Se indemniza el daño moral causado por una caída al verse la actora alterada en su espíritu a causa de las lesiones padecidas por la misma.

Partes: González María Ester c/ Aguas y Saneamientos Argentinos S.A. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Quilmes

Sala/Juzgado: Segunda

Fecha: 13-ago-2012

Cita: MJ-JU-M-74594-AR | MJJ74594 | MJJ74594

Se hizo lugar a la demanda y se condenó a la empresa demandada a indemnizar a la actora por la caída que sufrió en la calle al tropezar con unas baldosas flojas producto de una obra que la demandada estaba ejecutando, sin señalización ni medidas de seguridad preventivas.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda y condenar a la empresa demandada a indemnizar a la actora por los daños que sufrió al caerse mientras iba caminando por la vereda y tropezó con unas baldosas flojas y mal colocadas en el marco de una obra en la calle que estaba realizando la demandada, sin medidas de seguridad y señalamiento.

2.-En el caso, ha sido probada la caída que la actora denunció haber sufrido en el lugar de ejecución de la reparación (art.375  CPCC.).Considerando probada la rotura de la vereda, la falta de señalización y consecuente la caída de la actora, se debe merituar de quién era la responsabilidad de ejecutar los trabajos de reparación; a cuyo respecto, con apoyo también en la declaración de los testigos, no cabe duda alguna que tal responsabilidad es de la empresa demandada.

3.-No se comparte que la demandada pueda llegar eximirse de responsabilidad por culpa atribuible a la víctima – como explicita la Agente Fiscal que ha actuado en la causa penal y referencia el sentenciante en su decisorio, pués maguer el apuro o la distracción de que dá cuenta la declaración de la actora en sede penal, la posibilidad de tropezar o resbalar en el lugar que se está reparando es una contingencia que se vincula causalmente con los trabajos que allí emprendió la hoy demandada, que dejó sin tapar o cubrir correctamente – a cielo abierto – y sin señalizar; circunstancia que los torna en extremo peligrosos para cualquier peatón, de quien no puede pretenderse que, aún cuando por su vecindad conozca su existencia, tenga que recordarlos y estar pendiente de ellos cada vez que sale de su casa; máxime con el vertiginoso ritmo en el que se desarrolla la vida cotidiana; y más aún todavía, en el caso que nos ocupa, en que la víctima es una señora mayor, de 76 años de edad y el accidente ocurrió al oscurecer..

4.-El daño resarcible no está representado por la lesión en si misma, sino por los efectos que ella produce; ya que no es resarcible cualquier daño – en sentido amplio – sino únicamente aquel que apareja un resultado disvalioso que la reparación procura subsanar o compensar (arts. 1067 , 1068 , 1069 , 1078 , 522  y conc.del CCiv.).

5.-Cuando el resultado de la lesión implica una modificación disvaliosa y perjudicial del patrimonio se está en presencia de un daño patrimonial (arts.1068 y 1069 CCiv.); y cuando tal modificación afecta el espíritu, fluye caracterizado un daño de tipo moral (arts.522 y 1078 del mismo código)

6.-No acreditado entonces que la actora padezca de algún grado de incapacidad física o psíquica ocasionada por el hecho que ha dado origen a esta litis, debe rechazarse el rubro Daño Material reclamado por aquella.(arts.375 y 384  CPCC)

7.-En cuanto a la peticionada indemnización por Daño Moral , recuérdese que el agravio moral tiene por objeto indemnizar el quebranto que supone la privación o disminución de aquellos bienes que tienen un valor precipuo en la vida del hombre, como la paz, la tranquilidad de espíritu, la libertad y los mas caros afectos; y recordar también que su reconocimiento y consecuente resarcimiento depende – en principio – del arbitrio judicial, para lo cual basta la certeza de que ha existido, sin que sea necesaria otra precisión y sin que se requiera prueba específica alguna en el caso de tener como origen lesiones causadas a las personas, situación en la que procede tenerlo por demostrado por el solo hecho de la acción antijurídica – daño in re ipsa – siendo el responsable del hecho dañoso a quién incumbe probar la existencia de una causal objetiva que excluya la posibilidad de un dolor moral.

