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Una simple ofensa solo será causal de injurias graves cuando por su trascendencia impida el retorno a la convivencia

PeleasPartes: T. E. I. c/ C. O. R. s/ divorcio vincular contencioso

Tribunal: Cámara de Familia de Mendoza

Fecha: 20-ago-2013

Cita: MJ-JU-M-80974-AR | MJJ80974 | MJJ80974

Una simple ofensa no puede configurar la causal de injurias graves sino cuando reviste una trascendencia o un menoscabo tal que dejen una impresión profunda, capaz de impedir la vuelta a la convivencia.

Sumario:

1.-Cabe confirmar la sentencia que desestimó la demanda interpuesta por la esposa y ordenar el divorcio vincular de las partes conforme lo dispone el art. 214 inc. 2) de la ley 23515, pues no se ha probado por medio alguno que la ruptura de la convivencia matrimonial producida pueda ser atribuida a la culpa del demandado, pesando sobre la accionante la carga de probar tal extremo; además, los hechos aislados que han sido acreditados y que han tenido lugar luego del quiebre matrimonial no significan un incumplimiento de los deberes matrimoniales que subsisten luego de la separación, suficientes como para hacer lugar a la causal de injurias graves.

2.-Una simple ofensa no puede configurar la causal de injurias graves sino cuando reviste una trascendencia o un menoscabo tal que dejen una impresión profunda, capaz de impedir la vuelta a la convivencia; por ello no es intrascendente que la ley haya exigido que las mismas sean graves , es decir, que tengan una importancia de tal magnitud que excedan la mera tolerancia o habituales rencillas conyugales que existen en un matrimonio.

3.-Si bien es cierto que en la acción de divorcio fundada en la causal de injurias graves resulta innecesario realizar un inventario o un extenso listado de las conductas que se reputan como injuriantes, es imprescindible que las enunciadas como graves tengan un grado de verosimilitud tal como para crear, a tenor de la prueba rendida, en el ánimo del juzgador la certeza de su existencia y magnitud.

4.-Las tachas deben ser precisas y estar dirigidas a probar la falta de idoneidad subjetiva del testigo, no porque sus dichos tengan o no concordancia total o parcial con las circunstancias de los hechos discutidos, ya que lo que se pide de los testigos son sus percepciones sobre esos hechos, y ellas pueden depender de innumerables factores que los tergiversen o modifiquen, sino porque surja de su declaración o se demuestre por algún otro medio que el testigo trata intencionalmente de falsear la verdad de sus percepciones, o que está interesado en el resultado de su declaración.

5.-Si bien los testimonios indirectos y de los familiares de una de las partes no pueden desecharse sin más por tales razones en los procesos de familia, dado el grado de intimidad en el que normalmente se desarrollan los hechos debatidos, sí es necesario que sus dichos sean valorados desde la sana crítica y que guarden concordancia con el resto del material probatorio, situación que no se presenta en el caso por cuanto los dos testigos ofrecidos por el accionado, refutan los hechos que dan cuenta los testigos de la accionante.

Fallo:

En la ciudad de Mendoza, a los veinte días del mes de agosto del año dos mil trece se reúnen en la Sala de Acuerdos de la Excma. Cámara de Apelaciones de Familia, los señores jueces titulares de la misma Dres. Carla Zanichelli, Germán Ferrer y Estela Politino, y traen a deliberación para resolver en definitiva la causa N° 110/10 caratulada «T. E. I. c/ C. O. R. p/ divorcio vincular contencioso originaria del Tercer Juzgado de Familia de la Primera Circunscripción Judicial, venida a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 298 por la parte actora contra la sentencia de fs. 290/293, la que decidió desestimar la demanda interpuesta por la Sra. E. I. T. en contra de O. R. C. y ordenar el divorcio vincular de las partes conforme lo dispone el art. 214 inc. 2) de la ley 23.515; declarar disuelta la sociedad conyugal; imponer costas y regular los honorarios de los profesionales intervinientes.

