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Es responsable la empresa demandada por los daños sufridos al caer la actora mientras sacaba el boleto, por una maniobra del chofer.

Partes: P. M. C. c/ Los Constituyentes S.A. de Transportes y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Morón

Sala/Juzgado: III

Fecha: 18-oct-2012

Cita: MJ-JU-M-75355-AR | MJJ75355 | MJJ75355

Responsabilidad de la empresa de transportes demandada por los daños sufridos por la actora, quien sufrió una caída mientras intentaba sacar el boleto a raíz de una maniobra de esquive del chofer. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Cabe confirmar la sentencia en cuanto atribuyó responsabilidad a la empresa de transportes demandada por los daños sufridos por la actora, quien sufrió una caída mientras intentaba sacar el boleto a raíz de una maniobra de esquive del chofer, pues de la contestación de demanda surge expresamente reconocido el acaecimiento del siniestro y, por otra parte, la apelante introdujo planteos no mencionados en la contestación, además de no cumplir con la exigencia contenida en el art. 260  del CPCC, conforme lo dispone el art.261 del mismo cuerpo legal.

2.-Si bien en el plano de las ideas no se puede dudar de la autonomía conceptual que poseen las lesiones a la psiquis y a la integridad del aspecto o identidad corpórea del sujeto (el denominado daño estético), cabe desechar en principio -y por inconveniente- que a los fines indemnizatorios estos daños constituyen un tertiun genus , que deban resarcirse en forma autónoma, particularizada e independiente del daño patrimonial y del daño moral; sin embargo, ello no impide que, al sólo efecto de un mejor desarrollo, se trate este rubro en forma separada.

3.-En materia de hechos ilícitos corresponde la reparación integral del perjuicio sufrido por la víctima y, dentro de tal orden de ideas, los desembolsos necesarios para la rehabilitación terapéutica resultan consecuencias del hecho dañoso y son imputables al responsable del mismo a tenor de lo dispuesto por el art.901  y ss. del CCiv.; por ello, acreditada la necesidad del tratamiento, carece de significación el resultado que pudiera arrojar el mismo porque éste obviamente opera para el futuro pero no borra la incapacidad existente hasta entonces, también imputable al responsable del ilícito.

4.-Si bien es dable admitir en materia de lucro cesante una mayor flexibilidad en la apreciación de los hechos que constituyen fuente del perjuicio (a diferencia del daño emergente en que se aplican con todo rigor las reglas que rigen el ‘onus probandi’), ello no implica en modo alguno reconocer sin más la reparación, ya que la ‘restitutio in integrum’ no es automática, debiendo demostrarse siempre la existencia de los perjuicios cuyo resarcimiento se pretende, para evitar de esa manera el enriquecimiento injusto del damnificado a costa del responsable; corresponde por tanto al demandante la acreditación del daño alegado porque el lucro cesante no se presume.

Fallo:

En la ciudad de Morón, Provincia de Buenos Aires, a los dieciocho días del mes de octubre del año dos mil doce, reunidos en la Sala de Acuerdos del Tribunal, los Señores Jueces de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Sala Tercera, del Departamento Judicial de Morón, Doctores Eugenio Alberto Rojas Molina y Juan Manuel Castellanos, para pronunciar sentencia en los autos caratulados: «P., M. C. C/ LOS CONSTITUYENTES S.A. DE TRANSPORTES Y OTRO S/ DAÑOS Y PERJUICIOS» CAUSA N° MO 5132 09, habiéndose practicado el sorteo pertinente (art.168  de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y art.266  del Código de Procedimientos Civil y Comercial) resultó que debía observarse el siguiente orden: ROJAS MOLINA – CASTELLANOS, resolviéndose plantear y votar las siguientes:

C U E S T I O N E S

1° ¿Es justa la sentencia apelada de fs.348/359?

2° ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

V O T A C I O N

A LA PRIMERA CUESTION: el señor Juez ROJAS MOLINA, dijo:

I.- HECHOS:

a) La demanda es promovida por el Dr. Omar Enrique Rodríguez, en representación de M. C.P., contra LOS CONSTITUYENTES SOCIEDAD ANÓNIMA DE TRANSPORTES, AGUSTÍN RAÚL JOSÉ y citando en garantía a ARGOS MUTUAL DE SEGUROS DEL TRANSPORTE PÚBLICO DE PASAJEROS, por daños y perjuicios que su poderdante sufriera a consecuencia del accidente ocurrido el 17 de noviembre de 2008.-

Narra que ese día, siendo las 13:45 horas, su representada ascendió al micro-ómnibus de la línea 78, interno 327, perteneciente a la empresa demandada y conducido por el señor Agustín Raúl José, en la parada ubicada en las calles Las Heras y Alberti, de la localidad de Villa Ballester.-

En momentos que se disponía a sacar el boleto correspondiente, sorpresivamente el conductor del colectivo frena bruscamente, provocando la caída de la actora, previo golpe en la cabeza con los caños del interior el micro, siendo trasladada por el mismo chofer hasta la Clínica Santa María y luego atendida en otros nosocomios.-

Funda la responsabilidad del demandado por aplicación del art.1113  del Cód.Civil -teoría del riesgo creado-, practica liquidación de los distintos rubros reclamados y solicita se haga lugar a la demanda en todas sus partes.-

b) Contesta la demandada LOS CONSTITUYENTES SOCIEDAD ANÓNIMA DE TRANSPORTES -con adhesión posterior del codemandado AGUSTÍN RAÚL JOSÉ y la citada en garantía ARGOS MUTUAL DE SEGUROS DEL TRANSPORTE PÚBLICO DE PASAJEROS-, formaliza las negativas de estilo y dando su propia versión de los hechos reconoce expresamente que el día 17 de noviembre de 2008, siendo las 13:45 horas, ocurrió un accidente de tránsito, que la actora López viajaba en la calidad de pasajera, que al pretender esquivar a otro rodado que intentó el cruce de calles el conductor del interno 327 de la línea 78, perteneciente a la Empresa, realizó una maniobra de esquive, provocando que la actora perdiera el equilibrio -que estaba sacando boleto sin estar asida del mismo y haciendo equilibrio y llevando bolsas en ambas manos- y caiga, luego se reincorpora, siendo trasladada por el chofer a la Clínica Santamaría donde le dieron de alta al comprobarse que no presentaba lesión derivada del accidente, por lo que al ser el conductor y la empresa demandados agentes pasivos del siniestro, solicita se rechace la demanda, con costas. Impugna cada uno de los rubros reclamados.-

II.- LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA: La señora Jueza a cargo del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial n°12, Departamental, hizo lugar parcialmente a la demanda y condenó a los accionados, extensible a la citada en garantía, a pagar a la señora Myriam C. P. la suma de $184.000, con más sus intereses y costas.-

Con fundamentos en el art. 1.113 del Cód.Civil, bajo el sistema de la responsabilidad objetiva- riesgo de la cosa-, llega a la conclusión, que la demandada y la citada en garantía no han producido ningún medio probatorio tendiente a acreditar la causal de exoneración de responsabilidad oportunamente ensayada (art.375  del CPCC) y por lo tanto declara la responsabilidad exclusiva en la producción del hecho motivo de la litis al señor Agustín Raúl José -en su calidad de dependiente y conductor del microómnibus- y de la empresa Los Constituyentes SAT -en su condición de principal y titular dominial del rodado- y su extensión a la aseguradora, citada en garantía.-

III.- LAS APELACIONES: Recurre la actora (fs.360), la codemandada Los Constituyentes SAT y la citada en garantía (fs.366), siendo concedidos libremente (fs.361 y 367, respectivamente), expresando agravios la primera (fs.384/407) y los segundos (fs.411/416), mereciendo las réplicas de ambas partes a fs.421/424 y 425/436. Se llama «autos para sentencia» con fecha 03 de agosto de 2012.-

IV.- LA PROPUESTA DE SOLUCION:

1°) LA RESPONSABILIDAD:Teniendo en cuenta razones metodológicas comenzaré mi voto a considerar los agravios de la empresa de transportes codemandada y la citada en garantía en cuanto hace al fondo de la cuestión, es decir, la atribución de responsabilidad por el hecho ilícito en crisis, para luego, de confirmarse lo resuelto por la «a quo», dirigirnos a analizar los rubros indemnizatorios, que fueron materia de agravios de ambas partes.-

a) Plantea la apelante que la sentencia de grado no ha valorado adecuadamente las pruebas producidas en autos (testigos Tarantini y Ricci), que en ningún momento se reconoció que la actora sufriera algún accidente en el interior de la unidad o al momento de sacar el boleto correspondiente, que al no aportar elementos objetivos que permitan reconstruir si existió o no el supuesto evento, es decir, la ocurrencia del accidente, solicita el rechazo de la demanda.-

b) El punto de partida de este voto será releer la contestación de demanda -atento las imprecisiones en las que abunda- y los términos de la expresión de agravios.-

No existe ninguna duda que se ha reconocido expresamente la ocurrencia del accidente, es decir, que por una maniobra de esquive del colectivo, se provocó la caída de la actora y el traslado a una Clínica.-

En donde sí tenemos que interpretar en su confusa redacción cuál es la eximente de responsabilidad que invoca, atento que no la señalara expresamente ni utilizando la terminología propia del caso. Pero, de acuerdo al desarrollo de su defensa, serían las dos admitidas en el art.1113 del Cód. Civil: «culpa de la víctima» y «culpa de un tercero por quien no se debe responder», ambas tratadas por la «a quo» en su sentencia e igualmente rechazadas por falta de pruebas (art.375 del CPCC).-

Ello de acuerdo a los siguientes razonamientos:

La culpa del tercero:se refiere al mismo en cuanto pretende justificar su maniobra de esquive, por la aparición de otro rodado que circulaba a toda velocidad con el evidente intento de ganarle en el cruce.-

La culpa de la víctima: en cuanto busca la causa de su caída por su conducta de no asirse y por tener ambas manos ocupadas al momento de sacar el boleto.-

c) Confusa e imprecisa contestación de demanda, da como lógico resultado una expresión de agravios con las mismas imperfecciones.-

Así, por ejemplo, ahora plantea una clara negación del accidente, manifestando que «.en ningún momento esta parte reconoció que la actora haya sufrido algún accidente en el interior de la unidad o al momento de sacar el boleto correspondiente», y al no probarlo, solicita el rechazo de la demanda.-

Esto es totalmente falso, como ya se ha desarrollado en la contestación de la demanda se ha reconocido «expresamente» la calidad de pasajera de la actora, su caída y el traslado a la Clínica. No merece más comentarios.-

además, en estas circunstancias, esta Sala reiteradamente se ha expedido en el sentido de que ella se encuentra vedada de expedirse sobre las cuestiones o capítulos que no han sido propuestos ante el Juez de primera instancia en el momento procesal oportuno (art.272  del CPCC), no siendo la expresión de agravios la vía pertinente para introducir nuevos planteamientos o defensas que debieron deducirse en el estadio procesal correspondiente.-

Ello, por sí solo, sella la suerte de los agravios.-

Pero hay más.En un párrafo corto (que no hace honor al adagio «lo breve si bueno.») el quejoso señala que la «. actuación de la víctima ha sido idónea en la producción del evento, en cuanto El damnificado palmariamente ha aportado una condición concausal adecuada al resultado, por dicha razón la atenuación de la responsabilidad de la empresa demandada en la medida de la concacausión es manifiesta, solicitando que el superior así se pronuncie».-

Y nada más.-

De acuerdo a ello, corresponde estas consideraciones: «La expresión de agravios debe contener la crítica concreta y razonada de las partes del fallo recurrido que se consideren equivocadas, en base a las constancias de autos, debiendo ser la pretensión de la quejosa autosuficiente y demostrativa de los desaciertos del Magistrado, pues no resulta ataque idóneo las meras afirmaciones del recurrente no avaladas en circunstancias emergentes del proceso, ni la mera disconformidad con lo decidido, toda vez que este proceder en manera alguna satisface la requisitoria legal de los arts.260, 261 , 266  del CPCC, y, en consecuencia, como lógica conclusión, que corresponda declarar desierto el recurso (SCBA, Ac. y Sent. 1957-II-39; 1961-I-312; Cám.Civ.Com. Sala I, Morón, causas 10134, RS 137/82; 10916, RS 105/82).-

Es decir que esas expresiones no constituyen una crítica razonada y concreta conforme lo dispone el art.260 del CPCC.-

d) En conclusión, la pieza de fs.411/412-PRIMER AGRAVIO, por introducir planteos no mencionados en la contestación de la demanda y, además, por no cumplir con la exigencia contenida en el art.260 del CPCC, conforme lo dispone el art.261 del mismo cuerpo legal, corresponde, si mi criterio es compartido, se declare desierto el recurso, en lo se refiere a esa primera queja referida a la responsabilidad del hecho en crisis, confirmándose lo resuelto en la sentencia apelada.-

2°) LOS DAÑOS:Corresponde, ahora, entrar a considerar las apelaciones de ambas partes con respecto tanto a la cuantificación de los rubros admitidos, como los que fueran rechazados.-

2°-a) DAÑO FÍSICO-INCAPACIDAD:

*) La sentencia apelada fija como indemnización por este rubro la suma de $100.000, con fundamentos en la pericial médica que determina una incapacidad parcial y permanente del 15% (minusvalía a nivel de la columna cervical) y 20% (columna lumbosacra).-

*) La demandada se queja por lo excesivo de dicha suma, mientras que la actora los considera bajos, ambos con fundamentos que en honor a la brevedad me remito a sus expresiones de agravios y contestaciones.-

*) La indemnización por incapacidad tiene por finalidad cubrir no sólo las limitaciones de orden laborativo, sino también la proyección que aquélla tiene con relación a todas las esferas de su personalidad, es decir, la disminución de su seguridad, la reducción de su capacidad vital, el empobrecimiento de sus perspectivas futuras, etc. En suma, el resarcimiento por incapacidad comprende, con excepción del daño moral, todos los supuestos susceptibles de reparación patrimonial, incluidos los daños de salud y a la integridad física y psíquica (A. Abrevaya, El Daño y Su Cuantificación, ed. Abeledo-Perrot, pág. 55/57; año 2008 y jurisp.allí citada).-

*) Según oficio contestado por la Municipalidad de General San Martín, la actora fue trasladada en ambulancia desde la Clínica Santa María hasta el Hospital Thompson, presentando politraumatismo por colisión vehicular (línea 78), con fecha 17 de noviembre de 2008.-

De las fotocopias de la historia clínica y del libro de guardia del mismo nosocomio (fs.302/303), surgen que la actora fue atendida en varias oportunidades luego del accidente por dolor cervical, con collar de Philadelfia, tratamiento kinésico, estudios de RX, etc.-

*) La pericia médica (fs.284/290), previo exámenes neurológico, de la columna vertebral, de caderas y de miembros inferiores -con sus respectivos estudios e informes- dictamina que la actora «. padece una minusvalía orgánica funcional a nivel de columna cervical con repercusión neurogénica periférica. incapacidad parcial y permanente del 15%. de probarse la mecánica accidentológica alegada, las secuelas guardan relación con el hecho de autos».-

*) Del pedido de explicaciones de la actora (fs.293/294) y del demandado (fs.312), el experto contesta (fs.322/323) y aclara que la actora presenta «. desde el punto de vista radiológico pinzamiento L4-L5 y L-5-S1. Falta de cierre del arco posterior S1.L5 transicional.por la patología que presenta en su columna lumbosacra porta una incapacidad parcial y permanente del 20%».-

*) De acuerdo a lo expuesto por el señor perito y los parámetros establecidos en el art.474 , no encuentro elementos objetivos para apartarme de su dictamen y, en consecuencia, considero que le asiste razón al actor en relación a la exigua suma fijada por la «a quo» teniendo en cuenta los antecedentes de esta Sala en su postura que el «quantum» de la indemnización por incapacidad sobreviniente no puede fijarse en función de rígidos porcentajes extraídos sobre la base de cálculos actuariales, sino que debe adoptarse un criterio que, en cada caso, contemple las específicas circunstancias de la víctima, especialmente las referidas a la edad, estado familiar, preparación intelectual o capacitación para el trabajo, el grado de disfunción y la incidencia que ésta tiene para el cumplimiento de las tareas que desarrollaba, inclusive en su vida de relación, como también el nivel socioeconómico en que se desenvolvía.-

Por ello, en razón de las circunstancias que surgen de la presente causa la edad de la actora -31 años al momento del hecho-, sexo -femenino-, tres hijos, trabaja en casas de familia, dictamen médico -grado de incapacidad del 15% cervical y 20% lumbosacra-, y por el método de la incapacidad restante (32%), se eleva el monto asignado para este rubro a la suma de $192.000 (arts. 1068 , 1083  y ccs. del Cód. Civ., 375 , 384 , 474 , 165  y ccs. del código de rito).-

2°-b) DAÑO PSICOLÓGICO Y TRATAMIENTO:La «a quo» hace lugar al reclamo y, fundada en la pericia psiquiátrica que estima una incapacidad parcial y permanente del 20%, otorga la suma de $30.000 y rechaza el tratamiento porque considera que se estaría otorgando una doble indemnización.-

*) La demandada se queja por excesiva dicha suma y plantea que el daño psicológico no debe ser contemplado como rubro autónomo, por lo debe ser presupuestado en el daño moral. Por su parte la actora cuestiona por baja dicha cuantificación del daño y se queja por la no admisión del tratamiento psicológico.-

*) El daño psíquico se configura mediante la «. perturbación patológica de la personalidad, que altera el equilibrio básico o agrava algún desequilibrio precedente del damnificado» (ZAVALA DE GONZALEZ, «Daños a las personas.», T.2, p.231).

Este daño comprende tanto las enfermedades mentales como los desequilibros pasajeros, sea como situación estable o bien accidental y transitoria que implica en todo caso una faceta morbosa, que perturba la normalidad del sujeto y trasciende en su vida individual y de relación (JORGE GALDOS, Acerca del daño psicológico), JA 2005-1, fas.n°10).-

Además, tiene dicho esta Sala en reiteradas oportunidades, que este tipo de daño como el hecho accidental, por su carácter imprevisto, violento y sorpresivo, constituye el prototipo del ‘Trauma Psíquico’ tal como lo describen innumerables tratadistas clásicos de la psicopatología (H. Ey; S. Freud; C. Insúa, Bellak, entre otros)». «Según Mariano Castex y M. Ciruzzi, puede hablarse de la existencia de daño psíquico en un determinado sujeto, cuando éste presente un deterioro, disfunción, disturbio o trastorno, o desarrollo psico-génico o psico-orgánico que, afectando sus esferas afectiva y/o intelectiva y/o social y/o recreativa, limita su capacidad de goce individual, familiar, laboral, social y/o recreativa». El daño psíquico en la Medicina y Psicología Forense por Mariano Castex y María Ciruzzi 1989/1990″ (voto del Dr. Castellanos causa n° 56.615 R.S.64/2009, «BARDI, Constanza S. C/ BOLLA, Alberto A. y otro s/ Daños y perjuicios» entre muchas otras).-

Resulta innegable que la integridad psíquica de las personas es objeto de protección jurídica, de modo tal que toda lesión a la psique debe ser resarcida sin perjuicio de las lesiones corporales que el afectado haya sufrido o no, ya que el cuerpo y psique son una unidad inescindible (KRAUT, Alfredo, «Los derechos de los pacientes»).-

Es una institución diferenciada del daño moral atento que éste pertenece al pasado o al presente que transcurre en cuanto importa un resultado de actualidad que la persona soporta. El psicológico atañe a la integridad psíquica y se sufre hacia el futuro, a partir del hecho, está determinado por la fuerza de su incidencia demostrable, el daño moral, no. Este último no requiere prueba de su existencia ni tampoco de su extensión mientras que el daño psíquico requiere demostración de ambos aspectos.-

El daño psíquico configura un detrimento a la integridad personal que debe producirse como consecuencia del siniestro objeto de autos y por causas que no sean preexistentes al mismo. Ello se da en una persona que presente luego de producido el hecho, una disfunción, un disturbio de carácter psíquico. En conclusión, que muestre una modificación en la personalidad; una patología psíquica originada en el evento que permita que se le reconozca como un efectivo daño a la integridad psicofísica y no simplemente una sintomatología que sólo aparezca como una modificación disvaliosa del espíritu, o de los sentimientos, que lo haría encuadrable tan sólo en el concepto de daño moral.En consecuencia, sólo será resarcible el daño psíquico en forma independiente del moral, cuando sea consecuencia del accidente, sea coherente con éste y se configure en forma permanente (CNCiv.Sala L, 30/5/2008-DJ-2008, 2094.-

Así, ha dicho la Corte Provincial que «. si bien en el plano de las ideas no se puede dudar de la autonomía conceptual que poseen las lesiones a la psiquis (el llamado daño psíquico o psicológico) y a la integridad del aspecto o identidad corpórea del sujeto (el denominado daño estético), cabe desechar en principio -y por inconveniente- que a los fines indemnizatorios estos daños constituyen un «tertiun genus», que deban resarcirse en forma autónoma, particularizada e independiente del daño patrimonial y del daño moral. Porque tal práctica puede llevar a una injusta e inadmisible doble indemnización» (SCBA, Ac.77.461 S 13-11-2002; Ac.88.161 S 23-6-2004; Ac.100.299 S 11-3-2009, entre otros).-

Pero, ello no impide, que al sólo efecto de un mejor desarrollo, se trate este rubro en forma separada, que no significa independiente o considerarlo un tercer género diferente del daño extrapatrimonial y del material (arts.1066, 1067, 1068, 1078, 1079, 1083, 1086 y cc. del Cód. Civil), con el cuidado pertinente de no caer en la doble indemnización.-

*) La pericia psicológica rendida a fs.253/256, previa evaluación de la actora, llega a la conclusión que la señora Myriam C. P. «. padece actualmente de un cuadro de depresión reactiva, en período de estado y de tono moderado, parcial y permanente que produce una incapacidad del 20%. Dicha afección guarda nexo causal por su etiología cronológica con el hecho de autos. Se sugiere psicoterapia por un término no menor a 18 meses con una frecuencia semanal. al sólo efecto de evitar su progresiva agravación.No es posible presumir porcentaje de mejoría».-

*) Tal dictamen apreciado de acuerdo a las reglas de la sana crítica (art.474 del CPCC), tiene para mí ple na eficacia y validez probatoria.-

*) Con respecto al tratamiento psicoterapéutico estimado por el experto, la Corte Provincial se ha expedido en este punto, señalando que «. en materia de hechos ilícitos corresponde la reparación integral del perjuicio sufrido por la víctima y, dentro de tal orden de ideas, los desembolsos necesarios para la rehabilitación terapéutica resultan consecuencias del hecho dañoso y son imputables al responsable del mismo a tenor de lo dispuesto por el art.901  y siguientes del Código Civil. Acreditada la necesidad del tratamiento, carece de significación el resultado que pudiera arrojar el mismo porque éste obviamente opera para el futuro pero no borra la incapacidad existente hasta entonces, también imputable al responsable del ilícito» (SCBA, C 97.143 S 17-9-2008, Juez De Lazzari).-

En la misma dirección, ha dicho: «. no genera doble indemnización reconocida por el daño psicológico y el tratamiento terapéutico posterior porque en materia de hechos lícitos corresponde la reparación integral del perjuicio sufrido por la víctima» (SCBA, Ac.69.476 S 9-5-2001, Juez Laborde).-

*) En definitiva, de acuerdo a los valores estimados por esta Sala III desde su conformación, el porcentaje de incapacidad determinado por la pericia psicológica (20%) y el método de la incapacidad restante (13,60%), y el tratamiento indicado, las condiciones personales de doña Myriam C. P., estimo que debe elevarse la suma acordada en concepto de daño psicológico a la cantidad de $54.400 y hacer lugar al reclamo por el tratamiento psicológico en la suma de $7.200 (arts. 1068, 1083 y ccs. del Cód. Civ., 375, 384, 474, 165 y ccs. del código de rito).-

2°-c) DAÑO MORAL:El fallo en crisis determina para este rubro la suma de $50.000.-

*) Tanto la parte demandada como la actora plantean sus quejas con respecto a la suma otorgada por este concepto, la primera por desmedida y no acorde con las circunstancias del caso y la segunda por considerarla exigua.-

*) Se entiende por daño moral, la lesión en los sentimientos que determina dolor o sufrimientos físicos, inquietud espiritual, o agravio a las afecciones legítimas y, en general, toda clase de padecimientos insusceptibles de apreciación pecuniaria. Su traducción en dinero se debe a que no es más que el medio de enjugar, de un modo imperfecto pero entendido subjetivamente como eficaz por el reclamante, un detrimento que de otro modo quedaría sin resarcir. Siendo eso así, de lo que se trata es reconocer una compensación pecuniaria que haga asequibles algunas satisfacciones equivalentes al dolor moral sufrido. En su justiprecio, ha de recurrirse a las circunstancias sociales, económicas y familiares de la víctima y los reclamantes, porque la indemnización no puede llegar a enriquecer al reclamante, como decía Ortolán (citado por Vélez Sársfield en la nota al art.499  del Cóigo Civil), contraría al principio de la razón natural (C.Cic.y Com. San Isidro, Sala II, 1998/12/29- Nadal c/ Argentino s/ Ds.Ps., Llet Bs.As.2000, 380).-

El daño moral es de carácter resarcitorio y no de naturaleza punitiva, es decir, no se trata de reprochar la conducta del ofensor, sino de resarcir económicamente a la víctima, que no debe guardar necesaria relación con el daño de carácter patrimonial.-