8.-No cabe duda alguna que el reclamo actoral por el rubro de daño moral deviene procedente; habida cuenta considerar que la accionante ha visto alterada su tranquilidad de espíritu a causa de su caída y de las lesiones que debió padecer como consecuencia de la misma.-

9.-El carácter leve del traumatismo de extremidades que se le diagnosticó a la actora, sumado al natural temor que toda persona naturalmente experimenta al caer – máxime tratándose de una señora mayor – y la incomodidad que le ocasionó ser trasladada a un sanatorio en ambulancia; y tener en el mismo que prestarse a que le sea tomada una tomografía, llevan a la conclusión que la actora debe ser indemnizada, por el daño moral sufrido (arts.1078 CCiv.; 165  y 384 CPCC).

Fallo:

En Quilmes, a los13 días del mes de agosto de 2012, reunidos en Acuerdo Ordinario los señores Jueces de la Sala Segunda de la Excelentísima Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, integrada al efecto por los Doctores Julio Ernesto Cassanello, Horacio Carlos Manzi y Eleazar Abel Reidel, con la presencia del Señor Secretario Doctor José Gustavo Fuchs, se trajo a despacho para dictar sentencia los autos caratulados ” GONZALEZ MARIA ESTER C/AGUAS Y SANEAMIENTOS ARGENTINOS S.A. S/DAÑOS Y PERJUICIOS” (EXPTE. Nº 14231).

Y de conformidad con lo dispuesto en los arts. 168  de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, 263 y 266 del Código Procesal Civil y Comercial se practicó el sorteo de ley que dió el siguiente orden de votación: Doctor Julio Ernesto Cassanello, Doctor Eleazar Abel Reidel y Doctor Horacio Carlos Manzi.-

LA EXCELENTISIMA CAMARA RESOLVIO PLANTEAR LAS SIGUIENTES CUESTIONES:

1º) ¿ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?

2º) ¿QUE PRONUNCIAMIENTO CORRESPONDE DICTAR?

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR JUEZ DOCTOR CASSANELLO DIJO:

1) Fueron enviadas las presentes actuaciones a este Tribunal, a fin de que se resuelva el recurso de apelación deducido por la actora contra la sentencia del magistrado de la instancia anterior (fs.240/245); que rechazó la demanda de cobro de daños y perjuicios promovida por aquella a fs.13/13 vuelta y a fs.21/25 vuelta y le impuso las costas del proceso.

2) La apelante, en su no replicada presentación de fs.256/261 solicita al Tribunal que revoque la precitada sentencia; y, en su mérito, que haga lugar a la demanda.En apoyo de tal pedido, sustancialmente expresa:

2.1.- Que considera equivocada la conclusión a la que arriba el Juez de grado precedente sosteniendo que los testimonios aportados a la causa “no alcanzan per se a probar adecuadamente que la obra fuera realizada efectivamente por la demandada.”, por entender que tales testimonios – que transcribe en partes que estima pertinentes – “.resultan ser un elemento probatorio contundente que causa convicción, de manera inequívoca, acreditando .el hecho de su mecánica (testigos Cambiaggi y Mezzadra), así como la participación.de Aguas y Saneamientos Argentinos S.A., en la reparación de la vereda en cuestión (testigos Cambiaggi, Benitez y Ramirez).”

2.2.- Que “.tampoco comparte el criterio de valoración de la prueba pericial realizada por el sentenciante.”: habida cuenta que el experto, en su informe, manifiesta respecto del responsable de la obra, que “.la misma o era efectuada por AYSA o la empresa de ese momento., toda vez que.en la zona de marras se ubica una tapa de Metrogas.y una tapa de AYSA (provisión de agua corriente.”, o sea, que “.el experto ubica a la empresa AYSA como una de las posibles ejecutoras de la obra de reparación.”; en tanto que, “.en las fotografías del lugar del hecho es claramente visible que el pozo con baldosas rotas se encuentra ubicado contiguo al medidor de agua, exactamente al lado del mismo, mientras que no ocurre lo mismo con relación al medidor de gas.”, por todo lo cual, “.si consideramos que las fotografías fueron reconocidas por todos los testigos, especialmente por la dueña de la casa en cuya vereda se realizó la reparación, si además valoramos que el Ingeniero Civil Marcelo Oscar Morales.ubica a la empresa demandada como posible ejecutora de la obra, y ello es concordante con las declaraciones testimoniales., arribamos a la única conclusión posible:AYSA fue la empresa ejecutora de la obra en cuestión y única responsable del hecho de marras.”

