Homicidio culposo al embestir el conductor de un automóvil que lo hacía en exceso de velocidad al motociclista

shutterstock_41006779Partes: O. A. P. s/ homicidio culposo

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Venado Tuerto

Fecha: 23-jul-2013

Cita: MJ-JU-M-84303-AR | MJJ84303 | MJJ84303

Se confirma la sentencia condenatoria por el delito de homicidio culposo al conductor de un automóvil que lo hacía en exceso de velocidad y embistió una motocicleta causando el desenlace fatal.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar parcialmente la sentencia apelada condenar al encartado como autor penalmente responsable del delito de Homicidio Culposo desde que resultó acreditado que el accidente ocurrió en la mano de circulación de la motocicleta, y si bien es cierto que al no llevar luces y por lo tanto no ver el conductor del automóvil a la motocicleta, con el tiempo necesario como para efectuar una maniobra de esquive, pudo existir alguna justificación como para que el condenado cambie de carril, como adelantarse a otro vehículo que circule adelante suyo, resulta que ello no fue mencionado ni por el propio acusado, ni por su mujer -acompañante- ni por testigo alguno por lo que ello debe ser descartado (del voto del Dr. Vidal – mayoría).

2.-Toda vez que la velocidad de circulación que llevaba el automóvil conducido por el encartado era muy superior a la permitida por la legislación, y la circunstancia de que el accidente se produjo en la misma manos de circulación de la motocicleta, a los fines de confirmar la sentencia condenatoria por el delito de homicidio culposo debe considerase también el lejano lugar donde quedaron los vehículos, el cuerpo de la víctima y los demás elementos como las partes que se desprendieron de la motocicleta, casco (del voto del Dr. Vidal – mayoría).

3.-Deben rechazarse los agravios de la defensa sobre la responsabilidad del encartado que fue hallado autor del delito de homicidio culposo, atento que la coalición se produjo en el carril de circulación de la motocicleta invadido por el automotor y que este llevaba una velocidad muy superior a la permitida es que coincido con el juez en lo penal correccional en que el acusado ha violado el deber de cuidado y ello tiene relación directa con el resultado típico del hecho (del voto del Dr. Vidal – mayoría).

4.-Corresponde revocar la sentencia condenatoria apelada y disponer la absolución de del encartado, desde que del análisis detenido de los elementos probatorios obrantes en la presente causa y las argumentaciones vertidas por las partes no llegó al convencimiento pleno acerca de que el lamentable fallecimiento del joven sea consecuencia de una conducta que pueda serle reprochada jurídico penalmente al condenado (del voto en disidencia del Dr. Orso).

5.-No encontrándose respuesta racional respecto a por qué el casco del motociclista terminó donde fue hallado y no siguió con la trayectoria inercial esperable, todo lo cual torna operativo el principio jurídico procesal in dubio pro reo (art. 5 CPP) no pudiendo por ello descartarse que la moto de la víctima circulara por la mano contraria – es decir, por la del encartado- o por el medio de la carpeta asfáltica, lo que conduce a la absolución (del voto en disidencia del Dr. Orso).

Fallo:

En la ciudad de Venado Tuerto, a los 23 días del mes de Julio de dos mil trece, se reunieron en Acuerdo los Señores Vocales de la Cámara de Apelación en lo Penal de esta ciudad, los Dres. Fernando Vidal y Tomás Gabriel Orso y el Dr. Héctor Matías López, por la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de esta ciudad, con el fin de dictar sentencia definitiva en el proceso seguido a O.A.P., argentino, casado, instruido, contratista rural, domiciliado en Elortondo, hijo de S. y de J.B., por el delito de HOMICIDIO CULPOSO, en Causa Nº 91/2013 de esta Cámara.

Estudiados los autos, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

1) ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?

2) QUE PRONUNCIAMIENTO CORRESPONDE DICTAR EN DEFINITIVA?

Practicado el sorteo de ley, resultó que la votación debía efectuarse en el siguiente orden: Dres. Fernando Vidal, Tomás Gabriel Orso y Héctor Matías López.

