fbpx

La elevación de un edificio que quite al vecino la luz y las vistas constituye la privación de una ventaja que no da derecho a indemnización.

villa-urquiza-se-va-para-arPartes: Andrade Silvia Susana c/ Maluendez Guillermo Eduardo Francisco s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de San Isidro

Sala/Juzgado: Tercera

Fecha: 27-feb-2014

Cita: MJ-JU-M-84774-AR | MJJ84774 | MJJ84774

La elevación de un edificio que prive de sol o disminuya la luz de inmuebles linderos o quiten al vecino la luz y las vistas sólo constituye la privación de una ventaja que no genera derecho al pago de una indemnización.

Sumario:

1.-Corresponde reducir el monto de la condena que deberá abonar el demandado, quien a raíz de las obras emprendidas en su propiedad -lindera a la de la actora- provocó daños en el inmueble; al comienzo por la demolición de la casa que existía en el lote de la demandada y luego por la construcción en él llevada a cabo, en tanto surge de las constancias notariales la existencia de daños materiales admitidos en la sentencia, quedando asimismo demostrada con certeza moral suficiente la relación causal de ellos con la obra emprendida en su propiedad.

2.-La incapacidad constituye un quebrantamiento patrimonial como consecuencia de una disminución efectiva e irreversible de las facultades físicas y psíquicas de quien las padece vinculada causalmente al obrar de la demandada, esto es en el caso, a la obra realizada por la demandada en su propiedad, debiendo considerarse que si bien el agravamiento de una dolencia preexistente que pudiera haber sobrevenido al hecho ilícito no es una consecuencia casual sino mediata, bastando con que sea un requisito sine qua non de su producción lo que hace responsable al demandado por la totalidad de aquél, en el caso, no está probada relación causal alguna entre el obrar del demandado y el daño en la salud de la actora, en virtud de lo cual se excluye de la condena las sumas reconocidas por incapacidad sobreviniente.

3.-El daño moral derivado de la lesión de bienes patrimoniales, es resarcible sólo cuando existe una relación espiritual entre la persona y el objeto, distinta y autónoma del interés económico que representa el objeto, en virtud de lo cual, aunque en autos no se haya probado la existencia de daño físico ni psíquico, el daño moral resulta innegable por el simple hecho de haber estado la vivienda de la actora sometida durante un largo período a las consecuencias de los daños ocasionados por la construcción del inmueble vecino.

4.-Aun cuando la elevación de la medianera haya disminuido la luminosidad del pasillo y de la cocina, descartada la ilicitud de la obra, ello no compromete la responsabilidad de la demandada, puesto que la elevación de un edificio que prive de sol o disminuya la luz de inmuebles linderos o quiten al vecino la luz y las vistas, sólo constituye la privación de una ventaja que no genera derecho al pago de una indemnización, debiendo revocarse en este aspecto la sentencia apelada.

Fallo:

En la ciudad de San Isidro, a los 27 días del mes de diciembre de dos mil trece, se reúnen en Acuerdo los señores Jueces de la Sala Tercera de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de San Isidro, doctores JUAN IGNACIO KRAUSE y MARIA IRUPE SOLANS, para dictar sentencia definitiva en el juicio: «ANDRADE SILVIA SUSANA C/ MALUENDEZ GUILLERMO EDUARDO FRANCISCO S/ DAÑOS Y PERJUICIOS» causa nº D-11851-01 y habiéndose oportunamente practicado el sorteo pertinente (arts. 168 de la Constitución de la Provincia y 263 del Código Procesal Civil y Comercial), resulta que debe observarse el siguiente orden: Dres. Krause y Soláns, resolviéndose plantear y votar las siguientes:

C U E S T I O N E S

1ª ¿Es justa la sentencia apelada?

2ª ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

V O T A C I O N

A la primera cuestión, el señor Juez doctor Krause dijo:

1º) La sentencia de fs. 1165/1169 hizo lugar a la demanda que por cobro de daños perjuicios promoviera Silvia Susana Andrade contra Guillermo Eduardo Maluendez a quien condena a pagar la indemnización fijada ($81.980) con más intereses y costas.

Apela el accionado conforme agravios de fs. 1192/1222 no contestados por la actora.

La sentencia considera que se ha probado la existencia del hecho generador de los daños por el que se imputa responsabilidad al demandado, encuadrando el caso en el art. 1113 del Cód. Civil, segunda parte, 2do. párrafo del Código Civil en concurrencia con las normas que rigen las relaciones de vecindad arts.2618, 2621, 2726 y cc. del mismo Código.Tuvo por probada la existencia de los daños materiales ocasionados a la propiedad de la actora conforme la prueba testifical, instrumental y pericial producida; el daño físico, psíquico y moral provocado también a la actora de acuerdo a las pruebas periciales e instrumentales que analiza.

