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Ante una reciente separación, constituyen injurias graves las visitas de otra mujer al que fuera el domicilio conyugal

divorcioPartes: J. A. F. c/ L. S. R. s/ divorcio

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: M

Fecha: 6-may-2014

Cita: MJ-JU-M-87334-AR | MJJ87334

Las contemporáneas o inmediatamente posteriores visitas de otra mujer al que fuera el domicilio conyugal constituyen injurias graves ya que son conductas inapropiadas en el contexto del duelo frente a una reciente separación.

Sumario:

1.-Configuran la causal de injurias graves por parte del esposo las contemporáneas o inmediatamente posteriores visitas de otra mujer al que fue el domicilio conyugal, toda vez que constituyen conductas impropias en el contexto del duelo propio de una reciente separación.

2.-Corresponde rechazar la causal de injurias graves atribuidas por el esposo a la esposa, toda vez que las referencias genéricas relativas a hechos aislados no acreditan la causal de injurias graves que prevé el art. 202 inc. 4º CCiv., máxime cuando los testigos ubican los hechos denunciados temporalmente en la época en que comenzaron las desinteligencias en el matrimonio y el conflicto que desencadenó el divorcio.

3.-Puesto que los testigos ubican las llamadas denunciadas como causal de injurias graves con fecha posterior a la separación consensuada por las partes, mal pueden dichas actitudes ser causa del divorcio.

4.-Si bien no existe prueba directa que permita afirmar que el actor haya violado el deber de fidelidad que impone el matrimonio, a través de la prueba testimonial surge que la conducta del actor no se ajusta al decoro y la prudencia que exige la vida matrimonial, tornando así justificados los reclamos y sospechas de la demandada.

5.-La inmediatez de las visitas de otra mujer al domicilio familiar, constituye una conducta incompatible con el duelo que es propio de una reciente separación y da pábulo a las sospechas de adulterio que exteriorizaba la demandada durante la vigencia de la convivencia conyugal.

Fallo:

ACUERDO Nº .- En Buenos Aires, a los 6 días del mes de mayo del año dos mil catorce, hallándose reunidos los señores jueces de la Sala «M» de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dres. Elisa M. Diaz de Vivar, Mabel De los Santos y Fernando Posse Saguier, a fin de pronunciarse en los autos «J. A. F. c/L., S. R. s/divorcio», expediente n°87300/2010, recurso n°627925 del Juzgado Civil n°10, la Dra. Mabel De los Santos dijo:

I.- Que A. F. J. promovió divorcio vincular contra S. R. L. por la causal prevista en el art. 202 inc. 4° del Código Civil, quien a su vez, contestó la demanda y reconvino por considerar al actor incurso también en la causal de injurias graves establecidas en los art. 202, inc. 4° del Código Civil.

La sentencia de fs. 190/194 rechazó la demanda e hizo lugar a la reconvención y en consecuencia decretó el divorcio vincular de A. F. J. y S. R. L. por culpa del esposo, por haber incurrido en la causal de injurias graves (art. 202, 4°, del Código Civil). Asimismo, impuso las costas al demandado vencido.

Contra este pronunciamiento se alzó el actor quien expresó agravios a fs. 207/212, donde cuestionó que se haya hecho lugar a la causal de injurias graves que le imputó la demandada reconviniente y que se haya desestimado la causal invocada contra la demandada.

Corrido el pertinente traslado, la demandada lo respondió a fs. 214/216.

El Sr. Fiscal de Cámara emitió su dictamen a fs. 220/222, postulando la confirmación de la sentencia en crisis en cuanto decretó el divorcio de los cónyuges por culpa del esposo reconvenido, al encontrarlo incurso en la causal de injurias graves.

II.- Cuestionó el apelante que la señora a-quo fundara su rechazo de la causal de injurias graves que imputó a la Sra.L., haciendo caso omiso a lo que resulta de las declaraciones testimoniales vertidas en autos.

En ese orden de ideas, cuestionó la conclusión a la que arribó la Magistrada respecto a las fechas en que la demandada empezó a sospechar que su esposo mantenía una relación extramatrimonial, de lo que coligiera que ese fue el motivo por el cual la misma comenzó a no ser del todo amable, concluyendo así que no configura una injuria grave hacia su esposo.

Se quejó también de que el fallo se basara en la premisa de la sospecha de infidelidad de su parte, al presuponer que tenía una relación equivoca con otra mujer.

