Responsabilidad del titular del emprendimiento y de los padres del menor que se ahogó en una pileta al haber ingresado sin saber nadar.

todo-pileta_ci3Partes: D. D. M. y L. E. E. por sí y por su hija menor c/ Colegio Médico de Jujuy s/ ordinario por daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Jujuy

Sala/Juzgado: III

Fecha: 24-oct-2013

Cita: MJ-JU-M-84154-AR | MJJ84154 | MJJ84154

Ante la muerte de un menor que se ahogó en la pileta al haber ingresado inmediatamente después de comer y sin saber nadar se atribuye 70% de responsabilidad al titular del emprendimiento y 30% a los padres de la víctima.

Sumario:

1.- Corresponde atribuir un 70% de responsabilidad al titular del emprendimiento y 30% a los padres de la víctima en el caso en que un menor se ahogó en una pileta al haber ingresado inmediatamente después de comer y sin saber nadar. Existía un deber tácito y accesorio de seguridad, custodia y vigilancia a cargo de los bañeros dependientes de la institución para garantizar la indemnidad o integridad de los concurrentes a la pileta, como una suerte de obligación de resultado recaída en cabeza de la misma, traducida, ante la ocurrencia de un daño, en una responsabilidad objetiva de la cual sólo puede excusarse demostrando una causa que rompa el nexo causal, para lo cual resulta de relevancia, con eficacia en el fuero civil, las actuaciones penales originadas con motivo de la muerte del menor.

2.-No solo el bañero fue negligente, sino que tal falta de diligencia se observa en cabeza de la misma institución demandada porque contrató para desempeñar tan importante tarea -que implica nada más ni nada menos que la seguridad de niños- a alguien no capacitado, absolutamente inexperto, sin idoneidad para la función, ya que jamás lo había hecho antes.

3.-Una pileta de natación es una cosa riesgosa, tan es así que debe dotársela de cuidadores especializados para evitar que quien la usa pueda ahogarse o golpearse, especialmente los niños que no sepan nadar o lo hagan deficientemente, o bien que sabiendo nadar lo hagan de modo temerario, por lo que el natatorio de un club resulta sumamente peligroso para los pequeños liberados de la vigilancia de los mayores o para quienes se introducen en él sin saber nadar.

4.-La responsabilidad endilgada al titular del establecimiento demandado no exime la de los padres del menor, quienes sabiendo que no sabía nadar, han autorizado el ingreso del menor al agua, sin esperar que haga la digestión y sin su custodia, ya que se encontraban en el comedor colaborando en el servicio de la comida.

5.-Expresar como lo hace el padre que no se imaginó que la pileta era profunda y estaba tan llena, habla de su negligencia, al permitir a un menor de nueve años, que no sabía nadar, ingrese a la misma sin cerciorarse del lugar, responsabilidad de la cual no se libera al afirmar que no escuchó la recomendación de la organizadora del evento acerca de no ingresar a la pileta después de comer, pues es un hecho sabido por cualquiera que esa circunstancia puede provocar un perjuicio en la salud.

Fallo:

En la ciudad de San Salvador de Jujuy, Departamento Dr. Manuel Belgrano, Capital de la Provincia de Jujuy, República Argentina a los 24 días del mes de octubre del año dos mil trece, reunidos en el recinto de acuerdos de la Sala Tercera de la Cámara en lo Civil y Comercial, los Sres. Jueces CARLOS MARCELO COSENTINI y NORMA B. ISSA, bajo la presidencia del primero de los nombrados, ven el Expte. Nº B- 135.126/05,caratulado: «ORDINARIO POR DAÑOS Y PERJUICIOS: D. D. M. y L. E. E. por sí y por su hija menor c/ COLEGIO MÉDICO DE JUJUY» en los que, El Dr. CARLOS MARCELO COSENTINI, dice:

Que a fs.3 se presenta el Dr. DAVID JORGE CASAS como apoderado de los Sres.

D. D. M. y L. E. E. promoviendo demanda por daños y perjuicios en contra del COLEGIO MÉDICO DE JUJUY con motivo del fallecimiento de su hijo menor de edad en la pileta de natación de la institución.

Manifiesta que el día 7/10/04, siendo horas 13 aproximadamente, sus representados junto a sus hijos A. D. M. (9 años) y M. M. (8 años) asistieron al cumpleaños que se celebraba en las instalaciones de la demandada, sita en Alto La Viña de esta ciudad, de la menor M. V. S. de 9 años de edad, invitados por sus padres Sres. Fernando Soria y Dra. E. R. quienes informaron a sus mandantes, en el momento de la invitación, que habían contratado las instalaciones del Colegio Médico, con pileta incluida, la que sería custodiada para protección de los niños, por dos salvavidas que proveería la institución médica y un profesor de natación.

Que el día señalado llegaron a la fiesta y observaron una gran cantidad de niños bañándose en la pileta, y que dos personas jóvenes se encontraban allí presentes cumpliendo funciones de guardavidas.

Que pasadas las 14 hs.aproximadamente, se escuchó que, desde el sector de la pileta, una persona gritaba que se ahogaba un menor, por lo que salieron todos corriendo hacia esa ubicación, y como no se encontraban presentes los bañeros, un joven de 17 años F.

M. J., sobrino de los organizadores del cumpleaños, que llegó primero, se introdujo rápidamente en el agua, logrando sacar a la superficie al menor A. D.

M., quien yacía muerto boca abajo en el fondo de la pileta, en el sector destinado a los adultos, quien a pesar de los ejercicios de reanimación que le practicaron los médicos allí concurrentes y luego el personal de SAME, no se pudo revivir al niño. Solicita reserva de la presentación hasta la ampliación de demanda respectiva.

A fs. 5 se lo tiene por presentado, acordándose el plazo de veinte días para ampliar la demanda que corre a fs. 26/33.

Agrega que cuando sus mandantes y sus dos hijos llegaron al cumpleaños, les cambiaron de ropa y permitieron que ingresaran a la pileta, procediendo el Sr. D. D. M. a ayudar en la cocina a cortar el pan y armar hamburguesas, las que tenía que alcanzar al salón de comida para que su señora Lorena les pusiera el aderezo. A hs. 14 los niños se encontraban comiendo hamburguesas fuera de la pileta, luego que lo hicieron retornaron a la misma en su totalidad.

Que aproximadamente 20 minutos después, los adultos escucharon que una persona gritaba que se ahogaba un menor, el que fue rescatado por el joven de 17 años, ya citado, pero no pudieron salvarle la vida.

Que los bañeros C. F. A. y F. J. A.se encuentran actualmente imputados por el delito de homicidio culposo en el Juzgado de Instrucción en lo Penal Nº 4, Secretaría Nº 8 en su carácter de dependientes encargados de la custodia de los bañistas en la pileta, contratados por el mismo Colegio Médico de Jujuy, estimando que la responsabilidad civil de la demandada proviene de una doble fuente, por un lado, por ser dueño de una cosa riesgosa, la pileta de natación llena de agua y de profundidad suficiente como para superar la altura de un niño, y por el otro, por resultar la accionada principal respecto de los bañeros contratados para cuidar la seguridad del natatorio, quienes a su criterio, habían abandonado sus deberes de custodia y salvamento al momento en que el menor se estaba ahogando y que de haber estado presentes en el momento del suceso y actuado con la diligencia del caso el mismo estaría vivo.

Dice que la legitimación pasiva deriva de la circunstancia que el demandado es titular de la cosa riesgosa productora del daño y de la negligencia de sus dependientes, reclamando el reconocimiento de pérdida de chance, gastos de sepelio, daño moral y daño psicológico con ofrecimiento de pruebas.

A fs. 34 se corre traslado al demandado, quien toma participación a fs. 40 y contesta demanda a fs. 100/119 representado por el Dr.PABLO ERNESTO MÁRMOL, solicitando la citación como tercero obligado a la Compañía de Seguros «Federación Patronal Seguros S.A.» con quien, según manifiesta, contrató, a fines del año 2003, una póliza de seguros para cubrir los eventuales daños que podrían producirse en el uso de las instalaciones del complejo Alto La Viña de propiedad del Colegio Médico de Jujuy, encontrándose como riesgo cubierto la tenencia y utilización de la pileta de natación.

Opone excepción de falta de legitimación pasiva por entender que la muerte del menor se produjo por asfixia originada por ingestión de comida, hecho ajeno, dice, a la responsabilidad de su representado, porque la pileta contaba con bañeros y estaban presentes los padres del niño a quienes indica un obrar negligente, alegando como causal del deceso, un hecho fortuito o falta de control y cuidado de los padres.

Comienza con negativas generales y particulares para luego referir que el día 7 de octubre de 2004, los actores ingresaron con sus hijos al complejo de propiedad de la demandada, con el fin de participar de los festejos que realizara la Dra. E. R. a su hija menor de edad.

Que encontrándose ya en el lugar, los padres de la víctima se dirigieron al sector donde se estaban preparando las hamburguesas y armando las mesas para servir el almuerzo, procediendo los mismos a colaborar voluntariamente con los preparados y atender a los niños.

Que siendo aproximadamente horas 13,30, los citados comenzaron a servir las hamburguesas a los invitados, destacando que tenían presencia efectiva en el lugar, habiéndolas servido a sus hijos y que a la postre le produjeran al menor A. M.la bronco aspiración que le haría perder la vida.

Que al concluir la ingesta de hamburguesas, los niños fueron invitados a comer unos helados, lo que se llevó a cabo al lado del quincho donde se había almorzado y a un lugar distante del sector donde se encuentra la pileta de natación; y es precisamente en ese momento, en que el menor, desoyendo las instrucciones impartidas por la Sra. E. R. pero con el consentimiento de su padre Dante M., se dirige a la pileta a bañarse sin esperar la digestión de las tres hamburguesas consumidas.

Que este hecho (ingesta de importante cantidad de comida) fue el productor y causa eficiente que desencadenó la obstrucción y fallecimiento del menor por asfixia, es decir, a raíz de los bolos alimenticios que se encontraron en la vía aérea superior, en especial en la laringe, que al decir del perito J. Guzmán eran de tal tamaño que impidió su expulsión aún con las maniobras médicas correspondientes.

Que la actitud del padre del menor fue totalmente desaprensiva hacia su vida, ya que no atinó a impedir que éste se dirigiera a la pileta y esperara un tiempo prudencial para la digestión de los alimentos, lo que se contrapone con la conducta seguida por el resto de los infantes, quienes a la espera y en pleno cumplimiento de las órdenes impartidas por la Dra.

R.se quedaron al costado del quincho aguardando la llegada del profesor Marcelo García, contratado para realizar los juegos en el agua, lo que se llevaría a cabo a partir de las 15 hs., tiempo mas que prudencial para procesar los alimentos y poder ingresar sin inconvenientes al agua.

Que fue en ocasión en que los padres pierden (deliberadamente) la custodia del menor, cuando éste se arroja al natatorio, según manifiestan los niños presentes «para jugar a quien aguanta mas la respiración en el agua» , junto con otros dos niños, cuando éste no sale a la superficie, y es socorrido por quien estaba mas cerca, que es el menor F. J.

Remarca que los guardavidas encargados de la custodia y vigilancia de los bañistas se encontraban en el lugar del hecho, y simplemente por estar mas alejados del lugar donde se retirara al menor A. M. de la pileta, no fueron los primeros en socorrerlo, lo que no significa, a su entender, que se hayan desentendido de sus obligaciones, toda vez que fueron contratados en diversas oportunidades para cumplir con las tareas de cuidado y vigilancia de los asistentes al natatorio.

Que posteriormente el menor fue atendido inmediatamente por profesionales especialistas en terapia intensiva, como así por otros médicos que arribaron al lugar y que se encontraban en las inmediaciones del Colegio Médico, recalcando que la causa del fallecimiento del mismo no pudo haberse producido por falta de atención o bien por asfixia por inmersión y sí por la cantidad de alimentos que le ocasionaron una bronco aspiración, un espasmo muscular que le produjo el reflejo del vómito, y al estar inmerso en el agua, intentó retenerlo, llevando a la asfixia y paro cardíaco, causando el óbito, del cual su representado no tiene responsabilidad.

Que su mandante ha cumplido acabadamente con su obligación de poner a disposición de sus asociados, amigos y familiares el complejo deportivo y proveer las medidas de seguridad adecuadas (guardavidas, servicio asistencial de emergencia (SAME), baranda perimetral de acceso restringido, escaleras de ingreso y egreso al agua, vereda circundante dematerial antideslizante, etc.), lo que se contrapone con la actitud de los actores, quienes falseando u ocultando hechos relevantes para arribar a la verdad jurídica objetiva, han deducido una pretensión indemnizatoria improcedente, toda vez que la causa productora del fallecimiento resulta ajena a la introducción de agua en la vía aérea, por la exis tencia precisamente de alimentos, entre otras consideraciones, estimando aplicable el art. 1109 del Cód. Civil a los fines de acreditar la culpa y que existiría, en principio, responsabilidad de los padres de la víctima, quienes por su proceder, falta de cuidado y vigilancia han generado un supuesto que excluye la responsabilidad de su conferente.

Destaca que los padres se encontraban en el lugar del hecho, por lo que mayor era la responsabilidad que les cabía en el cuidado de sus hijos; que debieron controlar que el menor no ingiriera tantos alimentos, o por lo menos, que realizara una pausa para procesar los mismos y evitar que ingrese al agua, advertencias que ponen en cabeza de los progenitores ese deber de guarda, cuidado y vigilancia imprescindible para evitar cualquier infortunio, estimando que la culpa debe atribuirse a los padres sin que su representado deba responder, con cita del derecho y ofrecimiento de pruebas.

A fs. 120 se lo tiene por presentado y por contestada la demanda, citándose al tercero asegurador y quedando suspendido el procedimiento hasta tanto comparezca el mismo o se de por decaído su derecho a intervenir en autos.

A fs. 140/144 se presenta el Dr. BERNARDO SOLÁ con el patrocinio letrado del Dr.

CARLOS APRILE, representando a FEDERACIÓN PATRONAL SEGUROS S.A., quien reconoce la contratación de un seguro de responsabilidad civil por parte de la demandada.

Comienza con negativas generales y particulares para luego referir que el niño A.

D. M., instantes después de ingerir comida en exceso y haciendo caso omiso a las advertencias de la Dra. R.y de sus padres, se introdujo en la pileta del complejo y se puso a jugar a retener la respiración, lo que derivó en su fallecimiento, ajeno por completo al demandado.

Que la causa de la muerte fue broncoaspiración, que provocó la asfixia por oclusión insalvable en las vías respiratorias, advirtiendo que A. no sabía nadar.

Que el mecanismo forzado- retener la respiración bajo el agua- sumado a la reciente excesiva ingesta, al brusco contraste de temperatura entre el agua y el ambiente (35º) y a una hipertrofia cardíaca preexistente, le provocó un espasmo muscular que derivó en un irrefrenable vómito, que al no encontrar su curso de salida natural por la boca por estar sumergido, se desvió por los conductos de las vías aéreas superiores y literalmente las obturó, provocando la asfixia por broncoaspiración, entendiendo que no existió asfixia por inmersión, resultando inaplicable, a su criterio, el factor objetivo de atribución de responsabilidad a la accionada por el solo hecho de ser propietaria de la pileta a la que la actora atribuye el carácter de cosa riesgosa.

Que debido a la falta de atención de los actores (facilitando una ingesta excesiva, consintiendo la concurrencia del menor a la pileta), el daño fue causado por su propia culpa, impericia y hasta negligencia, resultando la base para la atribución de responsabilidad exclusiva en la producción del suceso, lo que permite, a su criterio, sostener la interrupción del nexo causal y desestimación de la acción, solicitando en subsidio la declaración de concurrencia de culpas en la proporción que se estime adecuado e imposición de costas en proporción a los porcentajes de culpa que se determinen. Cita el derecho y ofrece las pruebas, haciendo reserva del caso federal.

A fs. 146 se lo tiene por presentado con patrocinio letrado, corriéndose traslado a la actora, de las contestaciones de demanda, a los fines del art. 301 del C.P.C, la que contesta (fs.150) con pedido de fijación de fecha de audiencia de conciliación, que admitida (fs. 151) y celebrada (fs. 155) resulta sin acuerdo.

A fs. 157 se abre la causa a prueba, la que se produce, y previa integración del Tribunal (fs. 166vta.) se presenta (fs. 185) el Dr. GUSTAVO ALBERTO TORO, sustituido a fs. 353 por el Dr. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ, en representación de los actores D. D. M. y L. E. E. solicitando participación, teniéndoseles por presentados a fs. 187 y 354.

A fs. 239 se aclara que los actores ejercen la representación de su hija menor M. B. M. en ejercicio de la patria potestad, lo que se tiene presente (fs. 240).

A fs. 264 y 342 se fija Audiencia de Vista de la Causa, y previa nueva integración del Tribunal (fs. 265) se celebran (fs. 318, 341, 355) quedando los autos en estado de resolver.

En los autos penales Nº 1671/12 (antes Nº 1358/04) del Juzgado de Instrucción de Causa Ley 3584, caratulado: Rec. Arce, Carlos Federico, Arce, Fernando Javier, p.s.a. Homicidio culposo, R., Etel Griselda, E. L. E. p.s.a. Homicidio Culposo Ciudad», a fs. 392/399 corre sentencia del Juez de Instrucción en lo Penal Nº 4 quien expresa en sus argumentos, entre otras consideraciones, que la muerte del menor sobreviene por la imposibilidad de ingreso de oxígeno por las vías respiratorias superiores a razón de la obstrucción ocasionada por trozos de alimentos ingeridos momentos inmediatamente antes del ingreso del menor al agua de la pileta. Consecuentemente debe descartarse que el óbito tenga su razón en la asfixia por sumersión (ahogamiento), a pesar que el acontecimiento tiene su desenlace en las aguas del espejo artificial del Colegio Médico. Existe en autos elementos probatorios suficientes que al ser merituados conforme a la recta razón permiten sostener tales afirmaciones. Así el instrumento obrante a fs. 381 de autos (partida de defunción) es prueba para acreditar el óbito accidental del menor A. D.M.El descubrimiento de bolos alimenticios en fauces, faringe, laringe, traquea, cavidad esofágica y estómago, demuestra la abundancia de comida ingerida y los restos abultados en la laringe, la obstrucción de los orificios respiratorios y su asfixia. Por otro lado, estas mismas referencias descalifican cualquier diagnóstico de una muerte por asfixia por sumersión (ahogamiento); ello porque primeramente no hay testigo que diera cuenta de algún acto desesperado del menor para salir del agua y en segundo lugar en los pulmones no se encontró agua, ni aún al momento de la compresión manual y su estado era normal. Tampoco se apreció ruptura de los tabiques alveolares y capitales; asimismo el corazón fue observado normal y sin dilataciones ni esquimosis de Tardieu. Ahora bien, siendo esta consecuencia lamentable (asfixia por bronco aspiración) el hecho que se ha cargado a los acriminados por ciertos comportamientos descuidados, antes de analizar si los mismos tienen o no responsabilidades penales, sobreviene exponer cual es la causa o los factores que confluyeron para el resultado dañoso. En ese camino y en mérito de las pericias médicas, no podrá discutirse que D.

A. M., ese día, en el cumpleaños almorzó abundantemente o por lo no reducidamente; así también que inmediatamente de almorzar se dirigió este menor a tomar contacto con el agua de la pileta produciéndose su ingreso. Estos son los dos hechos que van a actuar como factores desencadenantes de la muerte del menor M. Dicen los galenos, y es de conocimiento general, que toda persona, después de ingerido alimentos, debe dejar pasar un tiempo prudencial para meterse a un espejo de agua; ello a fin de la digestión; si así no lo hiciere, se potencia la probabilidad cierta de sufrir un espasmo muscular abdominal, y el vómito que sobreviene, llevará los alimentos ingeridos a obstruir las vías respiratorias superiores produciéndose una asfixia mecánica por bronco aspiración en un tiempo no superior a los diez minutos.Ya con estos conocimientos, corresponde analizar si los acriminados con sus conductas imprudentes, descuidadas e imperitas (de acción u omisión) contribuyeron a la concreción del disvalor del resultado, aumentando el riesgo permitido.

Indudablemente la fiesta de cumpleaños que se desarrollaba en parte del Complejo Médico de Jujuy, estaba organizada con el uso de la pileta de natación. Consecuentemente debieran existir guardavidas, sujetos estos encargados de intervenir en cualquier situación de peligro que potencialmente sucediera en ese espejo de agua. Dicho objetivo estaba a cargo de los acriminados C. F. A. y F. J. A.; ellos eran los sujetos que investían la posición de garantes de la salud y la vida de toda persona que utilizara la piletamás aún existiendo niños (véase las testimoniales de Edgardo Claudio Fernando Soria, Eduardo Marcelo Raymundo y el menor F. M. J.). En ese sentido, si bien no puedo hacer juicio afirmativo o negativo de que estos acriminados estuvieran o no en el lugar que le correspondía conforme a su rol y jugando, la duda a favor de ellos deber tenerse que los mismos se encontraban en el lugar de esparcimiento. Entonces, ingresado a la pileta el menor A. D. M. y permaneciendo el mismo una par de minutos, era un signo de que algo le estaba ocurriendo. Acto inmediato y concerniente a sus roles, se les imponía el arrojarse a las aguas a fin de rescatar al menor y brindarle la atención debida, aún desconociendo que el niño M. no sabía nadar o el espasmo por él sufrido, por la ingesta de abundante comida, y sin embargo nada hicieron, incrementando el riesgo previsible, disminuyendo así con sus conductas homicidas las probabilidad de intentar preservar la vida del menor.Allí encuentro los motivos por los cuales a los Arce les compete, por el desvalor del resultado (la muerte del menor), responsabilidad penal.establecida la responsabilidad de los bañeros debo analizar ahora si persisten los motivos que llevaron al dueño de la acción a impulsar también el proceso en contra de Etel Griselda R., D. D. M. y L. E. E., estos últimos progenitores del fallecido. Para ello será de utilidad establecer cuales fueron sus conductas y si ellas tienen una efectiva incidencia causal con el resultado indeseado. Etel Griselda R., médica ella y organizadora del cumpleaños en el Complejo Médico con el uso de la pileta de hs. 15, razonó que el ingreso al agua se produjera aproximadamente dos horas después del almuerzo, pues se representó ex ante el riesgo potencial de que si así no se hiciere, podría sufrir algún menor un espasmo muscular en el abdomen y la inmediata expulsión de los alimentos ingeridos y una posibilidad cierta de una asfixia; a pesar de ello, inobservó de las reglas de cuidado, permitiendo a los niños el ingreso a la pileta inmediatamente después del almuerzo, no cerrando o haciendo cerrar la puerta de la vallada metálica que tiene la pileta, operando con ese hecho, el avance de resultado dañoso. Por lo tanto, también de su parte existe un obrar imprudente que contribuyó a la realización del resultado. En cuanto a los inculpados L. E. E. y D. D. M. también entiendo que temporalmente actuaron negligentemente, pues si conforme a las circunstancias del caso hubieran observado las reglas de cuidado, podían hacer evitable el perjuicio sufrido en su familia. Resulta entonces, que siendo ellos los que distribuyan los alimentos, tenían pleno conocimiento que sus hijos recién acababan de ingerir los alimentos y por ello no era aconsejable que inmediatamente los mismos se dirigieran a utilizar la pileta. Por ello debieron impedir el segundo evento, ya que era previsible el resultado típico, ya sea por la causa producida u otro, pues como lo confiesan, que el menor A.D. M. no nadaba. Por todo ello, y siguiendo aquel precepto que todo aquel que con su comportamiento imprudente haya incidido casualmente en la producción del resultado típico, deben ser considerados como autores todos los acriminados,. Pues cada uno de ellos no observaron las reglas de cuidado que hacen evitable el perjuicio al bien jurídico vida.ante los motivos expresados Resuelvo: 1) Dictar auto de procesamiento en contra de los prevenidos D. D. M. y Lorena Elizabet E., Etel Griselda R., C. F. A. y F. J. A., cuyos demás datos filiatorios obran en autos, por encontrarlos incursos en la autoría material y responsable del delito de homicidio culposo, de conformidad a lo dispuesto en el art. 84 del Código Penal y art. 326 del C.P.P.2).

A fs. 418/27 y 452/460 Etel Griselda R. interpone recurso de apelación, haciendo lo propio (fs. 428) los Sres. C. F. A. y F. J. A. como asimismo los Sres. L. E. E. y D. D. M. ( fs. 434/439) y previo dictamen fiscal (fs. 470), se concede el recurso, ordenándose elevación a la Sala de Apelaciones de la Cámara en lo Penal (fs. 478), cuyo Tribunal queda integrado a fs. 489 y dicta sentencia a fs. 496/506, resolviendo revocar el resolutivo precedente (fs. 392/399) en cuanto dispone auto de procesamiento en contra de Etel Griselda R. ordenando dictar el sobreseimiento parcial y definitivo a favor de la nombrada; revoca asimismo el citado auto de procesamiento dictado en contra de C. F. A., F. J. A., L. E. E. y D. D. M. ordenando dictar auto de falta de mérito a favor de los nombrados, sin perjuicio de la prosecución de la causa y producción de pruebas, lo que el aquo resuelve en tal sentido (fs. 525/6) proveyendo nuevas pruebas (fs. 530).

A fs. 551 declara el Dr. Constante O.Bermúdez quien peguntado para que diga qué medidas de urgencia o salvataje eran posibles realizar y qué tiempo se necesitaba para que éstas fueran con posibilidad de éxito y así cuál es, estadísticamente la posibilidad de sobrevida por una atención inmediata, dijo: la medida de salvataje sería una traqueotomía pero no me asegura salvarle la vida al menor, ya que el mismo tenía una gran cantidad de alimentos observada en la autopsia y no hay tiempo determinado, se tiene que hacer en lo mas inmediato posible. Preguntado si se producen decesos por esta causal sin encontrarse sumergido en medio acuático dijo: sí se produce el deceso por asfixia por broncoaspiración, que traducido a la medicina legal, es una asfixia mecánica por obstrucción intrínseca por la acción del agua, producida por cuerpo extraño (alimentos). Preguntado para que diga concretamente si la inmediata intervención de los guardavidas hubiere cambiado el destino del menor, dijo: en este caso, por la reacción vagal y la obstrucción de las vías aéreas por la gran cantidad de alimentos, la intervención de los salvavidas no me asegura le hubieran salvado la vida.

A fs. 552 declara el Dr. Guillermo Robles Avalos, respondiendo a similares preguntas dijo: normalmente en otra situación una traqueotomía hubiera sido una solución, pero en este caso que nos ocupa y científicamente se ha observado con la presencia de los peritos de parte quienes todos han firmado de conformidad la reautopsia (ver fotografías y protocolo) debido a la gran cantidad de alimentos observados en las vías aéreas superior, estimo que no había posibilidad de certeza absoluta de poder afirmar que una traqueotomía le hubiera salvado la vida. Que el deceso se produce por bronco aspiración, que es una obstrucción intrínseca de las vías aéreas superiores, y por lo demás me remito al protocolo de reautopsia obrante en el expediente y a las conclusiones finales.Que no hay certeza absoluta para poder afirmar si la inmediata intervención de los guardavidas hubiere cambiado el destino del menor, ya que la cantidad de alimentos observados en la reautopsia en los bronquios grandes y lo observado en los bronquios pequeños es un impedimento suficiente para tal situación.

A fs. 553 el Sr. Eduardo Marcelo Raimondo manifiesta que conoce a los bañeros Arce y a la Sra. Etel R. y previo conocimiento de los arts. 256, 257 del Código Procesal Penal expresa que la pileta se habilita desde la nueve de la mañana hasta las siete de la tarde en dos turnos de bañeros, el primero de nueve a catorce horas y el segundo de catorce a diecinueve horas, dejando aclarado que ese sistema funcionaba cuando se produjo el accidente, actualmente es diferente. Que en cuanto a los hermanos Arce uno de ellos cumplía funciones uno a la mañana y otro a la tarde. Que el menor de los hermanos Arce trabajaba a la mañana y el mayor a la tarde. Que al existir un solo bañero por turno cumplen todas las funciones internas de la pileta, aclarando que la pileta del complejo es una pileta chica, cuyas dimensiones aproximadas son entre 16 a 18 mts. y por siete mts. Que el sector donde fue hallado el menor correspondía al único bañero, que el sector era justo donde estaba el bañero asignado, porque tiene la sombrilla allí colocada y sigue siendo el mismo. Que la mesita y sombrilla que ocupaba el bañero no se corría, el único que se corría era el bañero para realizar alguna observación de la gente que se estaba bañando, una de las funciones del bañero el control de los afiliados con su respectivo carnet y de las visitas, que la función de los bañeros el día del hecho eran las mismas con respecto a control, entre otras consideraciones.

A fs.566 se avoca el Juez de Instrucción de causas ley Nº 3584, quien luego de expresar que no se han reunido nuevos elementos de juicio que hagan variar las situación legal de los inculpados que permita determinar que los mismos hayan sido autores del hecho que se les atribuía y teniendo presente que la pena devendría en abstracto a tenor del hecho tipificado en autos, resuelve a fs. 573 sobreseer total y definitivamente a los inculpados C. F. A., F. J. A., L. E. E. y D. D. M. por la presunta comisión del delito de homicidio culposo, por haberse extinguido la acción penal por prescripción.

Esta circunstancia, como lo tenemos dicho en numerosas oportunidades, no obsta para resolver en el juicio civil, la responsabilidad endilgada a la parte demandada, dado el diferente objetivo que se persigue en ambas sedes.

El Colegio Médico de Jujuy, opone excepción de falta de legitimación pasiva, la que se resolverá con la cuestión de fondo, dada su íntima relación con la misma.

Las partes se encuentran de acuerdo en que el accidente por el cual perdiera la vida el menor de autos, se produjo en el día y lugar denunciado en la demanda, pero mientras los actores manifiestan que la responsabilidad es del demandado por ser dueño de una cosa riesgosa (pileta de natación) y resultar empleador de los bañeros contratados, quienes habrían incumplido sus deberes de custodia y salvamento; el Colegio Médico por su parte manifiesta que la muerte del menor se originó por asfixia con alimentos, lo que califica como un hecho fortuito, y por el obrar negligente de los padres que estaban presentes, por haber incumplido el deber de vigilancia que como tales les corresponde.

Considerando que una pileta de natación es una cosa riesgosa, tan es así, que debe dotársela de cuidadores especializados para evitar que quien la usa pueda ahogarse o golpearse, especialmente los niños que no sepan nadar o lo hagan deficientemente o bien que sabiendo nadar lo hagan de modo temerario, por lo que el natatoriode un club resulta sumamente peligroso para los pequeños liberados de la vigilancia de los mayores o para quienes se introducen en él sin saber nadar, especialmente para un niño de 9 años.

Esta circunstancia conlleva la aplicación del art. 1113 del Cód. Civil, que prevé una presunción de causalidad o responsabilidad de tipo objetivo contra el dueño o guardián de la cosa riesgosa (en este caso el Colegio Médico de Jujuy), que solo puede ser desplazada por la ruptura del nexo causal, con la demostración fehaciente por parte del mismo, del hecho de la víctima, de la culpa de un tercero por el cual no se deba responder o con la verificación del caso fortuito, para eximirse así, de manera total o parcial, de dicha responsabilidad. Si bien el caso fortuito (previsto en el art. 514 del Código Civil) no se encuentra mencionado como tal por aquella norma, resulta mayoritariamente reconocido por la doctrina y jurisprudencia, siempre que se trate de un acontecimiento imprevisible e insuperable exterior a la cosa, pues si fuera interno a ella, consistiría evidentemente en su vicio o riesgo (Belluscio – Zannoni, «Código Civil Comentado, Anot. y Conc.» Astrea, T. 5, p. 567/8).

En el caso existía un deber tácito y accesorio de seguridad, custodia y vigilancia a cargo de los bañeros dependientes de la institución para garantizar la indemnidad o integridad de los concurrentes a la pileta, como una suerte de obligación de resultado recaída en cabeza de la misma, traducida, ante la ocurrencia de un daño, en una responsabilidad objetiva de la cual sólo puede excusarse demostrando una causa que rompa el nexo causal, para lo cual resulta de relevancia, con eficacia en el fuero civil, las actuaciones penales originadas con motivo de la muerte del menor.

En la especie juegan principios de responsabilidad objetiva, sumado al hecho que nos encontramos también frente a una relación de consumo regida por las normas consumeriles ( art. 42 de la Constitución Nacional y arts. 5, 40, 40 bis, 65 y c.de la ley 24.240/93) donde las obligaciones del proveedor del servicio, entre las que se incluyen, naturalmente la de seguridad, tienen el carácter de un deber de resultado, y su incumplimiento genera responsabilidad objetiva, como consecuencia de lo cual cualquier daño sufrido por el consumidor en el ámbito de la relación de consumo, compromete la responsabilidad objetiva del proveedor (JA, 1998-IV-753; LL,2008-C-562; Mosset Iturraspe, J.- Lorenzetti, Ricardo L., «Defensa del Consumidor»- Rubinzal – Culzoni, Santa Fe 2003, p. 311).

En este caso cabe decir, que si bien el deceso se produjo por bronco-aspiración (tal como lo reitera el perito Dr. Bermúdez en la Audiencia de Vista de la Causa al responder que hubo obstrucción por cuerpo extraño, en este caso, alimentos), no debemos olvidar que la temperatura del agua de la pileta de natación influyó o contribuyó para que se produjera el espasmo que provocó el vómito, lo que se hubiera evitado si los bañeros hubieran impedido el ingreso del menor al espejo de agua (tal como lo refiere el perito citado al Dr. José Antonio González en la Audiencia de Vista de la Causa al responder que el agua mas fría provocó el movimiento reflejo del diafragma.por supuesto, si no hubiera entrado a la pileta no pasa nada, cuando pasa esto, el menor estaba sumergido y lo confirma el perito Dr. Robles Ávalos al referir que si no hubiera habido agua, esto no hubiera ocurrido).

Pero, y tal como surge de la Audiencia de Vista de la Causa en sede civil, el Sr. C. F. A. ha manifestado que el hecho sucedió en el momento que recibía la comida de manos de su hermano, fue a recibir la comida en el salón; en la heladería sobre la galería dijo F. J.A., es decir, que no solo estaba distraído sino que se apartó del lugar, tan es así que no vio al menor dentro del agua y sí solo atinó a mirar a un muchacho que se sacaba la ropa para entrar a la pileta en la parte honda y escuchó los gritos, es allí donde corrió saltando la valla, lo que demuestra que no estaba en su lugar de trabajo.

Esto indica, reitero, que falló el deber de custodia del bañero dependiente del Colegio demandado, ya que si hubiera estado atento, en la pileta de natación, custodiando, hubiera impedido que el menor se pusiera en contacto con el agua fría. Afirmo que éste era dependiente del demandado no obstante no haber firmado el contrato, tal como lo reconoce la Sra. Graciela Corradini de Rivas a las preguntas 7) y 8) en la Audiencia de Vista de la Causa (gerente del Colegio Médico a la fecha del hecho), actuaba por delegación del mismo y con su consentimiento. Consecuentemente, éste responde como empleador por los hechos del dependiente quien fuera negligente en la custodia del niño, encontrando la relación causal configurada por ese motivo (la circunstancia de estar dentro de la pileta de natación y la falta de vigilancia de la pileta por el bañero ).

No solo C. F. A. en su rol de bañero fue negligente. Lo más grave es que tal falta de diligencia se observa en cabeza de la misma institución demandada porque contrató para desempeñar tan importante tarea que implica nada más ni nada menos que la seguridad de niños, a alguien no capacitado, absolutamente inexperto, sin idoneidad para la función, ya que jamás lo había hecho antes.En efecto, en la audiencia de vista de la causa, éste reconoció tal circunstancia, agregando que «no le exigieron capacitación, que solo sabe nadar y que años antes le enseñaron informalmente técnicas de primeros auxilios». Estos dichos se corroboran con lo declarado por Graciela Corradini de Rivas ( gerente del colegio médico) cuando dijo «que no se exigió antecedentes para la contratación de bañeros » Como se dijo, el Colegio Médico es el titular de la cosa riesgosa, que lo es, más cuando se trata de niños, operando una responsabilidad objetiva de seguridad en cabeza del dueño por el hecho de sus dependientes.

Reconocer a fs. 107 vta. del expte. civil que los bañeros estaban «mas alejados del lugar donde se retirara al menor A. M. de la pileta», sella la suerte del pleito en relación al Colegio Médico, pues efectivamente «no fueron los primeros en socorrerlo» (respuesta de la testigo María Celina Osacar cuando refiere que un señor sacó al niño del agua, no era el bañero). Estar en el lugar significa estar en el lugar adecuado, en el momento preciso y atento a los acontecimientos posibles para los cuales fue contratado, lo que no hizo, tan es así que fue el joven J. el que retira a la víctima de la pileta de natación, es decir que éste realizó la tarea que hubiera correspondido al bañero que estaba mas alejado del lugar.

No puedo pasar por alto destacar la contradicción que incurre la declaración del Sr.

EDUARDO MARCELO RAIMONDO, encargado del complejo que en sede penal a fs. 553 dijo que los bañeros se contrataban por turnos, uno a la mañana y otro a la tarde y en la vista de la causa aseguró haber contratado dos bañeros para el evento: FERNANDO Y CARLOS ARCE.Las propias declaraciones de éstos lo desmintieron, ya que en el caso, Fernando, solo fue a llevarle comida a su hermano Carlos y por eso presenció lo sucedido.

La responsabilidad que le endilgo al Colegio Médico demandado, no exime la de los padres del menor, quienes, sabiendo que no sabía nadar han autorizado el ingreso del menor al agua , sin esperar que haga la digestión (a los diez o quince minutos después que terminan de comer los niños fs. 124vta in fine/125 primer párrafo expte. penal), sin su custodia (ya que estaban en el salón (la madre armando hamburguesas) fs. 129, 215 vta., 225, 338 expte. penal y en la cocina (el padre) según fs. 153, 214, 225, 338 expte. penal), lo reconocen a fs. 212 mismo expte. cuando afirman «que se encontraban en otro sector del lugar» y lo ratifica la testigo María Celina Osacar en la Audiencia de Vista de la Causa al referir que los padres estaban en el quincho), haber permitido que se dirija al agua, y no sólo a ella sino con el riesgo que el niño se dirija a la parte profunda de la misma (fs. 20 del expte. penal) como realmente ocurrió (declaración de C. F. A. en la Audiencia de Vista de la Causa «era en la parte honda») sin cerciorarse de cómo era la pileta, atento lo declarado por la Sra.

Lorena E. E. a fs. 130 cuando se admiró de la profundidad de la misma, lo que indica que fue negligente en este sentido.

Es que el deber de cuidado que se imputa a la Dra. E. R. y que fue descartado con su sobreseimiento en sede penal, recaía también en cabeza de los padres, presentes en el festejo, y que el permiso a que aluden a fs. 208 del expte. penal, fue dado por el padre de la víctima (fs. 147/8 del expte. penal, declaración del menor F. M.J.); y si el menor no acató la orden de dejar la pileta, se debe a un defectuoso control que pesa sobre los padres en ejercicio de la patria potestad, de lo que no cabe responsabilizar a la anfitriona, dado que la conducta negligente a que se refieren a fs. 209 fine del expte. penal, era la propia de los progenitores quienes a fs. 210 mismo expte. reiteran que «se encontraban en otro sector del predio (cocina interna del salón) alejado del lugar» » a quince o veinte metros»-fs. 226 expte. penal; y si como dicen a fs. 210 mismo expte. refiriendo al testimonio del Dr. Bermúdez, a su entender, los factores que influyeron en la causa de muerte son la cantidad excesiva de alimento y también la temperatura del agua en forma conjunta verifican una situación parcialmente concurrente con la responsabilidad recaída en la institución.

Expresar como lo hace el padre a fs. 214vta.expte. penal que no se imaginó que la pileta era profunda y estaba tan llena, habla de su negligencia, al permitir a un menor de 9 años, que no sabía nadar, ingrese a la misma, sin cerciorarse del lugar, responsabilidad de la cual no se libera al afirmar que no escuchó la recomendación de la organizadora del evento acerca de no ingresar a la pileta después de comer (fs. 215vta. expte. penal), pues es un hecho sabido por cualquiera que esa circunstancia puede provocar un perjuicio en la salud.

Ahora bien, si como se estableció en la investigación penal, los padres del menor se encontraban en el cumpleaños, me pregunto cual fue el contexto precedente para que asistieran al evento. En ninguna parte surge que los mismos hubieran llevado a su hija y al niño fallecido porque los menores eran amigos o compañeros de la hija de la Dra. R. que era la cumpleañera. Por qué razón tan solícitamente estuvieron sirviendo y colaborando con la Dra R. organizadora del cumpleaños de su hija; tanto M. colaborando con el esposo de E.en el asador para cocinar las hamburguesas como también E. sirviendo y repartiéndolas.- Que vínculo o relación existía entre la familia de E. y los actores?. De las propias declaraciones tanto de de la Dra., R., como de E., la primera concurrió al domicilio de estos el día anterior para hacerse peluquería, – que entre ellos se había formado una relación siendo que ella y sus esposo eran desocupados-, esto declaraba la madre de la víctima .Incluso el Sr. M. que es el esposo de E. R. declara en el expte. Penal de la posibilidad que el Sr. M. pudiera conseguir un trabajo en el mismo predio del Colegio Médico porque era un desocupado.- En el contexto de las declaraciones de los distintos testigos del expte. penal e incluso ante esta Sala -esto de que los padres del men or colaboraban como otros padres a servir y atender a los invitados- es una constante, o sea que, si bien los actores no asistieron para ayudar a cambio de alguna gratificación, que la ayuda no era una condición impuesta por la Dra. R. ( como lo declaró Celina Osacar de Urquiza) no deja de ser una actitud comedida o gentil , que no debe servir solo para incriminarle culpa en grado determinante o extraordinario traducido en descuido inexcusable de los progenitores por sus deberes de padres, de cuidado y de ocupación por sus propios hijos. En definitiva, ninguno de todos los que estaban presentes notaron ni impidieron nada, ni que los niños entraran al agua antes de la hora permitida o contradijeran la orden de la Dra.R.- incluso menos lo hizo el Sr.

Arce que hacía las veces de bañero contratado.- Entonces y mas allá de sentar que los padres son los primeros que tienen que velar por sus hijos menores, no pierdo de vista que éstos en las circunstancias que se hallaban, su mala situación económica y aunque nadie les condicionara la invitación a la colaboración, la distracción o su motivación no era de desentenderse del cuidado de su hijo. La ayuda que prestaban era un acto de agradecimiento a la Dra. R. y no puede ello juzgarse como generadora de causalidad superlativa, en tanto muy distinto hubiera sido si éstos no se hubieran abocado en sus comedimientos y estuvieran dados a la diversión despreocupada como es de esperarse que ocurra en una fiesta.- Según la fórmula del art. 512 del C.C., para atribuir culpa en materia de responsablidad cvil cualquier análisis debe hacerse atendiendo a la circunstancias del tiempo, lugar y de las personas; ninguno de estos factores debe dejar de analizarse a la hora de formalizar o no un reproche y de hacerse será en la medida que ello hubiera incidido para determinar si la conducta de los sujetos resulta de mayor o menor contundencia frente a un resultado dañoso y no sobre paradigmas normativos abstractos o dogmáticos como parece haberse detenido la consideración de fs. 504 vta y 505 del expte.penal nº1671/12 a la vista.- Me refiero a que la condena natural no habrá de significar más de lo grave que fue el resultado pero también para sus destinatarios el aditamento apreciable a otros analistas implica entender que a criterio del suscripto no resulta reprobable que le dieran de comer mucho a su hijo pues si comió será porque tenía hambre, no puedo aceptar que fueron sumamente imprudentes por ello ni por prestar colaboración, no se puede analizar tan rudamente lo que en definitiva es para ellos su mayor padecer y si lo hubieran podido evitar sin duda que lo hubieran hecho.- Analizado ello, estimo que existió responsabilidad concurrente en una proporción del 70 % de parte del Colegio Médico y de un treinta por ciento (0) de los actores basándose en las consideraciones supra expuestas.

Con relación al Daño Moral de los padres (art. 1078 del Cód. Civil), entendido como una minoración en la subjetividad de los mismos, derivada de la lesión a un interés no patrimonial, es decir, una modificación disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, consecuencia de una lesión a un interés no patrimonial, que habrá de traducirse en un modo de estar diferente de aquel al que se hallaban los mismos antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial (Pizarro, Daniel R., «Daño Moral. Prevención. Reparación. Punición. El daño moral en las diversas ramas del derecho, Hammurabi, Buenos Aires, 2004,p.31), el mismo resulta evidente y si bien existe dificultad para calcular los dolores, ello no impide apreciarlos en su intensidad y grado, por lo que cabe sostener que es posible justipreciarlos en mérito a las angustias, inquietudes, miedos, padecimientos y tristezas propios de la situación vivida, razón por la cual entiendo que debe valuarse conforme a los principios emanados del art. 46 del C.P.C.en la suma de $ 400.000 (PESOS CUATROCIENTOS MIL).

Con respecto al daño moral invocado respecto de la hermana del menor A. D.

M., M. M., y dado que el art. 1078 del Cód. Civil limita la titularidad de la acción a los herederos forzosos de la víctima, quedan los hermanos apartados de la norma legal por tratarse de parientes colaterales (conf. LA Nº 56, Fº 389/398, Nº 136 del 8/4/13 del S.T.J.) no haciendo lugar a lo solicitado.

Respecto a la pérdida de «chance», y dado que cuando los padres pierden a su hijo se ven privados de contar con una posibilidad cierta de ayuda o de sostén futuro que implica la pérdida de tal protección; razón por la que es admisible la existencia de un perjuicio que está dentro del orden natural de las cosas (arts. 266,1079 Cóc. Civil) resarcible como una chance, residualmente contemplada por el principio general del art. 1079 del Cód. Civil.

Que ésta consiste en la supresión de una futura ayuda económica, en todo caso incierta, que no puede exceder en general de lo modesto y episódico, es decir, que lo que se repara es la pérdida de una asistencia futura que se acrecienta a la edad avanzada de los padres y que es dable esperar del hijo (art. 367, 370, 901 del Cód. Civil); ello sin dejar de ponderar que aquél podría formar una familia propia o tener hijos, en cuyo mantenimiento habría de erogar la mayor parte de sus ingresos, limitando así la eventual ayuda a sus progenitores (arts. 1079, 1083, 1084 del Cód. Civil), como también debe valorarse la existencia de otros hijos o hermanos del fallecido, que también deberían asistir en su momento a sus padres.La probabilidad de necesitar esa ayuda de los hijos podrá ser mayor o menor, podrá ser completamente insignificante y aún desaparecer, pero en tanto exista, la pérdida de esa «chance» es un daño cierto en la misma medida que su grado de probabilidad. Por lo tanto, teniendo en cuenta la edad de la víctima, hijo mayor de los actores al momento del hecho (9 años), profesión de los padres, la existencia actualmente de una hija menor y las condiciones económicas modestas de los accionantes, considero adecuado y prudente fijar el monto del daño en análisis en la suma de $ 250.000 (PESOS DOSCIENTOS CINCUENTA MIL).

En cuanto a los gastos de sepelio (fs. 14, 16, 17 expte. civil), el demandado está obligado a pagar a los actores los gastos funerarios y de sepelio (art. 1084 del Cód. Civil). El derecho de exigir tal indemnización, lo tiene incluso cualquier persona que hubiere hecho los gastos (art. 1085 mismo digesto) , en consecuencia corresponde merituar su monto, por tratarse de gastos que necesariamente debieron hacerse, lo que son fijados prudencialmente (art.46 del C.P.C.) en la suma de $ 20.000 (PESOS VEINTE MIL).

En relación al daño psicológico, en mérito a que la perito psiquiatra no ha constatado incapacidad en ninguno de los periciados (D. D. M., L. E. E. y M. B. M. – fs. 254 ) a lo solicitado no ha lugar, sin perjuicio de considerar lo expresado por la experta para evaluar el daño moral, en cuanto sostiene que los citados. » transcurrieron por momentos de sufrimiento y período de duelo acorde a situación experimentada, persistiendo el dolor por la pérdida, si bien atenuada, siempre presente.Tales padecimientos al principio constantes y luego paulatinamente morigerados, si bien no desaparecidos, no produjeron ni producen invalidez ni incapacidad para desempeñar tareas habituales, tampoco para acceder al trabajo ni estudio ni para conectarse con el ámbito social» . » Por el estudio realizado es posible informar.que las personas periciadas transitaron por período inmediato y mediato caracterizado por el dolor de la pérdida de un ser querido, intensificado por las circunstancias en las que ocurrió. Tal dolor, si bien en la actualidad puede estar atemperado, permanece como telón de fondo. Tales manifestaciones si bien intensas no han generado incapacidad en ninguno de los evaluados» Por lo expuesto propongo se haga lugar a la demanda, en la proporción mencionada, promovida por los Sres. D. D. M. y L. E. E. en contra del COLEGIO MÉDICO DE JUJUY, extensible a la aseguradora FEDERACIÓN PATRONAL SEGUROS S.A., en la medida del seguro (art. 118 de la ley 17418/67); y en consecuencia condenar a estos últimos a abonar a los primeros, en el plazo de diez días de notificados, la suma de $ 469.000 (PESOS CUATROCIENTOS SESENTA Y NUEVE MIL) mas los intereses a una tasa del 8% computados desde la fecha del hecho hasta este pronunciamiento, y en defecto de ello, el monto de condena devengará intereses a tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina, según doctrina del S.T.J. en la materia (L.A. Nº 54, Fº 673/678, Nº 235 del 11/5/11 y L.A. 54, Fº 910/917, Nº 242 del 16/5/11) hasta el efectivo pago.

Las costas se imponen a los vencidos (art.102 del C.P.C.) en su totalidad, a fin de preservar la integridad de la reparación a favor de los damnificados, proponiendo regular los honorarios profesionales de los letrados DAVID JORGE CASAS en la suma de $ 31.266 (PESOS .), PABLO ERNESTO MÁRMOL en la suma de $ . (PESOS . .), CARLOS FERNANDO APRILE en la suma de $ . (PESOS .), GUSTAVO ALBERTO TORO en la suma de $ . (PESOS .), JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ en la suma de $ .(PESOS .) y NOELIA DANIELO en la suma de $ . (PESOS .), y los de la perito psiquiatra MABEL del V. SÁNCHEZ en la suma de $ . (PESOS .) por la labor desarrollada en autos, para lo cual se tiene en cuenta la naturaleza y mérito de la cuestión, el carácter en que intervino cada profesional, monto del juicio, lo dispuesto por la ley arancelaria local Nº 1687 y Acordada 14/86.

A los honorarios regulados se deberá aplicar idéntico interés al que se dispone para el capital indemnizatorio.

Tal es mi voto.

Las Dra. NORMA B. ISSA se adhiere a lo expresado por Presidencia, previa deliberación Por todo lo expuesto, la SALA TERCERA DE LA CÁMARA CIVIL Y COMERCIAL DE LA PROVINCIA DE JUJUY,

R E S U E L V E

1) Hacer lugar a la demanda promovida por los Sres. D. D. M. y L. E. E. en contra del COLEGIO MÉDICO DE JUJUY, extensible a la aseguradora FEDERACIÓN PATRONAL SEGUROS S.A., en la medida del seguro (art. 118 de la ley 17418/67); y en consecuencia condenar a estos últimos a abonar a los primeros, en el plazo de diez días de notificados, la suma de $ 469.000 (PESOS CUATROCIENTOS SESENTA Y NUEVE MIL) mas los intereses a una tasa del 8% computada desde la fecha del hecho hasta este pronunciamiento, y en defecto de ello, el monto de condena devengará intereses a tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina, según doctrina del S.T.J. en la materia (L.A. Nº 54, Fº 673/678, Nº 235 del 11/5/11 y L.A. 54, Fº 910/917, Nº 242 del 16/5/11) hasta el efectivo pago.

2) Imponer las costas a los vencidos (art. 102 del C.P.C.).

3) Regular los honorarios profesionales de los letrados DAVID JORGE CASAS en la suma de $ . (PESOS .), PABLO ERNESTO MÁRMOL en la suma de $ . (PESOS .), CARLOS FERNANDO APRILE en la suma de $.(PESOS .), GUSTAVO

ALBERTO TORO en la suma de $ . (PESOS .), JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ en la suma de $ . (PESOS .) y NOELIA DANIELO en la suma de $ . (PESOS .), y los de la perito psiquiatra MABEL del V. SÁNCHEZ en la suma de $ . (PESOS .), todos, con mas IVA si correspondiere.

4) Regístrese, agréguese copia en autos, notifíquese por cédula, dése intervención a la C.A.P.S.A.P. y Dirección Provincial de Rentas.

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