La demandada -en síntesis- se agravia de lo así resuelto cuestionando cada una de las conclusiones de la sentencia en cuanto a las conclusiones a que arriba respecto de los daños por los cuales se lo condena a responder.

2º) Denunció la actora en la demanda que a raíz de las obras emprendidas por el demandado en la propiedad lindera a la suya, que comenzaran en el mes de junio de 1999, se produjeron daños en su propiedad; al comienzo por la demolición de la casa que existía en el lote de la demandada y luego por la constricción en él llevada a cabo. Sostuvo que durante la demolición se utilizaron moladoras eléctricas, sierras y otras herramientas de gran porte que, al margen del ruido que producían en distintas horas del día, produjeron vibraciones y rajaduras en la medianera que ocasionaron humedades dentro del comedor, pasillo, play room y cocina de su casa. Que no habiendo colocado el demandado protección por la demolición encarada cayeron sobre su propiedad materiales, herramientas y otros objetos que taparon canaleta de desagües provocando mas filtraciones. Denunció también que los operarios de la demandada, al no haber colocado andamios, caminaban sobre su propiedad provocando la rotura del techo vidriado existente sobre la cocina de su casa con las consiguientes filtraciones que deterioraron no sólo las paredes sino también los muebles de su cocina. Habiendo demorado la demandada la construcción de su nueva casa aproximadamente ocho meses después de concluir con la demolición y habiendo quedado al descubierto la pared medianera se incrementaron las filtraciones aumentando las humedades en las paredes internas de su casa.Alegó además que a raíz de la obra se cortaron alambres tejidos existentes en la medianera con rotura de muchísimas plantas que ella tenía en su jardín cuya reposición también reclama; también pide se le reconozca las sumas pagadas por la la reparación del moto bombeador de su casa dañado por el agua que rebalsó desde el balcón posterior de la casa del demandado. Denunció la actora que el 12/9/2000 se reunió con la demandada entregándole un detalle de los daños cuya reparación reclamara (doc.fs.208) no obteniendo respuesta alguna de la demandada.

Habiendo negado la accionada, al responder a la demanda, cada una de las imputaciones de la actora y desconocido por consiguiente la responsabilidad que le fuera atribuida, se agravia de la sentencia que, acogiendo el reclamo de la accionante, lo ha responsabilizado por los daños reclamados.

3º) Como se resuelve en la sentencia y no cuestiona el apelante en sus agravios, las tareas de construcción, ampliación, demolición o reparación de inmuebles determinan causalmente, en conexión con los trabajos o por vicio resultante, o por deficiencias de cálculo o por ineptitud de materiales, o por contingencias meteorológicas, cosas potencial o actualmente riesgosas; siendo el riesgo la eventualidad posible de que una cosa llegue a causar daño, la cosa es riesgosa si tiene idoneidad para producir ese efecto (doct. art. 1113 del Código Civil; Expte.: SI-8804-8 (j.11) Reg.nº 97 del 27-8-2013 de esta Sala IIIª; causas 30.390 del 7-5-85, 92.562 del 20-11-2003 de la Sala IIª). Se ha decidido en este sentido que la humedad producida en un inmueble por el estado o edificación es un daño originado en el vicio de la cosa -vicio constructivo- que compromete la responsabilidad tanto del dueño de la cosa como la del constructor (López Mesa-Trigo Represas «Responsabilidad de los profesionales», nota nº 209, pág.660; causa D-14144/03 del 28-8-2012 de esta Sala IIIª).

No obstante tal como lo afirma el apelante para el derecho, la prueba del daño es capital, y un daño no demostrado carece de existencia, porque los daños hipotéticos y los daños eventuales, no son resarcibles (SCBA. Ac. 35.579 del 22-4-86; causa 106.180, 106.181 y 106.179 del 5-5-09, 107.224 del 28-5-09 de esta Sala IIIª; 46.452 del 28-7-88, 46.885 del 16-9-88, 63.036 del 16-6-94 de la sala IIª). Cierto es, por otra parte, que probar el daño incumbe a quien reclama su reparación, pues su existencia no se presume (SCBA, Ac. Y Sent.», 1956-V, 650), y ni siquiera el reconocimiento del hecho generador exime al que pretende resarcimiento, de demostrar la existencia, extensión y relación causal del daño que comprobadamente se produjo (arts. 901 y sgtes. del C.C. y 375 del CPCC; Causa nº 106.761 del 5-5-2009); pero también lo es que el daño puede acreditarse por cualquier medio, incluida la prueba de presunciones, puesto que no existe al respecto limitación probatoria alguna (art. 163 inc. 5° del CPC; causa 106.761 del 5-5-2009, 107.102 del 26-5-2009 de esta Sala IIIª), aunque para adquirir eficacia de convicción las presunciones deben reunir los recaudos de número, gravedad, precisión y concordancia (art. 163 inc.5º del C.P.C.C., causas 95.317 del 7-9-2004, 96.736 del 23-12-2004 de Sala IIª).

