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No resulta posible disociar al consorcio de propietarios como sujeto concursable toda vez que no es susceptible de ser fallido

shutterstock_56437339Partes: Consorcio de Copropietarios de calle Sarmiento 412 s/ concurso preventivo

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: A

Fecha: 27-feb-2014

Cita: MJ-JU-M-85530-AR | MJJ85530 | MJJ85530

No resulta posible disociar al consorcio de propietarios como sujeto concursable toda vez que no es susceptible de ser fallido, desde que es inherente al concurso preventivo el riesgo de su fracaso con la consecuente declaración de quiebra.

Sumario:

1.-La ley 13512 no es muy explícita en cuanto a la naturaleza jurídica del consorcio de propietarios, por lo que la doctrina se ha visto dividida en dos (2) corrientes, la que le niega personalidad jurídica y la tesis que sustenta la personalidad del consorcio.

2.-La corriente que reconoce personalidad jurídica al consorcio de propietarios distinta de la de cada uno de los componentes, sostiene que tal conclusión surge naturalmente de la circunstancia de que el consorcio posee los atributos propios de toda persona jurídica: a) sus órganos de gobierno que son el administrador y la asamblea de copropietarios; b) su patrimonio propio es distinto del de cada uno de sus integrantes. Ese patrimonio está constituído por los fondos aportados por los consorcistas y por los créditos por expensas comunes.

3.-Si alguna vacilación podría caber frente al antiguo texto del Código Civil, actualmente la tesis de la personalidad del consorcio de propietarios encuentra un nuevo apoyo en la reforma de la ley 17711 que, sustituyendo el art. 33 CCiv. dispone que las personas jurídicas pueden ser de carácter público o privado, teniendo este último carácter de entidades que confome la ley tengan capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones.

4.-A los fines de determinar si el consorcio de propietarios resulta sujeto concursable, necesariamente debe repararse en que, si la quiebra: a) impide al fallido celebrar nuevos contratos y actos jurídicos y b) produce la disolución de la persona jurídica, su régimen se presenta como inaplicable al consorcio de propietarios. Ello es así, a poco que se considere que necesariamente el consorcio deberá continuar funcionando y realizando los contratos y actos jurídicos imprescindibles para la administración de las cosas comunes, que el consorcio no será disuelto -lo que es imposible, pues necesariamente continuará operando, como se dijo- y que no será liquidado su patrimonio no ejecutable -consistente en los espacios de entrada común, pasillos, escaleras, ascensores, entre otras-, porque seguirá sometido a la permanente indivisión forzosa.

5.-Existe una imposibilidad jurídica, fáctica y funcional de aplicar el régimen concursal al consorcio de propietarios de la ley 13512, porque decretada la quiebra de una persona de esta especie, tal quiebra no tendría ni podría tener los efectos que le son propios y típicos.

6.-Dada la imposibilidad de aplicar el régimen falencial al caso del consorcio de propietarios, es irrelevante que el consorcio se halle en cesación de pagos, ya que la cuestión no pasa por la insolvencia sino por las características de esta peculiar persona jurídica, a la que puede considerarse una persona jurídica necesaria, dado que el consorcio de propiedad horizontal es un recurso jurídico indispensable de ese régimen y que está llamado a perdurar en tanto subsista la misma propiedad horizontal.

7.-El consorcio de propietarios, en tanto resulta persona necesaria, inevitablemente, debe tener continuidad, no pudiendo disolverse con la consiguiente desaparición del consorcio de la vida jurídica, ya que la indivisión forzosa del inmueble hace ineluctable la permanencia de la comunidad organizada, y el régimen de este derecho real está basado en la existencia del consorcio, ente cuya creación no es optativa sino automática.

8.-El consorcio de propiedad horizontal está excluído de la admisibilidad del concurso, mediante una interpretación amplia del último párrafo del art. 2° de la ley 24522, según el cual no son susceptibles de ser declaradas en concurso, las personas reguladas por las leyes 20091 , 20321 y 24241 , así como las excluidas por leyes especiales, entendiendo que la ley 13512 es una ley especial que, dado el modo en que dispone sobre el consorcio, lo excluye de la contingencia falencial.

9.-No resulta posible disociar al consorcio de copropietarios como sujeto concursable toda vez que no es susceptible de ser fallido, desde que es inherente al concurso preventivo el riesgo de su fracaso con la consecuente declaración de quiebra.

10.-Existe una imposibilidad jurídica, fáctica y funcional de decretar la quiebra de un consorcio de propietarios. N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

Buenos Aires, 27 de Febrero de 2014.- Y VISTOS:

1.) Apeló en forma subsidiaria el Consorcio de Propietarios de la Calle Sarmiento N° 412 el decreto de fs. 72/75, por la que el Sr. Juez a quo rechazó el pedido de apertura de concurso preventivo, en la inteligencia de que, en tanto el consorcio de propietarios reviste el carácter de persona jurídica necesaria, existe una imposibilidad jurídica y fáctica manifiesta para aplicarle el régimen concursal.-

Los fundamentos fueron desarrollados en fs. 76/79.¬

2.) El recurrente alegó en su memorial que el consorcio de propiedad horizontal es efectivamente un sujeto de derecho y que, como tal, resulta concursable, más allá de los caracteres especiales que reviste.-

3.) Señálase liminarmente que la ley 13.512 no es muy explícita en cuanto a la naturaleza jurídica del consorcio de propietarios, por lo que la doctrina se ha visto dividida en dos (2) corrientes, la que le niega personalidad jurídica y la tesis que sustenta la personalidad del consorcio (véanse las precisiones efectuadas en: Lafaille Hector-Alterini, Jorge H., «Derecho Civil. Tratado de los Derechos Reales»,T VI, pág. 141).-

En cuanto a la primera postura, sus partidarios sostienen, por un lado, que el consorcio carece de patrimonio y que por ende, no puede contraer obligaciones, por lo que otorgarle el carácter de sujeto de derecho al consorcio, sin exigirle el concurso de los elementos básicos que conforman la personalidad ideal, sería una arbitrariedad (Adrogué, Manuel I, «Temas de Derechos Reales», pág. 159).-

En ese sentido Laquis señala que es inexcusable la comprobación de los factores: «capacidad y autonomía patrimonial» y, «responsabilidadindependiente por las deudas», cuando, como en el caso del consorcio de propietarios la ley no lo ha investido de personalidad, y es preciso deducirla de la norma.Sobre el punto, alega que el contexto de la ley 13512 es ilustrativo de la naturaleza del derecho y quienes son sus titulares, así como define la medida de su ejercicio sobre las partes comunes, los derechos de los propietarios sobre las mismas y el carácter inseparable de estas últimas del dominio, uso y goce del respectivo piso o departamento. En consecuencia, el objeto del derecho está constituído por las partes comunes y exclusivas, perteneciente a cada uno de los propietarios, partiendo de lo cual estima que no se puede articular ni teórica ni realmente, otro interés que no sea el de cada uno de los últimos. Indica el autor que no se advierten subjetiva ni objetivamente desplazamientos de derechos a favor de un ente o sujeto diferenciado, ni la posibilidad de que el consorcio devengue titular de derecho alguno. Señala que esta posibilidad no la considera sustentable, pues contradice la realidad del régimen legal que supone la división del inmueble. Añade que existe contradicción en formular titularidad del ente colectivo sobre las cosas comunes y la de los propietarios sobre cada piso o departamento y las partes comunes, pues siendo éstas inseparables de las privativas, y constituyendo en conjunto la unidad individual objeto de derecho, no puede concebirse otro, independiente y distinto de cada uno de los propietarios. Asimismo, agrega que el condominio que regla la ley, es un condominio de indivisión forzosa, del cual no puede inferirse un sujeto de derecho o ente.Apunta también que la contribución al pago de las expensas, o la formación de un fondo común para afrontarlas, tampoco permite la formación de un patrimonio, pues no es equiparable al aporte en las sociedades en tanto está destinado a solventar los gastos que ocasiona la conservación y aprovechamiento de las partes comunes y, si bien es esencial para la existencia del sistema, no acuerda al propietario derecho alguno, como sucede con el aporte del socio, que adquiere con él derechos sociales, finalmente, tampoco se incorpora al dominio de la persona o ente distinto a cada uno de los propietarios. Por ende, llega a la conclusión de que el consorcio, en ninguna circunstancia llega a tener un patrimonio autónomo (confr. Laquis, Manuel A, «Nuevas consideraciones sobre la posibilidad de un sujeto de derecho en la ley 13512», LL 111-1113).-