2.3.- Que también cuestiona la importancia dada por el “a quo” a la prueba de informes, por entender que la misma -por razones que indica- nada aporta.

2.4.- Que finalmente, le causa agravio lo que el magistrado actuante en su fallo indica sobre “.la incidencia de la víctima en la producción del evento.”, pués “.no se puede endilgar culpa de la victima cuando ésta hace lo correcto, esto es, circular, simplemente caminando por la vereda.”, o sea, que “.no hay aquí torpeza, imprudencia, culpa, nada de nada, circulaba caminando de noche, con poca visibilidad, tropezó y se cayó, todo ello, como consecuencia de una reparación en la vereda, sin protección y sin señalizar imputable a la demandada.”

3) MI OPINION Y VOTO

Como prefacio de la conclusión a la que habré de arribar en posteriores líneas, principio por recordar que al no haber recurrido la demandada la sentencia traída en revisión – por haberle sido favorable – quedan sometidas a este Tribunal todas las cuestiones planteadas por aquella, con la misma amplitud y extensión a la que correspondió al Sr. Juez de la instancia anterior (Conf. SCBA, Ac.46.531, S 3-8-93; Ac.Ac.79.517, S 30-6-2004; entre otros)

En función de tal doctrina, conforme con lo solicitado en la expresión de agravios que he sintetizado en el punto precedente, paso a merituar si las pruebas aportadas a la causa son suficientes para que la demanda prospere; y en ejercicio de dicha labor, tras leer y ponderar las declaraciones testimoniales que la accionante ha citado en su memorial – prestadas por vecinos del lugar cuyos dichos no han sido cuestionados por la demandada – he llegado a la plena convicción, en primer lugar, de la existencia de la deficiencia invocada por la actora en la vereda del lugar en el que denunció haberse caído; y del hecho de no haber estado colocado ningún cartel ni ninguna señal indicativa de las deficiencias en cuestión. .

Obsérvese, en el sentido ya indicado, que los declarantes Ricardo Daniel Cambiaggi (fs.134/135), Elsa Lidia Benitez (fs.136/136 vuelta), Gustavo Daniel Mezzadra (fs.137/137 vuelta) y Elisa Raquel Ramirez (fs.142/142 vuelta) – a quién la sentencia en crisis menciona en forma errónea como Silvia Mazzino – han reconocido, sin excepción que las fotografías obrantes a fs.16/18 se corresponden con el lugar en el que la accionante alegó haber sufrido el daño origen de este pleito; consignando, la testigo Benitez, que dichas fotografías son de la puerta de su casa; que “.tenía que caminar pegada a la casa.”;que “.esto no estaba roto de un día.”, que a fín de reclamar, pasó “.personalmente por la calle Alem en donde estaba antes Aguas Argentinas.”, donde le respondieron “.que lo iban a solucionar.”; la testigo Ramirez – quien manifestó trabajar desde hace cinco años en una heladería al lado de la casa cuya fotografía obra a fs.16, o sea la casa de la antes citada testigo Benitez – a su vez declaró “.vinieron a arreglar de Aguas Argentinas por un reclamo que hizo la señora de al lado.”, y “.no volvieron a taparlo, quedó mucho tiempo así.”; el testigo Cambiaggi, por su parte, señala quela actora cayó en el lugar de que dan cuenta las fotografías ya citadas, donde “.estaban poniéndo una caja de medidor de agua.”; que “.la casa donde está rota la vereda está al lado de la heladería.”; y el testigo Mezzadra, finalmente, al reconocer las fotos indica que “.la de fs.18 es el frente de la casa donde estaba roto y 16 y 17 es lo que estaba roto.”

Obsérvese también, respecto de la consignada rotura, que todos los nombrados testigos, al preguntárseles si tienen conocimiento de la existencia de algún cartel o cinta de señalización de la reparación, contestaron: “.No, no había nada de eso.” (Cambiaggi); “.No.así como lo ve en las fotografías así estaba,, pudo haber estado los dos primeros dias, pero después ya no.” (Benitez); “.no, no había nada.” (Mezzadra); “.no, no habían puesto nada .” (Ramirez).

También considero, en otro orden, que ha sido probada la caída que la actora denunció haber sufrido en el lugar de ejecución de la reparación (art.375  Cód.Proc.), pués el testigo Ricardo Daniel Cambiaggi declaró “.yo el día que se cayo la señora venía atrás, hace mucho, pero me acuerdo que era de tarde, tipo siete de la tarde, la señora venía con una chica acompañada, venían de norte a sur, como que iban para la casa., la chica que venía agarrando a la abuela, a la señora.Maria, es como que tropieza y no llega a caerse, pero la abuela se cae para adelante y no apoyó las manos, yo venía 7 u 8 metros detrás de ella, la acompañé hasta la casa, se había cortado la cara, las manos, estaba lastimada, le dolía el pie.estaba todo dolorida la mujer.”; y el testigo Gustavo Daniel Mezzadra, en sentido análogo, en su declaración dijo “.yo andaba por ahí, por la zona y la ví; venía caminando y la ví que se había caído, la víque se cayó, yo venía a 20 o 30 metros de la actora, sobre la misma vereda, ambos veníamos hacia Brandsen, norte, sur. La señora venía con una nenita, era chica, tropezó con las baldosas que había ahí y. cayo hacia delante, medio costado.se lastimó, estaba muy dolorida.”, “.la llevaron en ambulancia, la vi irse de Quilmes, no recuerdo el lugar, no se adonde, Emeca, no me acuerdo.” .

Tales declaraciones, por otra parte, en lo relacionado con la existencia de lesiones en la persona de la actora -producidas en el día y hora que la misma indica al demandar- armonizan con la atención que escasos minutos después del accidente le prestó, primero “EMECA”- Emergencias Médicas – y luego “Sanatorio Bernal S.R.L” (v.informe de fs 109 e informe y planilla de guardia de fs.182/183).

A esta altura de la presente, considerando probada la rotura de la vereda, la falta de señalización y consecuente la caída de la actora, paso a merituar de quién era la responsabilidad de ejecutar los ya citados trabajos de reparación; a cuyo respecto, con apoyo también en la declaración de los testigos que precedentemente cite, no me cabe duda alguna que tal responsabilidad es de la empresa demandada.- Así, la testigo Elisa Raquel Ramirez, con claridad y precisión declara que “.vinieron a arreglar de aguas argentinas.”, y me doy cuenta “.que eran de aguas argentinas porque vino el camión.” (fs.142); el testigo Ricardo Daniel Cambiaggi, a su vez dijo:”.estaban poniendo una caja de medidor de agua.”, explicando que le consta que se trataba de una caja de medidor de agua, en razón de haber desarrollado tareas, por espacio de 13 a 14 años, relacionadas con la Dirección de Servicios Sanitarios de Quilmes – que al privatizarse dió nacimiento a la empresa Agua Argentinas en Quilmes – habiéndo estando matriculado en la nombrada empresa ; agregando a ello que además es un profesional de la construcción -maestro mayor de obra- y como tal, también por dicha vía conoce como es una caja de medidor de agua.

Tales declaraciones, en mi criterio, son suficientes para considerar probado que la reparación en cuestión era responsabilidad de aguas argentinas (arts.375, 384  y 456  del Cód.Proc.) ; sin perjuicio de lo cual, la fuerza probatoria que le adjudico a aquellas son de utilidad para a su vez potenciar la declaración prestada sobre el punto, por Elsa Lidia Benitez, quién pese a haber declarado:”.aguas argentinas habrá sido” – lo que pondría en dudas su conocimiento sobre quién era el responsable de las tareas de reparación – también declaro que había “.una pérdida de agua en la calle y por eso hicieron eso, levantaron el piso, hicieron un boquete y lo taparon a medias.”, lo que motivó que la testigo pasara “.personalmente.donde estaba antes aguas argentinas, las oficinas estaban antes en Moreno y Lavalle, creo.”, recibiéndo allí como respuesta “que lo iban a solucionar”; lo cual, en el contexto de lo declarado por Ramirez y Cambiaggi, no deja de ser un interesante indicio que se suma a tales testimonios, que como expresara antes, son por si solos suficientes como prueba sobre el punto.

