afectadas a la actividad comercial, ni documentación que respalde el ingreso o egreso de dinero, ni los aportes efectuados ello a pesar de ejercer, según su decir distintas actividades lucrativas. No se acompañó misivas entre las partes que permitan admitir el affectio societatis, ni ningún otro elemento que permita corroborar el testimonio aportado.

Lo propio sucede con lo declarado con la testigo María Cristina Lodolo Murcia (fs. 180/184).

Como lo ha sostenido el sentenciador, en autos no se aportó prueba alguna relativa a los ingresos o egresos atinentes al giro comercial del negocio, ni tampoco la existencia de un capital remanente.

vi. La solución

Del análisis en conjunto de la prueba producida de conformidad con el principio de la sana crítica, en mi parecer, la actora no ha logrado acreditar en forma fehaciente, la existencia de la sociedad de hecho alegada; no logró acreditar el sustento fáctico de su pretensión, carga que como se analizó le venía impuesta, por lo que entiendo la demanda debe ser desestimada.Es bueno recordar que lo que decide los pleitos es la prueba y no las manifestaciones unilaterales de los litigantes, siendo que la responsabilidad probatoria depende de la situación en que la parte se coloca en el proceso para obtener determinada consecuencia jurídica (S.C.B.A., LL 1977-B-613).

c) La propuesta al Acuerdo

De conformidad con lo analizado y lo dispuesto por los arts. 499, 1648, 1662 y conc. del Cód. Civil; arts. 1, 2, 21, 22, 25 37, 38 y concs. de la ley 19.550; arts. 375, 384, 456 del CPCC, propongo al Acuerdo hacer lugar a los agravios del demandado y en consecuencia revocar la sentencia, desestimando la pretensión de la actora.

IV. Las costas de primera instancia y de la Alzada

En mérito a la forma en que se propone resolver y toda vez que el principio rector en la materia, establece que las costas debe soportarlas quien resulte vencido, es decir, por aquel respecto del cual se dicta un pronunciamiento adverso (conf. Palacio, Lino E., «Derecho Procesal Civil», T° III, pág. 366 y ss), entiendo que las costas de ambas instancias deben imponerse a la actora en su calidad de vencida (art. 68 del CPCC).

Por todo lo expuesto, voto por la NEGATIVA.

Por los mismos fundamentos, el Dr. RIBERA votó también por la NEGATIVA.

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente:

SENTENCIA

Por lo expuesto en el Acuerdo que antecede, se revoca la sentencia apelada y en consecuencia se rechaza la demanda de disolución y liquidación de sociedad de hecho, iniciada por Sigrid Cecilia Martinoli contra Jorge José Chein.

Las costas de ambas instancias, se imponen a la actora.

Se difiere la regulación de los honorarios para su oportunidad legal (art. 31 de la ley 8904).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Carlos Enrique Ribera

Juez

Hugo O. H. Llobera

Juez

Miguel L. Álvarez

Secretario

  1. Mirta Susana Seifert 23 julio 2017 at 4:28 PM

    Pregunto? , y perdón por mi ignorancia, yo entiendo que el concubinato sigue vigente,en bienes materiales,porque la gente cree que dejo de tener peso,solo tiene peso para la obra social….cuando una persona me pregunta ¿que peso tiene el concubinato y la unión convencional.ES MUY EXTENSO LEER,¿Y el divorcio que alla en el años 2000 o 2003 con el anterior código, se hizo un divorcio pero bienes no había porque se trabajo con los bienes del padre , y en este momento si que tiene el bien propio, y nunca se hizo cargo de la cuota alimentaria,de los hijos, eso caduca o se puede reclamar?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: