No procede indemnización a favor de la ciclista embestida por un colectivo tras cruzar una avenida con semáforo en rojo

shutterstock_53338096Partes: Traberg Nilda Mabel c/ Iglesias Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios; Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: H

Fecha: 15-oct-2012

Cita: MJ-JU-M-76613-AR | MJJ76613 | MJJ76613

Se rechazó la demanda incoada por una ciclista con el fin de recibir indemnización por los daños que le produjo un accidente en el que fue embestida por un colectivo, pues se comprobó que la actora intentó el cruce de una avenida de varios carriles con el semáforo en rojo, constituyendo su conducta culpa de la víctima.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar la demanda incoada por la actora contra la empresa de transporte demandada, con el fin de obtener el resarcimiento por los daños emergentes de un accidente de tránsito por el que fue impactada por un colectivo, pues quedó probado que aquella cruzó con su bicicleta, de improviso, una avenida de de varios carriles y dos manos, sin encontrarse habilitada a tal fin -con el semáforo en rojo- pues dicha conducta es de una gravedad tal que impone que se la considere como la única responsable del accidente, verificándose asimismo culpa de la víctima que quiebra el nexo causal.

2.-Tratándose de un accidente entre un rodado y una bicicleta, debe emplearse la segunda parte del segundo párrafo del art. 1113  CCiv., que prescribe que si el daño hubiese sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, sólo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando (el dueño o guardián) la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder.

3.-El actor debe probar el contacto con el colectivo de la empresa demandada, pues dado el factor objetivo de atribución no necesita probar la culpa del otro partícipe en la colisión, y al demandado no le alcanza, para eximirse, probar su falta de culpa, ya que no se aplican ni el art. 1109  ni el art. 1113, segundo párr., primera parte, del CCiv.

4.-La circunstancia de que la actora haya intentado cruzar en bicicleta, de imprevisto, una avenida de varios carriles y dos manos, sin encontrarse habilitada a tal fin, con el semáforo en rojo, es de una gravedad tal que impone que se la considere como la única responsable del accidente.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 15 días del mes de octubre de 2012, hallándose reunidos los señores Jueces integrantes de la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a los efectos de dictar sentencia en los autos «Traberg, Nilda Mabel c/ Iglesias, Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios», y su acumulado «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios»; habiendo acordado seguir en la deliberación y voto el orden de sorteo de estudio, el Dr. Kiper dijo:

Contra la sentencia única dictada a fs. 538/545 de los autos «Traberg, Nilda Mabel c/ Iglesias, Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios» (acumulado con el expediente «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios»), interpusieron recurso de apelación Nilda Mabel Traberg y Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte; quienes, por los motivos que indican en sus presentaciones de fs. 555/560 y 570/571, intentan obtener la modificación de lo decidido. A fs. 573/574 luce la contestación de Nilda Mabel Traberg, a fs. 576/577 la de Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte, Eduardo Idilio Iglesias y Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros y a fs. 580/581 la de Transportes del Tejar S.A.; encontrándose los autos en condiciones de dictar un pronunciamiento definitivo.

Se agravia Nilda Mabel Traberg de que se haya rechazado la demanda en los autos «Traberg, Nilda Mabel c/ Iglesias, Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios». Por su parte, Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte cuestiona que se la haya condenado en el expediente caratulado «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios».

I.- En este estado, me ocuparé de la solicitud formulada por Transportes del Tejar S.A.para que se declare la inapelabilidad de la sentencia del proceso en el cual intervino. Ello, por una cuestión de monto.

Recuerdo que, tratándose de una sentencia única que decide la responsabilidad emergente de un mismo hecho ilícito, el recurso interpuesto por el vencido en uno de los expedientes acumulados beneficiará o perjudicará su posición en ambos procesos, en tanto la decisión necesariamente habrá de gravitar en la solución de un mismo conflicto, no siendo obstáculo para ello la circunstancia de que las causas hubieren sido sustanciadas por separado. Es que, de lo contario, se caería en el absurdo de considerar en un único pronunciamiento y por un mismo accidente de tránsito responsable a una persona en un proceso y exonerarlo en el otro; vulnerándose entonces uno de los fundamentos que informan a los institutos de la cosa juzgada y de acumulación de procesos, los cuales consisten en evitar el dictado de sentencias contradictorias.