No se opone a esta nueva conclusión a la que arribado,

como bien lo hace notar en su crítica la actora, la falta de constancia de reclamos en la Dirección de Faltas de la Municipalidad de Quilmes y en el Ente Regulador de Aguas y Saneamientos – aspectos que el “a quo” tuvo en cuenta en su sentencia; habida cuenta no tener la actora ninguna obligación de formular reclamo ante dichas dependencias.

No comparto, finalmente, que la demandada pueda llegar eximirse de responsabilidad por culpa atribuible a la víctima – como explicita la Agente Fiscal que ha actuado en la causa penal y referencia el sentenciante en su decisorio, pués maguer el apuro o la distracción de que dá cuenta la declaración de la actora en sede penal, la posibilidad de tropezar o resbalar en el lugar que se está reparando es una contingencia que se vincula causalmente con los trabajos que allí emprendió la hoy demandada, que dejó sin tapar o cubrir correctamente – a cielo abierto – y sin señalizar; circunstancia que los torna en extremo peligrosos para cualquier peatón, de quien no puede pretenderse que, aún cuando por su vecindad conozca su existencia, tenga que recordarlos y estar pendiente de ellos cada vez que sale de su casa; máxime con el vertiginoso ritmo en el que se desarrolla la vida cotidiana; y másaún todavía, en el caso que nos ocupa, en que la víctima es una señora mayor, de 76 años de edad y el accidente ocurrió al oscurecer.

Por todo cuanto ya llevo expuesto, considero acreditada la responsabilidad de la demandada en la producción del accidente que dió origen a este pleito ; por lo cual propicio receptar el recurso; y en su mérito, hacer lugar a la faz sustancial de la demanda.

Paso a analizar, seguidamente, los ítems compensatorios reclamados por la actora en su escrito postulatorio, comenzando por el invocado “Daño Material”; y con tal finalidad, merituando las pericias médica (fs.174/175 y psicológica (fs.154/160 y fs.187/187 vuelta) y lo informado por “EMECA” (fs.109 ) y por el “Sanatorio Bernal S.R.L.” (fs.182/183), concluyo que la actora no acreditó haber sufrido daño en su patrimonio.

Para cabal comprensión de tal conclusión, comienzo por recordar que el daño resarcible no está representado por la lesión en si misma, sino por los efectos que ella produce; ya que no es resarcible cualquier daño – en sentido amplio – sino únicamente aquel que apareja un resultado disvalioso que la reparación procura subsanar o compensar (arts.1067, 1068, 1069 , 1078 , 522  y conc.del Cód.lCiv.). De tal forma, cuando el resultado de la lesión implica una modificación disvaliosa y perjudicial del patrimonio se está en presencia de un daño patrimonial (arts.1068 y 1069 Código .Civil.); y cuando tal modificación afecta el espíritu, fluye caracterizado un daño de tipo moral (arts.522 y 1078 del mismo código)

Con tal doctrina como marco, al merituar el suscripto el reclamo que hizo la actora por “Daño patrimonial” – denominado por ella “daño material”, advierto que en la primer asistencia recibida por la misma – inmediatamente después del accidente – el profesional médico que la asistió – perteneciente a la empresa “EMECA” – le diagnóstico “traumatismo de extremidades leve”y decidió su inmediato traslado al “SanatorioBernal S.R.L” (fs.109). También advierto que no obra en los autos historia clínica de la invocada atención proporcionada a la actora en el citado nosocomio y sí – por el contrario – un informe del sanatorio dando cuenta que la única constancia que en él existe a nombre de la actora es una anotación en la hoja de guardia – que en copia acompaña – de la cual sólo surge que se le tomó a aquella una TX (fs.182/183). Así las cosas, llegamos a la pericia médica de fs.174/175, donde el experto acompaña lo que él denomina como “certificado médico confeccionado el día de atención en el Sanatorio Bernal, firmado por el Dr.Guerrero, en donde consta la existencia de fractura y la confección de calza de yeso” (v. fs.174 vuelta); y tomando dicho certificado como base y único sostén, el experto diagnóstica que la actora posee un 5% de incapacidad como consecuencia “.de la probable fráctura fractura de rodilla izquierda.” (v.fs.174 vta.).