En el caso sostiene el apelante que no se han probado los daños reclamados ni la relación causal admitida en la sentencia; que tal prueba no ha sido rendida respecto de ninguno de los daños reconocidos en la sentencia apelada.

Adelanto a V.E, que asiste parcial razón al apelante siendo menester, para un mejor orden en el tratamiento de los agravios, considerar por separado cada uno de los daños impugnados.

2º) Daño emergente.

La sentencia ha condenado a la demandada al pago de los montos que resultan del cómputo y presupuesto de fs.659 agregado por el perito ingeniero, designado en autos, Alfredo Daniel Durand conforme conclusión R11E de la pericia (fs.661 vta). Han quedado así excluidos de la condena los referidos a la reparación de una moto bombeadora, a la reposición de plantas y canteros, y reposición de tejas y colocación de claraboya con vidrio y bisagras, que la actora reclamara en su liquidación de fs. 218 y vta. Tampoco por lo expuesto ha admitido la sentencia como integrante del daño emergente reconocido las consecuencias dañosas que pudieron derivarse -y que la apelante cuestiona- por la caída de una parte del muro divisorio y disminución de la altura del muro medianero a las que se refieren las actas notariales labradas el 19-4-2001 (fs.155/166) y el 20-4-2001 (fs. 155/156). Ello ha quedado consentido al no haber recurrido la accionante la sentencia y no existe por consiguiente al respecto agravio para el apelante. Cabe recordar que el fallo, en la medida que colma las aspiraciones del apelante, no genera agravio atendible alguno (doc. art.260 del C.P.C.; Causa 106.552 del 14-5-09 de esta Sala IIIª).

Sentado ello cabe destacar que no está discutido, en el caso, que la obra de la demanda comenzó con la demolición de la edificación existente en el predio de su propiedad lindero al de la actora, aproximadamente en el mes de junio de 1999 haciendo constar la actora en el acta notarial del 7-6-99, agregada a fs. 26/27, que en el comienzo de la demolición se cayó parte del alambrado que separa los fondos de las propiedades de las partes (fotos agregadas al acta de fs. 29/35).

Tampoco fue desconocido por la demandada que, como lo afirmara la actora en la demanda, concluida la demolición transcurrió un tiempo antes de comenzar la nueva construcción. Afirmó la actora que con dicho motivo permaneció la medianera desprotegida del lado de la demandada con el efecto dañoso que ello produjo; la demandada al contestar la demanda (aunque lo hace al absolver posiciones) no desconoce expresamente que la medianera haya estado a la intemperie durante el tiempo que se demoró en comenzar la construcción aun cuando niega que por ello se produjeran las filtraciones denunciadas.

El 19 de marzo de 2001 la actora hace constar mediante el acta notarial de fs. 146/147 los daños existentes en la cocina por filtraciones y rotura del techo de vidrio ambos daños atribuidos a la obra del demandado y que ilustran las fotografía agregada al acta notarial de fs. 151/153.

Así entonces aun cuando asista razón al apelante en sus criticas a la apreciación que la sra.Juez «aquo» realizó de los expedientes administrativos y actuaciones judiciales por ella mencionados, surge de las constancias notariales men cionadas la existencia de daños materiales admitidos en la sentencia y por cuya reparación reclamara la actora y, contrariamente a lo que afirma el apelante, también se ha demostrado con certeza moral suficiente la relación causal de ellos con la obra emprendida en su propiedad (art.375 del C.P.C.).

Así están demostrados que los daños existentes en la cocina por filtraciones y rotura del techo de vidrio, ambos daños atribuidos a la obra del demandado, y que ilustran la fotografía agregadas al acta notarial de fs. 151/153, aparecieron con posterioridad a la obra realizada por la apelante siendo que tales daños no existían cuando aun la obra no había comenzado según ilustra el acta notarial labrada el 7-6-99 ya mencionada y agregada a fs. 26/27. También las fotografías de fs. 179/180 y fs. 187/190 muestran los deterioros y humedades existentes en el living, comedor y «play room» subterráneo de la propiedad de la actora, ubicados siempre sobre el límite de la propiedad de la demandada donde se realizara la obra.

Si bien la accionada desconoció las fotografías mencionadas, los daños que la mismas constatan han sido reconocidos por los testigos Lucia Eva Mariños (fs. 331/333, resptas. 11ª,12ª,13ª) y Luis Angel Herrrera (fs. 344/350 respta. 14ª, 24ª, 32ª, 34ª, 47ª, repreg.15ª) y José Alcides Zambelli (fs. 351/353, resptas. 10ª, 16ª). También el testigo ing. Javier Eloy Ferrario a cargo de la obra de la demandada observó los deterioros existentes en los ambientes de la vivienda de la actora mencionados (fs. 413/417, resptas.10ª). No se desprende de los testimonios -formalmente válidos- el incumplimiento de los requisitos de fondo extrínsecos (como su conducencia, la pertinencia de los hechos narrados, la ausencia de prohibición legal para investigarlos, la capacidad del testigo y la ausencia de impedimentos legales) o intrínsecos (que contemplan la crítica interna del testimonio en su aspecto subjetivo: referido a su buena fe o sinceridad, y en el objetivo, que contempla su exactitud o veracidad y su credibilidad (conf. Devis Echandía «Compendio de la Prueba Judicial Tº II, pág 91, ed. Rubinzal-Culzoni), que influyan negativamente en su eficacia probatoria, habiendo tenido la contraparte (como efectivamente lo hizo) la posibilidad de repreguntar en la audiencia para despejar las dudas que los dichos de los testigo pudieran haberle generado (arts. 440 y 456 del C.P.C.C., conf. causas D-2522/2007 del 13-3-12 RSD 17/12, SI-43.344-2009 del 7-5-13 RSD 40/13 de Sala IIIª).

Por lo demás, los cuestionamientos que genera a la apelante la relación de los testigos con la actora, ellos no se refieren a José Alcides Zambelli (fs. 351/353), ni al propuesto por el propio recurrente testigo Javier Eloy Ferrario (fs. 413/417). En cuanto a los restantes Lucia Eva Mariños (fs. 331/333,) y Luis Angel Herrrera (fs. 344/350) tal cuestionamiento no se sustentan con pruebas objetivas de las que pueda inferirse una razonable duda sobre la veracidad de su declaraciones, resultando, entonces, una crítica subjetiva del apelante insuficiente como fundamentación del recurso (arts. 260 y 456 CPCC). Cabe recordar en este aspecto que no siempre la fuerza probatoria del testimonio se resiente por algún vínculo entre el declarante y la parte (en el caso, amistad o relación laboral). Más aún, dicho vínculo es buena razón del dicho como fundamento del modo como el testigo tuvo conocimiento de los hechos (SENTIS MELENDO, «Estudios de Derecho Procesal», ed. EJEA 1968, t. I, pág.260; Causa 108.799 del 12-3-10 de esta Sala IIIª; 75.540 del 14-4-98 de la Sala IIª).

Ha de concluirse pues en que se han demostrado partir de las pruebas analizada hechos que por su número, precisión y concordancia permiten concluir en que los daños a que se refieren los rubros enumerados como 2 (zona techado parcial cocina), 4 (tareas de picado, sellado fisuras, pintura etc.), 5 (reparaciones en play room), 6 (trabajos de revoque y pintura en cocina, pasillo, puesta a punto instalación eléctrica, etc.) y 7 ( reposición de muebles de cocina) del presupuesto de fs.659 y por los cuales la sentencia condena a la demandada, constituyen daños existentes en la propiedad de la actora relacionados causalmente con la obra emprendida por la demandada en su propiedad lindera a la de la actora. Referida a tales daños las conclusiones de la pericia de ingeniería convalidan el cuadro probatorio reseñado desde que las conclusiones del perito respecto al origen de los daños mencionados, si bien conjeturales como lo señala el apelante, se hallan corroboradas por las restantes pruebas ya analizadas (arts.165 inc. 5º, 384, 456, 474 y cc. del C.P.C.; arts. 993,995 y cc. del Cód. Civil).

No han de admitirse, en cambio los daños reconocidos en la sentencia apelada de acuerdo al detalle del presupuesto de fs.659 en los puntos 1 (readecuación de zinguería), 3 (módulos de herrería por sujeción de plantas) y 8 (reposición de toldo) por no estar probado que sean daños relacionados causalmente con la obra del demandado conforme la valoración ya efectuada de las pruebas rendidas en estos autos. Además, como lo señala el apelante, los módulos de herrería mencionados fueron construidos por decisión de la actora quien debió adecuarlos conforme lo resolviera el Tribunal Municipal de Faltas (respta.29, fs.324 vta.).

En cuanto al monto por el cual ha de responder el demandado en razón de los daños probados y relacionados causalmente con la obra precedentemente detallados, cabe señalar que los presupuestos acompañados (fs. 205 y ss) y reconocidos por quienes los emitieron, si bien importan una referencia, resultan insuficientes por tratarse de una mera estimación de un tercero desconocida por los accionados (Causa 106.193 del 17 de febrero de 2009, 109.158 del 1º-6-10 de esta Sala IIIª). Aun cuando la prueba mas idónea a fin de determinar la magnitud económica del daño lo es la prueba pericial, asiste razón al apelante en cuanto al respecto impugna la rendida en autos por el perito ing. Alfredo Daniel Durand (fs. 660/663, 971/972, 987/988). Así la pericia estima un techado vidriado doble (punto 2º, fs 659), no especifica en forma concreta la superficie sobre la que ha de concretarse los arreglos detallados en el punto 4º, 5º y 6º, ni justifica la valoración económica de los muebles de cocina a que se refiere el punto 7º del presupuesto ya mencionado (fs.659). No basta que el perito afirme un presupuesto de hecho, si al margen de su idoneidad, la afirmación no está respaldada en principios científicos por falta de los elementos necesarios para explicarla. Careciendo aquella afirmación de un soporte objetivo, no tiene certidumbre ni fuerza de convicción (cf., DEVIS ECHANDIA, «Teoría General de la Prueba Judicial»; t. II, ps. 334/339; Causa 107.152 del 21-5-09, Causa 107.152 del 21-5-09 de esta Sala IIIª; causa 46.878 del 25-8-88 de la Sala IIª).

No obstante y aun cuando la indemnización entonces habrá de fijarse en forma parsimoniosa conforme la facultad que al juzgador concede el art. 165 del C.P.C. y en desmedro de quien tenía la carga de probar el mencionado costo (art.375 del C.P.C.C., causa nº 103.649 del 23-8-07 de Sala II), no pudiendo ignorarse que los precios a que se refiere el presupuesto de fs.659 los son del mes de diciembre de 2002, ha de reducirse el monto fijado por daño emergente en la sentencia apelada ($11.850) a la suma de DIEZ MIL DOSCIENTOS pesos lo que así dejo propuesto a V.E. (art.165 del C.P.C.).

3º) Daño físico.

La sentencia reconoció a la actora la suma de $20.000 por incapacidad conforme las pruebas que analiza (pericia de fs. 637/639, instrumental de fs. 521 e informativa de fs. 717/722). Sostiene la demandada en sus agravios que el problema ocular de la actora es preexistente y que nada tiene que ver con dicho problema las obras de demolición y construcción llevadas a cabo en su propiedad.

Adelanto a V.E. que asiste razón al apelante.

En efecto; La incapacidad constituye un quebrantamiento patrimonial como consecuencia de una disminución efectiva e irreversible de las facultades físicas y psíquicas de quien las padece vinculada causalmente al obrar de la demandada, esto es en el caso, a la obra realizada por la demandada en su propiedad (causas 75.389 del 7-4-98 y 75.488 del 31-3-98 de Sala II y 106.288 del 3-3-09 de sala IIIª). Por otra parte si bien el agravamiento de una dolencia preexistente que pudiera haber sobrevenido al hecho ilícito no es una consecuencia casual sino mediata, bastando con que sea un requisito sine qua non de su producción lo que hace responsable al demandado por la totalidad de aquél (causas 106.683 y 106.688 del 2-6-09 de esta Sala IIIª; 38.378 del 12-11-84, 48.878 de la 30-3-89 de la Sala II), en el caso, tal como lo sostiene el apelante en sus agravios, no está probada relación causal alguna entre el obrar del demandado y el daño en la salud de la actora.

En efecto;tanto la pericia médica llevada a cabo en la causa por el Dr. Chovet (fs. 636/639), que determina que la actora presenta un cuadro de queratitis punctada con ojo seco lo que representa una incapacidad parcial permanente del 40% relacionada con el hecho de la causa, cuanto sus ampliaciones de fs. 694/695 y fs. 708, carecen de la fundamentación científica necesaria y están contradichas con hechos probados también en la causa. En efecto; a fs. 521 se encuentra agregada la historia clínica del Centro de Alergia y Medicina Inmunológica (fs. 392/394) de la Dra. Rosario Donato -que fuera la médica que atendiera a la actora- de la que surge que la dolencia que ésta padeciera y que se le diagnosticara como «queratitis bilateral de tipo puntiforme» con oclusión bilateral durante un día (1/12/ al 2/12 de 2000), no se encuentra relacionada con la obra llevada a cabo por la demandada a esa época sino que tiene su causa en otros desencadenantes como alergia a pelo de gatos, de perros, ácaros de polvo doméstico, polen de árboles y plantas, no detectándose que su origen pudiera ser la construc ción de la demandada. Las causales se referían a factores domésticos y animales que la actora tenía en su hogar. Por otra parte del informe oftalmológico agregado a fs. 717/22, y sobre el cual nada dijo el perito en sus ampliaciones al dictamen, surge que la queratis punctada, tal la sufrida por la actora, remite en el término de 24 a 48 horas, como de hecho ocurrió el 1/12/2000, sin dejar secuelas. Las consultas que la actora efectuara en el Centro de Alergia y Medicina Inmunológica (fs. 392/394) de la Dra. Rosario Donato, en pleno desarrollo de la obra de la demandada, nunca se fundamentaron en problemas derivados de esta última.Carece así -reitero- la pericia médica de fundamentación científica suficiente, en cuanto vincula causalmente la dolencia de la actora con el obrar del demandado y, por consiguiente no probada la incapacidad por la cual reclamara la actora. Así pues deben descartarse las conclusiones de la pericia puesto que se apoyen en meras conjeturas o afirmaciones de la parte actora sin respaldo probatorio suficiente (arts. 376, 384, 457, 462, 474 CPCC; causa 106.162 del 14-5-09 de esta Sala IIIª; 53.996 del 18-6-91, 54.160 del 22-7-91 de la Sala IIª).

Corresponde por lo expuesto acoger los agravios de la demandada y excluir de la condena las sumas reconocidas por incapacidad sobreviniente.

4º) Daño psicológico.

La sentencia teniendo en cuenta que la pericia de fs. 647 y ss. considera conveniente un tratamiento psicológico a fin de reducir el estado tensional de la actora, condenó a la demandada a abonar el costo del tratamiento indicado por la perito Lic. Cortes ($6.500).

Sostiene la demandada -en lo esencial- en sus agravios que la sentencia se desentiende de conclusiones esenciales de la pericia que determinan la inexistencia de un daño psíquico vinculado causalmente con la obra llevada a cabo en su domicilio y que el tratamiento que aconseja, y en el que se sustenta la sentencia, encuentra su causa en la personalidad de base de la accionante y no en el obrar de su parte.

Le asiste razón.

En efecto, la perito psicóloga Lic. Cortes en su dictamen de fs. 647/651 y ampliación de fs.674, merced a las pruebas administradas y examen psicológico efectuado, concluyó en que la actora posee una personalidad apartada y poco accesible de base obsesiva utilizando predominantemente mecanismos de defensa obsesivos; que tal trastorno compulsivo de la personalidad es anterior a los hechos motivos de esta litis y que no se observan alteraciones de sus funciones psíquicas al momento de la pericia; que no hay alteraciones de su estado de animo; que no se observaron indicadores de secuelas a nivel corporal; no hay indicadores de síntomas depresivos; la esfera volitiva no ha sido afectada y que la secuela que padece y en base a la cual aconseja un tratamiento está referida a un estado tensional producto de un sensación de impotencia y frustración frente a lo acaecido siendo el objeto del tratamiento reducir tal estado tensional y cotejar su realidad interna con la externa, explicando que la actora tiene un personalidad de base obsesiva y por lo tanto vivió los acontecimientos con una gran intensidad. Dictaminó finalmente en que la actora no posee sintomatología orgánica para hablar del Síndrome General de Adaptación y mucho menos de agotamiento.

Ha de concluirse pues en que no existe daño psicológico derivado de los hechos de la causa; que el tratamiento aconsejado se debe a la personalidad de base obsesiva de la actora y que no existe una exteriorización objetiva y comprobable de trastornos generados concretamente por el hecho de la litis o de indicación de la relación causal entre el tratamiento aconsejado y el actuar de la demandada. Tampoco puede afirmarse razonablemente que el hecho en sí – construcción y demolición vecina- haya sido un elemento que necesariamente provoque el daño en cuestión.

Así entonces y siendo que ni siquiera el reconocimiento del hecho generador del daño exime al que pretende el resarcimiento de probar la existencia, extensión relación causal del mismo y que el victimario no puede ser condenado mas daño del que comprobadamente produjo (arts. 901 y ss. del Cód.Civil; causa 107.224 del 28-5-09, D-2307/2007 del 15-2-2012 de esta Sala IIIª) y que, en el caso, conforme lo expuesto, no se encuentra acreditado que el tratamiento aconsejado tenga relación causal adecuada con el obrar del demandado corresponde modificar la sentencia excluyendo de la condena la suma otorgada por el rubro en análisis.

5º) Daño Moral

Sostiene la demandada que el monto concedido por daño moral ($18.000) carece de sustento ya que no ha existido daño físico, no hay daño psicológico y el concepto «demás circunstancias de la víctima», utilizado por la sentenciante, es un concepto vago e indefinido.

El daño moral es toda modificación disvaliosa del espíritu, es la alteración espiritual no subsumible en el dolor, ya que puede consistir en profundas preocupaciones, estados de aguda irritación, etc., que exceden lo que por dolor se entiende, afectando el equilibrio anímico de la persona, sobre el cual los demás no pueden avanzar; de manera que toda alteración disvaliosa del bienestar psicofísico de una persona por una acción atribuible a otra, configura daño moral (S.C.B.A., Ac. 53.110 del 20-9-94; causas 66.916 del 26-12-95, 71.484 del 17-7-97 de la Sala IIª; 106.180, 106.181 y 106.179 del 5-5-09de Sala IIIª).

Si bien no procede repararlo cuando solo involucra las molestias inherentes a la transitoria carencia de ciertos bienes materiales (causa 38.527 del 22-11-84 de la Sala IIª), tal no resulta el caso de autos pues existió para la actora un deterioro injustificado de su calidad de vida. Es verdad que -en materia extracontractual- la paradigmática existencia del detrimento se aprecia, re ipsa en casos de lesiones en la salud, o de homicidios. Pero aunque esa sea la manifestación más típica, no es la única. El art.1078 no impide contemplar como daño moral otros ataques a las afecciones legítimas, a la seguridad personal o a la tranquilidad de espíritu, cuando son graves y aparecen apropiadamente demostrados (art. 375 CPCC; causas 95.125 del 30-6-09 y 106.552 del 14-5-09 de Sala IIIª).

Se trata, en el caso, de un daño moral derivado de la lesión de bienes patrimoniales, que es resarcible sólo cuando existe una relación espiritual entre la persona y el objeto, distinta y autónoma del interés económico que representa el objeto. Debe tenerse presente que aunque -como en el caso- no se haya probado la existencia de daño físico ni psíquico, el lugar en el que una persona reside (su vivienda) es donde despliega su existencia personal y familiar. A él se ligan, en consecuencia, legítimas afecciones a sus moradores. Aunque se pueda habitar desde el punto de vista de la seguridad física, el daño moral es innegable si sólo se puede habitar mal atendiendo a lo que debiera ser una vida normal, configurándose un daño moral en caso de menoscabos de cierta entidad que la afecten (Bueres-Highton «Código Civil» Tº 3A, pags.178/179, ed. Hammurabi). Habiendo estado, la vivienda de la actora, sometida durante un largo período a las consecuencias de los daños ocasionados por la construcción del inmueble vecino, no resulta una pasajera abstención de la posibilidad de utilizar una cosa, sino de una degradación mortificante de su uso ininterrumpido, que implica un deterioro injustificado en la calidad de vida (causas 50.940 del 11-7-91, 90.458 del 23-5-06 y 102.857 del 24-5-07 de Sala IIª).

Así, entonces, teniendo en cuenta los daños comprobados en la vivienda de la actora, las declaraciones de los testigos Mariño (fs. 331/332), Herrera (fs. 344/350), Zambelli (fs.351/353) en relación a los perjuicios íntimos sufridos por la actora y adoptando un criterio fluido que permita la adecuada ponderación del menoscabo a las afecciones íntimas del damnificado, (causa 97.703 del 28-7-05 de Sala II; art. 1078 Código Civil) corresponde en este aspecto, y dados los límites del recurso, confirmar la sentencia.

6º) Desvalorización ($20.400).

La sentencia apelada teniendo en cuenta las conclusiones de la prueba pericial de fs. 660/663 hizo lugar al reclamo de la actora por la desvalorización sufrida en su propiedad con motivo de la obra de la demandada.

Sostiene la demandada en sus agravios que está demostrada la legitimidad de la obra pues cuenta con los planos de obra aprobados por la Municipalidad y que la pérdida de vistas y presunta privacidad, en lo que sustenta el perito su dictamen, no es tal por cuanto tanto su casa como la de la actora estaban expuestos a las visuales de los catorce pisos del edificio ubicado al frente de las propiedades. Alega también que la suma otorgada por el rubro contraria la norma del art. 2620 del Cód. Civil que la sentencia ignora.

Asiste razón al apelante.

En efecto está probado que la obra de la demandada cuenta con los planos aprobados por el Municipio conforme dictamina el perito ingeniero a fs. 971 vta. No está así demostrada la ilicitud de la conducta de la demandada que justifique el reclamo de la actora fundado «en la franca violación de las disposiciones vigentes en materia de construcción» (fs. 218 vta.).