III.- Injurias graves imputadas a la reconviniente:

La injuria como causal de divorcio es residual, por lo que su conceptualización es imprecisa. Se alude así, al atentado a la dignidad del cónyuge, al menosprecio mediante palabras, gestos, vías de hecho, omisión de conductas debidas, ultraje al honor y reputación del otro, trato desconsiderado, actitudes impropias, problemas de carácter por la violencia o irascibilidad, el provocar frecuentes discusiones y escenas enojosas sin motivos serios, los incumplimientos al deber de asistencia tanto material como moral; en fin los incidentes que quiebran la armonía familiar (conf. esta Sala, expte. n° 74587/05, rec. 486117, del 24/4/2008).

Para que se configure la causal de injurias graves no se requiere la voluntariedad del acto por parte del cónyuge ofensor; es suficiente que su conducta ilícita encuadre en el concepto de culpa. Y, como afirma con acierto la señora juez «a quo», también se requiere gravedad. Esto implica que debe tener la suficiente entidad para hacer intolerable la continuación de la vida en común para el injuriado y justificar así su separación. El juez debe apreciar la gravedad e intensidad de los hechos injuriosos, de conformidad a las características personales de los cónyuges de que se trate (cfr. Posse Saguier, Fernando, en Llambías -Raffo Benegas- Posse Saguier, Código Civil Anotado, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2002, t. I-A, pág.604).

En la especie, luego del análisis de la prueba aportada a la luz de la sana crítica, no cabe sino coincidir con las precisas y circunstanciadas conclusiones de la Sra. Juez «a quo».

En efecto, es cierto que las declaraciones testimoniales producidas dan cuenta de diferentes llamados telefónicos de la señora L. a la oficina donde trabajaba su esposo, que conforme la testigo G. se habrían producido después de los dos años de encontrarse los esposos separados (ver fs. 91). Por su parte, el testigo R. alude a sucesos ocurridos poco tiempo antes de la separación consensuada de los cónyuges de diciembre de 2009 (v. fs. 94/vta.: octubre o noviembre de 2009) y respecto de lo acontecido desde el año 2008 en que comenzó a trabajar con el actor, el testigo se limitó a expresar que la demandada llamaba con «carácter bastante prepotente» y que en una oportunidad preguntó «si otra empleada estaba embarazada del actor» (ver fs. 94/95), mientras que la testigo S. M. dijo en su declaración que en esos llamados la demandada «parecía celosa e insegura» (ver fs. fs. 104/104vta.).

Evidentemente tales referencias genéricas relativas a hechos aislados no acreditan la causal de injurias graves que prevé el art. 202 inc. 4º CC, máxime cuando los testigos las ubican temporalmente en la época en que comenzaron las desinteligencias en el matrimonio y el conflicto que desencadenó el divorcio. Por su parte no puedo soslayar que, si bien parece atribuible a un error, la testigo G. alude a los llamados a la empresa de la demandada, ubicándolos en fecha muy posterior a la separación consensuada de las partes (v. documento de fs. 17/vta.), por lo que mal pueden dichas actitudes ser causa del divorcio.

Por las razones expuestas, propicio se confirme el fallo en cuanto rechazó la causal de injurias graves atribuidas por el actor a la demandada.

IV.- Injurias graves del actor:

En cuanto a la conducta injuriosa que se atribuye al actor, el testigo B.-quien conoció a las partes porque el matrimonio vivía en el mismo edificio que su madre- refirió que la relación entre ambos era aparentemente normal, pero finalizó mal. Agregó que el actor tenía una relación con otra persona y refirió que «luego de finalizado el vínculo de las partes, había una persona que ingresaba al departamento donde vivían las partes», dijo además que «vio a esa persona ingresar varias veces, en esa época Sofía se había ido a vivir a Córdoba. Eso fue a fines de 2009», aclaró que esa señora ingresaba al edificio «a la tarde, a media tarde, puede ser que alguna vez a la noche» y manifestó que no sabía con qué frecuencia y dijo haberla visto más o menos «unas quince veces» (ver fs.98/99).

Dicha declaración fue corroborada por otras concordantes, aunque de menor valor probatorio por tratarse de personas que declararon lo que otros comentaron y no lo presenciado por ellas.

Así la testigo M. declaró que conoció a las partes en el año 2008 y que, a la fecha de prestar declaración, continuaba su amistad con la Sra. L., aunque telefónicamente, y relató que, según le contaba la demandada, el actor no volvía a dormir a su casa. Asimismo, manifestó que estuvo presente cuando el Sr. M. F., amigo de la pareja, que trabajaba con el actor, le comentó a la demandada «que el Sr. J. tenía una relación con una compañera, E. A….». Sostuvo que en otra oportunidad estuvo presente cuando el encargado del edificio donde vivían las partes le mencionó a la demandada que «ni bien ella se había ido el actor estaba en el inmueble con otra persona y los veía juntos». Afirmó que el actor «siguió un tiempo más en el departamento con esta persona» y que eso lo sabía por comentarios del encargado y de las compañeras de su hija que lo vieron en el balcón y de las madres del colegio (ver fs.105/107).