Tiene entendido nuestro Superior Tribunal que el reconocimiento y resarcimiento del daño moral depende -en principio- del arbitrio judicial, para lo cual basta la certeza de que haya existido, sin que sea necesaria otra precisión y no requiere prueba específica alguna cuando ha de tenérsela por demostrado por el sólo hecho de la acción antijurídica -daño in re ipsa- (SCBA, Ac.51.179 del 02/11/93) y es responsable del hecho dañoso a quien incumbe acreditar la existencia de una situación objetiva que excluya la posibilidad de una daño moral y tal prueba no existe en autos (art.375  del CPCC).-

La entidad del daño moral no requiere de prueba alguna, dado que se lo tiene por acreditado con la sola comisión del hecho que dio base a la demanda, tratándose entonces de una prueba «in re ipsa», esto es, que surge inmediatamente de lo ocurrido (CNCiv. Sala A, 18/5/90, JA, 1990-IV).-

*) Conforme a ello, atendiendo a las particulares circunstancias del caso -ya descriptas y analizadas- encuentro razonable elevar la suma acordada por el concepto de daño moral a $120.000 (art.1078 del Cód. Civil y arts.375 y 165  del CPCC).-

2°-d) GASTOS MEDICOS, FARMACÉUTICOS Y TRASLADOS: La sentencia determina para este rubro la suma de $2.000, que fueron objeto de agravios por parte de la demandada.-

Es criterio reiterado de esta Sala que no es necesaria la acreditación fehaciente de este tipo de erogaciones y que es lógico colegir dada la naturaleza del hecho y la entidad de las lesiones y su posterior tratamiento, por lo que estimo razonable la suma determinada en la sentencia y corresponde su confirmación (art.1083 del Cód.Civil y art.165 del CPCC).-

2°-e) LUCRO CESANTE: La «a quo» teniendo en cuenta que no hay pruebas que acredite el detrimento cuya indemnización se persigue, rechaza el rubro en cuestión.-

*) En general debe tenerse presente que en materia de lucro cesante no impera una certeza absoluta, sino relativa.-

El maestro Orgaz en su libro «El daño resarcible» decía «Con respecto al lucro cesante, el daño se considera cierto cuando las ganancias frustradas debían lograrse por la víctima con suficiente probabilidad de no haber ocurrido el acto ilícito. No se trata de la mera posibilidad de esas ganancias, tampoco de la seguridad de que ellas se habrían obtenido, ya que tal certeza no puede lógicamente existir con respecto a las ganancias en cierto modo ‘supuestas’. El criterio a aplicar es uno intermedio entre esos dos extremos, el de la probabilidad objetiva, de acuerdo con las circunstancias del caso».-

Ahora bien «.aunque la certeza del lucro cesante sea relativa, impone, sin embargo, suministrar elementos de juicio que la avalen, al efecto de descartar un daño sólo conjetural o hipotético. En esa orientación, se ha entendido que si bien es dable admitir en materia de lucro cesante una mayor flexibilidad en la apreciación de los hechos que constituyen fuente del perjuicio (a diferencia del daño emergente en que se aplican con todo rigor las reglas que rigen el ‘onus probandi’), ello no implica en modo alguno reconocer sin más la reparación, ya que la ‘restitutio in integrum’ no es automática, debiendo demostrarse siempre la existencia de los perjuicios cuyo resarcimiento se pretende, para evitar de esa manera el enriquecimiento injusto del damnificado a costa del responsable; corresponde por tanto al demandante la acreditación del daño alegado porque el lucro cesante no se presume» (CNCOm. Sala A, 19/12/80, JA, 1982-I-230).-

En verdad, el lucro cesante se establece casi siempre a partir de un razonamiento inferencial:sobre la base de la prueba de la actividad productiva que se desarrollaba, de las ganancias que así se lograba y del impedimento temporal para continuarla, se concluye en que los beneficios habrían subsistido durante ese período de no haber sucedido el hecho (Zavala de González, «Resarcimiento de daños», 1, p.158). Ello es así, porque no todo impedimento para trabajar o hacer algo ocasiona la pérdida de beneficios económicos o materiales. El lucro cesante no reside en la inactividad productiva sino en las ganancias frustradas con motivo de ello. En consecuencia, debe existir suficiente relación causal entre dicha inactividad y los beneficios que se dicen malogrados (CNCiv. Sala H, DJ-2004-2, p.747).-