Fácil resulta colegir la total carencia de fuerza probatoria del preindicado dictámen; habida cuenta tener como exclusivo sustento un instrumento privado extendido por un tercero, no acompañado como prueba y no reconocida su autenticidad por su autor o por la demandada (arts.330, 387,384,474, 484 y ccs.CPCC.). De allí, precisamente, que el perito, refiriéndose al mencionado certificado haya dicho, con acierto, que “.su pertinencia corresponde dilucidarla a V.S.”

Consigno finalmente, en cuanto a la pericia en cuestión, que sin perjuicio de no tener valor probatorio a los fines pretendidos por la actora, de su lectura resulta que “.las radiografías adjuntadas no muestran secuelas de fracturas y si alteraciones propias de la edad de la actora.” (v.fs.174 vuelta)

Tampoco posee fuerza acreditante del daño patrimonial que la actora demanda la pericia psicológica de fs.154/160 y fs.187/187 vuelta; por no resultar de ningún párrafo de la misma que la incapacidad psicológica que allí se determina tenga relacióncausal con el accidente.

No acreditado entonces que la actora padezca de algún grado de incapacidad física o psíquica ocasionada por el hecho que ha dado origen a esta litis, rechazo el rubro “Daño Material” reclamado por aquella.(arts.375  y 384  CPCC)

En cuanto a la también peticionada indemnización por “Daño Moral”, cúmpleme principiar recordando que el agravio moral tiene por objeto indemnizar el quebranto que supone la privación o disminución de aquellos bienes que tienen un valor precipuo en la vida del hombre, como la paz, la tranquilidad de espíritu, la libertad y los mas caros afectos (Conf.SCBA, Ac.L 38.929 S 2-02-1988; SCBA, Ac.L 55.728 S 19-09-95; SCBA, Ac.L 58.812 S 25-03-1997; SCBA, Ac.L 65.757 S 23-02-2000, entre muchos otros); y recordar también que su reconocimiento y consecuente resarcimiento depende – en principio – del arbitrio judicial, para lo cual basta la certeza de que ha existido, sin que sea necesaria otra precisión y sin que se requiera prueba específica alguna en el caso de tener como origen lesiones causadas a las personas, situación en la que procede tenerlo por demostrado por el solo hecho de la acción antijurídica – “daño in re ipsa” – siendo el responsable del hecho dañoso a quién incumbe probar la existencia de una causal objetiva que excluya la posibilidad de un dolor moral (Conf.SCBA, Ac.41.539, S 21-11-89; SCBA; Ac.55.648, S 14-06-96; SCBA, Ac.56328, S 5-08-97; SCBA, Ac.59.834, S 12-05-98; Ac.68.635 S 26-10-99; esta Sala RSD 15/97, S 28-02-97; RSD 87/97, S 08-10-97, entre muchos otros).

Con sustento en tal encuadre doctrinario, no cabe duda alguna que el reclamo actoral por el rubro deviene procedente; habida cuenta considerar que la accionante ha visto alterada su tranquilidad de espíritu a causa de su caída y de las lesiones que debió padecer como consecuencia de la misma, tal como informa la empresa “EMECA” , cuyo médico interviniente le diagnóstico “traumatismo de extremidades leve” (fs.109) y dispuso su traslado en ambulancia al Sanatorio Bernal SRL, de cuya única constancia – hoja de guardia – surge acreditado que allí le fue tomada una TX, sin otra precisión ni constancia alguna de habérsele proporcionado alguna otra clase de atención (fs.182/183).-

El carácter “leve” del traumatismo de extremidades que se le diagnosticó a la actora, sumado al natural temor que toda persona naturalmente experimenta al caer – máxime tratándose de una señora mayor – y la incomodidad que le ocasionó ser trasladada a un sanatorio en ambulancia; y tener en el mismo que prestarse a que le sea tomada una TX, me llevan a la conclusión que la actora debe ser indemnizada, por el daño moral sufrido, en la cantidad de pesos cinco mil – $ 5.000 – (arts.1078 CC; 165 y 384 CPCC)

Finalmente, en respuesta al reclamo por “Gastos Médicos .y de Traslado”, si bién su existencia y erogación debe en principio ser probada (art.375 CPCC), cabe admitir un criterio elástico en el caso de pequeñas erogaciones respecto de l as cuales – si bien no se acompañó la pertinente prueba documental – las lesiones causadas por el accidente por el cual se demanda hacen presumir su efectiva existencia; pero ello obliga a tarifarlas judicialmente con cautela y prudencia, pues los gastos por internación, atención médica, kinesiológicao psicológica, al igual que los farmacológicos o de traslados, obligan a aquel que los realiza y a quién los comercializa o presta, a requerir y extender, en sus casos respectivos, los pertinentes recibos.- Por ello, teniéndo en cuenta el carácter “leve” de las lesiones probadas, la circunstancia de no haberse acompañado con la demanda comprobante alguno ni indicado en ella siquiera minímamente el detalle de los gastos en cuestión, estimo que el rubro debe prosperar por pesos cien – $ 100 – (arts.1086 Cód.Civ. y 165 Cód.Proc.)

Habiéndo dado integral respuesta a la queja presentada, respecto de la primera de las cuestiones planteadas por el Tribunal,

VOTO POR LA NEGATIVA

A la misma cuestión planteada, los Dres.Reidel y Manzi dijeron:-

Que por los mismos fundamentos dados por el colega preopinante,

VOTAN POR LA NEGATIVA

A LA SEGUNDA CUESTIÓN, EL DR. CASSANELLO DIJO:-

Dado como fué resuelta la cuestión que antecede propongo: 1) Revocar la sentencia obrante a fs 240/245; y en su mérito, haciéndo lugar a la demanda de cobro de daños y perjuicios promovida por Maria Ester Gonzalez contra “Aguas y Saneamientos Argentinos S.A.”, condenar a ésta última a abonar a la primera, dentro del término de diez días de adquirir firmeza la presente, la cantidad de pesos cinco mil cien ($ 5.100), con más sus intereses, desde el día del accidente -11 de agosto de 2006 – hasta la fecha de su efectivo pago, a la tasa que a partir de dicha fecha ha abonado el Banco de la Provincia de Buenos Aires en sus operaciones de depósitos en pesos a treinta días (tasa pasiva) durante los distintos períodos de su ejecución (art.622  CC); 2) Imponer el pago de las costas, por las tareas realizadas en ambas instancias, a la demandada, por revestir el carácter de vencida (art.68 CPCC).

ASI VOTO

A la misma cuestión, los doctores Reidel y Manzi dijeron:

Que por los mismos fundamentos proporcionados por el Dr.Cassanello,

VOTAN EN IGUAL SENTIDO

En tal estado, los Sres. Jueces dan por concluído el acuerdo, dictándo la siguiente:

SENTENCIA

1) Se revoca la sentencia de fs.240/245¸y en su mérito, haciéndo lugar a la demanda de cobro de daños y perjuicios promovida por doña Maria Ester Gonzalez contra Aguas y Saneamientos Argentinos S.A., condenar a esta última a abonar a la primera, dentro del término de diez días de adquirir firmeza la presente, la cantidad de pesos cinco mil cien ($ 5.100). con más sus intereses desde el día en que ocurrió el accidente origen de esta litis – 11 de agosto de 2006 – hasta la fecha de su efectivo pago, a la tasa que ha venido abonando el Banco de la Provincia de Buenos Aires en sus operaciones de depósito en pesos a treinta días (tasa pasiva) durante los distintos períodos de su ejecución; 2) Imponer el pago de las costas, por las tareas hechas en ambas instancias, a la demandada.-REGISTRESE.- NOTIFIQUESE, de manera personal o por cédula. DEVUELVASE.

Eleazar Abel Reidel

JUEZ DE CAMARA

Horacio Carlos Manzi

JUEZ DE CAMARA

Julio Ernesto Cassanello

JUEZ DE CAMARA

José Gustavo Fuchs

SECRETARIO

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