A la primera cuestión planteada, el Dr. Fernando Vidal manifestó:

I) Contra la Sentencia N° 236, T. XXI, F. 407/421, del 25 de Marzo de 2013, dictada por el Dr. Jorge Gastonjáuregui, Juez en lo Penal Correccional y Faltas de la Segunda Nominación, falló: I) Declarar a O.A.P., con datos de identidad ya consignados en esta Causa N° 1340/10, como autor penalmente responsable del delito de HOMICIDIO CULPOSO, condenándolo a la pena de dos años de prisión de carácter condicional e inhabilitación especial de carácter efectivo por el término de cinco años para conducir vehículos automotores, más las costas del proceso (arts. 29, inc. 3°, 26, 27 bis, 40, 41, 45 y 84 del Código Penal y arts.167, 168, 297 y 402 del Código Procesal Penal).

II) Disponer que por el término de dos años, el encausado deberá fijar residencia dentro de un radio de 50 kms., de esta ciudad, de la que no podrá ausentarse sin previa comunicación y causa que lo justifique, so pena de que si se constatare el incumplimiento de dicha regla de conducta se aplicarán los apercibimientos preceptuales en el último párrafo del art. 27 bis del Código de Fondo, aplicable al caso.

III) Diferir la regulación de honorarios de los abogados defensores, Dres. Pablo Enrique Nirich y Juan A. Reynoso, hasta tanto acrediten datos de inscripción tributaria, el Dr. Pablo E. Nirich, por la defensa de Puerta, interpuso recurso de apelación y nulidad (fs. 350), el que fuera concedido -de modo libre y con efecto suspensivo- por decreto del 11/4/2013 (fs. 352).

1.- El Dr. Juan A. Reynoso, abogado de O. P., al expresar agravios, en primer lugar, se refirió a la pena impuesta así como a la limitación de establecer un domicilio en el radio de 50 kms del Juzgado que -afirmó- de hecho lo tiene.

Al respecto, consideró que la pena impuesta y el requisito señalado implica un «rigorismo infundado», sin causal valedera alguna, dado que Puerta estuvo en todo momento a disposición de la Justicia.

A su criterio, el A-quo no tuvo en cuenta que su pupilo es una persona con serias limitaciones físicas por afección padecida en la columna vertebral, hecho que le impide desplazarse normalmente.

Agregó que el uso del automotor en su localidad es vital, ya que es el único medio que puede utilizar para cubrir sus necesidades diarias (hacer las compras, ir al médico, etc.). Resume que el fallo lo confina prácticamente a su hogar y lo limita no sólo en su vida diaria sino en su salud física y psíquica también.

En segundo lugar, el Dr.Reynoso se agravió porque entendió que en autos el A-quo efectuó un «sistemático rechazo» y relativizó la prueba aportada por la Defensa.

Entendió que el Dr. Gastonjáuregui tomó en forma lineal y taxativa lo informado por el perito oficial actuante, cuyo informe fue objeto de numerosas observaciones y especialmente apuntó al croquis, base de la pericia y de la condena, por cuanto difiere en relación a las huellas de frenada, ubicación del cuerpo de la víctima, del casco, etc.

En tercer término, se quejó por la falta de acogimiento de la observación e impugnación de los puntos de pericia de fs. 186 a fs. 195 y que fueron vertidos por la Defensa a fs. 201/202. Entre ellos, destacó el detalle de los elementos objetivos tomados para afirmar que el impacto se produce en la mano o carril de la motocicleta. Reiteró que el perito se basó en el croquis efectuado por la preventora y éste no es correcto.

En cuanto a la pericia, destacó que se le observó que para su realización no tuvo en cuenta las declaraciones de los testigos -hecho que reconoció el propio perito a fs. 217-, que no se refirió a la pérdida de sustentación de un vehículo que es desestabilizado por un choque frontal con otro de menor porte y sólo se limitó a ensayar la probabilidad de que un vehículo de menor porte no puede hacer variar la dirección o cambiar el centro de gravedad de otro de mayor porte, hecho este que queda demostrado ser falso, acotó.

Reiteró que un perito no puede apartarse totalmente o desestimar testimonios técnicos vertidos en la causa y mencionó los del mecánico J.G. y de los Sres. A. y R. (fs. 162/163).