*) Los testigos que declaran en autos, Sandra Noemí Suárez (fs.207) y Patricia Alejandra Paz (fs.336), son concordantes en manifestar que la actora trabajaba en casas de familia, en limpieza, de lunes a sábado y ganaba $500 por semana, que luego del accidente utilizó por varios meses un cuello ortopédico y que recién al quinto mes comenzó a trabajar y pocos días, no como antes. En idénticos términos se expresan los testigos en los autos homónimos que sobre beneficio de litigar sin gastos tramitan por ante el mismo juzgado y que tengo a la vista.-

*) Por todo lo expuesto, considero que los requisitos exigidos para acreditar la existencia de este daño se encuentran cumplidos con las presentes declaraciones, y por ello justiprecio el reclamo en la suma de $8.000 (arts.1069, 1083 y ccs. del Cód. Civil; arts. 165, 375, 384 del CPCC).-

2°-F) TRATAMIENTOS FUTUROS: En este reclamo, la «a quo» siguiendo el dictamen del perito médico fija en concepto de indemnización para cubrir el tratamiento kinésico la suma de $2.400, que fuera objeto de agravios por ambas partes.-

*) La pericia médica referenciada estima necesario un tratamiento kinésico durante seis meses con dos sesiones semanales.Luego amplia el experto que dicho tratamiento tiene por finalidad no agravar el cuadro que presenta.-

*) Atento la fuerza probatoria estimada ya anteriormente de este dictamen pericial (art.474 del CPCC) y el costo por sesión estimado por esta Sala ($80), se eleva la indemnización en este reclamo a la suma de $3.840 (arts.1068, 1083 y ccs. del Cód. Civil; arts.375, 384 y ccs. del CPCC).-

3°) En conclusión, y de compartirse mi criterio, considero que debe confirmarse la sentencia dictada en primera instancia en cuanto a la atribución de responsabilidad de la demandada, revocar parcialmente en referencia a las sumas acordadas o negadas de algunos de los rubros indemnizatorios, quedando confirmada en lo demás que fuera objeto de agravios, por lo que la sentencia resultaría parcialmente ajustada a derecho.-

Voto, en consecuencia, PARCIALMENTE POR LA AFIRMATIVA.-

El señor Doctor Juan Manuel Castellanos por los mismos fundamentos, vota también PARCIALMENTE POR LA AFIRMATIVA.-

A LA SEGUNDA CUESTIÓN el Sr. Juez Dr. ROJAS MOLINA, dijo:

Sentadas así las pautas, propongo la REVOCACIÓN PARCIAL de la sentencia apelada, elevando los r ubros daño físico a $192.000, daño psíquico a $54.400, daño moral a $120.000 y tratamientos kinésicos futuros a $3.840, y se hace lugar al reclamo por tratamiento psicológico en $7.200 y lucro cesante en $8.000; quedando confirmada en todo cuanto más ha sido materia de agravio e imponiendo las costas de la Alzada a la demandada, extensible a la citada en garantía (art. 68 y cs. del CPCC), difiriendo la regulación de honorarios para su oportunidad (art. 51  ley 8904).-

ASI LO VOTO .

El señor Juez doctor Juan Manuel Castellanos por los mismos fundamentos, vota en análogo sentido.

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente:

S E N T E N C I A

Morón, 18 de octubre de 2012.-

AUTOS Y VISTOS: De conformidad al resultado que arroja la votación que instruye el Acuerdo que antecede, por unanimidad se REVOCA PARCIALMENTE la sentencia apelada elevando los rubros daño físico a $192.000, daño psíquico a $54.400, daño moral a $120.000 y tratamientos kinésicos futuros a $3.840, y se hace lugar al reclamo por tratamiento psicológico en $7.200 y lucro cesante en $8.000; quedando confirmada en todo cuanto más ha sido materia de agravio e imponiendo las costas de la Alzada a la demandada, extensible a la citada en garantía (art. 68 y cs. del CPCC), difiriendo la regulación de honorarios para su oportunidad (art. 51 ley 8904).-

EUGENIO A. ROJAS MOLINA

JUEZ

JUAN MANUEL CASTELLANOS

JUEZ

Ante mí: MAURICIO JANKA

Secretario de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial Sala III del Dpto. Judicial Morón

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