Cierto es que la facultad de autorizar y aprobar los planos de obra es una atribución administrativa y que también lo es que el principio constitucional de división de los poderes del Estado impide dudar de que cuando esa facultad se ejerce y la autorización se confiere, lo es bajo la condición implícita de responder por los daños y perjuicios que puedan causarse a las propiedades vecinas (SALVAT – ARGAÑARAS, «Tratado.Derechos Reales», 5ª ed., vol. II, pág.369; causa 55.302 del 11-2-1992). Pero en el caso, tal como lo sostiene el apelante, no está demostrado el perjuicio que la actora invocara, pues el perito no brinda fundamentos suficientes(fs.660 vta, punto 11D, fs. 971 vta., fs.972; art. 474 del C.P.C.), que permitan concluir en que la obra de la demandada provoca posibilidad de vistas, luminosidad distinta a la que existían con anterioridad a la obra según resulta de las numerosas fotografía acompañadas tanto por la actora como por la demandada (fs. 1907201 y fs 2367244), máxime existiendo un edificio que con anterioridad a la obra ya afectaba la privacidad de las propiedades de ambas partes (fs.244; respta. 28 de la actora al absolver posiciones a fs. 324 vta.).

Por otra parte cabe destacar que, como lo alega el apelante, aun cuando la elevación de la medianera haya disminuido la luminosidad del pasillo y de la cocina (pericia fs. 972), descartada la ilicitud de la obra, ello no compromete la responsabilidad de la demandada puesto que la elevación de un edificio que prive de sol o disminuya la luz de inmuebles linderos o quiten al vecino la luz y las vistas, sólo constituye la privación de una ventaja que no genera derecho al pago de una indemnización (art. 2518, 2620 y cc. del Cód, Civil; Bueres-Highton, » Código…» t.5, pág. 487; Zannoni-Kemelmager de Carlucci, «código…», t.11, pag.92; S.C.B.A; Causa B. 55.544 del 28-9-2005 «Suartyc SA.c/ Municipalidad de Villa Gessel»).

Ha acogerse, pues, el agravio y revocar en este aspecto la sentencia apelada.

7º) Gastos de escribanía ($730).

Sostiene la demandada que no habiendo sido útiles las actas notarias, por cuyo costo se reclamara, deben excluirse de la condena.

Siendo que dichos gastos deben eventualmente ser incluidos en las costas del juicio, ha de ser en la oportunidad de la liquidación, en la etapa de ejecución de sentencia, en la que deberá discutirse su procedencia y alcance (causa de esta Sala IIIª; Cám. Civ. Y Com., M.P., S 27-2-2001, JUBA B1403440).

Han de excluirse, pues, de la condena los gastos aquí cuestionados.

No siendo menester sino considerar los agravios conducentes a la decisión del litigio, con las modificaciones propuestas voto por la afirmativa.

A la misma cuestión, la señora Juez doctora Soláns por iguales consideraciones, votó también por la afirmativa.

A la segunda cuestión, el señor Juez doctor Krause dijo:

Dada la forma como se ha resuelto la cuestión anterior; corresponde: a) reducir el monto de la condena a la suma de veintinueve mil ochocientos cincuenta pesos ($29.850); b) confirmar la sentencia en todo lo demás que decide y ha sido materia de agravio. Las costas devengadas en esta Alzada se imponen en el orden causado atento la parcial procedencia de los agravios (art.68 2º párrafo del C.P.C.), a cuyo fin se regularán los honorarios de los letrados una vez fijados los de la instancia de origen (art.31 de la ley 8904).

ASI LO VOTO

A la misma cuestión la señora Juez doctora Soláns por iguales motivos votó en el mismo sentido.

Con lo que terminó el Acuerdo, dictándose la siguiente:

S E N T E N C I A

POR ELLO, en virtud de las conclusiones obtenidas en el Acuerdo que antecede y de los fundamentos expuestos en el mismo, a) se reduce el monto de la condena a la suma de veintinueve mil ochocientos cincuenta pesos ($29.850); b) se confirma la sentencia en todo lo demás que decide y ha sido materia de agravio. Las costas devengadas en esta Alzada se imponen en el orden causado atento la parcial procedencia de los agravios (art. 68 2º párrafo del C.P.C.), a cuyo fin se regularán los honorarios de los letrados una vez fijados los de la instancia de origen.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Juan Ignacio Krause

Juez

María Irupé Soláns

Juez

Claudia Artola

Secretaria

  1. ¿Por donde tal vez seria notar mayor ocumentacion cerca dde el presente tema?
    Me interesa cuantiosamente y lo has expresado realmente
    correctamente. Gracias.

  2. Buens noche .lei atentamente la nota ya que yo estoy sufriendo.en .mi casa .de un lado ya cobtruyeton un edificio de 7 pisos y del otro lado .estan proximo a construir otro .y quedo en el medio .no hay amparo .porque se sufre .falta de luz .privacidad..

  3. BUENOS DIAS, HAY ALGUN RECURSO PARA IMPEDIR LA CONTRUCION DE UN DEPTO SOBRE LA MEDIANERA QUE ME QUITA LA LUZ , EL SOL ,Y LA PRIVACIDAD EN MI CASA

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: