Se confirma el procesamiento de los acusados por el robo a un camión y se deja sin efecto el procesamiento del chofer

Robo-de-camión-en-Quilpue1Partes: L. M. y otros s/ robo agravado por el uso de arma de fuego – privación ilegítima de la libertad agravada en concurso real

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Venado Tuerto

Fecha: 30-ago-2013

Cita: MJ-JU-M-83680-AR | MJJ83680

Se confirma el procesamiento de los acusados por el robo a un camión dejándose sin efecto el procesamiento del chofer, sospechado como cómplice, en virtud de la falta de pruebas que lo vincule con el hecho.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar los planteos de la defensa pues sus objeciones efectuadas no pasan de ser meras opiniones subjetivas respecto a la credibilidad del testigo -inocuas para controvertir un juicio meramente probabilístico, aunque podrían ser valoradas de un modo distinto al momento de la sentencia, por requerir ésta ya no probabilidad sino certeza- pudiendo confrontarlo durante le etapa plenaria.

2.-Corresponde rechazar el agravio de la defensa pues no se aprecia cual es el perjuicio concreto que le pudo haber causado a la situación del imputado el pretendido no relevamiento de juramento de decir la verdad al testigo, quien mantuvo el mismo discurso en posteriores declaraciones, por lo que se advierte que el nulidicente pretende una declaración de nulidad por la nulidad misma.

3.-Cabe rechazar el planteo de nulidad de la defensa al respecto del el reconocimiento fotográfico, fundado en que el testigo no describió previamente a las personas a reconocer y tampoco se le había impuesto los derechos que le asistían como imputado, dado que el recaudo de descripción puede considerarse abastecido a partir del amplio y detallado relato fisonómico que proporcionó y que coincide plenamente con la morfología del reconocido, y por otro lado si bien no se le impusieron al reconociente sus derechos con anterioridad, ello fue porque se le asignó al testigo el carácter de víctima desde el primer momento.

4.-Corresponde dejar sin efecto el procesamiento y disponerse la inmediata libertad del chofer del camión asaltado en virtud de la ausencia hasta el momento de la lista de llamadas entrantes y salientes del celular usado por el coimputado minutos antes del robo, ya que dichas comunicaciones fueron las que generaron sospechas en el testigo -acompañante-, e incluso estuvieron contenidas, como elemento comisivo delictual, en la formulación de cargos, puesto que dicha prueba faltante puede resultar dirimente para su suerte procesal ya que a partir de las mismas podrá establecerse si realmente el mismo se comunicaba con su esposa o lo hacía con las personas participantes en el robo.

5.-Debe confirmarse el auto de procesamiento contra el chofer del camión asaltado pues si bien es cierto que no obra el listado de llamadas telefónicas entre los celulares que en el momento del hecho tenían el imputado y su mujer-con quien alegó haberse comunicado- y que ello es una prueba de importancia, surge del testimonio del acompañante que se realizaron al menos tres llamadas, en una de las cuales el imputado brindó datos del lugar por donde circulaban, existiendo una probabilidad de que haya estado brindando datos necesarios para la comisión del hecho, por lo que debe considerarse su intervención como partícipe necesario (del voto en disidencia del Dr. Vidal).

Fallo:

Y VISTOS:Los presentes autos Nº 112/2013 caratulados “L.M. – G., R.F. S/ROBO AGRAVADO POR EL USO DE ARMA DE FUEGO – PRIVACIÓN ILEGÍTIMA DE LA LIBERTAD AGRAVADA EN CONCURSO REAL”

CONSIDERANDO:

I) Contra el punto I de la Resolución Nº 230 del 10 de Mayo de 2013, por la que el Dr. Eduardo A. Bianchini, Juez en lo Penal de Instrucción de Venado Tuerto resolvió: DICTAR AUTO DE PROCESAMIENTO a M.R.L., argentino, divorciado, transportista, nacido el 17/08/61 en Venado Tuerto, hijo de R. y A.C., domiciliado en Venado Tuerto, como presunto coautor penalmente responsable de los delitos de “ROBO AGRAVADO POR EL USO DE ARMA DE FUEGO” y “PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD AGRAVADA”, ambos en concurso real (arts. 45, 55, 166 inc. 2° párrafo y 142 inc. 1 y 4 del CP) en la causa N° 526/13 que se le sigue por ante el Juzgado en lo Penal de Instrucción de Venado Tuerto, mantener el estado de detención y ordenar también el embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de pesos veinte mil (arts. 325, 326 y 332 del CPP), el imputado, por derecho propio y su abogado, el Dr. Ignacio Blanc Codina, interpusieron recurso de apelación en fecha 14/05/13 (fs. 315), el que fuera concedido en relación y sin efecto suspensivo, por decreto del 15/05/2013 y contra la Resolución N° 305 del 11 de Junio de 2013, por la que el Dr. Eduardo Bianchini, Juez en lo Penal de Instrucción de Venado Tuerto resolvió: “I)DICTAR AUTO DE PROCESAMIENTO a R.F.G., argentino, soltero, empleado, nacido el 13/09/68 en Venado Tuerto, hijo de R. y A.C., domiciliado en Venado Tuerto, como presunto partícipe necesario penalmente responsable de los delitos de “ROBO AGRAVADO POR EL USO DE ARMA DE FUEGO” y “PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD AGRAVADA”, ambos en concurso real (arts. 45, 55, 166 inc. 2° párrafo y 142 inc.1° y 4 del CP) en la causa N° 526/13 que se le sigue por ante el Juzgado en lo Penal de Instrucción de Venado Tuerto, mantener el estado de detención y ordenar también el embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de pesos veinte mil (arts. 325, 326 y 332 del CPP), el imputado por derecho propio y su abogado, Dr. Santiago Ruiz, interpusieron recurso de apelación (fs. 387), el que fuera concedido por decreto del 13/06/2013 (fs. 394).

1.- El Dr. Arsenio Omar Domínguez, por la defensa de M.R.L., al expresar agravios solicitó la revocación de la resolución que dispone el procesamiento de su pupilo.

El curial, en primer término, se agravió por la valoración efectuada por el Inferior de los dichos de D.D.B. y que, según califica, son contradictorios.

Así, recuerda que en sede prevencional relató los hechos mencionando que los asaltantes se movilizaban en una combi, que bajaron dos encapuchados con pasamontaña color negro

En la segunda oportunidad, al declarar como imputado -resaltó el Dr. Domínguez- dio una versión distinta de los hechos. Esa declaración -apuntó- está viciada de nulidad porque no fue relevado del juramento de decir verdad.

En el mismo sentido, dijo que la tercera declaración de B. (fs. 117/119), en sede judicial y bajo juramento también estuvo plagada de contradicciones y de todas ellas surge el procesamiento de su cliente.

Asimismo destacó que el reconocimiento fotográfico glosado en autos es nulo porque antes de practicarlo el citado para tal acto debe efectuar una descripción previa de las presuntas personas que participaron en el injusto. En autos, dijo, el reconocimiento lo efectuó B., bajo juramento, sin descripción previa y sin ser relevado de dicho juramento y a quien tampoco se le hizo conocer los derechos que la ley le otorga como imputado.

Agregó que el reconocimiento en rueda de personas es nulo porque ya había reconocido a L. por fotos antes de ese acto y que también es dubitativo porque dice:”que era medio parecido al N° 4″.

Sobre el reconocimiento de arma (fs. 125), el Dr. Domínguez dice que también es nulo porque se efectuó sin previa notificación a la Defensa.

El curial señaló que B. declaró por cuarta vez (fs. 175) nuevamente incurriendo en contradicciones. Ejemplificó que dijo que las puertas del auto estaban trabadas y que las trabas se manejan desde adelante, mientras que el Volkswagen Polo no tiene cierre centralizado.

Manifestó que las fotos e informes del médico forense se efectuó sin hacer conocer a L. el derecho que tiene de oponerse o de prestar su consentimiento para ese acto.

A su entender, el A-quo se basó en todas esas contradicciones para su resolución y ello colisiona con el método de la sana crítica racional.

Con relación a las declaraciones de R.G., indicó que son contradictorias y que declaró que los policías le sindicaron cuatro o cinco personas y que lo agredieron.

Sobre las declaraciones de su pupilo, M.R.L., recordó que prestó indagatoria a fs. 105/107 y que negó su participación en el hecho imputado, dejando en claro que no conoce a B. ni a G. y aclaró los motivos por lo que posee armas.

Remarcó que la testigo S.A.M. ratificó los dichos de L. y que otros testigos como P.C.C., J.M.A.L. y S.D.L. confirmaron también sus dichos.

Con relación a la valoración del material probatorio, la Defensa reiteró que el A-quo sólo se basó en los dichos de B.

Al respecto indicó que ni B. ni el Magistrado explican cómo hicieron los asaltantes para apoderarse de una caja fuerte -alojada en la parte posterior del camión- ni cómo se hizo para perforar la caja y apoderarse de cheques y dinero en efectivo.

Se agravió porque -dijo- el A-quo no valora del mismo modo los testimonios de L.ni de los testigos propuestos que coinciden en afirmar que en el horario del hecho su pupilo estaba en su domicilio, reparando un automotor de su propiedad.

Indicó que el A-quo no tuvo en cuenta que tanto B. como G., en su primer declaración, mencionó que estaban encapuchados y por ende, los términos expresados por las presuntas víctimas deben ser analizados con estrictez.

A su entender, los elementos colectados en autos son insuficientes para dictar el procesamiento de L. y se agravió porque el Dr. Bianchini -dijo- valora los mismos hechos de manera distintas para dictar la falta de mérito de C.

Reiteró que tampoco puede utilizarse como válido el reconocimiento efectuado al arma porque no contó con la asistencia de su defendido ni de su anterior defensa.

En síntesis, solicitó que se revoque el procesamiento dictado contra M.L. Además, que si se confirma el procesamiento de G., se modifique la calificación legal escogida ya que éste dejó de ser víctima y que si se continúa con esta línea, se investigue a B. quien incurrió en numerosas contradicciones.

2.- El Dr. Santiago Ruiz, por la defensa de R.F.G., al expresar agravios, en primer lugar, se remitió al hecho que su pupilo fue víctima y que fue amenazado de muerte para mantener una declaración que los ladrones realizaron.

Reiteró que su pupilo fue asaltado en la ruta y se pregunta cuál es la conducta que realmente se le imputa.

El curial manifestó que lo único probado en autos es que conocía a C. y que no conocía a L., por eso manifestó no entender cuál es la conexión con este último.

En segundo lugar, se refirió a las llamadas telefónicas.

Dijo que el A-quo sostiene que existieron esos llamados pero no logra probarlos ya que no se solicitaron las llamadas entrantes ni salientes del celular de G. y su esposa. Destacó que es imposible que su pupilo hable con M.L. porque no se conocen.

En tercer lugar, se agravió por las lesiones.Se quejó porque el Magistrado considerara que su defendido no fue golpeado, basándose en el informe médico de policía y la médica del sanatorio al poner “lumbalgia”. Reitera que G. fue golpeado por policías, que el médico policial -que es un policía, dice- hizo el informe negando la paliza y recordó que la jurisprudencia no acepta la prueba de los informes policiales en las lesiones.

En cuarto punto, el Dr. Ruiz se agravió porque el A-quo -a su criterio- sostuvo que su defendido mantuvo su primera versión falsa de los hechos para cubrir o encubrir y luego cambió la declaración para posicionarse procesalmente.

Al respecto dijo que se trata de simples “muletillas falaces” y que nunca aconsejó a su pupilo para cambiar la declaración.

Aclaró que su pupilo, previo a su detención, estaba asustado, que temía por su familia y que de hecho padece síntomas que lo llevaron a atención psicológica. Concluye que algo tan simple como el temor, para el A-quo fue sólo un “posicionamiento procesal”.

Hizo hincapié que tanto su pupilo como B. actuaron por la intimidación y por miedo de manera similar pero no porque se hayan organizado en tal sentido.

En quinto lugar se refirió al auto secuestrado.

Apuntó que el Juez cree en la versión de B., que es la versión policial y dijo que es imposible que un vehículo Polo posea tapizado negro porque se comercializa con la parte central de colores haciendo juego con el contorno del asiento, tampoco era un Gol y concluye que se trató de un Bora.

Reiteró que los dichos de B. en tal sentido son mendaces y que también miente cuando dice que no vio más a G. a quien cruzó dos veces por la calle y siguieron trabajando juntos en el Supermercado “Mami”.

En sexto lugar añadió que si bien es cierto que su pupilo es hermano de W.L.no se ve con regularidad y destacó que su defendido no posee antecedentes.

En séptimo escalón, se agravió por el hecho que el A-quo hizo hincapié en el cambio de recorrido y manifiesta que no existió desviación en el rumbo del vehículo dado que se estaba entregando pedidos y visitando clientes fijos.

La Defensa aclaró que lo único distinto al recorrido habitual es que su pupilo y su acompañante optaron por no dormir donde lo hacían habitualmente. Este cambio -según el letrado- obedeció al control vehicular que debían efectuar para continuar el viaje (ordenado por sus patrones) y para no perder tiempo pernoctaron en otro pueblo.

El Dr. Ruiz sostiene que no se le puede imputar a su defendido que por el cambio indicado precedentemente -y que era conocido por los dueños del Supermercado- ocurrió el ilícito, dado que el camión fue asaltado cuando regresaba, por la ruta habitual.

Agregó que los asaltantes conocían detalles de los choferes, por ello, no es descabellado pensar que conocían el recorrido del camión.

En octavo lugar se agravió por la participación necesaria otorgada a su pupilo.

Al respecto indicó que es una falacia entender que éste hablaba por teléfono con los asaltantes y no puede darlo por probado cuando no consta en autos el listado de llamadas entrantes y salientes desde el celular del imputado.

Conforme el argumento del Dr. Ruiz, el único error de su defendido fue mentir por temor a que mataran a su familia y de ser víctima pasó a ser procesado, sin pruebas.

Por lo argumentado, solicitó que se revoque el procesamiento y que se dicte Falta de Mérito. Asimismo, solicitó que se realice la prueba para conocer las llamadas entrantes y salientes del celular de su pupilo, a fin de dictar el sobreseimiento definitivo de éste.

3.- El Dr. Fernando I. Palmolelli, Fiscal de Cámaras, previo contestar traslado, solicitó que se verifique la existencia de la boleta de iniciación de juicios correspondiente al Dr. Ruiz.

Corroborado ello, a fs.416 , en primer lugar se refirió a los agravios expresados por la Defensa de L.

Al respecto sostuvo que el Dr. Domínguez basó su apelación en los dichos de B. y en los de G., a los que entiende nulos.

Indicó que el procesamiento debe ser confirmado.

Dijo que juega en perjuicio de L. que todo lo afirmado lo hizo en forma testimonial y no como imputado, tal como interpreta la Defensa.

Con relación al reconocimiento por fotografía, manifestó que no es nulo, dado que el propio testigo B. brindó las características físicas de las personas que lo asaltaron.

Agregó que los dichos de G. no juegan en beneficio de L. dado que su procesamiento fortalece la hipótesis expresada por B. en razón de los “corsi e ricorsi” en que incurrió G. Sin duda -dice- éste testigo mintió en los primeros momentos de la investigación y luego quiso enmendar una mentira con otra, la que fue desechada por el Magistrado. Citó jurisprudencia.

Agregó que el secuestro del arma se efectuó en un allanamiento que luce impecable y no fue cuestionado por la Defensa que sí cuestiona el reconocimiento de cosas o efectos.

Agregó que ese acto fue controlado por el defensor anterior de su actual pupilo, el Dr. Blanc Codina, quien nada objetó sobre el particular.

En cuanto al reconocimiento en rueda de personas, destacó que no se puede exigir una certeza absoluta dado que el tiempo, como las emociones vividas, amenguan dicha exigencia. Citó jurisprudencia.

Sobre los testimonios brindados por el hijo del imputado, su mecánico y la empleada de limpieza, consideró que deben ser evaluadas con atengibilidad restringida, dado el lazo que los une con el encartado.

A continuación, el Dr. Palmolelli expresó agravios con relación al procesamiento de L.

Así, se agravió que el A-quo no haya incorporado al momento de resolver la situación procesal de L.la figura de portación de arma sin la debida autorización, sin perjuicio que la Fiscalía, al momento de realizar la correspondiente acusación la incorpore en dicha pieza procesal.

Recordó que el arma secuestrada fue reconocida como la utilizada en el hecho y que del informe glosado a fs. 95 se desprende que no está registrada. A su criterio, la concurrencia real debe ser tenida por acreditada en razón de que dicha portación tuvo lugar antes, durante y a posteriori de cometido el hecho por M.L. Citó doctrina.

Acto seguido, el Dr. Palmolelli contestó los agravios expresados por la Defensa de G.