Por otro lado, se ha dicho que tampoco existiría la exteriorización de una voluntad distinta de los propietarios pues, cuando el consorcio se

expresa por unanimidad o por mayoría, no se evidencia más que una forma o medio de satisfacción de fines exclusivamente prácticos, orientados a facilitar el funcionamiento del sistema, congruente con las normas de la ley y reglamento de copropiedad y administración. Si bien se reconoce que en el desenvolvimiento del régimen de propiedad horizontal las decisiones adoptadas por la voluntad unánime o mayoritaria de los copropietarios suele exceder aparentemente los intereses de cada uno de ellos, se considera que no bastaría para que se dé una persona distinta a los individuos interesados. Ello, pues el substrato del derecho del dominio horizontal es individual, y las obligaciones resultantes de aquellas decisiones se traducen, en definitiva, en obligaciones individuales, mas no de ningún ente (confr. Laquis, ob.cit.).-

Finalmente, y en esta línea, de un análisis de las normas de la ley 13512 se desprende que tales disposiciones se reducen a que las obligaciones por las expensas se encuentran en la esfera de la responsabilidad de cada propietario o con la garantía de la cosa si sale de su dominio, y que su carácter se define en el orden de las obligaciones simplemente mancomunadas, divisibles por su objeto, con que las obligaciones serán de cada uno de los propietarios, obligados por su parte en la deuda que se haya contraído, consecuencia que lo lleva a concluir de que en el ámbito obligacional sólo contraen obligaciones los propietarios considerados individualmente, no viendo cómo podría serlo un sujeto distinto de ellos (confr. Laquis, Manuel A, «Nuevas consideraciones sobre la posibilidad de un sujeto de derecho en la ley 13512», LL 111-1113).-

Por su lado, la corriente que reconoce personalidad jurídica al consorcio de propietarios distinta de la de cada uno de los componentes, sostiene que tal conclusión surge naturalmente de la circunstancia de que el consorcio posee los atributos propios de toda persona jurídica: a) sus órganos de gobierno que son el administrador y la asamblea de copropietarios; b) su patrimonio propio es distinto del de cada uno de sus integrantes. Ese patrimonio está constituído por los fondos aportados por los consorcistas y por los créditos por expensas comunes (Borda, Guillermo «Tratado de Derecho Civil. Derechos Reales» T. 1, pág 625 y jurisprudencia allí citada; ver asimismo, CNCivil Sala D, 20/2/72 ED 42-283; íd. Sala L «Berchamann Marco Américo c/ Bagley SA»; íd. íd.,7/2/91, «Estructuras Magdalena SA c/ Consorcio de propietarios Lavalle 1942/44 s/ sumario»).-

Señalan que, si alguna vacilación podría caber frente al antiguo texto del Código Civil, actualmente la tesis de la personalidad encuentra un nuevo apoyo en la reforma de la ley 17711 que, sustituyendo el art. 33 CCiv.dispone que las personas jurídicas pueden ser de carácter público o privado, teniendo este último carácter las entidades que confome la ley tengan capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones (cfr. Marina Mariani de Vidal «Las deudas del consorcio.», ED, T° 45, p. 866; en el mismo sentido: Llambías, JJ, «Tratado de Derecho Civil. Parte General», T° II, p. 521; Belluscio «Código Civil», T° 1 p. 155, II c; esta CNCom, esta Sala A, 30.10.96, «Consorcio de Propiedades de la calle Perú 1724 le pide la quiebra Ramirez Eva María»).-

4. ) En este marco de discusión cabe examinar si el consorcio de propietarios resulta sujeto concursable, pues tal es la materia del presente recurso y para concluir al respecto, necesariamente debe repararse en que, si la quiebra: a) impide al fallido celebrar nuevos contratos y actos jurídicos y b) produce la disolución de la persona jurídica, su régimen se presenta como inaplicable al consorcio de propietarios. Ello es así, a poco que se considere que necesariamente el consorcio deberá continuar funcionando y realizando los contratos y actos jurídicos imprescindibles para la administración de las cosas comunes, que el consorcio no será disuelto -lo que es imposible, pues necesariamente continuará operando, como se dijo- y que no será liquidado su patrimonio no ejecutable -consistente los espacios de entrada común, pasillos, escaleras, ascensores, entre otras-, porque seguirá sometido a la permanente indivisión forzosa. Es decir, que existe una imposibilidad jurídica, fáctica y funcional de aplicar dicho régimen al consorcio de propietarios de la ley 13.512, porque decretada la quiebra de una persona de esta especie, tal quiebra no tendría ni podría tener los efectos que le son propios y típicos (conf. esta CNCom, Sala D, 26/12/05, «Consorcio de Propietarios de Edificio C.Calvo 869/75, le pide la quiebra Alvarez Egues, Neidi»).-

Dada esa imposibilidad de aplicar el régimen falencial al caso, es irrelevante que el consorcio se halle en cesación de pagos, ya que la cuestión no pasa por la insolvencia sino por las características de esta peculiar persona jurídica, a la que puede considerarse una persona jurídica necesaria, dado que el consorcio de propiedad horizontal es un recurso jurídico indispensable de ese régimen y que está llamado a perdurar en tanto subsista la misma propiedad horizontal (Llambías, «Código Civil Anotado», T. I, pág. 81, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1978; JCom. 16 Sec 31., 10/10/02 «Consorcio de Propietarios Edif. J.B. Abrosetti 190 le pide la quiebra Palacios Jose Zacarias», confirmado por esta CNCom Sala C, 10/10/03, íd. Sala D,

26/12/05, «Consorcio » fallo citado).-

En efecto, se reitera el consorcio de propietarios, en tanto resulta persona necesaria, inevitablemente, debe tener continuidad, no pudiendo disolverse con la consiguiente desaparición del consorcio de la vida jurídica, ya q ue la indivisión forzosa del inmueble hace ineluctable la permanencia de la comunidad organizada, y el régimen de este derecho real está basado en la existencia del consorcio, ente cuya creación no es optativa sino automática (art. 9° ley 13512; esta CNCom., esta Sala A, 30.12.2010, «Consorcio de Propietarios Edificio Güemes 4215 s. pedido de quiebra por Fischetti Nunzio

A. «).-

Por ello, coincide esta Sala con el criterio que entiende que el consorcio está excluído de la admisibilidad del concurso, mediante una interpretación amplia del último párrafo del art. 2° de la ley 24522, según el cual no son susceptibles de ser declaradas en concurso, las personas reguladas por las leyes 20.091, 20.321 y 24.241, así como las excluidas por leyes especiales, entendiendo que la ley 13.512 es una ley especial que, dado el modo en que dispone sobre el consorcio, lo excluye de la contingencia falencial (conf. Highton, Elena I, «Propiedad Horizontal y prehorizontalidad», pág.564).-

No se desatiende, obviamente, que el recurrente persigue la apertura de un proceso concursal preventivo y no la declaración de su propia quiebra, pero lo cierto es que no resulta posible disociar al consorcio como sujeto concursable pero no susceptible de ser fallido, desde que es inherente al concurso preventivo el riesgo de su fracaso con la consecuente declaración de quiebra (esta CNCom., Sala B. 16.04.2003, «Messina de Messina María s. concurso preventivo»).-

Así las cosas, existiendo una imposibilidad jurídica, fáctica y funcional de decretar la quiebra de un consorcio de propietarios, sin perjuicio de la existencia de otras vías de cobro compatibles con sus características, se rechazará el agravio introducido sobre el particular.-

5. ) Por lo expuesto, esta Sala RESUELVE:

Rechazar el recurso deducido por Consorcio de Propietarios de la Calle Sarmiento N° 412 y, por ende, confirmar el decreto de fs. 72/74.-

A fin de cumplir con la publicidad prevista por el art. 1 de la ley 25.856,según el Punto I.3 del Protocolo anexado a la Acordada 24/13 CSJN y con el objeto de implementar esa medida evitando obstaculizar la normal circulación de la causa, hágase saber a las partes que la publicidad de la sentencia dada en autos se efectuará, mediante la pertinente notificación al CIJ, una vez transcurridos treinta (30) días desde su dictado, plazo durante el cual razonablemente cabe presumir que las partes ya habrán sido notificadas. Devuélvase a primera instancia, encomendándose al Sr. Juez a quo disponer las notificaciones del caso con copia de la presente resolución. Alfredo Arturo Kolliker Frers, Isabel Míguez, María Elsa Uzal. Ante mí: Valeria C. Pereyra. Es copia del original que corre a fs. 83/86 de los autos de la materia.

Valeria C. Pereyra

Prosecretaria de Cámara

 

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