El Dr. Reynoso se agravió por el hecho que el Sentenciante no haya tenido en cuenta el testimonio de la Sra. M.R. (fs. 163) quien indicó claramente la forma en que se conducía el conductor de la moto y el del Sr. G.(mecánico), a quien descalificó porque no recordaba la fecha en que le llevó la moto.

Agregó que también es agraviante que, existiendo testimonios de haberse transportado la víctima en una moto sin luz, el perito actuante no hubiera constatado siquiera si funcionaba el regulador de voltaje, el cual había sido puesto de manifiesto por el Sr. J.P.G. en su declaración de fs. 161. Reiteró sus críticas a la pericia y que el A-quo la haya calificado de «irrefutable».

En cuarto lugar, el Dr. Reynoso se agravió porque el fallo no consideró la responsabilidad y el riesgo generado por la víctima al salir en su moto sin estar en condiciones de salir, por ejemplo, por carecer de luz. Citó jurisprudencia.

En quinto lugar, consideró que el Sentenciante no tuvo en cuenta la ubicación de los restos sobre la cinta asfáltica, conforme surge de las fotos obrantes a fs. 38, 45 y 46. Aclaró que las partes y los plásticos depositados sobre la cinta, por inercia, se desplazaron y desparramaron en el sentido de izquierda a derecha, o del norte hacia el sur, que era precisamente el sentido que traía la moto en el momento de colisionar. En el mismo sentido, resaltó la foto glosada a fs. 45 que muestra la ubicación del casco y que -detalló- sólo pudo llegar hasta allí por efecto de la inercia de la moto y de la línea de fuerza desde la izquierda hacia la derecha.

Por lo indicado ut supra, el curial entiende que el A-quo debió haber considerado que el impacto inicial del accidente se produce en la mano de circulación del Peugeot 307. No hay en autos -resumió- elemento probatorio alguno que pueda fundamentar que el hecho ocurrió en la mano de circulación de la motocicleta.

La Defensa señaló que el A-quo no aplicó los principios de la sana crítica y solicitó que se apliquen los principios de la ley 12.912, emergentes del «in dubio pro reo».

El Dr.Reynoso efectuó la reserva de derechos, reserva de Recurso de Inconstitucionalidad, Caso Federal, Recurso Extraordinario y Queja, para el hipotético caso que no se haga lugar a sus pretensiones.

Por lo argumentado, en definitiva, la Defensa solicitó que se revoque el fallo recurrido y que se absuelva de culpa y cargo a su pupilo.

2.- El Dr. Fernando I. Palmolelli, Fiscal de Cámaras, al contestar agravios solicitó el rechazo de las pretensiones de la Defensa y la confirmación de la Sentencia recurrida.

Al respecto y tras realizar una síntesis de los hechos señalados en autos, destacó que el Sr. P. conducía a una velocidad muy superior a la declarada (fs. 47), excediendo el límite de velocidad máxima prevista por la Ley Nacional de Tránsito.

En el mismo orden, dio relevancia al informe pericial que da cuenta que el siniestro se produjo sobre el carril de circulación Elortondo-Melincué, es decir sobre el carril de circulación del motociclista y lo funda en las huellas de caucho dejadas por el Peugeot 307 sobre la mano de circulación de la moto (fs. 45/46) y estima que la velocidad del vehículo rondaba entre 145/150 km/h.

Sobre las luces de la motocicleta, el Dr. Palmolelli remarcó que pese a lo declarado por varios testigos, versa en el examen mecánico (fs. 56) que el funcionamiento de las luces delanteras y traseras de la moto no pueden comprobarse por la destrucción a raíz del siniestro.

No obstante ello, indicó que aún en el caso que efectivamente la motocicleta conducida por la víctima haya circulado sin luces, de ningún modo lo exime de responsabilidad al acusado P., ya que su accionar -destacó- resultó imprudente y violatorio al deber de cuidado, sobre todo teniendo en cuenta que la velocidad con que se conducía no le permitió tener el control y dominio de su vehículo.

El Sr.Fiscal especificó que de haber conducido el imputado con cuidado y prevención, conservando en todo momento no sólo el dominio efectivo del vehículo, sino también circulando por su correspondiente mano, a una velocidad adecuada, tan luctuoso accidente se hubiera evitado. Citó jurisprudencia.

Por lo argumentado, el Sr. Fiscal de Cámaras solicitó que se confirme el fallo apelado, dado que el Sentenciante interpretó correctamente los elementos de convicción reunidos en el Sumario y que está probado que en la conducta de Puerta medió culpa.

3.- El Dr. Palmolelli, en fecha 5/06/2013, por escrito cargo N° 625 hizo saber su oposición al criterio de oportunidad pretendido, en su momento, por la Defensa. Indicó que la conciencia o la naturaleza, siempre tienen sus límites y en éste caso, haber prescindido de la voluntad de la víctima y del MPF, quien no hizo lugar al pretendido criterio de oportunidad.

Recordó que, como bien lo indica el CPP en el art. 10 II, es el Ministerio Público quien se encuentra facultado para prescindir del ejercicio de la acción penal y tanto en Baja In stancia como en Segunda Instancia, la oposición resultó clara.

A continuación, reflexionó que se pudo llegar a un fallo sin caer en el riesgo de la prescripción y se preguntó qué respuesta hubiera dado la Fiscalía a la víctima si la causa prescribía: toda explicación posible -señaló- no hubiera sido entendida por la misma.

II) Corresponde, en las presentes actuaciones analizar los agravios presentados por el Dr. Juan A. Reynoso contra la sentencia dictada por el Señor Juez en lo Penal Correccional y Faltas de la Segunda Nominación de esta ciudad, Dr. Jorge Raúl Gastonjauregui, por el que se resolvió: 1) Declarar a O. A.P., con datos de identidad ya consignados en esta Causa N° 1340/10, como autor penalmente responsable del delito de HOMICIDIO CULPOSO, condenándolo a la pena de dos años de prisión de carácter condicional e inhabilitación especial de carácter efectivo por el término de cinco años para conducir vehículos automotores, más las costas del proceso (arts. 29, inc. 3°, 26, 27 bis, 40, 41, 45 y 84 del Código Penal y arts. 167, 168, 297 y 402 del Código Procesal Penal). II) Disponer que por el término de dos años, el encausado deberá fijar residencia dentro de un radio de 50 kms., de esta ciudad, de la que no podrá ausentarse sin previa comunicación y causa que lo justifique, so pena de que si se constatare el incumplimiento de dicha regla de conducta se aplicarán los apercibimientos preceptuales en el último párrafo del art. 27 bis del Código de Fondo, aplicable al caso. III) Diferir la regulación de honorarios de los abogados defensores, Dres. Pablo Enrique Nirich y Juan A. Reynoso, hasta tanto acrediten datos de inscripción tributaria.

En esta causa no se discute que hubo un accidente de tránsito, ni las partes y los vehículos que intervinieron en mismos, ni que por ese hecho falleció D.A.V. Se cuestiona la responsabilidad penal del imputado y la pena aplicada.

Considero conveniente modificar el orden de tratamiento de los agravios pues de proceder los cuatro últimos se torna innecesario el tratamiento del primero, en virtud de que si no existe responsabilidad penal de parte del imputado no tiene sentido examinar si la pena aplicada por el Juez de Primera Instancia ha sido justa o no.

En los últimos cuatro agravios se advierte que la Defensa no los divide por temas, sino que los va mezclando, por lo que intentaré tratarlos de manera conjunta.La Defensa cuestiona que el perito, para realizar su informe, no tuvo en cuenta los testimonios brindados en autos de los que surge que la motocicleta circulaba sin luces

Efectivamente el perito aclaró que no evaluó los testimonios y expresa que de los demás elementos probatorios no puede determinar si la motocicleta circulaba con las luces encendidas o no.

Tanto el encausado P. como su mujer, H.N.L., sostuvieron que la motocicleta con la que tuvieron el accidente no tenía luces. Estos dichos son corroborados con los testimonios de C.A. y M.N.R. quienes circulaban en el momento del hecho por delante de P., vieron pasar en sentido contrario a ellos una motocicleta sin luces y momentos después los bomberos le comentaron el accidente.

También respalda lo antedicho el testimonio del mecánico J.P.G. quien, aunque sin determinar la fecha pero antes del accidente, manifestó que V. llevó la motocicleta a su taller por un problema del regulador de voltaje de la moto que no le permitía encender las luces, pero como no tenía dinero no las arreglo.

Con todos los testimonios mencionados no se puede arribar al grado de certeza de que la motocicleta circulaba sin luces pero ello es una posibilidad cierta por lo que se debe aplicar el principio jurídico «In Dubio Pro Reo» -positivizado en el artículo 5 del Código Procesal Penal- y así considerarlo.

Por lo expresado en los párrafos que preceden considero que en el presente hecho hubo responsabilidad penal de la víctima, pero atento a que en el Derecho Penal no existe compensación de culpas debe examinarse si también existió responsabilidad de parte del imputado.

Coincido con el Juez en lo penal de Sentencia en que el choque se produjo en la mano de circulación de la víctima, ello surge claramente de la pericia efectuada por el ingeniero mecánico Juan O. Angeli de fs. 186/196 y su aclaración de fs. 211/223. Ello lo basa en las fotografías de fs.45/46, en el croquis demostrativo y los restos productos del siniestro. Efectivamente del croquis de fs. 3 surge que el accidente se produjo en el carril de conducción de la motocicleta -de Elortondo hacia Melincué-, mientras que los croquis de fs. 36, 37, 40, no demuestra lo contrario pues las diferencia que puede haber son mínimas y ello se corrobora con las fotografías existentes en autos.

No descarto que pudo haber algún pequeño derrape pero sin duda que las huellas son de frenadas, que es lo que hace marcar claramente el paso de las ruedas por el asfalto y efectivamente las huellas están en el carril correspondiente a la motocicleta y por lógica, si hubo algún pequeño derrape este se produce después de la frenada

También es lógico lo dicho por el perito respecto a que si se localizaron la totalidad de los restos del impacto sobre la mano de circulación Elortondo-Melincué -es decir por el carril correspondiente a la motocicleta- es porque el impacto se produjo en el mismo, máxime teniendo en cuenta que la velocidad era superior en el automóvil y que este es considerablemente más pesado que el otro vehículo, lo que hace que el Peugeot arrastre a la motocicleta o sus restos y no a la inversa.

Además también es correcto lo dicho por el perito de que una motocicleta de 105 kilogramos no puede hacerle variar la dirección a un automóvil de 1564 kilogramos, máxime en un choque frontal y con superior velocidad de último.

Cabe acotar que la Defensa no ofreció ni presentó ninguna prueba que permita rebatir o poner en duda la pericia.

Por todo lo antedicho doy por acreditado que el accidente ocurrió en la mano de circulación de la motocicleta.

Es cierto que al no llevar luces y por lo tanto no ver el conductor del Peugeot a la motocicleta, con el tiempo necesario como para efectuar una maniobra de esquive, pudo existir alguna justificación como para que O.P.cambie de carril, como adelantarse a otro vehículo que circule adelante suyo, pero ello no fue mencionado ni por el propio acusado, ni por su mujer -acompañante- ni por testigo alguno por lo que ello debe ser descartado.

También coincido con el Magistrado y con el Fiscal de Cámaras en que la velocidad de circulación que llevaba el automóvil conducido por O.P. era muy superior a la permitida por la legislación. El perito la determinó en 147 Km/h pues de las fotografías acompañadas por la preventora se aprecia que la aguja quedó «clavada» en esa velocidad, lo que coincide con el cuenta revoluciones «clavado» en 3.400 que es lo que corresponde para la citada velocidad, prueba que hizo con un automóvil de similares características. A mayor abundamiento debe tenerse presente el lejano lugar donde quedaron los vehículos, el cuerpo de la víctima y los demás elementos como las partes que se desprendieron de la motocicleta, casco, etc.

Conforme a todo lo expresado y teniendo en cuenta que la coalición se produjo en el carril de circulación de la motocicleta invadido por el automotor y que este llevaba una velocidad muy superior a la permitida es que coincido con el Sr. Juez en lo Penal Correccional en que el acusado ha violado el deber de cuidado y ello tiene relación directa con el resultado típico del hecho.

De acuerdo a lo antes manifestado entiendo que se deben rechazar los agravios de la defensa sobre la responsabilidad del encausado.

Referido al primer agravio, o sea a la pena aplicada, entiendo que la misma ha sido justa, pues se le ha aplicado el mínimo imponible atento a que el imputado no posee antecedentes penales y a la buena impresión que al Juez de Primera instancia le causara.En cuanto a la norma de conducta aplicada sí considero que es excesiva, en virtud a que por la forma de vida que cualquier persona lleva en la actualidad es necesario trasladarse de una localidad a otra (por ejemplo en muchas situaciones puede el encartado tener que concurrir a Rosario por atención médica, odontológica, etc., también a poblaciones vecinas -incluso más cercanas que Venado Tuerto pero que están a más de 50 kilómetros de esta- como ir a Carreras a visitar a sus parientes o a Melincué a realizar trámites administrativos, etc.) y resultaría extremadamente incomodo y desproporcionado que O.P. tenga que ir a Venado Tuerto a comunicarlo, por lo que considero conveniente que la citada comunicación la deba realizar cuando se ausenta de radio fijado por A Quo por más de 20 días.

En relación a la reserva de plantear los recursos extraordinarios ante las Cortes Supremas de la Provincia y de la Nación la misa debe ser tenida presente.

Pese a no haberse regulado los honorarios profesionales, a los fines de evitar trámites entiendo que corresponde regularle los de esta instancia, al Dr. Juan A. Reynoso, en el 50% de lo que oportunamente se le regulen a los abogados Defensores en primera instancia.

A la misma cuestión el Dr. Tomás Gabriel Orso dijo:

Examinando detenidamente los elementos probatorios obrantes en la presente causa y las argumentaciones vertidas por las partes no llegó al convencimiento pleno acerca de que el lamentable fallecimiento del joven D.V. sea consecuencia de una conducta que pueda serle reprochada jurídico penalmente a O.A.P.

En función de lo antes expresado adelanto mi discrepancia con el precedente voto -confirmatorio de la sentencia condenatoria apelada- elaborado por mi distinguido colega Dr. Fernando Vidal.

Arribo a la conclusión precedente luego de analizar tres cuestiones fácticas medulares que fueron tenidas en cuenta por partes y magistrados al momento de examinar el comportamiento vehicular adoptado por imputado y víctima: velocidad a la que circulaba P., estado de la motocicleta conducida por V.en lo que se refiere a si su sistema lumínico funcionaba o no y lugar del impacto. A los fines de un más claro tratamiento cada uno de los tópicos precedentes serán tratados por separado:

1. En relación al primero de ellos -velocidad a la que circulaba P.- coincido con el Vocal preopinante en que del informe pericial y de las fotografías glosadas a fojas 40 se desprende que el Peugeot circulaba a casi 150 kilómetros por hora, sin que se haya incorporado prueba en contrario que desmerezca o al menos ponga en duda tal extremo.

2. Respecto a si la motocicleta venía o no con luces encendidas considero que dicha cuestión también puede tenerse por acreditada a partir de los testimonios que dan cuenta de que poco antes del accidente cruzaron a la moto sin luz, especialmente el proporcionado por el mecánico de motos J. P. G. (fojas 161) quien manifiesta que a la moto no le funcionaban las luces porque tenía problemas en el regulador de voltaje.

3. El tercer punto -lugar del impacto- es el más difícil de determinar ya que el peritaje -indica que la colisión se produjo sobre la banda circulatoria Elortondo/Melincué, es decir por donde marchaba la moto y los rastros del accidente se ubican sobre la banquina y campo adyacente a dicha banda- no logra disiparme todas las dudas respecto a como se produjo el accidente y el lugar por donde circulaban cada uno de los vehículos involucrados.

En tal sentido y a partir del lugar en el que quedó el casco del infortunado D.V.-prácticamente en línea recta al punto de impacto, conforme surgiría del croquis de fojas 3 y de la fotografía inferior de fojas 45- entiendo que no puede descartarse la hipótesis introducida por la Defensa a fojas 128 vuelta -cuando refiere que «la moto viene sin luces por la mano de circulación contraria … o sea por la que circulaba el Peugeot, al acercarse al mismo … realizada como es natural un desplazamiento hacia su derecha para evitar el impacto y recuperar su mano, pero es en ese momento cuando se produce el impacto…»- ya que en caso contrario el casco tendría que haber quedado sobre la carpeta asfáltica (en caso de que la moto circulara en línea recta) o sobre la banquina derecha (es decir en la que fue hallado) pero en ambos casos mucho más adelante del epicentro de la colisión, pudiendo inferirse este último extremo de los rastros vehículares esparcidos sobre la ruta y banquina, tal como ya fuera anteriormente destacado.

Por otra parte también contribuye a lo antedicho lo dictaminado por el propio ingeniero Angeli cuando indica, en respuesta a la cuarta pregunta, fojas 188- que «ante el impacto los trozos de piezas que se desprenden del automóvil obedecen a la inercia del mismo, siguiendo la trayectoria de éste producto de su propia inercia, igual que los trozos de la motocicleta que impactan contra dicha unidad, los cuales son transportados debido a la mayor velocidad que desarrollaba el automóvil, cabe mencionar que las pequeñas partes de la motocicleta que no ven interrumpida su trayectoria por el vehículo de mayor porte obedecen inercialmente a la trayectoria de donde se desprendieron, es decir viajan según la inercia que les proporcionó la motocicleta» (la negrita me pertenece).

A partir de lo precedentemente expuesto no encuentro una respuesta racional respecto a por qué el casco del motociclista terminó donde fue hallado y no siguió con la trayectoria inercial esperable, todo lo cual torna operativo el principio jurídico procesal in dubio pro reo (Art.5 CPP) no pudiendo por ello descartarse que la moto circulara por la mano contraria o por el medio de la carpeta asfáltica.

Ahora bien, sentado lo expuesto el punto central a resolver pasa por determinar si el exceso de velocidad en la que incurrió Puerta representó un incremento jurídicamente desaprobado del riesgo en la conducción vehicular, a partir del cual el resultado acaecido se le puede atribuir jurídico penalmente.

En tal sentido no me queda claro si de haber marchado a 110 kilómetros horario el accidente podría haberse evitado ya que considero muy dificultoso, sino prácticamente inadvertible, observar el avance de un vehículo sin luces en sentido contrario y mucho más si el mismo resulta un birodado como una bicicleta y peor aún cuando es una moto (por la mayor velocidad de desplazamiento de ésta última).

Si a lo antedicho sumamos a que el accidente se produjo en una noche muy cerrada (testimonio de E.C.M., fojas 176) y que los restantes testigos expresan que «la vimos de sorpresa, la cruzamos (del testimonio de C.A.A., fojas 162) cuya mujer (M.R., fojas 163) le dijo «que suicida este tipo», se genera un cuadro dubitativo respecto a si el impacto podía haberse evitado de marchar a menos velocidad el imputado.

Al respecto la doctrina ha dicho que «según la teoría del incremento del riesgo, formulada por Roxín, la conducta imprudente ha debido incrementar el riesgo de producción del resultado. Para averiguar si se ha producido tal incremento del riesgo, habrá que realizar una comparación entre el riesgo real creado y el que hubiera generado el comportamiento correcto. Si de tal análisis resultara que el riesgo no se ha incrementado respecto a la conducta alternativa hipotética adecuada a derecho, el resultado no será imputable. (de la Cuesta Aguado, Paz Mercedes; Tipicidad e imputación objetiva, Ediciones Jurídicas Cuyo, 1998, pag.193).

En función de todo lo anteriormente argumentado, doctrina citada y considerando que existió una grave auto puesta en peligro por parte de la víctima -al circular en una moto sin luces, por una ruta en una noche cerrada- y que el encausado se valió del principio de confianza -en el sentido de que no resulta esperable que marchen vehículos en sentido opuesto y sin luces- momentos antes de la colisión con el birodado, todo lo cual permite considerar que el incremento del riesgo por exceso de velocidad no resultó un factor predominante para que aconteciera el accidente, el que tal vez tampoco podría haberse sorteado en caso de que la velocidad hubiese sido menor, por todo lo cual entiendo que corresponde revocar la sentencia condenatoria apelada y disponer en consecuencia la absolución de O. A. P., en orden a los hechos que se le atribuyeron en la presente causa. (Art. 5 CPP).

A la misma cuestión el Dr. Héctor Matías López dijo:

Coincido y adhiero a los argumentos expresados por el Dr. Fernando Vidal.

A la segunda cuestión el Dr. Fernando Vidal sostuvo:

Conforme a lo expresado al tratar la primera cuestión, considero que se debe confirmar parcialmente la sentencia apelada y I) Condenar a O.A.P., con datos de identidad ya consignados en esta Causa N° 1340/10, como autor penalmente responsable del delito de Homicidio Culposo a la pena de dos años de prisión de carácter condicional e inhabilitación especial de carácter efectivo por el término de cinco años para conducir vehículos automotores, más las costas del proceso (arts. 29, inc. 3°, 26, 27 bis, 40, 41, 45 y 84 del Código Penal y arts. 167, 168, 297 y 402 del Código Procesal Penal). II) Disponer que por el término de dos años, el encausado deberá fijar residencia dentro de un radio de 50 kms.de esta ciudad, de la que no podrá ausentarse por un término mayor de 20 días sin previa comunicación y causa que lo justifique, so pena de que si se constatare el incumplimiento de dicha regla de conducta se aplicarán los apercibimientos preceptuales en el último párrafo del art. 27 bis del Código de Fondo, aplicable al caso. III) Tener presente la reserva de Derecho formulada por las partes, IV) Regular los honorarios profesionales del Dr. Juan A. Reynoso, por su labor profesional desplegada en segunda instancia, en el 50% de lo que oportunamente se le regulen a los abogados Defensores en primera instancia.

A la misma cuestión el Dr. Tomás Gabriel Orso dijo:

Por lo expresado precedentemente, voto por revocar la sentencia condenatoria apelada y disponer la absolución de O.A.P., en orden a los hechos que se le atribuyeron en la presente causa. (Art. 5 CPP).

A la misma cuestión el Dr. Héctor Matías López dijo:

Adhiero específicamente a los argumentos del Dr. Fernando Vidal y así voto en consecuencia.

En definitiva, oídas las partes, la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Venado Tuerto, por mayoría RESUELVE: 1) Confirmar parcialmente la sentencia apelada y I) Condenar a O.A.P., con datos de identidad ya consignados en esta Causa N° 1340/10, como autor penalmente responsable del delito de HOMICIDIO CULPOSO a la pena de DOS AÑOS DE PRISIÓN DE EJECUCIÓN CONDICIONAL E INHABILITACIÓN ESPECIAL DE CARÁCTER EFECTIVO POR EL TÉRMINO DE CINCO AÑOS PARA CONDUCIR VEHÍCULOS AUTOMOTORES y LAS COSTAS DEL PROCESO (arts. 29, inc. 3°, 26, 27 bis, 40, 41, 45 y 84 todos del Código Penal y arts.167, 168, 297 y 402 todos del Código Procesal Penal). II) Disponer que por el término de dos años, el encausado deberá fijar residencia dentro de un radio de 50 kms., de esta ciudad, de la que no podrá ausentarse por un término mayor de 20 días sin previa comunicación y causa que lo justifique, so pena de que si se constatare el incumplimiento de dicha regla de conducta se aplicarán los apercibimientos preceptuales en el último párrafo del art. 27 bis del Código de Fondo, aplicable al caso. III) Tener presente la reserva de Derecho formulada por las partes, IV) Regular los honorarios profesionales del Dr. Juan A. Reynoso, por su labor profesional desplegada en segunda instancia, en el 50% de lo que oportunamente se le regulen a los abogados Defensores en primera instancia.

Insértese, agréguese copia autorizada, hágase saber y bajen.

FDO: DR. FERNANDO VIDAL – DR. TOMÁS ORSO (EN DISIDENCIA) – DR. HÉCTOR MATÍAS LÓPEZ

 

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