Por ende, considero que no corresponde acoger el planteo formulado.

II.- Dicho lo anterior, abordaré el pedido de Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte, Eduardo Idilio Iglesias, Transportes del Tejar S.A. y Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros a los efectos de que se declare la deserción del recurso interpuesto por Nilda Mabel Traberg.

De la lectura de las apreciaciones realizadas en la expresión de agravios de la recurrente, no pareciera surgir una crítica concreta y razonada del fallo como exige el artículo 265  del Código Procesal, sino más bien la simple disconformidad o disenso con lo resuelto por el Juez de grado, sin fundamentar la oposición analizando parte por parte los errores, las omisiones y demás deficiencias que se le atribuyen al fallo impugnado (esta Sala, «Mazzoriello, Filomena c/Consorcio Bernaldes 1922 y otro del 6/7/92 en JA, 3/1/96, p.62, n°.33).

De todas maneras, a fin de no interpretarla con injustificado rigor formal que afecte la defensa en juicio (cfr.C.S.J.N., noviembre 26 1971, Jurisprudencia Argentina, tomo 1972, v. 13, p 333; marzo 18 1980, La Ley, tomo 1980 C, página 255), y armonizar el cumplimiento de los requisitos legales y la aludida garantía de la defensa en juicio (cfr. CNCiv., Sala «E», septiembre 24 1974, La Ley, tomo 1975 A, página 573; ídem, Sala «G», abril 10 1985, La Ley, tomo 1985 C, página 267; cfr. CNEspCivCom., Sala «I», abril 30 1984, El Derecho, tomo 111, página 513), analizaré las quejas.

III.- No se encuentra controvertido que el accidente que motivó el inicio de los presentes procesos ocurrió el día 27 de julio de 1999, aproximadamente a las 15:00 hs., en la intersección de la Avenida Santa Fe con el final de la Avenida Luis María Campos y la calle Fitz Roy de la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco se discute que Nilda Mabel Traberg transitaba en su bicicleta por la Avenida Luis María Campos en dirección norte-sur y que, al llegar a la Plaza Falucho -que se encuentra al final de dicha vía-, se dispuso a atravesar la Avenida Santa Fe con el objeto de ingresar en la calle Fitz Roy, siendo embestida por el interno 19 de la línea de colectivos 95 de la Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte -dominio AJB-696-, el cual era conducido por Eduardo Idilio Iglesias y avanzaba por la Avenida Santa Fe. Menos aún se discute en esta instancia que dicho colectivo ingresó en el carril contrario e impactó el frente de un ómnibus de la línea 67 de Transportes del Tejar S.A. que iba en sentido opuesto. Además, no se cuestiona en esta instancia que Nilda Mabel Traberg haya cruzado la Avenida Santa Fe con el semáforo en rojo. Por último, destaco que en los autos «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios» se decretó la prescripción de la acción con respecto a Nilda Mabel Traberg (fs.140/142).

Ahora bien, y con relación al encuadre jurídico aplicado para analizar la responsabilidad en los autos «Traberg, Nilda Mabel c/ Iglesias, Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios», recuerdo que esta Sala ha sostenido que tratándose de un accidente entre un rodado y una bicicleta, debe emplearse la segunda parte del segundo párrafo del art. 1113  CC., que prescribe que si el daño hubiese sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, sólo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando (el dueño o guardián) la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder. (C. Nac. Esp. Civ. y Com., sala 1ª, 20/3/1988, Bravo, Juan A. v. Alonso, Raúl O., JA 1989 II síntesis; esta Sala in re «Barrera Óscar Omar c/Transporte Automotor Plaza S. A. C. E. I. s/daños y perjuicios» del 4 de abril de 2007, entre otros).

De acuerdo a ello, el actor debe probar el contacto con el colectivo de la empresa demandada, pues dado el factor objetivo de atribución no necesita probar la culpa del otro partícipe en la colisión, y al demandado no le alcanza, para eximirse, probar su falta de culpa, ya que no se aplican ni el art. 1109  ni el art. 1113, segundo párrafo, primera parte, del Código Civil.

El damnificado es quien deberá acreditar necesariamente la conexión causal entre el agente y el daño sufrido. Se está aquí ante la aplicación lisa y llana del principio según el cual la carga de la prueba de los hechos constitutivos del derecho invocado corresponde a quien lo hace valer. En materia aquiliana, como es el caso de autos, corresponde al actor dar prueba de que la conducta, situación o especial condición del agente dañador fue «probablemente» la causa eficiente del menoscabo (conf.Jorge Alberto Mayo y Juan Manuel Prevot «La carga de la prueba en los juicios de daños y perjuicios» Revista de Responsabilidad civil y seguros, LL, año IX, N? VIII, pag. 14 y sigs).

Y a la causa «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios» resulta de aplicación lo dispuesto en el art. 1113 del Código Civil y la doctrina emanada del fallo plenario «Valdez, Estanislao Francisco c/ El Puente S.A.T. s/ daños y perjuicios».

De ahí que, en principio, el actor sólo debe probar el contacto con la cosa. En efecto, se resolvió en el citado fallo plenario de esta Cámara que en el supuesto de accidentes producidos como consecuencia de una colisión plural de automotores en movimiento, la responsabilidad debía encuadrarse en el segundo párrafo del art. 1113 del Código Civil, y no bajo la óptica del art. 1109 de dicho cuerpo.

La tesis del riesgo recíproco significa que cada uno de los dueños o guardianes debe reparar los daños causados al otro y les incumbe la carga de invocación y prueba de alguna de las eximentes: culpa de la víctima, culpa de un tercero por el que no debe responder, o caso fortuito externo a la cosa que fracture la relación causal. De acuerdo a ello, al actor en cada juicio le basta probar el contacto de su rodado con el automotor del demandado, pues, dado el factor objetivo de atribución, no necesita probar la culpa del otro partícipe en la colisión, y al demandado no le alcanza, para eximirse, probar su falta de culpa, ya que no se aplican ni el art. 1109 ni el art. 1113, segundo párrafo, primera parte.Con la adopción de estas doctrinas, cabe aclarar que no depende la responsabilidad de los demandados de la prueba de su culpa, sino que es objetivo el factor de atribución, por ser el dueño o guardián de la cosa riesgosa que causó el daño. No obstante, es posible que pueda eximirse si prueba la fractura del nexo causal entre su acción y el daño en razón de la culpa del otro. Sobre cada uno de ellos pesa la carga de invocación y prueba de las referidas eximentes.

El magistrado de la anterior instancia rechazó la demanda interpuesta por Nilda Mabel Traberg contra Eduardo Idilio Iglesias, Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte y Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros en el marco de los autos «Traberg, Nilda Mabel c/ Iglesias, Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios» por entender que el hecho se había producido por la ex clusiva culpa de la víctima, quien cruzó la Avenida Santa Fe con el semáforo en rojo y escuchando el walkman. Y a pesar de ello, hizo lugar a la acción incoada por Trasporte del Tejar S.A. contra Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte en el expediente «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A. de Transportes y otros s/ daños y perjuicios». Ello, por considerar que existía cierta responsabilidad de los demandados porque el chofer de la línea 95 circulaba a una velocidad excesiva y sin estar atento a las contingencias del tránsito. Cabe aquí destacar que pareciera que el juez consideró que ha existido una concurrencia de responsabilidades entre la ciclista y la empresa de transporte. Pero no alcanzo a comprender este aspecto del fallo puesto que no se menciona el porcentaje de responsabilidad que le cabría a cada uno de los partícipes del accidente.

Como lo señalé, se agravian de ello Nilda Mabel Traberg y Empresa Antártida Argentina S.A.de Transporte.

En efecto, Nilda Mabel Traberg se queja porque entiende que el juez no consideró que el ómnibus de Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte guiado por Eduardo Idilio Iglesias avanzaba a una velocidad excesiva. Además, destaca que en la causa penal no se secuestró el walkman denunciado. No obstante, reconoció expresamente que su actividad como ciclista puede haber tenido cierta incidencia en el hecho. Por su parte, Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte afirma que se incurrió en un error al atribuírsele la responsabilidad del accidente. Es que, según piensa, el hecho se produjo porque la ciclista intentó atravesar una avenida con el semáforo en rojo y escuchando música.

Estimo correcto comenzar analizando si, como lo sostiene la actora y el juez de grado, es cierto que el interno 19 de la línea de colectivos 95 de la Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte avanzaba a una velocidad excesiva o si, por el contrario, la unidad transitaba cumpliendo con todas las normas vigentes.

En la causa penal el policía que concurrió al lugar inmediatamente después del accidente asentó que las huellas de frenada que había dejado el interno 19 de la línea de colectivos 95 de la Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte tenían una longitud 16 metros (conf. fs. 2 de dichos actuados). Sin embargo, ese día también concurrió al lugar el ingeniero mecánico Alejandro A. González, quien confeccionó un informe pericial accidentológico, el cual fue incorporado a fs. 88/89 de la causa penal. Para realizar su informe, procedió a medir las huellas de frenada de todos los neumáticos del colectivo, asentando que las gomas del lateral trasero habían dejado una marca de 22 metros de largo. Cabe aquí destacar que el perito que elaboró dicho informe fue citado al juicio oral del que da cuenta el acta incorporada a fs. 771/775, oportunidad en la cual señaló que la velocidad mínima del colectivo debía ser de 62,57 km/h (fs.774 vta.).

Por su parte, el perito mecánico designado en el presente proceso, Ing. Jorge L. A. Sarmiento, tomó como pauta a los efectos de estimar la velocidad del colectivo la marca de mayor longitud, es decir, la de 22 metros. Y fue en base a dicha huella, y dejando específicamente explicitado que para realizar la ecuación «…nos encontramos con variables indeterminadas, pudiendo solo darse una aproximación…» y, además, que «…no se puede[n] calcular objetivamente otros valores de energía cinética absorbidas en el impacto…», que estimó que la velocidad de circulación probable del colectivo antes de iniciar la frenada sería de no menos de 62,5 km/h (fs. 223/229).

Dicho aspecto del informe fue impugnado por el letrado apoderado de Eduardo Idilio Iglesias, Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte y Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros, quien fundamentalmente señaló que para efectuar su estimación el perito oficial había tomado la huella asentada en el informe accidentológico -de 22 metros-, en vez de la que resultaba del acta de inspección -de 16 metros- (fs. 232). Sin embargo, el experto ratificó su informe en su totalidad y explicó que para calcular la velocidad del colectivo tomó la huella de frenada consignada en el informe pericial accidentológico porque había sido confeccionado el día del accidente por un ingeniero mecánico y, además, porque presentaba un mayor detalle del relevamiento de las huellas de frenado que el acta de inspección policial de fs. 2 (fs. 236/237).

Por ende, y recordando que el juez no debe apartarse porque sí de las conclusiones del perito en tanto y en cuanto éstas demuestren cumplir con ciertas condiciones, aceptaré las conclusiones del informe al ponderarlo de acuerdo a los arts. 386 , 477  y 497  del Código Procesal.Así las cosas, y más allá de lo que resulte del informe precitado, creo que la circunstancia de que Nilda Mabel Traberg haya intentado cruzar, de imprevisto, una avenida de varios carriles y dos manos, sin encontrarse habilitada a tal fin, es de una gravedad tal que impone que se la considere como la única responsable del accidente. Y así lo ha entendido ésta sala al apuntar que existe culpa de la víctima que atraviesa la calzada con la luz del semáforo en rojo (CNCiv., Sala H, 15/06/2005, «Appel, Rosa C. c. Kraft, Marcelo J. y otros», La Ley, 2005-F-249). De ahí que sea innecesario analizar si al momento del hecho la ciclista iba utilizando un walkman. También creo que Traberg es responsable de que se haya producido una colisión entre el colectivo de la línea 95 y el de la línea 67 de Transportes del Tejar S.A. puesto que no me caben dudas de que el chofer del rodado de la línea 95 invadió el carril contrario, y terminó impactando al otro vehículo, al intentar ejecutar, sin éxito, una maniobra brusca con el objeto de evitar atropellarla.