De la prueba referida cabe colegir que si bien no existe prueba directa que permita afirmar que el actor haya violado el deber de fidelidad que impone el matrimonio, como afirma el apelante, también lo es que la conducta del actor no se ajusta al decoro y la prudencia que exige la vida matrimonial, tornando así justificados los reclamos y sospechas de la demandada.

No soslayo que las partes, por convenio privado celebrado el 19 de diciembre de 2009, acordaron que el 21 de diciembre de 2009 S. L. se retiraba junto con sus hijos menores del hogar conyugal, para residir en otro domicilio en la ciudad de Córdoba (ver fs. 21), conviniéndose sobre la tenencia de los niños a favor de la madre y la cuota alimentaria que debía abonar el esposo. He sostenido en votos de esta Sala que cuando las partes voluntariamente se separan, sustrayéndose del cumplimiento de determinados deberes maritales, como lo son el de cohabitación y el de débito conyugal, no puede considerarse que exista adulterio ante una nueva relación afectiva.

En efecto, comparto el criterio que sostiene que no procede imputar adulterio o injuria por el hecho que uno de ellos mantenga relaciones con un tercero después de que la convivencia quedó interrumpida sin voluntad de restablecer la vida en común (conf. Zannoni, Eduardo A. y Bíscaro, Beatriz R., «Valoración de la conducta de los cónyuges posterior a la separación de hecho», JA, 1995-III-357). Aún cuando el art. 198 del C. Civil impone el deber de fidelidad a los esposos, éste no parece extensible a quienes, por razón de la separación, no observan los restantes deberes inherentes a tal condición. (conf. mi voto en disidencia en los autos «C., E. A. I. c/ C., M. A.s/ divorcio» del 17/2/2009, expediente n°46.129/06).

Sin embargo, en el caso, la inmediatez de las visitas de otra mujer al domicilio familiar, a que aludieron los testigos, constituye una conducta incompatible con el duelo que es propio de una reciente separación y da pábulo a las sospechas que exteriorizaba la demandada durante la vigencia de la convivencia conyugal.

En efecto, las contemporáneas o inmediatamente posteriores visitas de otra mujer al que fue el domicilio conyugal, que han sido probadas en autos, constituyen conductas impropias en el contexto antes descripto, y configuran la causal de injurias graves por parte del esposo.

Por todo lo expuesto propongo al Acuerdo confirmar la sentencia apel ada en todo cuanto decide y fue objeto de agravios e imponer las costas de Alzada al apelante vencido (art. 68 CPCCN).

Los Dres. Diaz de Vivar y Posse Saguier adhieren por análogas consideraciones al voto precedente. Con lo que terminó el acto, firmando los señores jueces por ante mi que doy fe.

Fdo:

Mabel De los Santos.

Elisa M. Diaz de Vivar.

Fernando Posse Saguier.

Ante mi, María Laura Viani (Secretaria).

Lo transcripto es copia fiel de su original que obra en el libro de la Sala. Conste.

MARIA LAURA VIANI

Buenos Aires, 6 de mayo de 2014.

Y Visto:

Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente, el Tribunal Resuelve: 1) Confirmar la sentencia dictada en primera instancia en todo cuanto decide y fue objeto de agravios. 2) Imponer las costas de segunda instancia al apelante vencido. 3) A los efectos de conocer en la apelación de fs. 197, deducidas por considerar bajos los honorarios regulados en la sentencia de primera instancia, se tendrá en cuenta a la naturaleza del asunto, el mérito, la calidad, la eficacia y la extensión de la labor desarrollada, etapas cumplidas por el Dr. Roberto Fabián Tappa, en su carácter de letrado patrocinantes de la demandada reconviniente.

En consecuencia, por resultar reducidos los honorarios regulados en su favor, se los eleva a la suma de ($.); conf. arts. 6, 8, 30 1er. párr., 37, 38 de la ley 21.839 -t.o. ley 24.432).

Finalmente, por la labor realizada en esta instancia y que culminó con el dictado de la presente, se regulan los honorarios de la Dra. Karina Andrea Frascaroli Brahim, en la suma de ($.) y los del Dr. Roberto Fabián Tappa, en la suma de ($.).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.-

MABEL DE LOS SANTOS

ELISA M. DIAZ de VIVAR

FERNANDO POSSE SAGUIER

MARIA LAURA VIANI

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