Habiendo quedado en estado los autos a fs. 333, se llaman los autos para resolver, y a fs. 334 se practicó el sorteo que determina el artículo 140 del C.P.C., arrojando el siguiente orden de estudio: Dres. Zanichelli, Ferrer y Politino.

De conformidad con lo dispuesto por el art. 160 de la Constitución de la Provincia, planteáronse las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA: Es justa la sentencia apelada?

SEGUNDA: Costas.

SOBRE LA PRIMERA CUESTION, LA DRA. CARLA ZANICHELLI dijo:

1. En contra de la sentencia recaída a fs. 290/293 dictada por la Sra. Juez del Tercer Juzgado de Familia de la Primera Circunscripción Judicial, a fs. 298 apeló la parte actora.

La Sra. Juez desestimó la demanda de divorcio vincular contencioso interpuesta por la Sra. E. I. T. en contra del Sr. O. R. C. fundada en las causales de adulterio, injurias graves y abandono voluntario y malicioso y en su lugar declaró el divorcio de las partes por la causal objetiva prevista por el art. 214 inc.2) del Código Civil, impuso las costas por la acción de divorcio vincular en el orden causado y reguló los honorarios profesionales.

La Sra. Juez de la instancia precedente resolvió del siguiente modo: que la accionante imputa responsabilidad al demandado en la ruptura matrimonial en tanto que ambos reconocen el tiempo de separación; que de la prueba producida en la causa, la que detalla, no surge acreditado ni el adulterio ni el abandono voluntario y malicioso ni tampoco haber sufrido la accionante durante la relación matrimonial conductas injuriantes, razón por la que se impone el rechazo de la demanda contenciosa instaurada por la esposa; que está fuera de discusión que los cónyuges llevan más de tres años de separados de hecho sin voluntad de unirse, por lo que ha transcurrido el plazo legal de la separación que prevé la normativa aplicable para decretar la separación por la causal objetiva de separación de hecho; que ambos esposos han manifestado su intención de disolver el vínculo; que se enrola en la postura que admite la posibilidad de que sea el órgano judicial quien modifique la causal, para no obligar a las partes a promover un nuevo juicio; que tanto la accionante como el demandado desean divorciarse aunque la estrategia procesal que permita a arribar a una sentencia favorable no ha sido convincente, lo que no es de responsabilidad de los esposos sino de sus respectivos profesionales quienes no estructuraron el proceso de forma tal que obtuvieran una respuesta judicial que tuviera por acreditada la inocencia o la culpabilidad en la ruptura matrimonial de alguna de las partes.

2- A fs. 307/311 expresa agravios el apelante.

Sostiene que la Juez a-quo hace una análisis absolutamente parcial de las pruebas omitiendo merituar las ofrecidas por su parte. Agrega que ha sido probada a través de la instrumental que glosa a fs. 3/8 y 66 de la prueba testimonial rendida a fs.45/48 la gravedad que reviste el estado de salud de la actora y la consecuente e imperiosa necesidad de tratamientos médicos y quirúrgicos de alta complejidad, de medicación permanente con el costo que ello implica, la incapacidad para el ejercicio de actividades laborales y el modo en que afecta su delicado estado de salud las discusiones que pudiera tener con el cónyuges y los malos tratos del que fue objeto.

Refiere que respecto de la prueba de absolución de posiciones rendida por su parte se ha omitido considerar su confesión referida al abandono de persona que sufrió por parte del demandado al no hacerse cargo ni moral ni materialmente de la atención de su estado de salud y a las actitudes agresivas e injuriantes que agravaron su deteriorada salud. En punto a la prueba confesional del demandado, afirma que la sentenciante omite referirse a la evidente indiferencia que manifiesta hacia la accionante como al expreso reconocimiento de que no la asistió cuando sufrió un accidente cerebro vascular.

Afirma que la decisión impugnada no toma en cuenta que el testigo Rundo, vecino de las partes, no ha tenido ningún trato con las mismas, lo cual invalida sus restantes afirmaciones las que evidentemente no le constan, reconociendo que desde su casa no se escucha nada de lo que puedan hablar o gritar en la casa de las partes; en tanto que respecto de la declaración de la testigo Salatino no se meritúa la mala relación que la misma tiene con la accionante por las denuncias que ha hecho en su contra en la Justicia de Faltas, siendo contradictoria al afirmar que el marido la asistió en la enfermedad cuando el propio demandado reconoció que no fue así. Señala que la Juez de grado rechaza la tacha formulada por su parte respecto de esta testigo por cuanto considera que sus ponderaciones han pasado por sus sentidos, siendo que ello no resulta posible por cuanto afirma que perdió contacto desde hace ocho años.

Sostiene que de la prueba testimonial ofrecida por su parte y que fuera rendida a fs.45/48 surte el mal trato, la agresividad verbal del demandado hacia su esposa, la falta de atención y asistencia en su salud, la forma en que las discusiones afectaban su salud, la necesidad de la accionante, aún enferma de salir a trabajar para cubrir sus necesidades básicas. Manifiesta que la Juez a-quo refiere que en el caso no se hizo lugar al pedido de exclusión de hogar siendo que, por el contrario a fs. 67 la propia juez resuelve tal medida, obrando a fs. 67 la resolución dictada por el Séptimo Juzgado de Familia de la que surge el informe psicológico que da cuenta que la accionante presenta sintomatología compatible con ser víctima de violencia intrafamiliar.

Concluye en que la prueba rendida en la causa ha sido parcialmente merituada, omitiendo considerar la ofrecida por su parte e interpretando erróneamente las constancias de autos, lo que convierte al pronunciamiento dictado en voluntarista y parcial, razón por la que solicita que el mismo sea revocado.

3- Corrido traslado de la expresión de agravios a la parte demandada, a fs, 315/319 contesta el mismo, solicitando el rechazo del recurso de apelación interpuesto, por las razones que expone a las que me remito en honor a la brevedad.

4- A fs. 333 se llaman los autos para resolver, practicándose a fs. 334 el sorteo previsto por el art. 140 del C.P.C.

5- Anticipo mi opinión adversa a la procedencia del recurso incoado.

Previo a todo cabe advertir que la expresión de agravios de fs. 307/311 sólo comprende la impugnación del rechazo de la causal de injurias graves invocada por la recurrente en la demanda; no así de las causales de adulterio y abandono en que también funda la acción.

Sabido es que la causal de injurias graves, prevista en art. 202 inc. 4 del Código Civil , es la más amplia de las contempladas en la ley, puesto que comprende todas las violaciones a las obligaciones emergentes del matrimonio, que no alcanzan las otras.En rigor, la causal de injurias graves incluye a las demás, sin que ello implique desconocer su propia autonomía y ámbito de aplicación.

Pero ello no debe interpretarse en el sentido que cualquier otra conducta que no se halla comprendida en los demás incisos, pueda significar una injuria, suficiente para decretar el divorcio de los cónyuges.

En efecto, se considera que esta causal está configurada por toda ofensa, o menoscabo de un cónyuge hacia el otro. Esta ofensa o menoscabo puede ser causado por actitudes, palabras o conductas que, en general, importan agraviar a un esposo y que pueden provenir del otro esposo o de un tercero, consintiéndolo aquél; pueden referirse a la persona de uno de los esposos, o su familia, o a sus costumbres, a su forma de ser y sentir, etc. (cfr. Zanoni, Eduardo A., «Derecho Civil – Derecho de Familia», 2ª edición actualizada, Ed. Astrea, p. 83 y 84)

La jurisprudencia ha conceptuado a la injuria grave como causal de divorcio, como » todo hecho positivo o negativo (por acción u omisión) imputable a un cónyuge, que ofenda directa o indirectamente al otro en sus afecciones legítimas de marido o mujer, en su dignidad o amor propio, honor o decoro, apreciados estos hechos conforme a la educación, posición social y familiar de los esposos, así como a la demás circunstancias de presencia (condiciones ambientales, publicidad de la injuria, carácter objetiva o subjetivamente injurioso de la ofensa, reiteración de los hechos ofensivos, etc.). La causal de injurias graves (arts. 202 inc. 4, y 214 inc. 1 CCiv.) tiene conceptualmente un alcance más amplio que el común, comprendiendo la conducta antimatrimonial, exteriorizada a través de todos los actos, palabras y gestos ofensivos intencionales o no, que ataquen la dignidad o reputación del otro cónyuge, hiriendo sus justas susceptibilidades» (cfr. Cám.Civ.Com.San Isidro, sala 2°, 7/10/99 «G.S. y ot. Citado por Vazquez, Anahí «Las injurias graves en el divorcio o la separación personal , L.L.2010-B-57).

En forma unánime se ha dicho que una simple ofensa, no puede configurar la causal de injurias graves sino cuando reviste una trascendencia o un menoscabo tal que dejen una impresión profunda, capaz de imped ir la vuelta a la convivencia. Por ello, no es intrascendente que la ley haya exigido que las mismas sean «graves», es decir, que tengan una importancia de tal magnitud que excedan la mera tolerancia o habituales rencillas conyugales que existen en un matrimonio.

Todo ello lleva a sostener que la calificación de grave, es un requisito esencial (cfr. CNCiv, sala A, 25/7/1995, L.L. 1995-D-791) y que si bien es cierto que en la acción de divorcio fundada en la causal de injurias graves resulta innecesario realizar un inventario o un extenso listado de las conductas que se reputan como injuriantes, es imprescindible que las enunciadas como graves tengan un grado de verosimilitud tal como para crear, a tenor de la prueba rendida, en el ánimo del juzgador la certeza de su existencia y magnitud (cfr. CNCiv., sala L, 29/11/1993, ED 157-768).

Cualquier acción u omisión ofensiva no necesariamente reviste el carácter de injuria grave, requisito éste que es impuesto por la ley, aclarando que en la apreciación de esa gravedad, el juez debe tomar en consideración la educación, posición social y demás circunstancias de hecho que puedan presentarse. El Código exige que se trate de una grave contravención o apartamiento de los deberes emergentes del matrimonio. La conducta del ofensor debe ser de tal entidad que imposibilite legítimamente al otro continuar la vida conyugal. De modo que la injuria contemplada en la norma es una figura calificada, pues no cualquier conducta ofensiva constituye el tipo legal.

Desde esta perspectiva, deberán analizarse los hechos que obviamente han sido acreditados en la causa.Esto es, corresponde determinar si los hechos invocados y probados tienen trascendencia suficiente como para ser calificados como injuria grave, y como tal, hacer lugar al divorcio vincular por esta causal, tal como lo solicita la recurrente.

En la presente causa han prestado declaración seis testigos, cuatro de ellos ofrecidos por la accionante como prueba de las medidas cautelares solicitadas junto con la promoción de la demanda de divorcio, y que fueran rendidas inaudita parte, y dos de ellos ofrecidos por el demandado y que fueran producidas en la audiencia de vista de causa. Asimismo también se rindió la prueba confesional de las partes.

En punto a esta última prueba rendida por la accionante, la recurrente aduce que con la misma se prueba el abandono de persona que sufrió por parte del demandado al no hacerse cargo ni moral ni materialmente de la atención de su salud, como así también las actitudes agresivas, injuriantes y de evidente desprecio.

Se advierte que el agravio resulta inatendible. Ello por cuanto las posiciones constituyen probatio probatissima en contra de la absolvente, no en su favor, pues la confesión es el reconocimiento que uno de los litigantes hace de la verdad de un hecho susceptible de producir consecuencias jurídicas a su cargo, o sea, la manifestación que una de las partes hace contra sí misma (Expte.: 17873 – NALON VDA. DE MORóN PEDRO BIZZOTTO DAñOS Y PERJUICIOS, 22/03/1989, 4° CÁMARA EN LO CIVIL – PRIMERA CIRCUNSCRIPCIÓN, LS115-212; Expte.: 15745 – VIñOLO, JOSé JESúS BUSTOS DAñOS Y PERJUICIOS, 25/06/1985, 4° CÁMARA EN LO CIVIL – PRIMERA CIRCUNSCRIPCIÓN, LS107-172). Siendo ello así no puede extraerse ninguna conclusión a favor de la pretensión ejercida por la actora de la prueba de absolución rendida a fs. 261.Respecto de la confesional del demandado, prueba que luego de la reforma introducida por la ley 23.315 al Código Civil resulta formalmente admisible en los procesos de divorcio, se estima que de la misma no pueden extraerse hechos configurativos de injurias graves.

En efecto, si bien reconoce que no asistió personalmente a la Sra T. en oportunidad en que ésta sufriera un ACV, habiéndole ofrecido su ayuda a través de su hijo, lo cierto es que a dicha fecha pesaba sobre el Sr. C. una prohibición de acercamiento respecto de su cónyuge, medida que fuera ordenada a fs. 17 de los autos N° 252-05/7F caratulados «T., E. I. c/ C., O. R. p/ Med. Tut. , originarios del Séptimo Juzgado de Familia, y que fueran remitidos como prueba a esta causa, por lo que no podía exigírsele, en modo alguno que el mismo asistiera personalmente a su esposa, pues de hacerlo habría infringido una orden judicial.

En relación a la prueba testimonial ofrecida por la parte actora, la Sra. Marchan Rivas, amiga de la Sra. T., expresa que ella no ha presenciado las discusiones de las partes pero que sí estuvo presente en una oportunidad en que lo llamaron a él para citarlo por el trámite del divorcio y que empezó a gritar y a golpear. Al ser preguntada acerca de hacia quién profirió esos insultos el Sr. C., la testigo expresa que no escuchó si eran para ella o no, pero que si sabe que «insultaba al aire y empezaba a golpear las cosas ; que ella creería que los insultos eran para la actora. La testigo también hace referencia a discusiones protagonizadas por las partes y malos tratos que tendría el demandado respecto de su esposa, hechos de los que ha tomado conocimiento por los dichos de la Sra. T. y que se habrían producido durante el lapso en que las partes estaban separadas de hecho, viviendo en el mismo inmueble.

La testigo M. E. T., afirma haber escuchado discusiones entre los Sres. T.y C.; que él la trataba mal; que cuando ha ido a la casa de ellos, el demandado ni mira a la accionante, ni le habla y que las únicas veces que lo hace es para insultarla. Cuando es preguntada respecto de la frecuencia de esas discusiones, afirma desconocerla por no estar ahí presente (respuesta a la tercera ampliación). La testigo Raquel Vargas a fs. 48 hace referencia a discusiones y malos tratos verbales de los que habría tenido conocimiento por los comentarios de la actora; que los malos tratos comenzaron luego de que la Sra. T. fuera operada del corazón. La testigo Marisa Claudia Astudillo, señala que sabe del trato que se dispensaban las partes desde que tiene contacto con la accionante (dos años) pero que ella nunca ha presenciado un hecho «donde haya sucedido algo ; que en una oportunidad llegó a la casa de la actora en pleno invierno y que estaban todas las ventanas abiertas por lo que la misma debía permanecer en su dormitorio.

Todos estos testimonios a los que se ha hecho referencia coinciden en que la Sra. T. es una persona enferma; que necesita tomar una serie de medicamentos y que luego de producida la separación el demandado no le provee lo necesario para su subsistencia, extremo este último que conocen por los dichos de la actora.

A su turno, el testigo José Rundo, vecino de las partes, cuyo testimonio fuera ofrecido por el demandado, expresa no haber nunca escuchado ninguna discusión y niega que el Sr. C. sea una persona agresiva. La testigo María Gabriela Salatino, cuya tacha fuera desestimada en la sentencia de primera instancia y respecto de lo cual se agravia la recurrente, manifiesta que hasta seis meses antes de que se ordenara la exclusión del demandado, este último le proveía todo lo necesario para la subsistencia de la demandante; que desde el año 2.004 perdió contacto con esta última.

Estimo que corresponde confirmar la sentencia impugnada en cuento rechaza la tacha de la testigo Salatino.Ello por cuanto su proposición es sumamente vaga y poco precisa por cuanto sólo la fundamenta en que la testigo se «manifiesta con evidente subjetividad a lo largo de su declaración, en la que, hay marcadas contradicciones como así, manifestaciones opuestas a lo manifestado por el propio demandado y apreciaciones evidentemente personales y subjetivas . No indica en qué consisten estas contradicciones ni los motivos por lo que califica de subjetiva a la declaración.

Es que las tachas deben ser precisas y estar dirigidas a probar la falta de idoneidad subjetiva del testigo, no porque sus dichos tengan o no concordancia total o parcial con las circunstancias de los hechos discutidos ya que lo que se pide de los testigos son sus percepciones sobre esos hechos, y ellas pueden depender de innumerables factores que los tergiversen o modifiquen- sino porque surja de su declaración o se demuestre por algún otro medio que el testigo trata intencionalmente de falsear la verdad de sus percepciones, o que está interesado en el resultado de su declaración. Nada de esto puede resultar de la tacha formulada a la testigo de fs. 264, razón por la que la queja expresada en este aspecto resulta improcedente.

La recurrente centra su queja en que la Juez de grado no tuvo en consideración los testimonios ofrecidos por su parte con los que, a su criterio, se acredita la causal subjetiva invocada.

Estimo que el agravio no puede ser atendido. Ello por cuanto más allá que ciertos hechos no tienen la trascendencia suficiente para tener por acreditada la causal de injurias graves (v. gr. que el Sr. C. no le hablara, cuando se encontraban ya separados de hecho) lo cierto es que el resto de los episodios que podrían ser de tal trascendencia como para configurar esta causal subjetiva no pueden ser tenidos, a mi criterio, por probados, ya que los testigos, tomaron conocimiento de ellos a través de los comentarios de la Sra. T. Ninguno de ellos presenció hechos de tal magnitud que justifiquen por sí mismos la causal de divorcio alegada por la accionante.Si bien los testimonios indirectos o «de oídas y de los familiares de una de las partes no pueden desecharse sin más por tales razones, en los procesos de familia, dado el grado de intimidad en el que normalmente se desarrollan los hechos debatidos, sí es necesario que sus dichos sean valorados desde la sana crítica y que guarden concordancia con el resto del material probatorio, situación que no se presenta en el caso por cuanto los dos testigos ofrecidos por el accionado, refutan los hechos que dan cuenta los testigos de la accionante y lo que es más importante aún la evaluación psicológica practicada a la Sra. T. a fs. 9 de los autos N° 252-05/7F caratulados «T., E. I. c/ C., O. R. p/ Med. Tut , la que no fue impugnada, neutraliza también los dichos de los testigos propuestos por la actora, puesto que en ella se informa que la accionante presenta un relato ambiguo, inespecífico, ambivalente, poco claro; que se percibe cierta contradicción con las características de victimización, por lo que concluye que no presenta las características típicas de quien padece violencia intrafamiliar y que la relación entre las partes es altamente conflictiva constituyéndose un vínculo de violencia emocional cruzada (caracterizado por la no comunicación o comunicación hostil) que genera un malestar mutuo y un prolongado desgaste emocional.

De ello se colige que el relato de los testigos, quienes tomaron conocimiento de los hechos que expresan, en su mayoría, a través de la parte actora, no resulta creíble, puesto que no resulta verosímil el propio relato que hiciera la Sra T. frente a la profesional actuante.

Por lo demás todos estos hechos a los que hacen referencia los testigos supuestamente tuvieron lugar luego de producida la separación de hecho de las partes, en donde si bien los deberes matrimoniales no cesan, en ciertos aspectos se atemperan. Así puede afirmarse del trato que deben dispensarse los esposos.El hecho de permanecer en silencio durante un prolongado tiempo puede configurar un hecho injuriante durante la vigencia del matrimonio y la convivencia, pero parece altamente dudoso si los cónyuges se encuentran separados de hecho.

Es que «desde el punto de vista de la ley, los deberes y derechos emergentes del matrimonio subsisten mientras el vínculo persista, es decir, hasta tanto no haya una sentencia de separación personal o divorcio vincular que absuelva a los esposos del cumplimiento de tales deberes. Sin embargo, cuando el cese de la cohabitación se prolonga, la conducta claudicante de los esposos separados ha roto (en los hechos) los presupuestos que subyacen tras la imputación normativa de esos deberes-derechos. Y si bien podría afirmarse que ello no tiene por qué incidir en el régimen de las relaciones personales de los cónyuges, la realidad ha determinado que la jurisprudencia primero y el legislador después la hayan acogido como presupuesto de situaciones normativas nuevas (cfr.Chechile, Ana María, «La separación de hecho entre cónyuges en el Derecho Civil Argentino , pág.18, Lexis Nexis, Bs As. 2.006)

Finalmente la falta de asistencia material también invocada en la demanda, y más allá de la postura que se adopte respecto de si esta omisión hace incurrir en alguna de las causales subjetivas -para un criterio en la de injurias graves y para otro en el abandono- o no (ver las distintas posiciones en «El incumplimiento alimentario como causal de divorcio vincular , Solari, Néstor E, Publicado en: LA LEY 02/10/2008 , 5 LA LEY 2008-E , 751, Fallo Comentado: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala G (CNCiv)(SalaG) CNCiv., sala G ~ 2008-07-14 ~ M., M. B. c. B., R.N.), considero que en el caso, las testimoniales rendidas no son suficientes para tener por acreditado este extremo, puesto que por un lado los testigos no tienen un conocimiento directo de la cuestión, fuera que uno de ellos en alguna oportunidad haya tenido que prestarle dinero para comprar medicamentos ; la accionante continuó viviendo en el inmueble que fuera el hogar conyugal y percibe una pensión (cfr. respuesta a la tercera pregunta de fs. 45).

En el caso, no se ha probado por medio alguno que la ruptura de la convivencia matrimonial producida en el año 2002 pueda ser atribuida a la culpa del demandado, pesando sobre la accionante la carga de probar tal extremo (art. 179 del C.P.C.). En tanto que, los hechos aislados que han sido acreditados y que han tenido lugar luego del quiebre matrimonial y a los que se ha hecho referencia, no significan un incumplimiento de los deberes matrimoniales que subsisten luego de la separación, suficientes como para hacer lugar a la causal de injurias graves.

Por todo lo expuesto propongo a mis distinguidos colegas de Cámara desestimar el recurso de apelación interpuesto y confirmar la sentencia dictada en primera instancia.

ASI VOTO.

Sobre la misma cuestión, los Dres. Ferrer y Politino adhieren al voto que antecede.

SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN, LA DRA. CARLA ZANICHELLI, dijo:

En razón de la solución acordada precedentemente, corresponde imponer las costas a la recurrente vencida (art. 35 y 36 ap. I CPC).

ASI VOTO.

Sobre la misma cuestión, los Dres. Ferrer y Politino adhieren al voto que antecede.

Con lo que se dio por finalizado el presente acuerdo, procediéndose a dictar la sentencia que se inserta a continuación:

SENTENCIA

Mendoza, 20 de Agosto de 2.013.

Y VISTOS:

Por lo que resulta del acuerdo precedente, el Tribunal

RESUELVE:

1. Rechazar el recurso de apelación incoado a fs. 298 contra la sentencia obrante a fs. 290/293.

2. Imponer las costas a la apelante vencida (arts. 35 y 36 ap. I CPC).

3. Regular los honorarios profesionales de los Dres. María Chalabe, Gustavo Daniele, Mariam Daniele y Mauricio Gaibazzi en las respectivas sumas de pesos . ($ .), pesos . ($ .), pesos . ($.) y pesos .($ .) (arts. 2, 3, 13, 15, 31 y cc, de la ley 3641).

COPIESE. REGISTRESE. NOTIFIQUESE Y BAJEN.

Dra. Carla Zanichelli

Juez de Cámara

Dr. Germán Ferrer

Juez de Cámara

Dra. Estela Inés Politino

Juez de Cámara

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