No obsta a lo antedicho que se haya informado que el colectivo que atropelló a Nilda Mabel Traberg avanzara aproximadamente a 62 km/h, es decir, con un pequeño exceso de velocidad. Ello, por dos razones.Primero, porque el ingeniero explicó que para formular dicho cálculo aplicó algunas variables indeterminadas y que no era posible calcular objetivamente otros valores de energía cinética absorbidas en el impacto y, segundo, porque no creo que exista relación de causalidad alguna entre la velocidad del ómnibus y el siniestro, el cual, no podría haber sido evitado por el chofer del colectivo -por la imprudencia de Traberg-.

Por todo lo hasta aquí analizado, considero innecesario el tratamiento de las demás cuestiones volcadas en las quejas de los recurrentes, recordando que los jueces no están obligados a hacerse cargo de todos y cada uno de los argumentos expuestos por las partes ni a analizar las pruebas producidas en su totalidad, sino tan sólo aquéllos elementos que son conducentes para la correcta decisión de la cuestión planteada (art. 386 Cód. Proc.; C.S.J.N., RED. 18-780; CNCiv., Sala D, RED. 20-B-1040; CNCiv., Sala F, R. 172.752 del 25/4/96, entre otros).

Es por ello que creo que se debe modificar parcialmente el fallo recurrido, rechazándose la demanda interpuesta por Transportes del Tejar S.A. contra Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte por entender que el hecho se produjo por la culpa de un tercero por quien la empresa no tiene que responder y que no puede ser condenado, la Sra. Nilda Mabel Traberg (adviértase que a fs. 140/142 de los autos n° 30.490/01 se decretó la prescripción de la acción con respecto a Nilda Mabel Traberg).

IV.- También propongo que las costas se impongan del siguiente modo:

a) En autos «Traberg, Nilda Mabel c/ Iglesias, Eduardo Idilio y otros s/ daños y perjuicios»:

Las de la Alzada se imponen en su totalidad a Nilda Mabel Traberg en virtud del principio objetivo de la derrota (art. 68  del Código Procesal).

b) En autos «Transportes del Tejar S.A. c/ Empresa Antártida Argentina S.A.de Transportes y otros s/ daños y perjuicios»:

En atención a las particularidades de la cuestión, y a la singular mecánica del accidente bajo estudio, corresponde imponer las costas del proceso en el orden causado por cuanto Transportes del Tejar S.A. podría haberse considerado con derecho a demandar del modo en que lo hizo (arts. 68, 69 y 279  del Código Procesal).

Por todo ello, y si mi voto fuere compartido, propongo al acuerdo que se modifique parcialmente el fallo recurrido, rechazándose la demanda interpuesta por Transportes del Tejar S.A. contra Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte y confirmándose la sentencia recurrida en todo lo demás que decide y ha sido materia de agravios. Con costas conforme lo expuesto en el punto IV.

La Dra. Abreut de Begher dijo:

Adhiero a las consideraciones expuestas por el Dr. Kiper en su voto, proponiendo la solución allí indicada.

Se deja constancia de que la Vocalía 22 se encuentra vacante (art. 36  del RLFMyEJN).

Con lo que se dio por finalizado el acto, firmando los señores Jueces por ante mí de lo que doy fe.-

Fdo.

Liliana E. Abreut de Begher.

Claudio M. Kiper.-

Buenos Aires, 15 de octubre de 2012.-

Y VISTO, lo deliberado y conclusiones establecidas en el acuerdo transcripto precedentemente, por unanimidad, el Tribunal decide:

Revocar parcialmente el fallo recurrido, rechazándose la demanda interpuesta por Transportes del Tejar S.A. contra Empresa Antártida Argentina S.A. de Transporte, confirmándose la sentencia apelada en todo lo demás que decide y ha sido materia de agravios. Con costas conforme lo expuesto en el punto IV.

Regístrese, notifíquese y oportunamente, devuélvase.-

Fdo.

Liliana E. Abreut de Begher.

Claudio M. Kiper.-

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