Sostuvo que contrariamente a lo sostenido por la Defensa, G. fue inducido a variar en sus declaraciones bajo una neo-amenaza del hijo de L., cuando este último concurrió a su domicilio a pedirle que dijera que había declarado así porque la policía le había pegado.

Recordó que su declaración permitió luego el secuestro del vehículo Polo detallado por el coimputado en autos – C.-, hoy beneficiado por Falta de Mérito que, a su criterio, la Fiscalía de Baja Instancia debió apelar.

Reiteró que los indicios contra C. eran más que suficientes para su procesamiento, en razón de que la propia víctima lo reconoció por intermedio de fotografías en sede prevencional y no pudo hacerlo en rueda de personas, situación que inclinó al A-quo a dictar la Falta de Mérito.

El Sr. Fiscal de Cámaras hizo hincapié en que en autos sobran elementos probatorios que brindan crédito a la versión de B. en el sentido que la explicación que G. cambió se debió a una táctica procesal.

El Dr. Palmolelli se preguntó por qué G. mantuvo la versión inducida por los asaltantes hasta que declaró su mujer y se respondió que seguramente ésa era la forma de desviar el curso de la investigación y no fue por miedo.

Por ello, solicitó que se confirmen los procesamientos de L.y G., ampliando la figura de Portación de Arma de Uso Civil Condicional, sin la debida autorización, en concurso real con los delitos de Robo Agravado por uso de Arma de fuego y privación ilegítima de la libertad, todos en concurso real.

II) Corresponde en las presentes actuaciones resolver el recurso de apelación interpuesto por los Dres. Arsenio Domínguez y Santiago Ruiz -quienes representan a M.R.L. y R.F.G., respectivamente- contra los autos 305 y 230, dictados por el Dr. Eduardo Bianchini los días 10 de Mayo y 11 de Junio de 2013, a través de los cuales los premencionados fueron procesados como coautor y partícipe necesario, respectivamente, de los delitos de Robo agravado por uso de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad agravada en concurso real (Arts. 45, 142 -incisos primero y cuarto- y 166 -inciso segundo, segundo párrafo- del Código Penal) que se le atribuyeron en las presentes actuaciones y la apelación por adhesión presentado por el Sr. Fiscal de Cámaras, Dr. Fernando Palmolelli, contra la calificación legal atribuida a M.R.L.

Examinando los agravios vertidos por los recurrentes cabe reseñar los mismos por separado.

AGRAVIOS EXPRESADOS POR EL DR. ARSENIO DOMINGUEZ: Los mismos pueden segmentarse del siguiente modo:

1.Sostiene que el A-quo tuvo en cuenta las declaraciones prestadas por D.D.B. quien declaró contradictoriamente en varias oportunidades, a la vez que en la segunda de ellas (fojas 33) no fue relevado del juramento que había prestado en la primera deposición y en la tercera (fojas 117) lo volvió a hacer juramentadamente, lo cual genera la nulidad de ambas.

2. Señala que el reconocimiento fotográfico resulta nulo porque B.no describió previamente a las personas a reconocer y tampoco se le había impuesto los derechos que le asistían como imputado.

3.Similar planteo formula respecto al reconocimiento judicial -destaca que el mismo no fue asertivo- agregando que el mismo resulta inválido porque ya había reconocido al imputado fotográficamente y no fue notificada previamente la defensa.

4.Plantea que en la declaración de fojas 175 B. vuelve a contradecirse como cuando expresa que el Polo en que eran conducidos tenía cierre centralizado -el apelante indica que ello no es posible ya que tal modelo vehicular no posee cierre centralizado- y que no se le solicitó consentimiento a su asistido antes de ser revisado por el forense y previo a la extracción de fotografías.

5.Dice que el reconocimiento del arma se realizó sin control de la defensa, que el reconociente no explicó que elementos tuvo en cuenta para efectuar el reconocimiento y que algún funcionario de la investigación indujo el resultado de la medida.

6.Reitera que el relato de B. es incongruente por señalar un recorrido inverosímil del vehículo en el que era trasladado por Venado, a la vez que expresó haber sido golpeado por la policía.

7.Dice que ni el premencionado ni el A- quo explican como hicieron los autores del robo para apoderarse de la caja fuerte que había en el camión.

8.Destaca que no fueron valorados los dichos de los testigos que ubican a L. en un lugar diferente -su domicilio- al momento de los hechos bajo investigación.

9.Expresa que M.M. a fojas 121/122 dijo que sus empleados B. y G. le hablaron de una trafic y de encapuchados y que A.F.P. (fojas 123) manifestó que en el lugar en donde estaba estacionado el camión no había huellas de otro vehículo.

10.Por último afirma que el A-quo valoró de un modo diferente la situación de L. respecto a la de C.en cuyo domicilio fue hallado un Polo gris y armas reconocidas fotográficamente.

Examinado los planteos recursivos precedentemente reseñados, a la luz de los elementos probatorios obrantes en autos y la contestación de agravios del actor penal público de segunda instancia, tras lo cual considero que los mismos no pueden prosperar, por las siguientes razones:

En relación al primer agravio -el recurrente argumenta que el a quo tuvo en cuenta las declaraciones prestadas por D.D.B. quien declaró contradictoriamente en varias oportunidades, a la vez que en la segunda de ellas (fojas 33) no fue relevado del juramento que había prestado en la primera deposición y en la tercera (fojas 117) lo volvió a hacer juramentadamente, lo cual genera la nulidad de ambas- cabe destacar que si bien el mencionado en primer término depuso en varias oportunidades y modificó el contenido de su primer declaración (fojas 6/7), luego explicó debidamente los motivos por los cuales llevó a cabo tal conducta, manifestando en tal sentido que tenía miedo ya que los asaltantes le dijeron que conocían sus movimientos y que iban a atacar a su familia. Tal rectificación resulta prima facie creíble ya que proviene de una persona que acababa de sufrir un hecho delictivo grave, tal como resulta un asalto a mano armada en la ruta y que además se compadece con el resto de su comportamiento procesal, puesto que en lo esencial se mantuvo en sus dichos y luego efectuó varios reconocimientos tanto de objetos como de personas en sede policial y judicial.

Por otra parte y en lo que se refiere a la supuesta declaraci ón como imputado de fojas 33 -reiteramente traída a colación por el recurrente- considero que la misma no puede llegar a ser considerada tal ya que si bien se le hacen saber los derechos contenido en el art.68 II CPP, fue encabezada como una ampliación de declaración testimonial y además fue precedida por el acta de fojas 32, en la que la autoridad policial da cuenta de los motivos por los cuales se recepta la referida ampliación y de las instrucciones requeridas al juzgado interviniente -consignadas en la parte final de la última acta señalada- dejándose constancia de que debía ampliarse la declaración testimonial prestada por B.

En función de todo ello y no apreciándose tampoco cual es el perjuicio concreto que le pudo haber causado a la situación de L. el pretendido no relevamiento de juramento traído a colación por el apelante -además de ello cabe resaltar que B. mantuvo en adelante el mismo discurso- con lo cual el nulidicente pretende una declaración de nulidad por la nulidad misma; por todo lo cual entiendo que corresponde rechazar el agravio bajo estudio.

En relación al segundo agravio -el apelante indica que el reconocimiento fotográfico resulta nulo porque B. no describió previamente a las personas a reconocer y tampoco se le había impuesto los derechos que le asistían como imputado- considero que debe correr igual suerte que el anterior por las siguientes razones:

•En lo que respecta a la falta de descripción previa por parte del reconociente considero que dicho recaudo, si bien debió ser cumplimentado al comienzo del acta de fojas 36, puede considerarse abastecido a partir del amplio y detallado relato fisonómico proporcionado por D.D.B.a fojas 33 vuelta in fine/35, el que coincide plenamente con la morfología del reconocido, tal como se detallará mas adelante.

•En orden a que no se le impusieron al reconociente sus derechos con anterioridad considero que ello no se compadece con el carácter de víctima que siempre se le asignó en la presente causa, remitiéndome por razones de brevedad a lo ya dicho al tratar el agravio inicial.

Por las consideraciones efectuadas considero que corresponde rechazar el segundo agravio.

En lo que atañe al tercer agravio -el recurrente cuestiona el valor asignado al reconocimiento judicial (destaca que el mismo no fue asertivo) y agrega que el mismo resulta inválido porque ya había reconocido al imputado fotográficamente y no fue notificada previamente la defensa- entiendo que tampoco puede prosperar por cuanto la valoración del mismo fue efectuada por el A-quo de un modo conglobado, en el que tuvo en cuenta la amplia y detallada descripción fisonómica realizada por el reconociente -la misma resulta plenamente compatible con L. tanto en lo que refiere a edad, cabello, estatura y cicatriz en la mejilla izquierda, extremo que puede apreciarse nítidamente en dos de las tres tomas fotográficas obrantes a fojas 198- y el reconocimiento fotográfico positivo llevado a cabo en sede policial, complementándose entre sí ambas medidas.

Asimismo tampoco puede ser receptada la argumentación recursiva vinculada a la falta de notificación de la medida de la defensa toda vez que el anterior defensor -Dr. Blanc Codina- estuvo presente en la misma y lógicamente pudo ejercer ampliamente sus facultades de contralor. Por todo ello considero que corresponde rechazar el agravio.

Respecto al cuarto agravio -el apelante plantea que en la declaración de fojas 175 B.vuelve a contradecirse como cuando expresa que el Polo en que eran conducidos tenía cierre centralizado (el recurrente indica que ello no es posible ya que tal modelo vehicular no posee cierre centralizado) y que no se le solicitó consentimiento a su asistido antes de ser revisado por el forense y previo a la extracción de fotografías- corresponde rechazar el mismo por las siguientes razones:

•En relación a las contradicciones de B., por razones de brevedad, corresponde remitirse a lo señalado al tratar el primer agravio.

•En lo que respecta a si el vehículo Polo tenía o no cierre centralizado considero que es un argumente débil ya que aún cuando dicho dispositivo no provenga de serie -extremo que tampoco acreditó quien lo invoca- sabido es que puede ser instalado particularmente, tal como sucede con otros accesorios, tales como levanta vidrios, techo corredizo, luces de xenon, etc.

•En orden a la revisación médica y a la extracción de fotografías cabe señalar que tales diligencias no fueron objetadas oportunamente por el anterior defensor ni por el propio justiciable, a la vez que el planteo tampoco puede prosperar por resultar el imputado objeto de prueba y no sujeto en relación a las medidas ahora cuestionadas por el Sr.Defensor.

Por todo lo anteriormente dicho corresponde rechazar el agravio.

En lo que se refiere al quinto agravio -el apelante sostiene que el reconocimiento del arma se realizó sin control de la defensa, que el reconociente no explicó que elementos tuvo en cuenta para efectuar el reconocimiento y que algún funcionario de la investigación indujo el resultado de la medida- también debe ser rechazado por los siguientes motivos:

•En relación al control defensivo cabe remitirse a lo dicho al tratar el tercer agravio, en el sentido de que la participación en la medida del anterior defensor del imputado garantizó la regularidad de la misma, deduciéndose a su vez de la presencia del curial la fehaciente notificación previa traída a colación por el apelante.

•Respecto a como pudo el reconociente efectuar el señalamiento del arma considero que dicho extremo lo podrá dilucidar el Sr. Defensor a través del pertinente contra examen que puede efectuar durante el juicio. Ergo: el agravio debe ser rechazado.

En lo que se refiere al sexto agravio -el recurrente reitera que el relato de B. es incongruente por señalar un recorrido inverosímil del vehículo en el que era trasladado por Venado, a la vez que expresó haber sido golpeado por la policía- entiendo que corresponde enfocar tal planteo con el mismo prisma empleado al verificar el anterior agravio.

En tal sentido las objeciones efectuadas por el apelante no pasan de ser meras opiniones subjetivas respecto a la credibilidad del testigo -inocuas para controvertir un juicio meramente probabilístico, aunque podrían ser valoradas de un modo distinto al momento de la sentencia, por requerir ésta ya no probabilidad sino certeza- pudiendo confrontar a B. durante le etapa plenaria. Lo expuesto resulta suficiente para desestimar el planteo recursivo bajo estudio.

En orden al séptimo agravio -el recurrente expresa que el premencionado ni el A-quo explican como hicieron los autores del robo para apoderarse de la caja fuerte que había en el camión- entiendo que el apelante puede contraexaminar sobre dicho extremo a B.e incluso reintroducir tales interrogantes al momento de los alegatos conclusivos.

De todos modos cabe destacar que la respuesta de los tópicos introducidos por el Sr. Defensor podría deducirse de las actas policiales que dan cuenta de la utilización de sopletes en la parte trasera del camión, lo cual torna -al menos con el grado de conocimiento menos exigente que exige esta instancia procesal- desestimable el agravio.

En orden al octavo agravio -el apelante señala que no fueron valorados los dichos de los testigos que ubican a L. en un lugar diferente (su domicilio) al momento de los hechos bajo investigación- considero que tales testimonios -todos provenientes de personas allegadas al inculpado, tal como lo puntualizó el actor penal público de segunda instancia- podrían llegar a tener incidencia al momento de dictarse sentencia, sin embargo los mismos no logran neutralizar la abundante prueba de cargo tenida en cuenta por el A-quo al dictar el auto de procesamiento de L. Por lo tanto corresponde rechazar los agravios.

En lo que se refiere al noveno agravio -el apelante expresa que M.M. a fojas 121/122 dijo que sus empleados B. y G.le hablaron de una trafic y de encapuchados y que A.F.P. (fojas 123) manifestó que en el lugar en donde estaba estacionado el camión no había huellas de otro vehículo- entiendo que tampoco puede prosperar ya que M. pudo haberse referido a los originales y luego modificados dichos de B. De todos modos el Sr. Defensor puede hacer valer, en el marco del desarrollo de su teoría del caso, dicho testimonio y potenciar el mismo ofreciendo nuevamente a M. como testigo e incluso al Sr. P.

Finalmente y respecto al décimo agravio -el apelante afirma que el A-quo valoró de un modo diferente la situación de L. respecto a la de C. en cuyo domicilio fue hallado un Polo gris y armas reconocidas fotográficamente- entiendo que el mismo no puede prosperar por cuanto C. no fue reconocido por B.Además de ello quien tenía las facultades de recurrir -la Fiscalía actuante- no lo hizo en virtud de lo cual esta instancia de revisión carece de facultades para ingresar a analizar tal cuestión, máxime que la misma no revela entidad para favorecer o modificar la situación procesal de L.

Por todas las argumentaciones efectuadas considero que corresponde rechazar el recurso de apelación incoado por el Dr. Arsenio Dominguez a favor de M.R.L. cuyo procesamiento debe ser confirmado en su totalidad.

Finalmente y en lo que respecta a la solicitud del actor penal público de segunda instancia referida a la portación/tenencia del arma secuestrada en autos por parte del imputado L. considero, a los fines de garantizar el derecho de defensa, que primeramente el A- quo deberá ampliar cargos en tal sentido, tras lo cual podrá dictar la resolución que estime pertinente. En función de ello y respecto a las demás observaciones en materia de prueba efectuada por el Dr. Palmolelli deberá corrérsele vista a la Fiscalía de primera instancia interviniente.

AGRAVIOS EXPRESADOS POR EL DR. SANTIAGO RUIZ

El defensor de R.F.G. cuestiona el decisorio dictado en primera instancia, para lo cual argumenta que su asistido fue víctima del hecho y no participó en el mismo, que s olo conocía a C.y no a L., que no existe prueba de que se comunicara previamente con los ladrones ya que no fueron incorporadas las sábanas telefónicas no obstante haber sido solicitada por la defensa, que fue apremiado por la policía, que rectificó sus dichos debido a que temía de que le pasara algo malo a su familia, que su pupilo luego se siguió viendo con B., que el cambio de recorrido obedeció a que tenían que realizar una inspección vehicular y que ello no influyó en el camino y horarios de regreso.

Examinando los agravios precedentemente reseñados a la luz de los elementos probatorios obrantes en autos y réplica de la Fiscalía de Cámaras, tras lo cual considero que corresponde acoger favorablemente el recurso de apelación interpuesto. En consecuencia el auto de procesamiento impugnado mutará hacia uno de falta de mérito. (Art. 327 CPP). A la conclusión precedente arribo por las siguientes razones:

En primer lugar cabe señalar, partiendo del contenido medular de los agravios, que del examen de la resolución recurrida surge que el a quo funda el procesamiento básicamente en tres indicios: el primero de ellos es la rectificación tardía efectuada por G. respecto a como sucedieron los hechos de autos, el segundo pasa por la modificación del recorrido habitual lo cual le generó sospechas a B. -compañero de viaje del imputado- y la tercera resultan las supuestas comunicaciones entre G.y los ladrones momentos antes del atraco.

Analizando detenidamente, conforme a lo antes dicho, los pilares más importes sobre los cuales el instructor construyó el juicio de autoría provisorio, entiendo que a través de los mismos se filtran dudas incompatibles con el grado de conocimiento probabilístico que debe impregnar el auto de mérito objeto de estudio.

En tal sentido y respecto al primero de ellos considero que si bien resulta extraño y sospechoso que el causante haya modificado su explicación de lo sucedido luego de más de un mes de su primera declaración, tampoco puede descartarse liminarmente de que dicho zigzagueo declarativo haya obedecido al temor que le infundió el robo, máxime que el involucrado requirió asistencia psicológica -conforme informe proporcionado por la psicóloga Inés Geraci y glosado a fojas 365-. Realmente cuesta suponer que dichas entrevistas las haya solicitado G. -y montado una puesta en escena en cada una de las mismas- poco después del hecho de autos y a los fines de hacerla valer más adelante como estrategia procesal, máxime que en dichas ocasiones ni siquiera figuraba como imputado en la presente causa.

Tampoco es cierto que la modificación tardía de G. se produjera debido a la declaración previa de su mujer, tal como apunta el actor penal público de segunda instancia a fojas 420 vuelta, ya que M.J.R. depuso -fojas 335/337- el 24 de Mayo del corriente año, es decir tres días después de que lo hiciera su esposo, más allá de que se este volvió a modificar sus dichos conforme a la ampliación de fs. 348/350.

De todos modos considero que tampoco llega a tener categoría de indicio, tal como surge de la postura fiscal, la circunstancia de que el encartado tenga un vínculo fraternal con L. y que éste a su vez sea conocido/amigo de C.-en donde se secuestró un vehículo que pudo haber intervenido en el robo- máxime que el premencionado fue beneficiado con un auto de falta de mérito no recurrido por la Fiscalía de Baja Instancia y que lo podría desvincular definitivamente de la imputación que se le formulara en el caso de que no se incorporen nuevos elementos probatorios.

En orden al segundo sostén del procesamiento -modificación del recorrido habitual lo cual le generó sospechas a B.- considero que dicha cuestión no pasa de lo meramente conjetural y además se le contrapone la explicación brindada por el recurrente en el sentido de que la alteración del recorrido se produjo debido a que tenían que realizar una inspección vehicular. En todo caso correspondería la ampliación del testimonio de B. y de los empleadores de éste a los fines de auscultar los motivos reales acerca del cambio de la hoja de ruta y si el mismo incidió en los horarios y trayecto final de regreso, ya que dicho aspecto también es negado por el Dr. Ruiz.

Sin embargo, no obstante todo lo antes dicho, el motivo principal por el cual considero que debe revocarse el procesamiento dictado en contra de R.G. pasa por la ausencia -al menos hasta el momento y no obstante el pedido de la defensa y la reiteración del pedido de informe por parte del juzgado- de la lista de llamadas entrantes y salientes del celular usado por G. minutos antes del robo.

El dato antes señalado resulta muy importante ya que dichas comunicaciones fueron las que generaron sospechas en B. e incluso estuvieron contenidas, como elemento comisivo delictual, en la formulación de cargos de fojas 329 vuelta/330. Entiendo que dicha prueba faltante puede resultar dirimente para la suerte procesal de G. ya que a partir de las mismas podrá establecerse si realmente el mismo se comunicaba con su esposa o lo hacía con L. u otra de las personas participantes en el robo.En virtud de ello, sin que pueda perjudicar la no incorporación de la prueba antes indicada al sometido a proceso y recordando la operatividad del principio jurídico procesal in dubio pro reo -positivizado en el art. 5 CPP- a casos como el de autos, por todo lo cual considero que corresponde hacer lugar a los agravios introducidos por el recurrente, correspondiendo en consecuencia que sea dejado sin efecto el procesamiento oportunamente dictado, el que mutará hacia un estadio de falta de mérito (Art. 327 CPP) y sin perjuicio de las ulterioridades que pueda arrojar el agotamiento de la investigación.

Asimismo es conveniente que el A-quo requiera a la empresa telefónica intimándola bajo apercibimiento de desobediencia la contestación de los oficios ya remitidos, en un plazo que no podrá ser superior a cinco días desde la recepción.

Correlativamente a lo antes señalado deberá disponerse la inmediata libertad de R.F.G. en relación a los hechos objeto de investigación en las presentes actuaciones, previa constitución de domicilio y siempre y cuando no estuviere a disposición de otra autoridad competente. (última oración del artículo antes indicado).

VOTO DEL DR. FERNANDO VIDAL

Coincido con la opinión del Dr. Tomás Gabriel Orso en relación a la situación de M.R.L., tanto respecto a los argumentos como a la parte resolutiva, remitiéndome a sus consideraciones por motivos de brevedad y a los fines de evitar inútiles repeticiones argumentales. De igual manera también coincido con el vocal preopinante en relación al recurso de apelación, por adhesión, presentado la Fiscalía de Cámaras.

Referido a R.F.G. opino de manera distinta que el Dr. Orso. Es cierto que el cambio de ruta por parte de R.G.no nos puede llevar, por sí sólo y ni siquiera en grado de probabilidad, a determinar que el imputado tuvo participación en el hecho, pero puede servir como corroborante de otras pruebas que sí permitan llegar al grado mencionado.

El punto de mayor importancia, en el que me separo de la opinión del Dr. Orso -y también difiero con los agravios de la Defensa-, es el de las llamadas telefónicas.

La Defensa sostiene que su pupilo no conoce a L. y que en el viaje llamaba a su mujer. Respecto a si conocía o no al mencionado imputado considero, en primer lugar, que puede ser sólo una estrategia defensiva de muy escaso valor; en este sentido, de considerar que si con sólo expresar -uno o ambos coimputados- que no se conocen ya estaríamos ante la imposibilidad de procesar, llegaríamos al absurdo de que en todo delito cometido por dos o más personas con el simple hecho de negar conocerse se invalidarían las demás pruebas.

En segundo lugar debe tenerse en cuenta que para el dictado del auto de procesamiento sólo es necesario arribar al grado de probabilidad y no al de certeza, por lo que también existe la posibilidad de que el hecho no lo haya cometido L. y si otra persona y que con este haya colaborado G.

Es cierto que no obra el listado de llamadas telefónicas entre los celulares que en el momento del hecho tenían G. y su mujer y que ello es una prueba de importancia, por lo que debe instarse al Juez en lo Penal de Instrucción a requerir nuevamente el listado de llamadas telefónicas, haciéndole saber a la empresa su responsabilidad, y, una vez obtenido, cotejarlo con los dichos de B., G. y M.R.-mujer de este último-.

También entiendo que el Magistrado debe examinar cuidadosamente si los números telefónicos que el imputado y su mujer mencionan son los que tenían en ese momento, dado que de ser así debe existir al menos una llamada de la mujer, como esta dice.

Pese a lo antedicho del análisis de las versiones de las personas mencionadas en el párrafo que precede surge la probabilidad de que efectivamente el acusado haya comunicado a los autores, con bastante precisión, el lugar por donde transitaban y con ello colaborado en el hecho.

Tengo presente que el imputado dijo “A lo largo del viaje realicé las llamadas telefónicas a mi señora, es más le mandaba mensajes para que me llamara, porque para no gastar yo, porque ella me tenía gratis. Tres veces la llamé, bah le mandé mensaje (.) porque a la única que llamé fue a mi esposa. La última que llama mi señora me dice (.)” (textual fs. 331) y estos dichos difieren de lo expresado por su mujer, M.R. En efecto, la mujer, a fs. 335 vta. sostuvo que fue ella quien lo llamó, mencionó una sola llamada y no manifestó que su marido la haya llamado o enviado mensajes por lo que debe entenderse que no lo hizo; también agregó que hablaron de que tenían que retirar unas bicicletas para los nenes y que llegaría a las ocho u ocho menos cuarto. Por su parte D.D.B. expresó, a fs. 8 vta., que su compañero habló por teléfono con su mujer dos o tres veces y en la última oportunidad dijo que habían pasado Arias y que en media hora llegaban. De todo ello surge que si el imputado habló dos o tres veces por teléfono y con su mujer lo hizo una sola, una o dos veces habló con otras personas, por lo que al decir -en una de esas llamadas- el sitio por donde circulaban existe la probabilidad de que haya estado brindando datos necesarios para la comisión del hecho.Cabe acotar que en un momento B. pudo pensar que todas las llamadas de su compañero eran con su mujer, pero no escuchaba la voz del otro lado.

De acuerdo a lo dicho anteriormente, más el cambio de ruta y lugares que le hizo llamar la atención a B., el hecho de que mantuvo una versión mentirosa de lo acontecido durante mucho tiempo y que haya denunciado apremios con lesiones no probadas me llevan al grado de probabilidad respecto a la participación del imputado en el hecho por el que fue procesado.

Entiendo, también, que no existe inhabilitación alguna para que los médicos de policía sean quienes revisen a los imputados cuando estos denuncian apremios. Inhabilitarlos sería lo mismo que prohibir a la policía investigar delitos cometidos por un integrante de la fuerza. Más allá de ellos considero conveniente que también los médicos forenses examinen a los coimputados con la mayor cercanía temporal posible con el hecho.

En relación a la participación criminal del encausado también coincido con el Magistrado, pues brindar los datos del lugar por donde circulaban es de suma importancia para la comisión del hecho y por ello debe considerarse que su intervención fue de Partícipe Necesario.

Conforme a todo lo expresado considero que se debe confirmar el auto de procesamiento también a R.F.G. y, por lo tanto, no corresponde otorgar la libertad por revocar tal auto.

Dr. Fernando Vidal

(En disidencia)

VOTO DEL DR. CARLOS ALBERTO CHASCO

Adhiero específicamente a lo expresado por el Dr. Tomás Gabriel Orso y así voto en consecuencia.

En definitiva, leídas que han sido las partes, la Cámara de Apelación en lo Penal RESUELVE: I) Confirmar íntegramente el auto de procesamiento venido en apelación, en cuanto dispusiera el procesamiento de M.R.L. como presunto coautor del delito de Robo agravado por uso de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad agravada. (Arts.45, 55, 142 -incisos primer y cuarto- y 166 -inciso segundo, segundo párrafo-, todos del Código Penal). II) Instar al A-quo a correrle vista al Ministerio Público Fiscal, conforme lo indicado en los considerandos. III) Dejar sin efecto el procesamiento dictado contra R.F.G., el que mutara hacia un estadio de falta de mérito (Art. 327 CPP) y sin perjuicio de las resultancias que pudiere arrojar el agotamiento de la investigación. IV) Ordenar la inmediata libertad de R.F.G., en relación a los hechos objeto de investigación en las presentes actuaciones, previa constitución de domicilio y siempre y cuando no estuviere a disposición de otra autoridad competente. (Art. 327, última parte, CPP). V) Ordenar al A-quo intimar a la empresa telefónica, bajo apercibimiento de desobediencia, la contestación de los oficios ya remitidos, en un plazo que no podrá ser superior a los cinco (5) días desde la recepción.

Insértese copia autorizada, hágase saber y bajen.

FDO.: DRES. TOMÁS GABRIEL ORSO – FERNANDO VIDAL (EN DISIDENCIA) – DR. CARLOS ALBERTO CHASCO.

 

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